martes, 25 de septiembre de 2012
Pacto suicida de una pareja de noviecitos en La Quiaca
Conmoción y gran congoja causó la muerte de dos jóvenes en La Quiaca, según informó la policía de la provincia, ya que ambos decidieron quitarse la vida en una especie de pacto suicida.
Los hechos se remontan al pasado viernes cuando salieron de sus hogares y no retornaron. Ante esta situación la madre de una de las victimas radicó la correspondiente denuncia policial, por lo que la fuerza realizó un amplio rastrillaje que dio sus frutos en la jornada de domingo al mediodía, cuando al requisar un inmueble ubicado en avenida Bolívar del barrio Santa Clara se dieron con la ingrata novedad que Matías Brian Vilte (20) pendía colgado del techo, mientras Gabriela Cazón (17) yacía tirada en el suelo.
Desde la repartición indicaron que la joven había ingerido un poderoso raticida. También informaron que el deceso de ambos data del sábado por la madrugada. Los suicidas asistían al último año de la Escuela de Educación Técnica, por lo que la comunidad educativa no podía salir de la consternación ante lo acontecido.
La policía señaló que aparentemente los motivos de tan drástica decisión serían sentimentales, dado que la madre de la joven no aprobada la relación.
Vilte era oriundo de Susques mientras Cazón era quiaqueña.
Como en la época del Malevo: la policía tucumana liquidó al infame "Ari" Vázquez
Alrededor de la 1.30 de este domingo fue abatido el famoso y buscado delincuente Aristóteles “Ari” Vazquez. Fue muerto tras protagonizar un tiroteo con la policía en la ciudad de Yerba Buena, provincia de Tucumán, en un camino vecinal.
El jefe de la Brigada de Investigaciones de la policía de Yerba Buena, le confió a Diario Panorama que Ari Vazquez recibió un disparo en el rostro y murió en el acto. Su cuerpo fue derivado a la morgue judicial de la ciudad de San Miguel de Tucumán.
Al momento del hecho -quien sería el responsable del robo al banco Credicoop sucursal de Santiago del Estero- viajaba como acompañante en un auto Peugeot 207 color negro. Este vehículo fue divisado por la policía y de inmediato comenzó la persecución. Pero Vázquez comenzó a disparar a mansalva a los uniformados.
Una mala maniobra del conductor del auto hizo que volcara, luego de ingresar en un camino enripiado en la zona norte de Yerba Buena. Los efectivos bajaron del movil policial y uno de ellos recibió un disparo. Afortunadamente el chaleco antibalas pudo salvarlo, y “Ari” seguía disparando desde el piso con dos armas tipo 9 milímetros; una en cada mano.
Los acompañantes de Vázquez, de apellidos Delgado y Vera, resultaron heridos. Uno de ellos de gravedad y el otro fue alcanzado por un tiro en la pierna. La policía de Santiago del Estero viajó a la vecina provincia para identificar el cuerpo, ya que Ari Vázquez tenía alrededor de 8 causas abiertas y pedidos de capturas de las justicias de Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero.
El jefe de la Brigada de Investigaciones de la policía de Yerba Buena, le confió a Diario Panorama que Ari Vazquez recibió un disparo en el rostro y murió en el acto. Su cuerpo fue derivado a la morgue judicial de la ciudad de San Miguel de Tucumán.
Al momento del hecho -quien sería el responsable del robo al banco Credicoop sucursal de Santiago del Estero- viajaba como acompañante en un auto Peugeot 207 color negro. Este vehículo fue divisado por la policía y de inmediato comenzó la persecución. Pero Vázquez comenzó a disparar a mansalva a los uniformados.
Una mala maniobra del conductor del auto hizo que volcara, luego de ingresar en un camino enripiado en la zona norte de Yerba Buena. Los efectivos bajaron del movil policial y uno de ellos recibió un disparo. Afortunadamente el chaleco antibalas pudo salvarlo, y “Ari” seguía disparando desde el piso con dos armas tipo 9 milímetros; una en cada mano.
Los acompañantes de Vázquez, de apellidos Delgado y Vera, resultaron heridos. Uno de ellos de gravedad y el otro fue alcanzado por un tiro en la pierna. La policía de Santiago del Estero viajó a la vecina provincia para identificar el cuerpo, ya que Ari Vázquez tenía alrededor de 8 causas abiertas y pedidos de capturas de las justicias de Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero.
Un peruano fue detenido con 3 kilos de cocaína negra
Un hombre fue detenido en el norte salteño cuando transportaba a bordo de un ómnibus casi tres kilos de cocaína ‘‘negra’’, la cual sometió a un proceso químico para cambiar su color y apariencia.
Integrantes del Escuadrón 54 “Aguaray“ dieron con la carga de narcóticos en un ómnibus de pasajeros procedente de la localidad salteña de Salvador Mazza que se dirigía hacia la ciudad de Tartagal, en la misma provincia.
Al comenzar a revisar el micro, los gendarmes percibieron un fuerte olor a pegamento en el equipaje de un ciudadano de nacionalidad peruana, lo que motivó una requisa en la que se constató que la valija no presentaba características de fábrica y que había sido modificado su interior.
Al retirar el forro interno, los uniformados hallaron una capa irregular de una sustancia símil goma de color negra, que fue sometida a un narcotest y arrojó resultado positivo para cocaína. El peso total de esta plancha fue de 2,740 gramos.
Interviene en la causa el juzgado federal de Orán, que dispuso la detención del pasajero y el secuestro de la droga.
Vecinos de Güemes enfurecidos por la presencia de peligrosas antenas de telecomunicaciones
Vecinos de la localidad de General Güemes se mostraron indigandos en sus declaraciones a emisoras locales al explicar la situación de un traspaso de una antena de telefonía al casco céntrico de la localidad.
La vecina Beatriz Palacios aseguró que una antena estaba colocada en medio de un terreno perteneciente al intendente de General Güemes, Mario Alberto Cuenca. "Ha sido como una burla hacia la población porque sacaron la antena del terreno en donde estaba y la instalaron en las otras torres que están instaladas dentro del radio céntrico" aseveró Palacios.
La vecina Beatriz Palacios aseguró que una antena estaba colocada en medio de un terreno perteneciente al intendente de General Güemes, Mario Alberto Cuenca. "Ha sido como una burla hacia la población porque sacaron la antena del terreno en donde estaba y la instalaron en las otras torres que están instaladas dentro del radio céntrico" aseveró Palacios.
Palacios aseguró que desde el Gobierno de la Provincia se acercaron al lugar y les dijeron que investigarían, y agregó que los diputados Manuel Santiago Godoy y Claudio Del Plá también recurrieron al lugar y les prometieron avanzar en investigaciones y tomar medidas pero desde ninguna de las dos instituciones recibieron respuestas.
"Yo me pregunto ¿cuántos muertos más necesitan para tomar una decisión? Lamentablemente vemos que algunas personas deberían demostrar que ocupan un cargo por compromiso con la gente, no que ocupan un cargo por ser hijo de" sostuvo la vecina, agregando que "hay 32 personas fallecidas y varios que están luchando por su vida y muchísima gente joven, sobre todo gente muy joven" a causa de las antenas.
"Yo me pregunto ¿cuántos muertos más necesitan para tomar una decisión? Lamentablemente vemos que algunas personas deberían demostrar que ocupan un cargo por compromiso con la gente, no que ocupan un cargo por ser hijo de" sostuvo la vecina, agregando que "hay 32 personas fallecidas y varios que están luchando por su vida y muchísima gente joven, sobre todo gente muy joven" a causa de las antenas.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Tucumán: se cumple el Centenario de la Coronación de Nuestra Señora de La Merced
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| Imagen de la Virgen María coronada |
Sobre la cabeza de la histórica imagen de Nuestra Señora de La Merced descansa la gratitud del pueblo tucumano convertida en una corona. Había sido fabricada en París por exquisitos artesanos que fundieron el oro y el platino de las alhajas donadas por las damas del Centenario. Fue a fines de 1911, durante la gobernación de José Frías Silva, que el pueblo de Tucumán y el Gobierno decidieron pedir a la Santa Sede la coronación de la venerada imagen de la Virgen de La Merced, a quien el general Manuel Belgrano le había entregado su bastón de mando. Hoy se cumplen 100 años de la coronación y 200 años de la Batalla de Tucumán.
¿Qué significa coronar una imagen? La coronación canónica es un rito que proviene del siglo XVII pero se incorpora a la liturgia romana en el siglo XIX. Consiste en coronar una imagen de la Virgen María, de valor artístico, cuya historia esté debidamente documentada y que goce de probada devoción desde sus inicios hasta la actualidad. Debe haber una comprobación de los favores concedidos a quienes pidieron la intercesión de la Virgen a través de esa imagen.
"Los católicos necesitamos un signo sensible, visible de la presencia de Dios, de allí el uso de las imágenes. El pueblo y el Gobierno de Tucumán pidieron a la Santa Sede que se corone a la histórica imagen, en gratitud por los favores concedidos. Belgrano le reza a esa imagen y luego se obtiene la victoria. Por eso se propició llevar a cabo la petición en el centenario de la Batalla de Tucumán", explicó el padre Marcelo Lorca, especialista en Historia de la Iglesia.
