La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

jueves, 5 de abril de 2012

Once por el precio de dos

Dos hombres fueron detenidos acusados de robo calificado, en perjuicio de un remisero. Asimismo en el citado operativo se procedió a la demora de otros nueve sospechosos protagonistas de varios ilícitos.

Personal de la División Delitos Contra la Propiedad, dependiente de la Brigada de Investigaciones N° 1 tomó conocimiento sobre la denuncia de robo efectuada por un chofer de una empresa de remis, quien el pasado viernes en circunstancias que se desplazaba por calle Córdoba antes de llegar al puente fue abordado por dos hombres, quienes le solicitaron que los trasladara al Centro de Salud del Barrio Ceferino.

Antes de llegar al lugar le solicitaron que se dirija por Avda. Costanera y a la altura del Nro.100 aproximadamente le pusieron un cuchillo en el cuello y su compañero le apuntó con un arma de fuego en la cabeza, amenazándolo de muerte y exigiéndole la entrega del dinero y celular. El chofer les entregó $70 pero se negó a darles el celular, por lo que uno de los delincuentes disparó, impactando el proyectil en el parabrisas, tras lo cual le sustrajeron un celular marca Samsung y el equipo base marca Yedro.

Atento a lo denunciado y ante la gravedad del hecho se iniciaron las tareas investigativas logrando establecer la identidad de los autores del hecho, los cuales serían personas conocidas en el ambiente delictivo y a quienes se le atribuyen otros hechos con similar violencia, y bajo las amenazas con arma blanca y arma de fuego.

Con orden judicial, ayer a la mañana realizaron allanamientos donde detuvieron a un hombre de 31 años y secuestraron una motocicleta marca Brava de 110 c.c. de color negra, 3 llantas de motocicletas, 4 cuatro amortiguadores, 1 caño de escape, 1 celular marca Samsung y otro marca Nokia, que el demorado no supo justificar la procedencia. Fue detenido acusado de “robo calificado” y trasladado a la Alcaldía Judicial junto a otro de sus cómplices de 37 años de edad también por el delito de robo.

Al continuar con allanamientos y patrullaje en la zona del bajo buscando a otro sospechoso, la policía detuvo a nueve personas todos de sexo masculino y con edades comprendidas entre los 21 y los 32 años, adictos a las drogas y conocidos en el ambiente delictivo. Todos tenían pedido de captura por: amenaza con arma y desobediencia judicial; lesiones leves y coacción agravada; pedido de ubicación y paradero; hurto simple en grado de tentativa, entre otras causas que se investigan. 

Joven intentó tejerinear a su hija bebé

Una bebita de 26 días permanece internada en gravísimo estado en la unidad de terapia intensiva del Hospital Materno Infantil, producto de las heridas que le causó su madre, una adolescente de 15 años.

Ambas estaban alojadas provisoriamente, desde hacía una semana, en el hogar de la Orientación Para la Joven (OPJ), para chicas en situación de riesgo, ubicado en Joaquín Castellanos 1289, de San Lorenzo.

La bebé fue llevada por personal de la OPJ, al centro asistencial el viernes pasado a las 19.30.

Personal médico informó que la bebé “sufrió un traumatismo de cráneo con pérdida de masa encefálica y otras gravísimas fracturas en distintas partes del cuerpo. Se trata de un caso llamativo, grave y lamentable. Permanece con asistencia respiratoria y fue intervenida quirúrgicamente en la madrugada del sábado. En este momento se encuentra delicada, sedada. El estado es crítico, el pronóstico es reservado”.

“Un juez de menores se hizo presente en el hospital, al tratarse de un caso especial”, sostuvieron.

miércoles, 4 de abril de 2012

Bochornoso: un organismo público jujeño adhiere al luto por la muerte de un infame terrorista

Natacha Freijo: una apologista de la delincuencia

La Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Jujuy, a través de su titular Natacha Freijo, expresó su pesar por el fallecimiento del Secretario de DDHH de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, acompañando en el duelo por la pérdida "de un incansable luchador quien demostró su gran compromiso y militancia como abogado defensor de víctimas de la represión de Estado".

La comunicación oficial indica: "Su compromiso y militancia lo llevó a ocupar el cargo de Secretario de Derechos Humanos desde 2003, durante la presidencia de Néstor Kirchner, y desde allí fue uno de los impulsores de los procesos abiertos contra centenares de represores y genocidas, además de promotor de una enorme cantidad de actividades por la memoria, la verdad y la justicia. Luego fue ratificado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2007 y en su segundo mandato, en 2011".


