El Concejo Deliberante de la ciudad de Salta sancionó
una resolución por la que solicita al gobierno nacional el retiro del
monumento al combate de Manchalá, situado en el Batallón M5 de
Ingeniería en esa ciudad. Ese batallón fue justamente el que
protagonizó, el 28 de mayo de 1975, un encuentro armado frente a una
división de 115 hombres del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP),
que atacó a un grupo de diez soldados y dos suboficiales que realizaban
tareas de pintura en una escuela en Manchalá. La columna guerrillera se
dirigía a un objetivo mayor en la ciudad de Famaillá, donde pretendía
tomar el comando táctico zonal del Ejército, ultimando a oficiales y
suboficiales.
El pequeño grupo de soldados atacados presentó una
valiente resistencia hasta que, luego de hacer llegar un pedido de
auxilio, recibió refuerzos desde Famaillá que permitieron vencer y
dispersar a las fuerzas del ERP. El valor de ese puñado de defensores se
magnifica al considerar el grado de entrenamiento y poder de fuego de
los atacantes. El 22 de enero de 1974, el mismo ERP había atacado la
Guarnición de Azul para hacerse de armamento con graves pérdidas en los
defensores.
Este y muchos otros hechos protagonizados por el ERP,
los montoneros y otros grupos armados, dejaban fuera de toda duda su
capacidad económica y táctica y su empecinamiento sanguinario en imponer
por la violencia su voluntad revolucionaria para instalar una dictadura
totalitaria de signo marxista en la Argentina. Todo esto sucedía frente
a un gobierno constitucional elegido democráticamente. Las acciones del
ERP en la selva tucumana apuntaban a crear una zona liberada para
reclamar el estatus de fuerza beligerante en el plano internacional.
El Ejército Argentino actuaba en Tucumán en un
conflicto abierto y respondía al mandato del gobierno constitucional. El
presidente Juan Domingo Perón, luego del ataque de Azul, dirigió un
mensaje a la ciudadanía y a las fuerzas armadas instándolas a
"exterminar uno a uno" a los guerrilleros.
El combate de Manchalá debe entenderse, por lo tanto,
como una victoria que merece el reconocimiento de la Nación. Sólo un
afiebrado estado de sumisión y obsecuencia hacia un gobierno nacional
que evita condenar la acción del terrorismo de los setenta puede
explicar esta decisión de los concejales salteños. El aplauso y el
asentimiento enfervorizado de los gobernadores a los discursos
presidenciales ante la televisión contagia a funcionarios menores de sus
provincias que encuentran siempre en su ámbito alguna acción para
congraciarse.
Es de desear que se recapacite sobre este equivocado y
deplorable episodio. No es con una visión deformada de la historia y con
un "relato" unilateral y confrontativo que se pueda crear un clima para
construir un país para todos.
La historia que relatas es falsa, como falsa es la historia que impusieron al país en general. Imagino que no les guste, pero deberán darse cuenta que los que no teníamos voz hoy somos capaces de gritar.
ResponderEliminarNO A LOS MONUMENTOS QUE REVINDICAN EL TERRORISMO DE ESTADO !!
No hay nada de falso en la historia. Son hechos reales: más de 100 terroristas subversivos intentaron asesinar brutalmente a una docena de soldados que resistió heroicamente hasta que fueron asistidos por un batallón del Ejército Argentino.
ResponderEliminarEl Monumento no revindica el terrorismo de nada, conmemora el triunfo en una guerra civil.