La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

domingo, 4 de agosto de 2013

Cristina Kirchner se ríe de los coyas

Traigan indios para la foto

Desde que empezaron a organizarse cacerolazos en la Argentina, la imagen pública de Cristina Fernández de Kirchner ha ido tornándose cada vez más negativa. Ello significa que la gente ha dejado de confiar en ella. Para revertir esta situación, los asesores de la Presidente le aconsejaron que se muestre más cercana a los débiles, indefensos y/o inocentes, puesto que el relato kirchnerista sostiene que, mientras desde el gobierno se trabaja solidariamente para lograr la igualdad entre el carenciado y el opulento, la gente que participa de los cacerolazos no son más que una banda de egoístas que se niegan a que se reduzcan las brechas entre ricos y pobres.

De allí que este año se la vio a la Presidente mostrando fotos de sus perros, hablando con chicos que padecen el síndrome de Down o reuniéndose con niños. Todas estrategias para humanizarse: el mensaje que manda es que a ella no le importan quienes se quejan de que sus salarios se han pauperizado, sino que su tiempo es para todas esas maravillosas criaturas que para sobrevivir necesitan del amor incondicional de una madre sacrificada.

Para hacer funcionar esa idea, los asesores de Kirchner no tuvieron mejor idea que la de armar un montaje en el que un niño de blondos cabellos y rosadas mejillas –que, según se supo después, es hijo de un camporista– rezongaba en YouTube porque no podía ver en vivo al hada madrina que aparece siempre en la televisión, sólo para recibir una invitación de Casa Rosada unos días después y poder así cumplir con su sueño infantil. Toda esa farsa fue fustigada duramente. En las redes sociales lo que más se señaló fue que el encantador niñito (al igual que los otros niños a los que también usaron para armar el encuentro) era un fiel exponente de la pulcra raza aria, al que se le satisfizo su deseo gracias a que sus padres se valieron de la tecnología a la que tienen acceso por los ingresos que poseen. O sea para sacarse de encima la acusación de que sólo le importa beneficiar a los suyos, la Presidente terminó besando a un niño que por su color de piel, su nivel socioeconómico y su educación es difícil percibirlo como parte de la otredad que reclama atención tras centurias de ninguneo.  

Para corregir ese traspié, los asesores de Kirchner juzgaron positivo apelar a los clichés demagógicos más evidentes. Así fue como al producirse la inauguración de la tercera muestra de Tecnópolis, se pudo ver a la Presidente junto a un nutrido grupo de niños jujeños, muchos de los cuales se vistieron según la usanza del campesinado puneño. Chiquillos con ponchos y sombreritos junto a máquinas de alta complejidad: esa es, para el kirchnerismo, la síntesis de lo que ellos llaman “inclusión”. Curioso: en Río Negro, hace unos meses atrás, un grupo de gente con la piel igual de bronceada que la de los coyitas –vestidos con camisetas de equipos de fútbol y con gorras del Frente para la Victoria– se hicieron su propio Tecnópolis saqueando electrodomésticos a diestra y siniestra, sin embargo el gobierno se negó a juzgar a ese evento como un mágico momento de inclusión, allende el hecho de que los componentes de los episodios formalmente eran, en esencia, los mismos.

El Buen Salvaje

Lo más destacado de la última inauguración de Tecnópolis fue el poema que recitó Eyen Quispe, uno de los niños empleados para levantarle la imagen a Cristina Kirchner. Por un lapso cercano a los dos minutos y medio, el pequeño Eyen pronunció muy correctamente los versos de “No te rías de un coya” de Fortunato Ramos. La reacción ante ello, al menos para mi, resultó un tanto desconcertante.

Mucha gente aseguró haberse conmovido con el poema, cosa que no es extraña puesto que la obra de Ramos busca ese efecto. Empero muchos también vieron en el recitado y en el poema un acto de vindicación al gobierno kirchnerista. No sé exactamente en que año fue escrito “No te rías de un coya”, pero doy fe de que tiene, al menos, dos décadas de existencia. Su valor literario es –como afirma Reynaldo Castro– dudoso, pues, con el abuso de regionalismo, resulta deliberadamente pintorequista. Lo peor del poema es la posición del enunciador: no se trata de un coya contándonos su vida, se trata de alguien diciéndole a quienes no son coyas que respeten al inadaptado (las cuatro primeras estrofas describen a un coya que no sabe cruzar las calles, que viste abrigo aunque haga calor, que hiede, etc) pues se trata de un ser incapaz de hacer daño (las últimas cuatro estrofas presentan a los coyas como solidarios, honestos y patriotas). El coya construido por Ramos parece plagiado de la ficción del Buen Salvaje con la que Jean-Jacques Rousseau intentaba destruir a la Iglesia Católica.  

“Ornapos” en tierras indias

A los turistas de la Quebrada les encanta oír el poema que recitó Eyen. En Tilcara, Humahuaca y ciudades similares la escena que quedó filmada en Tecnópolis se suele repetir varias veces por día, especialmente durante la temporada alta, pues sobran los niños que cambian monedas por versos. Diferente es la reacción de los mismos turistas ante los poemas de Domingo Zerpa. Un poema muy famoso de Zerpa es “Los arriendos”, cuyas últimas cuatro estrofas dicen:

Ayer, por la tarde,
llegaron al rancho,
con botas lustrosas
y espuelas de plata;
a mi caschicito,
que salió a torearlos,
de cuatro balazos
tiráronle antarca.

Apenas me pude
reponer del susto,
cuando me gritaron:
—¡Coya mala traza,
pagá los arriendos
si no quieres verte
más pobre que el diablo
que perdió las astas!

Y como temblando
yo les contestase:
—Perdón, por ahora,
me encuentro sin plata,
sin otros centavos
que estos brazos fuertes
que pueden servirles
para cualquier changa...

Los hombres de botas,
sin oír mis ruegos,
en cuatro minutos
quemaron mi casa...
Señor tata cura,
déme unos remedios
para estos guascazos
que tengo en la cara.

El coya de Zerpa no es el que bajó del cerro, sino el que vive allá pero sometido a la pobreza que le dispensa el que vive en la ciudad. Puede ser que el coya de Zerpa sea igual de honesto, solidario y patriota que el de Ramos, pero también es igual de explotado y marginado que el toba al que, en la Formosa de hoy, hambrean y apalean por negarse a entregar las tierras en las que habitan.

El problema del coya zerpiano es que, a diferencia del ramiano, no parece ser un “ornapo”. Tal vez si se olvidara de exigir ser respetado como sujeto de derecho y se regalara a la industria del turismo y del entretenimiento, si dejara de percibirse como un argentino indio y pasara a percibirse como un indio argentino, podría ser adoptado como mascota del kirchnerismo y recibir dinero en lugar de palazos.

Los Andes en la selva y la Biblia junto al calefón

Como el poema de Ramos en boca del niño Quispe disparó la condescendencia masiva en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, los directores de la campaña electoral del Frente para la Victoria le pidieron a Cristina Kirchner que visite Jujuy para seguir alimentando el fuego que, de casualidad, se inició. Tranquilamente un purrete del tercer cordón del Conurbano, dueño del mismo tono de piel y –probablemente– de las mismas carencias que Eyen Quispe, podría haber ido a Tecnópolis y recitar un poema, pero ello hubiese significado prescindir del elemento exotista que contribuye a generar la impresión de que más allá de los camporistas hay gente que goza de bienestar gracias a la acción de gobierno. Dicho de otro modo, un niñito conurbanense no transmite la misma inocencia e indefensión que un coyita, pues a él, gracias a su cercanía con la Metrópolis, se lo cree más capaz de gozar de sus derechos, aún cuando sólo le interese ir a la escuela porque le dan de comer y aún cuando sus hermanos más grandes se empadronaron para votar siendo menores de 18, ya que les prometieron un celular nuevo por poner en una urna una boleta celeste.  

La necesidad de que Martín Insaurralde derrote a Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires, llevó a Cristina Kirchner a visitar Jujuy el primero de agosto. Es cuestionable, pero es así. Quizás el PJ de Salta precisaba de la Presidente para hacer que crezca la intención de voto de Rodolfo Urtubey y Evita Isa, pero en Jujuy ya está todo cocinado. Salvo que suceda algo extraordinario, el PJ local se quedará con una de las tres bancas para Diputados Nacionales que se disputan en las próximas elecciones, y peleará con amplia ventaja por una segunda banca contra el ucerismo (que también tiene una banca asegurada) y tal vez contra el Frente Primero Jujuy (que promueve la candidatura de Isolda Calsina como Diputada Nacional en primer término, mujer que cuenta con el apoyo de José Manuel de la Sota y de Gerónimo Venegas).  

