Auspicioso y de buen criterio sería que el actual edificio de la
Legislatura, ubicado a mitad de cuadra de avenida Sarmiento al 600, y
dado que a inicios de marzo se inaugurará el nuevo edificio a la altura
del 500, sea cedido o dado en comodato a instituciones civiles
culturales y sin fines de lucro y de reconocida trayectoria, que hasta
hoy no cuentan con un lugar para reunirse o para tener su biblioteca o
patrimonio cultural. Me refiero a entidades -sólo para citar algunas-,
como el Instituto Tucumano de Cultura Hispánica, la Junta de Estudios
Históricos de Tucumán, el Instituto Belgraniano, la Sociedad Argentina
de Escritores, el Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Amigos de
la Ciudad, Academia de Ciencias Jurídicas, Políticas y Morales, y tantas
otras ONG que fueron, son y serán un motor impulsor de actividades
culturales, históricas y sociológicas y que no reciben subsidio estatal
alguno.
Vale recordar que la Academia Nacional de la Historia tiene su
sede en el antiguo Congreso Nacional, histórico edificio de Balcarce al
100, en Buenos Aires, que fuera cedido por la Nación. Además de
conservar todas las instalaciones en perfecto estado allí se realizan
importantes actos culturales.
En definitiva, sería una especie de red
cultural, con museo, biblioteca y archivo, preservando no sólo objetos
de valor histórico, sino a entidades apasionadas por Tucumán y su
acervo, cuyas actas de fundación -en algunos casos- sobrepasan los 45
años. Es hora de que el Estado ayude con el simple gesto de darles un
lugar y de esa manera refundar un foro cultural, otorgándoles
vivificante impulso.

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