El changuito de Isonza, ahora angelito en el cielo
Las
voces parecen alteradas. Asoman de una reunión de médicos en el
Hospital Materno Infantil de Salta.
Hasta ahí llegó, desde Cachi, un
changuito de 7 años con un golpe en la cabeza. A las 48 horas murió. Y hay que armar
una cadena de explicaciones convincente. Si no “van a rodar cabezas”,
dicen. El problema no es el changuito muerto. Sino cómo se explica hacia
fuera que se murió. Cuando no estaba para morirse.
Esta historia está hermanada con otra historia.
Cuando
tras el parto en el Hospital Perrando de Resistencia, a Analía le
dijeron que su beba prematura había vivido apenas el tiempo necesario
para asomar. La había gestado apenas seis meses y la chiquita insistió
en salir. Analía quiso verla. Habían pasado doce horas del parto pero
ella no quería irse del Hospital sin guardarse en su memoria la imagen
del cuerpecito inerte. En la morgue le dieron un destornillador para que
abriera el cajoncito. No sólo la vio, sino que la oyó gemir. “Tenía
escarcha de hielo en todo el cuerpito”. ¿Cuántas veces la muerte es una
fatalidad preconcebida? ¿Cuántas no se lucha porque no vale la pena una
mínima vida adelantada y frágil?
El
changuito de Isonza, que llegó de Cachi, no tuvo la misma suerte. Salta
no es el mejor aire para nacer. Y menos su pueblito, donde todo da
tanto trabajo. Donde una tomografía es un nombre imposible en
hospitalito sin médico. Luciano llegó desde Isonza, un paraje perdido en
el valle. En el hospital de Cachi no supieron qué hacer con su cabeza. Y
lo derivaron a la capital. Era 29 de junio. A los dos días murió. Los
médicos del hospital público fueron grabados mientras discutían un
argumento común para explicar que al pastorcito calchaquí se le antojó
morirse así, irresponsablemente. Y que ellos nada, pero nada tiene que
ver.
Y puede ser, no más. Porque en Cachi es poco lo que puede
atenderse. Apenas una mínima complejidad. Comunicar urgencias o pedir
ambulancias es una quimera. La comunicación es horrible, el hospital no
tiene radio, los enfermeros tienen que subirse a un cerro para tener
señal en el celular. A veces sólo queda el poste de Emergenia cada 10
kilómetros. Si nieva el paso se cierra y los ocho mil habitantes de
Cachi quedan encerrados a la buena de dios. Cuando llueve se transforman
en isla. Si hay que trasladar a un enfermo, por tierra o por aire el
viaje estará condicionado por el clima.
A veces es más rápido
morirse. Menos traumático. Luciano pudo salir de Cachi. Pero la capital
de Salta no fue más piadosa con él.
La desidia de un sistema que no lo incluye –ni a él ni a Luz Milagros- acabó por devorárselo.
El crimen del bebé Chaile
Hace 4 meses atrás, Camilo Chaile (25) y su mujer (25) se hicieron presentes en el
Hospital Público Materno Infantil para tener a su bebé.
En la oportunidad lo atendieron 3 médicos distintos que hicieron
caminar a la mujer por 6 horas esperando a que la mujer dilate lo
suficiente como para ingresarla. Al no lograr los 4 centímetros que
necesitaba para empezar el trabajo de parto, la pareja fue enviada a su
casa donde debían aguardar a que la mujer rompiera bolsa, tuviera
contracciones intensas y continuas o que sangrara.
En comunicación con FM Capital, Camilo Chaile recordó que la
última profesional que los asistió los mandó a casa porque su señora no
tenía cara de sufrimiento y porque las primerizas son escandalosas.
“Un día después volvimos porque mi señora no tenía síntomas pero
sentía dolor, nos hicieron esperar mucho tiempo hasta que mi señora dijo
que no sentía al bebé”, manifestó Chaile, para luego agregar que,
“recién ahí le hicieron una ecografía y nos dijeron que el bebé había
muerto”.
En ese momento la ingresaron a la sala de partos donde una hora después parió al bebe en forma natural.
“Nosotros no dejamos que le hicieran la autopsia en el Hospital,
esperamos a que se la hiciera el médico forense legal quien dijo que mi
bebé murió asfixiado en el vientre de mi mujer”, puntualizó.
Desde ese momento y hasta ahora nadie del Ministerio de Salud del
Gobierno de la Provincia de Salta ni del Hospital Público Materno
Infantil se acercaron a los padres.