Cristina Kirchner, mientras violaba la veda electoral impuesta al gobierno, dio una clase magistral de demagogia en Jujuy. En el departamento San Pedro, en la sede del Ingenio La Esperanza, se la vio participando de un ritual de homenaje a la Pachamama para dar paso a la “apertura simbólica de la zafra”, algo que viene con retraso (ya que la zafra en ese ingenio comenzó hace más de veinte días) y que resulta un tanto insólito (a las zafras normalmente se las bendice con una misa católica). A muchos se les habrá pasado, pero a los jujeños no: lo de hacerle ofrendas a la Pachamama es una costumbre andina, sin embargo San Pedro no se encuentra en los Andes. Esto, expresado por intermedio de una analogía, sería como realizar la Fiesta Nacional de la Olivicultura en Corrientes o la Fiesta Nacional de la Yerba Mate en San Juan: probablemente lo correntinos coman aceitunas y los sanjuaninos tomen mate, pero esos productos no son propios de donde viven.

El momento en que la Presidente Cristina Kirchner y el Gobernador Eduardo Fellner se arrodillaron para arrojar hojas de coca, bebidas espirituosas y legumbres en un pozo fue un poco embarazoso, porque ninguno de los dos sabía exactamente qué es lo que se tenía que hacer. Esto, recurriendo nuevamente a una analogía, sería como ir a una misa sin ser cristiano y que el cura lo invite a uno a consagrar hostias. Una actitud verdaderamente respetuosa hubiese sido la de simplemente presenciar la corpachada sin intervenir en ella, dado que se trata de un ritual propio de los indios y de su descendencia, y por tanto no pertenece más que a la etnia que lo inventó. Si la Pachamama pasase a nacionalizarse, se introduciría el paganismo como fiesta cívica, lo que a la larga resultaría tan vacuo como cualquier feriado nacional en el que en lugar de rendirle tributo a los héroes de la Patria, se aprovecha para hacer una escapada turística o dormir la resaca hasta el mediodía.

Las palabras de Ella

El discurso que dio la Presidente fue espeluznante, pues, hablando de la reactivación económica, terminó dejando en evidencia el mesianismo que profesa provocado por sus delirios de grandeza.

Cristina Kirchner dijo que lo admirable de los jujeños es su autoestima, la cual, según afirmó con total convicción, proviene de los incas, pues se encuentra en el ADN de los locales. De más está decir que en Jujuy hay jujeños muy jujeños que no tienen ni una gota de sangre inca en el cuerpo. Asombra un poco que esta señora, para hablar de la identidad, utilice expresiones biologicistas. Los supuestos progresistas de su calaña procuran siempre sostener que el hombre es un ser completamente libre, por lo que el ADN sólo transmite “limitaciones” como enfermedades o el sexo de una persona, todo corregible mediante el procedimiento médico adecuado y el proceso educativo correcto.

Pero más allá de eso, lo molesto del discurso de Kirchner fue ese contraste entre los indios y los demás argentinos que, como ella, descienden de gente que descendió desde los barcos hace un poco más de un siglo. En el imaginario cristinista, pareciera ser que los argentinos de hoy tienen sus antepasados o en los originarios sometidos por los invasores (pues fue la palabra “invasor” la que usó para referirse a los españoles) o en la masa de europeos marginados en sus países que llegaron a estas tierras huyendo del hambre producida por las inequidades del sistema industrial. Del criollo no se han producido avistajes entre las palabras de la Presidente, aún cuando el nombre y la obra del General Belgrano se repitió varias veces –supongo que como Belgrano combatió a los “invasores” de España, entonces él también debe ser un ornapo para su perspectiva.   

Cristina Kirchner no se privó de incurrir en algunas inexactitudes históricas (como al proclamar la superioridad de la astronomía inca frente a la europea, o al sostener, como popularmente se sostiene, que los jujeños quemaron sus casas al emprender la marcha hacia el sur en 1812), ni se abstuvo de utilizar estadísticas engañosas (como al asegurar que el promedio de desempleo en las regiones NOA y NEA es el más bajo del país). De cualquier modo eso son meros detalles insignificantes comparados con lo que dijo hacia el final: sin ninguna vergüenza, confesó que ella se sentía madre de todos los presentes y, para peor, también abuela de sus hijos. Eso se llama desbarrancarse: que se sienta madre de un joven de La Cámpora o de uno de GESTAR es comprensible, tiene edad para ello, ¿pero que hay de las mujeres de su misma edad o aún más viejas que ella? ¿Se siente madre de esas señoras también? ¿No hay nadie más amorosa y sabia que ella? ¿No son declaraciones como esa la prueba de que esta mujer sufre de un completo delirio de grandeza? En el cierre de su discurso, Kirchner invocó a la Virgen María y a la Pachamama. ¿Creerá ser ella un avatar de ambas figuras?

En casa de la Ñusta Ilegítima

Finalizado el acto en San Pedro, la comitiva presidencial tenía planeado trasladarse a Coronel Moldes para inaugurar un gasoducto. Sin embargo hicieron una escala en San Salvador de Jujuy para reunirse con gente de la Organización Barrial Tupac Amaru. El desvío sugiere la debilidad del kirchnerismo y la fortaleza de Milagro Sala. Y a ello lo comprueba el discurso que Cristina Kirchner pronunció frente a los tupaqueros: empezó hablándoles sobre “parir” el futuro (quizás para prolongar su autodesignación no sólo como Madre de la Patria, sino como Señora de la Tierra), pero terminó repitiendo lo que había dicho ese mismo día con respecto a la desindustrialización neoliberal de la década de 1990 y con respecto a la importancia de salvar de la quiebra al Ingenio La Esperanza. No hubo ninguna referencia a la obra reciente de la Tupac, ningún elogio al trabajo socialmente transformador del milagrismo, probablemente porque la Presidente no está enterada de lo que Sala y su pandilla andan haciendo últimamente.

Ante la Ñusta Ilegítima, Cristina Kirchner saludó, recicló el discurso que ya había dado, y partió hacia Salta. Lo que se dice una visita de compromiso.

Lo que la Pacha nos da, la Mama nos los quita

Al ver a Cristina Kirchner “alimentando” a la tierra, a más de uno se le ocurrió empujarla en el pozo, pero la custodia lamentablemente no lo permitió. Alguien, antes de ser apartado del acto y molido a golpes, le gritó a la Presidente que si tanto quiere a la Madre Tierra entonces que le ofrende el Rolex de oro y la cartera Louis Vuitton que ostenta. Y, al verla haciendo circo de rodillas, más de uno deseó que la tierra se lo tragase a él para dejar de sufrir con esos espectáculos chabacanos. Por suerte, Jujuy todavía no sufrió ningún sismo poderoso: se temió que la tierra, al comer de una mano tan ponzoñosa como la de Kirchner, sufriese una indigestión.

La pregunta es: “¿qué más hará la Presidente ahora que se encuentra de campaña?” Lo de ir a rendirle culto a la tierra es hipócrita, pues no puede uno exhibir un auténtico respeto por la naturaleza y, al mismo tiempo, avalar y facilitar la presencia de las multinacionales Monsanto, Xstrata, Barrick Gold y Chevron, empresas gigantescas acusadas en diversas partes del mundo de ocasionar tremendos daños ambientales.  

La actitud pachamamista de Kirchner es tan falsa como su amistad con el Papa Francisco, a quien despreció reiteradamente cuando era Arzobispo de Buenos Aires y ahora resulta admirar como a un sabio. El hambre de votos y su necesidad de protección espiritual tal vez la lleve próximamente a matar gallinas con los umbandas, a reunirse con espiritistas para invocar a su marido muerto, y a acampar en el Uritorco para ganar el apoyo de los extraterrestres. Y lo peor es que ello sucederá a la vista de todos, para que sea juzgado por la mayoría como una celebración de la diversidad cultural cuando no es más que una vil patraña para lograr no perder las tierras, las miles y miles de hectáreas, que compró junto a su familia a precio vil. Porque más que nadie en este país merece la cárcel como esta señora que, de tan “alegre”, se ríe a carcajadas de nosotros.



Francisco Vergalito

jueves, 25 de julio de 2013

¿Qué hace la Tupac Amaru en Salta?

