El acuerdo de José Alperovich con Marcelo Tinelli para lograr promoción a
nivel nacional es apenas una puntita del gran proyecto del gobernador
con vistas a pelear la Presidencia en 2015, si Cristina no busca la
re-reelección.
No fue casual la insistencia del conductor de
“Soñando por Cantar” para instalar el nombre de Alperovich, frente a una
audiencia de millones de personas en todo el país.
El gobernador
poco a poco irá incrementando su difusión a nivel nacional, y en parte
aprovechará también la presencia mediática que está logrando su mujer
Betty como tercera autoridad del gobierno.
Con el el
vicepresidente Amado Boudou caído en desgracia, Alperovich cree “no ser
menos que nadie” para competir en 2015, siempre que la Presidenta no
pretenda un tercer mandato (para lo que tendría que modificar la
Constitución).
Considera que Cristina nunca le dará el OK al
tibio Daniel Scioli, y argumenta que puede derrotar sin mayores
problemas al ambicioso salteño Juan Manuel Urtubey, quien tiene los
mismos planes.
Alperovich apuesta a ser el candidato de buena
parte del kirchnerismo, y a conseguir respaldos entre el peronismo más
ortodoxo. Está seguro de que con plata se puede alcanzar cualquier meta
en la vida.
Ya está activando sociedades con muchos hombres del
gobierno nacional, como el tucumano José López, secretario de Obras
Públicas, sobre quien descansa una pata importante del proyecto
Alperovich 2015.
Desde una lujosa consultora en la calle Cerrito,
en Buenos Aires, se accede a grandes negocios privados de
infraestructura pública, para alimentar la tesorería electoral.
El
gobernador también apunta a conquistar apoyos financieros
internacionales. Los primeros pasos fueron el viaje a Israel en
setiembre pasado y ahora la visita a Nueva York, donde radican los
banqueros más poderosos.
Betty es un alfil importante en esa estrategia de contactos, especialmente por su cargo en el Senado. Quiere que lo ayude, pero afuera de Tucumán. No confía en su mujer para dejarle la Gobernación.
Siente
que sus espaldas estarán más cuidadas si consigue imponer al ministro
coordinador Jorge Gassenbauer, quien está siempre a su lado, incluso
durante los viajes al exterior en los que se toman decisiones cruciales.
Gassenbauer
fue amigo de la infancia de Alperovich, aunque muchos años después un
negocio fallido con una fábrica de hielo congeló el afecto entre ambos.
El que tuvo que cargar con el muerto obviamente fue Gassenbauer
Ya
en el poder, el gobernador reparó la relación en base a sustanciales
demostraciones de cariño. Y hoy están mejor que nunca, para odio del
clan Rojkés. “Nunca podemos hablar con José, sin que este tipo esté en el medio”, rezongan los hambrientos cuñados.
Gassenbauer forma yunta con Osvaldo Jaldo (otro integrante de las comitivas viajeras).
Confía
en que este viejo zorro peronista, hoy sometido por entero a los
mandatos de José, pueda ayudarlo a abrir las puertas del PJ, donde se
adivinan resistencias a un nuevo advenedizo.
De todos modos, en calle Rivadavia al 100 nunca se le cierra la puerta a un extraño que llegue cargando maletas voluminosas.
El
plan además pasa por convencer a Betty -que está agotada por las
obligaciones nacionales- para que permita a Gassenbauer acceder a la
presidencia del Justicialismo provincial, como primera escala a una
postulación a gobernador.
“Tenés que dejarlo a Jorge. Total vos podés ser la vicepresidenta de José”, le prometen a Betty.
Que se vayan preparando los argentinos desde Ushuaia a La Quiaca.