La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

miércoles, 8 de julio de 2015

El hembrismo nunca ayuda

Tucumán se indignó al conocer la noticia: una niña de apenas 11 años había dado a luz a un bebé en la ciudad de La Cocha. La madre de la criatura ultrajada, una mujer muy humilde, hizo la denuncia y consiguió que dos sospechosos de 22 y 24 años fuesen detenidos e imputados por el delito de violación. A su vez la señora rechazó un acuerdo económico ofrecido por los victimarios para que retirara la denuncia. Ahora se esperan los resultados de una prueba de ADN para determinar quien fue el responsable del embarazo.

Sin embargo no todos se conformaron con el final relativamente feliz: no faltaron las infames hembristas que señalaron que ese niño debió de haber sido violentamente abortado según lo estipula la jurisprudencia sentada por el Fallo FAL, y que su madre –precisamente por no haber podido abortar– vivirá traumada de por vida y jamás podrá volver a ser feliz.

Ahora la noticia resurge en la prensa tucumana. Pero esta vez la madre de la víctima denuncia el desamparo: desde que el asunto se hizo público, su familia no recibió ni ayuda social, ni ayuda legal, ni mucho menos ayuda psicológica. La vida de la señora se ha convertido en un penoso peregrinar entre juzgados y hospitales.

La pregunta que todos nos hacemos es obvia: ¿dónde están las hembristas? ¿Acaso la abogada Soledad Deza del Centro de Estudios de Género de la Universidad San Pablo-T o la psicóloga Rosa Alastuey del Movimiento Libres del Sur –dos opinólogas que hablaron públicamente sobre el caso– no tienen tiempo para asistir a la víctima? ¿O es su actitud una forma de represalia contra la madre de la niña violada porque ella eligió que su nieto viviera en lugar del homicidio que le ofrecían?


Antonella Díaz