La irrupción violenta de la Tupac Amaru en Salta genera desconcierto. Antes de explicarla es necesario analizar el origen del problema.

El legado de los Schoklender

En enero del año pasado, Raúl Castells apareció en Salta anunciando que se instalaría en General Mosconi para desarrollar su carrera como dirigente social y político. Sin embargo hoy en día el nombre “Raúl Castells” figura en una lista de candidatos a Diputados por Compromiso Federal, un frente que se presenta en la provincia de Buenos Aires. Poco duró la salteñización del caudillo piquetero. Incluso, una semana antes de retornar al Sur, Castells aseguró que Juan Carlos Romero era el mejor candidato para ocupar una banca de Senador Nacional por Salta en 2013.  

El fallido desembarco de Castells en la Tierra de Güemes estaba relacionado a la caída de los corruptos Schoklender, quienes con su constructora estaban ejecutando un ambicioso plan urbanización y construcción de viviendas en las zonas de la provincia que más lo requieren. Es decir Castells apareció con la intención de apropiarse de aquella obra pública que quedó suspendida tras el desenmascaramiento de los parricidas, pero al final no pudo materializar su deseo. Es que Urtubey prefirió beneficiar a sus amigos de la Cámara de la Construcción de Salta.

Cálculos fallidos

En Jujuy la lideresa piquetera Milagro Sala gozó de mejor suerte que Castells en este último año y medio. En 2011 logró apretar lo suficiente al gobierno local para que “La 27”, una patota escindida de sus propias entrañas y apadrinada por Emilio Pérsico que amenazaba con disputarle su hegemonía, finalmente no pudiera cobrar vuelo. Sin embargo la Ñusta Ilegítima y su séquito comprendieron que debían saltar a la arena política para no perder de un día para el otro lo que les costó varios años conseguir, pues si el barbudo Pérsico se les infiltró en su territorio y consiguió el apoyo de un grupo de pejotistas ya hartos de ceder ante las demandas de Sala, entonces no había muchas garantías de que ello no se repitiese. Así se creó el Partido de la Soberanía Popular (PSP), una comparsa trasnochada que reunió en su seno a siloístas, senderistas, evomoralistas y otros impresentables de esa índole. En su momento, intentaron incorporar a referentes del pejotismo jujeño a sus filas (apuntaban a sumar, entre otros, a Liliana Fellner, cabeza visible de Kolina, el partido del Ministerio de Desarrollo Social), pero sólo consiguieron que el Diputado Provincial Miguel Morales se apoyase durante un tiempo en ellos cuando se enfrentó al Vicegobernador Jenefes.   

Pues bien, lo que sucedió con el PSP es que fracasó en su intento por formar alianzas para estas elecciones. La estrategia que ellos habían planteado consistía en organizar el partido para demarcar a su clientela y obligar al PJ de Jujuy a que los busque para armar las listas con el fin de no perder un puñado de miles de votos. Empero ello no sucedió. El PJ, encolumnado detrás del Gobernador Fellner, propuso “dedocráticamente” como candidatos a Diputados Nacionales a Olindo Tentor y a Silvina Sadir –dos dirigentes que supieron miliar en Franja Morada–, y cocinó otra lista de Diputados Provinciales y varias de Concejales en las que la gente de Sala no figura ni por error.

La jugada de Fellner enfureció a Sala. Sala viajó a Buenos Aires a buscar el apoyo y la mediación de Cristina Kirchner, pero allá ni la Presidente ni nadie la recibió. El PSP ambicionaba con comandar la coalición Unidos y Organizados (todavía está viva la imagen del aquelarre multitudinario que hicieron el año pasado en el 23 de Agosto), pero dicha unión de voluntades progrecínicas murió mucho antes de nacer. El kirchnerismo, en estos días, sobrevive gracias a los pejotistas. Ello, por supuesto, entorpece todos los planes que Sala tenía de cara a 2015. Por tanto ahora sólo atina a aferrarse a sus votos que le darán una banca de Diputada Provincial en octubre y le permitirán conseguirse unos fueros con los cuales protegerse de los cambios de viento.

Una mujer despechada

Sala cargó particularmente contra Sadir, una joven mujer que trabaja como funcionaria fellnerista. Básicamente la acusa de dos cosas: de ser demasiado inexperta como para aspirar por un cargo tan importante (cargo que el PSP ambicionaba para si) y de estar haciendo campaña con los recursos del Estado (acusación que resulta hipócrita considerando de quien viene). Además consultó el kirchnerómetro y aseveró que el extinguido dirigente santacruceño, de estar vivo, ya hubiera expulsado de su cargo al Gobernador Fellner por no respetar los principios K –los cuales, supongo, consisten en promover la demagogia, el oportunismo y el pragmatismo. 

Y mientras Sala despotrica contra el PJ de Jujuy, tras 12 años de ausencia Carlos “El Perro” Santillán reaparece en escena recuperando la conducción del Sindicato de Empleados y Obreros Municipales (SEOM), poderosa fuerza gremial de la provincia. A Santillán lo alientan desde Buenos Aires los de la Corriente Nacional por la Unidad Popular, el movimiento político de Claudio Lozano y Víctor De Gennaro. Ni Sala ni Fellner quieren a Santillán piquetereando en tierras jujeñas, pero no están dispuestos a unirse para combatir a su enemigo común.

O vinieron solos o los trajeron

La explosión violenta de la Organización Barrial Tupac Amaru en Salta se explica a partir de todos estos antecedentes que mencioné más arriba. En los dominios del Gobernador Urtubey todavía están asombrados de la furia desatada por los tupaqueros tan súbitamente sobre el Instituto Provincial de Vivienda: con la excusa de que quieren financiamiento para llevar a cabo un plan de construcción de módulos habitacionales, la delegación salteña de la banda de Milagro Sala golpeó en el corazón del PJ de Salta.

La pregunta que se hacen todos es: “¿alguien los trajo?” Lo que no hay que perder de vista es que el poder de Sala se construye externamente. Dicho de otro modo, el ejército proletario de la Comandante Milagro no es leal a ella sino a su dinero, por tanto si Sala pierde los recursos millonarios que maneja (no hay cifras oficiales, pero se rumorea que, hasta hace unos meses, Sala manejaba un presupuesto de entre ocho y quince millones de pesos) entonces los incondicionales que ejercen la férrea disciplina perderán control sobre la gente humilde que manipulan, quienes ya no querrán quedarse bajo el yugo de alguien que no puede ofrecerle nada. Por ende se sigue que la lucha de Sala no es contra Fellner, Santillán o cualquier otro comprovinciano, sino contra el poder que anida en Capital Federal tras las fraudulentas elecciones del 2011. Vale decir, un corte en el puente Lavalle de San Salvador de Jujuy no le sirve a Sala si éste no incomoda a la Casa Rosada, de allí que urgentemente necesite promover acciones en otras partes del país que inquieten al oficialismo.  

De todos modos en estos días de campaña proselitista en Salta hay mucha especulación sobre los acontecimientos imprevistos. La ruptura de Andrés Zottos y de un sector del Partido Renovador Salteño con el oficialismo o la violenta misiva del ucerista José María Farizano a favor de la pureza radical y en contra de sus aliados llaman poderosamente la atención, pues dichos eventos alteran la intención de voto. Sin embargo muchos saben que todos los caminos conducen a Romero. El actual Senador Nacional, al borde del pánico por perder sus fueros, está jugando todas las cartas a su alcance para aferrarse a su escaño. De allí que más de uno está especulando sobre la existencia de un arreglo del antiguo Gobernador con Milagro Sala para aunar esfuerzos en pos de conseguir sus respectivos objetivos.

Es decir, la Tupac Amaru golpea en Salta con el fin de recibir palazos y generar rechazo (o, al menos, confusión) en el electorado progresista de Urtubey, al mismo tiempo que le manda el mensaje a la Casa Rosada de que pondrán palos en las ruedas no sólo en Jujuy sino en todos los lugares en los que haga falta si no les restituyen el flujo de efectivo que tenían hasta principios de 2013. De esa maniobra se aprovechan los opositores, quienes estiman que algunos votos habrán de desviarse a candidatos no oficialistas de izquierda o centroizquierda que miden poco y no amenazan, y consiguientemente la candidatura de Rodolfo Urtubey al Senado nacional perderá cierto peso.      

¿Cuánto durará el cáncer tupaquero en Salta? ¿Se expandirá como ocurrió en Jujuy? ¿Milagro Sala y su tropa cambiarán de domicilio? Son preguntas que sólo los resultados de las elecciones podrán responder.