¿Cuál es la imagen que se corona? "El obispo Pablo Padilla y Bárcena pide que se corone 'la imagen histórica de la Virgen de La Merced que se venera en el templo de La Merced desde tiempo inmemorial'. Se refería a la imagen chica. Porque había otra, más grande, que pertenecía a la Cofradía. Esta última era sacada en procesión; la chica, en cambio, siempre quedaba en el templo", destacó el religioso.
"Para la coronación, las damas tucumanas se desprendieron de sus joyas para que el oro fuera fundido y se fabricara la corona", acotó el párroco de La Merced, padre Carlos Sánchez. "Por su gran valor, la corona está todo el año guardada en el tesoro del Banco de la Nación y únicamente sale el día de la procesión, junto con la imagen, celosamente custodiada", añadió.
Sobre esa memorable ceremonia, Lucio Santiago Reales cuenta lo siguiente en un libro: "los jóvenes vicentinos bajaron la imagen del altar, la colocaron en el presbiterio y monseñor Pablo Padilla y Bárcena, como delegado apostólico, coronó a la sagrada imagen, ciñendo la preciosa corona a las 11.20. El momento culminante de la fiesta resultó grandioso, entusiasta y conmovedor. Las bandas de tambores, cornetas y música tocaron dianas y sus sones eran apagados por la multitud enorme del pueblo que manifestaba incesantes vítores a la Virgen Generala. Completaba el cuadro el repique constante de campanas que llenaban el aire del glorioso día".
Todo sobre la Virgen
¿Qué significa coronar una imagen? La coronación canónica es un rito que proviene del siglo XVII pero se incorpora a la liturgia romana en el siglo XIX. Consiste en coronar una imagen de la Virgen María, de valor artístico, cuya historia esté debidamente documentada y que goce de probada devoción desde sus inicios hasta la actualidad. Debe haber una comprobación de los favores concedidos a quienes pidieron la intercesión de la Virgen a través de esa imagen.
"Los católicos necesitamos un signo sensible, visible de la presencia de Dios, de allí el uso de las imágenes. El pueblo y el Gobierno de Tucumán pidieron a la Santa Sede que se corone a la histórica imagen, en gratitud por los favores concedidos. Belgrano le reza a esa imagen y luego se obtiene la victoria. Por eso se propició llevar a cabo la petición en el centenario de la Batalla de Tucumán", explicó el padre Marcelo Lorca, especialista en Historia de la Iglesia.
¿Cuál es la imagen que se corona? "El obispo Pablo Padilla y Bárcena pide que se corone 'la imagen histórica de la Virgen de La Merced que se venera en el templo de La Merced desde tiempo inmemorial'. Se refería a la imagen chica. Porque había otra, más grande, que pertenecía a la Cofradía. Esta última era sacada en procesión; la chica, en cambio, siempre quedaba en el templo", destacó el religioso.
"Para la coronación, las damas tucumanas se desprendieron de sus joyas para que el oro fuera fundido y se fabricara la corona", acotó el párroco de La Merced, padre Carlos Sánchez. "Por su gran valor, la corona está todo el año guardada en el tesoro del Banco de la Nación y únicamente sale el día de la procesión, junto con la imagen, celosamente custodiada", añadió.
Sobre esa memorable ceremonia, Lucio Santiago Reales cuenta lo siguiente en un libro: "los jóvenes vicentinos bajaron la imagen del altar, la colocaron en el presbiterio y monseñor Pablo Padilla y Bárcena, como delegado apostólico, coronó a la sagrada imagen, ciñendo la preciosa corona a las 11.20. El momento culminante de la fiesta resultó grandioso, entusiasta y conmovedor. Las bandas de tambores, cornetas y música tocaron dianas y sus sones eran apagados por la multitud enorme del pueblo que manifestaba incesantes vítores a la Virgen Generala. Completaba el cuadro el repique constante de campanas que llenaban el aire del glorioso día".
Todo sobre la Virgen
- ¿Cómo se llama?.- Nuestra Señora de La Merced o de Las Mercedes.
- ¿Cual es su origen?.- Es una antigua devoción a la Virgen María que viene de España. La imagen que se conserva en la basílica de La Merced data del siglo XVI.
- ¿Quiénes la traen?.- Los sacerdotes mercedarios, desde Perú a la antigua ciudad de Ibatín, fundada por Diego de Villarroel en 1565.
- ¿Cómo llega a Tucumán?.- Fue traída en carreta tirada por bueyes desde Ibatín hacia su actual emplazamiento, en La Toma, en 1685. El traslado se realiza el 24 de septiembre, día de La Merced.
- ¿Cómo llega a ser patrona de Tucumán?.- Por los muchos favores recibidos, en 1813 el Cabildo pide que se declare a la Virgen de La Merced vicepatrona de la ciudad, lo que se concreta oficialmente en 1843.
- ¿Cómo se relaciona con la batalla?.- El combate fue el 24 de septiembre, día de la Virgen, de 1812. El ejército español, con unos 3.000 hombres, doblaba al de Belgrano, que contaba con apenas 1.800. El general puso su confianza en Dios y en Nuestra Señora de Las Mercedes, a quien nombró Generala de su Ejército. Dejó en manos de la imagen su bastón de mando en una procesión con todo el ejército, que terminó en el Campo de las Carreras, donde se había librado la batalla.
La Corona
- ¿Cual es su origen?.- Es una antigua devoción a la Virgen María que viene de España. La imagen que se conserva en la basílica de La Merced data del siglo XVI.
- ¿Quiénes la traen?.- Los sacerdotes mercedarios, desde Perú a la antigua ciudad de Ibatín, fundada por Diego de Villarroel en 1565.
- ¿Cómo llega a Tucumán?.- Fue traída en carreta tirada por bueyes desde Ibatín hacia su actual emplazamiento, en La Toma, en 1685. El traslado se realiza el 24 de septiembre, día de La Merced.
- ¿Cómo llega a ser patrona de Tucumán?.- Por los muchos favores recibidos, en 1813 el Cabildo pide que se declare a la Virgen de La Merced vicepatrona de la ciudad, lo que se concreta oficialmente en 1843.
- ¿Cómo se relaciona con la batalla?.- El combate fue el 24 de septiembre, día de la Virgen, de 1812. El ejército español, con unos 3.000 hombres, doblaba al de Belgrano, que contaba con apenas 1.800. El general puso su confianza en Dios y en Nuestra Señora de Las Mercedes, a quien nombró Generala de su Ejército. Dejó en manos de la imagen su bastón de mando en una procesión con todo el ejército, que terminó en el Campo de las Carreras, donde se había librado la batalla.
La Corona
De estilo renacentista, la corona fue diseñada en París por Coven Lacloche y fabricada en Buenos Aires. La joya cuenta con 2.744 brillantes y seis zafiros grandes. Está hecha en oro y platino; con arcos de oro macizo. Tiene 30 centímetros de alto y 285 quilates.
Es la séptima imagen coronada en la Argentina
- Luego de Nuestra Señora de Luján, de Buenos Aires
- Del Valle, de Catamarca
- Del Carmen, de Mendoza.
- De Itatí, de Corrientes.
- Del Milagro, de Salta
- Del Rosario, de Córdoba.
Es la séptima imagen coronada en la Argentina
- Luego de Nuestra Señora de Luján, de Buenos Aires
- Del Valle, de Catamarca
- Del Carmen, de Mendoza.
- De Itatí, de Corrientes.
- Del Milagro, de Salta
- Del Rosario, de Córdoba.
A doscientos años de la batalla que salvó a la patria
La victoria militar criolla -de la que en estos días se celebran los dos siglos- fue más importante desde el punto de vista de las consecuencias políticas que produjo que lo que las propias efemérides escolares se animan a reconocer. En primer lugar, la decisión de Manuel Belgrano de presentar batalla a las tropas del general realista Pío Tristán nació de una desobediencia, desobediencia que sorprendió a las autoridades del Triunvirato, pero también a los jefes españoles, quienes suponían que el maltrecho y desmoralizado ejército patriota continuaría su retirada hacia Córdoba o hacia Santiago del Estero.
Tucumán fue la primera victoria militar de las tropas criollas en nuestro territorio histórico. La pregunta a hacerse es la siguiente. ¿Qué habría ocurrido si Belgrano no hubiera decidido dar batalla? O, ¿qué habría pasado si hubiera sido derrotado? En cualquiera de los casos, la respuesta es relativamente sencilla: las provincias del noroeste se habrían perdido para siempre, su destino no habría sido diferente a las del Alto Perú que, como se sabe, luego pasaron a llamarse Bolivia.
Pero no concluyen allí las consecuencias. Tristán controlando Tucumán habría preparado una ofensiva inmediata hacia Córdoba. En ese caso, la maniobra de pinzas se habría perfeccionado con una ofensiva realista desde la Banda Oriental, más el apoyo de las tropas portuguesas desde Brasil. En ese contexto, es muy probable que la suerte de la revolución hubiera estado echada.
La victoria de Tucumán permitió iniciar la ofensiva hacia Salta, donde las tropas conducidas por Belgrano derrotaron una vez más a Tristán el 20 de febrero de 1813. La consolidación de este frente militar le permitió a San Martín pensar la estrategia del Ejército de los Andes, que marcharía desde Mendoza hacia Chile y, luego, por el Pacífico hacia Perú, para enfrentar a los realistas en su principal guarida: Lima y el puerto de El Callao. Para que ello fuera posible, era indispensable que la frontera norte estuviera controlada. Las batallas de Salta y Tucumán fueron el punto de partida. Luego las tropas de Güemes se encargarían del resto.
