La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

domingo, 18 de agosto de 2013

La peste roja

Nadie puede negar que la mayor sorpresa de las últimas PASO fue el exitoso desempeño electoral de la ultraizquierda. Con votos propios y prestados, los resultados obtenidos fueron extraordinarios para esas fuerzas deliberadamente antipopulares. Es que en nuestro país ha habido tanto descalabro cultural desde que gobierna Cristina Kirchner, que hasta estos impresentables de los grupúsculos ultraizquierdistas parecen gente digna de apoyo. Personalmente me interesa analizar lo que este sector hizo en el área del NOA (Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero).

Troskos con navajas

La actuación del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) fue tan descollante como inesperada. A la alianza la constituyen el Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y la Izquierda Socialista (IS), tres sectas trotskistas que operan como pymes apuntando a conseguir la adhesión de estudiantes a los que les repugna estudiar y trabajadores que aborrecen trabajar. Es por ello que estos grupúsculos son particularmente populares en las universidades que ofrecen carreras con limitada salida laboral y poco incentivo para graduarse (artes, humanidades, etc), y en las empresas en las que se les exige a sus empleados que suden al calor de las máquinas.

El mejor resultado del FIT fue el 11,19% que consiguió en Salta –en donde se presentó como PO– en la categoría de Diputados Nacionales. Desde hace un tiempo ya que el PO obtiene pequeños triunfos en Salta, especialmente en la zona norte de la provincia (en donde canaliza parte del voto bronca de los petroleros que sufren la desocupación desde que YPF fuese privatizada) y en la capital (en donde suma el voto de muchos jóvenes que, dadas las particularidades de la sociedad salteña, cultivan el resentimiento social). En el balance hecho por el propio partido, se atribuyen su éxito electoral en las PASO a su participación protagónica en las protestas en contra de la instalación de una fábrica de explosivos en El Galpón, en el repudio al impuestazo promovido por la Municipalidad capitalina, en la obtención del pase a planta permanente de miles de ordenanzas escolares, y en la denuncia contra Urtubey por el desmonte descontrolado. Ciertamente no se puede negar que en estos eventos la gente del PO estuvo presente con una bandera, pero es un desatino tremendo creer que ellos los iniciaron, los condujeron, los motorizaron o si quiera los agrandaron como dicen que hicieron.

El voto a Pablo López (candidato a Diputado Nacional) y a Cristina Foffani (candidata a Senadora Nacional) provino en buena medida de “progresistas” o “centroizquierdistas” que no contaron con una opción potable para sus gustos, puesto que el FAP se alió a dos fuerzas centristas y conservadoras como la UCR y el PPS –y posicionó todo el peso de su campaña sobre la figura de Bernardo Biella, el otrora socio de Alfredo Olmedo–, y los demás partidos de su calaña (el Frente Plural o Memoria y Movilización Social) concurrieron a las urnas como representantes del oficialismo urtubeycista-kirchnerista.

En Catamarca el FIT –usando como en Salta el sello del PO– obtuvo el 2,79% de los votos válidos, una cifra que apenas les da la posibilidad de presentarse en las generales sin ambicionar con bancas municipales, provinciales o nacionales que equivalgan a un flujo importante de dinero público y vida más que cómoda para quienes las ocupen. Fue en Andalgalá, una comarca castigada por la megaminería rapaz, donde al trotskismo catamarqueño mejor le fue.

En Tucumán y Jujuy, el FIT fue completo, es decir se presentó como una alianza entre el PO y el PTS. Aquí resulta interesante observar la opinión que cada fuerza vertió sobre el asunto en sus órganos de difusión Prensa Obrera y La Verdad Obrera. Con respecto a lo acontecido en el Jardín de la República, los del PO y los del PTS coinciden en que el grueso de sus votos se concentró en San Miguel de Tucumán y su cinturón suburbano, hogar de innumerables jóvenes desesperanzados. Sin embargo mientras que los del PTS celebran el crecimiento del voto ultraizquierdista en Tucumán (encarnado tanto en el FIT como en su competidor Alternativa Popular), los del PO descalifican altaneramente a todas aquellas fuerzas que no integran el FIT, en una actitud típica de revolucionarios de café que creen ser los únicos elegidos para combatir al capitalismo. Desde el PO destacan que su éxito estuvo ligado a la visibilidad que ganaron gracias al acompañamiento que hicieron de la lucha de Alberto Lebbos (o lo que otros llaman “el colgarse de su fama”), mientras que desde el PTS señalan que el 3,93% obtenido se debió más a la bronca de la población contra Alperovich que a sus acciones de campaña. Y los del PO cierran diciendo que están listos para comandar a sus huestes para un triunfo mayor en octubre, mientras que los del PTS, concientes de la derrota que sufrirán en las urnas, hablan más bien de organizarse en las calles. Esa es la principal diferencia entre una y otra fuerza: el PO sostiene que la revolución socialista es posible de hacer cada dos años desde las urnas, mientras que el PTS intenta sumar otros instrumentos sociales y culturales.     

El caso de Jujuy merece un párrafo aparte. En esta provincia la lista del FIT recibió el 8,97% de los votos. Desde el PO y el PTS apuntan lo mismo que apuntaron sus correligionarios en Tucumán: el éxito se debió al desencanto de la gente con los políticos profesionales (lo que se denomina “voto castigo”) y a la acción de acompañamiento en las luchas sindicales (lo que se denomina “figuretismo”). De todos modos lo más interesante en este caso es la acusación que el periodista Alberto Siufi hizo de que las casi treinta mil adhesiones que lograron fueron gracias a la mano invisible de Milagro Sala, quien, peleada con el Gobernador Fellner, habría ordenado que el voto de su tropa no llegue al Frente para la Victoria. El FIT desmintió esa versión, despachándose con una violenta soberbia en contra de la Tupac Amaru.

En Santiago del Estero el FIT, con el nombre de IS, obtuvo el 3,99% de los votos, suficiente para llegar a las generales, insuficiente para lograr un puesto electivo.  

Síndrome de Hubris

Los resultados del FIT en las PASO motivaron la realización de una conferencia de prensa de sus líderes esa misma noche en que se cerró la votación. Es que la gente de esa fuerza política estaba exultante, ya que antes del acto eleccionario preveían obtener como máximo sólo la mitad de las adhesiones que al final obtuvieron (en lo que es el NOA, únicamente en Salta especulaban con lograr números similares a los que lograron, mientras que en Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero se conformaban con la mitad de lo que sacaron, y en Jujuy tan sólo aspiraban a un tercio de su 8,97%).

El orador del FIT resultó ser José Saúl Wermus, más conocido por la gente por el nombre de “Jorge Altamira”. Su discurso fue un tanto extraño, pues sostuvo algo así como que a sus votos, por ser “de los trabajadores”, hay que evaluarlos cualitativa y no cuantitativamente, lo que supongo que quiere decir que para él los votos del FIT deberían computarse como dobles o triples. También habló de lo cosechado en todo el país (NOA, NEA, Cuyo, Centro y Patagonia) y señaló, insólitamente, que el FIT es “local” en Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. ¿Acaso el PO en Salta o la IS en Santiago del Estero son infiltrados foráneos? Sin embargo lo más llamativo de lo de Altamira fue cuando aseguró que la izquierda argentina es el FIT y nadie más: “le gauche c’est moi”. Básicamente, Altamira se apropió de la ultraizquierda para ser ya no el nuevo Nahuel Moreno (un viejo referente indiscutido del trotskismo argentino cuyo nombre verdadero era Hugo Bressano), sino su superación. Es decir, el jefe del PO confesó que su ambición más grande es la de convertirse en el Gran Patriarca o Rey de las Ratas que establezca las leyes con las que deberá regirse su comunidad de marginales.  

Las palabras de Altamira desataron una gran cantidad de críticas de otros ultraizquierdistas como él. Ese debate, para ser sincero, me importa un bledo. Lo que sucede en el interior de esa piara de zaparrastrosos me tiene sin cuidado. Empero lo que si me interesa es el modo en que el FIT embauca a la gente tanto a la que pertenece como a la que no pertenece a la secta.

Escribir acerca de cómo el FIT utiliza a los que se acercan a militar en sus filas requeriría de un extenso texto. Para abreviar señalaré lo obvio: el PO, el PTS e IS no son más que nombres de empresas familiares que venden ilusiones, del mismo modo en que otras venden alimentos o transporte. Los partidos están controlados por una oligarquía que, irónicamente, se autodenomina “de trabajadores”, cuando en realidad se trata de un grupo de profesionales mediocres que son o aspiran a convertirse en rentistas. Esa oligarquía arregló en mutuo acuerdo quienes integrarían las listas del FIT, ubicando a sus miembros en los lugares preponderantes y cediéndoles el resto de los espacios secundarios a los ilusos que ponen la sangre para que su maquinaria funcione.

Lo curioso es que entre los trotskistas hay una entidad mitológica llamada por ellos “la Asamblea”, que según sus puntos de vista tiene la virtud de resolver todos los problemas aportando siempre la solución verdadera. Si para un trotskista hay que definir si es conveniente o no ocupar un edificio público, cómo determinar cual es la mejor traducción de un pasaje de un libro Hegel, o comprar chupetines en lugar de alfajores, invocan de inmediato a la todopoderosa Asamblea para que la cuestión se someta a votación y se opte así por cual es el mejor camino a seguir. Claro que si la votación no arroja el resultado que los trotskistas pretenden, entonces sabotearán a la Asamblea, montando una nueva en paralelo para hacer valer su voluntad, no sin antes acusar a la antigua Asamblea de ser “entreguista” y/o “burocrática”. De allí es que a más de uno le pareció inesperado que el FIT no haya planteado un debate para elegir su plataforma política y los candidatos que la llevarán a cabo desde los parlamentos. Al ser “FIT” sigla para “Frente de Izquierda y de los Trabajadores” uno podría pensar que la alianza –que nació gracias a que la reforma kirchnerista a la Ley Electoral los obligó a coaligarse para no extinguirse– estaba abierta a la gente que se autopercibe como de Izquierda y a todos los que son trabajadores (obreros, empleados y campesinos) que reclaman por su bienestar sin necesariamente considerarse izquierdistas. Sin embargo nada más alejado de la realidad. El PO en Salta, por ejemplo, fijó a Pablo López como candidato a Diputado Nacional, arguyendo que el “camarada” lleva más de diez años presentándose a elecciones y ocupando cargos legislativos, por lo que representa mejor que nadie a los trabajadores y a los izquierdistas; el PO agrega, por supuesto, que quien ose decir lo contrario es un traidor de la causa revolucionaria. No importa que se les señale que sujeto nulos de carisma como López son pésimos oradores, ineptos ideologistas e ignorantes de los debates políticos, si alguien intenta disputarle el lugar al jefe de la secta pidiendo democracia interna es un agente infiltrado que quiere la destrucción del FIT.   

