Una familia fue rehén de un grupo de ladrones que entró a su casa en la localidad de Ranchillos,
al este de la provincia. Los delincuentes los encañonaron mientras
dormían, y tras atarlos con piolas y alambres, robaron dinero y objetos
de valor. Cuando salieron de la vivienda, se tirotearon con la Policía y
escaparon en un automóvil.
El hecho se produjo a las 3 de la
mañana del sábado, según confirmaron desde la comisaría local. Miembros
de la familia, compuesta por ocho personas -que solicitaron la reserva
de su identidad por temor a represalias- relataron a La Gaceta que seis
ladrones, fuertemente armados y con chalecos antibala, ingresaron al
domicilio ubicado a la vera de la ruta 302.
Mientras los delincuentes revolvían todo, las víctimas
permanecieron inmóviles, sin poder hacer nada. "Tuvieron todo el tiempo
que quisieron para actuar. Además de atarnos, nos insultaron para
generarnos miedo", contó una de las mujeres, que pidió no ser
identificada.
Cuando habían pasado 45
minutos de iniciado el robo, el cuidador de la casa logró liberarse de las
ataduras y avisó a la comisaría de Ranchillos, desde donde le
respondieron que no disponían de móviles para trasladarse. Un grupo de
vecinos fue hasta la seccional y trajo por su propios medios a dos
agentes que decidieron intervenir.
Cuando llegaron a la vivienda,
un vecino efectuó un disparo que alertó a los delincuentes. Apurados,
salieron de la casa y se tirotearon con los uniformados que estaban
afuera. "Los policías tenían pocas balas, por eso los ladrones, que
estaban provistos de muchas municiones, lograron subirse a un auto y se
escaparon. La balacera fue tremenda", describió otra de las víctimas.
La
damnificados afirmaron que Ranchillos es una zona insegura y que se
sienten desprotegidos. "No puede ser que la Policía no tenga móviles
para trasladarse. Vivimos con mucho miedo. En esta casa viven niños que
pasaron un momento terrible", expresó una de las mujeres de la casa.