Injuria contra el hombre argentino
Los testigos
Los dueños y empleados del local dicen que su testimonio es falso y
sus amigas, las que fueron con ella,
Walkiria Lerena y Ximena Godoy, no
salieron a defenderla. La primera, al ser interrogada por
El Tribuno, no
quiso fotos, se puso como loca y espetó: “Es mi amiga, pero no estuve
en ese baño y no sé lo que pasó. No pongo las manos al fuego por nadie”.
La otra, desapareció de Cafayate y nadie sabe dónde está.
Por su lado, el dueño del bar, Marcos Vélez, habló también con El
Tribuno: “Kena y su marido vienen muy seguido al pub desde hace dos
años. Esa noche fue la primera vez que lo hizo sola. Llegó
aproximadamente a la 1.30. Justo ese día era el cumpleaños de mi esposa
por lo que me retiré temprano y me la encontré en la puerta. Me preguntó
si iba a volver y le respondí que no, a lo que dijo ‘qué lástima porque
hoy vine sola’. Me molestó su comentario pero no le di mucha
importancia y me fui”.
“Al día siguiente, la Brigada de Investigaciones fue a mi casa y me
informaron sobre la denuncia, me dijeron que tenían que hacer una
inspección; no entendía nada. Fuimos al pub, me contaron todo, sacaron
fotos y revisaron las instalaciones”, confesó. “Cuando se fueron,
inmediatamente llamé a los chicos que trabajan conmigo para
preguntarles. Todos se sorprendieron porque la noche transcurrió con
total normalidad y Kena se había quedado hasta el cierre”, dijo.
“Fernando Murúa es habitué y ya la conocía a la mexicana; se vieron
muchas veces en el pub, donde ella se hizo amiga de Walkiria y Ximena”,
agregó.
“Esa noche Fernando vino junto a unos amigos. A eso de las 3 se fue a
arreglar el baño de mujeres porque estaba trancado; siempre hace algunos
trabajos en el lugar. Fue ahí cuando Kena entró. El nunca se escondió
como ella dice, además el lugar es muy chico y Fernando mide más de 1,90
metros. Según lo que nos contaron algunos clientes que estaban sentados
frente al baño y lo que nos dijo Murúa, la mujer entró y cuando lo vio
agachado trabajando le tocó la cola y cerró la puerta”, explicó. “Hace
dos días apareció una nueva testigo, se llama Olga, y vino por cuenta
propia. La mujer dijo que quiso entrar al sanitario y que desde el
interior Kena contestó que estaba ocupado y que no estaba sola. A los
pocos minutos salió él, y Ximena y Walkiria entraron al baño y se
escuchaban muchas risas. Antes de eso, otros clientes que estaban
sentados junto a ellas en la barra escucharon cuando las tres se reían y
le decían que se le acercara a él de una vez”.
Por otra parte, dijo: “Esa noche habían alrededor de 90 personas en
el lugar y nadie vio salir a Fernando con los pantalones abajo, no
escucharon ningún grito y tampoco la vieron llorar. Al contrario, ella
se quedó hasta el final, se fue a las cinco de la madrugada; se tomó
tres cervezas de litro y tres mojitos cubanos (en su testimonio Kena
desmiente eso) y, por si fuera poco, después se puso a bailar con
Fernando. No entiendo cómo una mujer que fue supuestamente violada se
queda y baila con su supuesto agresor, hay muchas personas en Ñanta que
la vieron”, informó.
“Cuando se fue saludó a todos y gritó ‘Nos vemos en Acapulco!!!’”, finalizó.
En la calle, la gente común consultada por El Tribuno sobre Ñanta y lo
sucedido se niega a hablar. Solo un empresario, opinó: “Es un antro”.
El desenlace más lógico
A una semana de una denuncia de abuso sexual realizada por una inversora mexicana en la Comisaría de la ciudad de Cafayate contra un ciudadano santafesino residente en esa ciudad, el juez Pablo Farah,
a cargo de la investigación, dictaminó la falta de mérito por lo que en
las próximas horas va a recuperar la libertad en forma provisoria.
De esta manera, Fernando Murúa seguirá ligado a la causa pero recuperará su libertad en forma provisoria.
Fuente judiciales aclararon que esta medida no implica su desvinculación
del caso ya que seguirá ligado hasta tanto se defina verdaderamente que
fue lo que pasó esa noche en el Ñanta, el pub cafayateño.
Fernando Murúa, el electricista de 32 años imputado por la mujer
mexicana, declaró ayer ante el juez Farah y manifestó que lo declarado
por la mujer extranjera es todo mentira y que fue ella quien se le tiró
encima y quiso tener algo con él en el sanitario manera. Asimismo, el
hombre negó rotundamente que haya existido violación alguna.
En vista de las testimoniales, la inspección ocular y la declaración
dada por la víctima y el acusado, el juez tomó la decisión de disponer
la libertad y falta de mérito.