La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

domingo, 2 de diciembre de 2012

Mil veces con la misma piedra

El crimen que no paga pero que tampoco cobra

La Corte Suprema de Justicia de Tucumán sorprendió esta semana con su decisión de declarar inconstitucional al agravante de la pena por reincidencias. Es decir, a partir de ahora –y por disposición del órgano supremo de la justicia tucumana– todo aquel que delinca dentro de los límites de la provincia deberá ser castigado únicamente por el hecho ilegal que cometió, no debiéndose adicionarle castigo a causa de su prontuario. Esto, por supuesto, debe ser interpretado como un intento por optimizar la carrera delictiva: aparentemente el Colegio de Delincuentes y el Sindicato de Malvivientes consiguió que su presión triunfe, y ahora todos los miserables podrán “ejercer su oficio” sin preocuparse por la acumulación de sanciones, lo que les permitirá perfeccionarse en ese “arte” tan indigno que es el crimen. Otra explicación no cabe.  

El gandul Antonio Gandur, uno de los vocales de la Corte Suprema provincial, fue quien justificó el fallo ante la prensa. Este sujeto señaló que la decisión que ellos tomaron fue acertada, pues de esa manera se evita, por un lado, que una persona reciba una mayor punición por haber ejecutado un acto delictivo que sólo está vinculado formalmente (y no materialmente) con actos similares anteriores, mientras que, por el otro lado, se impide también que una persona sea juzgada dos veces por el mismo hecho. Además Gandur se escudó en la idea de que el Derecho Penal es un derecho de acto y no de autor, por lo que no le corresponde al Poder Judicial otorgarle la etiqueta de “peligrosa” a una persona sino simplemente meterla o sacarla de prisión. 

Adiós al peligro

Es precisamente la idea de peligrosidad la que realmente ha sido puesta en juicio en este fallo. Y los jueces la han condenado a ser desestimada. La idea de peligrosidad transmite la posibilidad de la violencia: el peligroso es aquel que se atreve a ejercer la violencia de manera súbita y repetidamente, sin importarle demasiado el bienestar de los demás.  

La peligrosidad fue formalmente introducida al Derecho gracias a la criminología positivista italiana. En la obra del hebreo Cesare Lombroso, del socialista Enrico Ferri y del darvinista Raffaele Garofalo se leen las bases de lo que sería el Código Penal Argentino reformado en 1921 por iniciativa de Rodolfo Moreno (h.), el cual si ha sido modificado y reordenado en numerosas ocasiones pero sin haber sufrido jamás la transformación íntegra de su contenido (lo más cerca de eso que se estuvo fue durante la presidencia del General Juan Carlos Onganía, gracias a la influencia del jurista liberal Sebastián Soler –el mismo que impulsó exitosamente la idea de que el consumo de drogas ilegales no debía ser penado si éste acontecía como una práctica privada–, quien sugirió reformar a la matriz filosófica del Código).   

La criminología positivista tiene un vínculo estrecho con la medicina positivista, por lo que algunos conceptos pueden comprenderse si se traza un paralelismo entre ambas ciencias. En medicina, por ejemplo, se habla de prevención primaria, secundaria y terciaria para controlar las epidemias: la prevención terciaria consiste en eliminar eutanásicamente al enfermo para que éste no contagie su mal a los sanos; la prevención secundaria, en cambio, refiere al conjunto de medidas terapéuticas destinadas a eliminar a la enfermedad que aqueja a una persona para que ésta, finalmente, recupere su salud; la prevención primaria, por su parte, vendría a ser todo aquello que se promueve como medida de higiene pública para arrebatarle a la enfermedad la oportunidad de aparecer en un cuerpo sano. En criminología a las mismas categorías, sin transformarlas demasiado, se las puede aplicar para comprender las relaciones entre crimen y castigo: la prevención terciaria equivale a la cada vez más extinta pena de muerte, la prevención secundaria es el sistema carcelario con su función “rehabilitadora” del delincuente, y la prevención primaria consiste en todo el trabajo (social, cultural, educativo, etc.) cuyo objetivo es persuadir a cualquiera de cometer un delito. Desde esta perspectiva no habría oposición a la hora de concebir a lo peligroso como una suerte de patología –congénita o adquirida– que afecta al comportamiento de un individuo, estimulándolo lamentablemente a que transgreda las normas en lugar de a que las respete.

De todos modos a esta analogía entre la enfermedad y la delincuencia sólo se la puede sostener desde un paradigma positivista. El positivismo, tras la Segunda Guerra Mundial, perdió todo su poder (pese a haber sido la matriz intelectual de quienes vencieron esa contienda, ya que desde el otro bando más bien se la combatía a esa postura). Su destino se redujo por tanto a optar por devenir reliquia o por reacomodarse en otras tradiciones. 

Así la peligrosidad, en el ámbito del Derecho, perdió su componente clínico y se empezó a buscar un enfoque alternativo que permitiese mantener vigente al concepto pero sin la necesidad de recurrir a las rigurosidades científicas sobre las que decía gravitar el positivismo. De allí que a la “peligrosidad” se la reemplazó por el “riesgo”, con la intención de que no fuese la persona quien cargase con la etiqueta sino el contexto: bajo esta óptica la violencia no sería una acción promovida por un individuo para perjudicar a otros, sino que, por el contrario, se trataría de una reacción legítima (aunque no legal) de ciertos individuos frente a ciertos escenarios. 

La tarea del Poder Judicial en el Occidente contemporáneo ya no sería, por tanto, la de apartar al delincuente del tejido social para que éste no lo desgarre debido a su peligrosidad, sino que lo que se buscaría sería evaluar el riesgo que provoca la violencia en el delincuente y gestionar los modos en que éste se mantenga alejado de los mismos.  

Tecnología para el “progreso”

Para que este discurso jurídico que remplaza al “peligro” por el “riesgo” pueda ser algo más que palabreríos, es necesario que el desarrollo tecnológico de una sociedad sea realmente poderoso, de lo contrario se cae en un ridículo desfasaje entre la teoría y la realidad. 

Hay que tomar en cuenta que la muerte del positivismo debe entenderse como el fin de la pretensión humana de alcanzar la comprensión última del universo. Quienes combatían al positivismo antes de la Segunda Guerra Mundial lo hacían para no caer en el más extremo materialismo que convertía al hombre en una máquina movida a sangre, carente de toda libertad y misterio. En cambio quienes se enfrentaron al positivismo después de la Segunda Guerra Mundial dieron por cierto eso que sus antecesores combatían y abrieron el panorama hacia el relativismo: los hombres –dicen estos personajes– no son más que autómatas sin misterio, pero cada autómata puede elegir ser lo que quiera y optar por hacer lo que le plazca, ya que la humanidad no tiene un proyecto común. Dicho de otro modo, antes de la Segunda Guerra Mundial tanto los positivistas como sus críticos confiaban en la bondad del género humano, pero diferían en la selección de los medios para garantizar el bien común; tras la devastadora Segunda Guerra Mundial, las posturas de los positivistas y de sus críticos se desmoronaron y se sintetizaron de la peor forma posible, escogiendo lo más repudiable del positivismo (el materialismo) y lo más repudiable de su crítica (la idea de que no se puede conocer a la realidad tal cual como es sino en versiones aproximadas) para dar nacimiento a lo que hoy en día se llama “progresismo”.  

