El INADI de Tucumán y su misión de destruir las costumbres locales
Discriminar se proyecta en la ausencia de posibilidades de acceso a la
salud, el trabajo, la educación, la seguridad, el respeto a la dignidad y
a la identidad cultural. Esta es la problemática ante la cual trabaja
Teresa Ivankow, titular del Instituto Nacional contra la Discriminación,
la Xenofobia y el Racismo, Delegación Tucumán. Sin filtros, define a la sociedad tucumana como "conservadora" y
reconoce esta característica como uno de los obstáculos más grandes que,
desde su función, encuentra diariamente a la hora de afrontar casos
donde la negación de derechos básicos de las personas sea una constante.
"Las sociedades en el norte del país tienen patrones culturales muy
patriarcales, donde la sensación de inferioridad hacia las mujeres es
una condición permanente. A eso se le suma las condiciones feudalistas
que dan lugar a las luchas de los pueblos originarios que son tan
resistida por grupos económicos que no entienden de derechos. El
tucumano es muy clasista y clasifica, etiqueta. Está muy naturalizado
esto, tanto en la escuela, en la casa, el trabajo... siempre se
etiqueta", razona Ivankow.
"Este organismo tiene la obligación de ejercitar y sensibilizar a la
comunidad en el derecho de la ciudadanía. Ese es un objetivo primordial
que tenemos. Intentamos que el Estado, sea Nación, Provincia o
Municipalidad, sepa que tiene un compromiso en la función pública y
debe brindar las mismas oportunidades a todos y todas. Entonces, muchas
veces debemos enseñarles a los mismos funcionarios públicos lo que es el
derecho de la ciudadanía y su deber de bregar por ellos. No es sencillo
incorporar esta nueva mirada", explica.
Redunda sobre este aspecto con el objetivo de enfatizar la
complejidad de la finalidad del organismo a su cargo. Y, pese al cargo
público que ostenta, resalta nuevamente el rol de los funcionarios en
esta problemática. "Pretendemos que los derechos de cualquier persona se
cumplan, que sean exigibles. Es decir, que todos se puedan manifestar y
tener las vías idóneas para que ese derecho sea otorgado por el mismo
Estado que tiene la obligación de hacerlo. Se discute mucho con otros
organismos públicos para exigir el cumplimiento, incluso, de lo que
mandan convenciones internacionales. Estamos hablando de los principios
básicos de los derechos humanos que muchas veces chocan con sectores
conservadores insertos dentro del mismo Estado".
"Entonces, como premisas fundamentales, se trabaja en el respeto por
la progresividad de los derechos humanos, es decir, se apunta siempre
hacia adelante, se avanza en cuanto a esto. Junto a esto, defendemos la
idea de que los derechos humanos no se discuten sino que se ejercen
plenamente, además de estar siempre a favor de la persona. Sin estos
elementos es casi imposible una política pública en pos de la no
discriminación", enfatiza la abogada.
Dentro de este desafío, entiende que 2011 fue un año con avances
significativos dentro de las pautas de trabajo mencionadas entre las
que, destaca, los avances registrados en materia de casos vinculados a
discapacidad y salud. "Por ejemplo, es la primera vez que el Ministerio
de Salud incorpora un organismo de derechos humanos al Consejo Oficial
Comunitario y, dentro de esa mesa, poder agilizar y hacer gestiones a
corto y largo plazo. Así, destacamos el trabajo en busca de medidas que
faciliten el acceso al transporte de personas con discapacidad. Para
esto nos reunimos con el empresariado para exigir que se respeten los
derechos de autonomía y libre circulación que por legislación y tratados
internacionales nos corresponde a todos. Hoy una vereda sin rampa no
sólo afectará a discapacitados, también a adultos mayores, personas con
cochecitos, mujeres embarazadas; todo se hace una odisea. Pero todo
esto no está claramente visibilizado por la agenda política por lo que
estamos tratando de revertir esto. No todo se soluciona con una rampa,
es algo más profundo", agrega.
Para Ivankow, los casos más complejos que desde su organismo se deben
encarar están vinculados a personas con alguna discapacidad debido a la
naturalización de la discriminación en nuestra sociedad. "En realidad,
esto se ve en todas las áreas. Recuerdo el caso de una maestra que
quería que haya una escuela distinta para alumnos de familias que eran
beneficiarias de la Asignación Universal por Hijos por cuestiones de
seguridad".
El INADI de Salta: amigo del poder, enemigo de las víctimas
La Defensora Oficial Civil Nº 4, Natalia Buira, comentó que el día 23 de enero formalizó la denuncia ante el Ministerio de Trabajo de Salta por precariedad laboral, explotación laboral y discriminación laboral dentro del Ministerio Público de Salta.
En este sentido, habló sobre lo que la llevó a realizar la denuncia y comentó que a través de “una resolución se despide sin causa justificada a 12 abogados pasantes rentados que ganaban $1.500 mensuales. Mientras que por otro lado, contratan a 220 agentes del Ministerio Público transitoriamente por un año, lo que implican precariedad laboral”.
Además, dijo que “hay una severa discriminación, porque están los empleados de planta permanente que son los únicos que están dentro de la legalidad, después están los contratados con recibo de sueldo, los contratados con facturación, los pasantes rentados y los pasantes ad honorem”. Seguidamente aseguró que las personas que trabajan transitoriamente no gozan de vacaciones, no pueden acceder a un crédito, no tienen licencias por embarazo o por enfermedad, entre otras cosas.
Por último, Buira manifestó: “No voy a formalizar la denuncia en el Inadi Delegación Salta porque como todos saben que es funcional al Gobierno actual o al gobierno de turno y porque todas las denuncias de discriminación que se hicieron contra el Estado nunca han sido resueltas”.
En este sentido, habló sobre lo que la llevó a realizar la denuncia y comentó que a través de “una resolución se despide sin causa justificada a 12 abogados pasantes rentados que ganaban $1.500 mensuales. Mientras que por otro lado, contratan a 220 agentes del Ministerio Público transitoriamente por un año, lo que implican precariedad laboral”.
Además, dijo que “hay una severa discriminación, porque están los empleados de planta permanente que son los únicos que están dentro de la legalidad, después están los contratados con recibo de sueldo, los contratados con facturación, los pasantes rentados y los pasantes ad honorem”. Seguidamente aseguró que las personas que trabajan transitoriamente no gozan de vacaciones, no pueden acceder a un crédito, no tienen licencias por embarazo o por enfermedad, entre otras cosas.
Por último, Buira manifestó: “No voy a formalizar la denuncia en el Inadi Delegación Salta porque como todos saben que es funcional al Gobierno actual o al gobierno de turno y porque todas las denuncias de discriminación que se hicieron contra el Estado nunca han sido resueltas”.
Yo estoy de acuerdo con que se trabaje para acabar con la discriminación que se genera a partir de la discapacidad. Pero yo creo que lo que sucede allí es un tema de concientización.
ResponderEliminarEn cambio cuando se trabaja desde el INADI para que los aberrosexuales, las hembristas, los sionistas u otros grupos de esa calaña reciban beneficios que no les corresponden es indignante.
Como siempre el Inadi resulta contradictorio por donde se lo mire: ellos mismos dicen "discriminar se proyecta en la ausencia de posibilidades de acceso a la salud, EL TRABAJO..." y después cuando tienen un caso obvio de discriminación laboral por cuestiones etarias en Salta se hacen los dobolus, miran para otro lado.
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