Había una vez un reino lejano
En el año 2007 se desarrolló una polémica en el Reino Unido en torno a la presencia de propaganda
aberrosexualista en los jardines de infantes. Como parte de un proyecto
auspiciado por el propio Departamento de Educación de ese país, un grupo de
educadores organizaron talleres especiales en las escuelas para difundir el
contenido de los libros King & King
y And tango makes three, dos obras que,
presentadas como cuentos para niños, abordan el tema de la homosexualidad. Enteradas
de esta situación, muchas familias cristianas y musulmanas manifestaron su
preocupación de que se adoctrinara con propaganda aberrosexualista a niños de
tan escasa edad.
Los defensores de la depravación argumentaban
que los libros cuestionados versan sobre familias fundadas por dos personas del
mismo sexo, por lo que su propósito era el de adaptar a los niños ante
situaciones similares en la vida real, para que, llegado el momento en que
apareciese un niño que se presente como hijo de una pareja del mismo sexo, sus
compañeros de la escuela no lo discriminen por lo anómala de su situación. Sin
embargo los detractores de la iniciativa señalaron que para lograr eso no hace
falta vender la idea de que es perfectamente normal que a una persona la
atraiga otra del mismo sexo. Incluso indicaron que convencer de algo así a
niños del jardín de infantes puede llegar a facilitarle la tarea a los pedófilos,
personajes que nunca faltan en el ámbito educativo.
Tras multiplicarse las quejas en
contra del programa propagandístico, las autoridades británicas optaron por
cancelarlo. Sin embargo nada hicieron para revertir el daño causado a los cientos
de niños que estuvieron expuestos al adoctrinamiento aberrosexualista.
Gobierno cómplice
Como si la polémica en el Reino
Unido no hubiese servido para advertirle al resto del mundo sobre la toxicidad
de King & King y And tango makes three, estos libros
penetraron en la Argentina
con el aval explícito por parte del Inadi. Y desembarcaron en Jujuy, listos
para ser difundidos en jardines de infantes provinciales.
Concretamente la pieza elegida
para propagandear la aberrosexualidad fue King
& King (que es el título inglés de Koning
en Koning, un texto neerlandés que fue traducido al español como “Rey y Rey”). Este librillo cuenta la
historia de una reina que quiere que su hijo se case y se convierta en rey;
para ello convoca a muchas mujeres a su palacio, las cuales fallan en la tarea
de enamorar al futuro monarca; finalmente el príncipe se “enamora” del hermano
de una mujer que lo visita, y al final opta por casarse con él, siendo ambos
varones coronados reyes.
En EEUU King & King generó todo tipo de reacciones entre la gente
preocupada por la salud mental de sus hijos: se buscó descartar el libro como
material de enseñanza, se dispuso recatalogarlo como literatura no apta para
menores de 12 años y hasta se intentó sacarlo de circulación por considerar su
contenido inapropiado. ¿Qué ha sucedido en Jujuy? Absolutamente nada. Los
talleres de aberrosexualimo auspiciados por el Inadi se completaron con total normalidad, y ya se proyectan realizar otros. Los escenarios utilizados para
llevar a cabo la tarea propagandística fueron, en esta ocasión, el jardín de
infantes del Colegio Martín Pescador –una institución de enseñanza privada
ubicada en el área céntrica de San Salvador de Jujuy– y el jardín de infantes
de la Escuela Primaria
Nº 461 –una institución de enseñanza pública perteneciente a la barriada obrera
de Alto Comedero–, pero se espera que en los próximos meses otros jardines de
infantes alberguen a los talleres de depravación sexual.
La princesa republicana
Cualquiera podría decir que llama
la atención que ni una voz política se haya manifestado en contra de este
tremendo episodio de corrupción de menores. Pero, conociendo lo nefasta que es la casta política jujeña, lo raro hubiese sido que alguien hubiese dicho algo
en contra del Inadi y a favor de los niños. De gente que desprecia al pasado heroico, ¿se puede esperar un mínimo de interés por las generaciones futuras?
De todos modos en estos últimos días
se registró algo así como un choque entre el Inadi y los políticos, sin embargo
no es un enfrentamiento entre dos posiciones enemigas, sino una mera discusión
de facciones que responden al mismo objetivo. La Senadora Nacional
Liliana Fellner, enterada del contenido de Rey
y Rey, sostuvo que no estaba de acuerdo en que se emplee ese texto en el ámbito educativo provincial. ¿Acaso Fellner, pensando en el bienestar popular, se puso
en contra de que la aberración sexual sea naturalizada? Pues no. Las objeciones
de doña Fellner fueron dos: el libro era nocivo porque, por un lado, lo
protagonizan no uno sino dos reyes, y la Argentina es “un país sin monarcas”, y, por el
otro lado, cuando la reina convoca a las pretendientes al palacio para que
conozcan al príncipe eso puede ser interpretado como que “cosifica” a las mujeres,
ya que pareciera que las damas son como diversos autos que un hombre debe
escoger de una concesionaria. Es decir, a la Senadora Nacional
no le escandaliza que a una criatura se le mienta acerca del concepto de
familia o se lo confunda en relación al desarrollo de su sexualidad, ¡le
escandaliza que el libro no sea republicano y feminista!
Parece que a Liliana Fellner no le
gustan los cuentos de hadas, y por ello exige realismo en una historia para
niños. De cualquier manera lo que debería de exigir, en todo caso, no es realismo sino verismo: la tarea de un maestro consiste en transmitir la verdad; más
allá de si elige un método realista o uno simbólico, su compromiso es el de enseñar
hechos y no ideas, transmitir ciencia y no ideología, educar en lugar de
adoctrinar.
Antonella Díaz