La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

miércoles, 1 de octubre de 2014

La conexión cubana

¿Acaso no es extraño que la hija de Ernesto “Che” Guevara visite a la provincia de Jujuy en representación del gobierno cubano y se reúna con dirigentes de la Tupac Amaru y de la Unión Cívica Radical? ¿Cómo es posible que en la Argentina –un país que ha convertido a los derechos humanos en su ideología de Estado– se permita que Cuba –un país condenado por la reiterada violación de los derechos humanos– opere en el campo social local sin restricciones ni controles de ningún tipo? ¿Qué hay detrás del desembarco cubano en Suramérica?

La Cuba Nostra

Es sabido que Cuba fue el primer narco-Estado de Hispanoamérica. Cuando Fidel Castro logró controlar a la isla en 1959, encontró que el país no sólo funcionaba como un polo turístico para los EEUU, sino que también era un paraíso fiscal en el cual se lavaba dinero. El tráfico de drogas era otra pieza clave en el funcionamiento de la economía de la isla, ya que la mafia norteamericana usaba a Cuba –junto con México– como plataforma para ingresar al continente a las drogas provenientes de Asia. ¿Acaso Castro desarticuló esa estructura paraestatal? No exactamente: si bien al principio persiguió a algunos banqueros y traficantes, en realidad sólo lo hizo para apropiarse de sus negocios turbios y controlarlos bajo supervisión secreta del Estado.

A partir de la década de 1960 el foquismo promovido por Cuba comenzó a multiplicarse en América y, con menor suerte, en otros continentes. A la teoría guevarista del foquismo siempre se la juzgó como absurda, puesto que no es un secreto que el triunfo del Movimiento 26 de Julio ante Fulgencio Batista se logró gracias a que los hombres que rodeaban al dictador decidieron pactar con Castro y permitirle que asuma el poder en Cuba. La idea de un grupo de mercenarios derrotando por sus propios medios a todo un ejército profesional es sólo una ficción; en la práctica, el ascenso de Castro se produjo como resultado de una red de complicidades entre grupos e individuos que ya ostentaban el poder en la isla caribeña.

La fachada era perfecta: en nombre de la igualdad y de la justicia social, un grupo de hombres armados se levantaba en armas contra los poderes legítimos; pero en realidad sólo se apuntaba a lograr el control territorial, ya que, para la mente izquierdista, eso (vale decir amenazar a toda una población) era preferible a tener que tolerar la triste realidad que los presentaba como una fuerza política no sólo ajena sino que también contraria a la mentalidad popular.

Colombia fue el mejor ejemplo del foquismo. En 1964 se formaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), las cuales operaron, durante sus quince primeros años, con la intención de poner a grandes porciones de territorio colombiano bajo su dominio. Las primeras acciones terroristas tuvieron como objetivo la extorsión y el secuestro de productores rurales, pero pronto comenzaron a presionar a los narcotraficantes para cobrarles un “impuesto” por sus actividades. Las FARC no tardaron demasiado en sentarse a negociar con los cárteles de droga para convertirse en su guardia armada; la única condición para realizar ello era la de recibir parte de sus ganancias. Los cárteles, sin embargo, impusieron otra propuesta: ellos colaborarían con la guerrilla siempre y cuando les permitiesen blanquear dinero utilizando el sistema bancario del Bloque Comunista. Se puso en marcha así la denominada “Operación Viviana”, la cual consistía en introducir a los EEUU cocaína producida en Colombia a través de Cuba, y lavar después el dinero obtenido a través de una serie de operaciones bancarias que transferían dinero desde la isla a Europa del Este, y luego a paraísos fiscales avalados por Occidente. La práctica fue exitosa, puesto que los cubanos habían estado colaborando con narcotraficantes norteamericanos desde hacía décadas, y, a causa de ello, contaban con el saber técnico necesario para transportar droga clandestinamente de Cuba a Florida.

De todos modos en 1989 el gobierno norteamericano planeó un megaoperativo para poner al descubierto a las actividades ilícitas de Cuba, pero a último momento Fidel Castro se hizo cargo de la situación, fingiendo no haber estado enterado de nada de lo que sucedía en un país caracterizado por la presencia de aparatos de inteligencia que permanentemente violentan la vida privada de las personas. Así Antonio de la Guardia y Arnaldo Ochoa, dos hombres de mucha importancia en el gobierno y en las Fuerzas Armadas cubanas, fueron acusados de haber organizado la Operación Viviana y terminaron siendo fusilados. Junto con esos hombres, otro nutrido grupo de gente importante de la isla fue desterrada, encarcelada y, en el peor de los casos, ejecutada por favorecer el narcotráfico.

Con la desaparición de la civilización comunista, Cuba optó por abrir sus fronteras al turismo. Gracias a esa industria, organizaciones terroristas como las FARC y muchas otras bandas criminales similares pueden seguir empleando a la isla para el lavado de dinero, ya que los viajeros que visitan la tierra de Fidel Castro transfieren activos a un país que permanece bloqueado comercialmente por EEUU desde hace más de cincuenta años.