Prontuario de un subversivo

Eduardo Luis Duhalde es quien se desempeña como secretario de Derechos Humanos en el gobierno de los Kirchner. Presentado frente a la opinión pública como un supuesto humanista de larga trayectoria en la defensa de tan nobles principios, Duhalde se encarga muy bien de tapar su nada filantrópico pasado, cuando reivindicaba, apoyaba, militaba y defendía de manera activa a diversas organizaciones terroristas locales.

Lo cierto es que los primeros vínculos del secretario de Derechos Humanos con el terrorismo subversivo datan de fines de los años ’60. Por entonces, el hoy kirchnerista Eduardo Luis Duhalde oficiaba de abogado de los guerrilleros que regaban de sangre el suelo argentino (la afición por defender a los victimarios en lugar de a las víctimas parece perdurar hasta nuestros días). Entre otros casos, defendió enérgicamente a delincuentes del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), comandado por el terrorista Mario Roberto Santucho en “la causa número 305, por el secuestro, tortura y asesinato del Dr. Oberdán Sallustro”, amparando sin vacilar a quienes habían violado los derechos humanos que en la actualidad dice defender. Pero, al parecer, el compromiso de Duhalde en este lamentable suceso habría trascendido las fronteras de la mera defensa legal, dado que en el citado secuestro extorsivo el ensayista Guillermo Rojas confirma que “el emisario de los terroristas para realizar la transacción extorsiva fue el actual secretario de Derechos Humanos [...] Eduardo Luis Duhalde”.

Poco tiempo después, el compromiso de Duhalde con las bandas terroristas se haría más evidente al comenzar a desarrollar labores periodísticas en los órganos de prensa de Montoneros, nada más ni nada menos que desempeñándose como director de la revista “Militancia Peronista para la Liberación Nacional” . La publicación de marras aplaudía y estimulaba en plena democracia los actos terroristas, calificando de “ajusticiamiento” los asesinatos perpetrados por el terrorismo y celebrando sin tapujos los secuestros extorsivos; tal el caso del empresario Víctor Samuelson (privado ilegítimamente de su libertad por el ERP), cuyo desgarrador sufrimiento era motivo de burla y risas en la revista de Duhalde: “Servidor eficiente de una de las más grandes empresas multinacionales, el mentado Mr. Samuelson no pudo festejar, como acostumbran los ejecutivos extranjeros, este happy new year”. 

El hecho de que la revista “Militancia” no haya contado con publicidad alguna en sus páginas provocó la duda razonable de que dicho órgano de propaganda terrorista fuera financiado con el dinero de los robos y secuestros que sistemáticamente practicaban las bandas criminales que Duhalde defendía, tanto sea prestando sus oficios jurídicos ad honorem como en su rol de apologista gráfico.

Finalizada la guerra revolucionaria que Duhalde y sus camaradas habían desatado en los años ’70, en pleno auge de la democracia alfonsinista en los años ’80 el citado personaje tuvo el destacado y desvergonzado papel de ser fundador del grupo homicida MTP (Movimiento Todos por la Patria), el cual saltó a la fama por intentar efectuar un golpe de Estado a la democracia por medio de un ataque terrorista contra los cuarteles de La Tablada, en 1989, tal como lo confiesa el asesino serial Gorriarán Merlo en sus memorias, al destacar que la fundación del MTP “culminó en una amplia reunión –realizada en Managua en el ’86– en la que participamos alrededor de cincuenta compañeros. Ahí estuvieron [entre otros] Eduardo Luis Duhalde”. Recordemos que el cruento ataque de La Tablada acabó con la vida de once soldados y dejó sesenta heridos y mutilados.

Despilfarro indignante: el gobierno recompensará generosamente con dinero público a quien ubique a un preso político secuestrado

Foto del monumento a Fochi y sus compañeros de jarana.
El Ministerio de Justicia de la Nación ofreció 100.000 pesos de recompensa a quien brinde datos útiles para ubicar al escribano Juan Carlos Jesús Benedicto, un civil que, con sólo 18 años, formó parte de los grupos de tareas del centro clandestino de detención del Arsenal Miguel de Azcuénaga, en Tucumán.

El represor, acusado de secuestros y desapariciones durante la última dictadura, cumplía desde 2010 prisión domiciliaria, acusado de privación ilegítima de la libertad, torturas y torturas seguidas de muerte en el caso del estudiante de Ciencias Exactas de 22 años Gustavo Adolfo Fochi.

Sin embargo, Benedicto -sobre quien pesaban denuncias por violación al régimen de prisión domiciliaria- en diciembre debió ser trasladado a un centro médico por un supuesto intento de suicidio y, desde allí, se fugó.

La Resolución 353/2012 publicada ayer en el Boletín Oficial ofrece una recompensa de 100.000 pesos a quien "brinde datos útiles" sobre el paradero de Benedicto, quien durante la última dictadura militar actuó bajo el seudónimo de "Conejo".

