Susana y Liliana
contra los fantasmas
Poco antes de intentar desacreditar a Alberto Lebbos en su cruzada contra la impunidad, la oportunista
Susana Trimaco criticó a Silvia Carrizo Villarroel, la Secretaria de Niñez,
Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de
Jujuy, porque recordó que el año pasado, en una jornada nacional sobre la trata
de personas, sostuvo que en Jujuy no han habido casos de trata. Trimarco, con
su verborragia bonafinesca, dijo que una afirmación de ese calibre provoca una
violenta risa y que si Carrizo Villarroel aseveró ello es porque jamás ha
dejado el cómodo ámbito de su oficina. Y agregó que en los últimos tiempos la Fundación María de
los Ángeles ha encontrado a varias jujeñas trabajando en prostíbulos tucumanos –sin
antes privarse, claro, de señalar que la trata de personas es un problema
global y que afecta a cada uno de los rincones de nuestro país, por lo que es
imposible que Jujuy esté ajena a esa realidad.
Sus palabras fueron refrendadas
por la Senadora Nacional
Liliana Fellner. La hermana del Gobernador indicó que la sociedad jujeña es aún
muy machista y que ello explicaría por qué se está todavía muy lejos de hacerle
caso a Trimarco. También ponderó la posibilidad de que la ONG que regentea la madre de
Marita Verón desembarque en Jujuy, pues este año ha comenzado su expansión
fuera de Tucumán para instalarse en Córdoba y Catamarca.
Lo que Liliana Fellner destacó en
tono polémico es el hecho de que en Jujuy los diputados provinciales oficialistas acompañaron hace unos meses un proyecto de la UCR para instituir al 23 de Septiembre de cada año como “Día Contra la Trata de Personas”. Sucede que ese día, pero de
1913, se sancionó en la
Argentina la Ley 9.143, impulsada por Alfredo Lorenzo
Palacios, que tenía como finalidad desarticular a la mafia judía que
administraba a los prostíbulos en nuestro país. En 1999, la Coalición Mundial
Contra el Tráfico Humano, como un homenaje a Palacios, convirtió al citado día
en el “Día Internacional Contra la Explotación Sexual
y la Trata de
Personas”. Sin embargo en 2012, la bancada del Frente para la Victoria en el Congreso
de la Nación
aprobó la idea de convertir al 3 de Abril de cada año (fecha en la que,
supuestamente, desapareció Marita Verón durante 2002) en el bendito “Día Contra la Trata de Personas”. Obviamente que el propósito de ello fue ayudar a mitificar aún más a la controvertida figura de Susana Trimarco: con las Madres de Plaza de Mayo mudándose con Lucifer debido a sus avanzadas edades, es hora ya de que
aparezca alguien a ocupar el lugar que queda vacío.
Sea como sea, la postura de
Liliana Fellner parece ser solitaria en Jujuy. Dos altos funcionarios del
gobierno provincial –el Jefe de Gabinete de Ministros, Armando Berruezo, y el
Secretario de Gobierno, Juan Burgos, vale decir dos hombres muy cercanos al
Gobernador Eduardo Fellner– afirmaron en los últimos meses aquello que Susana
Trimarco no quiere oír: no hay casos de trata de personas en el territorio
jujeño. Y para mayor furia de la cobradora de millonarios subsidios fue
Alejandra Mangano, de la
Procuraduría para el Combate contra la Trata y Explotación de
Personas, quien confirmó esa afirmación.
Al parecer lo que pasa en Jujuy
es que el Poder Judicial provincial asume su competencia en materia de trata de
personas, evitando que los casos lleguen a la Justicia Federal.
¿Cómo hacen ello? Simplemente declarando como “fuga de hogar” a todo aquello
que en otras provincias cae bajo la denominación de “trata de personas”. De esa
manera se produce un abordaje mucho más realista del problema y se evita
alimentar la mitología hembrista que circula internacionalmente como nueva
palabra santa.
