¿Acaso no es extraño que
la hija de Ernesto “Che” Guevara visite a la provincia de Jujuy en
representación del gobierno cubano y se reúna con dirigentes de la Tupac Amaru y de la Unión Cívica Radical? ¿Cómo es
posible que en la Argentina
–un país que ha convertido a los derechos humanos en su ideología de Estado– se
permita que Cuba –un país condenado por la reiterada violación de los derechos
humanos– opere en el campo social local sin restricciones ni controles de
ningún tipo? ¿Qué hay detrás del desembarco cubano en Suramérica?
Es sabido que Cuba fue el
primer narco-Estado de Hispanoamérica. Cuando Fidel Castro logró controlar a la
isla en 1959, encontró que el país no sólo funcionaba como un polo turístico
para los EEUU, sino que también era un paraíso fiscal en el cual se lavaba
dinero. El tráfico de drogas era otra pieza clave en el funcionamiento de la economía
de la isla, ya que la mafia norteamericana usaba a Cuba –junto con México– como
plataforma para ingresar al continente a las drogas provenientes de Asia.
¿Acaso Castro desarticuló esa estructura paraestatal? No exactamente: si bien
al principio persiguió a algunos banqueros y traficantes, en realidad sólo lo
hizo para apropiarse de sus negocios turbios y controlarlos bajo supervisión
secreta del Estado.
A partir de la década de
1960 el foquismo promovido por Cuba comenzó a multiplicarse en América y, con
menor suerte, en otros continentes. A la teoría guevarista del foquismo siempre
se la juzgó como absurda, puesto que no es un secreto que el triunfo del
Movimiento 26 de Julio ante Fulgencio Batista se logró gracias a que los
hombres que rodeaban al dictador decidieron pactar con Castro y permitirle que
asuma el poder en Cuba. La idea de un grupo de mercenarios derrotando por sus
propios medios a todo un ejército profesional es sólo una ficción; en la
práctica, el ascenso de Castro se produjo como resultado de una red de
complicidades entre grupos e individuos que ya ostentaban el poder en la isla
caribeña.
La fachada era perfecta:
en nombre de la igualdad y de la justicia social, un grupo de hombres armados
se levantaba en armas contra los poderes legítimos; pero en realidad sólo se
apuntaba a lograr el control territorial, ya que, para la mente izquierdista,
eso (vale decir amenazar a toda una población) era preferible a tener que
tolerar la triste realidad que los presentaba como una fuerza política no sólo
ajena sino que también contraria a la mentalidad popular.
Colombia fue el mejor
ejemplo del foquismo. En 1964 se formaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias
Colombianas (FARC), las cuales operaron, durante sus quince primeros años, con
la intención de poner a grandes porciones de territorio colombiano bajo su
dominio. Las primeras acciones terroristas tuvieron como objetivo la extorsión
y el secuestro de productores rurales, pero pronto comenzaron a presionar a los
narcotraficantes para cobrarles un “impuesto” por sus actividades. Las FARC no
tardaron demasiado en sentarse a negociar con los cárteles de droga para
convertirse en su guardia armada; la única condición para realizar ello era la
de recibir parte de sus ganancias. Los cárteles, sin embargo, impusieron otra
propuesta: ellos colaborarían con la guerrilla siempre y cuando les permitiesen
blanquear dinero utilizando el sistema bancario del Bloque Comunista. Se puso
en marcha así la denominada “Operación Viviana”, la cual consistía en
introducir a los EEUU cocaína producida en Colombia a través de Cuba, y lavar
después el dinero obtenido a través de una serie de operaciones bancarias que
transferían dinero desde la isla a Europa del Este, y luego a paraísos fiscales
avalados por Occidente. La práctica fue exitosa, puesto que los cubanos habían
estado colaborando con narcotraficantes norteamericanos desde hacía décadas, y,
a causa de ello, contaban con el saber técnico necesario para transportar droga
clandestinamente de Cuba a Florida.
De todos modos en 1989 el
gobierno norteamericano planeó un megaoperativo para poner al descubierto a las
actividades ilícitas de Cuba, pero a último momento Fidel Castro se hizo cargo
de la situación, fingiendo no haber estado enterado de nada de lo que sucedía
en un país caracterizado por la presencia de aparatos de inteligencia que
permanentemente violentan la vida privada de las personas. Así Antonio de la Guardia y Arnaldo Ochoa,
dos hombres de mucha importancia en el gobierno y en las Fuerzas Armadas
cubanas, fueron acusados de haber organizado la Operación Viviana
y terminaron siendo fusilados. Junto con esos hombres, otro nutrido grupo de
gente importante de la isla fue desterrada, encarcelada y, en el peor de los
casos, ejecutada por favorecer el narcotráfico.
