La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

jueves, 16 de mayo de 2013

Salta y Gomorra

El funcionaria

El gobierno salteño sorprendió este mes al incorporar al Ministerio de Gobierno a un transexual conocido como “Mary Robles”, quien desde el año pasado posee un DNI que lo sindica como mujer (pese a que la naturaleza dice lo contrario). Robles no ostenta el mérito de ser el primer aberrosexual que obtiene un cargo de funcionario del Estado de Salta, pero ciertamente si tiene el mérito de ser el más grotesco de ellos. Más allá de ello hay otras cosas que llaman la atención.

Para empezar hay que señalar que el Decreto 1275/13 –el cual otorga el cargo (con categoría 5) a Robles– es un claro atropello de la Ley Provincial 6.583, la cual sostiene que para que un nombramiento sea efectivo requiere de la aprobación de diversos organismos estatales y no sólo de la firma del Gobernador y del Secretario General de Gobernación como pasó en este caso.

En segundo lugar está el asunto de su trabajo: en declaraciones a la prensa, Robles admitió que no sabía exactamente en donde iba a trabajar, lo que nos permite inferir que no tiene muy en claro para qué se le dio el cargo.

Pero lo que causa mayor preocupación en este tema es el hecho de que Robles parece muy comprometido con el abordaje de la problemática de la prostitución, pero desde la clara intención de promover esa actividad en lugar de trabajar para erradicarla. El nuevo funcionario ha sostenido que su deseo es que los hombres travestidos puedan acceder a más oportunidades educativas y laborales, mas, al unísono, está pidiendo una revisión del Código de Contravenciones para quitarle a la policía las facultades que les sirven para obstaculizar el desarrollo del comercio sexual en el territorio provincial. O sea que Robles llega para aparentar inclusión y para cabildear a favor de la decadencia moral, tiene la tarea de caretear para satisfacer a los dedehachehachistas (y a los demás murgueros de esa calaña) al mismo tiempo que debe oficiar de vocera de los proxenetas y dealers locales.

Un caballo de Troya elegebetista

El aberrosexual Robles en el plantel de funcionarios de Urtubey es sólo una pequeña pieza de un plan mucho más ambicioso de las sinarquías elegebetistas que pretenden controlar a Salta. Los signos de la perversión y de los perversos comienzan a multiplicarse cada vez más velozmente en la que alguna vez fuese la orgullosa tierra del General Güemes.

Si se revisan los archivos de la actividad parlamentaria provincial se observará que también este mes, y por fechas que coincidían con la designación de Robles al ministerio público, la Cámara de Diputados de Salta aprobó un proyecto sobre la lucha contra el “bullying” en las escuelas. Esta iniciativa fue promovida por el diputado provincial Lucas Godoy, quien textualmente dijo en declaraciones a una radio: “obviamente en el proyecto no utilizamos esa palabra [se refiere a “bullying”] porque es de origen inglés y no corresponde”. Esto, que parece una cuestión irrelevante, en realidad es trascendental, pues explica claramente de qué se trata todo esto.

El “bullying” es sólo un vestido nuevo para una realidad muy vieja. La violencia en las escuelas, la agresividad entre los niños y entre las niñas, es algo que siempre ha existido, pero últimamente ha adquirido niveles alarmantes. Año tras año se ve aumentar el número de jóvenes indisciplinados que generan rutinas de agresión contra aquellos pares a los que perciben como vulnerables e indefensos. Es que se está en presencia de un círculo vicioso que se acrecienta en lugar de decrecer, lo que hace que una generación estropeada engendre a otra que se desarrolla en peores condiciones, la cual, a su vez, terminará produciendo a una nueva generación de náufragos y anómicos cada vez más insalvables.

Pues bien, lo interesante aquí es la moda de darle un nombre foráneo (“bullying”) a algo que ya tenía un nombre vernáculo (“hostigamiento”) pero con el defecto de tener una presentación mucho más pobre. Pareciera ser que los principios básicos de la mercadotecnia son los que operan en este asunto: algo que era archiconocido por todos pasa a recibir un empaque novedoso sólo para recordarle a la gente que está allí, listo para ser consumido. Es lo que sucedió con, por ejemplo, el uxoricidio, que en sólo unos años fue rebautizado con el displicente anglicismo de “femicidio” y logró colarse en el habla popular y en el rediseño de legislaciones.

“Femicidio” o “bullying” no son términos que sólo denotan algo, también lo connotan. Es decir esas palabras no sólo nombran a una acción, sino que también la valoran y, en consecuencia, la jerarquizan. Un uxoricida era antaño un hombre que había matado a su mujer en algún penoso episodio generado por los aconteceres de su vida privada, ahora ese mismo hombre resulta ser un “femicida”, es decir una bestia que odia todo lo que no sea fálico y que se cree dueño de todo aquello que posea una vulva. Del mismo modo un hostigador era en el pasado un cretino que empleaba su tiempo para molestar a quienes eran más débiles que él, mientras que ahora ese personaje se llama “bully” y tiene la particularidad de –“por ignorancia”– haber convertido a “lo diverso” en su blanco de agresiones, atacando especialmente a los que tienen inclinaciones aberrosexuales. Porque no nos engañemos: el concepto de “bullying” desembarcó en nuestro país desde las usinas de subversión anglosajonas para ayudar a que los jóvenes argentinos distorsionen sus miradas sobre la aberración sexual al punto tal de perder la capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso.

Y si lo que digo suena exagerado, basta con recordar algo reciente para cambiar de opinión: el año pasado nada más y nada menos que la propia Embajada de EEUU financió la presentación en la provincia de Salta de un grupo musical llamado “Betty”, compuesto por tres lesbianas hembristas que, tras haber expuesto su abominable “arte”, fueron invitadas a dar charlas sobre el mentado “bullying” en diversas escuelas de esta parte del mundo. Las de Betty vinieron a vender música y terminaron adoctrinando en su culto a nuestros jóvenes.

La guerra contra el “bullying” parece algo noble e incuestionable, pues en los últimos tiempos todos hemos visto –gracias a la magia de los celulares– una infinidad de videos de niños y adolescentes tratándose con una violencia espeluznante. Pero lo que la Embajada Norteamericana y los políticos mamporreros como Godoy proponen poco tiene que ver con la eliminación de un mal contemporáneo, pues, por el contrario, lo que ellos pretenden es aumentar el conflicto con el fin de atomizar a nuestra sociedad, para que allí en donde debiese de haber un ciudadano crítico con valores sólidos solamente haya un bobo consumidor con ganas de arruinarse la vida y complicársela a los demás.  

Los predadores al acecho

En estas últimas semanas la comunidad de Metán se enteró de la presencia de un depravado que oficiaba de entrenador de un equipo de fútbol con el objetivo de poder seducir a niños de entre 10 y 12 años para abusar sexualmente de ellos. Obviamente fue enorme la indignación de la gente. Sin embargo ese aberrosexual sólo hacía lo que muchos aberrosexuales normalmente hacen: abusar de los inocentes.

Así como la mayoría de los hombres travestidos ejercen felices y orgullosos la prostitución, así también la mayoría de los homosexuales (entre los que se encuentran, claro, un buen número de esos travestidos) ultrajan infantes, niños, púberes y adolescentes sin sentir la menor culpa por ello. Algunos lo hacen ocasionalmente, pero hay otros que se dedican a ello a tiempo completo.

