No se justifica cómo después de 25 años de haberse cerrado Mina
Pirquita y casi 40 desde que dejó de funcionar la Minera Metal Huasi,
todavía se sigue hablando de remediación, mientras miles de niños
todavía sufren la consecuencia de tener plomo en la sangre.
La remediación de Metal Huasi se hizo en lo físico, se limpió un
espacio que estaba contiguo al pueblo, a metros de viviendas y centros
educativos. Pero los niños, jóvenes y adultos de Abra Pampa, seguirán
llevando por sus venas la sangre contaminada, no solamente de plomo sino
también de la ineficiencia del estado provincial que tardó un cuarto de
siglo para limpiar el pueblo, con millonarias sumas invertidas.
La
política minera en la provincia no fue la más acertada de los últimos
años. Lo reconoció el mismo Gobernador Eduardo Fellner al hacer
referencia en el Día de la Minería a los trabajos de limpieza en Abra
Pampa, quien reconoció que algo no se hizo bien en Abra Pampa.
Pero
hoy esas políticas no cambiaron en nada, sólo en la opinión de los
mismos actores políticos que siguen propagando a viva voz los beneficios
de la actividad minera para las provincias y especialmente los pueblos
de donde se extrae gran cantidad de mineral.
No sirve hablar de “punto de inflexión” entre lo
que “es hacer las cosas mal y hacerlas bien”, como dice Fellner, cuando
todavía sigue rondando por Abra Pampa el fantasma de Metal Huasi, y en
sus calles se puede ver niños con enfermedades congénitas,
malformaciones, etc.
Los trabajos de remediación ambiental, en
su primera fase se llevaron a cabo en el ex establecimiento Metal Huasi,
que comenzó a funcionar hace 50 años y quebró en la década del 80,
dejando un saldo ambiental adverso, según precisó el titular del
Servicio Geológico Minero Argentino, Luis Ferpasi quien exhibió un
completo e ilustrativo video documental.
Explicó que en una
segunda etapa, se construirán obras de uso como un anfiteatro para 1.500
personas y en otro sector un polideportivo, además del desmantelamiento
del establecimiento y la rehabilitación de zonas impactadas, se aclaró.
Fellner
destacó el sentido de festejar y hablar de remediación, pero de
inmediato aclaró que “sería un contrasentido peor eludir y no resolver
los problemas”.
El Gobernador se refirió a “errores del pasado”,
que derivaron de “una falta de legislación adecuada; de la metodología
técnica apropiada; de los controles; de toma de conciencia y de
responsabilidad de muchos”.
En realidad los errores del pasado
no se cometieron por falta de legislación, sino por la inacción y la
falta de capacidad del Estado provincial para resolverlos, porque hasta
se destinaron grandes sumas de dineros, se solicitaron créditos al BID
para Abra Pampa, y aún así, todavía el flagelo sigue afectando a sus
habitantes.
“Abra Pampa se transformó en un basurero,
en un centro de alta contaminación de plomo y otros metales pesados
cuyas 10 mil toneladas de escoria y 600 de humoblanco, fueron llevadas
por el frío y árido viento no sólo a pueblos vecinos sino que se
introdujeron en la sangre de sus habitantes, para provocarles
enfermedades que van desde daños cerebrales, retraso en la pubertad,
alteraciones en la visión, problemas de aprendizaje, daños en las
funciones motoras, hasta saturnismo crónico”, reza uno de los tantos
informes que se realizaron en torno a esta minera.
Según un
estudio que se encargó al Grupo de Investigaciones Químicas Aplicada
(Grupo INQA) de la Universidad Nacional de Jujuy, sobre la situación de
los pobladores, en el que participaron 234 niños, la mayoría de ellos si
bien no necesitaban tratamiento de desintoxicación, no se excluía que
el plomo les hubiera causado lesiones cerebrales irreversibles.
Un
estudio realizado por la Universidad de Jujuy tendiente a evaluar el
impacto de la actividad de compañías mineras en la región de la Puna
jujeña, arrojó el impresionante resultado de que el 81 % de los niños en
la comunidad jujeña de Abra Pampa tiene plomo en sangre en cantidades
dañinas para su salud, consecuencia de la contaminación ambiental
producida por mineras, con énfasis especial en Metal Huasi, una
fundición abandonada.
El estudio relevó que la comunidad padece
un alto impacto de la actividad de las compañías mineras. Los jóvenes
presentan problemas de crecimiento, enfermedades de la piel, entre otras
consecuencias.