Desde el FIT sostienen que armar revuelo por la repartija de candidaturas es sobrevalorar al régimen burgués y desviarse de los objetivos revolucionarios que en realidad persiguen, intentando con ello acallar a los ultraizquierdistas que les critican su egoísmo. El “Manual del Buen Trotskista” les subraya que a su utopía socialista no la pondrán en marcha desde una banca parlamentaria, sino que ella es, a lo sumo, un mero instrumento más para agitar a las masas. Sin embargo a esa discusión la mantienen puertas adentro y en voz baja. Ante la gente que no pertenece ni husmea en lo que sucede en el interior de sus sectas, el discurso que transmiten es diferente.  

Lo notorio de los trotskistas del FIT es que las consignas que articularon como base de su plataforma electoral son de tinte laborista y populista, muy similares a las que podrían proponer los partidos de Hugo Moyano o Víctor De Gennaro. Nada dijeron sobre el programa que defienden, pues ni siquiera lo tienen. Un programa de Izquierda, necesariamente, debería determinar claramente qué hacer frente a la creciente dependencia nacional del imperialismo estadounidense, chino y brasileño, cómo resolver la cuestión indígena y cual es el camino más seguro para acabar con el capitalismo e instaurar una sociedad sin clases autogestionada. Empero anunciarlo equivaldría a alejar a los posibles votantes más preocupados en sobrevivir día a día que en demostrar que Marx tenía razón, por lo que el FIT guarda silencio ante ello y se limitan a proponerse como la única fuerza política que luchará por mejorar los salarios de todos (menos de los de los congresistas). Si el FIT decide ir hacia delante ello implicaría acabar con las diferencias que separaron al PO, al PTS y a la IS, dejando de lado todas las cuestiones en las que no coinciden y fijando un fundamento común que no pasaría más allá de defender salarios (una manera muy dificultosa de lograr la toma de los Palacios de Invierno), pero si deciden ir hacia atrás, su cooperativa electoral entraría en bancarrota dejándolos afuera del negocio del voto y restituyéndoles la obligación a sus dirigentes de dedicarse a trabajar para sobrevivir. Todo un dilema. 

La Izquierda multicolor

El FIT no fue la única fuerza ultraizquierdista en las PASO del NOA: el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) también estuvo presente en la región, excepto en Santiago del Estero. En Catamarca, la lista encabezada por Lilén Malugani sumó sólo el 1,36% de los votos y se quedó sin la posibilidad de presentarse en octubre. La plataforma de Malugani se apoyó en dos ejes: la defensa del medio ambiente y la promoción de la diversidad sexual y de la igualdad femenina. Esa fue, quizás, la mayor diferencia con el FIT, pues mientras unos trotskistas se dedicaron a copiar a la izquierda europea en su enfrentamiento contra la crisis económica que sacude al Viejo Continente, los otros apostaron a constituirse en el Partido Verde nacional que siempre se intenta conformar y, por uno u otro motivo, a la larga termina fracasando (el avatar de Los Verdes anterior al MST fue Proyecto Sur, espacio político hoy casi disuelto en el NOA y desperdigado en otros partidos y movimientos a nivel nacional).  
 
En Salta el MST fracasó en su intento por superar las PASO en la categoría de Senador Nacional (1,47%), pero si lo consiguió en la de Diputado Nacional (1,58%). En esa provincia montó una campaña intentando pactar con la CTA local, y buscando seducir a los simpatizantes salteños de Elisa Carrió, de Margarita Stolbizer y de Fernando “Pino” Solanas.

En Tucumán el MST concurrió a las elecciones dentro de la alianza Alternativa Popular, en la que también participaron el partido provincial Pueblo Unido (PU), el maoísta Partido del Trabajo y del Pueblo (PTP) y la díscola seccional local del Partido Comunista (PC) que se ha negado a sumarse al Frente para la Victoria como el resto de la fuerza hizo a nivel nacional. La estrategia que plantearon fue tremendamente personalista, pues su campaña giró en torno a sus principales referentes: Gumersindo Parajón (un líder populista provincial, lo más parecido a un puntero pejotista carismático salido de las filas de la UCR que se pueda llegar a concebir), Vicente Ruiz (un piquetero de la CCC muy conocido en el sur provincial), Estela Di Cola (una médica protagonista de luchas sindicales), y Héctor Manfredo y Clarisa Alberstein (dos candidatos perennes por los espacios de izquierda). La alianza consiguió sumar el 3,81% de los votos, pisándole así los talones al FIT.

La elección del MST en Jujuy fue peculiar. El partido –que se presentó bajo el nombre de Nueva Izquierda– no contó como en Salta con el apoyo de la CTA, ni los referentes locales del GEN o de la CC-ARI quisieron apoyar a su lista (todos ellos pactaron con Isolda Calsina del peronismo alternativo); incluso el PTP mantuvo prudencial distancia de ellos. ¿La razón? Aparentemente la Tupac Amaru de Milagro Sala había escogido al MST para prestarles sus votos. Si fue así, ello no se reflejó en las urnas, pues el MST obtuvo nada más que el 2,65% de los votos, una cifra muy pequeña considerando el tamaño de la corporación piquetera.

En Jujuy está abierto el interrogante de cuán grande es la influencia real de Milagro Sala. La lideresa jujeña no se atrevió a presentar una lista para aspirar a los cargos nacionales, pero si tiene pensado jugar a nivel provincial y municipal en octubre. En ese escenario, Sala se enfrenta no sólo contra la izquierda charlatana del FIT y la izquierda flexible del MST, sino también contra el Partido por un Pueblo Unido (PPU), la agrupación con la que Carlos “El Perro” Santillán vuelve a la arena política tras una década de congelamiento. El PPU, en las PASO, logró el 3,38%, algo así como once mil votos.

Lo más interesante del PPU es que, además de hacer propuestas laboristas y ambientalistas, plantean temas que el FIT y el MST prefieren no abordar, como por ejemplo la lucha contra el narcotráfico y la vindicación de los indios. Es que el PPU integra la Organización para la Liberación de Argentina (OLA), una célula chavista-iraní como el partido MILES de Luís D’Elia pero que no apoya al cristinismo sino que lo combate, coqueteando discretamente con el brazo político de la CTA.

El discurso indigenista no es propiedad exclusiva en Jujuy del PPU, sino que también es parte del Partido de la Soberanía Popular (PSP), la fuerza que comanda Milagro Sala. De todos modos en las próximas elecciones provinciales el PSP y el PPU deberán enfrentar al Movimiento Pluricultural Comunitario (MPC), un partido que se jacta de ser evomoralista –más allá de que Evo Morales esté enfrentado a las tribus indias de su país después del conflicto del TIPNIS. Actualmente el MPC controla un municipio en Jujuy, y pretende expandirse por todo el norte provincial, apuntando incluso a llegar a los Andes y Quebradas salteñas, y a la zona de los valles calchaquíes de Salta, Catamarca y Tucumán, donde el indigenismo (con indios falsos y auténticos) es culturalmente muy influyente pero políticamente aún marginal.

Para concluir aquí debería hacer una mención al Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), el partido de Raúl Castells. Sin embargo no hay mucho para decir: el MIJD se presentó en Tucumán con el propósito de retener su personería jurídica pero no llegó al 1,5% mínimo para superar las PASO, y en Salta alquiló su estructura para que un referente provincial de Hugo Moyano pudiera hacer campaña para Diputado Nacional pegado a la boleta de Senador Nacional de Juan Carlos Romero. 
    
Los funcionales en las guerras contra el kirchnerismo

Hoy en día, ante una sociedad dividida y una República al borde la destrucción, la palabra clave parece ser “consenso”. Se necesita del consenso para expulsar a los kirchneristas que se han atrincherado en sus posiciones. Los argentinos hemos atravesado una década bajo el dominio de los tiranos santacruceños, una década signada por el desaprovechamiento de las posibilidades para desarrollarnos económica y socialmente, y por la subversión cultural que empezó con la legitimación de las bodas gays y prosigue por esa senda con el fin de convertirnos en Sodoma.

Es por ello que la mayor parte de la ciudadanía argentina está a favor de castigar en las urnas a la pésima gestión de Cristina Kirchner. El problema, claro, está en que hay demasiados posibles candidatos a recibir ese voto antikirchnerista. Eso hace que ante la ausencia de una nueva mayoría, el kirchnerismo persista como primera minoría.   

En este escenario el voto a los ultraizquierdistas termina por favorecer al oficialismo. La centroizquierda ha optado por aliarse a los centristas (el Partido Socialista, en el NOA, acompañó a la UCR, lo mismo que el Movimiento Libres del Sur), permitiendo con ello la concentración de votos antikirchneristas, lo que ayuda a graficar el descontento con el gobierno en la constitución de los parlamentos. Tomemos el ejemplo de Tucumán: en esa provincia el oficialismo aventaja por casi 20 puntos al principal polo opositor, por lo que, a la hora de repartir las cuatro bancas para Diputado Nacional en juego, un total de tres quedarían a favor de los kirchneristas y sólo una en manos de la UCR y sus aliados; vale decir, el PJ en Tucumán es repudiado por más de la mitad de los electores, pero aún así son dueños de tres cuartos de los cargos en disputa. Una oposición no tan fragmentada concentraría votos en el liderazgo opositor y los escaños parlamentarios se repartirían más equitativamente.

