Multiplicando las farsas angoleñas
El embajador en Estados Unidos, Jorge Argüello, confirmó la
visita que realizará a Washington el gobernador José Alperovich, quien llevará adelante una serie de reuniones para lograr el ingreso de los limones tucumanos al mercado estadounidense.
Argüello
confirmó la agenda del mandatario tucumano luego de un encuentro que
mantuvo con el presidente del condado de Los Angeles, Zev
Yaroslavsky, a quien expuso la situación de los limones argentinos, de
acuerdo a la agencia Télam. Agregó que Alperovich estará acompañado el
ministro de Economía, Jorge Jiménez, su par de Desarrollo Productivo,
Jorge Feijoo y el ministro de Coordinación, Jorge Gassenbauer.
También
participará del viaje una delegación de empresarios locales. Entre
ellos, estarán el presidente de la Asociación tucumana de Citrus,
Roberto Sánchez Loria y los directores de las compañías privadas
Citrusvil, Daniel y Pablo Lucci; el presidente de Argenti Lemon S.A.,
Álvaro Bulacio; el gerente general de Citromax, Lucas Fornaciari; el
director general de San Miguel, Romain Corneille y su director de
Relaciones Institucionales Lucas Méndez Trongue, y el presidente de Pablo
Padilla S.A., Pablo Padilla.
La necesidad de descubrir, promover y renovar contactos y
acuerdos internacionales justifican la estrategia política de programar
las misiones al exterior de los gobiernos.
En un mundo más
interconectado que en ningún otro tiempo de la historia de la humanidad,
esa agenda de viajes al extranjero encuentra su justificación, además,
en el hecho de que la globalización no reemplaza -ni podrá hacerlo- los
contactos personales, el diálogo directo y la vinculación institucional
entre los gobiernos y los funcionarios que tienen la responsabilidad de
desarrollar esas iniciativas oficiales. Esta idea que rige buena parte
de los principios de las relaciones internacionales es tan importante
como el conocimiento y manejo de la agenda que deberá desarrollarse para
controlar de antemano las ideas y promesas a discutirse con la
contraparte. Un viaje de una autoridad gubernamental se resuelve desde
bastante antes de que el o los enviados se acomoden en el avión.
Es inverosímil imaginar que una misión oficial al exterior se
concrete sin un plan previo (tampoco podría entenderse de otra manera
las que llevan a cabo en el ámbito empresarial), sin unas perspectivas,
previsiones y justificación ponderadas que hayan alentado y valorado el
impacto para la sociedad, la economía, la política y las relaciones que
generará esa gestión. No tanto por los altos gastos al Estado o a los
estados que estas misiones conllevan, en conceptos de logística,
seguridad, difusión y representación, sino, y fundamentalmente, por los
criterios de responsabilidad, compromiso y apego a la legalidad que los
funcionarios que la encabecen deben cumplir a rajatabla.
En el mundo del comercio y la política exterior, se descuenta
que los éxitos de estos contactos no están garantizados y que la
maduración de esas eventuales vinculaciones institucionales que lleguen a
alcanzarse comienzan a concretarse recién a mediano y largo plazo. Una
delegación multitudinaria, la excursión personal o el mero voluntarismo
viajero, no es suficiente para justificar esas ideas.
Por eso,
no termina de entenderse los argumentos esgrimidos para
sostener el viaje de Estado de la Presidenta de la Nación y del gobernador Alperovich a la República de Angola, la nación petrolera de África del
sur.
Las declaraciones de que ha sido "exitosa" -no se ha informado con
detalles sobre los resultados-, no parecen condecirse con el panorama que expusieron otros participantes de esa expedición. El hecho de que
ese país haya logrado altas tasas de crecimiento económico en los
últimos años no lo expone como un mercado lo suficientemente convocante
para los productos que exporta la Argentina. Si ese fuera el gran
argumento justificador de la gira, deberíamos preguntarnos por qué no se
organizan más misiones comerciales a China o a otros países del sudeste
asiático, la región que viene impulsando sostenidamente el desarrollo
del mundo.
