Una mujer de 44 años fue degollada sin miramientos y ante decenas de
testigos por su expareja, tras una violenta discusión que protagonizaron
en el centro mismo de la ciudad de Famaillá, sita a cincuenta
kilómetros de la capital tucumana.
El hombre huyó del lugar del crimen caminando, sin que ningún transeúnte intentase detenerlo, según informaron fuentes policiales.
La denuncia del femicidio por parte de un vecino hizo posible la
localización del mismo, pero cuando la Policía llegó al lugar para
detenerlo el sujeto ya se había quitado la vida utilizando la misma arma
con la que había concretado el feroz ataque que consumó contra su
expareja.
El hecho ocurrió ayer en dicha localidad, a la altura de Aguas
Blancas, a unos 50 kilómetros al sur de la capital tucumana, y la
víctima fue identificada por la Policía como Rosa Barros (44).
Fuentes policiales informaron que todo comenzó cuando Miguel Angel
Barrionuevo (51) interceptó en la calle a su exmujer, quien iba a
trabajar en la cosecha de limones en una explotación cercana.
El sujeto, según testigos, comenzó a recriminarle a su expareja de
manera vehemente distintas acusaciones, la mujer, en tanto, no
contestaba a ninguno de los reclamos de su exmarido, con quien había
tenido seis hijos y del que se había separado hacía ya un año y medio.
La discusión se tornó entonces violenta y en esa ocasión el hombre
extrajo un arma blanca con la que la apuñaló en varias partes del
cuerpo, todo esto en presencia de decenas de testigos que no
intervinieron ni en la discusión ni en la persecución del agresor.
Finalmente, el asesino la degolló sin miramientos, para dejar el cuerpo
sin vida tirado en la vereda ante el estupor de decenas de ocasionales
transeúntes y automovilistas.
De inmediato, Barrionuevo pasó por la casa de un vecino, al que le
contó con lujo de detalles lo sucedido, aparentemente lo tenía todo
planeado desde hace tiempo atrás, y cuando la Policía fue advertida por
el vecino acerca de lo que le había relatado Barrionuevo salió a
buscarlo en la casa donde vivía, adonde lo encontraron muerto en medio
de un charco de sangre, también degollado, con la misma arma que había
utilizado para quitarle la vida a su exmujer.