La norma lleva la firma del ministro de Justicia, Julio Alak, y expresa que en el Juzgado Federal número 1 de Tucumán, a cargo de Carlos Britos, se instruye el expendiente caratulado "incidente de captura de prófugo Juan Carlos Benedicto en la causa Arsenal Miguel de Azcuénaga CCD s/ secuestros y desapariciones".

Malestar por los cuatro hippies autodenominados "artesanos" que perturban el clima solemne del Monumento a Güemes

A primeras horas del día se pueden observar colchones, efectos personales y restos de fogatas que hacen presumir que habitan el lugar. Al ser consultados por la periodista Eva Ávila, uno de ellos, quien dijo ser oriundo de Corrientes, manifestó que eran "artesanos" y que temprano dejaban todo en condiciones ya que sabían que se trata de un lugar turístico.

Según se informó, desde hace días al menos 4 hombres se instalaron en uno de los laterales del Monumento al General Martín Miguel de Güemes para pasar la noche. Dos de ellos serían oriundos de Santa Fe y dos de Corrientes. 

Esta presencia, fuera de lo estético o turístico, no deja de ser un riesgo para la seguridad de salteños y visitantes que permanentemente concurren al lugar en busca de aire libre y recreación.

FUENTE

Alperovich se contradice: de defender la Vida a aprobar el genocidio abortista

Un sionista a favor del fallo genocida

El gobernador José Alperovich anunció ayer que se acatará el fallo de la Corte Suprema de Justicia que estableció que las mujeres víctimas de violación pueden abortar sin autorización judicial. "Este gobierno está a favor de la vida y tenemos que apoyar el fallo judicial, no podemos desobedecer a la Justicia, si lo hiciéramos viviríamos en una anarquía", dijo.

El mandatario hizo estas declaraciones esta mañana al visitar obras en Yerba Buena. En la ocasión, fue consultado por La Gaceta, y agregó: "la Corte dijo que si es por violación o porque la madre puede perder la vida, la Justicia avala el aborto. Todos los argentinos debemos aceptar esa decisión que es bastante claro en estos dos casos".


El mismo sionista sosteniendo lo contrario unos pocos meses atrás

"¿Quién puede estar a favor del aborto? Nadie". El gobernador, José Alperovich, fue contundente al expresar su postura respecto de los proyectos de ley en el Congreso de la Nación que prevén la despenalización del aborto.

Además, el mandatario provincial resaltó la necesidad de emprender acciones desde el Estado para promover la procreación responsable. Lo planteó luego de recorrer las instalaciones del centro para la recuperación y reinserción de adictos "Las Moritas". "Una persona que se hace un aborto tiene un sufrimiento de por vida; nadie tiene que estar a favor de esa práctica", remarcó con el ceño fruncido. 

Crece la sospecha de que una familia desaparecida fue víctima de un culto satánico en Salta

martes, 3 de abril de 2012

Un operativo de gendarmería en el Bermejo terminó con dos detenidos y 144 kilos de cocaína incautada


En un operativo realizado en el río Bermejo, en el departamento de Orán, en la madrugada de ayer, fueron secuestrados 144 kilos de cocaína y dos personas quedaron detenidas. Estos hechos se dieron cuando efectivos del Escuadrón 20, con asiento en esa localidad del norte salteño, interceptaron una barcaza proveniente de Bolivia.

Fuentes de Gendarmería Nacional, a cargo del procedimiento, informaron ayer que el operativo se realizó en la madrugada en el paraje La Florida, al oeste de la localidad fronteriza de Aguas Blancas, que linda con la boliviana ciudad de Bermejo.
 
De acuerdo a los portavoces de la fuerza, cuando los uniformados realizaban tareas de patrullaje observaron la aproximación de una barcaza con varias personas, aparentemente cuatro, aunque podrían ser al menos dos más, proveniente de Bolivia.
 
Al advertir la presencia de los gendarmes, los ocupantes de la embarcación comenzaron a hacer disparos con armas de fuego, atracaron en la costa argentina e intentaron huir por el monte con la carga que transportaban, aunque debieron abandonarla.
 
Durante los acontecimientos, dos sospechosos fueron detenidos y, tras una inspección del lugar, los gendarmes encontraron siete bolsas de arpillera acondicionadas como mochilas, que en su interior contenían 140 paquetes con 144,641 kilos de cocaína en total.
 
Los detenidos -dos argentinos, uno de 17 años y oriundo de Pichanal y el otro mayor, con residencia en San Ramón de la Nueva Orán- quedaron a disposición del juez Federal 3, Raúl Reynoso, quien dispuso el decomiso de la droga, las armas que portaban los aprehendidos y la embarcación en la que se trasladaban.

Los restantes narcotraficantes lograron escabullirse, amparados por la oscuridad y la exuberante vegetación de la zona, conocida como yungas.

