Escrachado
La noticia, a estas alturas, es
más que conocida: fuerzas de seguridad allanaron el burdel salteño Terra
Nostra, en donde encontraron a Carlos Villalba, el actual Intendente de la
localidad de Salvador Mazza. El operativo fue ordenado por la AFIP , que investiga desde
hace un par de años a una mafia dedicada al tráfico de divisas. Las pistas
recogidas llevaron al organismo recaudador hasta las casas de tolerancia de la
capital de Salta, y se convocó a la Policía
Federal y a la
Policía de Seguridad Aeroportuaria para realizar los
allanamientos. Debido a que en la red de evasores fiscales había prostíbulos
involucrados, se aprovechó la situación para alimentar a los fantasmas de la
“trata de personas”. Así fue que el operativo se realizó exitosamente,
incautando dinero y documentación, y demorando a decenas de personas, muchas de
las cuales eran meras suripantas que, gracias a la magia del feminismo
sinárquico, pasaron a ser “víctimas” que necesitaban de sus príncipes de
uniformes azules para ser rescatadas de las garras del dragón.
Sucedió después que la prensa
transmitió la información enfatizando el tema de la “liberación” de las mujeres
que eran “explotadas sexualmente”, y, claro, comentando profusamente el hecho
de que el Intendente de Salvador Mazza era el más famoso de los demorados. A
partir de ahí el árbol tapó el bosque. Hoy nadie habla sobre la evasión fiscal,
pero si se ha dicho mucho (quizás demasiado) sobre Villalba, quien trató de despegarse de la situación del modo más inverosímil posible.
Carlos Villalba, por supuesto, no
es santo de mi devoción. Yo no estoy para nada de acuerdo con quienes lo
defienden diciendo que su presencia en un prostíbulo debe él discutirla sólo en
el ámbito privado junto a su familia, pues que un funcionario público que está
casado consienta con esa práctica indigna es muy grave. Algunos sostienen que
ser un inmoral no es un asunto político: esa gente, evidentemente, perdió la
capacidad para entender la realidad (si es que de hecho alguna vez la tuvo).
Un hombre que consume prostitutas
es igual a uno que consume drogas. Así como no es buena idea darle poder de
decisión y diversas responsabilidades a un hombre o a una mujer que tiene el
hábito de nublar su razón para gozar en solitario por unas horas habiendo
tantas otras formas menos destructivas para ocupar el tiempo libre, tampoco es
bueno apoyar a alguien a quien la lujuria lo lleva a alquilarle los genitales a
una persona como se alquila un auto o un esmoquin. Si alguien siente
satisfacción al pagar por sexo, ¿cómo estar seguros de que esa persona no es
capaz de fomentar a la despreciable industria del sexo pago? Villalba desnudo
en un cuarto con dos mujeres de vida licenciosa bien podría significar que un
político se ha asociado a un o a una proxeneta para que lo provea
periódicamente de carne nueva.
Por tanto exigir que Villalba
renuncie a su puesto por no ser moralmente apto es exigir el mínimo respeto que
un ciudadano honesto merece. Los que afirman que habrá que esperar a las
próximas elecciones para castigarlo con el voto, son, lisa y llanamente,
imbéciles que piensan que ejercer la soberanía popular es sólo meter un sobre
en una urna cada dos años, y dejar que el resto del tiempo los gobernantes de
turno nos metan lo que ellos quieran meternos por donde nos quepa.
Los hijos que se escandalizan por sus madres
La casta política salteña se
ocupó del caso. Carlos Villalba es un hombre del Partido Renovador Salteño,
pero está estrechamente vinculado a la gestión del Gobernador Juan Manuel Urtubey,
al punto tal de haber trabajado para la campaña de Senador Nacional de Rodolfo
Urtubey. Por ese motivo el oficialismo se vio obligado a deshacerse del
cadáver. Así fue que Manuel Santiago Godoy, el jefe de la bancada pejotista de la Cámara de Diputados de Salta,
declaró que desde su sector trabajarán por la destitución del Intendente y por la intervención de su municipio.
La iniciativa oficialista recibió resistencia por lo atolondrada: los diputados provinciales Eduardo Leavy, Salvador Scavuzzo y Darío Valenzuela, gente del departamento San Martín que han tratado personalmente con Villalba, pidieron analizar las cosas calmadamente antes de condenar al Intendente. Y el propio protagonista del escándalo reafirmó su inocencia y agregó que Godoy no puede hablar sobre sanciones, pues los que son sus socios en el Norte de Salta están todos sospechados de ser verdaderos delincuentes vinculados al narcotráfico, por lo que si hubiera que ajusticiar a los chantas nadie quedaría en pie.