Es que la homosexualidad masculina es altamente traumática. El acto de iniciación implica la antinaturaleza, ya que el recto fue diseñado para la expulsión de objetos y no para su introducción (por ello no posee una lubricación natural). Entonces el hombre homosexual se ve sometido al dolor, en un acto que supuestamente debería de darle placer. Esa oscilación entre dolor y placer en el homosexual se mantiene durante el resto de su vida, y es por ello que este tipo de hombre cae en la enfermedad. Enfermos como están, entonces, son capaces de volverse tóxicos y peligrosos.

Actualmente la tendencia cultural y educativa es pretender obviar esto. En Metán, el niño que denunció al pederasta se sintió lastimado e incomodado. Me temo que en un futuro no muy lejano, gracias a la avanzada aberrosexualista, un niño que sufra lo mismo no se anime a alzar su voz, confundido en lo más elemental después de haber padecido el más perverso adoctrinamiento.  


Antonella Díaz

miércoles, 15 de mayo de 2013

La verdad sobre el caso Nuria Nieva Ocampo

Nuria la Espuria

Nuria Nieva Ocampo es una madre veinteañera que en el mes de enero desapareció de su hogar de San Salvador de Jujuy, y reapareció unas horas después en Libertador General San Martín pretextando haber sido secuestrada. El relato de su supuesto secuestro estaba tan lleno de contradicciones e inverosimilitudes que bastaba un poco de indagación para concluir como hace unos días concluyó la Fiscalía que investigaba el caso: el evento denunciado nunca pasó, al menos no como la autora pretendía hacernos creer que pasó. Por tanto, en la actualidad, la opinión mayoritaria sobre Nuria Nieva Ocampo es que ella no es más que una vil embustera. Un poco de revisión sobre el asunto determina que la mayoría, esta vez, ha dado en el clavo.

El móvil

¿Por qué una mujer mentiría sobre algo como esto? Difícil saberlo con exactitud, pero todo indica que lo de Nieva Ocampo habría sido un montaje para llamarle la atención a alguien, probablemente a su pareja. Es decir, al poco tiempo de reaparecida –y tras la gran repercusión que tuvo el caso– se supo que ella mantenía una relación muy frágil con su novio, lo que, en las semanas previas a la fugaz desaparición, habría motivado el desarrollo de un macabro historial de envío de mensajes de texto anunciándole su deseo de suicidarse. Es muy probable, por tanto, que la historia del secuestro la haya inventado Nieva Ocampo con la intención de sensibilizar a su insensibilizada pareja, esperando luego obtener el diálogo que de otra manera le era negado. Muchas veces, cuando la mente está enceguecida por los calores de la pasión, las personas hacen estupideces.

Lo polémico empezó cuando la ficción de Nieva Ocampo comenzó a circular por las redes sociales y llegó hasta los medios digitales jujeños –siempre ávidos éstos de hacerse eco de lo que se está hablando en las calles–: algo que estaba pensado para impactar en unas pocas y selectas personas, terminó después convirtiéndose en un asunto de preocupación pública.

Paranoia e histeria

En estos días está muy instalada la idea de que es muy probable que hayan vehículos no identificados merodeando en las calles argentinas con el propósito de servir de instrumento para el rapto y la desaparición de mujeres desprevenidas. En la década de 1970 una leyenda urbana similar circulaba, pero se decía en aquel entonces que quienes tenían grandes chances de desaparecer eran aquellos que estaban vinculados a agrupaciones subversivas. La diferencia entre una y otra ficción, es que antaño se pensaba en el desaparecido como un culpable que recibía una suerte de castigo propinado por las Fuerzas del Orden debido al estilo de vida que llevaba, mientras que ahora se piensa en la desaparecida como una víctima inocente que padece la desgracia de haberse cruzado con un poder perverso que lucra con la denigración humana.

No estoy diciendo que hace unas décadas atrás no hayan habido operativos para detener gente de manera subrepticia, pero si estoy diciendo que los mismos no se realizaban azarosamente: los subversivos “secuestrados” caían tras ser exhaustivamente investigados, pues los protectores de la patria no apuntaban en contra de inocentes. Las mujeres que dicen ser secuestradas ahora –al menos unas cuantas de entre ellas– sostienen que vivieron el infortunio de haberse convertido en objetivo de los delincuentes sin haber hecho ningún mérito para ello, similar a como sucedía en el siglo XIX con los malones indios que visitaban las localidades más vulnerables de la campiña pampeana y se llevaban consigo a la madre, a la hermana o a la hija de alguien como botín.

Es tan potente y redituable el mito de las pobrecitas cautivas contemporáneas que se ha vuelto común que pululen las ONGs hembristas que defienden a capa y espada a aquellas mujeres de las que se duda de la veracidad de sus relatos sobre desaparición y/o esclavitud. En este aspecto se suelen desatar verdaderas olas de histeria femenina, que se manifiestan a través de indignados y furibundos comunicados de prensa.

La desestimación de la denuncia del caso de Nuria Nieva Ocampo produjo su correspondiente escuadrón de defensoras, que no dudo de poner en duda el trabajo de la Fiscalía y tejer subsiguientemente una serie de teorías conspirativas para demostrar que la verdad está de su lado.

La mala fe de Mariana Vargas o la falta de argumentos válidos

Fueron varias las agrupaciones izquierdistas y dedehachehachistas que salieron a defender a Nuria Nieva Ocampo, pero fueron las fanáticas hembristas las que más intensamente lo hicieron. Éstas denunciaron que funcionarios del Estado provincial estarían interesados en ocultar la existencia de redes de trata de personas en Jujuy (especulando con el hecho de que, probablemente, alguien del Poder oficial estaría vinculado a las organizaciones delictivas).

La abogada Mariana Vargas –que es la cara más visible del extremismo hembrista en la provincia– realizó una conferencia de prensa para criticar a la Fiscalía que investigó el caso, enfatizando dos asuntos: la metodología aplicada para sacar conclusiones y la hipermediatización del proceso.

Sobre lo primero la letrada cuestionó que las acciones de la Fiscalía tuvieran por objeto el poner a prueba la veracidad de las declaraciones de Nieva Ocampo en lugar de averiguar si la narración de la denunciante tenía algún tipo de correlato real. Al parecer a Vargas le cuesta aceptar que el refutacionismo es un modo completamente válido para proceder en un escenario como el planteado por Nieva Ocampo.

Ahora bien con respecto a lo otro, vale decir con respecto al papel de los medios masivos de comunicación en el desarrollo de la investigación judicial, Mariana Vargas aseguró que no se respetaron los procedimientos regulares que instan a proteger la intimidad de la víctima. Quizás aquí parezca más coherente la postura de Vargas, ¿pero cómo mantener silencio sobre algo que conmocionó a la sociedad? Quiero decir, cuando se supo que Nieva Ocampo podría estar secuestrada, su imagen inundó las pantallas de las computadoras en sólo unas pocas horas. Y cuando se supo que estaba a salvo y que, aparentemente, habría sobrevivido a una espeluznante aventura, la gente solicitó mayor información sobre el tema, confiada en que podían colaborar para detener a los maleantes o aterrorizada con la posibilidad de convertirse en víctimas de los mismos personajes. El silencio no era una opción en un caso como este; exigirlo es obrar de mala fe.