Tanto en Tucumán como en Jujuy y Catamarca se desarrolla un poco entusiasmante enfrentamiento entre pejotistas y uceristas, mientras que en Santiago del Estero el zamorismo –una coalición de pejotistas y uceristas que en lugar de competir entre ellos decidieron aliarse para mayor gloria de Mamón– se convierte en partido dominante, y en Salta la interna del Partido Justicialista entre Juan Manuel Urtubey y Juan Carlos Romero se lleva a cabo como si fuese un duelo entre extraños. En Catamarca y en Jujuy el voto ultraizquierdista, fragmentado como está ahora, no sirve para nada, por tanto si todo ese caudal se transfiriera a la principal fuerza opositora, el PJ de seguro caería abatido. Como esa transferencia no ha ocurrido –y, difícilmente, tampoco ocurra– entonces el oficialismo todavía está con vida y con esperanzas de ganar la mayor cantidad de curules posibles. Esto es un caso típico de cómo la izquierda termina siendo funcional a un régimen nefasto como el kirchnerismo, pues en el cálculo político que ellos hacen entienden que sería más grave perder a una fuerza que subvierte los valores occidentales y cristianos que concretar las vindicaciones laborales que plantean. Es decir, entre ayudar al trabajador o permitir que los aberrosexuales consigan subsidios por tener el ano dilatado, la ultraizquierda opta por lo segundo. De allí que no tengan ningún interés en cancelar sus candidaturas que no cuentan con chances de imponerse. Por eso el FIT, el MST, el PPU y demás comparsas terminan siendo funcionales al kirchnerismo.

De todos modos no hay que obviar el hecho del préstamo de votos a la ultraizquierda. Es muy probable que el éxito electoral de este sector se deba al “voto lástima” (electores que apoyan a los ultraizquierdistas en las PASO pero que después votan otra cosa en las generales, incluyendo al oficialismo) y a un “voto castigo” que, por más que las listas del FIT y compañía no sean retiradas en octubre, migrará hacia el principal opositor para que su sufragio sea útil. Por ese motivo las fuerzas ultraizquierdistas apuntan a rapiñar cargos a nivel provincial y municipal: en Tucumán no tienen ninguna chance, mientras que en Catamarca y Santiago del Estero las posibilidades son mínimas; no obstante es probable que Jujuy se vea invadido por ultraizquierdistas de diverso tamaño y pelaje, y sea Salta la que más sufra la peste roja (pensar que Pablo López consiga la banca de Diputado Nacional es un delirio más grande que creer en los extraterrestres comunistas de los que hablaba Posadas, empero será difícil evitar que algunos concejales y diputados provinciales tiñan de rencor marxista a sus bancas).

¿Hay alguna alternativa?

Como ya apunté, en la región NOA la partidocracia bipartidista se impone (excepto en Santiago del Estero en donde se prolonga la tradición del unicato). Las terceras fuerzas son poco atractivas. Están, por un lado, los ultraizquierdistas, la peste roja cuyo análisis abarcó hasta aquí este texto, y, por el otro lado, emergen políticos que dejan mucho que desear.

En Catamarca, por ejemplo, reapareció triunfalmente Luís Barrionuevo, con un movimiento al que denominó “Frente de Tercera Posición para la Unidad Catamarqueña”, bastardeando de esa manera el concepto de tercerposicionismo ante el cual Barrionuevo tiene poco que ver.

Otros peronistas también se postularon: Bernardo García Hamilton y “Marcelo” Baik aparecieron en Tucumán afirmando ser delegados de Sergio Massa y Francisco de Narváez respectivamente, pero sus actuaciones fueron muy diferentes a la de sus referentes bonaerenses; en Santiago del Estero, Antonio Calabrese y Pedro Brue se presentaron como parte del armado nacional veneguista-duhaldista, pero no alcanzaron a juntar ni ocho mil votos; la jujeña Isolda Calsina, con la bendición de José Manuel de la Sota, fue la excepción en relación al fracaso de las listas peronistas en el NOA, de todos modos el 9,40% que logró la deja muy lejos de conseguir una banca en el Congreso de la Nación.

El PRO también intentó jugar fuerte en el NOA, pero con un discurso que mezcla consignas desarrollistas con liberales logró muy poco. En Salta apoyaron la candidatura del pejotista Romero, mientras que en Catamarca fueron detrás del ucerista Brizuela del Moral. En Santiago del Estero los macristas llamaron a no votar por el oficialismo, mientras que en Tucumán y en Jujuy pusieron la cara y los votos que obtuvieron oscilaron entre el 4% y el 8%.

Una pregunta emerge aquí: ¿dónde está la Derecha Social? En efecto, en las últimas elecciones hubo candidaturas que representaban a todo el espectro político, excepto a la Derecha Social. La única fuerza en todo el país que tibiamente asumió ese rol fue Gente en Acción (GEA), un partido que participó en las PASO de la provincia de Buenos Aires y no traspasó el umbral del 1,5%. A los de GEA se los vio hablando de Seguridad, Orden y Justicia Social, ideales que defienden prácticamente todos los pejotistas, desde Felipe Solá a Daniel Scioli, pasando por Alberto Rodríguez Saa, Jorge Capitanich y Carlos Reutemann. ¿En dónde estuvo el activismo en contra del elegebetismo, de la plutocracia, o de los mercaderes de la muerte? Sugiero que si la idea de GEA es imitar al FIT, entonces les conviene cambiar su nombre por el de “Izquierda Patriótica de los Trabajadores” (IPTRA) y dedicarse a exigir mejores jubilaciones para el pueblo y sueldos más pequeños para los gobernantes.  

Es importante destacar, por último, la participación de las fuerzas conservadoras provinciales, particularmente las tucumanas y salteñas. En Tucumán, Fuerza Republicana, el partido liderado por Ricardo Bussi, recibió setenta mil adhesiones, ubicándose por ello en la tercera posición detrás de pejotistas y uceristas. El discurso de Bussi fue rabiosamente antikirchnerista, empero su ataque al régimen se limitó a la queja en contra de la inflación, la inseguridad y la impunidad. Nada dijo en contra de la dictadura de lo políticamente correcto del Inadi, de la prepotencia de los neoimberbes de La Cámpora, de la vituperación de la memoria de los guerreros que vencieron en el Operativo Independencia, y del injusto linchamiento judicial que sufren los vencedores de las guerras en contra de la subversión, o sea Bussi se presentó como un burócrata de la partidocracia dispuesto a restarle votos a la UCR con la que coincide en lo esencial de su propuesta. De esa manera queda claro que Fuerza Republicana es hoy en día una pyme políticamente tan o más inservible que las pymes trotskistas.

En Salta, en cambio, el conservadurismo provincialista es diferente. Allí están, por un lado, los del Partido Renovador Salteño (PRS) y los del Partido Propuesta Salteña (PPS), encarnando una especie de neoconservadurismo similar al de Bussi –aunque con la particularidad de que mientras el PPS es antikirchnerista, el PRS es prokirchnerista–; sin embargo, del otro lado aparece Salta Somos Todos (SST), liderado por Alfredo Olmedo. Olmedo es un empresario exitoso, que ha optado por invertir o gastar parte de su fortuna en política, para de ese modo avanzar en la restauración de valores fundamentales que la subversión cultural viene destruyendo sistemáticamente. El olmedismo es un veteroconservadurismo de corte católico, soberanista, identitario, republicano y populista. Lamentablemente es un fenómeno circunscrito al territorio salteño, por lo que el resto del NOA –y del país– deberá padecer de los tristes espectáculos a los que la fauna política argentina nos tiene acostumbrados, incluyendo a los parásitos de la ultraizquierda. Salta, en cambio, algo de esperanza tiene.      



Hernán Solifrano (h)

martes, 13 de agosto de 2013

Sin prisiones, sin castigos, sin justicia

Esclavizadores liberados

Alicia es vecina de la ciudad de Tartagal. Ella vive allí, en una pequeña casa, junto a su madre, una hija de 16 años y una nieta de dos meses. Su padre murió de cáncer hace seis años, a su marido lo atropellaron hace cuatro, y su hijo se suicidó hace dos.

Gustavo, el joven que se quitó la vida, era adicto al paco. Por ello Alicia integra ahora un grupo de mujeres conocido como “Madres del Dolor”, que se dedica a trabajar para mantener a niños y adolescentes lejos de la tragedia de las drogas, vale decir que se dedica a trabajar para que ninguna madre tenga que sufrir la pérdida abrupta de un hijo debido a las adicciones. Sin embargo, por más pasión que este grupo le pone a lo que hacen, sus acciones no tienen demasiado éxito.

“Es muy difícil luchar contra la droga, porque ahora se instaló la idea de que los narcos tienen derechos como nosotros”, señala Alicia; y agrega convencida: “pero ellos son asesinos, los derechos son para los que hacen el bien, no para lo que hacen el mal”. Su tono de voz trasluce indignación. “La Gorda Gladys ya está de nuevo en su casa; el marido de ella le vendía paco a mi hijo, lo encerraron a él, y ella retomó el negocio hasta que hicimos que la encierren; pero ahora el Juez la soltó, no sé para qué; ¿quiere el Juez que nuestros chicos sigan muriendo?”

El “Juez” del que Alicia habla es Raúl Reynoso, máxima autoridad del Juzgado Federal de Orán, y la “Gorda Gladys” es una de las 36 personas que el magistrado, para sorpresa de los salteños, liberó recientemente.

