El sector más corrompido de la
economía es, sin dudas, el de la construcción. Todas las fases de los procesos
constructivos suelen estar flageladas por prácticas corruptas. En Argentina
esto resulta más que evidente. Lo penoso del escenario nacional es que mientras
millones de pesos se fugan por un agujero negro, el trabajador local se ve
privado de algo tan básico como una vivienda digna.
En Salta y Tucumán, en estos
últimos tiempos, se destapó la cloaca sobre la que se desarrolla el negocio de
la construcción. En La Linda
el epicentro del escándalo fue el Instituto Provincial de la Vivienda : Fernando
Alesanco, el presidente de la institución, fue acusado de contratar de modo
directo a empresas encabezadas por sus propios familiares y por familiares de
otros funcionarios del IPV. A ese delito se le sumó la queja por la demora
excesiva (y el consiguiente reajuste presupuestario) en torno a la construcción
de viviendas sociales.
En el Jardín de la República , la corrupción
es aún más grave. El Tribunal de Cuentas de la Provincia realizó una
auditoría sobre la Dirección
de Arquitectura y Urbanismo que supervisaba Miguel Brito y el resultado fue perturbador: durante años esa repartición había estado realizando obras
fantasmas y cobrando por ellas (como las numerosísimas rampas para
discapacitados que hoy son inexistentes), o atribuyéndose obras de otros sólo
para presupuestarlas y facturarlas después (como sucedió en una escuela de
Amaicha del Valle en la que un grupo de estudiantes franceses de intercambio
hicieron remodelaciones de manera gratuita pero figuran como abonadas por la DAU ), o cumpliendo su función correctamente pero inflando el costo de cada obra de maneras grotescas. Al igual que en Salta,
en Tucumán también fue tremendamente irregular el proceso de contrataciones de
los constructores. Lo peor de todo es que quedó asentado que muchos de los
constructores de obras fantasmas eran empresas igualmente fantasmas, con sedes en templos evangélicos, hogares humildes, galpones abandonados o en direcciones que ni si quiera se molestan por existir. En esta provincia es tan voraz el negocio de las construcciones (y tan jugosa la tajada coimera) que es común ver como el patrimonio arquitectónico histórico resulta violentamente menospreciado.
Y, claro, mientras el dinero
público iba a parar en cantidades excesivas a las billeteras de los
funcionarios y la ciudadanía se veía afectada por la ausencia de obras, los
corruptos a cargo del IPV y de la
DAU no vacilaron en facilitarle las cosas a los de su casta.
Es por ello que en Salta se produjo el escándalo de Lomas de Medeiros,
Mirasoles, Posta de Yatasto y otras urbanizaciones en las que gente del
gobierno y sus familiares recibieron cómodas viviendas de factura estatal de
modos que resultaron enteramente sospechosos. Así, mientras muchas familias luchan por el acceso a un Plan Procrear sólo para comenzar después una angustiante peregrinación para encontrar un terreno a un precio accesible sobre el cual ejercer el derecho a poseer la casa propia, otras pocas familias privilegiadas consiguen disponer sin mucho esfuerzo de viviendas nuevas y bien ubicadas.
En Tucumán, como no podía ser de otro modo, también sucedió lo que sucedió en Salta, pero no sólo ello: recientemente aparecieron
testimonios de gente que, contratada por la DAU , es decir pagada con dinero del erario
público, oficiaron de restauradores de las propiedades de José Alperovich y de sus familiares.
A principios de junio de este año
el alcalde de Venecia fue arrestado por haber hecho negocios turbios con constructoras. Hoy, aquí en la
Argentina , Miguel Brito, Fernando Alesanco y otros
involucrados en estos episodios de sistemática corrupción caminan libres por
las calles, y esperan que los gobernadores los reasignen a un puesto público
para seguir cobrando sus generosas becas estatales, si no es que de hecho ya lo
hicieron.
¿Es tan difícil declarar
imprescriptible a los delitos de corrupción? ¿Es tan difícil inhabilitar de por
vida en el ejercicio de cargos públicos a quienes son culpables de este crimen?
Francisco Vergalito