¿En el lugar equivocado y en el momento equivocado?

Se suele decir que cuando alguien sufre una desgracia sin haber incurrido en un comportamiento irresponsable se estaba “en el lugar equivocado y en el momento equivocado”. Esta sentencia, sin embargo, no se aplica a Nieva Ocampo, pues se sabe ahora que su denuncia no es más que una maraña de mentiras.

De todos modos este episodio de Nieva Ocampo sirve para traer a la luz el tema de las denuncias sobre secuestros y el ejercicio de la prostitución. Las hembristas de la ONG a la que pertenece Vargas, promoviendo su teoría de que habría una conspiración gubernamental para negar la existencia de la trata de personas organizada en Jujuy, invocaron un caso reciente en el que dos jovencitas desaparecieron de sus hogares en San José del Bordo y una de ellas reapareció más de un mes después en San Pedro denunciando haber estado en una finca cercana a Yuto, en donde era obligada a trabajar en tareas domésticas y sufría del abuso sexual por parte de unos bolivianos que también trabajaban allí. Lo que las hembristas no señalan es que el secuestro no fue una maniobra para incorporar a las jóvenes en una red de prostitución, sino que todo se trató, al parecer, de un engaño o de una confusión. Y agrego lo de “al parecer” porque este caso en particular tiene algunos detalles que sería mejor no pasar por alto (uno de ellos, por ejemplo, es el hecho de que las jóvenes bordenses no fueron secuestradas violentamente, sino que sólo fueron retenidas en contra de su voluntad en la finca, después de que un vecino cercano las llevase allí tras ofrecerle una oportunidad de empleo en el campo; seguramente las jóvenes no sospecharon que un grupo de hombres las violentarían aprovechándose de su debilidad física).

A lo que voy con esto es que cada denuncia de una mujer debe ser tomada en su singularidad, puesto que la misma demuestra que la ola de una violencia sistematizada en contra de las mujeres no es más que una fantasiosa película de terror con un guión muy burdo: hoy en día algunas mujeres fantasean con vampiros y otras con proxenetas. Es decir una cosa es aceptar que a una mujer le ofrecen ser prostituta y luego se arrepiente de ello al darse cuenta de que esa experiencia no es nada fácil de llevar, y otra cosa es tener que afirmar que hay un aparato mafioso que toma a amorosas amas de casa o a brillantes estudiantes universitarias y las transforma en muñecas inflables que respiran.

Se podrían hacer numerosas preguntas sobre el episodio narrado por Nieva Ocampo: ¿cómo la eligieron a ella? ¿por qué Nieva Ocampo y no otras mujeres más frágiles, más agraciadas, más abandonadas? ¿en qué pensaban los secuestrados al intentar llevarse a una mujer de clase media con una familia protectora detrás en lugar de elegir a alguien más vulnerable? ¿por qué los secuestradores la querían para prostituirla a cambio de dinero y no para encerrarla durante años para entretenimiento personal como nos enteramos hace poco que pasó en EEUU? ¿por qué no la violaron?

Los interrogantes se multiplican, pero las respuestas poco importan. Lo que importa es que Nieva Ocampo no puede seguir manteniendo su mentira. Las hembristas maldecirán, patalearán y dirán que el perverso patriarcalismo aún impera en nuestro siglo XXI o alguna sandez semejante, pero al final del día habrán perdido la batalla que impulsan, porque podrán manipular los discursos pero no los hechos.   


Ángela Micaela Palomo

lunes, 22 de abril de 2013

Masacres impunes

El diario La Gaceta informó que el pasado 10 de abril se realizó un aborto a una niña de 11 años en el Instituto de Ginecología “Nuestra Señora de las Mercedes”, conocido popularmente como “La Maternidad” de San Miguel de Tucumán. Al parecer, esta niña había sido violada por su padre y estaba atravesando el quinto mes de su embarazo.

Semejante manifestación de brutalidad tuvo lugar debido a que los sicarios que trabajan como profesionales de la salud se ampararon en el infame fallo FAL, el cual habría servido anteriormente para dar muerte, al menos en dos oportunidades, a otros niños en el mismo hospital. Sin embargo hay una discusión en torno al alcance real de ese fallo: Tucumán debería haber elaborado un protocolo para el abordaje de posibles casos de aborto a víctimas de violación para evitar así situaciones confusas; pero tal protocolo no existe y –según declaraciones de algunos políticos– no habrá de existir, al menos no por ahora. Por tanto no se sabe bien que sucederá con los sicarios.

Este episodio sólo deja en evidencia la facilidad con la que se puede asesinar a niños indefensos en Tucumán y salir impune de ello. Y si piensan que exagero, hay que recordar que unos días después del asesinato en la Maternidad, los jueces Juana Juárez, María del Pilar Prieto y Emilio Páez de la Torre condenaron a siete años de prisión a Mirtha C., una desalmada mujer que dio a luz a su hija en el monte y la dejó abandonada allí para que las bestias la devoren.

Lo indignante de ese caso no es la condena ridículamente pequeña por un crimen tan aberrante, sino que lo que hace decepcionarse de la justicia a la ciudadanía es que a esta asesina se le concedió prisión domiciliaria bajo la excusa de que la necesitaba para criar a la hija que tiene ahora (y a la cual decidió dejar con vida, quizás para conseguir beneficios carcelarios). Por tanto el pueblo de Tucumán le pagará unas cómodas vacaciones a alguien que optó por darle una muerte espantosa a una criatura inocente e indefensa, del mismo modo que mes a mes le paga una buena suma de dinero a un grupo de médicos que se dedican a acabar con la vida en lugar de salvarla.


 Antonella Díaz

viernes, 5 de abril de 2013

La religión desaconsejada

Bancas calientes y cerebros fríos

Dante Bernacki es un sacerdote católico muy conocido en la ciudad de Salta. En las últimas semanas el Padre Bernacki se convirtió en objeto de linchamiento verbal por parte de un buen número de miembros del Concejo Deliberante de la Ciudad de Salta. Todo se desencadenó a partir de un pedido de opinión que una radio local le hizo al cura sobre el proyecto de la concejal Socorro Villamayor que proponía prohibir el uso de pirotecnia durante el desarrollo de manifestaciones religiosas. Bernacki –quizás para evitar entrar en una polémica de una índole distinta– sostuvo que el Concejo Deliberante debería de ocuparse de otro tipo de cuestiones para dejar de ser una fábrica de futilidad, por lo que pidió que no intervengan en el arbitraje de costumbres y que si, por el contrario, trabajen más en la creación de soluciones para aquellos que carecen de lo que les permitiría mejorar su calidad de vida. También deslizó que si hay un lugar propenso para el ejercicio de la corrupción ese es el Concejo Deliberante, y citó -confundiendo quizás el rol del cuerpo legislativo municipal con el del ejecutivo- el caso de aquellos edificios que exceden el alto permitido y por obra y gracia de Don Dinero permanecen intactos después. 