Por último, Tucumán precipitará la crisis interna del Triunvirato y habilitará la asonada del 8 de octubre de 1812, movimiento de fuerza que permitió que el ala más progresista de la revolución tomara el control del poder. En esa movida, como se sabe, estuvieron presentes San Martín y sus principales colaboradores de la Logia Lautaro. Belgrano, desde el norte, apoyó todas las iniciativas que se tomaron en esos meses.
Respecto de la batalla y del contexto social en la que tuvo lugar, hay que decir que la victoria fue contundente; pero en un momento la suerte de las armas criollas estuvo en tela de juicio. Para comprender el desafío hay que saber que las tropas realistas duplicaban en número a las criollas. Asimismo su armamento era más calificado. Como se recordará, Belgrano retrocedía desde Jujuy en dirección a Tucumán perseguido por los soldados de Tristán. El repliegue fue ordenado y, como los buenos boxeadores, los criollos retrocedían golpeando. Fue así como el 3 de septiembre los godos -como le gustaba decir a San Martín- fueron derrotados en el combate de Las Piedras. No se trató de una victoria militar importante, pero contribuyó a levantar el ánimo de los criollos y, de paso, a demostrarle a los jefes españoles que quienes retrocedían no estaban vencidos.
Diez días después de Las Piedras, Belgrano llegó a Tucumán. La reacción de los tucumanos fue importante a la hora de decidir la batalla. En efecto, a las llamadas fuerzas vivas de esa ciudad no les causaba ninguna gracia un futuro sometido a los realistas, sobre todo porque muchos de ellos se habían jugado por la revolución y no ignoraban la suerte que les aguardaba si eran tomados prisioneros. Es por eso que el Cabildo, reunido para atender la emergencia, envió tres delegados para hablar con Belgrano. Se trataba de Bernabé Aráoz, Rudecindo Alvarado y el sacerdote Pedro Miguel Aráoz, quienes expresaron el deseo de la ciudad de enfrentar a las tropas invasoras.
Esa era la señal que estaba esperando el jefe patriota. Belgrano nunca estuvo convencido de cumplir con las órdenes del Triunvirato de retroceder hasta Córdoba. Le parecía -y no estaba equivocado- que a medida que se dejara avanzar a Tristán, mas difícil sería luego detenerlo. Fue así como se preparó para resistir, para participar en la batalla que el historiador Vicente Fidel López calificara como “la más criolla de cuantas batallas se han dado en territorio argentino”.
Todo se hizo sobre la marcha. Se reclutaron hombres y se los armó con lo que había, que no era mucho. Se cavaron fosos alrededor de la plaza principal para enfrentar a los realistas en la última línea de defensa. Llegaron soldados de Catamarca y La Rioja. Como se dice en estos casos, la preparación técnica era deficiente, pero el corazón, grande.
Belgrano sabía que en la batalla había que jugarse el todo por el todo, incluso la propia vida. Así lo expresó a los soldados y así lo escribió en una carta. No estaba solo en esa patriada. Es más, estaba acompañado por la élite militar criolla, de soldados y oficiales curtidos en el combate. Muchos de ellos serán reconocidos años después como verdaderos guerreros de la Independencia. Allí estaba su lugarteniente, Eustoquio Díaz Vélez, sus jóvenes oficiales, Gregorio Aráoz de Lamadrid, Manuel Dorrego, José María Paz, Juan Ramón Balcarce. La mención de estos nombres se parece a un friso de la Patria, pero en 1812 esos hombres todavía no sabían que en el futuro serían reconocidos como héroes y ocuparían un lugar importante en la historia de nuestro país.
En sus excelentes “Memorias”, el general Paz considera que la batalla de Tucumán es muy difícil de describir. En efecto, no fue una batalla prolija, una batalla de dos ejércitos perfectamente alineados que se enfrentan y de donde surge un ganador. En principio, el territorio elegido para dar la batalla era el llamado Campo de las Carreras, un terreno ubicado al suroeste de la ciudad, y que en tiempos más apacibles los tucumanos ocupaban para disfrutar de las carreras cuadreras.
Los estrategas militares aseguraban que quien definía el campo donde se habría de librar la batalla, tenía la mitad de la pelea ganada. Si ese postulado fuera cierto, Belgrano inició el combate ganando. Por su parte, Tristán seguía convencido de que los patriotas no presentarían batalla. Y habría de pagar caro ese error de percepción. Cuando se enteró de que estaba equivocado, ya era tarde.
Según las crónicas, las tropas criollas se desplegaron en el combate con la caballería en las alas y la infantería en el medio. La caballería estaba dirigida por Balcarce y Díaz Vélez, mientras que la infantería respondía a las conducciones de José Superí, Ignacio Warnes y Carlos Forest. Las tropas de reserva estaban a cargo de Manuel Dorrego y la modesta artillería respondía a las órdenes del barón de Holmberg.
Continuando con el relato de Paz, parece que el ala izquierda patriota y el centro arrollaron al enemigo, pero el ala derecha no tuvo la misma suerte. No obstante, se produciría una oportuna intervención de los dioses. Cuando el combate estaba en su momento más intenso, se levantó un temporal acompañado por una nube gigantesca de langostas que oscurecieron el cielo. Se dice que el viento y los insectos pelearon del lado de los criollos y decidieron la batalla. Es lo que cuenta la leyenda. Lo importante es que el temporal sembró el caos entre las tropas realistas.
Verdad o no, la confusión fue el rasgo dominante de la jornada. Por su parte, las tropas realistas a cargo de Tristán amenazaron con invadir la ciudad protegida por los fosos y pasar a degüello a su habitantes. La respuesta criolla no fue menos dura. Díaz Vélez prometió ejecutar a los prisioneros que fueron tomados, entre los que se incluía a lo más granado de la oficialidad realista.
Al final, el balance del combate no pudo ser más auspicioso para las tropas criollas. Hubo cuatrocientos soldados realistas muertos en combate y alrededor de seiscientos prisioneros. A ello se sumarán armas y caudales. Por el lado patriota, el número de muertos llegó a ochenta hombres. La diferencia de bajas de un lado y del otro, da cuenta de lo que ocurrió en el campo de batalla.
La ciudad de Tucumán se vistió de fiesta para celebrar la victoria. Cinco días después Belgrano envió el parte de la victoria a Buenos Aires. Una frase se destaca. “Sepulcro de los tiranos”, escribió refiriéndose a la batalla. Pero no hubo mucho tiempo para festejar porque había que perseguir a los godos. Se restañaron heridas, se incrementó el número de soldados, se afilaronn sables y lanzas. Y el 12 de enero de 1813 el ejército patrio salió de Tucumán rumbo a Salta.
Tucumán fue la primera victoria militar de las tropas criollas en nuestro territorio histórico. La pregunta a hacerse es la siguiente. ¿Qué habría ocurrido si Belgrano no hubiera decidido dar batalla? O, ¿qué habría pasado si hubiera sido derrotado? En cualquiera de los casos, la respuesta es relativamente sencilla: las provincias del noroeste se habrían perdido para siempre, su destino no habría sido diferente a las del Alto Perú que, como se sabe, luego pasaron a llamarse Bolivia.
Pero no concluyen allí las consecuencias. Tristán controlando Tucumán habría preparado una ofensiva inmediata hacia Córdoba. En ese caso, la maniobra de pinzas se habría perfeccionado con una ofensiva realista desde la Banda Oriental, más el apoyo de las tropas portuguesas desde Brasil. En ese contexto, es muy probable que la suerte de la revolución hubiera estado echada.
La victoria de Tucumán permitió iniciar la ofensiva hacia Salta, donde las tropas conducidas por Belgrano derrotaron una vez más a Tristán el 20 de febrero de 1813. La consolidación de este frente militar le permitió a San Martín pensar la estrategia del Ejército de los Andes, que marcharía desde Mendoza hacia Chile y, luego, por el Pacífico hacia Perú, para enfrentar a los realistas en su principal guarida: Lima y el puerto de El Callao. Para que ello fuera posible, era indispensable que la frontera norte estuviera controlada. Las batallas de Salta y Tucumán fueron el punto de partida. Luego las tropas de Güemes se encargarían del resto.
Por último, Tucumán precipitará la crisis interna del Triunvirato y habilitará la asonada del 8 de octubre de 1812, movimiento de fuerza que permitió que el ala más progresista de la revolución tomara el control del poder. En esa movida, como se sabe, estuvieron presentes San Martín y sus principales colaboradores de la Logia Lautaro. Belgrano, desde el norte, apoyó todas las iniciativas que se tomaron en esos meses.
