La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

domingo, 15 de enero de 2012

Panorama actual de la literatura argentina

Región y nación

Es necesario comenzar este artículo admitiendo lo tramposo del título. El concepto “literatura argentina” es más abarcativo que el uso que le doy aquí, pues yo me limitaré a hablar de autores jujeños, tucumanos, salteños, santiagueños y catamarqueños, mientras que el adjetivo gentilicio “argentina” se aplica en un sentido mucho más amplio. Ciertamente sería más conveniente hablar de “literatura del Noroeste Argentino”, sin embargo sucede que cuando habitualmente se habla de “literatura argentina” se limita el campo de interés a un grupo de escritores de Capital Federal y sus alrededores, reservando un espacio al final para hablar de algún artista provinciano. Entonces, en contra de esta arbitrariedad y a favor de una nueva, yo empleo aquí el término “argentina” del mismo modo que lo hacen aquellos que consideran que Argentina se resume o se sintetiza en la ciudad de Buenos Aires y sus suburbios.

Pensar regionalmente es fundamental para el siglo XXI. La región se diferencia de la provincia en que su constitución es un proceso más natural y menos artificioso. Ello se debe a que el hombre es, por naturaleza, regional. Habitualmente se habla de “región” como si fuese una cuestión propia de la geografía económica, pero en realidad se trata de una categoría existencial. La región es lo que permite que el universalismo anónimo del consumo no se imponga sobre las necesidades de los pueblos. Sin embargo la región es también un espacio vital en donde las diferencias corren el riesgo de ser absolutizadas por los extremistas, siempre y cuando alguien perverso se ocupe de silenciar a la igualdad identitaria.

En nuestro caso particular nuestra región mezcla diversos biomas: las punas andinas y las selvas chaqueñas, los montes norteños y las yungas neotropicales. Y también hay aquí una multiplicidad étnica: indios, criollos, árabes, europeos, asiáticos e incluso lo africano y lo hindú diluido entre la muchedumbre. Esto hace que los modos de vida varíen significativamente entre las diversas localidades: Selva en Santiago del Estero es muy diferente a Santa Catalina en Jujuy, y Tinogasta en Catamarca casi no se asemeja en nada a Capitán Juan Pagé en Salta. No obstante en todos los habitantes de la región se repite la voluntad de ser argentinos.

En los últimos dos siglos y medio el NOA, cuna de la cultura tucumanense, pasó de ser de una región de gran importancia a un espacio marginal. Mientras en esta parte del mundo se vivió el cristianismo en estrecha dependencia con la España concéntrica, las ciudades florecieron. En cambio cuando el proyecto modernizador golpeó en el continente, toda la región perdió su dinámica; el NOA se convirtió en un lugar de tránsito entre el Atlántico y el Pacífico, en un montón de selvas y montañas a las que se volvió necesario anular.

Hoy en día aún se vive en esa realidad de postergación. Nuestro desafío es “re-constituir” el “nosotros” que habita la región a la luz de reconversiones que revaloricen las tradiciones regionales. En este sentido, un arte acorde a la grandeza del NOA es una urgencia. La literatura del NOA tiene que tornarse tan argentina como la del resto del país. Observemos entonces cuál es la actual situación del arte literario en la región.

El drama

La escena dramática del NOA está al borde del abismo. Ciertamente existe un puñado de espíritus virtuosos capaces de escribir y poner sobre las tablas obras teatrales admirables en estas provincias, pero son tan pocos que es más interesante estudiar a las mayorías naufragantes.

Quien conoce minimamente el universo de la artesanía dramática en el NOA no negará que el 80% del público que disfruta del teatro se concentra en torno a la labor que realizan el 20% de las personas que producen dicho teatro. El restante 20% de los espectadores teatrales se distribuyen entre el otro 80% de las obras que son puestas en escena. “¿Por qué existe esta desarmonía tan grande entre oferta y demanda?” inquirirá el lector. Y la respuesta no se hará esperar: por la calidad. En efecto, a la mayoría de la gente que le gusta asistir al teatro también le agrada presenciar algo que manifieste su buena calidad, mientras que hay una minoría importante de personas que no utilizan ese criterio a la hora de seleccionar la pieza teatral que fruirán.  

Aquí aparece un legítimo interrogante: ¿a qué se debe que haya una oferta tan abundante y una calidad tan paupérrima? Esto es una buena pregunta, cuya respuesta requiere un poco de elaboración. En el año 1984, en plena “primavera democrática” alfonsinista, la Universidad Nacional de Tucumán tuvo la “brillante” idea de crear la Licenciatura en Teatro. Durante las décadas de 1960 y 1970 el teatro denominado “popular” había gozado de un maravilloso momento de auge en la provincia, provocando una hiperactividad de la gente de teatro sobre los proscenios. Pues bien, esto sirvió de excusa para que se destinase parte del presupuesto universitario para la creación de una nueva Licenciatura que ayudase a profesionalizar a esa movida. Sin embargo todo se desvirtuó casi de manera inmediata. Esto que digo se comprueba al recordar que, una vez aprobada la carrera, la sede que recibió a los teatristas fue la Facultad de Artes y no la de Filosofía y Letras, pues el objetivo era formar especialistas en las artes escénicas y no artistas de la palabra encarnada. Este detalle es elemental: desde que el teatro rompió su filiación literaria, este arte se ha degradado notoriamente. Esto fue un proceso que tomó lugar a lo largo del siglo XX, y cuyo epicentro fue Europa. El teatro sin texto es algo casi tan penoso como ver a un autista gritando y golpeándose a si mismo con la intención de comunicar aquello que no se sabe exactamente qué es. 

Afortunadamente en el mundo contemporáneo no todo teatro carece de texto, pero si es normal toparse con textos teatrales de escaso o nulo valor artístico. El teatro que brota de las aulas de la Facultad de Artes de la UNT es, casi en su totalidad, ese teatro degradado al que debería caberle un nombre diferente, para que los teatristas de ahora no se sientan cercanos a ciertas versiones de Shakespeare frente a las cuales no se emparientan ni en lo más mínimo.  

En el ámbito teatral del NOA cada autor trabaja según su propio ritmo y detrás de sus propios objetivos. Esto repercute en la falta de unidad estilística. Es como un montón de gente haciendo lo que pueden, tratando de nadar en un océano pero sin intuir a dónde deben llegar. El libro Made in Tucumán (San Miguel de Tucumán, 2009) refleja ello a la perfección: seis autores del Jardín de la República, cierta ansiedad generacional –de la generación que nació o se desinfantilizó durante los años del Proceso–, una mirada en muchos casos imberbe de la provocación, un humor de poca sonrisa real y muchas risas de compromiso, y la sensación de que uno sentirá más incomodidad que la calculada por lo autores cuando vea a los actores poniéndole el cuerpo a lo escrito.  

El pozo ciego en el que se encuentra la dramaturgia en el NOA supone toda una serie de conflictos en quienes han elegido el oficio de la actuación en estas latitudes. En lugares como Tucumán hay una auténtica guerra que periódicamente desatan los “teatristas independientes” (los representantes del 80% de los productores que capturan al 20% del público) contra el gobierno provincial, debido al incumplimiento de la ley 7.854 de fomento a la Actividad Teatral Independiente. Las protestas estallan, pero tienen la misma eficacia y el mismo eco que tienen las protestas de jubilados. Ambos grupos –jubilados y teatristas– son considerados socialmente como dos grupos prescindibles, y por tanto irrelevantes a la hora del diseño de políticas públicas (la gran diferencia está en que es una injusticia tratar así a los trabajadores pasivos, mientras que no se puede decir lo mismo de quienes hacen teatro).  

La mentada ley, aprobada en 2006, sólo contribuye a legitimar una situación decadente. En lugar de estimular los saltos de calidad a través de la sana competencia promovida con fondos públicos, la ley únicamente consiguió que quienes ya estaban produciendo una gran cantidad de dramas imbancables se sintieran con derecho a reclamar remuneraciones por eso. Se arguyó que el “teatro popular” merecía un mejor trato por parte de las autoridades, pero quienes lo dijeron olvidaron el hecho de que nunca antes en la historia los gobiernos del NOA han apoyado tanto a dicho teatro; el detalle que debe tomarse en cuenta, claro, es que hoy por hoy el “teatro popular” es el fútbol (y es innegable que éste ha sido subsidiado generosamente por los gobiernos regionales de la última década). 

