"Parece que las declaraciones de los funcionarios y los policías son las únicas que tienen valor", dice Lucas Ladetto al
reflexionar acerca del procedimiento que realizaron el IPLA y la
Policía en una casa ubicada en pasaje Díaz Vélez 560. En ese lugar había
una fiesta pero, tal como afirma Ladetto, todo terminó alrededor de las
5 del domingo cuando las autoridades efectuaron una violenta clausura.
El tope de las 4AM ya se había rebasado y la música continuaba encendida cuando llegaron los fiscalizadores del IPLA. En ese momento la violencia se desató. "Los policías que entraron a la casa vinieron dispuestos a golpear. Cada vez que tratábamos de hablar recibíamos una amenaza como respuesta", continuó Ladetto. "Este tipo de situaciones hace pensar que deberíamos hablar sobre una nueva ley de contravenciones porque no es posible que la Policía tenga tanto poder", resaltó. En el operativo, se secuestraron un DVD, dos computadoras portátiles, dos parlantes, una consola de sonido, un teclado y un cajón peruano.
El tope de las 4AM ya se había rebasado y la música continuaba encendida cuando llegaron los fiscalizadores del IPLA. En ese momento la violencia se desató. "Los policías que entraron a la casa vinieron dispuestos a golpear. Cada vez que tratábamos de hablar recibíamos una amenaza como respuesta", continuó Ladetto. "Este tipo de situaciones hace pensar que deberíamos hablar sobre una nueva ley de contravenciones porque no es posible que la Policía tenga tanto poder", resaltó. En el operativo, se secuestraron un DVD, dos computadoras portátiles, dos parlantes, una consola de sonido, un teclado y un cajón peruano.
Según
sostienen Mamberto Virla, Andrés Herrera y Nicolás Aiziczon, que
organizaron el encuentro junto con Ladetto, la fiesta era un evento
artístico que comenzó a la medianoche y hubo un show de música en vivo.
Al ser consultados acerca de la versión oficial que plantea que no hubo
violencia en la clausura de la fiesta, volvieron a remarcar que muchos
de los policías tenían armas largas (itacas) y que se negaban a
identificarse. "A todos los oficiales que les preguntamos el nombre nos
respondieron lo mismo: Ardiles. Después nos enteramos que era la persona
que estaba a cargo", señaló Aiziczon. Por último, adelantaron que harán
presentaciones en la Justicia por todo lo que ocurrió.