Esto, entre otras cosas, implicó un pasaje de la positivista Sociedad del Disciplinamiento a la progresista Sociedad del Control. En la actualidad resulta difícil negar que se viva en una Sociedad del Control. Las señales están por todos lados: pululación de videocámaras de vigilancia, desarrollo de sistemas biométricos, pulseras electrónicas para prisioneros, proliferación de las pruebas de ADN para combatir el delito, uso de tarjetas inteligentes para el acceso al transporte, la red Echelon, etc. Se expande día a día ante nuestros ojos todo un mundo de monitoreo que recoge información e identifica a cualquiera. Nunca antes en la historia se había acechado tanto a la sociedad, facilitándole con ello a los gobiernos y a las corporaciones económicas la tarea de recabar una infinidad de datos personales. La tendencia del control, según parece, es volver todo visible.

El poder disciplinario tiene por objeto “normalizar”, en el sentido de crear estándares de comportamiento y de racionalidad a los cuales todos deben ajustarse para no quedar excluidos, para no ser considerados “anormales”. Pero si antes el poder disciplinario trabajaba para castigar al que se saliese de la norma (ya sea encerrándolo o quitándole la vida), ahora el poder controlador opta por preservar y sustentar la vida, debido a que la tecnología ha abierto la posibilidad de producir una invasión institucional muy profunda de la esfera personal. 

Para controlar lo “anti-social” crecen las regulaciones que ya no sólo protegen a las personas de las agresiones que otros les infligen, sino que, fundamentalmente, los protegen a ellos mismos del “daño” que ellos se pueden llegar a causar: motociclistas sin cascos, fumadores en lugares cerrados, modelos delgadas, padres irresponsables, niños problemáticos, personas obesas, todos son patologizados o criminalizados, y se convierten en un problema a resolver para los médicos, los trabajadores sociales, los maestros, los policías, los jueces, los psiquiatras o, incluso, los periodistas. Aquí las innovaciones tecnológicas –ansiolíticos, videocámaras, cinturones gástricos, etc.– se vuelven urgentes para hacer valer la ley, para ajustar a la realidad a los estándares requeridos. 

Las tecnologías del disciplinamiento buscaban identificar a los individuos (las huellas digitales son un claro ejemplo de ello), pero las tecnologías del control pretenden más bien descubrir riesgos futuros y neutralizarlos antes de que florezcan. En las Sociedades del Disciplinamiento los individuos son clasificados y catalogados con identidades rígidas que permiten distinguir lo normal de lo anormal, mientras que en las Sociedades del Control el individuo es un elemento que circula dentro de zonas de seguridad y riesgo. De allí es que las primeras apuesten por crear parcelas y distribuir a los individuos en sitios cerrados, y las segundas, en cambio, concedan una movilidad mucho mayor, basada en cierta noción de la libertad. Se trata, en un caso, de ocuparse de los individuos, y, en el otro caso, de focalizar sobre las poblaciones. Las innovaciones tecnológicas así lo permiten.  

Y si las Sociedades del Disciplinamiento se gestaron para garantizar el ascenso del capitalismo (separando a los productivos de los improductivos), las Sociedades del Control nacen con el objetivo de consolidarlo. Son los mercados los que hoy en día tienen el poder de regular, la libertad que se experimenta es la libertad de “elegir” entre lo que los mercados proponen y la libertad de usar la inventiva para generar nuevos mercados. Por ello se abren las puertas del conocimiento de manera inaudita y las comunicaciones se multiplican a ritmo frenético: las ideas tienen que circular en sus más diversas variaciones, para que éstas sean reconvertidas, reproducidas, empaquetadas y consumidas por el mayor número posible de individuos. La alta velocidad en que acontece la vida cotidiana favorece a la exploración de los mercados y a la experimentación en el consumo de los muchos productos que existen. El sujeto contemporáneo, flotando en la inercia, cree moverse permanentemente de un lado a otro, pero sólo circula a través de las zonas seguras del consumo y de las zonas riesgosas del gasto. 

La mercadotecnia reemplaza a las armas en la conquista planetaria, y las corporaciones económicas suplantan a los Estados. Mientras más débil se vuelve un Estado, nuevas formas de control emergen. Todo gracias a las novedades tecnológicas que han caído en manos de los “brillantes” progresistas.

Sobre el progresismo o el arte de ser contradictorio 

El progresismo en el Derecho de la Argentina está causando estragos, pues ha evolucionado en dos direcciones distintas que se contraponen: el diferencialismo y el abolicionismo. Por un lado, por el lado del diferencialismo, tenemos a un grupo de juristas promoviendo la desigualdad ante la ley. El caso más claro sería el famoso “femicidio”: con la reciente introducción de una nueva enmienda al Código Penal, en nuestro país todo hombre (y me refiero a alguien del sexo masculino) que asesine a una mujer o a un hombre que se autoperciba como tal será obligadamente condenado a prisión perpetua si en su prontuario figura al menos la ejecución de un acto de violencia en contra de alguien del género opuesto. Tal disposición no rige para aquellas mujeres que asesinen a otros hombres o a otras mujeres. La “lógica” (si es que la hay) que guía a esto es que toda mujer se encuentra en una relación asimétrica frente a un hombre, pues se reconoce, implícitamente claro, que la naturaleza (palabra que odian los progresistas) femenina es más débil que la masculina. De allí es que los medios masivos de desinformación y los caudillos de la comunicación puedan promover la falacia de que la mujer es siempre víctima y sus actos de violencia son siempre defensivos, mientras que el hombre es siempre victimario y sus actos de violencia son motivados por el odio visceral a lo diferente que les inculca “el patriarcado”. 

Ahora bien, del otro lado, del lado del abolicionismo, tenemos a un grupo distinto de juristas esta vez queriendo liquidar al sistema punitivo vigente. Si requiriésemos un ejemplo de ello podríamos apelar, en este caso, al infame “Vatayón Militante”, que vendría a ser algo así como una agrupación proselitista de orientación kirchnerista que opera en el corazón de las cárceles argentinas y que organiza todo tipo de actividades recreativas para mitigar el sufrimiento del encierro por parte de los presidiarios. El Vatayón Militante causó indignación a lo largo y ancho del país cuando se supo de su existencia, debido a que las actividades que ellos organizaban fueron interpretadas como intentos de reconvertir a las cárceles en centros culturales y lugares de vacacionamiento. Entre las filas de la agrupación la prensa dio a conocer que se encontraba Eduardo Vázquez, un músico tristemente célebre por haber asesinado a su esposa prendiéndole fuego a través del uso de alcohol y fósforos. Vázquez se salvó de ser juzgado por el delito de “femicidio”, pues en el momento en que se lo procesó dicha falta aún no estaba tipificada en nuestro Código Penal. ¿Pero que hubiese pasado si a Vázquez lo hubieran condenado por femicida? Probablemente lo mismo que ahora, o tal vez lo contrario. En realidad es difícil saberlo con tantas contradicciones.   

