La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

domingo, 28 de septiembre de 2014

La Fiesta Nacional de los Estudiantes: ¿en contra del actual paradigma educativo?

El origen propagandístico y totalitario de la FNE

Nadie puede negar que la Fiesta Nacional de los Estudiantes (FNE) se ha convertido en parte de la identidad jujeña. El evento se desarrolló por primera vez en 1952, y se ha venido repitiendo ininterrumpidamente desde entonces. Desde 1952 hasta 1971 la Fiesta de los Estudiantes tuvo un carácter eminentemente provincial, pero desde 1972 se decidió nacionalizar el asunto, invitando a otras provincias a participar del festejo.

La FNE gozó de una gran popularidad nacional en la última mitad de la década de 1970, y desde entonces el entusiasmo se ha ido extinguiendo (excepto, claro, en Jujuy). En los últimos 15 años el gobierno jujeño ha reforzado sus esfuerzos para exportar a la FNE fuera de la provincia, pero los resultados han sido desalentadores.

Antes de que la FNE se instalase oficialmente, durante el inicio de la primavera en Jujuy se organizaban estudiantinas. Las mismas tenían por inspiración a las tunas españolas: un conjunto de estudiantes (en este caso de la escuela secundaria, puesto que no hubo universidades en la provincia hasta la década de 1970) se reunían anualmente en el Teatro Mitre para protagonizar espectáculos musicales y obras dramáticas. Lo más característico de aquellas presentaciones era que cultivaban una entonación satírica. En efecto, durante los días en los que arribaba la primavera, los estudiantes jujeños de antaño se burlaban de los adultos, guionaban farsas, se gastaban bromas y trataban de escandalizar a la sociedad con su humor. Era como festejar carnaval en septiembre, aunque, claro, con un tono más intelectual y elitista.

En 1947 el gobierno peronista decidió prohibir a las estudiantinas que se venían efectuando, por lo menos, desde 1918, puesto que los jóvenes que las protagonizaban provenían, en su mayoría, de familias antiperonistas que eran despiadadas con el Presidente, su esposa y el Gobernador. Un par de años después, en 1949, San Salvador de Jujuy se convirtió en escenario de la Fiesta Nacional de la Juventud, un encuentro nacional de jóvenes organizado por el gobierno según el modelo de festivales juveniles que organizaba la Balilla italiana a principios de la década de 1930.

En 1952, cuando el gobierno local autorizó la reposición de las estudiantinas, lo hizo tratando de replicar lo hecho en la Fiesta Nacional de la Juventud, lo que significaba eliminar las veladas teatrales y sustituirlas por un desfile de carros alegóricos y la elección de una reina de belleza.

La FNE tuvo su origen, por tanto, en ideas totalitarias importadas a la Argentina por el gobierno de Juan Perón.

La dictadura de la belleza

El evento central de la FNE es un concurso de belleza femenina cuya ganadora es coronada “Reina Nacional de los Estudiantes”. De este concurso han participado cientos de jóvenes, algunas de las cuales tuvieron la suerte de proyectar sus carreras en el campo del modelaje o de la actuación (v. gr. Daniela Cardone, Carolina Ardohain, Jorgelina Airaldi, etc).

Antes de llegar a la instancia nacional, en Jujuy se organizan tres instancias previas: la provincial, la municipal y la escolar. Casi todas las escuelas medias se prestan al concurso: en cada colegio se organiza una velada en donde se elige a la “reina” (a veces llamada “soberana” por los periodistas hambrientos de sinónimos), la cual luego representa a la institución a nivel municipal.

Las “elecciones de las reinas”, como todo concurso de belleza, obliga a las jovencitas –cuyas edades suelen oscilar entre los 14 y los 18 años– a peinarse, maquillarse y vestirse para la ocasión. Es una tradición. Los colegios privados y confesionales, o sea los colegios que concentran a la gente de mayores ingresos, tienen su elección de reina, del mismo modo en que la tienen los colegios públicos de zonas marginales.

