La realidad que los cultores del odio no pueden aceptar
Para describir lo que está sucediendo en todas las audiencias del mega juicio de Tucumán, tomaremos prestadas las palabras del Preso Político Teniente Coronel de Infantería (R) Luis Edgardo Ocaranza:
“Acá en Tucumán, cuna de nuestra independencia, el apoyo recibido por nuestras familias, amigos, vecinos y gente de todo tipo ha hecho desaparecer de la calle a los grupos opositores, y prevalecer sólo los gritos por justicia y libertad, desplazando el odio, la venganza y el resentimiento.
Dentro del recinto, nuestro incondicional sector de apoyo es numeroso a tal extremo que no quedan lugares libres.
El desconcierto de los fiscales y los querellantes se debe a que su equilibrio emocional ha dejado expuesta la ignorancia, la endeblez y la falsedad de sus fundamentos. Acostumbrados al atropello y a llevarse todo por delante han chocado con una dura realidad que entiendo hará fracasar este juicio.”
Si la lucha del Operativo Independencia fue tan malsana para el pueblo tucumano, nos preguntamos: ¿Por qué en plena democracia fue tantas veces elegido por el voto el difunto general (R) Antonio Domingo Bussi y su hijo Ricardo Argentino Bussi? Es un claro indicio que lo actuado por el Ejército Argentino en nuestra cuna de la independencia no dejó mala huella en su paso por esa provincia.
Es hora de paz, concordia, justicia e historia completa bajo el imperio de la igualdad ante la ley. Es hora de reconocer que se ha violado el derecho de los soldados, quienes han sido juzgados con un derecho diseñado a medida de una venganza impiadosa. Todo lo actuado por la justicia, en los llamados juicios de lesa humanidad, está viciado de nulidad absoluta.
¡Reconciliación Nacional… YA! Demanda que debe incoporarse a las del pueblo el 6D.
El tribunal y la tribuna
Mediante un mail, el músico tucumano Juan Falú exhortó a los sectores identificados con los derechos humanos a tener una mayor presencia en el juicio que se desarrolla contra los represores en el Tribunal Oral Federal de Tucumán.
El texto del mail enviado por Falú expresa textualmente:
BUSCANDO APOYO EN EL JUICIO MEGACAUSA SOBRE EL GENOCIDIO EN TUCUMÁN AL BORDE DEL DESAMPARO
La
mayor causa sobre crímenes de lesa humanidad, posiblemente de América
Latina, que involucra nuevamente al genocida Bussi, a la mayor fosa de
restos humanos hasta ahora descubierta y a la mayor cantidad de víctimas
en un único juicio, se está desarrollando en Tucumán, en medio de
bombos y cornetas de sectores solidarios con los acusados y de un
preocupante silencio y pasividad de los sectores identificados con los
derechos humanos, con las leyes de nulidad y con la condena a los
genocidas.
Esto
está ocurriendo en Tucumán, que fuera sede de los mayores ensayos y
operativos represivos de la dictadura militar y, por tanto, la provincia
proporcionalmente con mayor cantidad de desparecidos en aquel nefasto
período de la historia nacional.
En
un juicio anterior fue condenado Bussi. Finalmente falleció en un
country, como la mayoría de los genocidas hasta ahora condenados.
Ellos
pasan sus últimos días en countries, rodeados de sus familiares, en
condiciones opuestas a las de tortura y muerte clandestina de decenas de
miles de argentinos que fueron sus víctimas.
La
abogada de derechos humanos y encargada de la acusación en el
Megajuicio, Laura Figueroa, está implorando ayuda para tener al menos
una presencia que opaque los bombos y cornetas de la “barra” de los
genocidas.
Está pidiendo:
¡¡¡¡¡¡PRESENCIA DE MILITANTES Y EQUIPO DE SONIDO¡¡¡¡¡¡
Laura
Figueroa ya sabe, además, de la morosidad de la justicia de la
provincia y el dudoso posicionamiento de algunos de sus jueces en todo
este período de juicios a represores, período tras el cual,
lamentablemente, vimos a casi ninguno de ellos tras las rejas.
Este caso no debe incluirse en el marco de las confrontaciones político-partidarias.
ESTE ES UN CASO TESTIGO DE ENORME TRASCENDENCIA PARA EL PAIS Y EL CONTINENTE EN LA CONDENA DE LOS CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD.