Con la desaparición de la
civilización comunista, Cuba optó por abrir sus fronteras al turismo. Gracias a
esa industria, organizaciones terroristas como las FARC y muchas otras bandas
criminales similares pueden seguir empleando a la isla para el lavado de dinero,
ya que los viajeros que visitan la tierra de Fidel Castro transfieren activos a
un país que permanece bloqueado comercialmente por EEUU desde hace más de
cincuenta años.
¿Una pantalla?
Esta semana el diario Granma, órgano oficial de difusión del
Partido Comunista de Cuba, informó que la ciudad de San Salvador de Jujuy será
declarada “libre de analfabetismo” el próximo año. Ello se logrará una vez que
concluyan las tareas alfabetizadoras organizadas por el programa “Yo si puedo”.
¿Qué se supone que es esto? Veámoslo.
En 2003 el Presidente
Néstor Kirchner autorizó la implementación en Argentina del programa “Yo si
puedo”, un invento de unos pedagogos cubanos destinado a enseñar a leer a gente
que, en edad adulta, no sabe como hacerlo. El programa es tremendamente
elemental: consiste en sentar a una persona analfabeta con otra letrada para
que ésta última –en algo así como un mínimo de dos meses– le enseñe a leer a la
primera revisando letra por letra del alfabeto latino hasta alcanzar a
descifrar párrafos completos. Con eso, los cubanos suponen que pueden
“erradicar al analfabetismo”. El intelectual público boliviano Manfredo Kempf Suárez, criticando al “Yo si puedo” en su país, señaló que nadie se puede
jactar de estar liberado del analfabetismo por poder leer “Amo a Evo” o “Evo me
ama”, pues pareciera una burla que se confunda el concepto de “población
alfabetizada” con el de “adquisición de competencias lectoras elementales”.
A partir de 2004 los
cubanos se instalaron en el país con la intención de poner en marcha el “Yo si
puedo”. Uno de los primeros escenarios escogidos para ello fue la provincia de
Jujuy (en la actualidad el programa alfabetizador cubano se desarrolla no sólo
en numerosas provincias argentinas, sino también en muchos otros países del
mundo).
Como por aquella época el
país atravesaba una crisis socioeconómica –para 2004 los clubes de trueque, por
ejemplo, no habían terminado de extinguirse–, el gobierno autorizó también la
implementación del programa “Operación Milagro”, mediante el cual oftalmólogos
cubanos utilizan a pacientes argentinos para practicar cirugías con el fin de
curar las cataratas y el pterigium.
Para hacer funcionar al
“Yo si puedo” y a la “Operación Milagro”, el gobierno cubano ha estado girando
fondos a nuestro país. Los comunistas dicen estar persiguiendo fines
humanitarios. Gracias a ello han adquirido una importante cantidad de bienes
inmuebles (en la ciudad de Córdoba hasta construyeron su propia clínica
oftalmológica) y han ingresado al país una buena cantidad de divisas con la
excusa de que deben abonar los viáticos de los voluntarios que trabajan en los diversos
programas.
Cuba es uno de los países más pobres del continente, ¿y tienen el tupé de gastar en la Argentina ? Evidentemente
hay algo que no cierra.
La partidocracia argentina aliada a la dictadura cubana
Quienes sirvieron de enganche
político de los cubanos en Jujuy en el 2004 fueron los miembros de la
ONG Juanita Moro. Esta ONG nació a fines de
la década de 1980 como una iniciativa de gente de Franja Morada que era cercana
a lo que había sido la nefasta Coordinadora. En la actualidad la Juanita Moro está
comandada por Cristina Romano, una Diputada Provincial por la UCR (antes de eso fue una de
las famosas “radicales K”). Junto con ella está Carmen Peña, actual Concejal
ucerista en San Salvador de Jujuy. Estas mujeres de la UCR le han acercado a Raúl
Jorge, el Intendente de la capital de Jujuy, la propuesta de que les abra las
puertas de la ciudad al “Yo si puedo”, tal y como lo anunció Granma.
Por otro lado los cubanos
cuentan con el apoyo y la colaboración de la Tupac Amaru. Durante la visita
a la provincia de la hija de Ernesto Guevara, Milagro Sala, la lideresa de la ONG , confesó que en 1997 estuvo seis meses viviendo en Cuba. ¿Qué fue a hacer Sala a Cuba? ¿Estuvo
recibiendo adoctrinamiento? ¿Estuvo estudiando medicina como hacen muchos
argentinos? ¿Estuvo trabajando de jinetera? No está claro.
Lo que si está claro es
que la vinculación de un régimen cruento y dictatorial con políticos argentinos
de la oposición y el oficialismo es una preocupante señal de lo perversa que es
la partidocracia nacional.
Francisco Vergalito