Las jovencitas ganadoras en cada colegio, como ya lo apunté antes, asisten a la instancia municipal en donde se repite la parafernalia de vestidos, maquillaje y peinados especiales. ¿Quiénes ganan estos concursos? Normalmente las jovencitas que resultan más representativas del canon de belleza occidental. En Jujuy, una provincia en donde el porcentaje de gente descendiente de habitantes originarios del continente americano es altísimo, las “reinas estudiantiles” suelen ser las jóvenes más blancas, más rubias y mejor vestidas, maquilladas y peinadas. Esto se aprecia con mayor nitidez en la instancia provincial –normalmente el concurso de belleza que menos interés genera–: las adolescentes de los departamentos puneños o quebradeños se juntan con el objetivo de legitimar a las adolescentes de los departamentos vallistos o yungueños, es decir las adolescentes que menos satisfacen las demandas del canon occidental de belleza son reunidas para ver como triunfan las adolescentes que más suelen satisfacer a ese canon. ¿Acaso alguna vez ha ganado una joven de Susques? No, jamás. Alguien así tiene la piel muy obscura y los cabellos muy duros para obtener ese mérito. “No es lo suficientemente bella” dicen los jurados. 

El esfuerzo vano

Junto al concurso de belleza, el otro eje característico de la FNE son los carros alegóricos, los cuales desfilan durante algunos días por las calles de la ciudad para ser admirados por la gente y, finalmente, premiados por un jurado de expertos.

Hay tres categorías de carros alegóricos: las carrozas, los carruajes y los carros técnicos (esta última categoría está reservada para las escuelas técnicas de la provincia, las cuales aprovechan la oportunidad para demostrar sus conocimientos de mecánica, armando estructuras móviles para la ocasión). En los últimos años el número de colegios participantes ha logrado superar los cincuenta, pues no sólo se inscriben las instituciones educativas de San Salvador de Jujuy –ciudad en la que se desarrolla la FNE–, sino también las de otras localidades provinciales.

Armar uno de esos carros alegóricos no es sencillo, pues requiere, básicamente, de dos cosas: dinero para comprar los materiales de los cuales está hecho, y tiempo suficiente para hacerlo correctamente. El gasto por cada carro se amortiza gracias a que normalmente todos los asistentes a un colegio aportan una fracción de su costo final, por ello mientras más gente pertenezca a un colegio, menor es la cantidad de dinero que cada bolsillo debe entregar. También existe un fondo oficial que subvenciona a cada colegio y es común ver cómo estudiantes y docentes organizan eventos para financiar sus proyectos en las semanas o meses previos a la FNE. Por cada carro alegórico se necesita una gran cantidad de papel maché, alambres, focos, pintura y otros materiales con los que habitualmente se construyen maquetas a gran escala.

Ahora bien, en relación con el tiempo sucede algo curioso: hay plena aceptación de que el carro alegórico es una prioridad de cada escuela, por lo que aproximadamente en agosto se pone en marcha la construcción del mismo. Durante ese lapso los docentes supervisan las actividades, pero quienes de verdad trabajan para armar los carros alegóricos son los mismos estudiantes, tanto varones como mujeres. Se establece así un atelier al que se lo denomina “canchón”; allí los jóvenes permanecerán “internados” día y noche hasta lograr concluir –muchas veces sufriendo del estrés por no cumplir con los plazos.  

Tras el arduo esfuerzo, cada colegio saca a pasear por la ciudad a sus obras. Se lucen durante unos días, hasta que al final se les otorga un precio. Así el carro alegórico ganador llena de orgullo y satisfacción a los jóvenes que participaron de su construcción. ¿Y qué hay de los demás? Cada colegio recibe un premio según su ubicación. El problema es que, por el modo en que se los ve festejar, pareciera que no es lo mismo haber trabajado a contrarreloj para recibir el veinteavo premio que para recibir el primero.

Dos lógicas diferentes

Es evidente que la FNE no está actualizada, pues no responde al paradigma educativo vigente. Es decir en las últimas décadas mutó la manera que la FNE tenía de organizar el evento (se empezaron a emplear sitios más grandes para desarrollar las actividades, se apostó por mejorar la cartelera de espectáculos contratando a artistas de renombre nacional, se buscó promocionar al asunto en muchas provincias, etc), pero no mutó la práctica misma.

Al estar asociada a la cultura escolar y al involucrar anualmente a miles de jóvenes estudiantes con la autorización expresa del Ministerio de Educación provincial, lo más lógico sería que la FNE refleje el paradigma educativo actual, pero de hecho no se molesta en hacerlo.

Hoy en día el sistema educativo argentino atraviesa uno de sus peores momentos, puesto que la calidad de la educación ha sido descartada para que la Argentina no figure en los índices internacionales como un país con una población falta de capacidad intelectual. Paralelamente a ello, la escuela nacional se ha fijado como objetivo básico lograr la famosa “inclusión social”, la cual no consistiría solamente en integrar a la gente de escasos recursos económicos en la misma trama social que la gente con mayores recursos que ellos, sino que, fundamentalmente, sería una cuestión de valorizar a los individuos en su heterogeneidad.