En efecto, el progresismo parece querer imponer el principio de que todos los crímenes contra la propiedad son faltas menores cuya pena carcelaria puede ser suplantada por trabajo comunitario o algo parecido, mientras que la gran mayoría de los crímenes en contra de la vida, de la indemnidad sexual y de la libertad deben, por el contrario, ser castigados con puño de hierro. Es decir si un joven entra a robar a un almacén y le pega un tiro “porque se puso nervioso” a quien atiende en el lugar, un juez progresista minimizará el homicidio y condenará al delincuente por el robo a ser enviado a una cárcel “en donde goce de todas las condiciones para que se pueda rehabilitar”; en cambio si el mismo juez tiene que juzgar a un hombre que es acusado por una mujer de haberla violado, entonces será implacable con su sentencia y agregará que, de ser posible, le den en prisión el trato más inhumano posible al reo. 

Este panorama es lo más parecido que existe a una anarcotiranía. Hay “anarquía” al momento de aplicarle un castigo a quien lo merece pues el Estado se ausenta, y, a su vez, hay “tiranía” cada vez que el Estado doblega a alguien sólo por el hecho de haber nacido como nació (una manera de burlar al femicidio sería pedir la reasignación de género para poder así ser juzgado como mujer y no como hombre). En la anarcotiranía que se promueve en este país el que amenaza a un extraño con un arma tiene más derecho a caminar por la calle que aquel que es cegado por la pasión, el que vende drogas de manera ilegal tiene más derecho a la libertad que aquel que regentea un prostíbulo, el que arrebata desde un moto una cartera a una ancianita causándole heridas en el cuerpo tiene más derecho a evitar el encierro que aquel que asesina atrozmente a un niño por nacer. 

Así, mientras el gobierno se jacta de haber modernizado el Registro Nacional de Reincidencia para que todo aquel que necesita su planilla prontuarial (generalmente para ser legitimado en el ámbito laboral) pueda obtenerla velozmente y con un reducido costo, el Poder Judicial archiva sin pudor el historial penal de las personas. Gracias al progresismo jurídico el inocente debe dar prueba de su inocencia mientras que son los propios responsables de impartir justicia quienes esconden la culpabilidad del culpable. 

La escuela de Zaffaroni 

Detrás del fallo de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán está la “escuela” de Eugenio Zaffaroni. Esa idea de anular el agravante de penas por reincidencia es lo que el nefasto Zaffaroni viene predicando desde hace más de un década y media. A Zaffaroni no le basta con pasar a la historia como uno de los peores jueces que han habido en el país, también quiere –como Moreno (h.)– ser recordado por haber promovido una reforma radical del Código Penal argentino. 

En muchos países del mundo la figura de la reincidencia es considerada clave para hacer valer la ley. En Cuba y en EEUU, por ejemplo, se pretende garantizar la paz social sobre ese concepto. En Escandinavia, por el contrario, hay un fuerte movimiento intelectual que batalla por conseguir la abolición de la reincidencia. En todas esas partes del planeta los Códigos Penales, al ser construcciones colectivas, responden a la mayor cantidad de intereses sociales.    

Sin embargo el proyecto reformista de Zaffaroni va, deliberadamente, en contra de las necesidades de la sociedad local, al menos de las de su mayoría. La versión del garantismo que defiende este jurista no sólo intenta detener los posibles abusos de la autoridad punitiva sino que fundamentalmente pretende cuestionar el poder disuasorio del castigo. Así, por sugerencia suya, se automatiza la permisividad: los regímenes de libertad condicional, o de salidas laborales, o de prelibertad son aplicados hoy en día -y amparados en el ejemplo de Zaffaroni- por algunos jueces de manera irreflexiva, sin constatar jamás si los delincuentes que serán liberados están en condiciones de reinsertarse socialmente sin el riesgo de reincidir a futuro.  

En la Argentina la tasa de reincidencia es altísima, ya que oscila alrededor del 50% (o sea que uno de cada dos ex-presidiarios delinque nuevamente al abandonar la vida carcelaria). Sin embargo para Zaffaroni y los jueces que le hacen caso, ello es un problema que no anida en los individuos que comenten los delitos sino en las instituciones que deben rehabilitar al maleante para que devenga una persona que, llegado el caso, pueda contener su voluntad destructiva contra terceros. 

Aquí hay una evidente inversión de la racionalidad del Derecho Penal, el cual se basa en el principio de aplicación de un castigo importante sobre aquel que es el mayor responsable de un delito, pues, en efecto, se trata del mayor culpable de haber quebrado la ley. Es decir la naturaleza humana goza del librealbedrío, que es la voluntad de obrar sin necesariamente seguir los mandatos del instinto; esta capacidad convierte a todo ser humano en responsable de sus actos, ya que toda acción u omisión es una decisión personal. Todo el Derecho parte de esta premisa, aceptándola como axioma. Cuando se aplica una pena a alguien por algún delito, lo primero que se determina es si ese alguien hizo lo que hizo por voluntad propia o si fue obligado a hacerlo por alguien más. Este razonamiento, no obstante, es puesto en duda por quienes colocan al Estado por encima del individuo, pues, según estos intérpretes, un delincuente obra como obra debido a que es la familia, la sociedad y el Estado quienes han fallado en alguna instancia para que una persona no devenga violenta. Vale decir desde este punto de vista se le reconoce la culpabilidad por un delito al delincuente acusado de ello, pero se reparte la responsabilidad de ese acto a las instituciones que han fracasado al cumplir su supuesta función de hacer de una persona un buen ciudadano respetuoso de la ley.

Esta tendencia a colectivizar el fracaso y a individualizar el triunfo es bastante curiosa, pues logra que el mérito de las acciones virtuosas sea reconocido en los componentes más bajos de la jerarquía de responsabilidades y que los deméritos de las acciones viciosas sean propiedad de los más altos. A esto se lo observa en todos lados. Por ejemplo cuando aparece un estudiante brillante en una escuela mediocre es el joven el que recibe las becas para abandonar ese ámbito y no la escuela la que es premiada para generar estudiantes con registros similares a él; del mismo modo cuando un grupo grande de estudiantes fallan al comprender una lección resulta ser culpa del docente que no sabe como enseñar, o de los directivos que no supervisan ni le sugieren al docente como hacer su trabajo de modo más eficiente. Sin embargo hay veces en que sucede lo contrario, por lo que quien tiene la mayor jerarquía (y por tanto la mayor responsabilidad) es tomado como el artífice de los triunfos, y entonces el fracaso se colectiviza: no es Cristina Kirchner, por ejemplo, quien no ha acabado con la desigualdad social, es la “sociedad” la culpable pues no ha sabido apoyar a quien pretendía el cambio y en su lugar ha defendido a quienes la perjudican. 

