La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

viernes, 6 de abril de 2012

Caso Mamaní: el principal sospechoso confesó ser devoto de San La Muerte pero asegura no haber cometido ningún crimen

Javier “El Indio” Aramayo (28), en una extensa conversación con El Tribuno, dijo: “No tengo nada que ver con la desaparición de Marcela. Ella estuvo en mi casa desde el 14 hasta el 16 de febrero y se fue, después de las 17, caminando hasta la parada del colectivo 3B, en el barrio San Remo. Me dijo que iba a volver esa noche para que comamos unas pizzas pero nunca regresó. Algo en mi interior me dice que esta viva, pienso que la secuestraron. Dios quiera que aparezca pronto para que todo esto se aclare”.

En cuanto a las tangas que fueron encontradas en su vivienda, respondió: “Es verdad, habían varias y una de esas era de Marcela, las otras pertenecen a unas exnovias que me las dejaron de regalo”.

Por otra parte, contó: “Nos conocimos hace mucho tiempo, fue por medio de Lorena, una exnovia mía que vive a la vuelta de la casa de Marcela y eran amigas. Una vez la llevó a mi casa y después me la crucé en S‘Kombros, le pedí su número de teléfono y comenzamos a mensajearnos. Finalmente, después de tres años de amistad, nos pusimos de novios. Con su familia la relación era buena hasta que su mamá se enteró de que soy devoto de San la Muerte y que estuve preso hace seis años por un supuesto homicidio hacia una exnovia que se llamaba Patricia González, pero no tuve nada que ver con eso y el juez Esteban Dubois me sobreseyó. Desde ese día, la señora Carmen me comenzó a tratar mal, no solo me insultaba a mí sino también a mi familia. Todo esto después de que yo viví en su casa durante un mes. En una ocasión me dijo que para que pueda volver a entrar a su casa tenía que dejar a mi santo, cosa que no voy a hacer nunca. Su familia dice que yo la golpeaba siempre y en realidad nos pegábamos mutuamente; éramos una pareja normal que tenía sus encontronazos de vez en cuando, además Marcela tiene un carácter muy fuerte. Ella me denunció varias veces y había una orden de restricción que los dos violamos porque ella me buscaba y me pedía que nos encontremos”.

“Soy devoto de San la Muerte desde los 17 años. Lo conocí cuando desfilaba en el fortín de los Gauchos de Güemes. Un señor tenía la imagen, una réplica pequeña en el bolsillo y una vez me la mostró. Admito que la primera vez que la ví me asustó pero a la vez me dio curiosidad saber de qué se trataba y qué representaba. El hombre me explicó que la imagen le ayudaba con su trabajo y a proteger los caballos”, contó Aramayo.

En cuanto a si obligó a Marcela Mamaní a realizar un ritual con la imagen, respondió: “Yo no la obligué a nada, nunca hicimos un ritual ni nada de eso, yo tengo una réplica en mi habitación y también la tengo tatuada el pecho, pero nunca la obligué a creer en eso”.

“Fui a Corrientes, al santuario, que es inmenso, y ahí aprendí todo lo relacionando al culto a San la Muerte. Yo le pido todos los días que me dé trabajo y que me proteja. También le pongo plata en el altar y a fin de mes voy a comprarle velas. Es muy milagroso. Todo lo que le pido me lo da”, contó.

Finalmente dijo: “Mi creencia en la imagen no tiene nada que ver con mi relación con Marcela ni nada por el estilo, porque también creo en San Cayetano, el Gauchito Gil y en el Señor y la Virgen del Milagro, tengo imágenes de todos ellos en mi casa”.

FUENTE y FUENTE

1 comentario:

  1. Pone a San Cayetano o la Virgen del Milagro junto al Gaucho Gil o San La Muerte. Un descerebrado.

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