Respecto de la batalla y del contexto social en la que tuvo lugar, hay que decir que la victoria fue contundente; pero en un momento la suerte de las armas criollas estuvo en tela de juicio. Para comprender el desafío hay que saber que las tropas realistas duplicaban en número a las criollas. Asimismo su armamento era más calificado. Como se recordará, Belgrano retrocedía desde Jujuy en dirección a Tucumán perseguido por los soldados de Tristán. El repliegue fue ordenado y, como los buenos boxeadores, los criollos retrocedían golpeando. Fue así como el 3 de septiembre los godos -como le gustaba decir a San Martín- fueron derrotados en el combate de Las Piedras. No se trató de una victoria militar importante, pero contribuyó a levantar el ánimo de los criollos y, de paso, a demostrarle a los jefes españoles que quienes retrocedían no estaban vencidos.
Diez días después de Las Piedras, Belgrano llegó a Tucumán. La reacción de los tucumanos fue importante a la hora de decidir la batalla. En efecto, a las llamadas fuerzas vivas de esa ciudad no les causaba ninguna gracia un futuro sometido a los realistas, sobre todo porque muchos de ellos se habían jugado por la revolución y no ignoraban la suerte que les aguardaba si eran tomados prisioneros. Es por eso que el Cabildo, reunido para atender la emergencia, envió tres delegados para hablar con Belgrano. Se trataba de Bernabé Aráoz, Rudecindo Alvarado y el sacerdote Pedro Miguel Aráoz, quienes expresaron el deseo de la ciudad de enfrentar a las tropas invasoras.
Esa era la señal que estaba esperando el jefe patriota. Belgrano nunca estuvo convencido de cumplir con las órdenes del Triunvirato de retroceder hasta Córdoba. Le parecía -y no estaba equivocado- que a medida que se dejara avanzar a Tristán, mas difícil sería luego detenerlo. Fue así como se preparó para resistir, para participar en la batalla que el historiador Vicente Fidel López calificara como “la más criolla de cuantas batallas se han dado en territorio argentino”.
Todo se hizo sobre la marcha. Se reclutaron hombres y se los armó con lo que había, que no era mucho. Se cavaron fosos alrededor de la plaza principal para enfrentar a los realistas en la última línea de defensa. Llegaron soldados de Catamarca y La Rioja. Como se dice en estos casos, la preparación técnica era deficiente, pero el corazón, grande.
Belgrano sabía que en la batalla había que jugarse el todo por el todo, incluso la propia vida. Así lo expresó a los soldados y así lo escribió en una carta. No estaba solo en esa patriada. Es más, estaba acompañado por la élite militar criolla, de soldados y oficiales curtidos en el combate. Muchos de ellos serán reconocidos años después como verdaderos guerreros de la Independencia. Allí estaba su lugarteniente, Eustoquio Díaz Vélez, sus jóvenes oficiales, Gregorio Aráoz de Lamadrid, Manuel Dorrego, José María Paz, Juan Ramón Balcarce. La mención de estos nombres se parece a un friso de la Patria, pero en 1812 esos hombres todavía no sabían que en el futuro serían reconocidos como héroes y ocuparían un lugar importante en la historia de nuestro país.
En sus excelentes “Memorias”, el general Paz considera que la batalla de Tucumán es muy difícil de describir. En efecto, no fue una batalla prolija, una batalla de dos ejércitos perfectamente alineados que se enfrentan y de donde surge un ganador. En principio, el territorio elegido para dar la batalla era el llamado Campo de las Carreras, un terreno ubicado al suroeste de la ciudad, y que en tiempos más apacibles los tucumanos ocupaban para disfrutar de las carreras cuadreras.
Los estrategas militares aseguraban que quien definía el campo donde se habría de librar la batalla, tenía la mitad de la pelea ganada. Si ese postulado fuera cierto, Belgrano inició el combate ganando. Por su parte, Tristán seguía convencido de que los patriotas no presentarían batalla. Y habría de pagar caro ese error de percepción. Cuando se enteró de que estaba equivocado, ya era tarde.
Según las crónicas, las tropas criollas se desplegaron en el combate con la caballería en las alas y la infantería en el medio. La caballería estaba dirigida por Balcarce y Díaz Vélez, mientras que la infantería respondía a las conducciones de José Superí, Ignacio Warnes y Carlos Forest. Las tropas de reserva estaban a cargo de Manuel Dorrego y la modesta artillería respondía a las órdenes del barón de Holmberg.
Continuando con el relato de Paz, parece que el ala izquierda patriota y el centro arrollaron al enemigo, pero el ala derecha no tuvo la misma suerte. No obstante, se produciría una oportuna intervención de los dioses. Cuando el combate estaba en su momento más intenso, se levantó un temporal acompañado por una nube gigantesca de langostas que oscurecieron el cielo. Se dice que el viento y los insectos pelearon del lado de los criollos y decidieron la batalla. Es lo que cuenta la leyenda. Lo importante es que el temporal sembró el caos entre las tropas realistas.
Verdad o no, la confusión fue el rasgo dominante de la jornada. Por su parte, las tropas realistas a cargo de Tristán amenazaron con invadir la ciudad protegida por los fosos y pasar a degüello a su habitantes. La respuesta criolla no fue menos dura. Díaz Vélez prometió ejecutar a los prisioneros que fueron tomados, entre los que se incluía a lo más granado de la oficialidad realista.
Al final, el balance del combate no pudo ser más auspicioso para las tropas criollas. Hubo cuatrocientos soldados realistas muertos en combate y alrededor de seiscientos prisioneros. A ello se sumarán armas y caudales. Por el lado patriota, el número de muertos llegó a ochenta hombres. La diferencia de bajas de un lado y del otro, da cuenta de lo que ocurrió en el campo de batalla.
La ciudad de Tucumán se vistió de fiesta para celebrar la victoria. Cinco días después Belgrano envió el parte de la victoria a Buenos Aires. Una frase se destaca. “Sepulcro de los tiranos”, escribió refiriéndose a la batalla. Pero no hubo mucho tiempo para festejar porque había que perseguir a los godos. Se restañaron heridas, se incrementó el número de soldados, se afilaronn sables y lanzas. Y el 12 de enero de 1813 el ejército patrio salió de Tucumán rumbo a Salta.
domingo, 23 de septiembre de 2012
Borrar al ilustrado Rivadavia
Grandes
acontecimientos del pasado, pequeños hombres del presente
Esta semana el Concejo
Deliberante de San Miguel de Tucumán aprobó una ordenanza mediante la cual
oficialmente se le cambia el nombre a la calle Bernardino Rivadavia por el de
“Virgen de la Merced”,
en todo el tramo que va desde la avenida 24 de Septiembre de 1812 hasta la
avenida Domingo Faustino Sarmiento. Tal medida fue impulsada, aparentemente,
como homenaje de ese cuerpo legislativo al Bicentenario de la Gesta Belgraniana en el
Noroeste del país.
Junto con la calle Bernardino
Rivadavia, también fue rebautizada la plaza homónima ubicada frente al Hospital del Niño Jesús con el nombre de “Los
Decididos de Tucumán”.
El promotor de esta movida fue el
concejal Germán Alfaro, un pejotista que desembarcó en 2011 en el edificio de
Monteagudo y San Martín tras haber trabajado varios años como diputado nacional.
La propuesta de Alfaro desató una
pequeña batalla legislativa en el Concejo Deliberante, pues la oposición
realizó más de una objeción al proyecto, yendo desde el rechazo total de la
idea (sostenida por el concejal radical José Luís Avignone) hasta la revisión
de la ordenanza para reducirla a su mínima expresión (la edil Sandra Manzone de
la Coalición Cívica
sugirió prudentemente que sólo el tramo de Rivadavia en el que se encuentra la Basílica de Nuestra
Señora de la Merced
fuese rebautizado, dejando el resto de la calle con su denominación
tradicional). El ex-diputado, que en realidad no esperaba resistencia, confesó
que el debate “no estuvo a la altura de las circunstancias”, ya que, según
parece, el concejal suponía que un proyecto tan noble pensado para honrar al
General Belgrano iba a recibir el apoyo unánime y el aplauso generalizado de
toda la corporación política tucumana.
Sin embargo el edil capitalino
que más sorprendió en este asunto fue el cristinista Ignacio Golobisky. Este
sujeto Golobisky es un paracaidista que llegó a la política gracias al
etnonepotismo que impera en Tucumán desde que el Moloch José Alperovich
gobierna la provincia (es, al igual que los Rojkes, los Temkin, los Mirkin, los
Yedlin, los Gassenbauer, los Bromberg, los Ditinis, los Zeitune y los Elgart, un personaje cuyo principal mérito es la portación
de tribu). Al ser alguien que entró por una ventana al peronismo, se ve que a
este converso lo invadió el temor de que se lo calificase de "impostor" y
de "usurpador", así que, para evitar ser cuestionado, Golobisky adhirió al “revisionismo
histórico” y se convirtió en el principal impulsor tucumano del maquillaje
demagógico y chauvinista bajo el que el cristinismo pretende ocultar sus
fechorías. De esa manera, este declarado enemigo del “genocida” Julio Argentino Roca, festejó con una alegría perversa que el presidente Rivadavia no tenga un
arteria céntrica bautizada con su nombre en la ciudad de San Miguel de Tucumán.