Otros políticos señalaron que
para acabar con la rabia no basta con matar al perro. Es que tras haber sacado
a la luz el asunto de la esclavitud sexual, entonces lo que corresponde es
plantear cómo combatir ese flagelo en lugar de perder el tiempo discutiendo sobre cómo apoderarse del control de un municipio. Las propuestas más claras en ese sentido
vinieron desde el conservadurismo provincial: Aroldo Tonini presentó en el
Concejo Deliberante capitalino un proyecto para clausurar todos los lupanares
de la ciudad, mientras que Irene Soler –una colega de Godoy pero de la bancada
opositora– sugirió que la medida más óptima sería la de castigar a aquel que
consume prostitutas.
Comba y los Torcidos Humanos
En nuestros tiempos el discurso
acerca de la prostitución es esquizofrénico. De un lado la derecha y la
izquierda coinciden (aunque con argumentos diferentes) en que el oficio más
viejo del mundo debe ser erradicado, porque no hacerlo –según los
conservadores– sería favorecer a los libertinos que atentan contra la dignidad
humana o –según los progresistas– sería colaborar para que la mujer siga
teniendo un rol secundario en la historia. Entonces se persigue a la indeseable
prostitución.
Sin embargo, desde el otro lado,
hay muchos que quieren que las prostitutas sigan operando pues ello significa o
bien una afrenta a los odiosos moralistas (según la izquierda) o bien una
muestra de que aquellos que se venden como íntegros y pagan por sexo en
realidad tienen un rostro oculto (según la derecha). Por tanto se sugiere que
el mercado sexual siga operando semi-clandestinamente como opera ahora, o
incluso hasta se pide que se reglamente todo para que cada coito sea
debidamente tributado al Estado.
Es esa esquizofrenia la que le
provocó un linchamiento mediático a Diego Comba, un
tuitero cagatintas que trabaja en el área de prensa del Ministerio de Derechos
Humanos de Salta. Comba, para defender a Urtubey de sus aliados, escribió el
famoso tuit: “El pelotudo del intendente se va
de putas y la culpa es del Gobernador? No sean tan pelotudos!!!!” Acto seguido
una periodista le hizo notar al tal Comba que llamar “irse de putas” al acto de
consumir prostitutas en locales sospechados de promover la esclavitud sexual es
tirar por el retrete todo el discurso hembrista que equipara el sexo con las
violaciones y que, por tanto, ve en las prostitutas a víctimas de la violencia
masculina. Comba, muy consternado por esa revelación, terminó aceptando su
exabrupto y reconociendo que no está capacitado para ejercer su puesto, ya que
desconoce la Vulgata
con la que se manejan los dedehachehachistas del país (pero aún así no tuvo la
dignidad de renunciar al cargo que posee).
El ejemplo del progresista Comba
ilustra claramente lo que señalé acerca del doble discurso contemporáneo sobre
la prostitución: alquilar una prostituta es un buen modo de ofender al Obispado
y por tanto es una práctica aceptable, pero es también una manera de contribuir
con la prolongación del “Patriarcado pornocapitalista” y por ello es
inaceptable.
Yo, en lo personal, no puedo
decir que esté a favor de criminalizar al consumidor como propone Soler, pues
considero que las prostitutas, todas ellas, lejos están de ser víctimas.
Ciertamente la pobreza, el desempleo y la disfuncionalidad familiar pueden tentar
a una mujer a prostituirse, pero la decisión de hacerlo o no hacerlo es de
ellas. Esa novela gótica en donde una mujer es secuestrada o engañada para ser
llevada a un lugar lejano a su hogar en donde será prostituida a punta de pistola
está bien como ficción para telenovelas, pero en nada se asemeja a la realidad.
En consecuencia las respuestas políticas deberían adecuarse a lo que efectivamente
sucede y no a lo que se rumorea que sucede.
Una cama, dos prostitutas, tres posibilidades
Más allá de la discusión moral
–que resulta ser, como toda discusión de esa índole, algo interminable– es
interesante plantear el caso Villalba desde la perspectiva política o, mejor,
politiquera. Recordemos, por ejemplo, que el periodista de El Tribuno Daniel Chocobar dijo en Twitter que la policía detuvo
también a otro Intendente, cuyo nombre no ha trascendido.
Hay por tanto tres hipótesis sobre la
detención del Intendente de Salvador Mazza: (1) sus aliados del PJ le pasaron factura por su
escasa contribución en el desarrollo de las últimas PASO, elección en la cual
el oficialismo tuvo que hacer un esfuerzo extraordinario para ocultar los
verdaderos resultados de Romero y Olmedo; (2) debido a que está involucrada la siempre
sospechosa Policía de Seguridad Aeroportuaria, y puesto que Villalba gobierna
una ciudad de la denominada “Frontera Caliente”, habría una cuestión de
narcotráfico detrás, posiblemente un ajuste de cuentas; (3) Susana Trimarco, la
nueva Hebe, puso en marcha un ambicioso plan para expandir su negocio en todo
el NOA, pero en Salta no recibió el apoyo que si consiguió en Catamarca y
Jujuy, por lo que todo podría tratarse de un espectacular montaje para instalar
el tema en la tierra de Urtubey, y forzar con ello al oficialismo salteño a
colaborar en el armado de la corporativa Fundación María de los Ángeles.
Hernán Solifrano (h)