No
debiera depender de las agendas políticas, sino de la ideología y la
ética que sientan banderas y educan socialmente para proteger a los
pueblos de las acechanzas recurrentes de sus represores.
Sinceramente,
creo que este Megajuicio tiene que figurar diariamente en la agenda de
muchos medios, y también contar con el acompañamiento de organizaciones
populares, de la militancia, de los derechos humanos, de las Madres y
Abuelas, pues, si no generamos conciencia sobre el horror vivido,
seremos cómplices del olvido y de una inexorable degradación de la
bandera de los derechos humanos.
La opinión de las verdaderas vícitmas
Comunicado de prensa Hijos y Nietos de Presos Políticos:
Queremos dejar aclarado que esta agrupación, que nuclea a hijos y nietos de presos de quienes son imputados por delitos de lesa humanidad, no pretende, en lo más mínimo, tergiversar ni desinformar.
Pretendemos mostrarle a la sociedad la realidad en la cual nos encontramos inmersos.
Respetamos absolutamente el dolor de las víctimas, como así también el de sus familiares. De la misma forma, entendemos que nuestro dolor tampoco puede ser subestimado.
Comprendemos todos los años invertidos en la búsqueda de la verdad y el dolor que ello les ha generado. Sin embargo, esa razón no puede ser imputada como causal de persecución penal sin límite alguno.
Se insiste en el uso que esta agrupación hace del término “presos políticos”. Nuestros familiares, hoy, SON PRESOS POLITICOS. Usamos esa expresión porque estos detenidos reciben un trato diferencial, y hasta muchas veces discriminatorio, con respecto a cualquier otro detenido. A los mayores de 70 años se les debe otorgar, por ley, arresto domiciliario, para no comprometer su salud. Insistimos en que el principio de inocencia no es respetado. Se es culpable desde el inicio de las causas. Se acusa y se decretan prisiones preventivas excediendo los dos años que marca el debido proceso, y hasta el límite del tercer año excepcional, sin tener pruebas de riesgo de fuga o de interferir con la investigación. Se juzga y se condena por el mero hecho de haber estado en un lugar y tiempo determinado y, en muchos casos, sin ni siquiera haber estado. Se rechazan sistemáticamente todas las presentaciones de las defensas. Muchos hijos han sido despedidos de sus trabajos por “portación de apellido”. Muchos de los militares en actividad son dados de baja por visitar a los que están detenidos.
La reapertura de estas causas ha sido una decisión política, violando incluso la Constitución y los tratados internacionales para hacerlo. A su vez, ratificamos que son presos políticos desde el momento en que el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Luis Lorenzetti, afirma que la prosecución de estos juicios son una política de Estado, en los cuales no hay vuelta atrás, demostrando la interferencia de los demás poderes con el Poder Judicial. Además, las afirmaciones de este magistrado, implican un claro prejuzgamiento, teniendo en cuenta que en su tribunal es en la instancia en la cual quedarán firmes las condenas que se dicten en estos juicios.
Por otra parte, los derechos de los imputados, en cualquier causa penal, no se agotan en que el Estado brinde un abogado defensor. A su vez, tampoco habría que agradecerlo. No es un privilegio. Es lo que corresponde. Los imputados también deben estar amparados por los Derechos Humanos, como cualquier ciudadano del país.
La justicia que se reclama es un ideal muy elevado. ¿Qué es lo justo? Seguramente, lo que es justo para alguno de nosotros, sea injusto para el otro. Lo que sí debemos exigir es LEGALIDAD. Confiamos en que ese principio, que tanto le ha costado a la historia, sea la base y la motivación que guíe a los Señores Jueces del Tribunal Oral Federal de Tucumán para llevar adelante este sexto juicio en la provincia y sirva, y sirvan ellos de ejemplo como magistrados, al resto de los tribunales federales del país.
Con lo que manifestamos, no queremos decir que estamos negando estos procesos o que pretendemos que no se realicen. Queremos que estos juicios sean un ejemplo de como las cosas pueden hacerse bien.
Que la historia, triste historia, no sea el único fundamento de la sentencia de nuestros padres. El pasado no lo podemos modificar. Intentemos un mejor hoy para forjar un futuro donde nosotros no tengamos que pertenecer a bandos antagónicos que lo único que genera es profundizar heridas del pasado, donde podamos confiar en las instituciones de un Estado profundamente democrático y verdaderamente igualitario.