En declaraciones vertidas en un
programa de televisión, Golobisky sostuvo que Rivadavia era “un agente inglés”,
y lo denunció por sus vínculos con la banca británica que endeudaron al país hace 188 años. Es curioso que el concejal no use la expresión “masón” para
calificar a Rivadavia, sino “agente inglés”. Es decir al cristinista le parece
repudiable que un presidente argentino pida un préstamo a ciertos banqueros con
la excusa de desarrollar Buenos Aires (pero con el fin de financiar al país en
su guerra contra el Brasil imperial por la posesión de la Banda Oriental), pero no le
resulta reprensible que el mismo político haya sido el responsable de iniciar
una feroz campaña antieclesiástica en 1822. Si el revisionismo histórico –al
que tergiversan los cristinistas– condenó a Rivadavia, no fue por su
acercamiento a Gran Bretaña sino por su militancia masónica que lo llevó a
enfrentarse a la Iglesia Católica, vale decir no fue porque le gustase el dinero sino porque le repugnaba lo popular.
Ese es el principal problema con
la escritura de la historia por parte de los cristinistas: se quedan con
aquello que suma para su causa, y omiten todo lo que puede llegar a restar. Lo
mismo hacen con su relato del presente: hablan de soberanía nacional y regalan los recursos naturales a la Barrick Gold, se quejan de que el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
habilite una línea telefónica para denunciar a quienes violan la ley y mandan a la Gendarmería a apalear a los que protestan, se autodenominan “populares” y
votan a Boudou, constituyen uno de los gobiernos más unitarios de la historia y
vindican a Dorrego, Rosas y Peñaloza.
De esa manera no es de extrañar
que la propia presidente califique de “masón” al General José de San Martín, y
tampoco sería de extrañar que el payaso de Golobisky apruebe la injuriante impostura
que por estos días maquina fervorosamente la masonería local de considerar como un miembro de su secta al General Manuel Belgrano.
La actitud del edil cristinista
es despreciable, porque poco le importa la Virgen María. En este sentido
su actitud es análoga a la del alperovichismo en el caso de la ilegítima
derogación de La Linajeña,
la bandera auténtica de Tucumán. En 2008, cuando el lobby sionista triunfó en
su promoción de la cristofobia, se generó una situación calculadamente
incómoda: se propuso suplantar a La
Linajeña por la
Bandera de Macha, un pabellón de un supuesto origen
belgraniano. De ese modo se consiguió atemperar a las críticas y al descontento,
pues no se estaba eliminando la
Cruz de Cristo por mero odio anticristiano sino que más bien dicha
acción correspondía a un homenaje a uno de nuestros héroes nacionales. Los
sionistas se salieron con la suya, pues no sólo lograron manifestar triunfantemente
su violenta cristofobia sino que además consiguieron que el pueblo tucumano gravitara
en la pasividad.
En el discurso de Golobisky, con la Virgen de la Merced sucede lo mismo que
con La Linajeña:
se usa el nombre de una de las advocaciones de la Santa Madre de Dios no para
ratificar la importancia del artículo 2 de la Constitución
Nacional o para evangelizar a un pueblo que cada día más
necesita la asimilación del mensaje cristiano, sino para fortalecer el “relato”
de los cristinistas. La presencia del símbolo sagrado es simplemente una treta
ingeniosa para llevar a cabo el plan de una élite –vender la idea de que ellos
representan lo contrario a Rivadavia, cuando en realidad, al igual que el
mulato, hasta coincidieron en regalar Famatina a los capitalistas más rapaces del planeta– embaucando al pueblo argentino con la pantalla de que le están
rindiendo un homenaje al General Belgrano y a la Virgen María.
Las voces en contra
El rebautizamiento de la calle
Bernardino Rivadavia fue altamente repudiado por la mayoría de los que tomaron
conocimiento de la medida (el grueso de la población tucumana aún no sabe que
el cambio de denominación se ha producido).
Dentro del grupo de los
repudiadores hay tres subgrupos fácilmente distinguibles: los que se quejaron
por el bizantinismo de los políticos, los que se enfurecieron por el descalabro
residencial que la norma produce y los que, simplemente, son unos cretinos
cristofóbicos.
Dentro de este último subgrupo se
ubica como estandarte la nefasta ONG Andhes, una comparsa de presión
dedehachehachista que, como buenos promotores de todo aquello que atente contra
la identidad nacional, iniciaron una campaña para frenar la efectivización de
la ordenanza arguyendo tonterías como la tesis de que en la Argentina el Estado está
separado de la Iglesia.
Por supuesto que todo el peso de ese argumento se desmorona
desde el momento en que –como ya indicamos más arriba– queda en evidencia que el
cambio de nombre de la calle no se produjo con la excusa de la evangelización
sino como una medida para rememorar al pueblo de Tucumán que en 1812, y por
disposición del General Belgrano, combatió durante dos días a las tropas
realistas bajo la protección de Nuestra Señora de la Merced.
Los otros dos subgrupos de
repudiadores tienen algo más de fundamentos para alzar sus voces. Los que
critican el bizantinismo de los concejales nos recuerdan la leyenda que sostiene
que en 1453, mientras Constantinopla era invadida por las tropas del sultán Mehmed
II, las autoridades de la ciudad se dedicaban a debatir furiosamente temas de teología cristiana como
la cuestión acerca de cuál era el sexo de los ángeles, en lugar de estar organizando la defensa de su
moribundo imperio. San Miguel de Tucumán es una ciudad que necesita con
urgencia la realización de cientos de obras (desde pavimento, cordones cuneta e
iluminación en un montón de calles periféricas hasta un subterráneo construido
en equipo con el municipio de Yerba Buena para optimizar el caótico sistema de transporte
público), por lo que se entiende que detalles como el nombre de los espacios
públicos son discusiones que, tranquilamente, las pueden dar los vecinos en foros
dispuestos para tal fin, dándoles tiempo así a los políticos profesionales para ocuparse
de pensar en el diseño de normas que mejoren la infraestructura urbana,
garanticen la satisfacción de las necesidades básicas y controlen la gestión del intendente
de un modo mucho más transparente que el actual.
Pero los reclamos más
justificados son los que provienen desde los vecinos que viven sobre las nueve
cuadras que componen la calle Virgen de la Merced, debido a que ellos, inevitablemente, se
convertirán en víctimas de los engorrosos trámites previstos para actualizar
sus domicilios. Es decir quienes residen y poseen comercios en la antigua
Rivadavia se verán obligados a realizar nuevas tramitaciones para que en sus
documentos, pasaportes o talonarios de facturación figure una dirección que
existe y no una que ha dejado de existir y por tanto no tiene correlato con la
realidad.
No es la primera vez que el
Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán obra de esa manera prepontente y
antidemocrática, abusando del poder que le fuese conferido por la ciudadanía.
En 2010, al poco tiempo de que Néstor Kirchner decidiera renunciar a la vida, en
un rapto de vergonzosa obsecuencia los concejales oficialistas de San Miguel de
Tucumán le impusieron el nombre del santacruceño a un tramo de la avenida Julio
Argentino Roca, pese a que muchos vecinos residentes de ese sector no estaban
para nada de acuerdo con tal medida. Lo peor de todo es que existen diversas
ordenanzas (la 1.860, la 2.023 y la 3.465) que impiden el renombramiento de
cualquier calle de la ciudad. Evidentemente los concejales de la capital de
Tucumán no entendieron que son servidores públicos y no dueños del municipio.
El urbanocentrismo de
Tucumán
Entre todos los ríos de palabras
que corrieron en la prensa para instalar el tema del cambio de nombre de la
calle Rivadavia, llama la atención especialmente un articulito escrito por Federico Türpe, uno de los más mediocres cagatintas de La Gaceta. En su texto, Türpe
sostiene acertadamente que la ciudad de San Miguel de Tucumán está en gran
parte carente de nombres para sus calles y sus barrios, por lo que resulta
chocante que a una vía pública que ya goza de un nombre identificatorio se le
imponga otro que, seguramente, muy pocos tucumanos van a emplear para referirse
a la misma.
Pero lo asombroso del escrito de
este periodista es que, al parecer, tomó un mapa y notó que hay muchas calles
que, pese a ser la misma extensión asfáltica, cambian su nombre según el sector
en el que se ubiquen. El ejemplo que cita Türpe –con la convicción de que su
mente “genial” ha descubierto una situación absurda provocada por políticos que
no entienden nada de urbanismo– es la ruta 340, que se transforma en avenida
Aconquija en el municipio de Yerba Buena, luego adquiere los nombres de “Mate
de Luna”, “24 de Septiembre” y “Benjamín Aráoz” en el municipio de San Miguel
de Tucumán, y finalmente es bautizada “San Martín” en el municipio de Banda de
Río Salí. El periodista afirma con total soltura que ello “no es práctico ni ordenado”,
y no se priva de fingirse un versado en la materia y denunciar que el repetido cambio de
nombre de la misma vía pública “atenta contra la identidad de la metrópolis” ya
que “las cosas que tienen demasiados nombres terminan por no tener ninguno”.
Resulta increíble ver que alguien
a quien le pagan por escribir pueda ser artífice de tanta estupidez, como
también sorprende comprobar que La Gaceta permite que cualquier ignaro poco instruido
publique en sus páginas. Lo que Türpe considera una situación ridícula provocada
por una serie de ineptos que han gobernado en Tucumán, en realidad es una
práctica por demás común no sólo en la Argentina, sino en todo el mundo. En cualquier
ciudad del planeta pasa lo mismo que en la provincia en donde vive Türpe: una misma
calle, a partir de cierta altura, cambia su nombre por otro, sobre todo cuando
se trata de una ruta que ingresa a una ciudad.