En los dos ejemplos dados está en juego el tema de la pasividad y la actividad. En el ejemplo de la escuela se supone que las autoridades tienen que ser más activas que los estudiantes, mientras que en el ejemplo de la presidente se supone que es la sociedad la que debe ser tan o más activa que la autoridad. Lo común pareciera ser alegrarse del éxito de la parte más débil y reprocharle el fracaso a la parte más fuerte, que es lo que sucede en el ejemplo de la escuela. Lo tergiversado, lo del ejemplo de la presidente, es pensar que el más fuerte es la víctima. 

Llevado al ámbito del Derecho aquí se estaría proponiendo victimizar al responsable de determinados delitos, es decir a la parte más fuerte y activa. Y, al mismo tiempo, se estaría proponiendo también mantener en el tiempo dicha victimización, pues al eliminar el agravante de pena por reincidencia se está omitiendo el hecho de que una persona que decide cometer un delito conoce perfectamente las consecuencias de su accionar, dado que ya ha cometido otro similar y ha sido castigado por ello. Una persona que tras haber despreciado a la ley, haber recibido una condena por ello y haber tenido su oportunidad de rehabilitarse socialmente opta nuevamente por incursionar en el delito está demostrando vocación delictiva, por lo que le corresponde matricularse en el Colegio de Delincuentes y afiliarse al Sindicato de Malvivientes. El agravamiento de las penas por reincidencia no equivale al juzgamiento doble por el mismo hecho sino a un intento por acabar con un hábito perjudicial no sólo para quien lo cultiva sino también para quien lo padece. 


Pablo Ulises Soria

sábado, 1 de diciembre de 2012

Nuevo aniversario de la muerte de Cristina Viola: sin justicia aún


El 1 de diciembre de 1974, dejó una huella imborrable de sangre, dolor y muerte en Tucumán. 

El capitán Humberto Viola, sus hijas de 3 y 5 años y su esposa, fueron emboscados a la entrada de la casa de sus padres por un grupo armado del ERP. 

El terrorismo instalado en el país exhibió la cruel, fría y despiadada cara de asesinos sin miramientos a la hora de matar. 

La menor, María Cristina, murió acribillada. María Fernanda, con una herida en la cabeza, fue dada por muerta. Su padre, en un intento por atraer el fuego enemigo, murió a metros del modesto auto familiar. Sólo Maby -embarazada de cinco meses-, escapó de la cobardía donde escasean los calificativos en procura de explicar tamaña atrocidad. 

A lo largo y ancho de nuestra nación, se sucedieron hechos de tal naturaleza que aguardan justicia y castigo a los culpables. Escudados en la manipulación de las leyes que les sirven de guarida, son y serán asesinos. Libres, más viejos, pero asesinos. 

Bautizarán una escuela de La Quiaca con el nombre del cura marxista Jesús Olmedo

Siempre es bueno los reconocimientos se hagan cuando el homenajeado pueda estar presente y disfrutar de un momento único.

El padre Jesús Olmedo es un sacerdote andaluz que ejerce su prédica desde 1971 en la Puna jujeña especialmente en La Quiaca; siempre trabajó codo a codo con su comunidad para “hacer el paraíso en la tierra”.

Movilizaciones, ayunos, marchas, cortes de ruta, crucifixiones nada le fue ajeno, y todas las herramientas sirvieron para luchar y defender los derechos de su gente en la búsqueda de ese paraíso perdido.

Cura tercermundista, que predica un evangelio ligado a la iglesia de los pobres nacida del Concilio Vaticano Segundo hacia fines de los 60, siempre planteó que la iglesia debe ofrecer una función, basada en la igualdad y solidaridad entre todos los pueblos de la tierra.

Años de labor tendrán su justa recompensa porque los miles de vecinos que habitan en las viviendas ubicadas a la vera de la ruta provincial 5 decidieron la escuela del lugar lleve su nombre, a principios de año dio inicio la construcción del establecimiento que hasta ahora solo tiene un número 463.

Tras varias reuniones donde también se propusieron otros nombres como “28 de Febrero” en alusión a la fecha fundacional de La Quiaca, “Batalla de Cangrejos” y “Congreso de la Nación” prevaleció el nombre del cura párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, por amplia mayoría.

No es para menos desde que hubo la iniciativa de crear la nueva institución por la ex ministra de Educación, Liliana Domínguez, allá por el 2.010, Olmedo siempre colaboró con todo lo que este a su alcance,- hasta cedió el edificio donde actualmente los chicos pasan clases-, para que de una vez por todas ese populoso sector barrial ubicado a 5 kilómetros del ejido urbano tuviera su propia escuela.

Sin dudas es un reconocimiento al trabajo por mucho tiempo de un solo hombre, todo lo que hizo fue justamente para llegar a los sectores más desposeídos, su vocación social se demuestra en las actividades que realiza a diario, ayudando a familias de escasos recursos y estando en constante alerta sobre las necesidades de la población.

Como el padre mismo relató, “llegué a Buenos Aires justo en octubre del 71, recién ordenado de sacerdote, sabía que venía a la Puna, de ser misionero y evangelizar, más bien fui evangelizado, encontré una zona muy pobre con mucha marginación, la América o la Argentina profunda, la zona kolla, marginada, despreciada, olvidada, arrinconada, incluso por el mismo país donde estas razas han vivido”.

La Escuela 463 tendrá su gran inauguración el año próximo, es allí cuando le será impuesto el nombre de “Jesús Olmedo”, mientras el salón de actos se llamara “Congreso de la Nación”. Una gran iniciativa por parte de la directora Sara Aranda y los vecinos del lugar que democráticamente adoptaron esa decisión, quizás es el último ídolo del pueblo quiaqueño, Jesús evidenció en innumerables oportunidades adora a toda la Puna, siente lo mismo que sus habitantes y está compenetrado con lo que ocurre en La Quiaca.

Devorados desde afuera: por una disputa partidocrática, se impone el evomoralismo en Abra Pampa

Vecinos del nuevos loteo “80 Núcleos Húmedos” del nuevo barrio 21 de Junio decidieron tomar el Concejo Deliberante de Abra Pampa pidiendo que las calles lleven nombres referentes a los pueblos originarios.

El nuevo loteo que comienza a edificar sus primeras casas, colinda con el barrio Luján.

La medida se extendió entre las 10 y las 19, ya que los ediles redactaron un proyecto de ordenanza en el que pretendía bautizar con varios nombres a su antojo sin consultar a los que allí habitan, se destacaban el del joven político Reinaldo Dionisio, fallecido tiempo atrás en un accidente.