A raíz de ello, los mandarines que administran la educación contemporánea buscan erradicar en las escuelas argentinas todo lo relacionado a los valores de competitividad y virtuosismo para reemplazarlos por los de cooperación y solidaridad. La idea de anular los aplazos para “no estigmatizar” a los jóvenes ilustra perfectamente esto que señalo. También las sacrosantas cruzadas en contra del “bullying” al diferente por su condición de diferente responden a este proyecto.

¿Acaso el colegio que recibe el último premio por su carro alegórico no se siente aplazado por no haberse esforzado lo suficiente? ¿La jovencita de rostro aindiado que ni por caridad le dan un reconocimiento en un concurso de belleza no se siente disminuida como mujer?

Algunas ideas transformadoras

En la década de 1970 el adolescente quería ser adulto. Hoy en día los adultos quieren ser adolescentes. La FNE coincide en su espíritu con el joven de 1970, no con el de hoy. Entonces se pueden hacer dos cosas: o continuar con ello o renovar el escenario.

En lo particular pienso que hace falta renovar el escenario. Se lo podría renovar de dos modos: o contribuyendo con la recuperación de la calidad educativa o profundizando el tema de la inclusión social. Si se opta por lo primero, lo conveniente sería eliminar a la FNE directamente, puesto que no sólo implica situaciones conflictivas, también es un gasto de dinero enorme (que no genera ingresos por turismo, ya que el festival sólo moviliza a unos cuantos contingentes de jóvenes de otras provincias que se organizan para pasar unos escasos días sin consumir más que lo necesario), y una pérdida de tiempo descomunal (los más involucrados en la FNE entre el estudiantado jujeño son aquellos jóvenes que se encuentran en el último año de la escuela media –los llamados “carroceros”–, quienes además concentran grandes energías en su viaje de egresados y en las actividades festivas relacionadas al egreso: en el último año de la escuela media el estudiante jujeño apenas encuentra tiempo para estudiar, por ello no es extraño que el éxito estudiantil en la UNJU sea una rareza, tal y como lo comprueban los informes recientes).

Si se opta por la vía de la inclusión social, entonces es necesario que los organizadores de la FNE cambien el modo en que se seleccionan “reinas estudiantiles” y en el que se premian los carros alegóricos. La solución más efectiva sería eliminando a los jurados, y dejando que los espectadores voten en su lugar. Podría pasar cualquier cosa con los resultados finales, pero, al fin y al cabo, ¿a quien le importa? Son sólo jóvenes viviendo su juventud.

FUENTE:

domingo, 21 de septiembre de 2014

Los peronistas sin peronismo

Treinta años de retroceso

Algo característico de la cultura política argentina del siglo XXI ha sido la desaparición de la UCR, dejando que a su lugar lo ocupe el PJ. Así, el PJ se ha constituido como oficialismo y, simultáneamente, oposición. Hubo una “pejotización” de la política nacional, lo cual, obviamente, terminó vaciando de contenido ideológico al escenario electoral argentino: al ser todo abarcado por el PJ, no sólo el conservadurismo y el progresismo conviven como pilares del mismo proyecto, sino que además los conservadores y los progresistas que se encuentran por fuera del PJ no se han atrevido a proponer nada que se aleje políticamente de lo que hace el propio PJ.

Como la partidocracia ya ha agotado todas sus posibilidades de izquierda, centro y derecha, lo que el ciudadano argentino con conciencia patriótica percibe es que se vive en el interior de una jaula de la que no se puede salir, puesto que la opción en cada elección parece ser la de escoger entre el ladrón conocido o el ladrón por conocer. Esta situación de descrédito de la política que empezó con el “que se vayan todos” y terminó en la guerra entre los kirchneristas (el “todos” que no se quiere ir) y los antikirchneristas es, en el fondo, considerada como anómala. La “rebelión” contra 1983 debió haber concluido con un cambio de sistema, pero como se ha demonizado a las dictaduras dicha sustitución no ha sido posible. Por ello, en diciembre de 2013, la Presidente bailó sonriente golpeando una cacerola al mismo tiempo que Tucumán estaba hundida en la psicosis colectiva y las cacerolas que se oían eran golpeadas por gente enfurecida: no sólo el PJ no tiene límites en la Argentina, tampoco los tiene la democracia.  