La viga en el ojo

La excusa que Reynoso puso para justificar su decisión fue que le correspondía liberar a los detenidos para no contradecir aquellos Tratados Internacionales que bregan por la dignidad de los presos a los cuales Argentina, gracias a la reforma de la Constitución Nacional de 1994, adhiere automáticamente. El hacinamiento al que estaban sometidos los detenidos, según el Juez, viola la disposición constitucional que exige que las cárceles posean óptimas condiciones de alojamiento. La pequeñez de las celdas, la falta de asistencia médica y las carencias de higiene, de acuerdo a Reynoso, son detalles lo suficientemente relevantes como para poner en libertad a gente detenida por tenencia simple o por venta minorista de estupefacientes.

Los kirchneristas gobernantes no vacilaron en defenestrar a Reynoso. El Gobernador Juan Manuel Urtubey afirmó estar “totalmente en desacuerdo” con la decisión del Juez, mientras que Martín Martínez, el Secretario de Asuntos Penitenciarios y Políticas Criminales de la provincia de Salta, defendió el fenómeno del hacinamiento dando a entender que en la Argentina no hay una industria de los presidarios como si la hay en EEUU, y por ello aquí es aceptable que haya hasta cuatro detenidos por calabozo en lugar de uno por celda como sucede en el norte del continente. María Inés Diez, la Ministra de Justicia del gabinete de Urtubey, fue un poco más prudente a la hora de hacer declaraciones sobre la situación carcelaria de la provincia, y le recordó al Juez Reynoso que siempre es mejor transferir a un detenido a otra prisión antes que proceder a liberarlo.

El Diputado Nacional Pablo Kosiner del Frente para la Victoria dijo que lo de Reynoso es “un mensaje terrible”, aunque no aclaró hacia quien está dirigido dicho mensaje. Probablemente lo que Kosiner sostenga es que el Juez estaría operando en contra de la política antinarcotráfico del gobierno, quizás para destituirlo o ayudar a destituirlo. Rodolfo Urtubey, en plena campaña electoral, también se sumó a las críticas contra Reynoso asegurando que de haberse producido la reforma judicial que impulsó el oficialismo a principios de este año, el Juez podría ser ahora severamente juzgado por su decisión. Con una declaración de ese tenor, Urtubey dejó en claro que, de entrar al Senado de la Nación, él apoyará automáticamente a la destrucción de la división de los poderes republicanos.

Todo el kirchnerismo salteño se opuso a lo que Reynoso realizó en Orán siguiendo las normativas más elementales de la hoy sacrosanta doctrina jurídica de los Derechos Humanos. Curiosamente ninguno de esa fuerza política opinó nada acerca de las polémicas declaraciones de Claudia Román Rú: esta mujer, Secretaria de Salud Mental y Adicciones de Salta, aseguró con total soltura que los que fuman marihuana “no son adictos”, y hasta se tomó el atrevimiento de equiparar el gravísimo acto del consumo de cannabis con la chiquilinada de robarles cigarrillos a los padres cuando se es niño o adolescente.    

Drogas y narcotráfico

Lo de Román Rú es, cuanto menos, escandaloso, puesto que ocupando el cargo que ocupa es de una irresponsabilidad total decir algo como eso. Tranquilamente se la podría denunciar por violar el artículo 12 de la Ley Nacional 23.737 que castiga con prisión a quienes hacen apología de la droga, porque Román Rú no puede ignorar toda la información científica que demuestra que el uso de marihuana, lejos de ser una travesura, contribuye al desarrollo de enfermedades mentales.

De cualquier manera, más allá de la brutal defensa de la decadencia que hizo Román Rú, hay otra cosa interesante para analizar de su discurso: la distinción que hace entre cuestiones sanitarias y cuestiones judiciales (en concreto, la funcionaria dijo que al consumo de marihuana no hay que abordarlo como un problema penal sino como uno de salud).

En efecto, las drogas y el narcotráfico son dos cosas distintas. Cuando se habla de drogas se está hablando, en realidad, de una problemática sanitaria, a la que se la puede combatir con leyes que dejen en claro que el consumidor que se torna adicto es un disminuido mental que debe ser tratado como tal (todo lo contrario a como se lo está tratando hoy en día gracias a las reforma kirchnerista de la legislación sobre salud mental). En cambio cuando se habla de narcotráfico se está planteando un conflicto político que involucra a un grupo de delincuentes que se organizan burocráticamente –como una compañía– y territorialmente –como un Estado.

A los narcos, aquí en Argentina, los tratan no como a miembros de organizaciones transnacionales o sinarquías invisibles sino como a meros “traficantes de drogas”. Es decir, no se ve en el narco a un competidor del poder político con una enorme capacidad de corromper a miembros de las fuerzas de seguridad, de la aduana y de los juzgados, sino que, por el contrario, se lo percibe como a un comerciante que opta por alimentar un negocio por ahora ilegal. Por eso el verdadero problema que genera el narcotráfico se minimiza hasta invisibilizarse.

Tener el cuerpo (aún cuando es el del delito)

A Reynoso, en el fondo, se lo acusa de tener la mano blanda con el hampa. Empero ello no es tanto un tema de su estilo judicial como de su situación. Quiero decir, en todos estos  años en los que Reynoso ha estado al frente del Juzgado Federal de Orán, en él no ha sido característico el trato complaciente hacia los delincuentes. Entonces, ¿qué lo hizo cambiar los modos en los que habitualmente se desempeña? La respuesta a esa pregunta proviene del dedehachehachismo que, día a día, gana cada vez más espacio en nuestro país. Actualmente el nefasto dedehachehachismo tiene el poder suficiente como para imposibilitar la efectivización de la justicia en Argentina debido a que muchos jueces, temerosos de perder sus posiciones, ceden ante las presiones de la “corrección política”.

Benjamín Solá es un abogado salteño que ha sabido sacar provecho del dedehachehachismo. Recientemente este personaje recorrió Tartagal denunciando que las comisarías de la ciudad no tienen buena ventilación, ni espacios de recreamiento, ni buena distribución de agua potable, lo que las deja muy alejadas del cuarto del Sheraton en el cual Solá espera que los detenidos pasen sus días. Como corolario de su excursión por el norte, Solá presentó un buen número de habeas corpora para que sean puestas en libertad (aunque no exoneradas) todas las personas cuyas imputaciones revestían, según su opinión, escasa peligrosidad. Entonces Reynoso le hizo caso, y firmó la autorización para que los procesados sean liberados.    

La Fiscalía Federal de Orán ya apeló la medida. Pero es probable que la maniobra no prospere, porque hoy en día la Justicia argentina –por órdenes que bajan desde el Poder Ejecutivo nacional– espera que los jueces obren como obró Reynoso. Es que Argentina sufre de una ola abusiva de habeas corpus, un artilugio legal que proviene de la tradición del derecho anglosajón que, con su filosofía utilitarista, está colonizando al derecho nacional. Y, lamentablemente, no existe aún la reglamentación necesaria para controlar la situación (y, por lo que se ve, no existirá prontamente tampoco).

Narcopoderes  

La Gorda Gladys está de vuelta en el barrio en el que vive. Está igual que siempre. No lleva ni siquiera una pulsera en su tobillo para ser monitoreada por las autoridades. Es que todos los de la zona de Tartagal en la que vive la conocen: saben que ella vende paco. Incluso los policías. Pero nadie sabe exactamente qué hacer.

Muchos vecinos señalan que la Gorda Gladys, cada vez que hay elecciones, camina por el barrio acompañando a los enviados del Frente para la Victoria. También en esos días en los que se vota suele pararse en las cercanías de las escuelas, desde donde ayuda a coordinar la entrega de sobres cerrados con una boleta adentro a cambio de una bolsa con alimentos o con “golosinas”.

Todos en Tartagal saben de las actividades de la Gorda Gladys, del mismo modo en que todos en Joaquín V. González saben que Luís Arturo Cifre es un delincuente. A Cifre, los gonzaleños lo votaron para envestirlo como concejal de la ciudad. En 2011 su rostro estaba en muchos de los muros de la ciudad, sonriendo con una sonrisa triunfadora. Sin embargo Cifre dejó de sonreír cuando el propio Raúl Reynoso pidió su detención: es que el concejal tenía una enorme cantidad de cocaína en los galpones de su propiedad en donde acopiaba carbón que exportaba a Europa.

Cifre, tras 21 meses de detención, fue puesto en libertad finalmente a mediados de julio gracias a un habeas corpus. Ahora el narcoconcejal ya no duerme en la celda, pero sigue estando procesado. La estadía de este sujeto en prisión empezó como un calvario, siendo obligado a dormir en colchones sobre el piso y a padecer de los síntomas del estrés que cualquiera en una situación similar padecería. Pero, con el tiempo, se fue acostumbrando, puso televisión en la celda, algunos muebles aquí, algunos adornos allá, y aquel que pedía el voto para Juan Manuel Urtubey y Cristina Kirchner pasó a ser un Pablo Escobar cualquiera.

A Cifre lo sacó de la cárcel un habeas corpus, del mismo modo que el mismo artilugio legal sacó de la cárcel a Néstor Omar Brzezisnki (un hombre que fue candidato a Intendente de Hipólito Yrigoyen por la lista kirchnerista de Walter Wayar, y al que atraparon con 50 kilos de cocaína en su domicilio) y a Ulises Guillermo Durán (un funcionario de la Municipalidad de Salta que alquilaba una casa en San Lorenzo en la que encontraron media centena de plantines de marihuana).

El Juez Reynoso apuntó que su juzgado maneja la abultadísima cifra de 20.000 causas penales. Y el Juez señaló también que hay cerca de 200 detenidos vinculados a esas causas, o sea algo así como el 1% del total de encauzados. A la lentitud en la lucha contra el narcotráfico parece acompañarla la falta de seriedad.