Esta actitud enfureció a los vecinos del lugar, además del disenso de la mitad de los concejales. 

Los momentos de máxima tensión se vivieron cuando llegó la Policía para salvaguardar la integridad física del presidente del Concejo Deliberante, Facundo Machaca, quien fue retirado con custodia de los efectivos. En ese instante los policías empujaron a las mujeres que no permitían la salida del exdanzarín.

Ante la persistencia de los vecinos del nuevo barrio, los concejales desistieron en sus iniciativas, aceptando las propuestas que traían consigo los “del 21 de Junio”, por lo que finalmente las calles llevarán los nombres de Bartolina Siza, Tupac Amarú, Narciso López (partícipe del Malón de la Paz), 4 de Septiembre y la continuación de la avenida Mitre se denominará Malón de la Paz. 

Congresistas salteños consiguieron que el 20 de Febrero de 2013 sea declarado feriado nacional

Los diputados salteños Fernando Yarade y Pablo Kósiner fueron los impulsores del proyecto para que el 20 de febrero de 2013 sea feriado por única vez.

Entre los objetivos del proyecto se señalaba el hecho de que se tome conciencia de la importancia que tuvo el triunfo de Belgrano ese día, por el futuro de la independencia nacional.

La confrontación armada se libró en Campo Castañares, zona norte de la Ciudad de Salta, en el curso de la Guerra de la Independencia de la Argentina.

El Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano y de Eustaquio Díaz Vélez, derrotó por segunda vez a las tropas realistas del brigadier Juan Pío Tristán, a las que había batido en septiembre de 1812 durante la batalla de Tucumán.

La rendición incondicional de los realistas garantizó el control del gobierno rioplatense sobre buena parte de los territorios del Virreinato del Río de la Plata, aseguró la región y permitió a los patriotas recuperar, aunque provisoriamente, el control del Alto Perú.

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Se inauguró un Museo de Ciencias Naturales en Tartagal

Tartagal ya cuenta con su flamante Museo de Ciencias Naturales, que fue inaugurado el fin de semana pasado.   

Está ubicado dentro del predio de la unidad de infantería Juana Azurduy. 

Allí se exhiben ejemplares de la flora y fauna autóctonas del norte del país. El museo cuenta, además, con una faceta histórica sobre el norte argentino. 

En esta primera etapa, colegios y escuelas de todo el departamento San Martín disfrutarán de visitas guiadas gratuitas.

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Afortunadamente la Municipalidad de Salta se ocupa de la Plaza 9 de Julio

La plaza 9 de Julio es el punto de encuentro de salteños y turistas, más aún los feriados. El lunes por la mañana muchas personas buscaron guarecerse de los 22 grados que marcaba el termómetro bajo los más de cincuenta árboles que alberga el espacio público. Captó la atención de todos la salud de los ejemplares, producto de los trabajos de jardinería que viene realizando la Secretaría de Ambiente de la Municipalidad.
 
El titular de esa cartera, José Madile, explicó al respecto que las acciones fueron programadas en tres etapas, la primera de las cuales estuvo destinada a la colocación de 7.312 plantines y la fumigación de los naranjos que se encuentran alrededor de la plaza.

Además, personal de la Secretaría de Obras Públicas se encargó de pintar la glorieta, la base del monumento al General Arenales, las paredes donde están los mástiles y los bancos. Esta semana se trabajó en el mejoramiento de la caminería que se halla tanto en la parte interna como alrededor de la plaza, y en la última etapa prevé la limpieza de los monumentos, la glorieta, canteros, tachos de residuos y luminarias.
 
El funcionario municipal pidió a los vecinos que colaboren con el mantenimiento de la plaza, porque se producen muchos sucesos vandálicos. “Se han robado plantas, o las pisan. Tenemos placeros en doble turno y también guardias para evitar estos actos, pero siempre necesitamos la colaboración de los vecinos para que la podamos disfrutar todos como merecemos”, expresó.

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Emotivas honras a la Virgen de Perpetuo Socorro en Pan de Azúcar

La comunidad de Pan de Azúcar honró a su patrona, la Virgen de Perpetuo Socorro, mediante una celebración y una procesión por las calles del pueblo.
 
En la oportunidad se inauguraron además un playón deportivo, un parque infantil y remodelaciones en la parroquia.
 
Celebrada la Santa Misa en honor a la Virgen, se realizó una procesión por las calles del pueblo. Luego los fieles se trasladaron al nuevo playón deportivo construido en el sector, que fue bendecido por el párroco e inaugurado mediante el tradicional corte de cintas del que participaron todos los presentes. Los mismo ocurrió con el parque infantil, cuyas cintas estuvieron a cargo de pequeños estudiantes de la comunidad.
 
En referencia a las obras, el presidente del centro vecinal Rolando Arias, expresó que se debe seguir trabajando en pos de mejorar el dialogo y el respeto en la comunidad.
 
Además indicó que este año fue histórico para "Pan de Azúcar", porque en julio fue instalada una red de luz eléctrica y sin demoras se pudieron inaugurar en la jornada las dos obras, construidas en menos de un mes por el personal municipal.
 
De la misma manera se trabajó en la refacción de la Iglesia de Pan de Azúcar y en poco tiempo determinarán la fecha en la que se inaugurará el nuevo edifico de la escuela y el salón de usos múltiples para la comunidad. "Debemos trabajar juntos. Hablar menos y trabajar más", indicó el presidente del centro vecinal.

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viernes, 30 de noviembre de 2012

Indignante: la Justicia tucumana se burla del ciudadano honesto

La Corte Suprema de Justicia de Tucumán (CSJT) se sumó a los tribunales de todo el país que consideran inconstitucional que la reincidencia de un delincuente que tiene antecedentes sea un elemento que agrave la pena que merecerá ante una nueva condena.

El tribunal provincial adoptó el criterio en el marco de una causa por robo agravado, donde uno de los dos condenados recibió una pena superior (cinco años y medio contra cinco años de su cómplice) porque tenía antecedentes de juicios anteriores.

Los jueces Antonio Gandur, Antonio Estofan y Daniel Posse reivindicaron cuestiones contempladas en la Constitución Nacional y en los tratados internacionales en materia de derechos humanos incorporados en la reforma de 1994, como el "principio de culpabilidad, el de proporcionalidad de la pena, el de reserva, el de legalidad, el de derecho penal de acto y el de prohibición de persecución penal múltiple".

El tribunal sostuvo que "la reincidencia como fundamento para agravar una condena responde históricamente a la idea de peligrosidad y habitualidad delictiva, una supuesta predisposición o tendencia a delinquir que padecerían ciertas personas, lo que reclamaría un mayor tratamiento penitenciario por vía de la agravación de la pena".

Ello desemboca en que "se aplica un castigo adicional dirigido a una personalidad particular" y "en lugar de una conducta concreta, se juzga lo que el hombre 'es' y no lo que el hombre 'hizo'", lo que en la jerga judicial se denomina "delito penal de autor".