Por supuesto que los teatristas se resisten a reconocer todo esto, y atribuyen el ninguneo que sufren de quienes controlan el Estado al hecho de que sus compromisos políticos expresados a través de sus obras jaquean a los poderes corruptos de nuestros días. Pero ello, obviamente, no es más que sus inconfesadas ínfulas de grandeza desenvueltas para tapar la mediocridad en la que flotan. Recuerdo que en 1999, una semana antes de que se desarrollen las elecciones para gobernador en Tucumán, Carlos Alsina montó una obra titulada “La Guerra de la Basura” que, supuestamente, tenía por objetivo “desestabilizar” al bussismo que se perfilaba como el gran ganador de los comicios (por esa época muchos de los autodenominados “artistas” e “intelectuales” de Tucumán veían al bussismo como un fascismo emergente en la Cuna de la Independencia, pero no advertían –o tal vez no querían advertirlo para seguir creyéndose héroes– que su lucha era contra un molino de viento, puesto que los Bussi nunca pasaron de ser meros neoliberales al servicio de Menem). La pieza de Alsina era una farsa, bastante burda por momentos, que bien resumía a la producción teatral tucumana de la década de 1990 y anticipaba los clichés más comunes de la de la década siguiente. De todos modos una farsa mucho más interesante se presenció unos días después, cuando Ricardo Bussi perdió las elecciones por culpa del bochornoso fraude orquestado por el pejotismo. Para ese espectáculo no hizo falta ningún graduado de la Facultad de Artes de la UNT.   

Lo que sucede es que los teatristas olvidan que, históricamente, el teatro significó la materialización de una realidad virtual contrapuesta a la realidad real. Por tanto el teatro –con sus historias alegres o tristes, reivindicativas o pasatistas– es un refugio a donde van quienes quieren huir. Todo el potencial de lo micropolítico que alguna vez quiso tener el teatro fue barrido por el fulgor azul de los televisores al que no pudieron vencer. En la actualidad proliferan las salas teatrales en el NOA (especialmente en Salta y Tucumán) que acogen a aquellos sofisticados o masoquistas que se refugian de las ciudades en donde las calles son cortadas de forma imprevista, en donde los ruidos urbanos ensordecen y en donde las filas de espera se multiplican. Entonces, por más que se califiquen a si mismos de “populares”, los teatristas se encuentran verdaderamente muy lejos de elaborar una narrativa realmente popular como la que actualmente tiene el fútbol y como la que alguna vez tuvo la Iglesia con sus autos sacramentales, sus misas y sus procesiones. 

Una manera de reformular lo que escribí acerca del teatro en el NOA es tomando en cuenta que muchos egresados de la famosa Licenciatura en Teatro de la UNT en la actualidad han optado por armar o incorporarse a las murgas barriales o por dedicarse a la bufonería disfrazados de clowns. Que haya un número importante de actores graduados que terminan en murgas o en semáforos es un signo de que o bien los que optan por convertirse en histriones son personas que se sentirían a gusto como habitantes de República Cromañón (en los momentos anteriores a la lluvia de cianuro) o bien la formación que esa gente recibe en el claustro universitario deja mucho que desear. También está la tercera opción que explicaría que el fenómeno de los actores murgueros y/o bufones se debe a que en nuestro país la cultura circense se ha vuelto redituable. Ello es factible: para ser un actor es necesaria la preparación, en cambio para pintarse la cara, disfrazarse y salir a decir tonterías y hacer el ridículo sólo hace falta tiempo libre. Y en la Argentina de los Kirchner hay mucha gente con tiempo libre.

La poesía

El NOA es una región de aceptables poetas. O al menos lo fue. Hubo una interesante tradición que, de alguna manera, se apagó en 2011 cuando terminaron de apagarse Néstor Groppa en Jujuy, Felipe Rojas en Santiago del Estero y Raúl Aráoz Anzoátegui en Salta. A estos poetas –que, a decir verdad, ya estaban jubilados desde hacía años– los continúan otros poetas nacidos en épocas posteriores, que vivieron durante su juventud o su temprana adultez los años de la dictadura procesista, lo cual, al parecer, los afectó profundamente en su manera de interpretar al mundo (y de producir literatura).

Sin embargo lo que me interesa aquí es detenerme no en los continuadores de Groppa, Rojas y Aráoz Anzoátegui, sino en los continuadores de éstos. “Continuadores de continuadores” se podrían titular estos párrafos que versan sobre la poesía del NOA en mi ensayo.

Cuando era niño solía jugar al “teléfono descompuesto”. Este juego consistía en reunir a un grupo de personitas, colocarlas una al lado de la otra, y decirle una frase al oído al primero de ellos, para que luego el mensaje fuese transmitido de oído en oído a través de susurros; al llegar al eslabón final de la cadena, la frase era pronunciada en voz alta, constatando que en algún punto alguien había distorsionado el mensaje, ya que lo pronunciado en la última instancia no solía asemejarse en nada a lo pronunciado en la primera. Al hablar de “continuadores de continuadores”, al pensar en La Carpa y en La Brasa y luego comparar sus poemas con lo producido por los grupos contemporáneos, el “teléfono descompuesto” se nos viene a la mente.    

En 2008 el escritor Santiago Sylvester, con el presupuesto del Fondo Nacional de las Artes, presentó una compilación que reunía numerosos poemas escritos por autores de la región. El libro se tituló “Antología de Poesía Joven del NOA” y fue un intento de completar un trabajo similar titulado “Antología de Poesía del Noroeste Argentino” de 2003, en el que el compilador salteño recogía a una gran cantidad de nombres ya consagrados en el campo de la poesía regional. Decir que entre una obra y la otra hay tanto espacio que cabe un universo entero es exagerar un poco, pero nadie, ni el más negligente, puede negar que se trata de obras muy diferentes. En el libro de 2003 hay unas cuantas piezas verdaderamente brillantes, mientras que en el libro de 2008 aparece, con suerte, uno que otro verso que vale la pena ser leído.

Lo que se nota entre los jóvenes aspirantes a poetas es el abandono de la preceptiva clásica de la poesía, lo que genera que el mismo valor de lo poético en los textos se pierda o se aniquile. Esto es un vicio muy argentino, que en lo personal me arriesgo a atribuirlo al desarrollo temprano de la cultura rockera en nuestro país. Expliquémoslo: cuando estalló la Guerra de Malvinas en la Argentina se promovió un boicot a todo lo que fuese inglés, lo que permitió que los músicos locales gozasen de una difusión inaudita hasta ese momento; gracias a ello se generó una suerte de efecto de retroactividad, mediante el cual los rockeros vernáculos –que hasta ese entonces deambulaban en los márgenes de la cultura, musicalizando el consumo de estupefacientes ilegales de mucha gente adinerada– dejaron de ser considerados émulos fallidos de artistas como Pink Floyd, Bob Dylan, The Doors y demás para pasar a ser considerados, desmesuradamente, sus equivalentes locales. A partir de allí la década de 1980 desarrolló orgullosa, y con cierta masificación, a la cultura del “rock nacional” (a la par que desarrolló también a la cultura del consumo de drogas), lo que, como era de esperarse, pauperizó la calidad poética de lo que se cantaba por el simple motivo de que la música de fondo hermosea automáticamente a las palabras –cualesquiera que éstas sean– que pretenden correr por encima. Los más jóvenes, los que crecieron escuchando esa música y la música aún peor que le siguió en los años posteriores, absorbieron esa influencia y creyeron que así como había una “glamorosa” escena para el rock, también habría una similar para la poesía. Entonces se largaron a escribir, marcando su nivel de exigencia literaria con la pobre vara que se lo marca al rock nacional, intentando compartir las audiencias. Y si a esto se le suma la perniciosa difusión de las obras “poéticas” de Benedetti, de Galeano y de sujetos similares, se comprenderá que las miserias del presente suelen tener sus orígenes concretos en el pasado.