Generación Romina Tejerina: una joven, en un acto de desprecio absoluto por la vida, arrojó a su bebé a un río

En la jornada de ayer, un finquero cuya propiedad está situada a 60 metros del puente de Río Piedra en Pichanal, alertó sobre la presencia de un bebé muerto, en las aguas de dicho río.

Tras hacerse presentes en el lugar, efectivos policiales dieron cuenta que se trataba de una criatura de 8 meses quien falleció por asfixia por inmersión. 

Tras realizar las averiguaciones pertinentes, los efectivos detuvieron a la madre del bebé, una joven de 18 años, a su actual pareja de 19 quien no es el padre del menor y a un amigo de éstos, quienes se encontraban en la Terminal de Jujuy. 

Según informó la progenitora, decidió arrojar a su hijo desde el puente porque a su pareja le molestaba el llanto de éste, lo que entorpecía la relación.

FUENTE

Dos herejes cristofóbicos fueron detenidos en Morillo

Ayer efectivos de la Comisaría  44 de Morillo, tomaron conocimiento de que desconocidos violentaron la puerta de acceso al templo religioso de la localidad, provocando la ruptura del vidrio de la  puerta y causando desorden en el interior del mismo.

En la entrevista mantenida con el cura párroco, este manifestó que al arribar a realizar su primera misa dominical, alrededor de las 08:00 de la mañana, dado que recientemente fue nombrado como padre de la Iglesia San Lorenzo Mártir de Morillo notó, la sustracción de tres imágenes religiosas, las que posteriormente fueron halladas destruidas en las vías del ferrocarril. De averiguaciones practicadas, los uniformados establecieron la identidad de los causantes quienes posteriormente fueron demorados. De consulta realizada con el Juzgado de Garantías de Menores 2 dispuso causa de detención para los causantes, ambos de 16 años con audiencia para hoy.

Detienen en Monteros a un sicario especializado en asesinar a niños

El caso de una adolescente de 14 años develó el accionar de un médico que se dedicaba a practicar abortos clandestinos a jóvenes de entre 14 y 25 en una supuesta clínica privada de la ciudad de Monteros, según un informe policial.

Fue la madre de la menor quien alertó a la Policía, al relatar lo que le había sucedido a su hija. La joven, que trabajaba como niñera en la casa de un hombre de 29 años en Concepción, le informó que estaba embarazada de cuatro meses y que el padre del bebé era su patrón. Cuando la mujer se comunicó con el individuo, éste se comprometió a hacerse cargo de todos los gastos que requiera el embarazo.

Algunos días después, el hombre fue a buscar a la menor con la excusa de llevarla con un médico para que le practicaran una ecografía y conocer cómo avanzaba la gestación, según consta en la denuncia que realizó su madre. Pero cuando regresó, la joven empezó a sentirse mal y a tener pérdidas, por lo que la mujer la llevó al Hospital Regional de Concepción donde le confirmaron que se había interrumpido el embarazo.

En ese momento, la muchacha le contó a su mamá que su patrón y un amigo de éste la habían llevado en auto a una supuesta clínica privada en Monteros, situada en calle Rivadavia, cerca de la plaza principal. Agregó que en ese lugar había varias chicas menores de edad y que dos hombres vestidos de médicos la adormecieron. Luego le practicaron el aborto.

Cuando la mujer hizo la denuncia, la Brigada Oeste inició una investigación que culminó con el allanamiento de la presunta clínica, que funcionaba dentro de una casa, en Rivadavia al 500. En el lugar, los uniformados secuestraron diferentes elementos quirúrgicos, guantes de látex, jeringas, medicamentos, algodones con manchas de sangre, entre otras pruebas. Incluso en el fondo de la propiedad desenterraron tres huesos de pequeño tamaño.

Luego de allanar este inmueble y las viviendas del médico y del patrón de la joven, la Fiscalía de la II Nominación del Centro Judicial Monteros ordenó la aprehensión de ambos hombres, que hoy se encuentran a disposición de la Justicia.

Ancianos justicieros se defendieron de un atraco: un delincuente muerto

Dos hermanos de 71 y 72 años se enfrentaron a cinco delicuentes que los sorprendieron en su casa y mataron a uno de ellos. Uno de los hombres resultó con una herida superficial de bala, y ambos con lesiones de distinta consideración. 

El viernes a la noche, Domingo Alberto y Pedro Nolasco Velárdez, de 71 y 72 respectivamente, terminaban de cenar en su casa del pueblo Campo La Flor, en Ranchillos, cuando escucharon ruidos afuera.

Uno de ellos salió con una escopeta, y al escuchar que adentro su hermano peleaba con los delincuentes, volvió y los enfrentó. Antes de que lograran golpearlo a él, le disparó a la cara a un asaltante, que murió inmediatamente allí (todavía no fue identificado).