El tribunal entendió que de avalarse la reincidencia como agravante de la pena "se sancionaría al individuo, no con apoyo en lo que ha hecho, sino en lo que es", lo que es "absolutamente inaceptable desde la perspectiva de los derechos humanos".

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Tragedias pasionales en Tucumán: consecuencias de la erosión de la institución de la familia

Un hombre tomó la trágica decisión de ultimar a puñaladas a su esposa en la casa que ambos compartían para luego quitarse la vida, ahorcándose con una soga que colgó de un árbol, en el patio de la misma vivienda.
 
El trágico hecho tuvo lugar el miércoles por la tarde, en la localidad de Las Talitas, en una vivienda ubicada sobre el kilómetro 8 de la ruta 305, a la altura del hotel alojamiento El Dorado.
 
El drama pasional tuvo como protagonistas a un matrimonio que vivía en la zona, en una humilde vivienda, junto a sus cinco hijos. Todos dependían económicamente de los sueldos que cobraban en la fábrica de ladrillos de la zona, donde trabajaban.
 
Una fuente policial indicó que el hecho ocurrió aproximadamente a las 16.00, cuando Juan Ávila, de 57 años, regresó a su casa y por razones que la policía trata de establecer, presuntamente por celos, discutió con su esposa, Berta Beatriz Añazgo, de 33 años.
 
La discusión pasó a mayores y luego de la agresión física de parte de Ávila a Añazgo, el hombre se apoderó de un cuchillo de cocina y no pudo medir sus nervios hasta que la apuñaló en varias oportunidades en el tórax y el abdomen a la mujer.
 
Cuando reaccionó y vio que su mujer estaba muerta, tomó la drástica decisión de quitarse la vida ahorcándose en el interior de la casa.
 

Primero tuvo que romper el mosquitero para abrir la puerta de madera. Al ver la sangre derramada en el suelo y el cuerpo de su primo tirado boca abajo, el hombre tomó las rejas con sus brazos y, de una manera que no puede explicarlo, las dobló. Así logró ingresar a la casa ubicada en la parte de atrás del pasaje San Juan 276, en Lules. En la habitación estaba el cuerpo sin vida de Ayelén Sofía Olivera, de tan sólo seis años. Con un cuchillo le habían producido un profundo corte en la garganta.

La pequeña vivía en esa vivienda junto a sus padres Javier Ramón Olivera, de 34 años, y Cynthia López, de 27. La pareja había comenzado a convivir hace siete años y tuvieron que luchar con una extraña enfermedad de su hija que producía retardos en su crecimiento.

El martes a la noche, los concubinos habrían discutido. Olivera le habría ordenado a López que vaya a la casa de unos familiares, y que cuando se calmara, él la iría a buscarla con su hija,
según informaron los allegados a los investigadores. Entonces se quedó solo con la pequeña.

Al ver que el hombre no iba a buscarla, López regresó más tarde a la casa. Encontró las puertas cerradas con candado. Fue un primo de Olivera el que forzó la entrada para poder ingresar. Adentro se encontraron con la desgarradora escena.

El hombre fue trasladado al hospital de Lules, y más tarde al Centro de Salud, donde falleció a las 6.50. Se había producido un profundo corte en la muñeca derecha, y al parecer se llevó el cuchillo al cuello, pero ya no tenía fuerzas. Una herida superficial quedó marcada sobre la piel.

El cuerpo de la pequeña Ayelén estaba en su cama, boca arriba. El arma homicida fue un cuchillo con cabo de madera, cuya hoja medía unos 25 centímetros. El corte en el cuello era de tal magnitud, que una fuente policial dijo que, literalmente, la había degollado. El primer informe médico forense dice que murió por un shock hipovolémico (grave pérdida de sangre).

En el barrio San Isidro estaban devastados. En la cara de los vecinos y de los familiares de Olivera se observaba la desazón. Elena, que vive en esa cuadra, comentó que vio a la pareja la noche anterior en la vereda, abrazados.

En el frente de la vivienda viven José y su esposa, bisabuelos de Ayelén. La casa donde ocurrió la tragedia está ubicada en la parte de atrás del terreno, separada por un portón. Ambos son personas de avanzada edad, y afirman que no escucharon nada. Tampoco los vecinos. "La escuchamos a ella que gritaba que la chiquita estaba muerta, pero creímos que había sido por los problemas de salud que tenía", contó una mujer que acompañaba a los ancianos.

Los allegados también afirman que se trataba de una pareja normal, a la que nunca vieron discutir. Sin embargo, compañeros de trabajo de Olivera les dijeron a los investigadores que el hombre celaba mucho a su mujer, según comentó una fuente con acceso a la causa. También contaron que no era la primera vez que él la enviaba a casa de otro familiar, hasta que se tranquilizara. Aún así, nadie se imaginó este final.

Javier Olivera era empleado municipal y también trabajaba como telefonista en una empresa de remises. En sus tiempos libres, lavaba autos frente a su casa.

Bochornoso: Alperovich reconoce que entre la gente de su gobierno es común la corrupción

El gobernador José Aleprovich señaló durante la inauguración de una nueva sucursal del supermercado Vea que se puso a disposición del empresario inversor para que "no lo coimee nadie".

El mandatario se refería al empresario Horst Paulmann, empresario alemán radicado en Chile, que es dueño de Cencosud, la empresa multinacional propietaria de la cadena Vea, el shopping Portal Tucumán y muchos otros emprendimeintos.

“Cuando hablé con el dueño del shopping, en un momento que no había nada, yo le dije como gobernador que había alfombra roja, que íbamos a solucionar todos los problemas, que no lo coimee nadie, que no lo molesten", afirmó Alperovich.

El gobernador destacó que “hemos estado como soldados a la par de ellos porque lo necesario es invertir para dar la mayor cantidad de empleo y nosotros debemos ser facilitadores. En semejante crisis internacional, venimos funcionando bien".

FUENTE

jueves, 29 de noviembre de 2012

¿Cumplirán?: el gobierno jujeño promete que la policía dejará de custodiar políticos y se volcará a las calles a brindar seguridad

El Ministerio de Gobierno y Justicia resolvió reasignar al personal policial que prestaba servicios de vigilancia en domicilios particulares y de ex funcionarios del Estado, y en organismos e instituciones no gubernamentales, para lograr una mayor presencia de la fuerza de seguridad en las calles. Como complemento, se entregaron 20 nuevas motocicletas que serán destinadas a patrullajes y prevención de delitos.
 
En un acto realizado en el Patio de Armas de la Central de Policía de la provincia, el Ministro de Gobierno y Justicia, Oscar Insausti, hizo entrega al Jefe de Policía, comisario general Nazario Torres, del decreto ministerial mediante el cual se resolvió dejar sin efecto las vigilancias realizadas por personal policial y restituir a esos efectivos a los distintos servicios de seguridad y prevención. En la ocasión también se realizó la entrega de 20 motovehículos para continuar con el programa de reequipamiento de la fuerza que lleva adelante el Gobierno provincial desde el inicio del presente año.
 
