La Gendarmería Nacional desbarató una “cocina” de cocaína y detuvo a
tres personas después de cuatro allanamientos realizados en Salvador
Mazza, en el marco del operativo Escudo Norte.
Integrantes del Escuadrón 54 “Aguaray” descubrieron en las
inmediaciones del Límite Internacional Fronterizo cercano al “Paraje El
Sauzal” (ubicado frente a la localidad boliviana de Yacuiba) una casilla
donde se elaboraba y acondicionaba estupefacientes.
Tras la inspección del lugar los gendarmes incautaron un total de 240
litros del decantado de la maceración de hojas de coca, 50 litros de
gasoil, 20 litros de nafta, generadores de energía, una máquina de
combustión de fabricación casera para la molienda de hojas de coca,
vestigio de cemento, 100 metros de cable para abastecer de energía
eléctrica al lugar, 200 metros de manguera de PVC utilizada como red
para el abastecimiento de agua mediante una bomba centrifuga, lonas
plásticas de diversos tamaños que funcionaban como piletas para el
pisado y almacenamiento de las hojas de coca que se trituraban, bidones y
tambores vacíos.
Además los efectivos de la patrulla decomisaron 70 kilos de hojas de
coca maceradas y mezcladas con diferentes químicos, 4 toneladas de
desechos de hojas de coca y vestigios de tela que eran utilizados para
la filtración durante el proceso de elaboración.
A partir de la investigación, el Juez Federal de Oran, Raúl Reynoso,
ordenó el allanamiento de cuatro viviendas precarias que se conectaban
directamente con la “cocina” a través de sendas demarcadas entre la
vegetación.
Luego de requisar las mismas, integrantes de la Fuerza detuvieron a
tres personas de nacionalidad argentina y secuestraron teléfonos
celulares, una moto, botas de goma y lonas con vestigios de hojas de
coca y demás elementos de interés para la causa.
El juez Federal con asiento en la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, Raúl Reynoso, dijo por FM Aries que "se descubrió el segundo caso en Salta de una 'cocina' de cocaína con 6 toneladas de hojas de coca perteneciente a una organización argentina-boliviana".
Un antecedente similar ocurrió en 2005 también en la zona boscosa cercana a Tartagal donde se localizó una "cocina" de cocaína. Para el magistrado este caso es preocupante "porque siempre las 'cocinas' estaban en Bolivia, Perú o Colombia".
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Salta es vecina del segundo productor de
cocaína del mundo, Bolivia. Junto a Perú, de acuerdo al último informe
de la oficina de la Política Nacional para el Control de Drogas (ONDCP)
de Estados Unidos, ambos países desplazaron a Colombia que era el mayor
abastecedor mundial del estupefaciente. Esto tiene ya una incidencia
directa en Salta: de este lado de la frontera aumentaron las causas
vinculadas al narcotráfico y la cantidad de droga secuestrada. Hoy en el
Juzgado Federal de Orán se origina el 50% de los expedientes
relacionados con el tema.
“Este año hubo un incremento en la cantidad de droga secuestrada y en
la cantidad de causas judiciales por narcotráfico. Todos los años las
cifras superan a las del año anterior. Esto seguramente tiene que ver
con el aumento de la producción de cocaína y también con que cada vez
son más los consumidores de la droga. Si se produce más en Bolivia,
obviamente que esa droga puede pasar por Salta o Jujuy. Si antes pasaban
100 capsuleros ahora pasan 200, por ejemplo, y entonces aumentan los
procedimientos”, explicó a El Tribuno, Gustavo Adat, secretario civil del Juzgado Federal de Orán.
El aumento de la producción tiene números que preocupan. Perú produjo
en el último año cerca de 325 toneladas de cocaína, mientras que
Bolivia sumó 265. Colombia pasó de 700 toneladas en 2001 a 195 en 2011.
“No nos favorece el aumento de la producción de cocaína en Bolivia,
porque es más fácil y más cerca el acceso a la fuente de la materia
prima para los que ingresan droga a nuestro país. Desde Colombia, para
llegar a ciudades argentinas, los narcos tienen que pasar muchos países y
controles, mientras que desde Bolivia les resulta menos riesgoso y más
económico, porque es más cerca. Seguramente se verán más laboratorios o
cocinas y se pueden asentar también los carteles”, informó Adat.
El nuevo posicionamiento de Bolivia impactaría directamente en el
denominado “macro-tráfico”, es decir, el ingreso y transporte de grandes
cantidades de estupefacientes a través de Salta para abastecer el
mercado interno de la Argentina, el país con mayor consumo de cocaína
por habitante en América del Sur, pero principalmente para exportar.
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