El malestar contemporáneo en contra de la democracia –como no puede canalizarse hoy en día a través de la exhortación de una salida o suspensión del sistema democrático– está generando un clima positivo que actualmente crece en la Argentina, el cual revive la esperanza de poder elegir al justo por sobre el injusto y al honesto por sobre el corrupto, pues se busca la restitución de la política no a través de un cambio de régimen sino a través de una mayor exigencia moral (por ello hay tanto entusiasmo entre los partidócratas nacionales por recibir la bendición del Papa Francisco).

En 2015 el asunto central será, una vez más, la lucha contra la corrupción. Quienes ahora ejercen el gobierno, evidentemente, son el blanco central de los cruzados de la transparencia que quieren acabar con los desquicios del sistema. A raíz de ello crece el temor entre los que gobiernan de su futura permanencia en el poder, y por ese motivo ya ha comenzado las guerras de sucesión.

Renovadores y renovantes

El kirchnerismo intuye que perderá las próximas elecciones de 2015, pero calcula que ello no significará su disolución definitiva (como pasó con el menemismo después de 2003). Agustín Rossi, Florencio Randazzo, Sergio Urribarri, Jorge Taiana, Julián Domínguez, Axel Kicillof y Aníbal Fernández buscan ser ungidos como candidatos presidenciales por Cristina Kirchner. Todos estiman que si hacen una elección mediocre, aún así tendrán a un importante número de hombres del Frente para la Victoria en el Congreso de la Nación y en los parlamentos provinciales, los cuales operarán como una fuerza de resistencia.

A pesar de que el FA-UNEN propone crear una “Conadep de la Corrupción” para ajusticiar a los funcionarios de la última década, a quienes éstos más le temen es a los peronistas. Ciertamente subestiman las posibilidades reales de la UCR aliada al progresismo, pero están tan seguros de su fracaso que prefieren concentrar todo su esfuerzo en evitar que sean los peronistas los que arrasen en las urnas. Quien más les preocupa es Daniel Scioli, pues saben que él, por más que provenga del kirchnerismo, no es un kirchnerista, lo que podría provocar que, si el Gobernador de Buenos Aires se convierte en presidente, todo ese ejército K atrincherado en parlamentos, gobernaciones e intendencias termine cambiando su camiseta para pasar de ser cristinistas fanáticos a fervientes sciolistas. Producido eso, no habría “operativo retorno” en 2019.

En un segundo plano en la lista de preocupaciones kirchneristas aparecen Sergio Massa y Mauricio Macri, dos dirigentes cuyas estrategias para buscar el triunfo en 2015 consiste en remarcar sus diferencias con el kirchnerismo (contrariamente a lo que hace Scioli, quien prefiere no tocar ese tópico y dejar que sea el elector el que se de cuenta de ello). El detalle es que, para ello, Massa apunta a reclutar viejos dirigentes, en tanto que Macri intenta introducir a nuevos personajes al escenario político. Son la “renovación”. Pero no hace falta indagar demasiado para darse cuenta de que lo que ambos intentan es armar al peronismo por fuera del Partido Justicialista. Macri es más discreto que Massa en este aspecto, puesto que el Intendente de Buenos Aires les pide a sus aliados peronistas que se coloquen justo detrás de los empresarios o de los profesionales liberales que emergen para “renovar” la política actual como si fuesen ciudadanos modelos que, súbitamente, quieren transferir su éxito personal a la vida pública. Massa, en cambio, no tiene problemas en reciclar a los peronistas excluidos del PJ por el kirchnerismo para que éstos, al renovar una vez más sus cargos, sean los que le aporten mayor estabilidad institucional al país (que es la versión peronista de la lucha contra la corrupción que predica el Papa Francisco).

El Fronterizo

En Jujuy el Gobernador Eduardo Fellner buscará su reelección. El problema que tiene es que está rodeado por dos caciques (Guillermo Jenefes y Rubén Rivarola) que le disputan el poder. Esa división interna en el PJ permite el fortalecimiento de la UCR, que, pese a todas las intentonas renovadoras de sus afiliados, sigue encolumnada detrás del Senador Nacional Gerardo Morales.