En la década de 1990, con la quimera del “uno a uno” vigente, lo extranjero apabulló a lo nacional, y las remeras con la leyenda “Seattle” reemplazaron a las que decían “Suncho Corral”. Esto generó un quiebre comunicacional entre generaciones, que recién se subsanó con la crisis de 2001, cuando el dinero no alcanzaba más que para lo local, y la pendejada se vio obligada a conocer a sus antecesores que hasta ese momento habían ignorado. Desde entonces se gestó una cultura de lo berreta, producto de gente en crisis que vivía sin grandes aspiraciones, en donde lo cartonero pasó a ser una alternativa válida. Al reunirse las generaciones, los más jóvenes –personas educadas por los mercados y sin un ápice de conciencia patriótica– se acomodaron en este mundo decadente de la Argentina kirchnerista que ha renunciado al desarrollo y que sólo se conforma con la subsistencia, y se han convertido en su voz.
  
Se asiste, entonces, a una gran estafa literaria. La misma supone que lo misterioso o lo sacro de lo poético (en realidad son lo mismo) queda erradicado de la poesía. De ese modo los poemas de los poetas jóvenes del NOA parecen mensajes de texto o chat logs ordenados en verso. Es prosa que poco tiene que ver con la poesía. 

Permítanme improvisar un poema que bien podría figurar entre las páginas de Intravenosa y de Trompetas Completas, en el blog de La jeta literaria o en lugares así, y que ilustra perfectamente esto que apunto:

Vuelvo a casa.
Quiero llegar temprano
para ver “CSI: Miami”;
me calienta la detective rubia,
toda una MILF.
 Pero mientras que el colectivo se mueve
y Ciudad de Nieva está cada vez más cerca
la veo a ella,
veintitantos años,
delicada,
pequeñita,
preciosa.
Me olvido de la rubia y la miro,
imagino que le hago el amor en un ascensor
como uno de los Baldwin se lo hace a Sharon Stone
en “Sliver”.
Me parapijea,
me hace sentir que me salgo del tiempo.
Ella se da cuenta que la veo.
Sonríe, se sonroja, mira para otro lado.
Al cabo de un rato de éxtasis
me doy cuenta de que me pasé de mi parada.
Bajo del colectivo en otra parada
y con la colgante parada.
Me apuro en llegar a casa,
quiero ver a la MILF.

Y si este “poema” no alcanza para que el lector termine de entender que es lo que estoy diciendo, me daré el lujo de relatar una escena que una vez presencié: en un encuentro de escritores, estaban en una mesa de poetas el maestro Arturo Álvarez Sosa y otra gente dedicada, al parecer, a la escritura. Llegado el momento de su intervención, Álvarez Sosa leyó un magnífico poema de su autoría, en el que trata de poner en palabras el lúcido compromiso con la mortalidad que tenemos los seres humanos, honrando la esencia de lo femenino que mueve al universo a través de sus danzas de ritmos inciertos para los observadores pero exactos para la naturaleza. Lo curioso fue que, apenas unos pocos minutos antes de ello, un muchacho salteño o jujeño había estado tratando de explicar qué era para él la poesía, llegando a decir que a él le parecía una ocurrencia genial de poeta el sugerir que los tsunamis eran “Dios masturbándose” [sic] ya que hay mucha gente que dice que “cuando llueve es Dios que llora”. 

La narrativa

Una gran cantidad de obras narrativas han sido producidas en el NOA en los últimos años. Sin embargo, lo sabemos, cantidad no es igual a calidad.

Afortunadamente algunos autores veteranos siguen escribiendo en esta región, aunque, claro está, sólo se ocupan de copiarse a si mismos. Tal es el caso del catamarqueño Jorge Paolantonio, del jujeño Héctor Tizón y del tucumano Octavio Cejas. En este último, en Cejas, las influencias de Luís Franco y de Jorge Washington Ábalos son tan felizmente notorias que resulta un placer leer sus textos, más allá de las diferencias en otros ámbitos que uno pueda tener con el autor (por ejemplo hace unos meses el escritor publicó una carta en La Gaceta en la que se manifestaba en contra de la doma de potros, cosa que no comparto en lo absoluto). Cortázar también dejó su huella sobre Cejas, pero no me refiero al folklorólogo Augusto Raúl Cortázar sino al humorista Julio Cortázar. Lo curioso es que el tucumano es uno de los pocos cortazarianos que lograron imitar las escasas virtudes del autor de Rayuela y desentenderse de sus muchos defectos.

El eco de Cortázar en las letras de la región (al igual que en el resto del país) es algo lamentablemente muy arraigado. Desde hace, por lo menos, cuarenta años que la literatura argentina sufre de lo que denomino “el virus Cortázar”. La obra de Cortázar, al igual que el rock nacional, distorsiona vocaciones. Muchos adolescentes que leen a Cortázar en su juventud se sienten estimulados a escribir, pues perciben que si Cortázar pudo hacer lo que hizo y volverse famoso con ello, ellos también podrán seguir esa senda, ya que el esfuerzo de imitarlo no parece excesivo. Así muchos jóvenes “cortarizados” son extrañamente movidos por los libros de don Julio a proseguir la carrera de Letras o, peor aún, la de Ciencias de la Comunicación, y a intentar vendernos después los relatos que escriben durante sus horas de ocio.

Un clásico ejemplo de estos cortazariados a quienes refiero es Jorge Accame, uno de los escritores jujeños más famosos en la actualidad. A Accame se lo conoce por su pieza dramática Venecia (San Salvador de Jujuy, 1998) y por su novela Forastero (Buenos Aires, 2008), dos textos generosa o exageradamente premiados, pero pocos saben que este autor es un hábil fabricante de literatura infantojuvenil. Ello lo emparienta aún más con Cortázar, quien también poseía esa destreza y que era lo que, en definitiva, lo destacaba.

Otro cortazariado en el NOA es el santiagueño Lucas Cosci. Este autor escribió la novela Faustino (Santiago del Estero, 2011), un texto en el que habla de la gente de su generación deslizando por detrás varias loas y algún reproche a la figura del masón Domingo Faustino Sarmiento. Cosci es profesor de filosofía y ha estudiado la obra de Orestes Di Lullo. Para alguien desprevenido, resultaría extraño que alguien que ha mostrado cierta admiración por aquel venerable pensador santiagueño produzca una obra con las particularidades de Faustino. Sin embargo cabe recordar que el Di Lullo de Cosci no es el auténtico Di Lullo, sino la desfigurada versión pergeñada por Gaspar Risco Fernández, y transmitida por Alejandro Auat y Fernán Gustavo Carreras, que convierte al recopilador del Cancionero popular de Santiago del Estero en una suerte de socialista cristiano partidario de las causas progresistas. Teniendo eso presente, imagine usted, estimado lector, como viene la mano con las narraciones de Cosci.         

Un tercer nombre que podemos agregar a esta lista es el del tucumano Fabián Soberón. Soberón publicó La conferencia de Einstein (San Miguel de Tucumán, 2006), un libro que recoge y expone desordenadamente tres historias, dos de las cuales –la historia de un hombre que tiene que presentar a Einstein en una charla pero sin haber comprendido casi nada de lo que el científico sostenía, y la historia de Adolf Eichmann durante los años en los que vivió en Concepción– terminan siendo completamente desperdiciadas en su valor literario. Recientemente este tucumano publicó El instante (Córdoba, 2011) que acopia una suerte de viñetas que tienen por protagonistas al Malevo Ferreyra, a Rodolfo Walsh, y a Charles Darwin junto a Juan Manuel de Rosas entre otros. Le sugiero a Soberón que en el segundo volumen del título o en su próxima reedición agregue textos sobre el soldado Mario Gutiérrez, la niña Socorro Tejerina y la tertulia en la que participaron Jorge Luís Borges, Ernesto Sábato, el reverendo padre Leonardo Castellani y el presidente Jorge Rafael Videla.   