La reacción de los concejales fue, como mínimo, bochornosa. Socorro Villamayor, Frida Lardies y Zulma Pedraza se sintieron ofendidas por las palabras del sacerdote, y Martín Ávila –como siempre al borde de la estulticia– temió que la crítica de Bernacki fuese un intento de golpe de Estado y llamó a consolidar las instituciones democráticas. La trotskista Gabriela Cerrano no cerró el ano y afirmó que la Argentina sufre el acoso del clero católico que quiere apoderarse del gobierno. Pero las reacciones más imbéciles (más imbéciles aún que la de Ávila y Cerrano) fueron las de César Álvarez y Tomás “Turi” Rodríguez, dos curtidos dirigentes del oficialismo local. Álvarez y Rodríguez acusaron a Bernacki de querer saltar a la arena política, pero no para jugar con ellos sino en contra de ellos (Rodríguez hasta no se privó de tildar al cura de “neoliberal” y “opositor”). 

Esa actitud corporativa de una piara de calientabancas dejó en el limbo la discusión de fondo: los insoportables petardos que afloran una y otra vez durante las procesiones en honor a la Virgen de Urkupiña. Es claro que al Padre Bernacki –un hombre cercano a la pentecostalista Renovación Carismática– le preguntaron por un tema en su investidura de religioso y terminó contestando como un mero ciudadano más, desviando con ello el núcleo de la discusión. La respuesta de los concejales, para ser digna, debió de haber girado en torno al tema que se discutía, pero su actitud fue tan propia de gente que padece enanismo mental que terminaron estrellándose en el ridículo. 

El Señor que cobra

Javier Wayar, un concejal de La Merced, consiguió que la fiesta del Señor de Sumalao pase a ser organizada por capitales privados. Al parecer el proyecto nació ante la necesidad de corregir las ineficientes finanzas del municipio gobernado por el pejotista Juan Ángel Pérez. 

La celebración católica convoca anualmente a más de cincuenta mil personas que se acercan a venerar la legendaria pintura que una terca pero inspirada mula dejó en la provincia. El municipio de La Merced tiene la responsabilidad de llevar a cabo el evento, facilitando el acceso a los peregrinos y brindándoles servicios básicos de asistencia y seguridad para poder honrar a Dios sin sufrir por ello. Empero Pérez sostiene que su oficina no está en condiciones de afrontar los elevados gastos (con dinero que sale de los bolsillos de los contribuyentes de La Merced), por lo que la idea de privatizar la fiesta no parece tan descabellada como parece.  

Esperemos que la medida tomada sirva para que los vueltos que desaparecían en las postrimerías de la fiesta sean a partir de ahora una historia del pasado y que los nuevos organizadores aprovechen para quitarle a la celebración todo lo relativo al denigrante "turismo religioso" y enfaticen el carácter sacro del evento. Si así no sucede, entonces Wayar y los demás concejales habrán metido al Templo a los mismos mercaderes que Cristo expulsó a latigazos. 

Una voz en el desierto

Afortunadamente no todos los concejales de Salta son ineptos u oportunistas a la hora de legislar en cuestiones que conciernen a la religión. Aroldo Tonini es un claro ejemplo de político cristiano o, mejor dicho, de cristiano político. Pero, al parecer, ser miembro de una mayoría en la Argentina es algo imperdonable para aquellos que no son parte de la misma pero que quieren parasitearla desde adentro y dominarla desde afuera. A raíz de ello, este concejal sufre la demonización de su figura.

En los últimos tiempos Tonini fue atacado por su estupenda propuesta de declarar a Salta una ciudad “Pro Vida”. Se infiere por ello que en Salta hay numerosos cultores de la muerte, es decir que Salta está infestada de genocidas que no sólo tienen voz sino que también tienen voto. 

A Tonini lo acompañó un puñado de valientes concejales (Martín Pérez Estrada, Carlos Zapata, Ariel Burgos y Raúl Medina) y el resto lo rechazó. Silvina Abilés, una concejal oficialista, sostuvo que el no aprobar el proyecto de declarar a Salta “Pro Vida” no hacía de los legisladores unos políticos “Pro Muerte”. ¿Entonces que son? Si alguien me puede contestar ello sin caer en la tontería estaría muy agradecido. 

“Turi” Rodríguez, en una de sus habituales demostraciones de imbecilidad, afirmó que lo de declarar a Salta “Pro Vida” es un disfraz misógino cuyo único objetivo es impedirle a las mujeres salteñas el derecho a la planificación familiar. Semejante estupidez se cae por su propio peso, pero siempre es útil aclarar la situación por si alguno no tiene la rapidez mental como para comprenderla: Tonini, al pedir que se prohíba y se repudie todo tipo de práctica abortiva en el municipio de Salta, está pidiendo que la vida engendrada sea respetada y que las mujeres puedan planificar cómo desean que sean sus familias sin recurrir al brutal homicidio para ello, por lo que también este concejal habla regularmente sobre la importancia de las adopciones.  

De todos modos quizás el argumento más ridículo en contra de la iniciativa de Tonini fue escrito por una pluma progrecínica y publicado en El Intransigente. Allí, por supuesto, se usa como agravio el parecer un medieval (¡pobre Le Goff!) y luego se acude al artículo 19 de la Constitución Nacional ¡para defender el aborto! Parece increíble que el kirchnerismo haya calado tan hondo en la cultura nacional que ahora muchos “iluminados” hasta se dan el lujo de ir en contra del sentido común más elemental y aún así ser publicados en la prensa: el aborto no puede ser una elección personal cuyo juzgamiento está reservado sólo a Dios por el simple hecho de que, para abortar, una mujer recurre a alguien más (a un médico, a un farmacéutico, a un manochanta, etc.) y ejecuta a un niño o a una niña que no tiene forma alguna de defenderse, por lo que jamás en un episodio de aborto hay únicamente una persona sola.    

La acción de Tonini tiene el mérito de ser religiosa. Pero hoy en día ser religioso, es decir estar ligado al Bien, a la Verdad, a la Belleza, pareciera ser que es una suerte de impedimento para legislar. Los denostadores de Tonini quieren un mundo de Maldad, Falsedad y Fealdad, una existencia vacía, y una Patria decadente. 



Francisco Vergalito

domingo, 24 de marzo de 2013

La alarma del Licenciado y Doctor Santiago Garmendia

Cicuta y Pommery 

En una carta de lectores de La Gaceta, el Licenciado y Doctor Santiago Garmendia –un profesor de Filosofía de la UNT y de la UNSA, investigador del CONICET, discípulo del senador progrecínico porteño Samuel Cabanchik– escribió lo siguiente:

Presencio con respeto y asombro la fascinación pública con la designación del cardenal argentino Bergoglio como Francisco I de la Iglesia católica. No estoy capacitado para descifrarla porque es una madeja de muchísimos hilos distintos y me falta el de la creencia religiosa. 

Mi pregunta secular es qué implica esto en nuestra realidad. Parece positivo que genere actitudes de humildad en el oficialismo, del que esperamos gestos idénticos en las paritarias salariales. Para la oposición también es un problema porque, si bien se instala a contrapelo del proyecto oficial, eclipsa aun más a sus figuras políticas. 

Más importantes son los efectos sobre nuestro clima de ideas. Recuperando sentimientos religiosos y políticos, es siempre problemática su efervescencia cuando instalan una fórmula dicotómica que clausura posibilidades, que instala tabúes. La lamentable regla suele ser que a mayor intensidad, menor tolerancia. 

No es excluyente de los asuntos religiosos, es una atmósfera que se respira hace tiempo en el país. Aquí tenemos una muletilla horrible, suerte de engendro gramatical en dativo: "a X no me lo/ la critiqués". 

