
Fernando Sosa Padilla, un militante de aquellos años de las organizaciones de base en el norte de país, prestó testimonio, ante el fiscal ad hoc, Pablo Camuña, donde detalló el inicio de las acciones de aquellos personajes vinculados a la Concentración Nacional Universitaria (CNU). “Paralelamente, entre abril y mayo de 1972 participé de un movimiento de la Iglesia Católica llamado ‘Puente Nº 4’ donde unía a los participantes de los diferentes puentes, como eran llamados estos movimientos católicos. Dentro del cristianismo, había una amplia gama de ideologías, desde los que adherían a la Teología de la Liberación hasta gente de extrema derecha que luego fueron funcionarios de la dictadura. Puente, era un movimiento de la Iglesia, amplio, donde pudieron convivir, contradictoriamente, elementos que adherían a distintas identidades políticas, gente de la democracia cristiana, gente de la Juventud Peronista (JP), gente que estaba en la CNU y gente que luego terminó con (Antonio Domingo) Bussi. En este lugar, tenía como compañeros, entre otros, a Evaristo Padilla quien fue decano de la facultad de arquitectura en la dictadura de Lanusse y Olegario Von Buren quien luego fue secretario de educación en el gobierno de Bussi, en plena dictadura militar. Todos los días martes, se hacían reuniones grupales donde estaban presentes los integrantes de los diversos puentes y donde se discutía una amplia variedad de temas. Luego de esas discusiones, seguían las misas, momento en el que pedíamos por los compañeros masacrados en Trelew, y el sector de derecha pedía por los militares. En este contexto de las reuniones de los días martes conoció a Juan Carlos Benedicto (reconocido escribano, detenido por delitos de lesa humanidad) quien formaba parte del puente 6 o 7, dependía de la edad de los participantes y del mes y año en el que ingresaban”, declaró ante el fiscal Sosa Padilla.
Más adelante, en su declaración Sosa Padilla, dio detalles acerca del funcionamiento interno que tuvo la Concertación Nacional Universitaria en las tierras de Bussi. “La CNU estaba compuesta aproximadamente por 30 personas en Tucumán. Se encontraban, al menos públicamente, en un bar llamado La Góndola, ubicado en la calle San Martín entre la numeración 670 y 680, en donde actualmente queda la librería y un negocio de indumentaria deportiva, y en otro lugar que se reunía la CNU era el Hotel La Vasca, en calle Mendoza entre 281 y 289, donde ya no está la placa identificatoria del hotel”, recordó el militante.
Como no podía ser de otra manera, la Iglesia Católica metió la cola dentro de los grupos juveniles de derecha, sobre todo, la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (Fasta) de la mano de uno de sus mentores, el cura Aníbal Fosbery (quien define a los genocidas condenados por delitos de lesa humanidad como presos políticos) y que tiene una fuerte presencia hasta nuestros días por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (Unsta).
“La CNU estuvo vinculada con el Sindicato Universitario Nacionalista de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Tucumán. Su principal dirigente era María Teresa Hoffman. Y también hubo fuertes vínculos con dirigentes de la Unsta, concretamente con el Fray Aníbal Fosbery.”
Un hecho puntual que relató Sosa Padilla ante el fiscal Camuña fue una asamblea convocada por la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) Regional 5°, en 1973.
“El lanzamiento tuvo lugar en el colegio Gymnasium Universitario. Esa mañana, yo con mis compañeros fuimos a organizar el evento, y nos encontramos con que en las paredes de las afueras del colegio estaban pegados afiches de la CNU y de la CNS (Concentración Nacional de estudiantes Secundarios) en los cuales se manifestaba, palabras más palabras menos, que iban a limpiar de los zurdos infiltrados al movimiento peronista.” Según contó Padilla, ese día por la tarde un grupo de jóvenes ingresó al plenario armado para disolver el encuentro, pero el grupo de la izquierda secundaria lo impidió.
Con el paso del tiempo, el grupo de jóvenes de la CNU, siguieron en su actividad represiva pero ahora dentro de la Triple A o “Comando Restaurador Norte”, como lo denominaron en la provincia. “En el año 1974, le colocaron un artefacto explosivo, le destruyeron una casa en San Javier y le degollaron dos perros al decano de la facultad de Derecho, Carlos Sanjuán. El hecho fue firmado por la “triple A”. Entre marzo y abril de 1975 la “triple A” también colocó una bomba en la casa de Ángel Gerardo Pissarello, quien era responsable de la defensa de varios compañeros detenidos. A fines del ’74 o comienzos del ’75 había sido ya detenido mi primer abogado defensor Carlos Zamorano Vega fue puesto luego a disposición del PEN”, relató en detalle Padilla.
La presente declaración sirvió a la Fiscalía de Tucumán, para profundizar en otras indagatorias que se conocerán con el correr de los días. La mayoría de las personas que militaron de manera activa en la Concertación Nacional Universitaria, (CNU) son hoy profesionales reconocidos y de prestigio social provinciano y que hasta ahora no se les conocía el pasado, de promotores de acciones violentas en su juventud.