El diagnóstico actual de Edilson Gorena Gigena (9), el niño electrocutado en una pileta de la Tupac Amaru el 16 de enero pasado, es de “muerte cerebral”, según confiaron allegados a la familia, quienes además revelaron que sus padres quieren trasladarlo a Buenos Aires.
De acuerdo a las mismas fuentes, la condición de “postramiento” del pequeño paciente trajo consigo la aparición de úlceras por presión. Al nene le colocan cremas para tratar esas úlceras y usa pañales para hacer sus necesidades, cuidados propios para este tipo de casos.
De allí que sus padres –un albañil y una vendedora ambulante- estén considerando la posibilidad de trasladarlo a la ciudad de Buenos Aires a fin de probar otros tratamientos con drogas distintas y valiéndose de la asistencia de equipos tecnológicos que no hay en Jujuy.
Con ese fin, la familia trataría de recolectar el dinero necesario que le permita viajar con Edilson y permanecer allí el tiempo que determinen los médicos. Entre otras fuentes de ayuda, se recogería una ofrenda especial en una iglesia cristiana de nuestro medio.
En el día a día, los padres de Edilson se turnan para cuidarlo en la Terapia Intensiva del Hospital de Niños “Héctor Quintana”. Su papá lo cuida todo el día y su madre lo atiende durante la noche. Debido a este acompañamiento constante, el padre de Edilson habría perdido sus ingresos habituales como albañil, ya que no puede seguir atendiendo las obras que tenía a su cargo. El es el principal sustento económico de la familia, puesto que su esposa es vendedora ambulante de gelatinas y ensalada de frutas.
Ante una consulta sobre la versión de que el niño habría reaccionado, se indicó que una semana después del accidente hubo pequeños y leves movimientos, pero que al parecer fueron solamente reflejos.
De acuerdo a las mismas fuentes, la condición de “postramiento” del pequeño paciente trajo consigo la aparición de úlceras por presión. Al nene le colocan cremas para tratar esas úlceras y usa pañales para hacer sus necesidades, cuidados propios para este tipo de casos.
De allí que sus padres –un albañil y una vendedora ambulante- estén considerando la posibilidad de trasladarlo a la ciudad de Buenos Aires a fin de probar otros tratamientos con drogas distintas y valiéndose de la asistencia de equipos tecnológicos que no hay en Jujuy.
Con ese fin, la familia trataría de recolectar el dinero necesario que le permita viajar con Edilson y permanecer allí el tiempo que determinen los médicos. Entre otras fuentes de ayuda, se recogería una ofrenda especial en una iglesia cristiana de nuestro medio.
En el día a día, los padres de Edilson se turnan para cuidarlo en la Terapia Intensiva del Hospital de Niños “Héctor Quintana”. Su papá lo cuida todo el día y su madre lo atiende durante la noche. Debido a este acompañamiento constante, el padre de Edilson habría perdido sus ingresos habituales como albañil, ya que no puede seguir atendiendo las obras que tenía a su cargo. El es el principal sustento económico de la familia, puesto que su esposa es vendedora ambulante de gelatinas y ensalada de frutas.
Ante una consulta sobre la versión de que el niño habría reaccionado, se indicó que una semana después del accidente hubo pequeños y leves movimientos, pero que al parecer fueron solamente reflejos.