Francisco Vergalito 

sábado, 13 de julio de 2013

Algunas incómodas verdades sobre la trata de personas en Jujuy

Susana y Liliana contra los fantasmas

Poco antes de intentar desacreditar a Alberto Lebbos en su cruzada contra la impunidad, la oportunista Susana Trimaco criticó a Silvia Carrizo Villarroel, la Secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Jujuy, porque recordó que el año pasado, en una jornada nacional sobre la trata de personas, sostuvo que en Jujuy no han habido casos de trata. Trimarco, con su verborragia bonafinesca, dijo que una afirmación de ese calibre provoca una violenta risa y que si Carrizo Villarroel aseveró ello es porque jamás ha dejado el cómodo ámbito de su oficina. Y agregó que en los últimos tiempos la Fundación María de los Ángeles ha encontrado a varias jujeñas trabajando en prostíbulos tucumanos –sin antes privarse, claro, de señalar que la trata de personas es un problema global y que afecta a cada uno de los rincones de nuestro país, por lo que es imposible que Jujuy esté ajena a esa realidad.

Sus palabras fueron refrendadas por la Senadora Nacional Liliana Fellner. La hermana del Gobernador indicó que la sociedad jujeña es aún muy machista y que ello explicaría por qué se está todavía muy lejos de hacerle caso a Trimarco. También ponderó la posibilidad de que la ONG que regentea la madre de Marita Verón desembarque en Jujuy, pues este año ha comenzado su expansión fuera de Tucumán para instalarse en Córdoba y Catamarca.

Lo que Liliana Fellner destacó en tono polémico es el hecho de que en Jujuy los diputados provinciales oficialistas acompañaron hace unos meses un proyecto de la UCR para instituir al 23 de Septiembre de cada año como “Día Contra la Trata de Personas”. Sucede que ese día, pero de 1913, se sancionó en la Argentina la Ley 9.143, impulsada por Alfredo Lorenzo Palacios, que tenía como finalidad desarticular a la mafia judía que administraba a los prostíbulos en nuestro país. En 1999, la Coalición Mundial Contra el Tráfico Humano, como un homenaje a Palacios, convirtió al citado día en el “Día Internacional Contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas”. Sin embargo en 2012, la bancada del Frente para la Victoria en el Congreso de la Nación aprobó la idea de convertir al 3 de Abril de cada año (fecha en la que, supuestamente, desapareció Marita Verón durante 2002) en el bendito “Día Contra la Trata de Personas”. Obviamente que el propósito de ello fue ayudar a mitificar aún más a la controvertida figura de Susana Trimarco: con las Madres de Plaza de Mayo mudándose con Lucifer debido a sus avanzadas edades, es hora ya de que aparezca alguien a ocupar el lugar que queda vacío.

Sea como sea, la postura de Liliana Fellner parece ser solitaria en Jujuy. Dos altos funcionarios del gobierno provincial –el Jefe de Gabinete de Ministros, Armando Berruezo, y el Secretario de Gobierno, Juan Burgos, vale decir dos hombres muy cercanos al Gobernador Eduardo Fellner– afirmaron en los últimos meses aquello que Susana Trimarco no quiere oír: no hay casos de trata de personas en el territorio jujeño. Y para mayor furia de la cobradora de millonarios subsidios fue Alejandra Mangano, de la Procuraduría para el Combate contra la Trata y Explotación de Personas, quien confirmó esa afirmación.

Al parecer lo que pasa en Jujuy es que el Poder Judicial provincial asume su competencia en materia de trata de personas, evitando que los casos lleguen a la Justicia Federal. ¿Cómo hacen ello? Simplemente declarando como “fuga de hogar” a todo aquello que en otras provincias cae bajo la denominación de “trata de personas”. De esa manera se produce un abordaje mucho más realista del problema y se evita alimentar la mitología hembrista que circula internacionalmente como nueva palabra santa.   

Los casos de Constanza Cernuschi, Yamila Durán, Gloria Mendoza, Antonella Ramos y muchas más no han sido más que episodios aislados, en donde un poco de indagación demostraba que o bien las familias fallaron a la hora de educar y proteger a sus hijas, o bien el clima de violencia doméstica en el que las jóvenes vivían explicaba el por qué de su huída; el secuestrador esclavista que alimenta las redes de trata aquí no tiene ninguna cabida, sencillamente porque no existe y eso queda claro. La apertura de una sucursal de la Fundación María de los Ángeles en Jujuy probablemente cambie este panorama, suplantándolo por la ficción que hace rica a Trimarco y su séquito.  

La fábrica de eunucos

Liliana Fellner sostuvo que es hora de acabar con los mitos en el tema de la trata de personas. Supongo que, en realidad, lo que estaba diciendo es que ha llegado el momento de proyectar la película que el hembrismo más nocivo pretende que se proyecte.

Uno de los pedidos de Fellner fue el de implementar la movida para erradicar los prostíbulos en Jujuy. Lo que le interesa a esta mujer, en realidad, es desenfocar el tema de la trata de personas para reenfocarlo en el de la prostitución. Dentro del discurso fellnerista (tanto el de Liliana como el de Eduardo) no existe el tráfico de personas con fines que no sean sexuales. Que a una persona se la lleven para explotarla laboralmente, para utilizarla como narcomula o para sacarle los órganos es totalmente fantasioso para los Fellner; en cambio que alguien que no está en su hogar pueda terminar en un lupanar, parece ser una posibilidad más que concreta. Es por ello que en lugar de avanzar sobre la garantización de la seguridad, se avanza en contra de lo masculino. Así en lugar de resolver problemas, los Fellner contribuyen a crearlos.

Es en este marco que sinarquías hembristas como la ONG Juanita Moro pueden llevar a Jujuy a una impresentable como Viviana Caminos a impartir un taller sobre trata de personas. Caminos sostiene que para acabar con este flagelo (que sólo ellas ven) es preciso atacar a quienes consumen prostitutas. Sus palabras son más que elocuentes: “mientras no reduzcamos el consumo no vamos a acabar con la trata; por más que rescatemos, que condenemos, esto va a seguir eternamente si no se trabaja en reducir el consumo”.

Obviamente el problema de Caminos –y el de muchas mujeres como ella– es que deforman lo que en realidad sucede hasta convertirlo en un asunto altísimamente lucrativo. La base filosófica desde la cual construyen su discurso es el culturalismo. En efecto, para estos sinarcas todo lo humano es cultural. El hombre es un animal cuya naturaleza es ser cultural, por lo que aquello que aplica para una creatura viva no-humana nunca aplica también para un hombre. De allí es que todos los problemas del mundo, para esta gente, se solucionen con educación (y no con cualquier educación, sino con la educación que ellos proponen).

Las hembristas que pretenden despojar de su virilidad a nuestros jóvenes se niegan a reconocer que las mujeres tienen una sexualidad diferente a la de los hombres, siendo el rasgo más claramente distinto el asunto del deseo. La cuestión de la oferta y la demanda de sexo depende de las manipulaciones del deseo; y en este aspecto las mujeres llevan ventaja, al menos durante un periodo de su vida. Situaciones nefastas como el divorcio o la pornografía contribuyen a empeorar la salud sexual de las personas. En este escenario es lógico que la prostitución prolifere, pues en lugar de enseñarles a los jóvenes no sólo a que resistan la tentación de la satisfacción fugaz sino también a que se revelen contra ella, lo que se busca enseñarles es que se sometan a ella.

Ser hombre nunca significó ser violento, significó siempre (o, al menos, hasta hace unos 50 años) ser valiente, servicial y justo. El hombre es el varón que es consciente de su poder destructor pero que no lo ejerce, salvo cuando es atacado por un poder similar. Enseñar esto, fortalecer la familia, recuperar los valores tradicionales, es un arma mucho más poderosa contra la prostitución que querer transmitirles a los jóvenes el sentimiento de culpa por algo que no lo amerita.



Antonella Díaz

jueves, 11 de julio de 2013

Un día de cumbia

Estimado lector,

Después de una larga ausencia, me encuentro ya en Tucumán. Hace quince días, por motivos laborales, tuve que viajar a Buenos Aires para permanecer una semana allá, pero por motivos de salud tuve que quedarme en la Capital nacional por otros siete días más. No miento: la salud que tuve que resguardar fue mi salud mental, ya que, desde hace algunos años, en el noveno día del mes de julio la ciudad de San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión corre el riesgo de sufrir de un aluvión zoológico, por lo que conviene estar lo más lejos posible de sus calles para no padecer un soponcio.

