Una mujer que regresaba en horas de la madrugada de un local
bailable, fue abordada de manera salvaje por un delincuente que se
desplazaba en motocicleta, quien luego de propinarle una violenta
trompada se apoderó de su cartera y puso en marcha su motocicleta de 110
cc. El agresor fue interceptado por siete jóvenes, entre ellos cuatro
adolescentes, quienes se hallaban bebiendo copiosamente en la esquina de
Dalmacio Uriburu y Lezama de villa El Sol.
El motochorro, según testimonios recogidos, les tiró la moto encima a
los “defensores de villa El Sol”, como se autodenominan, pero fue
derribado de manera cinematográfica sobre el pavimento de calle Uriburu.
La víctima del robo, identificada como Andrea Arancibia (23), corrió
presurosa hacia la esquina para recuperar su cartera, que se hallaba
sobre la calzada, mientras los muchachos le propinaban una descomunal
paliza al motochorro, quien clamaba auxilio. Los alaridos de la mujer,
sumado al pedido de clemencia del caco, confudieron al padre de la
víctima, quien se armó de una barreta metálica con la que atacó a los
vecinos y salvadores de su propia hija. A uno de ellos, identificado
como Pablo Arias (20), le provocó gravísimas heridas. Otros dos menores
también sufrieron la ira del padre de familia, que no sabía quién era
quién, hasta que uno de los “defensores de villa El Sol” lo derribó de
un ladrillazo. Testigos afirmaron a El Tribuno que tardaron varios
minutos hasta que pudieron ponerse de acuerdo acerca de los hechos
reales, ya que en medio de la confusión, hasta el motochorro se declaró
víctima, primero de los muchachos y después del padre de familia.
En ese momento fue cuando el motochorro quiso fugarse, pero fue nuevamente reducido a golpes por el resto de los muchachos que aún quedaban en pie.
La llegada de la Policía alivió al ladrón, que pedía su traslado
urgente a la Alcaidía, donde fue identificado como Raúl Rodríguez (22),
con domicilio en villa Lavalle.
Ante la gravedad del cuadro, una ambulancia del Samec trasladó a los
heridos hacia el hospital San Bernardo, mientras la víctima del despojo
radicaba la denuncia por lesiones y robo en contra de Raúl Rodríguez.
En tanto, la Policía secuestró de la citada esquina una motocicleta
marca Motomel 110, una barreta de metal que utilizó Dante Arancibia, el
padre de la víctima, contra los muchachos que evitaron valientemente que
el malviviente se hiciera de la cartera de su vecina.
Informes de la policía dan cuenta de que el joven Pablo Arias (uno de
los defensores) presenta al igual que Dante Arancibia (el padre de la
víctima) traumatismo de cráneo grave y quedaron ambos internados en
observación.