De todos modos, allende de estas
tonterías remarcadas por Türpe, el periodista señala –aunque sin el énfasis que
lo merece– el tema del ubanocentrismo que sufre la provincia de Tucumán. Al
llamar “metrópolis” a San Miguel de Tucumán, está dando a entender -aunque
probablemente sin ser conciente de ello- que en la provincia hay una grosera y
grotesca división entre lo que es la
Capital (entiéndase el tejido urbano al que pertenecen los
municipios de San Miguel de Tucumán, Banda de Río Salí, Alderetes, Las Talitas,
Tafí Viejo y Yerba Buena, y las comunas de El Manantial, San Pablo y Villa
Carmela entre otras) y las otras ciudades y pueblos que se distribuyen en el
resto de los departamentos. “Tucumán”, para el tucumano, es sinónimo de esa
supuesta metrópolis que impera en el paisaje provincial. Toda la vida de la
provincia está ordenada y orientada a lo que pase en la Capital y en sus zonas más
aledañas. Ello, por supuesto, genera una profunda división entre la ciudad orgullosa de su concreto que se extiende en todas las direcciones (incluso verticalmente) y las ciudades que se ven rodeadas de vegetación, entre la "Ciudad" y el "Campo", entre lo urbano y lo rural, lo que lleva a que el tucumano citadino
sienta no sólo desinterés sino hasta desprecio por aquel que está obligado a
vivir en el “campo”. Tristemente eso se comprueba en el uso peyorativo que
tiene la palabra “gaucho” en el habla popular de la provincia de Tucumán:
mientras que en casi todo el país la palabra “gaucho” resume la nobleza y
grandeza de las costumbres campestres, en Tucumán, por el contrario, la misma palabra remite a una persona rústica, ignorante, desubicada y de escasos modales. Ser
llamado “gaucho” en Tucumán es lo mismo que ser llamado “guarango” en Buenos
Aires, “opa” en Salta o “coya” en Jujuy.
Revertir ese nefasto
urbanocentrismo tucumano requiere de la creación de estrategias culturales y
educativas grandilocuentes, que vayan muchísimo más allá del mero cambio de
nombres de unas cuantas calles. Para que en el imaginario popular tucumano la
palabra "Tucumán" remita a algo más que a lo contenido en las Cuatro Avenidas (el
espacio constituido por el cuadrante que forman las avenidas capitalinas Sarmiento, 24 de
Septiembre, Avellaneda y Salta) se requiere de una generación de políticos
dispuestos a trabajar por la gente en lugar de sólo aspirar a enriquecerse desde la
función pública. En Tucumán hace falta una mayor y mejor difusión folklórica
(para que contribuya a la mejora de la calidad de lo producido en esa área),
una más extensa y profunda concientización ambiental (que estimule la
apreciación y la protección de los espacios verdes), y una promoción más seria del desarrollo
industrial y comercial de las ciudades más alejadas de San Miguel de Tucumán
(lo que le permita a dichas ciudades generar una autonomía económica y competir de esa manera en materia de servicios educativos y sanitarios con la
Capital).
Y junto con esas medidas de fondo a nivel provincial, también es necesario desarticular el urbanocentrismo transformando a la propia San Miguel de Tucumán, la ciudad actualmente gobernada por Domingo Amaya y todos los miembros de las pandillas pejotistas. La Capital de Tucumán precisa de una mayor identidad, de nombres dignos y símbolos propios para sus espacios públicos (no sólo para las calles, las plazas y las escuelas, sino para los barrios a los que les urgen recibir denominaciones bien colocadas, en lugar de llamarse "Barrio Ex-Aeropuerto", "Barrio COPIAAT II", "Barrio Agrimensores" y cosas por el estilo), de servicios fundamentales bien distribuidos en sus barrios y de un plan de seguridad que contemple la cobertura de todos los rincones de cada vecindad. Sólo así, generando un mayor aprecio de los tucumanos por el espacio en el que habitan, problemas como el exceso de basura en las calles podrán ser solucionados, periodistas charlatanes serán acallados y el cretinismo de los concejales no podrá avanzar sobre una ciudadanía orgullosamente dueña de su provincia.
Y junto con esas medidas de fondo a nivel provincial, también es necesario desarticular el urbanocentrismo transformando a la propia San Miguel de Tucumán, la ciudad actualmente gobernada por Domingo Amaya y todos los miembros de las pandillas pejotistas. La Capital de Tucumán precisa de una mayor identidad, de nombres dignos y símbolos propios para sus espacios públicos (no sólo para las calles, las plazas y las escuelas, sino para los barrios a los que les urgen recibir denominaciones bien colocadas, en lugar de llamarse "Barrio Ex-Aeropuerto", "Barrio COPIAAT II", "Barrio Agrimensores" y cosas por el estilo), de servicios fundamentales bien distribuidos en sus barrios y de un plan de seguridad que contemple la cobertura de todos los rincones de cada vecindad. Sólo así, generando un mayor aprecio de los tucumanos por el espacio en el que habitan, problemas como el exceso de basura en las calles podrán ser solucionados, periodistas charlatanes serán acallados y el cretinismo de los concejales no podrá avanzar sobre una ciudadanía orgullosamente dueña de su provincia.
Entendiendo lo que
significa que la Virgen
sea llamada “Generala”
El anuncio de que a partir de una propuesta legislativa multipartidaria se creará un fondo histórico denominado
“Virgen Generala” destinado a “difundir la participación de Nuestra Señora de la Merced en la historia
tucumana” suena a buena noticia, aunque, conociendo a la corporación política
de la provincia de Tucumán, uno tiene serias reservas sobre dicho proyecto.
Según las primeras versiones
sobre el asunto, la iniciativa parlamentaria no se trataría más que de un
arreglo entre el Ente Tucumán Turismo y los curas mercedarios para fortalecer un
circuito cultural que incentive a los visitantes a despojarse voluntariamente de
sus billetes.
Al reducir el tema a una cuestión
turística todo lo que Nuestra Señora de la Merced significa para el pueblo tucumano queda minimizado.
En septiembre de 1812 el General Manuel
Belgrano decidió desacatar una orden que lo obligaba a replegarse hasta
Córdoba, y en lugar de ello mandó a su ejército, al Ejército Auxiliar del Perú,
a enfrentarse al Ejército de Operaciones del Alto Perú, comandado por el
General Pío Tristán, en las cercanías de la ciudad de Tucumán. El
enfrentamiento fue dificultoso, pues a los fenómenos naturales incómodos (el fuerte
viento que soplaba y la famosa avanzada de langosta) se le sumó el abundante humo
que las armas y los pastizales incendiados producían. En el amanecer del 25 de
septiembre de 1812, los Generales Belgrano y Tristán se suponían victoriosos.
El realista le envió un ultimátum al patriota, pero éste lo rechazó: los de
Tristán amenazaron con incendiar la ciudad si los patriotas no deponían sus armas,
mientras que los de Belgrano respondieron que degollarían a todos los
prisioneros realistas que tenían y expondrían a la población civil de Tucumán
al fuego bélico con tal de no cederles el control de la ciudad. A raíz de ello,
el General Pío Tristán optó por retroceder hasta Salta y esperar allí al
Ejército leal a Buenos Aires.
Habiendo sido un 24 de septiembre
el día escogido para el choque de fuerzas en Tucumán, el propio General
Belgrano aprovechó el santoral para encomendarse a Nuestra Señora de la Merced. Esta advocación mariana
proviene del siglo XIII, cuando un misericordioso comerciante barcelonés
llamado Pedro Nolasco (hombre santo canonizado por la Iglesia) tuvo una visión
en la que la Virgen María
lo instaba a fundar una congregación de religiosos que trabajase por la
liberación de los cristianos que en aquel entonces habían sido reducidos a la
esclavitud por los sarracenos del norte de África; nació así la Orden Mercedaria,
la cual está presente en Tucumán por lo menos desde 1565. En 1696, el Papa
Inocencio XII fijó oficialmente el 24 de septiembre como fiesta universal de
Nuestra Señora de la Merced.
La casualidad quiso que la Batalla de Tucumán fuese
un 24 de septiembre, el día de la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, el día en el que el
cristiano celebra la liberación de la esclavitud y la libertad de poder
responsabilizarse por los otros. El General Belgrano supo aprovechar este gesto
simbólico del destino, y alimentó a su causa con la de los libertadores.
Los insensatos ateos que tanto
pululan en nuestro tiempo plantean imbecilidades en torno a la devoción mariana
del General Belgrano. Su principal chicana es: “¿por qué la Virgen ayudó a los
patriotas y perjudicó a los realistas si ambos ejércitos eran cristianos?” Esta
idiotez se basa en la idea de que la Virgen
María habría tenido algún tipo de participación en el desarrollo
de las acciones bélicas. En realidad ningún católico tucumano defiende ello. Es
cierto que hay testimonios (hoy ya convertidos en leyendas populares) de
soldados beligerantes que vieron, escucharon o sintieron a la Virgen María en el campo de
batalla. Pero ese tipo de historias nunca han llegado a ser interpretadas más
que como reacciones normales de un combatiente sometido a la presión de una
guerra. Es muy común que, en medio de un evento en donde está en juego la vida
de uno, afloren ante si imágenes religiosas que ayuden al guerrero a
sobrellevar esa situación tan dura y traumática.