¿Una pantalla?

Esta semana el diario Granma, órgano oficial de difusión del Partido Comunista de Cuba, informó que la ciudad de San Salvador de Jujuy será declarada “libre de analfabetismo” el próximo año. Ello se logrará una vez que concluyan las tareas alfabetizadoras organizadas por el programa “Yo si puedo”. ¿Qué se supone que es esto? Veámoslo.

En 2003 el Presidente Néstor Kirchner autorizó la implementación en Argentina del programa “Yo si puedo”, un invento de unos pedagogos cubanos destinado a enseñar a leer a gente que, en edad adulta, no sabe como hacerlo. El programa es tremendamente elemental: consiste en sentar a una persona analfabeta con otra letrada para que ésta última –en algo así como un mínimo de dos meses– le enseñe a leer a la primera revisando letra por letra del alfabeto latino hasta alcanzar a descifrar párrafos completos. Con eso, los cubanos suponen que pueden “erradicar al analfabetismo”. El intelectual público boliviano Manfredo Kempf Suárez, criticando al “Yo si puedo” en su país, señaló que nadie se puede jactar de estar liberado del analfabetismo por poder leer “Amo a Evo” o “Evo me ama”, pues pareciera una burla que se confunda el concepto de “población alfabetizada” con el de “adquisición de competencias lectoras elementales”.

A partir de 2004 los cubanos se instalaron en el país con la intención de poner en marcha el “Yo si puedo”. Uno de los primeros escenarios escogidos para ello fue la provincia de Jujuy (en la actualidad el programa alfabetizador cubano se desarrolla no sólo en numerosas provincias argentinas, sino también en muchos otros países del mundo).

Como por aquella época el país atravesaba una crisis socioeconómica –para 2004 los clubes de trueque, por ejemplo, no habían terminado de extinguirse–, el gobierno autorizó también la implementación del programa “Operación Milagro”, mediante el cual oftalmólogos cubanos utilizan a pacientes argentinos para practicar cirugías con el fin de curar las cataratas y el pterigium.

Para hacer funcionar al “Yo si puedo” y a la “Operación Milagro”, el gobierno cubano ha estado girando fondos a nuestro país. Los comunistas dicen estar persiguiendo fines humanitarios. Gracias a ello han adquirido una importante cantidad de bienes inmuebles (en la ciudad de Córdoba hasta construyeron su propia clínica oftalmológica) y han ingresado al país una buena cantidad de divisas con la excusa de que deben abonar los viáticos de los voluntarios que trabajan en los diversos programas.

Cuba es uno de los países más pobres del continente, ¿y tienen el tupé de gastar en la Argentina? Evidentemente hay algo que no cierra.

La partidocracia argentina aliada a la dictadura cubana

Quienes sirvieron de enganche político de los cubanos en Jujuy en el 2004 fueron los miembros de la ONG Juanita Moro. Esta ONG nació a fines de la década de 1980 como una iniciativa de gente de Franja Morada que era cercana a lo que había sido la nefasta Coordinadora. En la actualidad la Juanita Moro está comandada por Cristina Romano, una Diputada Provincial por la UCR (antes de eso fue una de las famosas “radicales K”). Junto con ella está Carmen Peña, actual Concejal ucerista en San Salvador de Jujuy. Estas mujeres de la UCR le han acercado a Raúl Jorge, el Intendente de la capital de Jujuy, la propuesta de que les abra las puertas de la ciudad al “Yo si puedo”, tal y como lo anunció Granma.

Por otro lado los cubanos cuentan con el apoyo y la colaboración de la Tupac Amaru. Durante la visita a la provincia de la hija de Ernesto Guevara, Milagro Sala, la lideresa de la ONG, confesó que en 1997 estuvo seis meses viviendo en Cuba. ¿Qué fue a hacer Sala a Cuba? ¿Estuvo recibiendo adoctrinamiento? ¿Estuvo estudiando medicina como hacen muchos argentinos? ¿Estuvo trabajando de jinetera? No está claro.

Lo que si está claro es que la vinculación de un régimen cruento y dictatorial con políticos argentinos de la oposición y el oficialismo es una preocupante señal de lo perversa que es la partidocracia nacional.  



Francisco Vergalito 

3 comentarios:

  1. Che Guevara estuvo en Bolivia no para organizar la revolucion, sino para controlar el negocio del narcotrafico. Los comunistas sabían que la droga es el más capitalista de los negocios y los usaban a su favor.

    Gustavo

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  2. O sea que mas que adoctrinar los cubanos están lavando plata en Argentina?

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    Respuestas
    1. ¿Para qué vas a adoctrinar a alguien en el comunismo si el propio gobierno argentino y las organizaciones de derechos humanos se encargan de eso?

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