Como descendiente del sacerdote José Ignacio Thames, se supone que yo debería ser un invitado a los actos oficiales para conmemorar la Declaración de Independencia de nuestra nación. Sin embargo ello no sucede. De todos modos, aún si me invitasen, me abstendría de ir, ya que encuentro ofensivo que a un acto solemnemente heroico lo conviertan en un espectáculo de escandalosa chabacanería.

Este año los diarios me confirman que todos mis prejuicios en torno al 9 de julio eran, en realidad, premoniciones. Sabía yo de antemano que Monseñor Alfredo Zecca, un vomitado por Dios, aún desde su tibieza iba a utilizar el púlpito catedralicio para hablar de la importancia de la división de poderes para que exista la República, de los males que genera la pobreza y de la necesidad del diálogo político para conseguir el consenso social. Zecca, para ajustar su discurso a su audiencia, bien podría haber hablado sobre el Infierno al que están condenados los que eligen el vicio en lugar de la virtud y los que niegan la regencia de Cristo para llevar a cabo la obra del Maligno, pero no se puede esperar demasiado de los clérigos del presente.   

Sin embargo la homilía de Monseñor Zecca fue un detalle insignificante de la fiesta patria de este año. En las calles aledañas a la Iglesia Catedral, la originiada, como yo ya lo había previsto, empujada por unos cuantos avivados copó los espacios para que los ciudadanos que tenían la intención de manifestarse ante las autoridades no pudieran hacerlo. Querían imponer el clima festivo, como si aquel cuyos derechos se ven vulnerados estuviese desautorizado de antemano de peticionar ante los funcionarios públicos en un día feriado. 

Lo que si me sorprendió fue lo que hizo la policía provincial: ésta –pese a que Cristina Kirchner ya había optado por no introducir su ofídico rostro en el templo católico– se negó a objetar la orden de “borrar” por unas horas a los que pretendían acercarse a la Plaza Independencia con el fin de informarle a la ausente Presidente sobre la atroz impunidad que gozan quienes les hicieron daño a sus familias, y terminaron manchando sus uniformes por hacer lo que un tirano les mandó que hagan. 

Así fue que Dardo Caciccio, el padre una beba que el año pasado falleció debido a que el gobierno de Alperovich no quiso habilitarles el avión sanitario de la provincia, denunció que un grupo de oficiales lo interceptaron en una esquina y lo retuvieron en el interior de una patrulla por varias horas. Lo que se dice vulgarmente “un apriete”.

Alberto Lebbos, por su parte, no sólo no pudo pasar el cerco personal que le montó la policía, sino que además recibió un golpe de gas pimienta sobre sus ojos. Para colmo el padre de Paulina, la María Soledad Morales tucumana, fue denunciado por la propia policía de avanzar rodeado de una agrupación de ultraizquierda que iba munida de palos y piedras. Si los policías se referían a los fantoches del Partido Obrero, queda en evidencia que mienten: esa banda de trabajofóbicos está compuesta en Tucumán por gente que si agarra algo parecido a una pala entran en coma, por lo que es obvio que jamás llevarían un pedazo de madera entre sus manos.  

En el Hipódromo se desarrolló el resto de la afrenta en contra de los Padres Fundadores de la patria. Allí los neoimberbes de La Cámpora, La Alperovich y otras pymes similares degustaron carnes asadas, consumieron bebidas espirituosas y fumaron cannabis paraguayo, mientras repartían gorras y remeras a los originarios que los viejos punteros del Partido Justicialista habían acarreado desde los arrabales cercanos y no tan cercanos. Fue una verdadera guerra de obsecuencia que, gracias a la importante suma de dinero público dilapidada, enfrentó abiertamente a Domingo Amaya, Osvaldo Jaldo, los intendentes del interior provincial y los clanes hebreos que pretenden apropiarse para su beneficio personal de la estructura partidaria que más elecciones ha ganado en los últimos tiempos. La gente del matón y empresario bonaerense Luís D’Elía se ubicó con una caterva de negros (y me refiero a auténticos africanos) justo detrás de Sara Alperovich, la dentista devenida piquetera que pretende, supongo, conseguirse fueros en 2015 para no terminar como millones de argentinos esperamos que terminen los de su familia.

El discurso de Cristina Kirchner merece un extenso comentario que me niego rotundamente a realizar por el bien de mi mente. Destacaré, eso si, lo que ya sabía que iba a mencionar: esta vez la señora no dijo que ella siempre fantaseó con ser una “arquitecta egipcia”, o sea no dio a entender que tiene vínculos con la masonería, pero si habló del Nuevo Orden Mundial en el cual Argentina, al parecer, tiene un lugar asegurado como satélite de China. Más allá de eso, Cristina Kirchner, como bien lo anticipé, también elogió la presencia de Susana Trimarco, cuya hija desaparecida, según se deduce de la actitud del gobierno, tiene más valor que la hija asesinada de Alberto Lebbos.   

Para concluir este texto me quedo con el escalofriante recuerdo de la Desquiciada intentando bailar cual cumbia nada más y nada menos que al mismísimo Himno Nacional ante la mirada incómoda de quienes estaban a su lado, que no sabían si prestarse al ridículo o huir hacia alguna madriguera para refugiarse. Una perfecta metáfora de la situación actual.  

FUENTE:
http://gentiltucumano.blogspot.com.ar/

viernes, 5 de julio de 2013

San La Muerte, patrono de Salta

La política en tiempos de Francisco

Causa cierto estupor enterarse del reciente rechazo del Concejo Deliberante de la Ciudad de Salta a la iniciativa de declarar como un “Municipio Pro-Vida” a la capital de La Linda. El estupor, claro, no es motivado por la decisión en si misma, sino por los argumentos utilizados para justificarla. En un momento histórico como este, en que el Papa Francisco impulsa la causa antiabortista y los partidócratas locales intentan congraciarse con el Sumo Pontífice de la cristiandad, ir deliberadamente en contra de las pocas banderas que levanta la actual conducción de la Iglesia Católica pareciera ser un error costoso. Sin embargo muchos de los concejales salteños decidieron incurrir en ese error, básicamente porque aún hoy el daño político que ello ocasiona es bastante leve. Vale decir, si el proyecto “Salta Pro-Vida” no prosperó se debió a que aquello que a estas alturas tendría que ser catastrófico para un político todavía no lo es.

En realidad es lógico que opten por la muerte los más ilustres exponentes del bestiario progrecínico de Salta (Gabriela Cerrano y Arturo Borelli del Partido Obrero, Martín Ávila y Gustavo Castro de Memoria y Movilización Social, Zulma Pedraza del Frente Plural, e incluso el jefe del Movimiento Popular Unido, el prometedor Martín Poma Ovejero, que ya acumula causas por estafas, homicidio y tenencia ilegal de armas); lo que es extraño es que aquellos otros chupópteros que integran el Concejo Deliberante de la capital salteña no estén dispuestos a ir hacia donde sopla el viento, contrariando así la actitud que los puso allí en donde ahora están. Que personajes como César Álvarez o Hugo Sumaria no hayan apoyado un proyecto que contaba con el beneplácito del Vaticano habla de la escasa influencia que el Papa Francisco está ejerciendo en nuestro país. Se vive un periodo en donde el progrecinismo ha alcanzado sus picos y aún no hay muestras de que haya comenzado su retirada. Es probable que la infección del Progreso que sufre la Argentina se reduzca en los próximos tiempos, pero mientras tanto, mientras el Papa continúe malgastando esfuerzos en internas eclesiásticas y promoviendo esterilidades como el diálogo interreligioso en lugar de convocar a la humanidad a vivir una vida sin pecado, los que más padecerán serán los inocentes.

Un catálogo de estupideces

Repasar las cosas que se dijeron para negar la adopción de una medida tan positiva como el proyecto “Salta Pro-Vida” es una tarea aburrida, pero aún así es digna de ser completada. Sucede que, curiosamente, en la actualidad, en épocas en que la corrección política pareciera ser obligatoria, sigue teniendo sabor a “fundamentalismo” una propuesta para defender el derecho a nacer de un niño. Se puede estar a favor de los perros de la calle, de los árboles, de los inmigrantes, de los ateos, de los drogadictos, de las sectas religiosas, de los aberrosexuales, de los cumbieros, de los jóvenes, de las mujeres o de los gnomos de jardín, pero si se está a favor de protegerle la vida a un niño que carece de medios propios para evitar ser torturado y asesinado alevosamente entonces se habrán transgredido los límites de la corrección política. Extraño, ¿verdad?