La pelea continuó, y su hermano resultó herido de bala en el abdomen, mientras que él lastimó a otro sujeto en el hombro con la escopeta.

Los hermanos Velárdez recibieron varios golpes en la refriega, pero finalmente los cuatro ladrones huyeron del lugar.

Los dos hombres fueron trasladados al Centro de Salud, donde se les practicaron las curaciones de rigor, y luego regresaron a su casa. La Justicia no ordenó medidas en torno a ellos dos, y la Policía se abocó a la búsqueda de los prófugos. 

Tres personas fueron detenidas en el norte de Salta por intentar ingresar cocaína


En Salta fueron detenidas tres personas quienes pretendían ingresar al país la droga camuflada como bota de yeso adosadas a las piernas de los traficantes.

Informó la fuerza que personal del Escuadrón 52 Tartagal, mientras realizaban ayer un control en la localidad de Senda Hachada, inspeccionaron un ómnibus de pasajeros proveniente de Salvador Mazza, que se dirigía hacia la ciudad de Orán y tras efectuar la requisa se constató que dos hombres y una mujer, todos de nacionalidad argentina, llevaban adosados al cuerpo en las piernas, al estilo bota de yeso, un total de cuatro kilos de cocaína.

Además se constató que los detenidos portaban en sus intestinos 50 cápsula del alucinógeno con un peso de 550 gramos.

El descubrimiento se realizó al observar el personal de Gendarmería el extraño modo de caminar de los detenidos, quienes se desplazaban “como si recién hubieran desensillado de un potro”, dijo una fuente.

lunes, 2 de abril de 2012

Treinta años


Hoy, al cumplirse los primeros treinta años de la Reconquista de Malvinas, parece propicia la ocasión para asentar algunos enunciados.
  
Sirva el inicial de plena ratificación a lo que desde siempre venimos afirmando; a saber, que fue aquella una guerra justísima, cuyos resultados temporariamente adversos no anulan ni opacan la recta decisión de librarla y el honor de quienes supieron protagonizarla con gallardía. Sigan pensando pacifistas, ignorantes y descastados de todo jaez, en las hipótesis mezquinas que habrían motivado la contienda, sosteniendo entonces —contestes con su miopía— que la rendición fue el escarmiento y el fracaso que nos merecíamos. Para nosotros, el 2 de abril sigue siendo la fiesta de la dignidad nacional, y el 14 de junio la cifra de todas las claudicaciones que aún perduran, aborreciblemente potenciadas.
 
De sobra sabemos que la Argentina de 1982 era una época sombría y decadente, bien que por motivos antagónicos a los que hoy esgrime la historia oficial, subsidiada y ficticia. Como de sobra sabemos que hubo quienes condujeron las operaciones o se condujeron a sí mismos, asidos al pellejo, sopesando cálculos antes que pálpitos, midiendo las armas por sobre el coraje, diagramando estrategias diplomáticas cuando debían soñar asaltos a campo traviesa. Sólo cabía el triunfo, que sigue siendo tal —o empieza por ser tal— si se triunfa sobre el afán de conservar la vida, y el corazón se alista en la brigada de los mártires; en ese último pelotón spengleriano, dueño de todos los arrojos y de la osadía de donarse sin reservas. Pero llegó la batalla legítima en el abril de la patria, y la patria tuvo héroes. Sangre fecunda de los muertos y de los combatientes cabales, ante la cual cualquier homenaje es pequeño, cualquier gratitud insuficiente, cualquier admiración escasa. Paradójicamente, ha sido un inglés lúcido, Carlyle, el que dijo que “no se necesita solamente lo que solemos llamar un alma grande para ser un héroe; lo que se necesita es un alma creada a imagen y semejanza de Dios y que sea fiel a su origen”. Tuvo la nación estas almas durante los días que duró la hazaña. Ennoblece reconocerlo.
 
Era justa la guerra, quede en claro, precisamente por su hondo e irrenunciable significado teológico. Porque como bien lo ha columbrado Alberto Caturelli, se lidiaba contra Albión, que es la apostasía; contra Leviatán, que es la Serpiente; contra Gog, que es la usura. Porque se luchaba por una soberanía, que no es únicamente señorío sobre el paisaje, sino y ante todo restauración de la Principalía de Jesucristo: la que el hereje desterró de nuestras Islas, desde el mismo día que las poseyó por la fuerza. No fue obra de la casualidad sino de la Providencia, que el operativo militar que restituyó aquel terreno austral injustamente arrebatado, llevase por nombre el de Nuestra Señora del Rosario. Para que el mundo entero supiera que la única reina de aquel territorio insular no estaba en Buckingham, sino en el Cielo. Quienes otrora y después, hasta este hoy de espanto y de vergüenza, no han comprendido o han traicionado esta honda significación religiosa de la lucha, merecen nuestro repudio. Tan simétricamente como merecen nuestra piedad y observancia, los que ataron escapularios a sus fusiles y desgranaron Avemarías al son de cada disparo.
 
