La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Silvina Sadir: agente del colonialismo cultural

“Utilísima” al gobierno, el Ingsoc al poder

Silvina Sadir es una joven jujeña que intentó llegar al Congreso de la Nación en 2013 y falló estrepitosamente, pese a haber contado con el apoyo del Partido Justicialista y su aparato clientelar. Aun con la derrota a cuestas, Sadir terminó bien acomodada en la función pública jujeña: de la noche a la mañana se convirtió en Secretaría Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia.

Desde su puesto, Sadir aprobó la organización de una iniciativa para combatir el maltrato infantil, causa noble si las hay. El problema es que para ello no tuvo mejor idea que aliarse a UNICEF, una ONG novordista de gran fama internacional. El objetivo es claro: Jujuy, una de las provincias más pobres y peor gobernadas de la Argentina, se pone al amparo de un organismo de prestigio mundial como UNICEF, demostrando así que desde el extranjero se mira a este rincón olvidado de la patria. El gobierno supone que, abriéndoles las puertas de par en par a UNICEF, proyecta ante la sociedad local una imagen de ultraprofesionalismo avalado por la mismísima ONU.

A los de UNICEF, con esa perversidad que los caracteriza, se les ocurrió lanzar una campaña a favor del “Buentrato Infantil”. ¿En qué consiste semejante engendro? Básicamente en juntar adhesiones para que la Real Academia Española incorpore en el diccionario el neologismo “buentrato”, pues para esta gente es inconcebible que en el idioma español exista la palabra “maltrato” y no la que ellos proponen. 

Gabriel Lerner, un kirchnerista que ostenta el mismo cargo que Sadir pero en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, sostuvo que el objetivo de la campaña es provocar un cambio cultural (o sea una transformación de las costumbres), apuntando especialmente a erradicar el castigo físico en el ámbito doméstico.

Más allá de la discusión que puede haber sobre la conveniencia o inconveniencia de aplicarle castigo físico a los niños, lo curioso es que el abordaje a un tema que debe ser debatido seriamente se da de un modo que resulta frívolo y perverso al mismo tiempo, como si una consejera espiritual del extinto “Utilísima” nos dijera cuales palabras usar para tener “un pensamiento más positivo” en tanto que el totalitario Ingsoc –promotor de la neolengua a través de su Ministerio de la Verdad– le escribe a esa mujer el guión que debe estudiar.

Las palabras no son inocentes

Manuela Thourte, agente de UNICEF en la Argentina, señaló que la campaña se puso en marcha en La Rioja, y Jujuy es la segunda provincia que adhiere a la iniciativa. Esto no resulta raro, pues los pobres siempre son usados como cobayos para los experimentos.

Alguien podrá preguntarse: ¿por qué criticar una campaña que parece útil y que, en última instancia, resulta inofensiva? Y lo cierto es que la campaña no es útil (o es útil a un pequeño grupo de personas y perjudicial para el resto) y tampoco es inofensiva.

En la Argentina se impuso el término “bullying” y el término “femicidio”, dos palabras que no están en los diccionarios del idioma español. Y no están porque ya existen palabras para ello: “hostigamiento” y “uxoricidio”. Esas viejas palabras no cuentan con el atractivo marketinero del que si gozan los otros términos. Además son muy generales, ya que el uxoricida es aquel que mata a su cónyuge (sea éste mujer u hombre) y el que sufre el hostigamiento es todo aquel que cae en la mira de un cretino que intenta demostrarle a la víctima y demostrarse a sí mismo que es el más fuerte. “Femicidio”, en cambio, remite a mujeres que son “víctimas inocentes” de los maridos patriarcalistas, machistas y, ¿por qué no?, clericales, racistas y xenófobos. En tanto que “bullying” se usa sobre todo para referirse a esa relación “enfermiza”, producida por la “ignorancia”, que surge entre jóvenes (generalmente entre jóvenes que hostigan a otros jóvenes afeminados). 

“Buentrato” apunta a equipararse con “femicidio” y “bullying”: aquel que le da un golpe correctivo a su hijo en determinada circunstancia para enseñarle a internalizar los límites entonces deberá ser tratado como un delincuente que debe ser “desprogramado”. No “buentratar” a los hijos será un delito que se origina en la pesada herencia machista, patriarcal, clerical, racista y xenófoba con la que se vive. ¡Pero suerte que existe la UNICEF, Silvina Sadir y los demás progresistas para salvarnos de nuestras costumbres!