En otros países pesa la pena de muerte para los culpables de actos de narcotráfico. Y en la lista de esos países no sólo está China, Corea del Norte, Cuba, Zimbabwe, Indonesia, Singapur, Malasia, Irán o Siria, es decir países bajo regímenes islámicos o comunistas, sino también EEUU, país tan demócrata como el nuestro que quizás podrá tener a algún Cifre –aunque más sofisticado– pero que difícilmente engendre a su propia Gorda Gladys.     




Pablo Ulises Soria

domingo, 4 de agosto de 2013

Cristina Kirchner se ríe de los coyas

Traigan indios para la foto

Desde que empezaron a organizarse cacerolazos en la Argentina, la imagen pública de Cristina Fernández de Kirchner ha ido tornándose cada vez más negativa. Ello significa que la gente ha dejado de confiar en ella. Para revertir esta situación, los asesores de la Presidente le aconsejaron que se muestre más cercana a los débiles, indefensos y/o inocentes, puesto que el relato kirchnerista sostiene que, mientras desde el gobierno se trabaja solidariamente para lograr la igualdad entre el carenciado y el opulento, la gente que participa de los cacerolazos no son más que una banda de egoístas que se niegan a que se reduzcan las brechas entre ricos y pobres.

De allí que este año se la vio a la Presidente mostrando fotos de sus perros, hablando con chicos que padecen el síndrome de Down o reuniéndose con niños. Todas estrategias para humanizarse: el mensaje que manda es que a ella no le importan quienes se quejan de que sus salarios se han pauperizado, sino que su tiempo es para todas esas maravillosas criaturas que para sobrevivir necesitan del amor incondicional de una madre sacrificada.

Para hacer funcionar esa idea, los asesores de Kirchner no tuvieron mejor idea que la de armar un montaje en el que un niño de blondos cabellos y rosadas mejillas –que, según se supo después, es hijo de un camporista– rezongaba en YouTube porque no podía ver en vivo al hada madrina que aparece siempre en la televisión, sólo para recibir una invitación de Casa Rosada unos días después y poder así cumplir con su sueño infantil. Toda esa farsa fue fustigada duramente. En las redes sociales lo que más se señaló fue que el encantador niñito (al igual que los otros niños a los que también usaron para armar el encuentro) era un fiel exponente de la pulcra raza aria, al que se le satisfizo su deseo gracias a que sus padres se valieron de la tecnología a la que tienen acceso por los ingresos que poseen. O sea para sacarse de encima la acusación de que sólo le importa beneficiar a los suyos, la Presidente terminó besando a un niño que por su color de piel, su nivel socioeconómico y su educación es difícil percibirlo como parte de la otredad que reclama atención tras centurias de ninguneo.  

Para corregir ese traspié, los asesores de Kirchner juzgaron positivo apelar a los clichés demagógicos más evidentes. Así fue como al producirse la inauguración de la tercera muestra de Tecnópolis, se pudo ver a la Presidente junto a un nutrido grupo de niños jujeños, muchos de los cuales se vistieron según la usanza del campesinado puneño. Chiquillos con ponchos y sombreritos junto a máquinas de alta complejidad: esa es, para el kirchnerismo, la síntesis de lo que ellos llaman “inclusión”. Curioso: en Río Negro, hace unos meses atrás, un grupo de gente con la piel igual de bronceada que la de los coyitas –vestidos con camisetas de equipos de fútbol y con gorras del Frente para la Victoria– se hicieron su propio Tecnópolis saqueando electrodomésticos a diestra y siniestra, sin embargo el gobierno se negó a juzgar a ese evento como un mágico momento de inclusión, allende el hecho de que los componentes de los episodios formalmente eran, en esencia, los mismos.

El Buen Salvaje

Lo más destacado de la última inauguración de Tecnópolis fue el poema que recitó Eyen Quispe, uno de los niños empleados para levantarle la imagen a Cristina Kirchner. Por un lapso cercano a los dos minutos y medio, el pequeño Eyen pronunció muy correctamente los versos de “No te rías de un coya” de Fortunato Ramos. La reacción ante ello, al menos para mi, resultó un tanto desconcertante.

Mucha gente aseguró haberse conmovido con el poema, cosa que no es extraña puesto que la obra de Ramos busca ese efecto. Empero muchos también vieron en el recitado y en el poema un acto de vindicación al gobierno kirchnerista. No sé exactamente en que año fue escrito “No te rías de un coya”, pero doy fe de que tiene, al menos, dos décadas de existencia. Su valor literario es –como afirma Reynaldo Castro– dudoso, pues, con el abuso de regionalismo, resulta deliberadamente pintorequista. Lo peor del poema es la posición del enunciador: no se trata de un coya contándonos su vida, se trata de alguien diciéndole a quienes no son coyas que respeten al inadaptado (las cuatro primeras estrofas describen a un coya que no sabe cruzar las calles, que viste abrigo aunque haga calor, que hiede, etc) pues se trata de un ser incapaz de hacer daño (las últimas cuatro estrofas presentan a los coyas como solidarios, honestos y patriotas). El coya construido por Ramos parece plagiado de la ficción del Buen Salvaje con la que Jean-Jacques Rousseau intentaba destruir a la Iglesia Católica.  

“Ornapos” en tierras indias

A los turistas de la Quebrada les encanta oír el poema que recitó Eyen. En Tilcara, Humahuaca y ciudades similares la escena que quedó filmada en Tecnópolis se suele repetir varias veces por día, especialmente durante la temporada alta, pues sobran los niños que cambian monedas por versos. Diferente es la reacción de los mismos turistas ante los poemas de Domingo Zerpa. Un poema muy famoso de Zerpa es “Los arriendos”, cuyas últimas cuatro estrofas dicen:

Ayer, por la tarde,
llegaron al rancho,
con botas lustrosas
y espuelas de plata;
a mi caschicito,
que salió a torearlos,
de cuatro balazos
tiráronle antarca.

Apenas me pude
reponer del susto,
cuando me gritaron:
—¡Coya mala traza,
pagá los arriendos
si no quieres verte
más pobre que el diablo
que perdió las astas!

Y como temblando
yo les contestase:
—Perdón, por ahora,
me encuentro sin plata,
sin otros centavos
que estos brazos fuertes
que pueden servirles
para cualquier changa...

Los hombres de botas,
sin oír mis ruegos,
en cuatro minutos
quemaron mi casa...
Señor tata cura,
déme unos remedios
para estos guascazos
que tengo en la cara.

El coya de Zerpa no es el que bajó del cerro, sino el que vive allá pero sometido a la pobreza que le dispensa el que vive en la ciudad. Puede ser que el coya de Zerpa sea igual de honesto, solidario y patriota que el de Ramos, pero también es igual de explotado y marginado que el toba al que, en la Formosa de hoy, hambrean y apalean por negarse a entregar las tierras en las que habitan.

El problema del coya zerpiano es que, a diferencia del ramiano, no parece ser un “ornapo”. Tal vez si se olvidara de exigir ser respetado como sujeto de derecho y se regalara a la industria del turismo y del entretenimiento, si dejara de percibirse como un argentino indio y pasara a percibirse como un indio argentino, podría ser adoptado como mascota del kirchnerismo y recibir dinero en lugar de palazos.

Los Andes en la selva y la Biblia junto al calefón

Como el poema de Ramos en boca del niño Quispe disparó la condescendencia masiva en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, los directores de la campaña electoral del Frente para la Victoria le pidieron a Cristina Kirchner que visite Jujuy para seguir alimentando el fuego que, de casualidad, se inició. Tranquilamente un purrete del tercer cordón del Conurbano, dueño del mismo tono de piel y –probablemente– de las mismas carencias que Eyen Quispe, podría haber ido a Tecnópolis y recitar un poema, pero ello hubiese significado prescindir del elemento exotista que contribuye a generar la impresión de que más allá de los camporistas hay gente que goza de bienestar gracias a la acción de gobierno. Dicho de otro modo, un niñito conurbanense no transmite la misma inocencia e indefensión que un coyita, pues a él, gracias a su cercanía con la Metrópolis, se lo cree más capaz de gozar de sus derechos, aún cuando sólo le interese ir a la escuela porque le dan de comer y aún cuando sus hermanos más grandes se empadronaron para votar siendo menores de 18, ya que les prometieron un celular nuevo por poner en una urna una boleta celeste.  

La necesidad de que Martín Insaurralde derrote a Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires, llevó a Cristina Kirchner a visitar Jujuy el primero de agosto. Es cuestionable, pero es así. Quizás el PJ de Salta precisaba de la Presidente para hacer que crezca la intención de voto de Rodolfo Urtubey y Evita Isa, pero en Jujuy ya está todo cocinado. Salvo que suceda algo extraordinario, el PJ local se quedará con una de las tres bancas para Diputados Nacionales que se disputan en las próximas elecciones, y peleará con amplia ventaja por una segunda banca contra el ucerismo (que también tiene una banca asegurada) y tal vez contra el Frente Primero Jujuy (que promueve la candidatura de Isolda Calsina como Diputada Nacional en primer término, mujer que cuenta con el apoyo de José Manuel de la Sota y de Gerónimo Venegas).  

Cristina Kirchner, mientras violaba la veda electoral impuesta al gobierno, dio una clase magistral de demagogia en Jujuy. En el departamento San Pedro, en la sede del Ingenio La Esperanza, se la vio participando de un ritual de homenaje a la Pachamama para dar paso a la “apertura simbólica de la zafra”, algo que viene con retraso (ya que la zafra en ese ingenio comenzó hace más de veinte días) y que resulta un tanto insólito (a las zafras normalmente se las bendice con una misa católica). A muchos se les habrá pasado, pero a los jujeños no: lo de hacerle ofrendas a la Pachamama es una costumbre andina, sin embargo San Pedro no se encuentra en los Andes. Esto, expresado por intermedio de una analogía, sería como realizar la Fiesta Nacional de la Olivicultura en Corrientes o la Fiesta Nacional de la Yerba Mate en San Juan: probablemente lo correntinos coman aceitunas y los sanjuaninos tomen mate, pero esos productos no son propios de donde viven.