El segundo enunciado que aquí queremos asentar, es el que también entonces supimos, pero que luego corroborarían los interesados con explícita grosería. Ante todo, que pudimos haber vencido, infligiéndoles a los intrusos una inolvidable paliza. Lo han reconocido, entre otros, los gringos Charles Koburger, Anthony Simpson, Bruce Schoc, y el mismísimo Secretario de Marina de Estados Unidos, John Lehman, en su Informe ante el Subcomité de Armamentos de la Cámara de Representantes de su país, el 3 de febrero de 1983. Si no vencimos, no fue por nuestra falta de agallas para la lid, como se insiste en acomplejarnos desde hace treinta años, sino por la incalificable traición a la patria consumada por el Generalato y la Partidocracia, con la anuencia y la instigación del embajador Schlaudemann. Cuando el general Llamil Reston le dijo a Galtieri que “Yalta existe”, indicándole con el funesto laconismo que era obligatorio acatar sus inicuos mandatos, hablaba por él toda una clase de jefes castrenses de oprobiosa conducta. Cuando Alfonsín, Menem, Duhalde o De la Rúa, cada uno a su turno, reconocieron que gracias a la derrota en las Malvinas fue posible la instauración de la democracia, no hacían sino coincidir deliberadamente con las gozosas declaraciones que al respecto formularían David Steel, ministro del Foreign Office, en 1985, y la mismísima Margaret Thatcher después, en 1994. El sátrapa Néstor Kirchner ha llevado hasta el paroxismo, y cumplido a rajatabla, esta endemoniada dialéctica de los traidores. Nadie como él se ha hecho cargo de esta endemoniada pedagogía de los traidores, según la cual, de la rendición brotó la democracia, y de la democracia el hundimiento definitivo de las Fuerzas Armadas. Quien jugaba ante la ordinariez de su hinchada a presentarse como adalid del antiimperialismo, no era sino su dócil peón, su manso usufructuador y turiferario.
 
No ha de cerrarse este homenaje con amargura, sino con esperanza. Porque si la Argentina ha de salvarse, será con hombres de la talla de aquellos que pelearon bravamente, algunos de los cuales son ahora prisioneros de guerra de este Régimen monstruoso. Con hombres como aquellos de la talla de Giachino, Estévez, Falconier o Cisneros. Hombres singulares, para quienes la existencia y la muerte no eran concebibles sino como actos de servicio por Dios y por la Patria. Hombres impares, naturalmente decididos y arrojados, caídos gloriosamente entre el hielo y los albatros. Hombres —que tal vez sin saber que repetían las viriles palabras con que Palafox rechazó la rendición de Zaragoza— levantaron su misma consigna en el vértice austral de esta patria doliente: No sé capitular, no sé rendirme, después de muerto hablaremos. Como a aquel estupendo hispano, les cabe a todos ellos —parafraseadas de Pérez Galdós— una sola y confortadora promesa: Siempre habrá entre las tumbas una lengua que grite: ¡Las Malvinas no se rinden!

domingo, 1 de abril de 2012

Entre la vida y la muerte

Un poco de historia

Cuando el Proceso de Reorganización Nacional concluyó en 1983, la democracia inundó a la Argentina. El golpe de Estado de 1976, hay que señalarlo, no fue ejecutado con la intención de instaurar un régimen en contra de la política tradicional sino todo lo contrario: el Proceso de Reorganización Nacional tuvo como objetivo principal la consolidación del orden constitucional vigente (es decir la conformación de ese “magno” Estado liberal que en la Argentina, por diversos motivos, se venía postergando desde 1854) y la reformulación de la partidocracia dentro de las coordenadas del modelo que Washington DC proponía (esto es mediante la promoción de un espectro ideológico extremadamente fuerte en el centro, sin lugar para nada que escapase de ese espacio, con mucho estímulo para la gestión pero con total desaliento para la política).

Las décadas de 1960 y 1970 habían estado atravesadas por combates entre “derechas” e “izquierdas” que representaban, respectivamente, la resistencia nacional más auténtica y la penetración internacional más espuria. Ambos grupos recurrieron a las armas para saldar sus diferencias, pero sólo las “izquierdas” tomaron seriamente la célebre fórmula de von Clausewitz y creyeron ver en la guerra el medio más legítimo para continuar con la política. Esto sucedió tras la muerte de Perón.