La UCR en Jujuy es una fuerza poderosa, pero sigue siendo la UCR, con todo lo que ello significa para la Argentina de hoy. De esto han tomado nota los peronistas disidentes, quienes han comenzado a ampliar lo que era el núcleo originario del Frente Renovador en la provincia. Así se explica que Marcelo Nasif haya renunciado a su puesto de funcionario estatal menor aduciendo que su conciencia no le permite pertenecer a un gobierno que poco tiene que ver con el peronismo; ahora Nasif se unió a las filas del Frente Renovador, que espera también incorporar a Isolda Calsina, una Diputada Provincial que denunció penalmente a Fellner por malversación de fondos públicos. De cualquier manera Massa mismo no descarta una alianza con Morales para potenciarse el uno al otro, pero el éxito de ello dependerá de quien sea el candidato del FA-UNEN a la presidencia.  

En Jujuy la gente del Frente Renovador optó por desacreditar a Fellner dudando de la autenticidad de su sentimiento peronista justo después de que el Gobernador fuese elegido Presidente Nacional de Partido Justicialista. Así un memorioso recordó que, en 1982, se publicó un aviso en el diario Clarín en donde se informaba que un grupo de dirigentes jujeños adherían a un acto que el PJ iba a realizar en conmemoración a Juan Perón y Simón Bolívar en la Capital Federal. A dicho aviso lo firmaba, entre otros, Eduardo Fellner. Sin embargo el en aquel entonces joven abogado publicó unos días después otro aviso aclarando que él no era, nunca había sido, y, para peor, nunca sería peronista.

Quizás hace 20 años atrás (cuando Fellner, de hecho, era parte de esa famosa Wild Bunch menemista que gobernaba a Santiago del Estero en nombre de una intervención federal) la exhumación de este episodio hubiese significado algo grave, pero en los tiempos que corren este tipo de cosas no generan absolutamente nada en los votantes. A los jujeños les preocupa más, por ejemplo, el afianzamiento de pelmazos como Germán Fellner, el hijo del Gobernador, que en lugar de declararse antiperonistas se declaran “soldados de Cristina Kirchner”. Estos jóvenes que sobreactúan su compromiso político son no sólo chocantes sino también peligrosos, puesto que se convierten en seres fronterizos que en lugar de pasar de la oposición al oficialismo o viceversa, se mueven desde la política hacia la militancia y viceversa. Claro que la “militancia” de hoy en día no incluye armas de fuego como antaño, pero si gravita sobre la idea de manipular los medios masivos de comunicación. Si el fellnerismo pierde en Jujuy, a nadie deberá de extrañar que Germán Fellner y los de su equipo se vuelquen hacia el campo de las comunicaciones para prolongar a la política a través de esa vía.

El Opaco

El escenario salteño tiene a un PJ liderado por Juan Manuel Urtubey. El Gobernador fue uno de los tantos kirchneristas que quiso sumarse a la carrera presidencial, pero los sondeos de opinión le demostraron que no tenía chances reales, por lo que decidió retener su puesto en Salta, pese a que ello lo obligue a hacer lo que le había criticado a su predecesor Juan Carlos Romero.

Urtubey gobierna a Salta desde 2007 con el apoyo de una alianza que une al Partido Justicialista con el Partido Renovador Salteño (un partido neoconservador que, en su momento, fue el eje local de la malograda Alianza de 1999). El Gobernador también cuenta con el apoyo de un archipiélago de partidos progresistas de escasa influencia que permite que antiguos miembros de Franja Morada, ex-comunistas, dedehachehachistas y toda clase de personajes circenses (incluyendo vistosos sodomitas) cobren sueldos del Estado.

Para hacerle lugar a esa gente, Urtubey se vio obligado a desplazar a viejos líderes del PJ local. Enojados éstos, terminaron desafiliándose del partido para recaer, mayormente, en las filas del Frente Salteño, el sello que utiliza Romero como plataforma electoral en la provincia -aunque muchos otros se han unido a partidos satélites para acompañar al gobernador pero sin su bendición directa. A Urtubey, por tanto, se lo acusa de estar ejerciendo una “cholocracia” (en Salta se les dice “cholos” a los patricios locales), algo más propio de la UCR o del PRS que del PJ.

Sergio Massa desembarcó en la provincia para apoyar a Juan Carlos Romero. Pero el Senador Nacional sabe que él solo no puede derrotar a Urtubey, por lo que decidió aliarse a la tercera fuerza de la provincia: el partido Salta Somos Todos que comanda Alfredo Olmedo.