El momento en que la Presidente Cristina Kirchner y el Gobernador Eduardo Fellner se arrodillaron para arrojar hojas de coca, bebidas espirituosas y legumbres en un pozo fue un poco embarazoso, porque ninguno de los dos sabía exactamente qué es lo que se tenía que hacer. Esto, recurriendo nuevamente a una analogía, sería como ir a una misa sin ser cristiano y que el cura lo invite a uno a consagrar hostias. Una actitud verdaderamente respetuosa hubiese sido la de simplemente presenciar la corpachada sin intervenir en ella, dado que se trata de un ritual propio de los indios y de su descendencia, y por tanto no pertenece más que a la etnia que lo inventó. Si la Pachamama pasase a nacionalizarse, se introduciría el paganismo como fiesta cívica, lo que a la larga resultaría tan vacuo como cualquier feriado nacional en el que en lugar de rendirle tributo a los héroes de la Patria, se aprovecha para hacer una escapada turística o dormir la resaca hasta el mediodía.

Las palabras de Ella

El discurso que dio la Presidente fue espeluznante, pues, hablando de la reactivación económica, terminó dejando en evidencia el mesianismo que profesa provocado por sus delirios de grandeza.

Cristina Kirchner dijo que lo admirable de los jujeños es su autoestima, la cual, según afirmó con total convicción, proviene de los incas, pues se encuentra en el ADN de los locales. De más está decir que en Jujuy hay jujeños muy jujeños que no tienen ni una gota de sangre inca en el cuerpo. Asombra un poco que esta señora, para hablar de la identidad, utilice expresiones biologicistas. Los supuestos progresistas de su calaña procuran siempre sostener que el hombre es un ser completamente libre, por lo que el ADN sólo transmite “limitaciones” como enfermedades o el sexo de una persona, todo corregible mediante el procedimiento médico adecuado y el proceso educativo correcto.

Pero más allá de eso, lo molesto del discurso de Kirchner fue ese contraste entre los indios y los demás argentinos que, como ella, descienden de gente que descendió desde los barcos hace un poco más de un siglo. En el imaginario cristinista, pareciera ser que los argentinos de hoy tienen sus antepasados o en los originarios sometidos por los invasores (pues fue la palabra “invasor” la que usó para referirse a los españoles) o en la masa de europeos marginados en sus países que llegaron a estas tierras huyendo del hambre producida por las inequidades del sistema industrial. Del criollo no se han producido avistajes entre las palabras de la Presidente, aún cuando el nombre y la obra del General Belgrano se repitió varias veces –supongo que como Belgrano combatió a los “invasores” de España, entonces él también debe ser un ornapo para su perspectiva.   

Cristina Kirchner no se privó de incurrir en algunas inexactitudes históricas (como al proclamar la superioridad de la astronomía inca frente a la europea, o al sostener, como popularmente se sostiene, que los jujeños quemaron sus casas al emprender la marcha hacia el sur en 1812), ni se abstuvo de utilizar estadísticas engañosas (como al asegurar que el promedio de desempleo en las regiones NOA y NEA es el más bajo del país). De cualquier modo eso son meros detalles insignificantes comparados con lo que dijo hacia el final: sin ninguna vergüenza, confesó que ella se sentía madre de todos los presentes y, para peor, también abuela de sus hijos. Eso se llama desbarrancarse: que se sienta madre de un joven de La Cámpora o de uno de GESTAR es comprensible, tiene edad para ello, ¿pero que hay de las mujeres de su misma edad o aún más viejas que ella? ¿Se siente madre de esas señoras también? ¿No hay nadie más amorosa y sabia que ella? ¿No son declaraciones como esa la prueba de que esta mujer sufre de un completo delirio de grandeza? En el cierre de su discurso, Kirchner invocó a la Virgen María y a la Pachamama. ¿Creerá ser ella un avatar de ambas figuras?

En casa de la Ñusta Ilegítima

Finalizado el acto en San Pedro, la comitiva presidencial tenía planeado trasladarse a Coronel Moldes para inaugurar un gasoducto. Sin embargo hicieron una escala en San Salvador de Jujuy para reunirse con gente de la Organización Barrial Tupac Amaru. El desvío sugiere la debilidad del kirchnerismo y la fortaleza de Milagro Sala. Y a ello lo comprueba el discurso que Cristina Kirchner pronunció frente a los tupaqueros: empezó hablándoles sobre “parir” el futuro (quizás para prolongar su autodesignación no sólo como Madre de la Patria, sino como Señora de la Tierra), pero terminó repitiendo lo que había dicho ese mismo día con respecto a la desindustrialización neoliberal de la década de 1990 y con respecto a la importancia de salvar de la quiebra al Ingenio La Esperanza. No hubo ninguna referencia a la obra reciente de la Tupac, ningún elogio al trabajo socialmente transformador del milagrismo, probablemente porque la Presidente no está enterada de lo que Sala y su pandilla andan haciendo últimamente.

Ante la Ñusta Ilegítima, Cristina Kirchner saludó, recicló el discurso que ya había dado, y partió hacia Salta. Lo que se dice una visita de compromiso.

Lo que la Pacha nos da, la Mama nos los quita

Al ver a Cristina Kirchner “alimentando” a la tierra, a más de uno se le ocurrió empujarla en el pozo, pero la custodia lamentablemente no lo permitió. Alguien, antes de ser apartado del acto y molido a golpes, le gritó a la Presidente que si tanto quiere a la Madre Tierra entonces que le ofrende el Rolex de oro y la cartera Louis Vuitton que ostenta. Y, al verla haciendo circo de rodillas, más de uno deseó que la tierra se lo tragase a él para dejar de sufrir con esos espectáculos chabacanos. Por suerte, Jujuy todavía no sufrió ningún sismo poderoso: se temió que la tierra, al comer de una mano tan ponzoñosa como la de Kirchner, sufriese una indigestión.

La pregunta es: “¿qué más hará la Presidente ahora que se encuentra de campaña?” Lo de ir a rendirle culto a la tierra es hipócrita, pues no puede uno exhibir un auténtico respeto por la naturaleza y, al mismo tiempo, avalar y facilitar la presencia de las multinacionales Monsanto, Xstrata, Barrick Gold y Chevron, empresas gigantescas acusadas en diversas partes del mundo de ocasionar tremendos daños ambientales.  

La actitud pachamamista de Kirchner es tan falsa como su amistad con el Papa Francisco, a quien despreció reiteradamente cuando era Arzobispo de Buenos Aires y ahora resulta admirar como a un sabio. El hambre de votos y su necesidad de protección espiritual tal vez la lleve próximamente a matar gallinas con los umbandas, a reunirse con espiritistas para invocar a su marido muerto, y a acampar en el Uritorco para ganar el apoyo de los extraterrestres. Y lo peor es que ello sucederá a la vista de todos, para que sea juzgado por la mayoría como una celebración de la diversidad cultural cuando no es más que una vil patraña para lograr no perder las tierras, las miles y miles de hectáreas, que compró junto a su familia a precio vil. Porque más que nadie en este país merece la cárcel como esta señora que, de tan “alegre”, se ríe a carcajadas de nosotros.



Francisco Vergalito

jueves, 25 de julio de 2013

¿Qué hace la Tupac Amaru en Salta?

La irrupción violenta de la Tupac Amaru en Salta genera desconcierto. Antes de explicarla es necesario analizar el origen del problema.

El legado de los Schoklender

En enero del año pasado, Raúl Castells apareció en Salta anunciando que se instalaría en General Mosconi para desarrollar su carrera como dirigente social y político. Sin embargo hoy en día el nombre “Raúl Castells” figura en una lista de candidatos a Diputados por Compromiso Federal, un frente que se presenta en la provincia de Buenos Aires. Poco duró la salteñización del caudillo piquetero. Incluso, una semana antes de retornar al Sur, Castells aseguró que Juan Carlos Romero era el mejor candidato para ocupar una banca de Senador Nacional por Salta en 2013.  

El fallido desembarco de Castells en la Tierra de Güemes estaba relacionado a la caída de los corruptos Schoklender, quienes con su constructora estaban ejecutando un ambicioso plan urbanización y construcción de viviendas en las zonas de la provincia que más lo requieren. Es decir Castells apareció con la intención de apropiarse de aquella obra pública que quedó suspendida tras el desenmascaramiento de los parricidas, pero al final no pudo materializar su deseo. Es que Urtubey prefirió beneficiar a sus amigos de la Cámara de la Construcción de Salta.

Cálculos fallidos

En Jujuy la lideresa piquetera Milagro Sala gozó de mejor suerte que Castells en este último año y medio. En 2011 logró apretar lo suficiente al gobierno local para que “La 27”, una patota escindida de sus propias entrañas y apadrinada por Emilio Pérsico que amenazaba con disputarle su hegemonía, finalmente no pudiera cobrar vuelo. Sin embargo la Ñusta Ilegítima y su séquito comprendieron que debían saltar a la arena política para no perder de un día para el otro lo que les costó varios años conseguir, pues si el barbudo Pérsico se les infiltró en su territorio y consiguió el apoyo de un grupo de pejotistas ya hartos de ceder ante las demandas de Sala, entonces no había muchas garantías de que ello no se repitiese. Así se creó el Partido de la Soberanía Popular (PSP), una comparsa trasnochada que reunió en su seno a siloístas, senderistas, evomoralistas y otros impresentables de esa índole. En su momento, intentaron incorporar a referentes del pejotismo jujeño a sus filas (apuntaban a sumar, entre otros, a Liliana Fellner, cabeza visible de Kolina, el partido del Ministerio de Desarrollo Social), pero sólo consiguieron que el Diputado Provincial Miguel Morales se apoyase durante un tiempo en ellos cuando se enfrentó al Vicegobernador Jenefes.   