Así, y
ante el viaje que el mandatario provincial iniciará las
próximas horas a Estados Unidos para impulsar la llegada del limón
tucumano a ese país, resulta oportuno recordar que la fruta no se
comercializa en ese mercado, tras una decisión judicial de empresarios
norteamericanos y que pese a las distintas gestiones -públicas y
privadas- no se logró destrabar la situación para que se retomaran los
envíos. Aunque la presión que podría ejercerse sobre Washington tenga
importancia para los exportadores tucumanos, habrá que tener muy
presente que la misión en marcha haya estado convenientemente preparada y
definida para que no finalice en un gesto político o en gestiones sin
resultados a la vista.
Así como una delegación casi multitudinaria no
garantiza una multiplicación de las gestiones, los gastos que demandará
la misión también deberán ser convenientemente sopesados.
¿Una valija llena de dólares?
Con la excusa de seguir haciendo gestiones por el limón (hace nueve años
que viene mintiendo sobre el tema), el gobernador José Alperovich se va
esta semana de nuevo a Estados Unidos, para descansar y llevarse su
plata.
Es el segundo viaje del gobernador en un mes a ese país,
el destino preferido en estos días por los argentinos que están fugando
sus dólares del país.
"Hablamos sobre el limón con la Presidenta
(Cristina Fernández) y con el canciller (Héctor Timerman). Tenemos que
hacer todos los esfuerzos que se puedan", se justificó Alperovich, al
explicar las razones de su partida. Se irá el jueves y estará casi una
semana en el exterior.
Zev Yaroslavsky: la conexión sionista
El embajador argentino Jorge Argüello señaló que la comercialización de limón tucumano con empresarios de Los Ángeles apunta a “lograr un mayor equilibrio en la balanza comercial” entre ambos países
A fines de marzo, luego de que el gobierno de Barack Obama
suspendiera beneficios comerciales a la Argentina, la presidente
Cristina Kirchner recordó que el país no puede ingresar "ni un limón" a los Estados Unidos.
"Hay que estar atentos a pequeñas guerritas y guerrillas de carácter
comercial que trataremos de abordar con la mayor civilización y
legalidad posibles", dijo en esa oportunidad la jefe de Estado y
ejemplificó: “la Argentina no puede ingresar carne a los Estados Unidos y
ni siquiera ni un solo limón".
En este contexto, el embajador argentino en los EEUU, Jorge Argüello,
mantuvo una reunión con el presidente del condado de Los Angeles,
Zev Yaroslavsky, a quien entre otros temas, expuso la situación de los
limones nacionales.
Argüello le anticipó a Zev Yarovlasky, el presidente del condado que ocupa el lugar
número 19 entre las economías mundiales, el encuentro que tendrá lugar
el jueves con productores de limones californianos y lo invitó a visitar
Argentina así como a realizar futuros intercambios de misiones entre
ambos países.
Por otro lado, al iniciar su agenda de actividades
por la mañana, el diplomático argentino realizó una visita al Museo de
la Tolerancia del Centro Simon Weisenthal, donde recorrió las
instalaciones junto a la directora del establecimiento Liebe Geft, para
luego dirigirse a un almuerzo organizado por el Comité Judio Americano
(AJC, sus siglas en inglés).
Allí, brindó una exposición a los
presentes y luego participó de una sesión de preguntas y respuestas que
abordó la política internacional y comercial argentina, la expropiación
del 51 por ciento de la petrolera YPF, la situación de la investigación
por el atentado a la AMIA e Irán, entre otros.
Serving his fourth term on the Los Angeles County Board of Supervisors,
the 62-year-old Yaroslavsky may be the most powerful American Jewish
politician you’ve never heard of. But that could soon change. After
spending his entire adult life in public office, Yaroslavsky faces a
crucial career crossroads: retire to the private sector when term limits
force him off the board of supervisors, or run for mayor of the
nation’s second-largest city. His decision could result in Los Angeles
electing its first Jewish mayor.
Yaroslavsky is the son of Labor Zionist émigrés from Ukraine who came to
America and landed in Boyle Heights, the city’s original Jewish
district on the bluffs of the Los Angeles River, where Yiddish echoed in
the streets and the Forverts was a community newspaper. “My
dad used to read it religiously,” Yaroslavsky recalled. He was born in
1948, and he and his older sister, Shimona, were raised in the culture
of Zionist idealism — his father founded the Hebrew Teachers Union — and
in the notion of aliyah, or immigration to Israel, as destiny. His
sister lives in Israel today. But Yaroslavsky followed a different
course.