Hay veces que las buenas intenciones terminan en la basura. Eso le pasó al nuevo basurero de Morillo, en el departamento Rivadavia. No pasaron dos años de su inauguración, y ya está destruido. Hoy no existe tratamiento alguno de los residuos y faltan las piezas del sistema de captación de gases y del colector de líquidos. “Nos preocupa la contaminación de las napas que dan agua al pueblo. A la membrana de plástico que revestía el basurero le han prendido fuego. Se destruyó todo”, dijo la nueva intendenta de Morillo, Marcela Carabajal.
“Hace menos de dos años empezó a funcionar y ya está destruido. Nunca pudo funcionar como corresponde. Nos tenemos que conectar con Medio Ambiente para ver qué podemos hacer”, explicó la intendenta que desplazó a Atta Gerala después de 16 años de gobierno. El domingo más de 3.000 personas asistieron a la fiesta popular que se brindó para la asunción de su mandato. “La gente de lucha contra el dengue de la Provincia nos pidió que lo rellenemos con tierra, porque así como está es peligroso”, agregó Carabajal.
El basurero fue construido con parte de los $3.000.000 que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinó a la Provincia para el “plan de gestión integral de residuos sólidos urbanos”. El plan contemplaba la instalación de al menos siete plantas de aprovechamiento de residuos y obras de infraestructura para enterrarlos.
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