En efecto, el deceso del presidente en 1974 le allanó el camino a las “derechas” para concretar la toma del poder, lo que terminó provocando que las “izquierdas” se radicalizaran en un grado aún mayor del que lo estaban, pasaran a la clandestinidad y emprendiesen una guerra ya no en contra de cierto sector de la política nacional sino ahora directamente en contra del Estado argentino. Las izquierdas se posicionaron en Tucumán con el propósito de plantear su insurgencia en un nivel superior al que la venían planteando, y las derechas respondieron con una estrategia de contrainsurgencia denominada “Operativo Independencia” que a la postre fue mucho más exitosa que lo sostenido por su gran opositor ideológico.

Las “derechas” –que tuvieron todos los elementos disponibles para reformar el Estado y guiar al país hacia la grandeza– fracasaron como fuerza gobernante al no poder controlar la situación socioeconómica, y esto hizo que el Proceso de Reorganización Nacional se pusiese en marcha en marzo de 1976. Jorge Rafael Videla asumió la presidencia fundamentalmente para restaurar la senda abandonada por la república a partir de 1912 con la sanción de la Ley 8.871 (los golpes de Estado de 1930, 1955, 1962 y 1966, si bien fueron desarrollados en un primer momento bajo otras banderas, en el fondo nunca llegaron a aspirar más que a eso).

El ascenso al poder de una Junta Militar significó la extensión de ese Operativo Independencia más allá de los montes tucumanos. De esa manera las “izquierdas” fueron aniquiladas. En rigor no fueron aniquiladas las “izquierdas” en sí mismas, sino que lo que sucedió fue que se hizo desaparecer a un gran número de “izquierdistas” (algo así como entre ocho mil y doce mil personas, que, debido a una hipérbole perversa, terminaron por alcanzar la inverosímil cifra de treinta mil, como si algunos hubieran desaparecido dos o hasta tres veces). Esa acción representó el fin del terrorismo armado: en los años subsiguientes los “izquierdistas” producirían una importante cantidad de acciones terroristas pero ninguna –excepto por el Copamiento del cuartel de La Tablada– de gran envergadura. Sin embargo el eclipsamiento del terrorismo no fue acompañado con el desvanecimiento de la subversión. Más bien sucedió exactamente lo opuesto. De hecho no es exagerado decir que gracias a que los “izquierdistas” abandonaron –o fueron obligados a abandonar– el terrorismo pudieron concentrar todas sus energías en agudizar la subversión.

La subversión en nuestro país no ha cesado, porque la guerra diseñada para defender nuestra identidad occidental y cristiana no ha sido lo suficientemente ofensiva. La Revolución Francesa, la avanzada masónica que desató al mundo moderno, parió dos bestias esperpénticas: el liberalismo y el socialismo. Durante el siglo XIX (especialmente a partir de su segunda mitad) y hasta el siglo XX (sobre todo hasta la caída de la URSS) liberales y socialistas, monstruosos productos de las intenciones desnaturalizadoras y deshumanizadoras del hombre, se mostraron como antagónicos, pero hoy en día cada vez más demuestran ser complementarios. Si bien ambos difieren en cuestiones secundarias, en temas esenciales –como por ejemplo es sus antropologías– coinciden plenamente. La Guerra Fría no fue otra cosa más que una larga evaluación sobre cuál sería el régimen ideal que permitiese a los sinárcas de todo el globo apoderarse ya no sólo del control material del mundo sino también del control espiritual de los individuos; al final resultó vencedor el liberalismo, pero no por ello el socialismo se vio privado de hacer sus más que significativos aportes.

Hoy en día pareciera ser que resulta inmoral y reaccionario objetar esta infame subversión de nuestra identidad. El pretexto que se ha instaurado es que ello obstaculiza al Progreso. El discurso acerca del Progreso nos lástima particularmente a nosotros los argentinos: como nuestro país es un país pobre se nos ha impuesto el imperativo del “desarrollo”, que vendría a ser algo así como un conjunto de procesos en diversos ámbitos los cuales, a la larga, convertirán a nuestra tierra en un universo de producción y consumo que no tendrá nada que envidiarle a otros países. Sin embargo el mentado “desarrollo” es tan sólo una creencia, un acto de fe, y no una realidad fácilmente realizable a través de fórmulas. 
   
Esa versión del Progreso como algo vinculado al desarrollo económico estimula en nuestro país el culto a la novedad. Aquí no se producen novedades, pero si se receptan éstas con un empeño que llama la atención. La libertad, por tanto, es comprendida por los progresistas argentinos como el aumento de las distancias que deberían de existir entre un ser humano y sus componentes orgánicos o sus tradiciones heredadas del pasado. El progresista local proyecta un futuro de grandeza en donde sus limitaciones biológicas y culturales desaparecerán para siempre. A raíz de ello no le molesta trastocar la realidad: el placer pasa a ser considerado un derecho, la verdad queda reducida a la experiencia individual y la familia se desestructura completamente.

