El robo y el bochornoso accionar policial
La inseguridad habría golpeado el martes al mismísimo Jefe de la Policía de Tucumán, Comisario General Jorge Herminio Racedo.
El funcionario habría estado tomando un café en el Bar Charly, de San Martín al 600, cuando se levantó de la mesa dejando supuestamente su celular ahí, según publica Lacompañera.com. A los pocos segundos se habría percatado del descuido e ingresó nuevamente, pero el equipo habría sido robado.
Según publica Lacompañera.com, sus custodios inmediatamente habrían bloqueado la entrada al bar y comenzado a requisar el local, especialmente la cocina, los baños y a los empleados del lugar.
La encargada del local le habría pedido por favor que dejara salir a los clientes, a lo que finalmente Racedo habría accedido.
El funcionario habría estado tomando un café en el Bar Charly, de San Martín al 600, cuando se levantó de la mesa dejando supuestamente su celular ahí, según publica Lacompañera.com. A los pocos segundos se habría percatado del descuido e ingresó nuevamente, pero el equipo habría sido robado.
Según publica Lacompañera.com, sus custodios inmediatamente habrían bloqueado la entrada al bar y comenzado a requisar el local, especialmente la cocina, los baños y a los empleados del lugar.
La encargada del local le habría pedido por favor que dejara salir a los clientes, a lo que finalmente Racedo habría accedido.
El peligro de ser periodista cuando gobiernan tiranos
Luego de haber informado en sobre
un robo que habría sufrido el jefe de Policía de Tucumán,
Jorge Herminio Racedo, la Jefa de Prensa del Ministerio de Seguridad Ciudadana,
Mariana Lucenti, se comunicó con la redacción de El Aconquija.
Desmintiendo el hecho (“El Jefe de Policía NO SUFRIO el robo de su celular. Un secretario del Subjefe de Policía lo extravio (sic) y en la vía pública.”), la Jefa de Prensa no envió un comunicado oficial para su publicación, sino amenazó con acciones legales: “El Sr. Jefe de Policía está iniciando acciones legales a los medios que difunden esta FALSA información.”
Las escuetas líneas enviadas por Prensa del Ministerio de Seguridad tampoco especifican cuáles serían las acciones legales que se iniciaría contra este medio, que no acusó en su información al Jefe de Policía de haber cometido ningún delito sino, por el contrario, de haberlo sufrido.
Cabe destacar que las fuentes utilizadas en la redacción de la nota son de confianza, y por lo demás, si la víctima del presunto robo tuviera otra versión de lo sucedido El Aconquija, haciendo honor a su deber de informar, hubiera publicado con gusto su versión.
Sin embargo, la amenaza de acciones legales vagas y no específicas contra delitos que no existen, desafían abiertamente el contenido de la Ley Kimel, sancionada en 2009 y promulgada por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner para evitar persecuciones a periodistas.
El Ministerio de Seguridad Ciudadana es fuertemente cuestionado en estos días por los desaciertos de la policía de Tucumán y los más de 200 crímenes impunes que existen en la Provincia. Desde la Legislatura se pidió la renuncia de su titular, Mario López Herrera. En los últimos meses, denuncias públicas sobre abuso policial, negligencia y hasta detenciones ilegales saltaron en los medios.
Lejos de corregir el rumbo y dedicarse con ahínco a mejorar el servicio que debe brindar, el Ministerio de Seguridad Ciudadana en cambio promete represalias contra los medios de comunicación en lo que puede considerarse un verdadero “apriete”.
Consideramos que Mariana Lucenti, desde su rol de Jefa de Prensa, en lugar de enviar amenazas de acciones legales contra los medios, debería haber cumplido su función y ponerse a disposición para aclarar lo que a su juicio es una información “falsa”, enviando un comunicado oficial para ser publicado o por lo menos una dirección donde poder dirigirse para conocer su versión de los hechos. Todos nuestros intentos por contactarla fueron vanos.
El Aconquija rechaza y condena la amenaza enviada por la Jefa de Prensa, por considerar que, lejos de haber cometido delito alguno, hemos cumplido con la tarea de informar.
Este intento de intimidación no hace sino consolidar nuestro compromiso con la búsqueda de la verdad y con la libertad de prensa, y nos reafirma en nuestra intención de redoblar nuestros esfuerzos para brindar cada día la información que nuestros lectores se merecen, más allá de cualquier tipo de amenazas.
Desmintiendo el hecho (“El Jefe de Policía NO SUFRIO el robo de su celular. Un secretario del Subjefe de Policía lo extravio (sic) y en la vía pública.”), la Jefa de Prensa no envió un comunicado oficial para su publicación, sino amenazó con acciones legales: “El Sr. Jefe de Policía está iniciando acciones legales a los medios que difunden esta FALSA información.”
Las escuetas líneas enviadas por Prensa del Ministerio de Seguridad tampoco especifican cuáles serían las acciones legales que se iniciaría contra este medio, que no acusó en su información al Jefe de Policía de haber cometido ningún delito sino, por el contrario, de haberlo sufrido.
Cabe destacar que las fuentes utilizadas en la redacción de la nota son de confianza, y por lo demás, si la víctima del presunto robo tuviera otra versión de lo sucedido El Aconquija, haciendo honor a su deber de informar, hubiera publicado con gusto su versión.
Sin embargo, la amenaza de acciones legales vagas y no específicas contra delitos que no existen, desafían abiertamente el contenido de la Ley Kimel, sancionada en 2009 y promulgada por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner para evitar persecuciones a periodistas.
El Ministerio de Seguridad Ciudadana es fuertemente cuestionado en estos días por los desaciertos de la policía de Tucumán y los más de 200 crímenes impunes que existen en la Provincia. Desde la Legislatura se pidió la renuncia de su titular, Mario López Herrera. En los últimos meses, denuncias públicas sobre abuso policial, negligencia y hasta detenciones ilegales saltaron en los medios.
Lejos de corregir el rumbo y dedicarse con ahínco a mejorar el servicio que debe brindar, el Ministerio de Seguridad Ciudadana en cambio promete represalias contra los medios de comunicación en lo que puede considerarse un verdadero “apriete”.
Consideramos que Mariana Lucenti, desde su rol de Jefa de Prensa, en lugar de enviar amenazas de acciones legales contra los medios, debería haber cumplido su función y ponerse a disposición para aclarar lo que a su juicio es una información “falsa”, enviando un comunicado oficial para ser publicado o por lo menos una dirección donde poder dirigirse para conocer su versión de los hechos. Todos nuestros intentos por contactarla fueron vanos.
El Aconquija rechaza y condena la amenaza enviada por la Jefa de Prensa, por considerar que, lejos de haber cometido delito alguno, hemos cumplido con la tarea de informar.
Este intento de intimidación no hace sino consolidar nuestro compromiso con la búsqueda de la verdad y con la libertad de prensa, y nos reafirma en nuestra intención de redoblar nuestros esfuerzos para brindar cada día la información que nuestros lectores se merecen, más allá de cualquier tipo de amenazas.