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| Deplorable estado de los concurrentes |
Una descomunal gresca, con una pelea de
"todos contra todos" fue el saldo del "encuentro de la hermandad" que la
tarde del domingo organizó la fundación Crecer Tartagal y el foro de
mujeres del departamento San Martín en la comunidad aborígen guaranítica
de Yacuy ubicada 20 kilómetros al norte de Tartagal.
La presencia de alrededor de 2.000 personas pertenecientes a las
comunidades aborígenes a los que se sumaron criollos de Tartagal y de
Aguaray, la entrada libre y gratuita, la escasa cantidad de personal
policial contratado -solo 4 efectivos- y la ingesta de bebidas
alcohólicas que comenzó a la mañana y se extendió hasta que la policía
dijo basta, tuvo como un saldo previsible para cualquiera pero al
parecer, menos para los organizadores del evento al que publicitaron
durante toda la semana.
El "encuentro de dos culturas unidos en un abrazo fraternal" comenzó
en horas de la mañana pero alrededor de las 5 de la tarde cuando ya
nadie sabía dónde estaba parado, comenzaron las peleas.
Fuentes policiales consultadas explicaron que "los 4 efectivos cuando
se dieron cuenta que no iban a poder parar semejante batahola
comenzaron a pedir ayuda a las comisarías de Tartagal y Aguaray". Como
la comunidad Yacuy está equidistante de las dos localidades llegaron
refuerzos pero tampoco fueron suficientes. "El personal de infantería
que estaba de descanso tuvo que ser convocado con urgencia y fue
trasladado hasta el lugar" relató la misma fuente.
Un menor de 16 años de la localidad de Aguaray de apellido Arias
recibió una herida con arma blanca que el interesó el abdomen por lo
que debió ser intervenido quirúrgicamente y permanece hospitalizado en
Tartagal.
Por la trifulca varios jóvenes alcoholizados estuvieron demorados
pero a las pocas horas todos recuperaron la libertad; tampoco los
familiares del menor herido formalizaron denuncia por la agresión que el
chico sufrió.
El "abrazo fraterno entre criollos y aborígenes" finalizó pasada las 7
de la tarde cuando el personal policial debió intervenir para parar a
los más revoltosos mientras otros bastantes golpeados eran trasladados
al hospital de Tartagal.