La contradicción progrecínica que se genera en la intersección del fomento al respeto por la vida ajena y la promoción del aborto es más que flagrante. Aún así los defensores de esa postura se niegan rotundamente a reconocerla. Por tanto es importante dejarlos en evidencia, para que el peso de sus propias palabras derrumbe la ridícula ambición de su discurso.

Empecemos por los extremistas. Gabriela Cerrano (PO) señaló que defender la vida de una persona que no nació es un acto de agravio en contra de las mujeres. La mujer, según la mitología que ella maneja, debe ser educada para percibir los cruentos homicidios que se producen durante los abortos como un acto de soberanía, en donde el intruso que se le introdujo en su cuerpo sin su consentimiento (el cual, al parecer, no se trataría aquí de un ser humano que engendró gracias a las células que ella misma produjo) debe ser ejecutado violentamente. Sólo de ese modo –y de ninguno otro modo distinto– se podrá preservar la vida de un puñado de mujeres que año a año eligen contratar a un sicario que, por su impericia o vaya uno a saber por cual otra causa, termina liquidando a dos personas por el precio de una.

Martín Ávila (MMS), quizás para no quedar en vergüenza, recatadamente sostuvo que el proyecto a favor de la vida humana colisionaba con otros derechos –negándose de paso a dar el debate de fondo sobre la cuestión de quien es más merecedor de derechos: una criatura indefensa e incapaz de haber tomado malas decisiones propias, o una persona que no sólo ha logrado un embarazo sino que también ha decidido concluirlo abruptamente. Martín Poma Ovejero (MPU), tratando también de quedar como un leguleyo experto, no se privó de decir que una ordenanza municipal no se puede oponer a una ley nacional, obviando el hecho de que no hay ninguna ley nacional que reglamente el tema de las prácticas abortivas y si, en cambio, hay un artículo en el Código Penal de la Nación que condena el desarrollo de dichas prácticas. Y Lucrecia Lambrisca, una romerista tan feminista como María José Lubertino, definió como “cavernícola” a la idea de que un ser humano no fallezca envenenado a manos de un fármaco o triturado por instrumental quirúrgico.  
 
Desde sectores un poco más moderados la opinión fue muy similar. Las pejotistas Frida Fonseca Lardies y Silvina Abilés señalaron que no ser Pro-Vida no equivale necesariamente a ser Pro Muerte: a qué equilvadrá entonces aún estamos esperando saberlo.

Desde afuera del Concejo Deliberante también aparecieron valoraciones contrarias a la iniciativa Pro-Vida que no hicieron más que repetir lo que se vertió en el parlamento: por ejemplo Tania Kiriaco, en nombre del Colegio de Abogados de Salta, repitió los argumentos de Cerrano, y Laura Postiglione, invocando el poder que le conferían una coalición de ONGs hembristas, insistió –como Poma Ovejero– en que las normativas legales se elaboran de acuerdo a ciertas jerarquías, por lo que para que una ley se imponga no importa cuan virtuosa sea su intención sino cuan arriba se encuentra el que la propone.

Los teoconservadores: cruzados para el siglo XXI

Quizás muchos no lo hayan notado, pero hasta aquí me tomé la libertad de hablar sobre el proyecto “Salta Pro-Vida” y no de su autor. Los políticos y los opinólogos se dedicaron a hacer lo contrario. Así fue que, en las últimas semanas, Aroldo Tonini se convirtió en un objeto de ataque permanente por parte de quienes odian lo suficiente a los niños inocentes como para desearles su muerte. Un repudio tan generalizado hacia el concejal Tonini sugiere que este hombre lejos está de ser un mero actor secundario del escenario municipal.

Tonini fue contundente a la hora de hablar. Afirmó, por ejemplo, que la iniciativa de declarar a Salta un “Municipio Pro-Vida” (iniciativa que ya se ha impulsado exitosamente en otros lugares del país como Monteros, Concepción y Aguilares en Tucumán, Añatuya en Santiago del Estero, o Libertador General San Martín y Perico en Jujuy) tiene por propósito plantar la bandera de la resistencia en contra de la avanzada abortista que próximamente llegará al Congreso de la Nación para intentar imponerse como uno de los últimos actos de destrucción del tejido social argentino incitado por el putrefacto kirchnerismo. También subrayó que él no teme elegir abiertamente a la vida humana como el derecho humano más inalienable y fundamental de todos, convirtiéndola así en valor supremo, enalteciéndola para imposibilitar la naturalización del genocidio; y declaró que ninguna mujer debe someterse jamás a un aborto, pues dicho crimen bien puede ser evitado con diversas estrategias como el apoyo médico y psicológico gratuito, y el abono de subsidios ante la preñez –que, de hecho, ya están en vigencia a nivel nacional bajo el nombre de “Asignaciones por Embarazo para la Protección Social”.

Hacia donde apuntó Tonini en particular fue hacia los mercaderes de fármacos, recordando que en muchos centros de salud es más fácil acceder a las abortivas “píldoras del día después” que a una simple aspirineta. El negocio multimillonario de la intoxicación con venenos para mujeres embarazadas hace que no haga falta exhibir una receta médica ni solicitar una historia clínica para tener acceso a una pastilla tan poderosa como para forzar a un cigoto a abandonar la vida que posee.   
Finalmente, para dejar en claro que el aborto legal o clandestino es siempre asesino, Tonini propuso seguir avanzando en la defensa integral de la Vida. Sugirió que, por ejemplo, sería algo muy bueno el mostrarle obligatoriamente una ecografía con la imagen viva de su hijo a una mujer que ha conseguido una orden judicial para proceder con el homicidio de la creatura que ha engendrado en su vientre, buscando con ello convencerla de que no está por deshacerse de un tumor o de un apéndice sino de un ser humano. El concejal planteó que aquellos anómalos casos en los que una mujer queda embarazada a causa de una violación no deben concluir con otro delito como la muerte del niño, sino que se debe ir en contra del violador al mismo tiempo en que se faciliten los mecanismos para que el destino de la creatura sea el mejor posible.   

Tonini no dudó en manifestar que a “la vida humana la sostienen los que tenemos alguna religión, y en particular los que somos católicos”. Por ello quizás a Tonini no lo dejaron solo en el Concejo Deliberante: Ariel Burgos del Frente Salteño, Carlos Zapata de Salta Somos Todos, Martín Pérez Estrada del Partido Propuesta Salteña y Socorro Villamayor de Fe Peronista tuvieron la dignidad suficiente como para darle el apoyo que se merece a la promoción, defensa y conservación de la Vida. Estos concejales, a diferencia de otros que se dicen “cristianos” (y que, probablemente, pronto los veremos sacándose una foto junto al Papa), sólo optaron por ser religiosos, o sea teoconservadores, o sea católicos. Ese fue su argumento: simple, directo, sin engaños. “Porque soy católico entonces no puedo no estar a favor de la Vida”. “Católico” significa, etimológicamente, universal. Lo universal es lo que resulta verdadero en todo lugar y en todo momento. A lo universal no lo altera la circunstancia: no importa el tiempo en donde acontezca, tampoco el lugar, si algo es verdadero entonces es verdadero.  

Lo universal siempre ha fascinado a la humanidad. Averroes, un filósofo musulmán, postuló el “monopsiquismo” siguiendo la idea de que todas aquellas personas que razonando llegaban a conclusiones universales abrevaban en realidad de la misma fuente, es decir veían en el interior de la mente de Dios. El problema es que parecían haber dos juegos de verdades universales: el universo tiene comienzos y límites o bien el universo no tiene comienzos ni límites, todo está compuesto de partes más simples o bien lo simple no existe, etc. Allí cobra forma el origen del conflicto entre la Fe y la Razón (pues ciertas conclusiones racionales no coinciden con lo que el Dogma nos enseña), y se plantea la posibilidad de divorciar a una de la otra, obviándose algo que Santo Tomás de Aquino remarcaría después: el orden natural está contenido en el orden sobrenatural, por lo que no debería de haber separación entre una cosa y la otra sino continuidad.

Empero las circunstancias de los siglos no atemperaron el conflicto sino que lo azuzaron, y se llegó así al tiempo actual, en donde se sufre de un agnosticismo que decreta incognoscible al orden sobrenatural, y se padece de un inmanentismo que sugiere que todo lo que excede al orden natural es un invento de la mente.