Romero y Olmedo son muy diferentes entre sí. Mientras Romero encarna a un viejo orden que demostró su poder durante los años en los que fue gobernador, Olmedo, en cambio, se presenta como el distinto de la política local. El recurso olmedista del impacto populista permanente lo vuelve al empresario tan pintoresco como sospechoso para la partidocracia contemporánea. De allí que sea tan fácil criticarlo, cuando, de hecho, debería ser el personaje menos criticado de la política nacional.

El Digitador

José Alperovich tiene, en Tucumán, un problema sucesorio. La Constitución Provincial le impide intentar buscar una nueva reelección, por lo que necesariamente debe elegir a alguien lo suficientemente leal para que le permita mantener vigente a la impresionante estructura de poder etnonepótica que montó en el Jardín de la República. Candidatos hay muchos, pero sólo un puñado de ellos puede generar interés en el electorado local. Hoy por hoy las opciones de Alperovich se reducen a optar por transferir el poder a sus alfiles Juan Manzur y Osvaldo Jaldo, o a ungir a su esposa Beatriz Rojkés como sucesora.

El más interesado en desplazar a Alperovich dentro del PJ es el Intendente capitalino Domingo Amaya. Desde hace meses este sujeto se mueve buscando avales para ganar la candidatura para la gobernación por el PJ, recordándoles a todos que el gran Alperovich, mandamás provincial desde el año 2003, proviene de la UCR, a la que supo traicionar inescrupulosamente para acumular poder. La acción del Intendente es similar a la de Miguel Isa en Salta, con la diferencia de que Amaya ha coqueteado con Scioli y con Massa, a quienes está dispuesto a sumarles votos si lo avalan explícitamente.

Sin embargo, como se ve que Massa quiere asegurar el triunfo, el tigrense también ha tendido puentes para arreglar un eventual apoyo al ucerista José Cano. Es que el referente tucumano más fuerte del massismo es el impresentable Gerónimo Vargas Aignasse, un Legislador Provincial cuyo mérito político es ser “hijo de desaparecido”, y que, al día de la fecha, acumula numerosas controversias encima (incluyendo el episodio bochornoso de haber reconocido a la fuerza a su hija por negarse a desembolsar unos cuantos miles de pesos). Un hombre de esa calaña, hoy en día un renovante “renovador”, poco puede aportarle al ambicioso Massa.

Un cuartel hueco

Este panorama del peronismo en el NOA comprueba lo que había apuntado al comenzar: la política argentina ha renunciado a la ideología. El peronismo, fuerza política que parece ser la única con posibilidades reales de ejercer el poder, hoy en día está más vaciado de significado que nunca. Fellner, Urtubey y Alperovich son sólo tres adictos al poder que no tienen problemas con identificarse como peronistas, aunque muchos peronistas de vieja data los desconozcan como tales. Esos mismos hombres, a su vez, están dispuestos hoy en día a aliarse con cualquiera que los ayude a derrotar al kirchnerismo.

El PJ es un cuartel hueco, una fortaleza que cualquiera puede ocupar siempre y cuando plante la bandera del poder efectivo en su centro. La derrota del peronismo sería lo mejor que le pueda pasar al país, pero ello es también la certeza del desequilibrio y la ingobernabilidad. A Argentina la ha condenado su propia partidocracia.



Hernán Solifrano (h)

viernes, 19 de septiembre de 2014

La indiferencia es letal

Un botón rojo para salvar al mundo

Finalmente el gobierno de Salta sucumbió ante las presiones hembristas y declaró la famosa “emergencia de género”. En realidad la medida llegó como respuesta al horrendo asesinato de Abigail Antero: en Yacuiba, Bolivia, se halló el cuerpo sin vida de la joven Antero de 17 años que vivía en Salvador Mazza; el cadáver tenía el rostro desfigurado y los genitales mutilados, además de presentar varios traumatismos en el tórax. La hipótesis inicial señaló a su entorno como sospechoso, y así se concluyó que el Estado no había garantizado la integridad física de la mujer. Más lógico es que se hubiese reaccionando con algún tipo de medida contra Bolivia (Abigail desapareció tras haber avisado en su casa que cruzaría la frontera para comprar ropa), pero en lugar de buscar al enemigo externo se apuntó contra el enemigo interno, porque esa es la moda de hoy en día -si no se hubiese hallado el cadáver en estos momentos se estaría difundiendo casi con absoluta convicción que la mujer fue víctima de una siniestra e invisible "red de trata de personas".