Un relato creo que puede
ilustrarlo. En mayo de este año, asistí a una conferencia que brindó el padre
Vicente Martínez Torrens en el Colegio Fasta Catherina de Capital Federal. En
la misma este sacerdote comentó que, estando en las Islas Malvinas durante los
meses de la guerra de 1982, trabajó junto al Coronel Mohamed Alí Seineldín. Según
su recuerdo, aquellos días fueron de mucha actividad para él, ya que el Coronel
Seineldín le pedía que permanentemente celebrase misas y encabezase
peregrinaciones junto a las imágenes de la Virgen que habían sido llevadas a las islas. Martínez
Torrens dice que en un momento, tras un bombardeo feroz de las fuerzas
británicas, Seineldín le pidió que organizase una procesión; el cura entonces
le preguntó al coronel si no era mejor que los soldados reforzasen las
trincheras con sacos de tierra, a lo que Seineldín le contestó “mire padre,
sentirse envuelto por el manto de la
Virgen le confiere más protección a un soldado que un montón
de tierra amontonada”.
En 1812 hizo Belgrano algo
similar a lo comentado por Seineldín. Miles de hombres, muchos de ellos
considerablemente más jóvenes que los que pelearon en Malvinas, estaban a punto
de ser enviados a enfrentar a una fuerza militar mucho mejor equipada, más
disciplinada y dirigida por un estratega muy habilidoso. En ese contexto
ofrecerse a la Virgen María
antes de entrar a la pelea (y no después) era una manera de preconizar la idea que
de morir no morirían de manera absurda y abandonados por Dios sino defendiendo
a su patria del enemigo y en los dulces brazos de su Madre. Transcurrida la
batalla, y en agradecimiento por el triunfo que bien pudo haber sido una
derrota –y aprovechando también el simbolismo extra de ser ayuda espiritual de
los libertadores de cautivos– Belgrano le confiere a Nuestra Señora de la Merced el título de “Santa
Patrona del Ejército”, siendo esta advocación ya conocida en aquel entonces como
“Virgen Generala de los Ejércitos Celestiales”.
Todo esto que comentamos pone en
evidencia que si esa piara de inservibles que fungen como legisladores de
Tucumán les interesa realmente Nuestra Señora de la Merced entonces no deben
denigrar la cuestión de Su participación en la historia provincial convirtiendo
todo en una cuestión de “turismo religioso”. Al contrario, lo más adecuado para
hacer, si es que de verdad les interesa el asunto, es estipular la concesión de
dos días no laborables todos los 24 y 25 de septiembre para que la provincia de
Tucumán se aboque multitudinariamente a honrar a la Virgen, del mismo modo que
la provincia de Salta honra al Señor y la Virgen del Milagro. Y en dichas celebraciones no
puede faltar la presencia de las Fuerzas Armadas de la Nación, ya que la Batalla de Tucumán no la
ganó un pueblo “militante” dirigidos por un abogado –tal y como quieren vender
los cristinistas– sino una unidad militar comandada por un General y
subcomandada por muchos valientes oficiales. De allí que sea necesario aclarar
algo: los concejales de Tucumán erraron tremendamente –o acertaron cínicamente
si lo hicieron a propósito– al pedir que el nombre de la calle Nuestra Señora
de la Merced
sea abreviado a, simplemente, “Virgen de la Merced”, pues el término “Señora” es la contraparte
femenina de “Señor”, que es un título militar que equivale al de “Guardián” o
de “Caudillo” (Pedro Crisólogo y Juan Damasceno sostienen que la palabra
“María” es el equivalente sirio a “Señora”, y San Bernardo de Claraval correctamente
le atribuye dignidad guerrera a Nuestra Señora pues Ella, como Nueva Eva, es
artífice “pasiva” del sometimiento del antiguo Adversario de la humanidad y del
triunfo final de Cristo).
Zain el-Din Caballero
sábado, 22 de septiembre de 2012
Tucumán: se llevará a cabo un conciliábulo de impresentables para tergiversar la biografía del General Manuel Belgrano
¿Tenía Manuel Belgrano un proyecto emancipador global para toda América latina? ¿Estaba consustanciado con los ideales libertarios franceses? ¿Era masón? Todas estas preguntas, y muchas otras, serán respondidas en las Jornadas Belgranianas que, bajo el lema "Belgrano íntimo", se realizarán el domingo en el salón Emperador del Hotel Carlos V (25 de Mayo 330).
Organizadas por el Observatorio de la Ciudadanía del NOA, con la colaboración del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos (ILEC) y la Fundación Contemporáneos, el encuentro congregará a historiadores, dirigentes masones e intelectuales de toda la región. "La idea de las jornadas es resaltar los diferentes aspectos del prócer, sobre todo los que no son los mayoritariamente difundidos. Queremos mostrar a un héroe real y desacralizado, que tenía carencias y limitaciones humanas, pero que, sin embargo, logró gestas heroicas y fundacionales para nuestro país", señaló Marcelo Villalba, titular del Obeservatorio de la Ciudadanía del NOA.
Al encuentro asistirán el Gran Maestre de la Masonería Argentina, Angel Jorge Clavero y el historiador de la Orden, Nicolás Breglia. "La presencia de los dirigentes masónicos obedece justamente a la idea de mostrar uno los aspectos menos difundidos y hasta negados por algunos sectores de la academia o del clero. Ellos se muestran muy interesados en aportar sus conocimientos y documentaciones al respecto, con los cuales dicen probar la pertenencia de Belgrano a la Masonería de aquellos años", agregó Villalba. En este sentido, Clavero dictará una conferencia el domingo a las 11, en la que hablará sobre "La filosofía masónica y su influencia en la sociedad". Mientras que Breglia disertará sobre "Manuel Belgrano: su gesta libertaria desde su pertenencia a la Masonería y bajo los principios de la Orden".
Además estarán presentes el presidente de la Asociación Belgraniana de Villa María, junto a uno de los choznos homónimos del prócer. Él aportará relatos de la tradición familiar de Belgrano y objetos de uso íntimo y cotidiano que pertenecieron al prócer, como la pluma y el tintero que empleó en su famosa última carta.
El gobierno argentino facilitará la legitimación de sectas en la región católica del NOA
En Salta conviven al menos 700 creencias de acuerdo a registros estatales. Desde el Gobierno evaluaron que se podrían empezar a oficializar más credos por una simplificación de los trámites que se anunció en el Grand Bourg. La directora del Registro Nacional de Cultos, Andrea De Vita, destacó la diversidad y se mostró a favor de la educación laica en la provincia.
“Hay muchas religiones que no están inscriptas por las dificultades que existían para hacer las gestiones y ahora se van a sumar. Tenemos que empezar a trabajar para conocerlas y avanzar en temas que tienen que ver con la libertad de conciencia”, dijo a El Tribuno el ministro de Gobierno Julio César Loutaif.
El funcionario firmó esta semana un convenio con el subsecretario de Culto de la Nación, Juan Landaburu, para que las diferentes confesiones sean reconocidas sin necesidad de que sus representantes viajen a Buenos Aires.
Hasta ahora las diligencias, que son necesarias para acceder a beneficios impositivos, solo podían hacerse en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la Capital Federal.
Referentes evangélicos, pentecostales, judíos y ortodoxos, entre otros, estuvieron en la Casa de Gobierno y apoyaron la idea de facilitar los pasos para que las distintas perspectivas sean admitidas por el Estado.
Andrea De Vita, directora del Registro Nacional de Cultos, consideró que la escuela pública tendría que ser laica.
“El Estado debería prescindir de la educación religiosa, debería ser laico”, dijo De Vita a El Tribuno tras el lanzamiento del acuerdo entre Salta y la Nación.
La funcionaria destacó que el país tiene “una diversidad cultural muy amplia”. También sostuvo que si se incluye a un credo en la enseñanza, se debería integrar a los demás. “Tendría que ser para todos o ninguno”, señaló.
“Al abrir una oficina para expresiones religiosas no católicas en la provincia, van a tener un protagonismo mayor... Es un camino que va a haber que andar”, señaló la directora del Registro Nacional de Cultos.
En Argentina hay unas 4.700 creencias, número que viene aumentando en los últimos años según las autoridades.
El texto que se rubricó en Salta destaca la importancia de avanzar en materia de “no discriminación”, “ejercicio efectivo de la libertad para todas las confesiones” y “respeto a la libertad de conciencia en el marco de la democracia”.
Las solicitudes para ingresar en el Registro Nacional de Cultos se podrán realizar desde ahora en el Ministerio de Gobierno de Salta.
“Hay muchas religiones que no están inscriptas por las dificultades que existían para hacer las gestiones y ahora se van a sumar. Tenemos que empezar a trabajar para conocerlas y avanzar en temas que tienen que ver con la libertad de conciencia”, dijo a El Tribuno el ministro de Gobierno Julio César Loutaif.
El funcionario firmó esta semana un convenio con el subsecretario de Culto de la Nación, Juan Landaburu, para que las diferentes confesiones sean reconocidas sin necesidad de que sus representantes viajen a Buenos Aires.