Espero, con algo de fe pagana, que Francisco I no sea una de esas equis intocables y que pueda ser querido y acompañado, pero también criticado y resistido por opiniones contrarias a la institución o a sus obras particulares. Como dice Terry Eagleton en su libro Terror Santo, lo contrario al amor no es el odio sino el miedo, y quien utiliza esa expresión despejando la incógnita con alguien es porque en realidad le teme. 

Lo que este cobrador de becas apunta es que como al Papa Francisco lo defiende tanto el oficialismo como la oposición partidocrática, pareciera ser políticamente incorrecto emitir una opinión desfavorable acerca de él. Ignora este sujeto que para quienes están por fuera de la partidocracia (tanto en su versión viciosa –la ultraizquierda– como en su versión virtuosa –la Tercera Posición–) criticar a Francisco es casi obligatorio. Entonces Garmendia no se queja de que el primer Papa argentino se haya convertido en un intocable, se queja de que él no podrá burlarse de la fe de millones sin el temor de que la policía del pensamiento actual lo tilde de “radicalizado” y le quite el subsidio del cual vive tan orondamente.

En Grecia, hace unos 2500 años atrás, Sócrates tuvo la valentía de hablar con la verdad, la verdad que no le complacía ni al oficialismo ni a la oposición, y por ello tuvo que beber cicuta. En Tucumán, hoy en día, Garmendia se acobarda como una niñita que le teme a la obscuridad, porque supone que no podrá esputar todo su odio anticristiano sin que le corten el suministro de Pommery (y de pizza) que paga con el sueldo que le es negado a algún jubilado que trabajó toda su vida a favor de la patria.

El temor de la X

Quizás por una picardía de los editores de La Gaceta (aunque lo más probable es que sea pura casualidad) la carta de Garmendia fue publicada un 24 de Marzo. En el texto del docente se lee que: “Aquí tenemos una muletilla horrible, suerte de engendro gramatical en dativo: ‘a X no me lo/ la critiqués’. Espero, con algo de fe pagana, que Francisco I no sea una de esas equis intocables.”

Una “equis intocable” es lo que yo llamo “nuestra Generación X”. En diciembre de 1979 el General Jorge Rafael Videla dijo en una famosa conferencia de prensa: “frente al desparecido, en tanto esté como tal, es una incógnita. […] Es un desaparecido, no tiene entidad, no está. Ni vivo ni muerto: es un desaparecido”. En ese acto, Videla convirtió a los terroristas en una equis, y luego, debido al desarrollo posterior de los acontecimientos, esas equis se convirtieron en intocables. Pasaron décadas en donde a nadie le interesó realmente poner a las equis en su lugar, por lo que en los últimos años los argentinos terminamos presenciando como esas equis se convertían en dioses absolutos e infalibles. Sería bueno que este tal Garmendia, este profesor de filosofía al que tanto parece interesarle defender el “pensamiento crítico”, dedique algo de su tiempo a hablar sin temor sobre lo que pasó hace más de 35 años. Pero además de vencer al temor, sería bueno que este hacedor de crucigramas profesional busque también la Verdad.



Francisco Vergalito

domingo, 24 de febrero de 2013

Sin límites

El huerto de bananas

El tratado de entendimiento que Argentina impulsa con Irán para esclarecer el atentado ocurrido en contra de la sede de la AMIA en 1994 generó una enorme polémica en este último mes. Son muchas las voces que repudian la movida diplomática argentina, pero si se las clasifica y agrupa se notará de inmediato que todas provienen de dos esferas: la oposición partidocrática y la comunidad judía que habita en el país.

Del lado partidocrático la objeción principal es que al acordar Argentina con Irán, básicamente, nuestro país se está alineando internacionalmente con lo que el gobierno estadounidense, en épocas de George W. Bush, llamaba “el Eje del Mal”. Pese al nombre tremebundo, el Eje del Mal consistía simplemente en un grupo de naciones –o, mejor dicho, de gobiernos– cuyas decisiones no complacían al imperialismo promovido desde Washington DC. En Hispanoamérica la isla de Cuba fue la principal y única representante de esas naciones durante muchas décadas, hasta que Venezuela ocupó su puesto, convenciendo a Bolivia, Ecuador y Nicaragua para que se les unan. Desde que los Kirchner están en el poder, Argentina ha mirado con cariño esa alianza pero no ha hecho demasiado por adherir formalmente a ella. El tratado con Irán, entonces, es visto por la oposición partidocrática como un gesto demasiado abierto hacia la unión con Venezuela.

Perder la aprobación de EEUU, hoy en día, no significa demasiado para la sociedad argentina; empero intimar con Venezuela es visto por muchos como la completa aceptación de que aquel viejo país de las estancias donde se cultivaba el trigo y se criaban las vacas se ha convertido en la actualidad en un pequeño huerto de bananas.

Las cosas como son

Ahora bien, si se observa a los judíos que se han opuesto al tratado con Irán se podrá constatar que a la mayoría de ellos no les importa en lo más mínimo si Argentina deviene o no un país bananero. No es por la decadencia nacional que han alzado sus voces, es por sus bolsillos.

Cuando la DAIA y la AMIA cabildean para que Argentina no se vincule con Irán lo que buscan es que el país asiático deje de aumentar su poder y su influencia internacional. No les conviene. Irán, desde hace varios años, encabeza una campaña en contra del sionismo global. A raíz de ello, el gobierno iraní ha sido acusado de “antisemitismo”. Sin embargo lo curioso es que en Irán viven varios miles de judíos –de allí no los han expulsado como si los han expulsado de tantas otras partes– y no son hostigados, ni pogromeados, ni gaseados en cámaras. ¿Entonces?

En Irán, una República Islámica, la religión no es una cuestión secundaria sino una central. De allí es que en su parlamento hay espacio para las “minorías religiosas”, las cuales incluyen entre otras a los judíos. Es decir el judío en Irán es visto como un miembro de la nación israelita, pero su lugar social y político lo posee gracias a su religión.

Esa posición iraní pone nerviosos a los sionistas. Reducir al judaísmo a una mera cuestión religiosa implica un paso hacia atrás para lo que las sinarquías sionistas se han propuesto obtener desde hace por lo menos ciento once años. Por ello Irán es percibido por los judíos como una amenaza. Una hipotética guerra entre ambos países se resolvería cronometrando quien de los dos es dueño de una logística lo suficientemente poderosa como para lanzar primero sus bombas nucleares en contra del otro (y es probable que esa carrera la gane Israel); pero la desarticulación del discurso sionista causaría un daño muchísimo más grande a los israelitas que una explosión devastadora.

Perfidia

Beatriz Rojkes de Alperovich, senadora del Frente para la Victoria por la provincia de Tucumán, es una militante sionista. Nadie lo ignora. Lo confirma su defensa permanente de los intereses israelíes en la región y su feroz rechazo al avance de la influencia iraní. Es por ello que a muchos les llamó la atención que votase a favor del acuerdo que los grupos de presión sionistas exigían bloquear.

El rabino Sergio Bergman escribió sobre ella evocando a Esther, una judía que, según el relato bíblico, ocultó su judeidad para casarse con el rey persa Asuero, jugada que al final sería muy fructífera, pues terminaría salvando a los judíos de la aniquilación propuesta por el visir Amán. Para Bergman la obvia diferencia entre Esther y Beatriz Rojkes de Alperovich es que la tucumana no obró a favor de los judíos sino en su contra.