En el pasado mes de junio Martín García Caínzo, Secretario de Derechos Humanos de la Provincia de Salta, le señaló a la prensa que era ridículo declarar una emergencia ante la violencia que sufre la mujer, porque las declaraciones de emergencia son para darles una solución urgente a problemas que surgen circunstancialmente, y la violencia que sufre la mujer es un tema complejo que está instalado de modo estructural en la sociedad argentina. Acto seguido sostuvo que el gobierno salteño tenía un programa de prevención, asistencia y seguimiento para mujeres violentadas que, a largo plazo, arrojaría resultados positivos. Era sólo cuestión de esperar.
  
Empero a principios de septiembre parece que el gobierno cambió de opinión e hizo lo que García Caínzo dijo que no se haría. La declaración de “emergencia de género” se produjo a través de un decreto del Gobernador Juan Manuel Urtubey, que la Cámara de Diputados local refrendó. La mentada disposición ordena crear nuevos juzgados dedicados a lidiar únicamente con casos de violencia doméstica, proyecta construir albergues para las mujeres víctimas de la violencia y para sus hijos, plantea instalar botones antipánico a lo largo y ancho del territorio provincial, y convoca a las ONGs a acercarse al Estado para colaborar en tareas de contención social y transformación cultural. El DNU señala, además, que los juicios por violencia doméstica serán sumarios, se hará todo lo posible para mantener la confidencialidad de cada caso y a la mujer se le garantizará un trato humanizado para que la víctima no se sienta absorbida por una burocracia inescrupulosa que la trata como un expediente y no como una persona.

Uno se pregunta: ¿por qué el Estado quiere hacer tanto por esas mujeres víctimas de los que ellas eligieron como parejas, y, a su vez, hace tan poco por quienes fueron elegidos por victimarios que los asaltaron en las calles o aun es sus propias casas? Los oficialistas y los opositores coincidieron en subrayar la importancia que esta medida tiene para acabar con la “cultura machista”, la cual, al parecer, afecta a nuestro país (¿acaso no hay también una “cultura delincuencial” que debería unir a oficialistas y opositores con mucha más pasión que este asunto menor?).

El Partido Obrero, como no podía ser de otra manera, fue la voz discordante en el universo partidocrático salteño: para ellos la declaración de “emergencia de género” de Urtubey es una iniciativa tardía e improvisada, que sólo busca proponer soluciones superficiales al problema de la violencia contra la mujer, pero que no ataca la cuestión de fondo.

La gallina de los huevos de oro

También por junio, mientras que García Caínzo arrojaba palabras al viento, la Cámara de Senadores de Salta aprobó una ley que fijaba cual sería la orientación de las políticas públicas en materia de violencia social, escolar y familiar. El objetivo era unificar toda la legislación concerniente al área para que no pareciera que, en este país, las leyes se hacen a los tumbos con el objeto de parchar situaciones que se producen porque nadie planificó como evitarlas. 

Empero la iniciativa de los senadores desató la furia de las hembristas, porque consideraron que al unificar la legislación sobe violencia ellas no podrían continuar proponiendo modificaciones que beneficien a su sector (se quejaron, por ejemplo, de que la ley que ellas impulsaban para que un hombre que sufre de una orden de restricción mantenga el vínculo monetario ante quien acosa no se la podría aprobar así sin más). Roberto Gramaglia, un senador oficialista, defendió la ley sosteniendo que todo lo que las hembristas señalan no tiene fundamentos, ya que la ley no es impedimento para lo que ellas plantean.

Las hembristas contraatacaron con un comunicado en el que, luego de dejar en claro su posición, terminan derrapando con imbecilidades del tipo “la desocupación, la falta de viviendas, la desnutrición infantil son actos de violencia”, cuando es más que claro que no es así, pues la desocupación es una cuestión de armonía económica (o sea no es violencia sino desequilibrio), la falta de vivienda es desidia (o sea no es violencia sino abandono), y la desnutrición infantil es carencia (o sea no es violencia sino indiferencia).

¿Pero por qué las hembristas tienen esa necesidad de confundir agresión física y psicológica con situaciones sociales penosas? En realidad no tienen ninguna necesidad, es tan sólo un truco retórico para llevar más agua para su molino. Debido a ello se puede asegurar que la cuestión no resiste más análisis, por lo que es necesario volver a la violencia en contra de la mujer.