La novedad que todo lo justifica

Antes de proseguir, me tomaré la libertad de abrir un paréntesis justo aquí para comentar un artículo de Daniel Ávalos, un cagatintas del famoso semanario Cuarto Poder que, al parecer, intenta asumir el rol de sofista.

Ávalos no lo admite abiertamente pero da a entender que su posición es la del iluminista, pues de no ser así no llamaría “oscurantista” a Tonini. Ávalos, además, aparenta tener un problema para asimilar el hecho de que un hombre pueda vivir en el siglo XXI y defienda valores que él califica de “medievales” –pero que en realidad son mucho más antiguos, pues tienen, al menos, 2000 años. De sus escritos se sigue que aquel que quiera vivir correctamente en el presente debe ser un inmoral que esté a favor de los matrimonios entre homosexuales, el consumo libre de drogas, la automutilación y, por supuesto, el asesinato alevoso de niños que no han dejado aún el vientre materno. Es decir el tal Ávalos lo que hace es ligar la idea de Bien a la idea de Tiempo, pasando por tanto a rendirle culto al Progreso. Su ecuación es tan burda y simplista que seduce demagógicamente: “todo lo que viene será mejor que lo que ya pasó”. ¿Qué significa ello? Pues que la tradición es un error y que, para vivir plenamente la propia vida, es necesario hacer exactamente lo contrario a lo que la tradición sostiene.

En la imaginación de Ávalos, los teoconservadores que se oponen a la decadencia moral tienden día a día a desaparecer. Yo coincido con él. Sin embargo yo comprendo que este fenómeno acontece porque el egoísmo, el hedonismo y la banalidad son impuestos (por alguien que lucra a partir de ello) frente a la tradición, mientras que Ávalos sólo lo entiende como parte de un proceso natural que en algún momento debía darse, probablemente porque un Ser Superior (en el cual, dicho sea de paso, no admite creer) así lo dispuso. Queda en evidencia que su discurso progrecínico se declara materialista, pero le atribuye a la materia propiedades que no tiene. Es decir, es contradictorio consigo mismo.  

El uso indiscriminado de expresiones como “arcaico” o “congelado en el tiempo” dejan en evidencia por qué Ávalos califica a Tonini de “profeta del Apocalipsis” tratando de tildarlo de anacrónico: el Apocalipsis, aunque le pese a Ávalos, no tiene nada que ver con el pasado pero si con el futuro, pues el profeta mira al presente para censurarlo. O sea que Ávalos considere que alguien que tiene una visión apocalíptica es cosa del medioevo es porque, sencillamente, se niega a aceptar que el porvenir no sea la utopía construida por el Progreso que él anhela. Al no escuchar al profeta, no está escuchando a Dios, y eso equivale a renunciar a la santidad, que no es más que renunciar a la elección de la vida virtuosa por sobre la viciosa. La pasión de los progrecínicos por la novedad proviene del hecho de que al no ser aptos para la vida virtuosa –dada su debilidad para el compromiso, su falta de honestidad y su incapacidad para el esfuerzo– fantasean con un futuro en donde todo se vuelva mediocre y burdo como ellos, logrando así diluir sus defectos en un mundo ampliamente defectuoso.

Ávalos no se priva de ver en los ateos, los agnósticos y los deístas, es decir en los enemigos pasivos o activos de la religión, a la vanguardia que se impone por sobre la tradición. Y habla también de unos supuestos católicos, católicos que, según sus palabras, están “alejados de esas concepciones religiosas en las que los hombres aparecen como puntos miserables y sujetos a normativas universales e inamovibles”. Católicos que no son universales, o sea católicos a-católicos, que es como decir argentinos no-argentinos o personas impersonales.

El genocidio como política de Estado

La filial salteña del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos (ILEC) emitió un comunicado en donde condena el proyecto de Tonini por considerarlo contrario a la sacrosanta doctrina de los Derechos Humanos. Con argumentos débiles atacaron las iniciativas que el proyecto “Salta Pro-Vida” propone para afrontar con humanidad el problema del aborto no punible, de la píldora de la muerte y de la protección especial para mujeres víctimas de la agresión sexual.

Con respecto al aborto no punible, los del ILEC sostienen que el Fallo F.A.L. emitido por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2012 es incuestionable. Es decir no sólo se niegan a reconocer que los jueces más poderosos del país han cometido un error descomunal con el fallo sobre el aborto no punible, sino que además niegan que exista la posibilidad de que alguien pueda criticarlo.  

El principal problema con el aborto no punible es que muy poco se dice sobre las consecuencias del mismo. Un aborto, con autorización judicial o sin ella, es motivador de gravísimas alteraciones psicológicas. Utilizar esta práctica como medio de control de la natalidad o como instrumento para la planificación familiar es manifestar una falta de tacto extrema.  

Desde el ILEC aseguran que la iniciativa de Tonini, además de pasar por alto la jurisprudencia de la CSJN (cosa que, por cierto, no es relevante a la hora de hacer leyes u ordenanzas), desconoce la letra de la Constitución Nacional e ignora lo estipulado en los Tratados Internacionales. Esto, simplemente, es una vil mentira. El artículo 4.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos sostiene que “toda persona [a partir del momento de su concepción] tiene derecho a que se respete su vida”; el artículo 6.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos prescribe que “el derecho a la vida es inherente a la persona humana”; el artículo 6.1 de la Convención sobre los Derechos Niños establece que “los Estados Partes reconocen que todo niño [es decir todo ser humano menor de dieciocho años] tiene el derecho intrínseco a la vida”; y, como si fuera poco, el artículo 75, inciso 23, de la Constitución Nacional reconoce la existencia del niño desde el momento de su gestación en el vientre materno.

En relación a la prohibición de píldoras abortivas -la propuesta más enfatizada en el proyecto “Salta Pro-Vida”- los del ILEC aseveran que ello contradice las disposiciones del nefasto Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (PNSSR) creado por la Ley 25.673, que, en los incisos “d” y “e” de su artículo 6, contribuye a abrirle las puertas a las compañías farmacéuticas que hacen de la muerte de inocentes un negocio multimillonario (algo tan lucrativo que hasta se da el lujo de coimear a la Organización Mundial de la Salud para conseguir su apoyo expreso).     

Hay algo que aclarar: nadie sabe exactamente qué es lo que motivó la creación del famoso PNSSR. Algunos sostienen que el PNSSR resuelve problemáticas demográficas, y otros le atribuyen capacidad para combatir la pobreza y para darle a los “excluidos” mayores oportunidades; no faltan quienes ven en el PNSSR una enorme conquista femenina en materia de derechos humanos, civiles e individuales, que colaborará en la definitiva liberación de las mujeres de la “opresión” que sus “derechos reproductivos” sufren debido a la cultural patriarcal; también están los que creen que el Estado tiene la obligación de garantizar la salud de su población, y la procreación irresponsable vendría a ser algo así como una “epidemia” que hay que erradicar a través de medidas como el PNSSR; y por último aparecen los que comprenden a la anticoncepción como un bien que mejora la calidad de vida de las personas, por lo que el PNSSR no vendría más que a reafirmar eso.  

Esta sumatoria de enfoques heterogéneos no llegan a señalar la verdadera causa de nacimiento del PNSSR: la distribución de anticonceptivos para engordar las arcas de los laboratorios que los producen. Para inflarles las cuentas bancarias a unos pocos, todo nuestro país se somete a un abordaje moralmente inaceptable de la Vida. La Ley que reglamenta al PNSSR señala que los métodos adoptados para la planificación familiar deben ser de carácter transitorios, reversibles y no abortivos, sin embargo es la ANMAT la única institución autorizada para determinar esas características, por lo que todo queda envuelto de sospecha.

Finalmente, en torno a la propuesta de concederles privilegios a las mujeres embarazadas, los cráneos del ILEC ven ello como una denigración de la mujer. Se quejan además de que la maternidad sea percibida como el eje principal de la identidad femenina. Desde el ILEC, por lo visto, se niegan a aceptar que al hablar de una mujer embarazada se está hablando, en realidad, no de una sino de dos personas. Supongo que los del ILEC son abortistas por lo que durante los primeros días del embarazo consideran a los niños en gestación como tumores, ¿pero que hay del día 91 en que, según su metafísica, el tumor cobra vida? ¿Una mujer con otra persona adentro no merece privilegios?