Hasta ahora las diligencias, que son necesarias para acceder a beneficios impositivos, solo podían hacerse en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la Capital Federal.
Referentes evangélicos, pentecostales, judíos y ortodoxos, entre otros, estuvieron en la Casa de Gobierno y apoyaron la idea de facilitar los pasos para que las distintas perspectivas sean admitidas por el Estado.
Andrea De Vita, directora del Registro Nacional de Cultos, consideró que la escuela pública tendría que ser laica.
“El Estado debería prescindir de la educación religiosa, debería ser laico”, dijo De Vita a El Tribuno tras el lanzamiento del acuerdo entre Salta y la Nación.
La funcionaria destacó que el país tiene “una diversidad cultural muy amplia”. También sostuvo que si se incluye a un credo en la enseñanza, se debería integrar a los demás. “Tendría que ser para todos o ninguno”, señaló.
“Al abrir una oficina para expresiones religiosas no católicas en la provincia, van a tener un protagonismo mayor... Es un camino que va a haber que andar”, señaló la directora del Registro Nacional de Cultos.
En Argentina hay unas 4.700 creencias, número que viene aumentando en los últimos años según las autoridades.
El texto que se rubricó en Salta destaca la importancia de avanzar en materia de “no discriminación”, “ejercicio efectivo de la libertad para todas las confesiones” y “respeto a la libertad de conciencia en el marco de la democracia”.
Las solicitudes para ingresar en el Registro Nacional de Cultos se podrán realizar desde ahora en el Ministerio de Gobierno de Salta.
Denuncian el deplorable estado en que se encuentra la casa en la que residió el General Belgrano en San Salvador de Jujuy
El ex concejal Jorge Abraham Casiva hizo llegar a El Tribuno de Jujuy
su preocupación por el deterioro que refleja el predio donde habitó el
General Belgrano en esta ciudad.
“Todo ciudadano jujeño que circula por Belgrano y Ramírez de Velazco
sabe que es un lugar histórico muy importante, porque se encuentra
ubicado el predio que dio cobijo al 'Fundador de la Independencia y
creador de la Bandera', tal cual reza una de las placas de bronce,
adherida a la débil pared de adobe junto a otra que dice 'En este solar
existió la casa que habitó el General Manuel Belgrano durante parte de
la gloriosa campaña en defensa de la frontera norte’. Ahora, lo
llamativo es que no se haya tomado conciencia del valor que significa”.
Y
pide “es necesario que el Estado, asuma la responsabilidad de velar por
la integridad patrimonial de este tesoro edilicio, ya sea por convenio o
comodato”.
Una gavilla de autodenominados "artistas" se burlan del pueblo tucumano con la creación de un horrendo mural
| Imagen del mural |
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| Imagen del mural |
![]() |
| Imagen del mural |
Lo
pintaron en cuatro días y cada uno intervino con acrílicos en un panel
de 2x2 metros.
"Al estudiar un poco sobre la batalla me impresionó la
bravura de los combatientes y esa forma que tenemos los argentinos de
ganar mitad con coraje y mitad con milagros", dijo Seghezzo.
La obra
estará expuesta hasta el 18 de noviembre en la "Muestra del
Bicentenario", en la Secretaria de Hacienda. Luego comenzará una gira
por el interior de la provincia. "No se planteó una puesta anecdótica,
sino figurativa del caos de la batalla. Con símbolos que den esa
sensación. También fue una batalla hacerla", resumió Koch.
El mural fue
donado a la Provincia por el Consejo Federal de Inversiones.
Cafayate: rebautizan como "Calixto Mamaní" a la calle Diego de Almagro
Un anhelo de los vecinos de la zona, que se
cambie el nombre a la calle Diego de Almagro por el de Calixto Mamaní,
se concretó con un acto que se realizó entre calles
Güemes y la hoy Calixto Mamaní. Allí se colocó el cartel que informa sobre el
nuevo nombre de la calle.
Del acto participaron el Intendente
Almeda, el Director de Cultura, Matias Maita, integrantes del Concejo
Deliberante y vecinos de la zona.
En la oportunidad Maita dijo “esta fue una
iniciativa de los vecinos y aquí tenemos que homenajear a quienes
hicieron algo por la comunidad. Este es un justo homenaje a la figura de Mamaní”.
Desde el Concejo deliberante de Cafayate también se
aprobó una ordenanza para colocar el nombre de Manuel Rosa Zambrano, a
la calle que va desde la pasarela del río Chusca, hasta la esquina del
centro Vecinal de la Banda de Arriba.
Según se supo, Manuel Zambrano fue un reconocido tonelero en su época y uno de los primeros vecinos de la zona.
Cuestionan con fundamentos a la Bandera de Macha
¿Cómo es posible que los ciudadanos y funcionarios que manejan los
festejos del Bicentenario y celebran la persona del general Belgrano, al
mismo que alaban sus virtudes, su integridad y su honestidad, lo están
contradiciendo y tácitamente diciéndole que no es veraz?
¿Quién pone en
duda su veracidad? Pues los que dicen que después de la batalla de
Ayohuma, temiendo Belgrano que el general Pezuela le arrebatara la
bandera, la hizo esconder en la actual Bolivia, en la iglesita de
Titiri, curato de Macha.
¿Y alguna vez Belgrano dijo lo contrario?
Belgrano, al volver, le entregó su querida bandera a San Martín, que lo
iba a reemplazar, bandera que Belgrano valoraba como el arma más
preciosa, y que galvanizó la moral del Ejército del Norte en esa larga y
dolorosa retirada. Se lo recuerda con vehemencia en una carta a San
Martín, desde Santiago del Estero, el 6/4/1814.
Pero el documento más contundente
contra la fábula de la bandera escondida, lo da otra vez el mismo
Belgrano, quien una vez en Tucumán, el 24/2/1814 envía un bando, una
proclama pública a la gente del Alto Perú, de Bolivia, a la que tanto
respetaba, les dice, entre otras cosas: "He depositado en sus manos (se
refiere a San Martín) la bandera del ejército que en medio de tantos
peligros he conservado" y "no dudéis que tremolará sobre las más altas
cumbres de los Andes, sacándolos (a Uds.) de las garras de la tiranía".
Notemos que dice he depositado en sus manos, la connotación es de algo
precioso, casi diríamos sagrado.
No faltemos más el respeto al verdadero
Padre de la Patria. Dejemos de decir que la bandera de Macha es la
bandera de Belgrano, cuando él, mediante ese bando o proclama, ahora
dirigida a nosotros, nos dice que nunca la escondió, que no quedó en
Macha. Por lo tanto, la bandera de Macha puede ser una reliquia de la
historia, pero no es la reliquia de Belgrano. No es la reliquia de la
primera bandera de la patria como la están presentando con
incomprensible incongruencia algunos funcionarios.
viernes, 21 de septiembre de 2012
Allanan cybers en Salta y Jujuy en un operativo contra la pedofilia
En la tarde de ayer un cibercafé y drugstore del macrocentro
salteño, ubicado en la intersección de avenida Jujuy y calle San Juan,
fue allanado por orden del Juzgado Federal 2, por una decena de
efectivos de la División de Delitos Tecnológicos de la Policía Federal,
con asiento en la Ciudad de Buenos Aires, apoyados por diversos
móviles y con presencia de personal de la Brigada de Investigaciones de
la Policía de Salta.
El llamativo operativo conjunto estuvo enmarcado en una vasta
investigación acerca del tráfico de material pornográfico perteneciente a
una red internacional de pedofilia, que en Salta al parecer tiene
afincados a varios de sus miembros, exportadores de material
audiovisual, cuyo origen se investiga.
Un centenar de curiosos siguieron las alternativas del allanamiento
desde las distintas veredas y durante las tres horas que duró el mismo.
“Por el momento no hay detenidos ni dispondremos de la clausura del
local hasta tanto lo ordene la Justicia Federal, pero me imagino que
sin los elementos que estamos secuestrando es imposible su
funcionamiento”, espetó el oficial de federal, vestido de civil.
Luego agregó: “No podemos brindar precisiones hasta tanto se crucen
las informaciones locales y las de la división Delitos Tecnológicos,
pero la evidencia del ilícito partió de este lugar, de eso no tenemos ya ninguna duda”, cerró.
Un ciber ubicado en el barrio Gorriti fue allanado ayer por efectivos
policiales luego que una investigación sobre una red de pedofilia
internacional indicaría que de una o más computadoras de ese local se
traficaba material pornográfico a España.
La medida emanada desde un juzgado federal de Capital Federal fue avalada por el juez de Instrucción Raúl Gutiérrez y se cumplió en horas del mediodía de ayer en un ciber de calle Juan Manuela Gorriti al 600. Estuvo a cargo de la Policía Federal y la Brigada de Investigaciones de Jujuy.
El allanamiento dejó como saldo el secuestro de varias computadoras debido a que en principio desde una de las máquinas, aparentemente, se enviaba material pornográfico con imágenes de niños, hacia el continente europeo.
Se supo que la orden habría surgido de un pedido de agentes de Interpol con asiento en España.
Ayer, el transitado sector del barrio Gorriti se vio alterado por el
procedimiento desarrollado por efectivos de Policía Federal y Brigada de
Investigaciones local, que contaron con apoyo de personal de
Infantería.
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