Llegado a este punto me autorizará ahora el lector a escribir sobre dos libros que se jactan de reflejar el estado actual de la narrativa del NOA: me refiero a Del amor, la muerte, el diablo y otras historias (San Miguel de Tucumán, 2011) y a Cuentos del Noroeste (Salta, 2011), dos antologías que son el resultado de dos concursos regionales de relatos. Ambos libros reúnen a un total heterogéneo de 27 autores, todos premiados por un jurado de expertos. Al recorrer las páginas de las dos obras uno se pregunta si o bien el jurado fue excesivamente generoso o si bien el jurado entendía poco acerca de cuál era su tarea. Lo más probable es que ambas opciones sean correctas.  

Como el número de autores es muy grande, me inclinaré por hablar primero acerca de las 9 mujeres publicadas, y luego lo haré sobre los 18 hombres en la misma condición.

De las nueve mujeres al menos seis son tucumanas, una santiagueña, una jujeña y una  –la autora Alice Velázquez-Bellot– tiene una procedencia que ignoro. Esta última mujer, Velázquez-Bellot, es autora de “El hacedor de trinos”, un cuento que nos trae a la mente el relato “The Birds” de Daphne du Maurier, incluido en el volumen The Apple Tree (Londres, 1952) y desarrollado con un manejo mucho más preciso, inteligente y sólido de lo inquietante.

María Pía Danielsen, la santiagueña, también trabaja lo inquietante en su cuento “Telaraña”, pero su texto resulta tan desbordado de palabras y tan tacaño de silencios que la historia se malgasta a mitad de camino. Fabiana Calderari, autora del cuento “Entre vecinos”, también vive en Santiago del Estero, pero es jujeña, al igual que Ildiko Nassr (quien en realidad no aparece en las dos antologías que intento reseñar pero que me aprovecho de la situación para mencionarla). Tanto Calderari como Nassr son las equivalentes norteñas de las porteñas Patricia Suárez y Ana María Shua, dos mujeres que si nunca se hubiesen empecinado en escribir, la literatura argentina –y la gran mayoría de sus lectores– no las extrañaría ni en lo más mínimo.    

Entre las tucumanas hay de todo. Mónica Cazón escribió “La señal”, cuento en el cual intenta transmitir la experiencia de conversión de un escéptico al acercarse a la polémica Virgen del Cerro. La aguilareña Sara Rosa Argüello –autora de “El viaje”– y la cordobesa Alicia Sant Tochón –autora de “El amo”– construyen historias tan convencionales como aburridas (aunque hay que reconocer que en Sant Tochón hay un mejor manejo de las técnicas narrativas). “El Rápido de los Sueños” se titula la obra de Sara Graciela Rivas incluida en una de las antologías: el cuento, una historia sobre una venganza de los trabajadores ferroviarios de Tafí Viejo, parece ser una de esas piezas que habitualmente se mandan a los concursos literarios, en donde se intenta convencer al jurado apelando a la corrección política (eso o doña Rivas es tan optimista que parece ilusa o es directamente una militante kirchnerista).  

María Gabriela De Boeck intenta ser un poco más arriesgada y logra en “La muerte entre las cañas” un texto convincente, que encaja bastante bien en los debates acerca del “cambio de género” que se dan por estos días. 

Finalmente de quien me resta hablar de las de este grupo es de María Marta Lobo, una periodista que se atribuye el cuento “Los gusanos”, el cual versa sobre la disfuncionalidad familiar. Esta mujer maneja un tono diferente al de sus colegas, debido a que es evidente que ella orbita alrededor del universo de la llamada Nueva Narrativa Argentina (Lobo es quien organiza anualmente un taller literario animado por el elegante cagatintas de Maximiliano Tomas y por el neurótico zurraverbos de Diego Grillo Trubba en San Miguel de Tucumán). Entre estos jóvenes porteñoños de la NNA cuesta encontrar a un autor cuya obra sea en su totalidad rescatable del olvido que merecen, porque, fundamentalmente, cuesta encontrar a uno que haya aprendido algo del Fogwill o de alguno de los autores de la Literal a los que dicen admirar, uno que lea a Washington Cucurto en la clave ácida y rencorosa contra su propia estética en la que este personaje escribe sus textos, uno que se haya abstenido de enviciarse hasta embrutecerse con el Facebook y no termine creyendo que escribir libros es como publicar mensajes en el muro, uno que haya evitado la desensibilización casi patológica que estos hombres y mujeres manifiestan frente a los acontecimientos históricos que experimentan (me refiero a acontecimientos vivenciales y no a sus relatos), y/o uno para los que de Nueva York, París y Londres sus sueños hechos no estén –aún aunque muchos digan que son gente de barrio llevar. La NNA es a la narrativa lo que el rock nacional a la música.

Ahora bien, es el momento de pasar a los hombres incluidos en las dos antologías que mencioné más arriba.

Comencemos hablando de los tucumanos. En el cuento “Luciérnagos de Chasquivil” de Federico Soler encontramos un esfuerzo por escribir de un modo tan florido que salta a la luz que, al menos con este relato, uno puede decir que como narrador Soler es un poeta descortés. “Memorias de otra vida”, una historia de amor escrita desde una suerte de existencialismo kitsch, y “Tragedia”, un relato también de amor con tintes autobiográficos, de Diego Véliz y Gustavo Urueña son dos textos soporíferos pero bien intencionados, lo que nos sugiere que ambas obras debieron desarrollarse en una extensión diferente a la que sus autores les dieron (tal vez más larga, tal vez más corta, pero ciertamente no en la que terminaron siendo publicados). El cuento “Bernabé en París” de Carlos Sánchez es una simpática anécdota felizmente inventada, pero escrita de una manera tan sosa que el texto parece escapado del libro Violines y toneles (Buenos Aires, 1908) de Roberto J. Payró. “Tratos son tratos” de Andrés Alberto Ortiz narra puerilmente una historia que roza lo pueril –casi indigna de recibir una mención en un concurso de cuentos–, mientras “Las dos caras de Núñez” de Diego Marazza se exhibe como un relato que, para desgracia de aquel que lo recorre, se demora demasiado en lograr el supuesto efecto cómico que cree contener. 

Los libros que reseño reúnen a dos autores tucumanos destacados y muy publicitados: Rogelio Ramos Signes y Eduardo Rosenzvaig. Aquí reaparecen los autores cortazariados, pero en dos vertientes distintas. Ramos Signes, autor de “Pécora Quichi a destajo”, encarna circunstancialmente el cortazarismo fantasista que lo acerca a Adolfo Bioy Casares y a Abelardo Castillo (línea en la que también se afilia el relato “El hijo del muerto” del tucumano César Guzmán o buena parte de la obra narrativa del jujeño Pablo Baca), y el fallecido Eduardo Rosenzvaig, autor de “Demanda por discriminación contra la Academia Sueca”, también circunstancialmente representa al cortazarismo humorista que lo aproxima a Roberto Fontanarrosa y a Alejandro Dolina (línea en la que se acomoda “El Diablo de Senderitos” del salteño José Agüero Molina y casi todo lo publicado por el jujeño Alberto Alabí). De todos estos antologados, Ramos Signes y Rosenzvaig son los que más se asemejan a los escritores profesionales, siempre tan atentos a moldear sus obras según las necesidades del mercado masificador, siempre tan cercanos a los académicos que sugieren la constitución de los cánones.         

Otro de los nombres con los que nos topamos es el del catamarqueño Julio Misael Herrera, autor de “Riña de gallos”. A Herrera le cabe casi todo lo que escribí sobre Cosci, con la diferencia de que el catamarqueño no es un pensador sino un violinista, por lo que es probable que lo suyo provenga más de la intuición que de la reflexión. Después aparece el cubano Idangel Betancourt, un disidente instalado en Salta y actual editor del suplemento cultural del diario oficialista Punto Uno, que escribió “Margarí”. Su cuento alude veladamente al Che Guevara, el aventurero de la motocicleta, pero su enfoque sonará inesperado para quien admire a ese filibustero.