Revisando lo básico

Alguien debería avisarle a Sadir que el motivo fundamental por el que no existe el término “buentrato” es porque está implícito en muchas expresiones, siendo la más común de ellas “trato normal”.

La cultura cristiana considera que Dios es el creador del universo. Dios, que es infinitamente bueno, no ha creado lo malo. El mal se produce cuando las personas se alejan de Dios, o sea cuando se menosprecian como creaturas hechas a imagen y semejanza de Él: por eso el mal es la ausencia de ser. Al vivir día a día de acuerdo a la ley de Dios se está haciendo el bien (aunque no seamos concientes de ello). En cambio hacer el mal significa violar esa ley, por eso lo negativo debe ser destacado: para ser evitado y estigmatizado. 

Se supone, por tanto, que comportándonos normalmente con nuestros hijos el “buentrato” estará presente. Alimentar, curar, vestir, entretener, educar y castigar a un hijo es lo que constituye la relación NORMAL entre los padres y el fruto de su amor. Si los padres crían a sus hijos alejándose de la normalidad, entonces aparecerá el maltrato, el cual es completamente repudiable.

Inventarle nombres extraños a lo que no necesita ningún nombre es un error, porque con ello se busca justamente alterar innecesariamente a la realidad.

Circo sin pan

Se podría señalar, que a pesar de los métodos cuestionables escogidos, el gobierno jujeño ha decidido resolver una cuestión muy grave en su provincia como es la emergencia de niñez. Empero aquello que excede a esta campaña de la UNICEF prueba que eso no es verdad.

En Jujuy unos treinta mil menores de edad asisten a comedores infantiles para recibir la alimentación que sus padres no pueden darle. La cifra es gigantesca: treinta mil niños y jóvenes que podrían desaparecer víctimas de la inanición si no fuese porque el Estado de Bienestar es la fina línea que evita el genocidio.

Según un cálculo, se sabe que las autoridades provinciales destinan apenas $4 diarios a esos treinta mil niños para su alimentación. En un país hiperinflacionado como el nuestro, en donde $4 apenas alcanzan para comprar un alfajor o dos chupetines, estos niñitos deben llenar sus estómagos con ese monto (pues, aunque no queramos admitirlo, hay muchos padres de menores carenciados que emplean el dinero que obtienen de los planes sociales para comprar vino o cigarrillos, o para pagarles a los usureros el préstamo que les dieron para adquirir una moto, un plasma o un celular, imposibilitando así que el dinero vaya a parar a la alimentación de sus hijos).

Mientras sucede esto, el gobierno provincial le disputa la hegemonía popular a Milagro Sala y organiza un megafestival demagógico para el Día del Niño, en el que aparece el Sapo Pepe y se termina desembolsando cerca de un millón de pesos para algo que dura apenas unas horas y que los involucrados podrían hacer en nombre de la caridad.

Jujuy, evidentemente, está “malgobernado”.   



Antonella Díaz 

4 comentarios:

  1. Esta chica es la típica incapaz que llega a un cargo alto por ser la "mujer de". O sea es la típica mujer dedicada a la política en la Argentina.

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  2. Si la genia de Sadir quiere "bientratar" a los niños jujeños que empiecen por darles de comer con, al menos, 40 pesos por día. Recién ahí, con cuerpos alimentados, con cerebros que no sufrieron el hambre, se puede empezar a trabajar en otros aspectos. Porque estos chicos que tratan como ganado hoy, el día de mañana van a crecer y los hijos que engendren van a ser tratados igual que los trataron a ellos. Tal vez ese círculo vicioso le sirva a Sadir para conseguir votos cuando en diez o quince años sea candidata a gobernadora, pero Jujuy no merece eso (no merece niños con hambre, ni adultos que nunca dejaron de ser niños desnutridos y maltratados, ni Silvinas Sadires en el gobierno).

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  3. No es solo Sadir el problema, la Minsitra Magdaleno tambien contribuye para que Jujuy sea un desastre.

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  4. " hay muchos padres de menores carenciados que emplean el dinero que obtienen de los planes sociales para comprar vino o cigarrillos, o para pagarles a los usureros el préstamo que les dieron para adquirir una moto, un plasma o un celular, imposibilitando así que el dinero vaya a parar a la alimentación de sus hijos "

    Eso es exactamente lo mismo que pense. La cinica de Magadaleno se defiende diciedno que es un refuerzo alimenticio, pero preguntenle a los chicos si es un refuerzo o la unica comida del dia y van a ver como son las cosas.

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