Que una mujer conciba un hijo
junto con un hombre es algo muy usual. Lo que no es usual es que esa mujer se
avergüence de su condición y aún así quiera continuar con la experiencia de la
maternidad (o, al menos, con la del parto). Es decir las feministas aborteras
odian haber nacido mujeres, por lo que, llegado el momento de ejercer la
maternidad, gozan asesinando a sus hijos, pues creen que de ese modo asesinan
su feminidad. Sin embargo hay mujeres mucho más mentalmente alteradas que las
aborteras: son las que dan a luz asegurando ser “varones”.
En Salta uno de esos casos cobró
notoriedad recientemente. Una mujer que luce y pretende comportarse como hombre
engendró una hija junto a un hombre que luce y pretende comportarse como mujer,
o sea dos travestidos (una mujer que juega a ser hombre y un hombre que juega a
ser mujer) fueron padres. Este evento fue noticia porque esta pareja de gente
con un aparente desequilibrio mental consiguió que la Administración Nacional
de Seguridad Social (ANSES) les otorgase el subsidio conocido como “Asignación
Universal por Hijo” (AUH), después de habérselos negado en una primera
instancia.
Personalmente no estoy en contra
de que la gente perciba la AUH ,
pero si considero que traer un hijo al mundo sólo para tener una fuente de
ingresos es un hecho espeluznante, que ninguna persona en este país debería
considerar como una posibilidad siquiera. De todos modos pienso que el Estado
argentino no debe retirarle apoyo a esta pareja de salteños, sino todo lo
contrario: en lugar de otorgarles una AUH, lo que debería recibir esa gente (y
de manera urgente) es un buen tratamiento psicoterapéutico para que comprendan
la dimensión de lo que están haciendo, ya que un hijo no es una mascota o un
juguete, sino un ser humano.
Lo más lamentable del caso fue
ver a los directivos de la ANSES
vanagloriarse de que, gracias a los travestidos salteños, ahora en este país pueden
recibir dinero hasta las mujeres que consiguieron que se les altere la partida
de nacimiento y el DNI en una sede del registro civil. La ANSES celebra su demagogia
regalando dinero a diestra y siniestra, mientras procura abandonar y humillar a
quienes más debería apoyar: los jubilados argentinos.
Antonella Díaz