“La Feria” del jujeño Agustín Guerrero es un relato de tintes humorísticos, “Trópico y mar” del salteño Miguel Dallacaminá nos habla de las frustraciones juveniles, y “La daga de bronce” del catamarqueño Héctor Omar Quijano trata acerca de una venganza en una especie de escenario de montoneras decimonónicas. Sorprende el hecho de que los tres cuentos hayan recibido premios (tomando en cuenta que el premio es un reconocimiento a una obra excepcional y no una simple palmada sobre el hombro).

Sólo me falta hablar acerca de tres jóvenes que, entre tanto ruido, algo de música prometen. Uno de ellos es salteño y se llama Emanuel Carrizo. Carrizo publicó “Por qué no se debe escribir frente a un espejo”. Otro es jujeño y se llama Mariano García. García publicó “La verdad sobre la muerte de los pájaros”. Ambos escritores demuestran templanza en lo que hacen y un cuidado por el estilo que se agradece. A la par de ellos está Pablo Cerone, un jujeño radicado en Tucumán, en el que se leen sus ansiedades biográficas a la luz de un respeto solemne por la literatura regional. Cerone es el único que aparece no en uno sino en los dos libros que reseño, con los cuentos titulados “La Carpa” y “El árbol de poesía de Leandro Álvarez”.

La narrativa del NOA necesita de al menos un cuentista inteligente que deje de lado tanta bobería, tanto estancamiento y tanto oportunismo, y demuestre que sabe plasmar desde la ficción a los debates del campo literario regional. Y después le urgen los novelistas. De Salta deberían surgir dos narradores: uno que se convierta en el Federico Gauffin del siglo XXI y narre la actualidad del Chaco Salteño (especialmente todo lo concerniente a la narcofrontera), y otro que desnude a las hipocresías de una sociedad degenerada que tiene a un pequeño tirano que se rodea de gente del Opus Dei y le dedica su triunfo electoral a un infame comunista, o que tolera que un narcotraficante les de clases de moral pública –en este camino ya aparecen algunas obras que responden a esa exigencia, como la novela Su Santidad, el Anticristo (Salta, 2010) de Ernesto Bisceglia. Tucumán precisa de alguien dispuesto a la ficción científica, alguien que, usando los elementos de las humanidades, describa el futuro de una sociedad sometida al perverso poder de unos sionistas acomodaticios y cristofóbicos. Catamarca y Jujuy demandan a un novelista en cada provincia que –apelando al pasado o al presente de sus lugares, pero siempre con un amplio entrenamiento occidentalista– sepa refutar el estereotipo que hace de sus respectivas provincias dos yermas guaridas de la pobreza. De Santiago del Estero, por último, debería surgir el novelista más conspicuo de la región, pues esa provincia es, hoy por hoy, el espacio más propio para que la identidad nacional se manifieste de la manera más pura. Aún con la extrema violencia que se registra a diario (cualquiera que lea los policiales santiagueños sabrá de lo que hablo), aún con el juarismo avatareado en zamorismo, aún con los tilingos de clase media que día a día crecen en la provincia, Santiago del Estero es el sitio de la Argentina con mayor capacidad de darle una lección de nacionalismo al resto del país. 

El microrrelato

Para concluir mi ensayo me referiré a los microrrelatos. En el NOA el microrrelato se ha convertido en una suerte de plaga onanística entre los escritores, escribidores y escribientes. Muchos atribuyen la paternidad de este mal a David Lagmanovich, un profesor universitario tucumano que se esforzó por difundir esta forma literaria en la región. A raíz de ello en la actualidad pululan los microrrelatistas pero escasean los microrrelatos.

Lo que sucede con el microrrelato es que nació como una boutade literaria sobre la que algunos avivados intentaron teorizar hasta darle autonomía. Mientras se mantuvo como un juego ocasional de los cenáculos literarios, el microrrelato era pura y sana alegría. Pero cuando empezaron a montar una industria en torno al mismo la situación se volvió preocupante. La publicación de libros enteros de microrrelatos firmados por un solo autor comenzó a volverse más común. No creo que haga falta que diga que tal cosa es una desmesura.

El microrrelato, por su elitismo literario, no puede ser producido en masa. Para escribir un microrrelato es necesario poseer la sensibilidad del poeta y la inteligencia del narrador por partes iguales. De no poseerse ello, se corre el riesgo o bien de que el microrrelato termine siendo unos versos erráticos encorsetados en una estructura prosaica o bien de que se esté en presencia del bosquejo de un cuento abortado. En el NOA la gran mayoría de los microrrelatos caen dentro de una u otra descripción. Basta con leer Monoambientes. Microrrelatos del Noroeste Argentino (Buenos Aires, 2008) y Fervor de Tucumán (San Miguel de Tucumán, 2010) para comprobarlo.

A toda la movida del microrrelato que se generó en el NOA uno puede observarla como lo que es: una suerte de club de entusiastas. Quienes se dedican a la canaricultura o al coleccionismo de duendes operan de la misma forma que los microrrelatistas, puesto que viven desarrollando su interés particular, organizando encuentros periódicos y creando un código que sólo ellos entienden completamente. Son una tribu urbana de gente adulta.

Con la creación de las redes de microblogging (v. gr. Twitter) el mundo de las comunicaciones está adquiriendo una nueva dinámica. Esto, de alguna manera, comienza a golpear en la literatura –básicamente porque golpea en los hábitos de lectura. Quizás dentro de esos nuevos escenarios el microrrelato tenga una mayor razón de ser, pero mientras tanto lo mejor que un lector puede hacer es darle el escaso o nulo apoyo que este tipo de texto merece.  



José Franco Zain el-Din Caballero

jueves, 12 de enero de 2012

Persiguen en Jujuy a una peligrosa banda de asaltantes

En medio de una hermética investigación, detectives de la Policía jujeña se encuentran tras los pasos de los cuatro delincuentes, quienes durante el mediodía del pasado sábado asaltaron violentamente a una distribuidor de cigarrillos ubicada en el barrio San Pedrito de la capital provincial.

El violento robo, providencialmente, no dejo víctimas a pesar de la balacera que se origino posterior al ilícito, que a su vez permitió la detención de dos de los seis integrantes de esta peligrosa banda de delincuentes.

En este sentido el titular de la Dirección de Investigaciones, comisario mayor Carlos Ayarde, expresó a El Tribuno de Jujuy que "ya se dio aviso a todas las unidades regionales policiales de la provincia" y "se espera que en los próximos días se obtengan resultados positivos" alrededor de este cinematográfico robo.

Por otro lado el titular de esa división especial no quiso adelantarse como tampoco se atrevió a confirmar que la banda de delincuentes que robaron la distribuidora de cigarrillos, ubicada sobre la calle Viltipico al 100, serían los mismos que durante el pasado año asolaron a productores tabacaleros de Perico y San Pedro.

Cabe señalar que los únicos detenidos por el hecho se encuentran imputados por el supuesto delito de "robo en poblado y en banda con uso de arma de fuego, asociación ilícita, atentado y resistencia a la autoridad agravado por el uso de armas de fuego y portación ilegal y uso civil de armas de fuego".

Un nuevo impresentable en el NOA: Castells fijará residencia en General Mosconi, ¿disputará contra Milagro Sala?


El líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), Raúl Castell, se vendrá a vivir a Salta y eligió General Mosconi como su nuevo lugar de residencia por “mucho tiempo”.

El dirigente social se instalará en Mosconi el próximo martes 17, reveló ayer Carlos “Tyson” Fernández, el líder piquetero y principal referente del MIJD en esta provincia.

Por otra parte, el MIJD se movilizará el próximo lunes 16 en Orán para reclamar al intendente del PRS, Marcelo Lara Gros, la cesión de tierras para construir viviendas.

En tanto, el próximo 5 de marzo, se inaugurará en Mosconi una sede de la Universidad Popular del MIJD.

Mari/Mario: a un hombre salteño le falsifican el acta de nacimiento con orden de un juez para que figure como mujer

Mary Robles, desde ayer, tiene su nueva acta de nacimiento en la que consta su identidad femenina. Con ese certificado emitido por el Registro Civil, la transexual ahora inició el trámite de un nuevo DNI que se imprimirá con nombre de como mujer. “Le dimos a este caso un seguimiento personal para que todo saliera bien. Hoy (por ayer) entregamos a Mary una nueva acta de nacimiento y se le tomaron la fotografía y huellas digitales para confeccionar un DNI que respete su identidad de género”, dijo la titular del Registro Civil de la Provincia, Mónica Antacle.