Al respecto, Insausti expresó que la decisión de reasignación de efectivos provino de un análisis previo que realizó la conducción policial y que fue acompañada políticamente desde el Gobierno provincial, teniendo en cuenta que “la reasignación de efectivos para patrullajes no significa una erogación o un gasto mayor para el Estado provincial sino todo lo contrario, significa administrar mejor los recursos que tenemos”.
 
A su vez, Insausti afirmó que “con esto corregimos distorsiones que se han creado en el sistema, distorsiones que eran irritantes no solo para los miembros de la fuerza de seguridad, sino también para la comunidad y creemos que un sistema distorsionado no le sirve a los jujeños por lo que consideramos que hay que reencausarlo para no descuidar la actividad preventiva con los efectivos en las calles de la ciudad”.
 

Ante una escasísima repercusión, revanchistas llaman a "espectaculizar" a la infame Magacausa

La realidad que los cultores del odio no pueden aceptar

Para describir lo que está sucediendo en todas las audiencias del mega juicio de Tucumán, tomaremos prestadas las palabras del Preso Político Teniente Coronel de Infantería (R) Luis Edgardo Ocaranza:

“Acá en Tucumán, cuna de nuestra independencia, el apoyo recibido por nuestras familias, amigos, vecinos y gente de todo tipo ha hecho desaparecer de la calle a los grupos opositores, y prevalecer sólo los gritos por justicia y libertad, desplazando el odio, la venganza y el resentimiento.

Dentro del recinto, nuestro incondicional sector de apoyo es numeroso a tal extremo que no quedan lugares libres.

El desconcierto de los fiscales y los querellantes se debe a que su equilibrio emocional ha dejado expuesta la ignorancia, la endeblez y la falsedad de sus fundamentos. Acostumbrados al atropello y a llevarse todo por delante han chocado con una dura realidad que entiendo hará fracasar este juicio.”

Si la lucha del Operativo Independencia fue tan malsana para el pueblo tucumano, nos preguntamos: ¿Por qué en plena democracia fue tantas veces elegido por el voto el difunto general (R) Antonio Domingo Bussi y su hijo Ricardo Argentino Bussi? Es un claro indicio que lo actuado por el Ejército Argentino en nuestra cuna de la independencia no dejó mala huella en su paso por esa provincia.

Es hora de paz, concordia, justicia e historia completa bajo el imperio de la igualdad ante la ley. Es hora de reconocer que se ha violado el derecho de los soldados, quienes han sido juzgados con un derecho diseñado a medida de una venganza impiadosa. Todo lo actuado por la justicia, en los llamados juicios de lesa humanidad, está viciado de nulidad absoluta.

¡Reconciliación Nacional… YA! Demanda que debe incoporarse a las del pueblo el 6D.
 

El tribunal y la tribuna

Mediante un mail, el músico tucumano Juan Falú exhortó a los sectores identificados con los derechos humanos a tener una mayor presencia en el juicio que se desarrolla contra los represores en el Tribunal Oral Federal de Tucumán. 
 
El texto del mail enviado por Falú expresa textualmente: 

BUSCANDO APOYO EN EL JUICIO MEGACAUSA SOBRE EL GENOCIDIO EN TUCUMÁN AL BORDE DEL DESAMPARO
 
La mayor causa sobre crímenes de lesa humanidad, posiblemente de América Latina, que involucra nuevamente al genocida Bussi, a la mayor fosa de restos humanos hasta ahora descubierta y a la mayor cantidad de víctimas en un único juicio, se está desarrollando en Tucumán, en medio de bombos y cornetas de sectores solidarios con los acusados y de un preocupante silencio y pasividad de los sectores identificados con los derechos humanos, con las leyes de nulidad y con la condena a los genocidas.
 
Esto está ocurriendo en Tucumán, que fuera sede de los mayores ensayos y operativos represivos de la dictadura militar y, por tanto, la provincia proporcionalmente con mayor cantidad de desparecidos en aquel nefasto período de la historia nacional.
 
En un juicio anterior fue condenado Bussi. Finalmente falleció en un country, como la mayoría de los genocidas hasta ahora condenados.
 
Ellos pasan sus últimos días en countries, rodeados de sus familiares, en condiciones opuestas a las de tortura y muerte clandestina de decenas de miles de argentinos que fueron sus víctimas.
 
La abogada de derechos humanos y encargada de la acusación en el Megajuicio, Laura Figueroa, está implorando ayuda para tener al menos una presencia que opaque los bombos y cornetas de la “barra” de los genocidas.
 
Está pidiendo:
 
 ¡¡¡¡¡¡PRESENCIA DE MILITANTES Y EQUIPO DE SONIDO¡¡¡¡¡¡

 
Laura Figueroa ya sabe, además, de la morosidad de la justicia de la provincia y el dudoso posicionamiento de algunos de sus jueces en todo este período de juicios a represores, período tras el cual, lamentablemente, vimos a casi ninguno de ellos tras las rejas.
 
Este caso no debe incluirse en el marco de las confrontaciones político-partidarias.
 
ESTE ES UN CASO TESTIGO DE ENORME TRASCENDENCIA PARA EL PAIS Y EL CONTINENTE EN LA CONDENA DE LOS CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD.
 
No debiera depender de las agendas políticas, sino de la ideología y la ética que sientan banderas y educan socialmente para proteger a los pueblos de las acechanzas recurrentes de sus represores.
 
Sinceramente, creo que este Megajuicio tiene que figurar diariamente en la agenda de muchos medios, y también contar con el acompañamiento de organizaciones populares, de la militancia, de los derechos humanos, de las Madres y Abuelas, pues, si no generamos conciencia sobre el horror vivido, seremos cómplices del olvido y de una inexorable degradación de la bandera de los derechos humanos.

La opinión de las verdaderas vícitmas

Comunicado de prensa Hijos y Nietos de Presos Políticos:
Queremos dejar aclarado que esta agrupación, que nuclea a hijos y nietos de presos de quienes son imputados por delitos de lesa humanidad, no pretende, en lo más mínimo, tergiversar ni desinformar.

Pretendemos mostrarle a la sociedad la realidad en la cual nos encontramos inmersos.

Respetamos absolutamente el dolor de las víctimas, como así también el de sus familiares. De la misma forma, entendemos que nuestro dolor tampoco puede ser subestimado.

Comprendemos todos los años invertidos en la búsqueda de la verdad y el dolor que ello les ha generado. Sin embargo, esa razón no puede ser imputada como causal de persecución penal sin límite alguno.