Quizás sea exagerado lo de Bergman, pero ilustra bastante bien el sentimiento de los sionistas que habitan en Argentina. Daniel Filmus y Samuel Cabanchik son dos senadores hebreos, que provienen de Capital Federal y apoyan al gobierno kirchnerista. Ambos, al igual que Rojkés de Alperovich, manifestaron su incomodidad por tener que apoyar el acuerdo entre Argentina e Irán, pero a diferencia de la tucumana, ninguno de los dos juró por el Tanaj al momento de asumir su puesto o se involucró abiertamente en las internas judías que acontecen en la Argentina. Filmus y Cabanchik se sintieron heridos en su judeidad, agraviados en su nacionalidad íntima, y por ello dudaron en apoyar incondicionalmente a la Presidente como lo venían haciendo desde hacía años. Al final sólo Cabanchik se negó a emitir un voto favorable, pero lo hizo sólo para salvar las ropas, pues a la mayoría en el Senado el kirchnerismo la había conseguido gracias al apoyo de otros aliados. Filmus, por el contrario, acompañó a Rojkés de Alperovich es su delibera afrenta contra el sionismo.

Filmus es un progresista hecho y derecho, por lo que un gesto suyo en contra del sionismo puede llegar a ser tolerado de vez en cuando por los propios israelitas, pero Rojkés de Alperovich (al igual que su marido) han demostrado ser conservadores, por lo que su decisión de seguir el mandato de Cristina Kirchner es vista por ellos como una altísima traición.

La pregunta más interesante en este contexto es: “¿cuál es el límite de “Betty”?”, “¿cuál es el límite de los Alperovich?” Pareciera ser que ninguno. Esa gente está tan enferma de poder que no pueden darse el lujo de permanecer fieles a sus principios y convicciones. José Alperovich empezó como comunista, luego se hizo radical, más tarde se vinculó al bussismo, un poco después se consiguió un espacio en el pejotismo, se convirtió en un duhaldista fiel y terminó de aplaudidor de Néstor y Cristina Kirchner. ¿Qué le falta? ¿Convertirse en jefe de La Cámpora? ¿Ser el principal sciolista del NOA? ¿Unirse al PRO? Probablemente algo de eso vaya a hacer ante una eventual caída del kirchnerismo. De todos modos lo que se pensaba es que, detrás de todas las mutaciones políticas, los Alperovich al menos eran leales al sionismo, se creía que su grosero etnonepotismo y su manifiesta cristofobia eran estrategias que seguían con la intención de favorecer la agenda sionista. Con el voto de Rojkés de Alperovich (y con el que seguramente dará el diputado Benjamín Bromberg) esta gente demuestra que en realidad no es así, que si bien pudieron haber hecho y dicho cosas que contaban con el completo beneplácito de las sinarquías sionistas, el clan Alperovich no es más que un grupo de personas sin salvavidas, una red demasiado amplia de negocios y negociados cuyo máximo temor es perder su tranquilidad financiera, un conjunto de pretendidos monarcas que en el fondo saben que no son más que unos viles usurpadores, una serie de parásitos que temen morir de hambre al perder el territorio que gobiernan, unos acomodaticios que están dispuestos a todo para quedarse con todo. Los Alperovich no tienen límites.   



Francisco Vergalito

jueves, 31 de enero de 2013

Bicentenario de la Asamblea del Año XIII

En estos días hemos asistido a un nuevo acto de falseamiento de la historia argentina por parte del kirchnerismo gobernante. Como si el número “200” tuviera un valor mágico o cabalístico que pudiera otorgarle virtud a un acontecimiento histórico, por el solo hecho de alcanzar esa cifra por el mero transcurso del tiempo, motivo más que suficiente para declarar feriada una fecha, aunque su significación histórica sea totalmente contraria a la intención que pretenden endilgarle sus promotores.

La celebración del bicentenario de la inauguración de la Asamblea del Año XIII, el 31 de enero de 1813, constituye uno de los más claros ejemplos de distorsión o tergiversación de la verdad histórica por parte del kirchnerismo “nac&pop”. Son varios los encubrimientos, ocultamientos y falsificaciones del carácter porteño, unitario, centralista, librecambista y pro-británico de la Asamblea del Año XIII y sus efectos, para intentar presentarla como uno de los hitos históricos “progresistas” de nuestra historia, porque declaró la “abolición de la esclavitud”, lo cual es absolutamente falso.

Primera falsificación histórica. Ninguna mención se hizo en esta “celebración” del hecho que la convocatoria a esta Asamblea formaba parte del abandono de las tradiciones políticas españolas y la recurrencia por parte de los políticos porteños a las instituciones promovidas por la Revolución Francesa –Triunviratos, Asambleas, Directorios, etc.-, que en esencia no es sino el proceso político llevado a cabo por la naciente burguesía francesa contra el poder absolutista monárquico, pero que no reconoció derechos políticos al pueblo (sólo eran ciudadanos quienes eran propietarios y tenían un ingreso fijo) y criminalizó las asociaciones gremiales por el solo hecho de su constitución.

Segunda falsificación histórica. Los ideólogos de la celebración de este inicuo Bicentenario nada dijeron del control que Carlos María de Alvear y sus partidarios hicieron de la Asamblea, siguiendo dócilmente las sugerencias y consejos del gabinete inglés, transmitidos por Lord Strangford y sus agentes en el Plata.

Tampoco mencionaron estos “intelectuales” que esta Asamblea estuvo presidida inicialmente por el mencionado Carlos María de Alvear, quien pocos años después propondría –como Director Supremo- la subordinación de las Provincias del Río de la Plata a la Corona Británica, como colonia de ésta última.

Tercera falsificación histórica. El grupo gobernante ha resaltado el pretendido carácter liberador y pionero de los derechos humanos, según las opiniones vertidas por un periodista devenido en “historiador”. Según este personaje, la Asamblea del Año XIII abolió la esclavitud, lo cual es una afirmación falaz o de suprema ignorancia, porque en realidad ese organismo proclamó “la libertad de vientres” para los hijos de los esclavos. Ignora u oculta ese auto-pretendido historiador que la Asamblea no proclamó la abolición de la esclavitud, a causa de las presiones llevadas a cabo por Lord Strangford en nombre de la casa real portuguesa asentada en el Brasil, para que las Provincias del Plata no se convirtieran en norte y refugio de los esclavos.

Cuarta falsificación histórica. Tampoco se hizo ninguna mención a la actitud “democrática” de los miembros porteños de rechazar la incorporación de los diputados artiguistas de la Banda Oriental, porque éstos portaban el mandato de pedir la independencia absoluta y la alianza ofensiva-defensiva de las Provincias Unidas del Río de la Plata, además de la exigencia de asentar la capital fuera del puerto-ciudad de Buenos Aires.

Quinta falsificación histórica. Nada se dijo en esta celebración que las reformas judiciales llevadas a cabo por la Asamblea tenían como finalidad borrar las instituciones tradicionales del régimen indiano para reemplazarlas por los esquemas formales del Derecho importado, sobre todo francés, con el objetivo de defender los intereses y privilegios del grupo porteño pro-británico dominante en Buenos Aires y en la Asamblea.