Mary es una transexual salteña que desde hace años viene luchando por el cambio de identidad de género en su documento.

En diciembre del año pasado, a través de un fallo de la jueza Mercedes Inés Marcuzzi, del Juzgado en lo Civil de Personas y Familia N§4, se dictaminó el oficio que ordena la inmovilización de la partida de nacimiento actual de Mary y la confección de una nueva documentación con cambio del nombre y del sexo.

Detienen a narcopolicía que estaba prófugo

Capturado en Bolivia

El escandaloso caso de los narcopolicías registró el lunes un nuevo capítulo con la detención en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, del exsubcomisario Gabriel Giménez. El oficial integraba la banda de policías y civiles que el 25 de mayo del año pasado fue sorprendida cuando intentaba traficar alrededor de 50 kilos de cocaína por rutas de la provincia.

Tanto Giménez como su socio, el colombiano José Irahola Silverman, lograron escabullirse de la Policía y desde entonces se encontraban prófugos. Librado por la Justicia Federal, pesaba sobre ellos un pedido de captura nacional e internacional a través de Interpol.

Consultado por El Tribuno, el ministro Troyano señaló que continúa la investigación para lograr la captura de Irahola Silverman, el otro prófugo del caso. “Por razones legales y para ayudar a la investigación, hay cuestiones que no podemos revelar. De todas maneras, también en ese caso aspiramos a tener un final exitoso”, afirmó.

El funcionario resaltó la actuación de la Policía de Salta en la captura de Giménez, pese a las especulaciones sobre la infiltración de esa fuerza por el narcotráfico, desatadas tras el caso de los narcopolicías.

“No se puede endilgar a una institución las acciones de un hombre. Por eso hay que destacar que la institución hizo un buen trabajo, paciente y serio, para dar con el paradero de este hombre que la golpeó muy duro”, reflexionó Troyano.

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Las manzanas podridas

“La policía es una fuerza piramidal, pero no descartamos que algunos integrantes puedan desviar el camino”, dijo Cardozo.

Contó que Gabriel Gimenez será entregado a la justicia federal, quien quedará a cargo de la custodia y detención.

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¿Secretos valiosos o palabrería de un abogado defensor?

Tras la detención del ex policía Giménez, el abogado Marcelo Arancibia dio detalles los próximos pasos, agregando que el secuestro de una computadora tendría información sobre escuchas telefónicas autorizadas por la Justicia y encargadas por el poder político. Entre ellos  a Alfredo Olmedo.

Arancibia se refirió a los intereses contrapuestos en la causa y dijo que Giménez no ha declarado. En este sentido, el abogado habría afirmado que el poder político de Salta está muy ligado a la detención de Gabriel Gimenez porque le interesaría conocer detalles sobre algunas desgrabaciones de escuchas telefónicas que el narcopolicía debió realizar por orden del Gobierno provincial y para investigar distintas personas, como el diputado Alfredo Olmedo.

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¿Los pobres de Jujuy?: ni Milagro Sala ni Raúl Noro renunciaron aún a los subsidios del Estado Nacional



El colapso de los servicios deja al descubierto la falta de infraestructura del NOA

El Norte desenchufado

Primero por las altas temperaturas, que motivaban el uso “excesivo” de energía. Ahora, tal vez por las lluvias. El eje central es que los tucumanos siguen soportando cortes en el servicio de la luz y desde la Empresa de Distribución de Energía de Tucumán (EDET) ensayan argumentos de poco peso para justificar las fallas en el sistema.

La provincia se vio afectada por los cortes el lunes durante la siesta y durante la madrugada del martes. Así, se vieron perjudicados casi 200.000 usuarios en diferentes zonas de Tucumán, debido dos fallas suscitadas en el equipamiento de las estaciones transformadoras Norte y Oeste (pertenecientes a TRASNOA) y por los cortes programados, publicó El Siglo.

Carlos Roldán, gerente de Relaciones Institucionales de EDET, señaló que alrededor de las 23.30 del lunes se produjeron las fallas y, como consecuencia del primero de ellos, se vio afectada la prestación del servicio en una amplia zona de San Miguel de Tucumán y alrededores, como así también en Tafí Viejo, El Cadillal, Raco y El Timbó.

Asimismo, el desperfecto restante trajo complicaciones en el sector Oeste de la Capital, delimitado por los barrios Oeste I y II, América y Modelo, además la falta de energía se extendió por casi la totalidad del municipio de Yerba Buena.

Las provincias de Corrientes, Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Salta y Jujuy sufren cortes intermitentes desde los últimos días de diciembre, cuando las temperaturas comenzaron a superar con facilidad los 30 grados centígrados. Ante esa problemática, la empresa Transener desmentir "que los cortes hayan tenido origen o se hayan producido por causa de las instalaciones de esta empresa". La firma aclaró que los cortes fueron consecuencia de "colapsos de tensión originados en las redes de las distribuidoras locales". "Por lo tanto, TRANSENER se deslinda de toda responsabilidad en tales eventos", dijo la firma en un comunicado de prensa.

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El Norte incomunicado

El corte de fibra óptica se produjo en la localidad de El Bracho, en Tucumán, afectando a la empresa Telecom y todos los servicios dependientes de esta central.

Los servicios de Internet, telefonía y sistema bancario se vieron afectados desde el martes a la madrugada en Salta y Jujuy, en donde permanecieron sin servicio de Internet, telefonía fija y telefonía móvil durante varias horas.

Además, el corte perjudicó a los sistemas bancarios que no pudieron operar a través de su sistema informático ni los cajeros automáticos.


Agua: entre la escasez y el exceso

Luego de 17 días sin servicio de agua potable, vecinos de El Ceibal, provincia de Jujuy, cortaron el jueves la ruta nacional 9 a la altura de la intersección con ruta provincial 26 durante toda la mañana hasta el mediodía, abriendo el camino cada diez minutos para el paso de los vehículos.

La medida se levantó luego de que funcionarios de la empresa prestadora del servicio, Agua de los Andes y del Ministerio de Infraestructura y Planificación, acordaran junto a los vecinos una solución "inmediata". La misma consiste en la provisión programada de agua potable con el objetivo de permitir el acopio y de esa manera subsistir durante los días que no tengan servicio.


Mario Abalos, diputado provincial salteño por Cerrillos, hizo referencia a las inundaciones en el municipio de Cerrillos y aseguró que al no hacerse las obras de desagües fluviales a tiempo comenzaron a sucederse las inundaciones.

Ante este escenario, el legislador aseguró que “Cerrillos podría ser tapada por el agua” por las inundaciones y la lluvia que desemboca en varios barrios del municipio". Asimismo, aseveró que la basura es también un problema importante porque ya no hay espacio dónde alojarla.

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La familia de Néstor Piccolo pone en duda la autenticidad de la carta de suicidio que se publicó con la firma del comisario

Pasaron 44 días de su muerte y el dolor de sus familiares no mitiga. Tras mantenerse en silencio desde el día en que su hijo, el excomisario Néstor Piccolo (44), tomó la trágica decisión de suicidarse, Teresa Siglione (72), habló con El Tribuno y dejó en claro su postura: “La carta que está circulando no fue escrita por mi hijo y sólo quisieron manchar su nombre”.

La revista quincenal salteña “La Voz”, dedicada a temas de la interna policial, publicó en su edición del pasado viernes una carta de muy dudosa autoría pero que se atribuye al exjefe de la Brigada de Investigaciones. No se especifica el origen pero la revista dice que fue difundida por autoridades policiales. Allí aparecen confesiones y testimonios que pretenden explicar el suicidio del policía. Al respecto, la madre de Piccolo comentó: “Sólo pude escuchar algunas fracciones de la carta por sus excompañeros de la Guardia de Infantería y puedo asegurar que Néstor no la escribió porque hay términos que jamás utilizaría él. Además, no tiene destinatarios ni su firma. Inventaron esa carta para despistar otras pruebas, pero las personas que lo conocieron, saben que él era un hombre honesto”.