Pues bien, lo que sucedió con el PSP es que fracasó en su intento por formar alianzas para estas elecciones. La estrategia que ellos habían planteado consistía en organizar el partido para demarcar a su clientela y obligar al PJ de Jujuy a que los busque para armar las listas con el fin de no perder un puñado de miles de votos. Empero ello no sucedió. El PJ, encolumnado detrás del Gobernador Fellner, propuso “dedocráticamente” como candidatos a Diputados Nacionales a Olindo Tentor y a Silvina Sadir –dos dirigentes que supieron miliar en Franja Morada–, y cocinó otra lista de Diputados Provinciales y varias de Concejales en las que la gente de Sala no figura ni por error.

La jugada de Fellner enfureció a Sala. Sala viajó a Buenos Aires a buscar el apoyo y la mediación de Cristina Kirchner, pero allá ni la Presidente ni nadie la recibió. El PSP ambicionaba con comandar la coalición Unidos y Organizados (todavía está viva la imagen del aquelarre multitudinario que hicieron el año pasado en el 23 de Agosto), pero dicha unión de voluntades progrecínicas murió mucho antes de nacer. El kirchnerismo, en estos días, sobrevive gracias a los pejotistas. Ello, por supuesto, entorpece todos los planes que Sala tenía de cara a 2015. Por tanto ahora sólo atina a aferrarse a sus votos que le darán una banca de Diputada Provincial en octubre y le permitirán conseguirse unos fueros con los cuales protegerse de los cambios de viento.

Una mujer despechada

Sala cargó particularmente contra Sadir, una joven mujer que trabaja como funcionaria fellnerista. Básicamente la acusa de dos cosas: de ser demasiado inexperta como para aspirar por un cargo tan importante (cargo que el PSP ambicionaba para si) y de estar haciendo campaña con los recursos del Estado (acusación que resulta hipócrita considerando de quien viene). Además consultó el kirchnerómetro y aseveró que el extinguido dirigente santacruceño, de estar vivo, ya hubiera expulsado de su cargo al Gobernador Fellner por no respetar los principios K –los cuales, supongo, consisten en promover la demagogia, el oportunismo y el pragmatismo. 

Y mientras Sala despotrica contra el PJ de Jujuy, tras 12 años de ausencia Carlos “El Perro” Santillán reaparece en escena recuperando la conducción del Sindicato de Empleados y Obreros Municipales (SEOM), poderosa fuerza gremial de la provincia. A Santillán lo alientan desde Buenos Aires los de la Corriente Nacional por la Unidad Popular, el movimiento político de Claudio Lozano y Víctor De Gennaro. Ni Sala ni Fellner quieren a Santillán piquetereando en tierras jujeñas, pero no están dispuestos a unirse para combatir a su enemigo común.

O vinieron solos o los trajeron

La explosión violenta de la Organización Barrial Tupac Amaru en Salta se explica a partir de todos estos antecedentes que mencioné más arriba. En los dominios del Gobernador Urtubey todavía están asombrados de la furia desatada por los tupaqueros tan súbitamente sobre el Instituto Provincial de Vivienda: con la excusa de que quieren financiamiento para llevar a cabo un plan de construcción de módulos habitacionales, la delegación salteña de la banda de Milagro Sala golpeó en el corazón del PJ de Salta.

La pregunta que se hacen todos es: “¿alguien los trajo?” Lo que no hay que perder de vista es que el poder de Sala se construye externamente. Dicho de otro modo, el ejército proletario de la Comandante Milagro no es leal a ella sino a su dinero, por tanto si Sala pierde los recursos millonarios que maneja (no hay cifras oficiales, pero se rumorea que, hasta hace unos meses, Sala manejaba un presupuesto de entre ocho y quince millones de pesos) entonces los incondicionales que ejercen la férrea disciplina perderán control sobre la gente humilde que manipulan, quienes ya no querrán quedarse bajo el yugo de alguien que no puede ofrecerle nada. Por ende se sigue que la lucha de Sala no es contra Fellner, Santillán o cualquier otro comprovinciano, sino contra el poder que anida en Capital Federal tras las fraudulentas elecciones del 2011. Vale decir, un corte en el puente Lavalle de San Salvador de Jujuy no le sirve a Sala si éste no incomoda a la Casa Rosada, de allí que urgentemente necesite promover acciones en otras partes del país que inquieten al oficialismo.  

De todos modos en estos días de campaña proselitista en Salta hay mucha especulación sobre los acontecimientos imprevistos. La ruptura de Andrés Zottos y de un sector del Partido Renovador Salteño con el oficialismo o la violenta misiva del ucerista José María Farizano a favor de la pureza radical y en contra de sus aliados llaman poderosamente la atención, pues dichos eventos alteran la intención de voto. Sin embargo muchos saben que todos los caminos conducen a Romero. El actual Senador Nacional, al borde del pánico por perder sus fueros, está jugando todas las cartas a su alcance para aferrarse a su escaño. De allí que más de uno está especulando sobre la existencia de un arreglo del antiguo Gobernador con Milagro Sala para aunar esfuerzos en pos de conseguir sus respectivos objetivos.

Es decir, la Tupac Amaru golpea en Salta con el fin de recibir palazos y generar rechazo (o, al menos, confusión) en el electorado progresista de Urtubey, al mismo tiempo que le manda el mensaje a la Casa Rosada de que pondrán palos en las ruedas no sólo en Jujuy sino en todos los lugares en los que haga falta si no les restituyen el flujo de efectivo que tenían hasta principios de 2013. De esa maniobra se aprovechan los opositores, quienes estiman que algunos votos habrán de desviarse a candidatos no oficialistas de izquierda o centroizquierda que miden poco y no amenazan, y consiguientemente la candidatura de Rodolfo Urtubey al Senado nacional perderá cierto peso.      

¿Cuánto durará el cáncer tupaquero en Salta? ¿Se expandirá como ocurrió en Jujuy? ¿Milagro Sala y su tropa cambiarán de domicilio? Son preguntas que sólo los resultados de las elecciones podrán responder.


Francisco Vergalito 

sábado, 13 de julio de 2013

Algunas incómodas verdades sobre la trata de personas en Jujuy

Susana y Liliana contra los fantasmas

Poco antes de intentar desacreditar a Alberto Lebbos en su cruzada contra la impunidad, la oportunista Susana Trimaco criticó a Silvia Carrizo Villarroel, la Secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Jujuy, porque recordó que el año pasado, en una jornada nacional sobre la trata de personas, sostuvo que en Jujuy no han habido casos de trata. Trimarco, con su verborragia bonafinesca, dijo que una afirmación de ese calibre provoca una violenta risa y que si Carrizo Villarroel aseveró ello es porque jamás ha dejado el cómodo ámbito de su oficina. Y agregó que en los últimos tiempos la Fundación María de los Ángeles ha encontrado a varias jujeñas trabajando en prostíbulos tucumanos –sin antes privarse, claro, de señalar que la trata de personas es un problema global y que afecta a cada uno de los rincones de nuestro país, por lo que es imposible que Jujuy esté ajena a esa realidad.

Sus palabras fueron refrendadas por la Senadora Nacional Liliana Fellner. La hermana del Gobernador indicó que la sociedad jujeña es aún muy machista y que ello explicaría por qué se está todavía muy lejos de hacerle caso a Trimarco. También ponderó la posibilidad de que la ONG que regentea la madre de Marita Verón desembarque en Jujuy, pues este año ha comenzado su expansión fuera de Tucumán para instalarse en Córdoba y Catamarca.

Lo que Liliana Fellner destacó en tono polémico es el hecho de que en Jujuy los diputados provinciales oficialistas acompañaron hace unos meses un proyecto de la UCR para instituir al 23 de Septiembre de cada año como “Día Contra la Trata de Personas”. Sucede que ese día, pero de 1913, se sancionó en la Argentina la Ley 9.143, impulsada por Alfredo Lorenzo Palacios, que tenía como finalidad desarticular a la mafia judía que administraba a los prostíbulos en nuestro país. En 1999, la Coalición Mundial Contra el Tráfico Humano, como un homenaje a Palacios, convirtió al citado día en el “Día Internacional Contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas”. Sin embargo en 2012, la bancada del Frente para la Victoria en el Congreso de la Nación aprobó la idea de convertir al 3 de Abril de cada año (fecha en la que, supuestamente, desapareció Marita Verón durante 2002) en el bendito “Día Contra la Trata de Personas”. Obviamente que el propósito de ello fue ayudar a mitificar aún más a la controvertida figura de Susana Trimarco: con las Madres de Plaza de Mayo mudándose con Lucifer debido a sus avanzadas edades, es hora ya de que aparezca alguien a ocupar el lugar que queda vacío.

Sea como sea, la postura de Liliana Fellner parece ser solitaria en Jujuy. Dos altos funcionarios del gobierno provincial –el Jefe de Gabinete de Ministros, Armando Berruezo, y el Secretario de Gobierno, Juan Burgos, vale decir dos hombres muy cercanos al Gobernador Eduardo Fellner– afirmaron en los últimos meses aquello que Susana Trimarco no quiere oír: no hay casos de trata de personas en el territorio jujeño. Y para mayor furia de la cobradora de millonarios subsidios fue Alejandra Mangano, de la Procuraduría para el Combate contra la Trata y Explotación de Personas, quien confirmó esa afirmación.

Al parecer lo que pasa en Jujuy es que el Poder Judicial provincial asume su competencia en materia de trata de personas, evitando que los casos lleguen a la Justicia Federal. ¿Cómo hacen ello? Simplemente declarando como “fuga de hogar” a todo aquello que en otras provincias cae bajo la denominación de “trata de personas”. De esa manera se produce un abordaje mucho más realista del problema y se evita alimentar la mitología hembrista que circula internacionalmente como nueva palabra santa.   

