Los policías de la Brigada de Narcotráfico tuvieron que realizar un operativo fuera de lo común en los barrios 9 de julio, San Francisco y el asentamiento Bajo Moralito de San Pedro de Jujuy, para detener a una banda de comercializadores de droga y a un dealer que se acantonó en su vivienda.
El sujeto, armado de un cuchillo y de una botella de vidrio rota que sostenía en la mano, atacó a los efectivos policiales hiriendo a uno de ellos en la oreja, en tanto que a la otra vivienda la habían rodeado con un cerco electrificado.
Pero eso no era toda, los malvivientes tenían además un can adiestrado, un rottweiler, raza de perros que ya han causado daños a muchas personas, sobre todo niños, no solamente en esta provincia sino en todo el país. El cuadrúpedo lanzado al ataque intentó morder a otro policía, quien cayó y golpeó su brazo en un intento de evitarlo, por lo que debieron enlazar al perro y así detenerlo para que no le inflingiera heridas al servidor público.
Al parecer esta banda lo tenía todo calculado para cuando llegara la policía, de manera tal que el cerco y el perro eran unos elementos más, que les servían para darles tiempo de escapar en caso de un allanamiento, también para dificultar u obstruír el ingreso de los policías y, entre tanto, tener los traficantes suficiente tiempo también para deshacerse de la droga.
En tanto, fuentes policiales señalaron que los presuntos malvivientes son conocidos por los adictos que les compraban los estupefacientes con los pseudónimos de “el Tuerto”, “Ale", “Martincito” y “Vane”. El mayor de lo sujetos gozaba de libertad condicionada (prisión domiciliaria), por aducir que es enfermo (sin embargo, esta es ya la tercera vez que lo detienen por la misma causa).