Teresa Siglione aseguró a este matutino que si bien no tenía una relación cotidiana con su hijo, pudo escuchar por sus familiares y amigos que el hombre que recibía presiones por parte de sus superiores: “Los amigos de Néstor me dijeron que en 2011 tuvo muchas presiones y también sé que él quiso reabrir la investigación por la causa del crimen de las turistas francesas, pero no lo dejaron. Además, había pedido vacaciones y también su retiro, pero no quisieron dárselo”, continuó.

La mencionada carta comenta detalles sobre el robo a una joyería ubicada calle Caseros al 700 en el macrocentro de esta capital, y habla de una banda criminal que habría querido vincular al excomisario. Con lágrimas en los ojos, la mujer dijo: “Se me fue, pero su honor jamás se irá. Alguien quiso manchar su nombre y no lo consiguió”.

“No dudo que haya tomado la decisión de suicidarse, porque tenía un carácter fuerte, pero sé que se cruzó hacia el descampado para no involucrar a ninguno de sus compañeros. Estaba muy tensionado en su trabajo y no sé quien será el responsable sobre esas presiones, pero Aldo Saravia, el exsecretario de Seguridad, jamás vino a darme explicaciones, ni siquiera se acercó”, aseguró Siglione.

“Lo único que espero, por respeto a él, es que se haga Justicia. Que sus amigos, compañeros de trabajo y superiores hablen todas las cosas que saben sobre las presiones que recibía para que se pueda esclarecer el hecho”, cerró Siglione. 

Arenas ácidas en Tucumán

Brian tiene siete años y desde hace una semana ingresa cada día al quirófano del Hospital de Niños, donde le tratan las graves quemaduras que sufrió al hundirse en un montículo de arena del Ingenio Marapa.

La tarde del 4 de enero, Brian salió a jugar con un primo y un amigo del barrio Virgen del Carmen, donde vive. Según contó su papá, Néstor Maidana, los chicos estaban "hondeando palomas", cuando Brian traspasó un alambrado del ingenio y se enterró en un montículo de arena que se encontraba en el borde de un piletón.

El nene logró salir rápidamente y corrió hacia su casa. "Cuando entró, gritaba y lloraba. Yo pensé que se había cortado con un vidrio porque le sangraba el pie y le colgaba un cuerito", recordó su padre. El hombre relató que, cuando intentó levantarlo, se le desprendió toda la piel de una de las piernas. Además, describió que el pantalón del pequeño estaba derretido y tuvieron que cortarlo para quitárselo.

"Él decía que se había caído en una arena caliente, pero mi esposa y yo no entendíamos qué había pasado", contó Maidana. Automáticamente lo llevaron al hospital de Alberdi y allí, debido a la gravedad de las quemaduras de las piernas y las manos, lo derivaron al hospital de Niños.

En el nosocomio le pidieron al padre del niño que tome una muestra de la arena para analizarla. "Fui al lugar con un tarrito metálico y, cuando lo metí, empezó a hervir. Después intentamos mezclar la arena con un palo y hervía igual que hierve el agua en una olla", precisó el hombre.

El papá de Brian recordó que cuando llevó la muestra al hospital, los médicos introdujeron un papel en la arena y este se consumió en pocos segundos. "Ellos tampoco saben qué es, creen que puede tener algún químico", señaló. Hoy Brian está "en estado crítico". Su papá contó que a veces se pone nervioso, grita y se golpea él mismo porque no aguanta el dolor. "Le hicieron una canalización en las piernas para que le llegue sangre hasta la punta de los pies, por eso lo llevan todos los días al quirófano".

La familia del niño y sus vecinos marcharon el lunes a la noche desde la plaza de Alberdi hasta las puertas del ingenio. Simultáneamente, en el predio "había una máquina que movió toda la arena hacia el piletón", afirmó Néstor.

Incautan una gigantesca cantidad de municiones transportadas de manera ilegal

Un hombre fue detenido en la provincia de Salta, acusado de transportar en la camioneta en que circulaba más de 100.000 municiones para armas de fuego ocultas entre unos cajones de verdura, informaron hoy fuentes de Gendarmería Nacional. 

El hecho ocurrió ayer, cuando efectivos del escuadrón 52 ’’Tartagal’’ realizaban controles vehiculares de rutina en la intersección de las rutas nacionales 34 y 81, cerca del paraje conocido como Senda Hachada. 
 
Cuando efectuaron la inspección en el área de carga de la camioneta, los efectivos descubrieron que entre unos cajones de verdura, ocultos por bolsas de nylon negras, el hombre llevaba 40 cajas de cartón con gran cantidad de municiones en su interior.
 
Se trataba de un total de 103.800 proyectiles calibres .22, .16 y .12, que no contaban con ningún tipo de documentación respaldatoria ni medidas de seguridad pertinentes para su traslado.
 
Según dijeron los voceros, la principal hipótesis de los investigadores es que el hombre planeaba trasladar la carga hacia la frontera con la intención contrabandearla.
 
Tanto el detenido como las municiones quedaron a disposición del juzgado federal de Orán, a cargo del magistrado subrogante Ramón Antonio Valor.  

Presentan un trabajo sobre la música criolla de la provincia de Jujuy

El 1 de diciembre último, Oscar Berengan presentó en el Centro cultural Héctor Tizón, su trabajo recopilatorio “Música Criolla Tradicional de la Provincia de Jujuy”. Se trata de una interesante obra de rescate musical, con obras que abarcan el periodo comprendido entre el 1930 y 1975.

En diálogo exclusivo con Jujuy al Momento, Berengan relató el por qué de su nuevo trabajo. “Es un proyecto que presenté a la Universidad en mayo del 2008. Comencé a trabajar en él como un rescate del cancionero criollo de la provincia de Jujuy, ya que por todo lo que yo veía y escuchaba, Jujuy había perdido el rumbo de lo que era su verdadera  música. Había algunos nichos en los que se seguía cultivando la música de Jujuy pero cada vez más opacada por estas nuevas corrientes musicales, ligadas más a lo multitudinario y tecnológico, con un fuerte sesgo comercial y un abaratamiento muy manifiesto de la poesía. Eso me llevó a realizar este trabajo” dice el autor.

El libro está acompañado por dos CD’s con 38 grabaciones de distintas épocas. Se trata de conjuntos, solistas y dúos, que grabaron en un periodo de cuarenta y cinco años. Berengan tomó como partida el año 1930, cuando se hizo la primera grabación de un conjunto jujeño, que puede considerarse profesional. El punto final de este relevamiento lo marca el año 1975, año en que comenzaron a generarse listas negras y “a cargar las tintas” sobre la música criolla.

“En medio de esa investigación – cuenta el autor – me encontré con grandes músicos totalmente olvidados. Por ejemplo, hay una canción emblemática del carnaval, que todo el mundo canta, que pertenece a Felipe Rivera y nadie conocía su existencia. Eso me llevó  a rescatar ese material perdido”.

La idea de Berengan es que ese material quede a disposición de los nuevos cultores de la música, para que vean que algo hubo antes de la etapa actual, para que los jóvenes no piensen que el folklore nació hace quince años con las figuras más importantes de la movida actual.

“En este caso tengo la suerte de poder abordar el trabajo desde la música, la poesía y la historia; el trípode sobre el que se basa la música criolla. El trabajo está a disposición de la juventud y los que quieran lo toman y los que no siguen con su receta. La buena noticia es que hay muchos jóvenes, más de los que uno se imagina, que no comulgan con todo este pseudo folklore y están interesados en ver más allá de lo que se les muestra” afirma el autor de “Música Criolla Tradicional de la Provincia de Jujuy”.

Facilitan armas a la ciudadanía para combatir al narcotráfico

El Ministro de Seguridad, Maximiliano Troyano, firmó un convenio con los municipios de Cachi y La Viña para promocionar y difundir la denuncia en forma anónima de delitos relacionados con la venta de estupefacientes a través de la línea telefónica gratuita de la Agencia Antidrogas de la Provincia.