Tampoco se dijo que la proclamada igualdad de derechos civiles y cívicos de los indios tuvo como consecuencia que éstos se viesen privados del estatuto legal de tutela y amparo que les otorgaban las Leyes de Indias (Libro Sexto), para ser insertados en un nuevo esquema de igualdad política formal, pero en un contexto de profunda desigualdad social y económica.

Sexta falsificación histórica. También hubo un silencio absoluto respecto a las reformas económicas implementadas por la Asamblea, de neta orientación librecambista, influenciadas por los agentes del comercio inglés, permitiendo la libre introducción de productos y la libre exportación de frutos del país, oro y plata.

Séptima falsificación histórica. Los “sabios sueltos” e “intelectuales ignorantes” que dieron contenido épico a la celebración de este bicentenario ocultaron un dato fundamental: que la porteñísima Asamblea del Año XIII creó el cargo de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata como poder ejecutivo, al mejor estilo de la Revolución Francesa y en lo que constituye el primer antecedente del sistema unitario que Buenos Aires pretendió imponer sobre el resto de las provincias rioplatenses.

Octava falsificación histórica. Nada se dijo del triste papel que cumplieron los Directores Supremos que Buenos Aires fue designando, desde el 31 de enero de 1814 hasta el 1 de febrero de 1820. Salvo Mariano González Balcarce, quien se desempeñó en el cargo por sólo tres meses (16 de abril a 9 de julio de 1816) y Juan Pedro Aguirre (quien ocupó el cargo por solamente 11 días, del 1 al 11 de febrero de 1820), el resto de los Directores Supremos –Gervasio Antonio de Posadas, Carlos María de Alvear, Ignacio Álvarez Thomas, Juan Martín de Pueyrredón y José Rondeau-, se destacaron por gobernar exclusivamente a favor de Buenos Aires, contra el Interior del país, y por buscar permanentemente el apoyo de Inglaterra, para asegurar el “buen” gobierno interno ante la presencia de Artigas y la “independencia” frente a la restauración borbónica de Fernando VII en el trono español.

Novena falsificación histórica. Los ideólogos de este Bicentenario, quienes reivindican, por ejemplo, las figuras de Dorrego y Artigas, ocultaron el hecho histórico del anti-artiguismo desplegado por la autoridad política suprema emanada de la Asamblea. Ignoraron y ocultaron que el primer Director Supremo, Gervasio Antonio de Posadas, declaró a José Gervasio a Artigas “traidor a la Patria” (decreto del 11 de febrero de 1814). Ignoraron el enfrentamiento permanente que tuvo José Casimiro Rondeau con el gran caudillo oriental, durante el sitio de Montevideo, y posteriormente con Martín Miguel de Güemes, comandando el Ejército del Norte y a quien declaró “traidor a la Patria”. Ocultaron también que, como Director Supremo, intentó utilizar el Ejército del Norte para luchar contra los caudillos del Interior.

Ignoraron u ocultaron que, como Director Supremo (desde el 21 de abril de 1815 al 3 de mayo de 1816), Ignacio Álvarez Thomas se enfrentó a José Gervasio Artigas, pretendiendo sabotear y desterrar su lucha federal e independentista, impidiendo la concurrencia de los diputados artiguistas al Congreso de Tucumán.

Ignoraron también que otro Director Supremo, Juan Martín de Pueyrredón decidió poner fin a la vigencia política de Artigas en las Provincias del Interior, razón por la cual renunció en 1817 a la soberanía en la Banda Oriental, para dejarla en manos del Imperio lusitano del Brasil, convirtiéndose desde ese momento en “Provincia Cisplatina”.

Décima falsificación histórica. Nada mencionaron los promotores “progresistas” de esta burda celebración que la principal figura dominante en la Asamblea del Año XIII, Carlos María de Alvear, no tuvo mejor idea al desempeñarse como Director Supremo (desde el 9 de enero al 20 de abril de 1815) que ofrecer las Provincias Unidas como colonia inglesa, porque nuestro país no estaba en condiciones de gobernarse a sí mismo, necesitada entonces de “una mano exterior que lo dirija y contenga en la esfera del orden antes que se precipite en los horrores de la anarquía”, lo cual significaba no volver a la dominación española sino entregarse a la “generosa Nación Británica”, porque solamente ésta “podía poner un remedio eficaz” a los males que nos aquejaban, teniendo en cuenta que “estas provincias obedecerán a su gobierno y recibirán sus leyes con el mayor placer”.

Más aún, a criterio del pro-británico Alvear, las Provincias del Río de la Plata “desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su Gobierno y vivir bajo su influjo poderoso”.

Gobernar exclusivamente desde Buenos Aires mediante un Poder Ejecutivo único, promover la libre exportación de los recursos mineros del país, enfrentar a los caudillos de los pueblos del Interior, asociarse con el comercio y las finanzas inglesas para “promover” el crecimiento económico, entregar a extranjeros la propiedad de regiones y provincias argentinas, etc., son varias de las numerosas “virtudes” que exhibió la porteñísima, antifederal y anglófila Asamblea del Año XIII. ¿Esto es lo que reivindica el gobierno “nac&pop”? ¿En nombre de lo “nacional y popular” este festival festeja la reiteración del esquema de libre comercialización de los recursos mineros, como lo hizo históricamente el unitarismo porteño? ¿Estas celebraciones “nac&pop” reivindican el proyecto unitario anglófilo de someter a los pueblos y provincias del Interior, tal como sucede actualmente? En última instancia, ¿será el anhelo de un Gobierno Supremo de las Provincias del Río de la Plata lo que se pretende reivindicar, al servicio del sometimiento colonial de la Argentina, a manos del Imperio Británico y del verdadero poder detrás del trono: las altas finanzas internacionales, de matriz angloamericana?

miércoles, 30 de enero de 2013

Caso Nuria Nieva: una historia fantabulosa de una hembrista que jugó con la buena fe de los jujeños

Nuria Nieva, de 27 años, fue aparentemente secuestrada el martes en el puente Gorriti; la joven había alertado por mensaje de texto a su familia y al novio que la venían siguiendo.

Según las primeras informaciones, la joven circulaba por zonas aledañas al Puente Gorriti y sintió que la perseguía un vehículo negro con vidrios polarizados, un Volskwagen Gol o similar, inmediatamente se comunicó vía mensaje de texto con su novio informándole de esta situación.

Después no volvieron a tener contacto con ella, hasta pasadas las 20.30 cuando llegó un mensaje al teléfono celular de la madre con un mensaje que decía “me subieron a un auto, estoy asustada, no sé a donde me llevaron, busquenmé, por favor”.


Lelía, la hermana de Nuria Nieva Ocampo, relató que a la madrugada recibieron noticias de la Policía que la habrían hallado en Ledesma, con signos de haber sido drogada y golpeada.

“Mi hermana no está en condiciones de declarar, recién salió del hospital donde le hicieron una serie de pruebas médicas y se le secuestraron las prendas que estaban manchadas con sangre” relató Leila que acompañaba a sus padres.

Anoche la habían rastreado vía GPS y daba que su celular había recibido señal de una antena de Caimancito. A partir de ello la investigación y el rastrillaje se focalizó en la zona, además de la policía participó de la investigación Gendarmería Nacional.