Los casos de Constanza Cernuschi, Yamila Durán, Gloria Mendoza, Antonella Ramos y muchas más no han sido más que episodios aislados, en donde un poco de indagación demostraba que o bien las familias fallaron a la hora de educar y proteger a sus hijas, o bien el clima de violencia doméstica en el que las jóvenes vivían explicaba el por qué de su huída; el secuestrador esclavista que alimenta las redes de trata aquí no tiene ninguna cabida, sencillamente porque no existe y eso queda claro. La apertura de una sucursal de la Fundación María de los Ángeles en Jujuy probablemente cambie este panorama, suplantándolo por la ficción que hace rica a Trimarco y su séquito.  

La fábrica de eunucos

Liliana Fellner sostuvo que es hora de acabar con los mitos en el tema de la trata de personas. Supongo que, en realidad, lo que estaba diciendo es que ha llegado el momento de proyectar la película que el hembrismo más nocivo pretende que se proyecte.

Uno de los pedidos de Fellner fue el de implementar la movida para erradicar los prostíbulos en Jujuy. Lo que le interesa a esta mujer, en realidad, es desenfocar el tema de la trata de personas para reenfocarlo en el de la prostitución. Dentro del discurso fellnerista (tanto el de Liliana como el de Eduardo) no existe el tráfico de personas con fines que no sean sexuales. Que a una persona se la lleven para explotarla laboralmente, para utilizarla como narcomula o para sacarle los órganos es totalmente fantasioso para los Fellner; en cambio que alguien que no está en su hogar pueda terminar en un lupanar, parece ser una posibilidad más que concreta. Es por ello que en lugar de avanzar sobre la garantización de la seguridad, se avanza en contra de lo masculino. Así en lugar de resolver problemas, los Fellner contribuyen a crearlos.

Es en este marco que sinarquías hembristas como la ONG Juanita Moro pueden llevar a Jujuy a una impresentable como Viviana Caminos a impartir un taller sobre trata de personas. Caminos sostiene que para acabar con este flagelo (que sólo ellas ven) es preciso atacar a quienes consumen prostitutas. Sus palabras son más que elocuentes: “mientras no reduzcamos el consumo no vamos a acabar con la trata; por más que rescatemos, que condenemos, esto va a seguir eternamente si no se trabaja en reducir el consumo”.

Obviamente el problema de Caminos –y el de muchas mujeres como ella– es que deforman lo que en realidad sucede hasta convertirlo en un asunto altísimamente lucrativo. La base filosófica desde la cual construyen su discurso es el culturalismo. En efecto, para estos sinarcas todo lo humano es cultural. El hombre es un animal cuya naturaleza es ser cultural, por lo que aquello que aplica para una creatura viva no-humana nunca aplica también para un hombre. De allí es que todos los problemas del mundo, para esta gente, se solucionen con educación (y no con cualquier educación, sino con la educación que ellos proponen).

Las hembristas que pretenden despojar de su virilidad a nuestros jóvenes se niegan a reconocer que las mujeres tienen una sexualidad diferente a la de los hombres, siendo el rasgo más claramente distinto el asunto del deseo. La cuestión de la oferta y la demanda de sexo depende de las manipulaciones del deseo; y en este aspecto las mujeres llevan ventaja, al menos durante un periodo de su vida. Situaciones nefastas como el divorcio o la pornografía contribuyen a empeorar la salud sexual de las personas. En este escenario es lógico que la prostitución prolifere, pues en lugar de enseñarles a los jóvenes no sólo a que resistan la tentación de la satisfacción fugaz sino también a que se revelen contra ella, lo que se busca enseñarles es que se sometan a ella.

Ser hombre nunca significó ser violento, significó siempre (o, al menos, hasta hace unos 50 años) ser valiente, servicial y justo. El hombre es el varón que es consciente de su poder destructor pero que no lo ejerce, salvo cuando es atacado por un poder similar. Enseñar esto, fortalecer la familia, recuperar los valores tradicionales, es un arma mucho más poderosa contra la prostitución que querer transmitirles a los jóvenes el sentimiento de culpa por algo que no lo amerita.



Antonella Díaz

jueves, 11 de julio de 2013

Un día de cumbia

Estimado lector,

Después de una larga ausencia, me encuentro ya en Tucumán. Hace quince días, por motivos laborales, tuve que viajar a Buenos Aires para permanecer una semana allá, pero por motivos de salud tuve que quedarme en la Capital nacional por otros siete días más. No miento: la salud que tuve que resguardar fue mi salud mental, ya que, desde hace algunos años, en el noveno día del mes de julio la ciudad de San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión corre el riesgo de sufrir de un aluvión zoológico, por lo que conviene estar lo más lejos posible de sus calles para no padecer un soponcio.

Como descendiente del sacerdote José Ignacio Thames, se supone que yo debería ser un invitado a los actos oficiales para conmemorar la Declaración de Independencia de nuestra nación. Sin embargo ello no sucede. De todos modos, aún si me invitasen, me abstendría de ir, ya que encuentro ofensivo que a un acto solemnemente heroico lo conviertan en un espectáculo de escandalosa chabacanería.

Este año los diarios me confirman que todos mis prejuicios en torno al 9 de julio eran, en realidad, premoniciones. Sabía yo de antemano que Monseñor Alfredo Zecca, un vomitado por Dios, aún desde su tibieza iba a utilizar el púlpito catedralicio para hablar de la importancia de la división de poderes para que exista la República, de los males que genera la pobreza y de la necesidad del diálogo político para conseguir el consenso social. Zecca, para ajustar su discurso a su audiencia, bien podría haber hablado sobre el Infierno al que están condenados los que eligen el vicio en lugar de la virtud y los que niegan la regencia de Cristo para llevar a cabo la obra del Maligno, pero no se puede esperar demasiado de los clérigos del presente.   

Sin embargo la homilía de Monseñor Zecca fue un detalle insignificante de la fiesta patria de este año. En las calles aledañas a la Iglesia Catedral, la originiada, como yo ya lo había previsto, empujada por unos cuantos avivados copó los espacios para que los ciudadanos que tenían la intención de manifestarse ante las autoridades no pudieran hacerlo. Querían imponer el clima festivo, como si aquel cuyos derechos se ven vulnerados estuviese desautorizado de antemano de peticionar ante los funcionarios públicos en un día feriado. 

Lo que si me sorprendió fue lo que hizo la policía provincial: ésta –pese a que Cristina Kirchner ya había optado por no introducir su ofídico rostro en el templo católico– se negó a objetar la orden de “borrar” por unas horas a los que pretendían acercarse a la Plaza Independencia con el fin de informarle a la ausente Presidente sobre la atroz impunidad que gozan quienes les hicieron daño a sus familias, y terminaron manchando sus uniformes por hacer lo que un tirano les mandó que hagan. 

Así fue que Dardo Caciccio, el padre una beba que el año pasado falleció debido a que el gobierno de Alperovich no quiso habilitarles el avión sanitario de la provincia, denunció que un grupo de oficiales lo interceptaron en una esquina y lo retuvieron en el interior de una patrulla por varias horas. Lo que se dice vulgarmente “un apriete”.

Alberto Lebbos, por su parte, no sólo no pudo pasar el cerco personal que le montó la policía, sino que además recibió un golpe de gas pimienta sobre sus ojos. Para colmo el padre de Paulina, la María Soledad Morales tucumana, fue denunciado por la propia policía de avanzar rodeado de una agrupación de ultraizquierda que iba munida de palos y piedras. Si los policías se referían a los fantoches del Partido Obrero, queda en evidencia que mienten: esa banda de trabajofóbicos está compuesta en Tucumán por gente que si agarra algo parecido a una pala entran en coma, por lo que es obvio que jamás llevarían un pedazo de madera entre sus manos.  

En el Hipódromo se desarrolló el resto de la afrenta en contra de los Padres Fundadores de la patria. Allí los neoimberbes de La Cámpora, La Alperovich y otras pymes similares degustaron carnes asadas, consumieron bebidas espirituosas y fumaron cannabis paraguayo, mientras repartían gorras y remeras a los originarios que los viejos punteros del Partido Justicialista habían acarreado desde los arrabales cercanos y no tan cercanos. Fue una verdadera guerra de obsecuencia que, gracias a la importante suma de dinero público dilapidada, enfrentó abiertamente a Domingo Amaya, Osvaldo Jaldo, los intendentes del interior provincial y los clanes hebreos que pretenden apropiarse para su beneficio personal de la estructura partidaria que más elecciones ha ganado en los últimos tiempos. La gente del matón y empresario bonaerense Luís D’Elía se ubicó con una caterva de negros (y me refiero a auténticos africanos) justo detrás de Sara Alperovich, la dentista devenida piquetera que pretende, supongo, conseguirse fueros en 2015 para no terminar como millones de argentinos esperamos que terminen los de su familia.

El discurso de Cristina Kirchner merece un extenso comentario que me niego rotundamente a realizar por el bien de mi mente. Destacaré, eso si, lo que ya sabía que iba a mencionar: esta vez la señora no dijo que ella siempre fantaseó con ser una “arquitecta egipcia”, o sea no dio a entender que tiene vínculos con la masonería, pero si habló del Nuevo Orden Mundial en el cual Argentina, al parecer, tiene un lugar asegurado como satélite de China. Más allá de eso, Cristina Kirchner, como bien lo anticipé, también elogió la presencia de Susana Trimarco, cuya hija desaparecida, según se deduce de la actitud del gobierno, tiene más valor que la hija asesinada de Alberto Lebbos.   

Para concluir este texto me quedo con el escalofriante recuerdo de la Desquiciada intentando bailar cual cumbia nada más y nada menos que al mismísimo Himno Nacional ante la mirada incómoda de quienes estaban a su lado, que no sabían si prestarse al ridículo o huir hacia alguna madriguera para refugiarse. Una perfecta metáfora de la situación actual.  

FUENTE:
http://gentiltucumano.blogspot.com.ar/