“Mi bebe ya murió y no nos lo devuelve nadie, pero queremos que
esto no le pase a otras familias, porque nuestro caso se hizo público,
pero hay muchos otros que no”, concluyó.
El crimen del niño Arrúa
Una madre de General Güemes denunció que su bebé de 11 meses falleció
porque el Hospital Público Materno Infantil demoró la cirugía que
necesitaba como consecuencia de la falta de personal. Desde la
institución admitieron que se reprogramó la operación porque no había
profesionales suficientes pero negaron que eso le haya causado la
muerte.
Valentino Arrúa sufría una cardiopatía compleja de nacimiento y
requería una intervención que tenía fecha para el 23 de mayo pero se
canceló hasta el 6 de agosto.
La cirugía se hizo el lunes pero el cuadro del niño se complicó y derivó en su muerte, cerca de las 3.30 de la madrugada.
Silvia Ortubia, mamá del bebé, apuntó contra los responsables de que la práctica no se
hiciera antes. “Esto se hubiera evitado si lo operaban el 23 de mayo.
Ahora me dicen que el bebé no resistió la cirugía. Por supuesto, si
dejaron pasar tanto tiempo... Me aseguraron que todo era para darle una
mejor calidad de vida”, reclamó.
“En marzo, los médicos me explicaron que, si en dos o tres meses no
intervenían a mi hijo, esto era irreversible. Pero el Ministerio de
Salud Pública no autorizaba los recursos humanos para el
postoperatorio”, sostuvo Silvia Ortubia.
El director médico del hospital, Mario Morosini, negó que la muerte del bebé pueda asociarse con la
tardanza. “El niño estaba clínicamente estable. No fue una cirugía de
urgencia por una descompensación”, indicó.
El gobernador Juan Manuel Urtubey estaba al tanto de las
postergaciones en las prácticas quirúrgicas cardiovasculares. El 11 de
junio el mandatario había visitado el hospital y declaró entonces que se
había diseñado “un plan de contingencia” para operar a los chicos que
estaban en lista de espera. Urtubey dijo: “No hay terapistas en Salta,
Jujuy, Tucumán, Catamarca ... prácticamente no hay en Argentina”.
“No fue mi hijo el que no respondió. Fueron ellos los que no hicieron nada por él”, manifestó Silvia Ortubia.
Valentino Arrúa hubiera cumplido un año el 29 de agosto. Tenía tres
hermanos de 10, 12 y 14 años. La familia no cuenta con obra social y
vive de los ingresos del padre, Fabián Arrúa, quien conduce un camión.
Un hospital de médicos que no respetan la vida
Hugo Rivas
Vázquez, director médico adjunto del Hospital Público Materno Infantil,
aseguró a El Tribuno que la institución garantizará que se realice el
aborto a mujeres embarazadas como producto de una violación que lo
requieran.
El funcionario aseguró que, si todos los médicos de la institución se
negaran a realizar la práctica por objeciones de conciencia, la gerencia
determinará cómo asegurar la interrupción de la gestación. “
En ese caso tendremos que buscar por fuera del sistema quién pueda hacerlo”,
indicó.
FUENTE
Políticos cómplices
Los concejales capitalinos rechazaron esta tarde un proyecto de
declaración, presentado por el Frente Salteño, a través del cual le
pedían al gobernador Juan Manuel Urtubey que intervenga el Hospital
Público Materno Infantil.
El proyecto de declaración fue presentado sobre tablas. La votación
terminó con 9 votos a favor y 8 en contra, pero se necesitaban los dos
tercios para la aprobación de la iniciativa.
El Concejo Deliberante analizó el problema de atención en el Hospital
Materno Infantil, debate en el cual el concejal Emiliano Godoy, habría
manifestado que “chicos se mueren todos los días”.
Estas declaraciones molestaron a su par Aroldo Tonini, quien le contestó
que nadie está exento de ser víctima de una mala atención, ni siquiera
un hijo suyo.
Godoy malinterpretó los dichos de su par y lo agredió verbalmente, los
demás concejales debieron intervenir para evitar que se agarraran a
golpes.
El debate se generó por la presentación que hizo Raúl Medina, pidiéndole
al Gobernador que intervenga el hospital Materno Infantil, ante lo
cual los oficialistas se opusieron aduciendo que el Primer Mandatario
sabe lo que debe hacer ante las denuncias que recibe el nosocomio.