Los casos de Constanza Cernuschi,
Yamila Durán, Gloria Mendoza, Antonella Ramos y muchas más no han sido más que
episodios aislados, en donde un poco de indagación demostraba que o bien las
familias fallaron a la hora de educar y proteger a sus hijas, o bien el clima
de violencia doméstica en el que las jóvenes vivían explicaba el por qué de su
huída; el secuestrador esclavista que alimenta las redes de trata aquí no tiene
ninguna cabida, sencillamente porque no existe y eso queda claro. La apertura de una sucursal de la Fundación María
de los Ángeles en Jujuy probablemente cambie este panorama, suplantándolo por
la ficción que hace rica a Trimarco y su séquito.
La fábrica de eunucos
Liliana Fellner sostuvo que es
hora de acabar con los mitos en el tema de la trata de personas. Supongo que,
en realidad, lo que estaba diciendo es que ha llegado el momento de proyectar
la película que el hembrismo más nocivo pretende que se proyecte.
Uno de los pedidos de Fellner fue
el de implementar la movida para erradicar los prostíbulos en Jujuy. Lo que le
interesa a esta mujer, en realidad, es desenfocar el tema de la trata de
personas para reenfocarlo en el de la prostitución. Dentro del discurso
fellnerista (tanto el de Liliana como el de Eduardo) no existe el tráfico de personas con fines que no sean sexuales. Que a una persona se la lleven para
explotarla laboralmente, para utilizarla como narcomula o para sacarle los
órganos es totalmente fantasioso para los Fellner; en cambio que alguien que no
está en su hogar pueda terminar en un lupanar, parece ser una posibilidad más
que concreta. Es por ello que en lugar de avanzar sobre la garantización de la
seguridad, se avanza en contra de lo masculino. Así en lugar de resolver
problemas, los Fellner contribuyen a crearlos.
Es en este marco que sinarquías
hembristas como la ONG Juanita
Moro pueden llevar a Jujuy a una impresentable como Viviana Caminos a impartir
un taller sobre trata de personas. Caminos sostiene que para acabar con este
flagelo (que sólo ellas ven) es preciso atacar a quienes consumen prostitutas. Sus palabras son más que elocuentes: “mientras no reduzcamos el consumo no vamos a
acabar con la trata; por más que rescatemos, que condenemos, esto va a seguir
eternamente si no se trabaja en reducir el consumo”.
Obviamente el problema de Caminos
–y el de muchas mujeres como ella– es que deforman lo que en realidad sucede
hasta convertirlo en un asunto altísimamente lucrativo. La base filosófica
desde la cual construyen su discurso es el culturalismo. En efecto, para estos
sinarcas todo lo humano es cultural. El hombre es un animal cuya naturaleza es
ser cultural, por lo que aquello que aplica para una creatura viva no-humana
nunca aplica también para un hombre. De allí es que todos los problemas del
mundo, para esta gente, se solucionen con educación (y no con cualquier
educación, sino con la educación que ellos proponen).
Las hembristas que pretenden
despojar de su virilidad a nuestros jóvenes se niegan a reconocer que las
mujeres tienen una sexualidad diferente a la de los hombres, siendo el rasgo
más claramente distinto el asunto del deseo. La cuestión de la oferta y la
demanda de sexo depende de las manipulaciones del deseo; y en este aspecto las
mujeres llevan ventaja, al menos durante un periodo de su vida. Situaciones
nefastas como el divorcio o la pornografía contribuyen a empeorar la salud
sexual de las personas. En este escenario es lógico que la prostitución prolifere,
pues en lugar de enseñarles a los jóvenes no sólo a que resistan la tentación
de la satisfacción fugaz sino también a que se revelen contra ella, lo que se
busca enseñarles es que se sometan a ella.
Ser hombre nunca significó ser
violento, significó siempre (o, al menos, hasta hace unos 50 años) ser
valiente, servicial y justo. El hombre es el varón que es consciente de su poder
destructor pero que no lo ejerce, salvo cuando es atacado por un poder similar.
Enseñar esto, fortalecer la familia, recuperar los valores tradicionales, es un
arma mucho más poderosa contra la prostitución que querer transmitirles a los
jóvenes el sentimiento de culpa por algo que no lo amerita.
Antonella Díaz