En cuanto a la idea de que reducir la identidad femenina a la maternidad es un error no estoy de acuerdo. La maternidad es (como la paternidad) un momento culminante en la vida de cualquier persona. La perpetuación de la especie es un mandato biológico, por lo que la conformación de una familia es, tanto para hombres como para mujeres, un horizonte de sentido. Ciertamente no recibir el don de la descendencia propia es doloroso, pero eso no convierte en algo absurdo a la vida. La célula de la sociedad es la familia y no el individuo, por lo que no valorar a la paternidad y a la maternidad como estados primordiales equivale a postular una sociedad atomizada, en donde el único vínculo legítimo es el del dinero.

El ILEC concluye asegurando que convencer a una mujer violada para que prosiga su embarazo atenta contra la elección individual de los planes de vida. Esto, por supuesto, es lo más insostenible de todo. En primer lugar porque una mujer que sufrió la violencia sexual ya experimentó, desde ese momento, un atentado en contra de la libre elección de su vida –cualquier persona que vea su voluntad sometida ilegalmente tendrá que lidiar para siempre con ello, no pudiendo hacer como que ese hecho nunca existió. Y en segundo lugar porque dar como solución al asesinato es políticamente incorrecto. En un país en donde hay ciudades en las que se prohíbe la venta de juguetes bélicos, refrendar el aborto va deliberadamente a contracorriente con esa idea de defender a los que no se pueden defender.

Alfredo Olmedo, en este sentido, planteó en el Congreso de la Nación un proyecto similar al de Aroldo Tonini, que busca agilizar las cosas para que una mujer que no desea el hijo que lleva en su vientre pueda entregarlo en adopción sin sufrir represalias. Siempre es preferible generar inconvenientes con el derecho a la identidad de alguien recién llegado a la vida en sociedad a no llegar nunca a conocer a esa persona. Siempre es preferible optar por la Vida y no hacer del genocidio una política de Estado.       



Antonella Díaz

domingo, 16 de junio de 2013

La salteñidad asaltada

Saltando al vacío

La Plaza 9 de Julio es uno de los mayores orgullos que tiene la ciudad de Salta. El 16 de Abril de 1582 el colonizador Hernando de Lerma fundó en ese sitio la urbe que, con el tiempo, sería conocida como “La Linda” –por tanto se puede afirmar que la salteñidad emana concéntricamente desde ese punto neurálgico desde hace por lo menos unos 431 años. La plaza adquirió su actual nombre en 1884, el cual se impuso para de alguna manera coronar todo el trabajo de hermoseamiento que en las décadas anteriores se había llevado a cabo, cambiándole su fisonomía de manera radical para pasar de ser una suerte de amplio estacionamiento a devenir un razonado jardín.

Lo que más fascina de ese espacio público no es la prodigiosa flora, las pintorescas fuentes o las estupendas estatuas, sino sus alrededores. En efecto, lo que el observador puede ver en los edificios que rodean a la Plaza 9 de Julio es la poderosa huella de la época colonial, algo que lo hace sentir a uno que está en lugar diferente de la Argentina. La Catedral Basílica de Salta y Santuario del Señor y la Virgen del Milagro y el Cabildo son lo más significativo del paisaje arquitectónico de la zona, junto a la Plazoleta IV Siglos (en donde se encuentra la estatua del Virrey Francisco Álvarez de Toledo).

Llaman la atención los nombres de las calles que rodean a la plaza: Bartolomé Mitre, Batalla de Caseros de 1852, Facundo de Zuviría y Reino de España. Salvo por la última, las otras tres tienen por particularidad remitir a personajes o eventos que poco aprecio demostraron ante la hispanidad que Salta encarna con tanta vivacidad, contrastando así con la identidad salteña más profunda pero conciliándola al mismo tiempo con los claroscuros de la historia nacional.

Lo insólito es que a ese viejo gesto conciliador el propio Gobernador Juan Manuel Urtubey haya solicitado demolerlo, proponiendo el cambio de denominación de al menos tres de esas calles (Mitre, Caseros y España) por no estar vinculadas a la idea que él tiene de lo salteño. ¡España nada tiene que ver con Salta! ¡Eso fue lo que Urtubey dijo!

Por supuesto que este salteño de doble piel que gobierna a la provincia no pronunció ni una palabra ante el inminente rebautizamiento de la Avenida Fortín Tuscal de Velarde, nombre que hace referencia a una agrupación gaucha que lleva más de seis décadas de existencia y que es famosa por el trabajo social que desde hace años desarrollan en los barrios de la zona en la que tienen su sede oficial. A dicha avenida pretenden llamarla, lamentablemente, “Néstor Kirchner”. ¿El finado Hombre de las Bóvedas es más salteño que la Madre Patria? ¿Eso piensa Urtubey?

Tergiversando a la identidad

Pero Urtubey no busca destruir el destino manifiesto de lo salteño avalando renombramientos y sustituciones de monumentos, también intenta hacerlo a través de la promoción de la desidia, el despilfarro y la entrega de lo propio.  

Del deplorable estado actual de la Plaza 9 de Julio prefiero no hablar para que mis ojos no se llenen de lágrimas de pena, así que mencionaré como ejemplo de la desidia la frágil imagen de la Basílica Menor de San Francisco y el preocupante abandono del Parque San Martín. Esos dos lugares deberían movilizar masivamente a los salteños a presionar a sus gobernantes para que los rescaten de su tétrico presente.

Ahora bien, con respecto al despilfarro es obligado citar la última aventura que el Gobernador Juan Manuel Urtubey y el Intendente Miguel Ángel Isa protagonizaron en EEUU. En plena época de blanqueo de capitales, los dos mandatarios más importantes de Salta se subieron a un avión privado y partieron rumbo al norte del continente para entrevistarse con el arquitecto tucumano de fama internacional César Pelli (por qué fueron los dos y no uno sólo es un misterio; habría que averiguar si las escalas del avión no incluyeron algún paraíso fiscal). A Pelli le ofrecieron hacer un mirador en el cerro San Bernardo y un museo en la esquina de Juramento y España.

El nuevo museo, según dicen, tendrá por objeto el albergar, entre otras cosas, a las momias de los niños de Llullaillaco, que actualmente se encuentran en el Museo de Arqueología de Alta Montaña en frente de la Plaza 9 de Julio. En la Salta que construyen Urtubey e Isa no sólo no hay espacio para los españoles que pacificaron la región, sino que además se expulsa del centro de la ciudad (y, por ende, de la fuente de la salteñidad) a la prueba más fehaciente de que los indios americanos pudieron haber gozado de la prosperidad pero eran moralmente unos bárbaros que necesitaban ser protegidos de ellos mismos. Seguramente el indio que se dibuje a partir de los relatos del aparato cultural urtubeycista será un buen salvaje que, como no podía ser de otra manera, denigra nuestro pasado glorioso –todo ello, claro, sin considerar a los indios de hoy como poseedores de igual dignidad que la de sus antepasados míticos.    

Traicionando a la Tradición

Finalmente, como ilustración de la entrega a manos privadas de lo que es de todos los salteños, no podrá faltar una referencia al proyecto que anda dando vueltas entre ciertos políticos de concederle a la Unión de Rugby de Salta (URS) un predio que se encuentra al lado del famoso Monumento a Güemes. Esto es, como mínimo, escandaloso. Y no lo es por la entrega en sí misma –pues pienso que la URS, por todo lo que le ha aportado a Salta, merece tener una sede digna en algún lugar cómodo–, lo es porque falta cada vez menos para que se cumpla el Bicentenario de la Muerte del General Güemes y no se está diciendo nada acerca de la construcción de un imponente mausoleo que honre a este héroe de la Nación.

El gobierno de Salta debe emprender la tarea de homenajear al gran Gaucho. No hacerlo es casi un acto de traición a la patria. A su vez, darle una respuesta a la URS también es importante. Yo humildemente propongo que se mude a la institución deportiva hasta la esquina de Zuviría y España, allí donde hay un supuesto Museo de Arte Contemporáneo (MAC) que no es más que una vidriera de mediocridad y falsificaciones que no merece estar tan cerca del corazón de la salteñidad. Tranquilamente se podría sacar al MAC del edificio en donde se encuentra para emplear al mismo como punto de reunión de la URS y otras organizaciones similares, y mover al mentado “museo” hacia el sur de la Avenida John F. Kennedy, hacia donde se encuentra el Aeropuerto Internacional, para subirlo a un avión y mandarlo tan alto que, cual Ícaro, derrita sus alas y caiga al vacío.  


Zaín el-Din Caballero