Estaba enfermo y lo mismo lo llamaron
para el operativo de desalojo. Tanto él como sus compañeros no tenían
las mas mínima y elemental indumentaria de protección. Y los mandaron al frente. Le pudo pasar a cualquiera de sus compañeros. Le tocó a él. El
policía Alejandro Farfan murió en el ejercicio de su deber. Dejó mujer y
una criatura. El viernes hubo una marcha pidiendo justicia y asistencia para
sus deudos.
Se dice que la muerte es el descanso eterno. Quienes no encuentran el mismo destino son los familiares. Mariana Chaile es la mujer de Alejandro. La madre de Emma, el encantador fruto de ese amor.
Mariana, desde aquella fatidica mañana
del 28-J, no tiene descanso. Un largo y estéril peregrinar golpeando
puertas, pidiendo a las autoridades politicas y policiales, la
asistencia y el bienestar que le corresponde.
Lo unico que consiguió, despues de
muchos meses, fue la cobertura social. El trabajo para ella y la
alimentación y crianza que legalmente le corresponden, por ahora, nada.
El gobierno de la provincia debe tener abogados. De hecho, el gobernador es uno de ellos. Deberían saber -lo saben-
que cuando ocurre un hecho de esta naturaleza, la empresa -pública o
privada- debe hacerse cargo -DE POR VIDA- de los gastos de crianza y
formación de los hijos -en este caso, una hija- del trabajador fallecido
en ejercicio de su función. Ignoro porque se desentienden del tema.
Uno puede llegar a comprender el
desglose de la causa y con seguridad, los deudos de las victimas
civiles, van a correr la misma suerte que los familiares de Ibañez y
Cuellar, fallecidos en 2003 en la Seccional 39, el primero y en la
marcha, el segundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
-AVISO-
En este blog creemos en la libertad de expresión y por tanto no ejercemos la censura. Sin embargo no nos hacemos responsables por los comentarios vertidos por nuestros visitantes. Por ello, antes de comentar, por favor piense en lo que va a decir.