Se insiste en el uso que esta agrupación hace del término “presos políticos”. Nuestros familiares, hoy, SON PRESOS POLITICOS. Usamos esa expresión porque estos detenidos reciben un trato diferencial, y hasta muchas veces discriminatorio, con respecto a cualquier otro detenido. A los mayores de 70 años se les debe otorgar, por ley, arresto domiciliario, para no comprometer su salud. Insistimos en que el principio de inocencia no es respetado. Se es culpable desde el inicio de las causas. Se acusa y se decretan prisiones preventivas excediendo los dos años que marca el debido proceso, y hasta el límite del tercer año excepcional, sin tener pruebas de riesgo de fuga o de interferir con la investigación. Se juzga y se condena por el mero hecho de haber estado en un lugar y tiempo determinado y, en muchos casos, sin ni siquiera haber estado. Se rechazan sistemáticamente todas las presentaciones de las defensas. Muchos hijos han sido despedidos de sus trabajos por “portación de apellido”. Muchos de los militares en actividad son dados de baja por visitar a los que están detenidos.

La reapertura de estas causas ha sido una decisión política, violando incluso la Constitución y los tratados internacionales para hacerlo.
A su vez, ratificamos que son presos políticos desde el momento en que el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Luis Lorenzetti, afirma que la prosecución de estos juicios son una política de Estado, en los cuales no hay vuelta atrás, demostrando la interferencia de los demás poderes con el Poder Judicial. Además, las afirmaciones de este magistrado, implican un claro prejuzgamiento, teniendo en cuenta que en su tribunal es en la instancia en la cual quedarán firmes las condenas que se dicten en estos juicios.

Por otra parte, los derechos de los imputados, en cualquier causa penal, no se agotan en que el Estado brinde un abogado defensor. A su vez, tampoco habría que agradecerlo. No es un privilegio. Es lo que corresponde. Los imputados también deben estar amparados por los Derechos Humanos, como cualquier ciudadano del país.

La justicia que se reclama es un ideal muy elevado. ¿Qué es lo justo? Seguramente, lo que es justo para alguno de nosotros, sea injusto para el otro. Lo que sí debemos exigir es LEGALIDAD. Confiamos en que ese principio, que tanto le ha costado a la historia, sea la base y la motivación que guíe a los Señores Jueces del Tribunal Oral Federal de Tucumán para llevar adelante este sexto juicio en la provincia y sirva, y sirvan ellos de ejemplo como magistrados, al resto de los tribunales federales del país.

Con lo que manifestamos, no queremos decir que estamos negando estos procesos o que pretendemos que no se realicen. Queremos que estos juicios sean un ejemplo de como las cosas pueden hacerse bien.

Que la historia, triste historia, no sea el único fundamento de la sentencia de nuestros padres. El pasado no lo podemos modificar. Intentemos un mejor hoy para forjar un futuro donde nosotros no tengamos que pertenecer a bandos antagónicos que lo único que genera es profundizar heridas del pasado, donde podamos confiar en las instituciones de un Estado profundamente democrático y verdaderamente igualitario.

Es tremenda la inseguridad que se vive en Tilcara

Indignación, paranoia y desanimo son algunas de las sensaciones que varios vecinos de Tilcara experimentan desde hace un tiempo atrás, debido a los robos y hechos de violencia que padecen con una inusitada cronología e impunidad.

En este sentido Guillermo Durand, vecino de la villa veraniega, denunció que el pasado sábado sufrió el tercer robo en lo que va del año y hasta el momento “ la Policía nunca encontró nada de lo que me robaron y no creo que lo hagan porque al parecer hay prendidas ...”.

Como señalo Durand, el último robo que sufrió en lo que va de este 2012, ocurrió entre las 17.30 y las 19 del último sábado, momento del día en que el damnificado había recibido la visita de un amigo, con quien decidió compartir por televisión un partido de fútbol protagonizado por los clubes de primera división River Plate e Independiente de Avellaneda.

Aprovechando que Durand y su amigo se encontraban distendidos, en el interior de su domicilio ubicado sobre la calle Alberro 548, ladrones desconocidos forzaron la cerradura de su camioneta, “que se encontraba estacionada en la puerta de mi casa” y se alzaron con todos los elementos personales y de valor que había en el interior de la camioneta.

Debido a esto es que luego de que finalizara el partido de fútbol, el damnificado y su amigo salieron a la calle y se dieron con la cerradura de la camioneta totalmente forzada.

Esto hizo que su propietario abriera la puerta y se diera con “todo revuelto” y la “gaveta rota”.

Inmediatamente, al observar en el interior de la gaveta, se dio con que le habían robado: tres anteojos recetados, un GPS, una maquina de fotos (recién comprada), dos lapiceras con sello de alta calidad, un juego de cubiertos importados, cinco cargadores, un teléfono celular, un manojo de llaves y una petaca de aluminio.

Cabe señalar que el valor total de todos los elementos que le fueron robados suman un total de 7 mil pesos.
Rápidamente la víctima del robo fue hasta la Seccional 14 de Tilcara donde realizó la correspondiente denuncia “ y recién como a las 12 de la noche vinieron e hicieron las pericias correspondientes”.

Por otro lado Durand dijo “en cinco ocasiones rompieron las ventanas de mi domicilio, la camioneta de mi hijo y la mía”, como así también agregó que "ni que hablar de mis vecinos, a quiénes también le robaron en plena luz del día”.


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La escoria hippie de Cafayate cayó en la mira de la policía por sus repetidos delitos

Un grupo de seis hippies dedicados a la venta de artesanías en la Quebrada de las Conchas, camino a Cafayate, fueron detenidos por la Policía luego de que una lugareña, en representación de campesinos de la zona, los denunciara por el robo de cabras y ovejas de las comunidades autóctonas.
 
La denunciante, María Yapura (53), domiciliada en el paraje Tres Cruces, donde hay un impresionante mirador al que concurren los acusados a vender sus productos a los turistas, los acusó directamente de ser ladrones de ganado, advirtiendo que recurrentemente se los veía persiguiendo a sus animales en el medio del campo.
 
Sin embargo, tras una investigación y posterior allanamiento en el campamento donde habitaban los sospechosos, a la vera del río Las Conchas, no hallaron vestigios de faena ni restos de animal alguno.
 
Pero, en contrapartida, los policías encontraron celulares de última generación y dos Iphone originales, elementos cuya procedencia no pudieron justificar. En virtud de no tener documentación ni argumentos que justificaran la tenencia de tales elementos en su campamento, los artesanos fueron detenidos, en la sospecha de que los celulares fueron sustraídos a turistas.
 
Los sospechosos fueron identificados como Walter Acosta (48), Walter Acosta (26), Exequiel Acosta (20), Rafael Escobar (20), Adán Garateguy (33) y un menor de 17 años.
 
Los habitantes de la agreste Quebrada de Cafayate aseguraron que desde que se instalaron en el área se les perdieron 6 ovejas y 4 cabras, y que la presencia de los hippies era perjudicial para el medio ambiente.

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