Una guerra silenciosa en contra de la vida

Los efectos más nefastos del progresismo subversivo peligrosamente activo se pueden constatar, por ejemplo, en la descabellada interpretación que la Corte Suprema de Justicia de la Nación hizo en torno al artículo 86 del Código Penal. Me refiero, obviamente, al tema de los abortos no punibles.

La separación de poderes existe para que sea el Poder Legislativo el que decida la introducción de la innovación social, mientras que el Poder Judicial tiene por tarea lo opuesto, es decir la conservación social. Aquí, empero, fue el órgano supremo del sistema judicial argentino el que decidió innovar. Como dicha innovación no provino de una instancia que esté facultada para producirla, los demás poderes del Estado reaccionaron.

Desde el ámbito legislativo los parlamentarios salieron a pronunciarse a favor o en contra de la idea de despenalizar el aborto. En Jujuy, por ejemplo, el diputado nacional Marcelo Llanos se mostró como un enemigo de la idea de permitir la ejecución impune de homicidios en el vientre materno, mientras que su comprovinciana la diputada nacional María Eugenia Bernal dejó entrever que ella está de acuerdo en apoyar semejante brutalidad inhumana. Ambos políticos, por supuesto, pertenecen al mismo partido. Costumbres normales de la partidocracia.

En Salta el líder de la oposición provincial Alfredo Olmedo, un aguerrido defensor de la vida, fue coherente consigo mismo y rechazó plenamente la aberración propuesta. En Tucumán, en cambio, la dirigente sionista Beatriz Rojkés de Alperovich no pudo ocultar la algarabía que le producía saber que en nuestro país se está planteando la posibilidad de masacrar a cientos de miles de inocentes y hasta se dio el lujo de presentar una declaración de beneplácito por ello en el Senado de la Nación.

Esa oscilación entre la aceptación y el rechazo también se percibió en el ámbito ejecutivo. Los gobernadores de Santa Fe, Chubut, Tierra del Fuego, Formosa, Misiones, San Juan, La Rioja y Santiago del Estero se manifestaron plenamente de acuerdo con este artilugio legal para someter libremente a la muerte a los niños por venir, mientras que los de La Pampa, Mendoza y Neuquén optaron por proteger a aquellos que se los desea exterminar por el único delito de existir. En el NOA la actitud de los gobernadores fue desigual: mientras que los “rusos” Alperovich y Fellner mantuvieron un silencio cómplice con el genocidio abortista, Urtubey tuvo la valentía de frenar la demencia. El gobernador salteño se manifestó primero en contra del nefasto fallo de la Corte Suprema, y luego emitió un decreto mediante el cual ajustaba los protocolos de sanidad para los casos de aborto en ocasión de violación.

Lo que Juan Manuel Urtubey propuso es que no se legitime la locura de permitir que a una mujer le baste la sola declaración de haber sido víctima del abuso sexual para poder encargar el asesinato de la persona que lleva en su útero sin ser castigada por ello. De allí es que en el protocolo que puso en circulación diga que para que el médico pueda proceder con el aborto que la demandante exige, ésta deba primero constatar que efectivamente ha tenido la desgracia de ser víctima de una violación; para ello deberá presentar una copia autenticada de la denuncia policial en donde quedó registrado el ilícito o prestar declaración ante un funcionario judicial especial que estará en los hospitales para hacerse cargo de la situación. Con esta medida se busca evitar la fabricación de casos: para que una mujer pueda impunemente dar muerte a la persona de la que será madre deberá comprobar fehacientemente que ha sido violada, algo que la Corte Suprema pretendía a toda costa evitar porque ello obstaculizaría su propósito de liberalizar el genocidio. No sería una mala idea, por tanto, agregar la figura de “tentativa de homicidio” a aquellas mujeres que se presenten en los hospitales solicitando ejercer su “derecho” a abortar por haber sido víctima de la violencia masculina cuando en realidad fueron víctimas de su irresponsabilidad, su libertinaje y su falta de autoestima.

La medida dispuesta por el gobernador de Salta es, ciertamente, mucho mejor en materia de defensa de la vida que lo establecido por los gobernadores de las provincias abortistas que más arriba hemos citado. Sin embargo no es suficiente para vencer a la subversión. Es simplemente algo escandaloso que se acepte que una persona inocente pueda ser asesinada sólo por el modo en que ha sido concebida. Personajes como el diputado nacional Bernardo Biella han recordado la existencia de píldoras abortivas como soluciones menos violentas que los abortos no punibles, pero algo como eso no es aceptable. Lo único aceptable en este tipo es salvar la vida del inocente. 


Francisco Vergalito