La línea es 0800-555-DROGAS (3764) y tanto Cachi como La Viña fueron los primeros en rubricar el convenio de difusión. Desde el Ministerio de Seguridad, a través de la Agencia Antidrogas, se prevé sellar el mismo acuerdo con otros municipios del interior provincial.

El convenio estrictamente tiene como objetivo central favorecer el desarrollo y perfeccionamiento del trabajo conjunto, de mutua colaboración, tendiente a que los esfuerzos que se lleven a cabo en materia de prevención del tráfico ilícito de estupefacientes en el territorio provincial alcancen los resultados más óptimos.

Las actividades a se concentrarán principalmente en la promoción y difusión de la línea 0800-555-3764, a través de la cual la ciudadanía pueda denunciar en forma anónima y segura los lugares en lo que se produzca la venta de estupefacientes. Para el mismo fin se habilitó la página web: http://antidrogas.salta.gov.ar. 

Empresarios jujeños exigen mejor calidad humana entre los turistas que visitan la provincia

"Hippies de verano" perturbando la tranquilidad tilcareña
Basta de hordas de indeseables

Organizaciones de vecinos y entidades civiles de Tilcara junto a la Cámara de Turismo de Jujuy anunciaron una serie de medidas tendientes a procurar mejorar la seguridad y conservación de esa villa veraniega, evitar el excesivo consumo de alcohol, con el fin de lograr un turismo familiar y mejorar la imagen de ese destino.

Adrián García del Río, presidente de la Cámara de Turismo de Jujuy, anunció que para ello prevén "profundizar los controles" que incluirá los que se realizan en la ruta con Gendarmería, control de alcoholemia, vehicular, abarcando lo referido al tránsito. También se pretende hacer más eficientes las habilitaciones de locales temporarios, e incluso se busca que el municipio ajuste los requisitos para la obtención de los permisos Reba, que permiten la venta de alcohol.

Acompañarán las medidas con otras tendientes a crear conciencia sobre el tema, a través de folletos, donde advertirían sobre los controles en torno al consumo y venta de alcohol, y mensajes que buscan evitar el derroche de agua durante carnaval, instándolos a darle el valor que tiene. Además, se pretende informar sobre el calendario cultural, ya que la intención también apunta a rescatar lo propio, lo auténtico, lo tradicional, el folclore andino.

En esta sentido aclaró que los vecinos entienden que la cantidad de visitantes no se traduce en ganancia, por lo que aspiran a mejorar la calidad, la permanencia y la continuidad de la estadía. Es que aseguran que el flujo masivo de gente que reciben en el mes de enero y en la época de carnaval en toda la Quebrada, entienden que no es positivo porque el exceso de consumo de alcohol, sin mayores controles ni límites que supone para ellos un desborde en los servicios de agua, comida, y hospedaje.

De hecho aclaró que no es que se ocupa a pleno el hospedaje de calidad de Tilcara, con lo cual estima que pese a las 3000 plazas, se traduce en gente que duerme en las plazas, en la calle, en los autos, situaciones indeseables para los vecinos. "El vecino está bastante cansado de todo el flujo de gente que arriba en enero y en carnaval con el solo objetivo de consumir bebidas alcohólicas y tomar la calle como si fuera tierra de nadie", explicó Adrián García del Río. 

Otro punto que preocupa y causa molestia, y que se daría a consecuencia de esas prácticas, sería la inseguridad, ante la presencia de gente alcoholizada e inclusive, según afirmó García del Río, intoxicada con alguna sustancia que los tornarían violentos, que dificultaría no sólo la circulación vehicular sino el tránsito a pie de las familias.

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Tilcareños presos en su ciudad

El pueblo de Tilcara está cansado de una historia que en los últimos años atenta cada vez mas contra su tranquilidad, seguridad y de paso contra su sustentabilidad turística.

Ocurre que los antaños y apacibles veranos, donde los turistas disfrutaban no solo del paisaje y la cultura, sino también de la amabilidad de la gente y de todas las posibilidades que la mágica quebrada ofrece, han quedado en el recuerdo.

Hoy no se puede catalogar de turismo a una masa cada vez mayor de jóvenes cuya única expectativa es la de consumir alcohol con pocas o mínimas normas que los limiten, apoderándose de las calles, los sitios baldíos, las plazas, con todo tipo de excesos, multiplicándose improvisados eventos como peñas, con dudosos permisos y escasas normas de salubridad y seguridad, pululando los diversos locales de expendios de bebidas alcohólicas, donde la policía poco o nada acciona al respecto, con esa misma apatía que se observa en los cortes de ruta.

Y el vecino sufre, sufre que su vereda sea un baño público, un hotel por horas sin paredes y gratuito, sufre no  poder circular libremente, no solo en autos sino peatonalmente, pues a toda hora corre el riesgo de que un joven colmado de alcohol u otra sustancia se torne agresivo.

La Comunidad del pueblo de Tilcara solicita:
Que se difunda que no quiere ser más tierra de nadie.
Que la ley se cumpla y que entre otras la policía prohíba el consumo de alcohol en las calles con un accionar efectivo.
Que el municipio controle los permisos y habilitaciones, conjuntamente con la policía.
Que gendarmería realice controles de alcoholemia en la ruta nacional y haga cumplir la ley para evitar muertes innecesarias.
Que el gobierno tome atención de este pedido, pues mucho se habla de turismo y la Quebrada esta en serio riesgo, pues la mala publicidad es exponencial.

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La escoria drogadicta en la mira de los operativos de seguridad

La Dirección de Narcotráfico conforme a los lineamientos de la Jefatura de la Policía de la provincia realiza diferentes tareas específicas en materia de controles en San Salvador y localidades aledañas.

El Comisario Raúl Torrado, de la División de Toxicomanía, se refirió por Radio 2 a los operativos que realiza la Dirección respecto al narcotráfico. Con el evento del Enero Tilcareño, la Policía y la Dirección de Narcotráfico trabajan arduamente realizando operativos correspondientes al tráfico de estupefacientes en distintos puntos de La Quebrada.

Además, otras brigadas diseminadas por La Quiaca, San Pedro, Libertador General San Martín, Perico y Palpalá, también realizan tareas de investigación referidos al narcotráfico.

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A faconazos intentó defenderse un motodealer

El que parecía ser un control rutinario terminó como una película policial con una persecución que incluyó disparos de goma y amenazas con un puñal.

El procedimiento se originó en la intersección de calles Necochea e Ibazeta de esta ciudad en un control vehicular de rutina. Cuando los uniformados vieron llegar a un motociclista, le solicitaron la documentación del vehículo. El joven dijo no poseerla; por lo que se inició el traslado de la moto hacia el canchón municipal.

Hasta ahí todo normal, pero de improvisto el sujeto detuvo la marcha y extrajo desde la cintura un cuchillo de grandes dimensiones, amenazando con lesionar a los efectivos si no deponían del procedimiento. En esa oportunidad, este joven de (18) años de edad, aceleró e intentó huir con la motocicleta, pero fue interceptado metros más adelante.

Viendo cerrado su paso, el sujeto tomó piedras que lanzó contra el personal que procuraba su demora, impactando en el chaleco de seguridad de los policías, mientras proseguía con las amenazas y los ademanes de atacar con el arma que blandía, hasta que finalmente la arrojó al suelo y abandonó el motovehículo, siguiendo su huida hasta que logró ingresar a su domicilio, en donde se encontraba su madre quien impidió a los policías el acceso al domicilio para poder aprehender al causante.

Mientras se realizaba una minuciosa inspección del rodado, a fin de registrar su estado en la planilla del secuestro, encontraron en el baúl un envoltorio con 14 gramos de marihuana y otro con un gramo de cocaína.

Minutos más tarde la madre del joven denunció el caso en la Comisaría Seccional Quinta, aduciendo que su hijo había sido lesionado en zona de la espalda, producto del impacto de postas de goma producidas por los efectivos policiales actuantes, siendo derivado hacia el Hospital San Bernardo, en donde quedó internado en observación, con el diagnóstico de heridas con arma de fuego.