Violencia contra el género masculino: una joven apuñaló a su novio en Orán

El lunes en horas de la noche ingresó una persona de sexo masculino de 26 años de edad al Hospital San Vicente de Paul de Orán con el diagnostico de “Herida de Arma blanca”, quien habría sido agredido minutos antes por una persona de sexo femenino, aparentemente menor de edad y quien fuera su novia. Luego de realizadas las primeras atenciones sanitarias y tras una intervención quirúrgica se logró estabilizar al paciente ampliando su diagnóstico como “TRAUMATISMO ABIERTO DE ABDOMEN POR HERIDA DE ARMA BLANCA, PERFORACIÓN DE ESTÓMAGO, HEMO PERITONITIS TRAUMÁTICA”, en estado delicado.

En horas de la madrugada personal policial perteneciente al Destacamento Mitre se procedió a la demora de la acusada, una joven de 18 años que quedó a disposición del magistrado de turno, quien dispuso se inicien las investigaciones pertinentes a efectos de aclarar las circunstancias que provocaron los hechos caratulado como “S/Tentativa de Homicidio”. 

Jujuy: organizan jornadas de adoctrinamiento para promover la drogadicción

El dedehachehachismo eufórico

A partir de las “Jornadas Intersectoriales de Derechos Humanos y Salud Mental” realizadas en el Colegio de Ingenieros, la intención en Jujuy es de trabajar de manera interdisciplinaria con los sectores involucrados en la temática a fin de cambiar el paradigma “trabajando de forma integral con los múltiples actores que intervienen”, afirmó el titular del Inadi en la provincia Germán Noro.

En el encuentro participaron profesionales de distintos sectores entre quienes se difundieron los alcances de la Ley 26.657 de Salud Mental sancionada por ambas cámaras del Congreso en el 2010.

Vale recordar que la organización estuvo a cargo de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia con el apoyo del Instituto Nacional contra la Discriminación a nivel país y local, como así también de la Secretaría de DD. HH. de la Nación.

El eje de las exposiciones y de debate se centró en la nueva Ley Nacional 26.657 de Salud Mental, que trae aparejada nuevas prácticas y paradigmas al respecto de las personas que sufren algún tipo de padecimiento mental, ya que “la sociedad tiene muchísimos prejuicios en contra de ellos” dijo la titular de DD. HH. de la Provincia Natacha Freijó, quien a su vez reveló que muchos “son castigados, tenidos como peligrosos y recluidos contra su voluntad, por eso nos parece importante hablar de lo que dice esta nueva ley que es fundamental y que reconoce a las personas con este tipo de problemas como sujetos de derechos, que pueden tomar sus propias decisiones, sujetos que hay que oir, y que pueden intervenir en su propia recuperación”, argumentó.

En las exposiciones se contemplaron las “tres patas” que sostienen la Ley de Salud Mental: salud, derechos humanos y justicia.

La nueva ley trae aparejada la inclusión de las personas con padecimientos mentales, garantizar la atención integral, revisiones judiciales periódicas y que “las internaciones sean el último recurso”, según explicaron a operadores de salud, psicólogos, psiquiatras, médicos, como así también a operadores de la justicia, y al público en general.

FUENTE

Una ley para destruir la nación

El 25 de noviembre del 2010 los legisladores argentinos votaron un paquete de leyes, entre las cuales aprobaron la ley 26.657, sancionada el 2 de diciembre de ese mismo año y publicada en el Boletín Oficial del 3 de diciembre 2010, lo que implicó un grave retroceso.

Esto es así porque fue legitimar la radicación de capitales sin mayores controles acerca de su origen; léase: el negocio mayorista de la venta de drogas vio facilitada su asentamiento en nuestro país, y además, se despenalizó el consumo de esas "substancias", lo que provocó la extensión del comercio minorista en tiempo record por todo nuestro país.

A mi entender, los que presentaron esta ley así como los que la votaron, carecen de conocimientos acerca de las adicciones y de su tratamiento, así como también de los fundamentos por los cuales

Comencemos por el Articulo 5º del Cap I: "La existencia de diagnóstico en el campo de la salud mental no autoriza en ningún caso a presumir riesgo de daño o incapacidad, lo que solo puede deducirse a partir de una evaluación interdisciplinaria de cada situación particular en un momento determinado".

Este Articulo 5º es casi de ciencia ficción: un adicto en brote psicótico con ideación suicida, o en un estado paranoico con ideas asesinas o bajo los efectos del "paco" y portador de un revolver cargado de balas, ¿no nos autoriza a presumir daño o incapacidad o necesitamos de un enfermero o abogado, etc. para indicar contenerlo, medicarlo e internarlo contra su voluntad"? O un paciente que diagnosticamos con la "Enfermedad de Alzheimer" con conductas auto y heterodestructivas ¿"no nos autoriza en ningún caso a presumir daño o incapacidad"?

Saltemos al Artículo Nº 27; rogamos a los lectores reflexionar sobre la inspiración "facho-progresista" de esta ley. "Queda prohibida por la siguiente ley, la creación de nuevos nosocomios neuropsiquiátricos o institución de internación monovalentes, públicas o privadas. En el caso de los ya existentes se deben adaptar a los objetivos y principios expuestos hasta su sustitución definitiva por los dispositivos alternativos. Esta adaptación y sustitución en ningún caso puede significar reducción de personal ni de merma de los derechos adquiridos de los mismos". Conclusión: desde una posición maniqueista nos pone a los psiquiatras como reaccionarios a los que hay que domesticar y subordinar al pueblo.

Vamos ahora al Articulo Nº 9: "El proceso de atención debe realizarse preferentemente fuera del ámbito de internación hospitalario y en el marco de un abordaje interdisciplinario e intersectorial basado en los principios de la atención primaria de la salud. Se orientará al reforzamiento o restitución de los lazos sociales".

¿Conocen los que escribieron esta ley o los que la votaron que los adictos han sufrido cambios en su cerebro, equivalentes a lo que se conoce como "lavaje cerebral", y que han aprendido que en forma fácil ("facilisimo"), casi instantánea y barata, ya que sino se tiene dinero para comprar drogas roba, mata o vende drogas, y ya se es otro (facilísimo), en un estado de "presentismo" ya mismo no hay que esperar, ni hacer mayores esfuerzos, y completamente disociado de las consecuencias sobre su cuerpo, mente y vida social?

Respecto al tema central, las "internaciones involuntarias", todas las cláusulas de la ley, están centradas en la desconfianza a los psiquiatras y la protección de los "usuarios" a los que se los coloca como victimas de nuestro proceder.

Según la nueva ley si internamos a un adicto, "paciente con lavaje cerebral" decimos nosotros, pasamos a estar subordinados a los psicólogos, para profesionales y abogados, para que no le hagamos daño a los pobres adictos victimas potenciales de nuestras maldades como psiquiatras.

Hay mucho más para comentar, pero creemos que lo expuesto es suficiente para entender que se terminó de liberar a los "usuarios" de "substancias psico-neuro-bio-genético-socio-tóxicas". A partir de ahora solo podemos "recauchutarlos, o sea hacer chapa y pintura".

Vivimos en un "modelo social" perfecto. Solo interesa el "presente" o sea que el "futuro" no existe, entonces no podemos seguir diciendo "Las adicciones son prácticas con consecuencias a corto o largo plazo". Lo que importa es el "ahora", y a ellos esta concepción les significa un "caldo de cultivo". Los que pensamos en "mapas grandes" como decía Churchil, somos "reaccionarios".

FUENTE