Las hembristas de Jujuy pueden dar una clave para entender por qué las hembristas de Salta rechazaron la ley propuesta por los senadores (que al final no fue aprobada por los diputados), y por qué están en desacuerdo con la “emergencia de género” que declaró Urtubey. Una agente de la filial jujeña de la ONG Mumala dijo: “entendemos que es necesario que el Gobierno Provincial adopte medidas urgentes para reducir y prevenir la violencia, pero además para mejorar los servicios destinados a atender a las mujeres en situación de violencia, para lo cual, entre otras medidas es necesario incrementar el presupuesto y potenciar la articulación entre los organismos que tienen esta responsabilidad”. La palabra mágica aquí es “presupuesto”. A las hembristas les interesa el dinero que maneja el Estado. Quieren su tajada. Ellas se consideran expertas en “lo femenino”, por tanto, si el gobierno empieza a tratar a una mujer golpeada como a una reina, las cortesanas de esa mujer serán las hembristas (en sus roles de psicólogas, trabajadoras sociales, abogadas, etc). Y como se está hablando de “emergencia” ello equivale a proveer respuestas inmediatas y espontáneas: la idea es que el gobierno no espere a formar a sus propios especialistas, sino que contrate cuanto antes a quienes ya están formados (los cuales, claro, vendrían a ser las propias hembristas), dándoles además un gran poder y quitándoles restricciones para que, con su acción, pongan fin a la situación extraordinaria que activó la emergencia. Nada resulta más ventajoso para una hembrista que crear pánico social a través de la propaganda primero y presentarse después ante la comunidad como las mayores expertas en erradicar aquello que altera a la convivencia pacífica. Ese es su juego perverso que les permite crecer y multiplicarse en la actualidad.

Los dejamos venir por nosotros

Pero las hembristas no se conforman con contener al puñado de mujeres maltratadas, ellas van por todo. Para ello necesitan llegar a toda la población, entonces buscan controlar el sistema educativo. Ese es el botín que les interesa, porque, visto en perspectiva, es una máquina de producir dinero: una mujer golpeada puede ser tratada durante un tiempo, pero luego se repondrá y es probable que, gracias a la experiencia adquirida, no vuelva a ser víctima. Eso significa que el negocio, a las hembristas, se les acaba en cuanto triunfan. En cambio siempre se puede educar (o en este caso sería más bien adoctrinar) a alguien.

¿Cómo se llegó a esto? ¿Cómo se pasó en un lustro de tener una visión positiva de la mujer a verla como una potencial víctima? Obviamente los medios masivos de comunicación colaboraron enormemente en este asunto, pero ellos no son la causa. La causa es la indiferencia.

Cuando en 2010 se sancionó la modificación del Código Civil para permitir las bodas gays en nuestro país, la semilla del mal empezó a crecer. En aquel momento hubo dos grupos: uno a favor de la aberración sodomita, y otro, un tanto más grande, que pretendía salvar al concepto de familia. Y después estaban los indiferentes, que fueron algo así como el 80% de la población. La típica postura del “mientras lo hagan entre cuatro paredes no me molesta” justificó el desinterés de muchos, sin percatarse de que cuando el Estado interviene ya no hay más cuatro paredes. Es decir, las bodas gays son un asunto mínimo comparado con la batalla por la propiedad de la educación: porque hoy permitimos que los invertidos se casen y, más aberrante aún, que adopten hijos, ¿pero que hay de mañana? ¿cómo se le amplían los derechos a alguien para incluirlo en el mundo de la mayoría y se lo continúa percibiendo al mismo tiempo como una minoría diferente? No se puede. En cuestión de minutos se vuelve evidente que el diferente no es sólo diferente, es también un desviado, una falla, un error. Y esto se produce no por un prejuicio, sino porque el peso mismo de los hechos así lo impone. Por tanto aquí entra la educación a jugar el juego: hay que sacarle de la cabeza al ciudadano lo que es obvio para él, hay que lavarle el cerebro para que la verdad no prevalezca. Y esto se debe hacer siempre, porque si se le retira el adoctrinamiento a una generación, ésta crecerá en contacto con lo real, conociendo de primera mano a la verdad que hoy en día se busca ocultar por todos los medios posibles.

La indiferencia inicial ante lo que fue un bombardeo propagandístico y una imposición violenta debe revertirse. Por “dejar que los otros hagan” se está deshaciendo nuestro país. La indiferencia es letal, y su principal víctima son las familias.


Antonella Díaz 

sábado, 6 de septiembre de 2014

Un caso de perverso adoctrinamiento aberrosexualista en Jujuy

Había una vez un reino lejano

En el año 2007 se desarrolló una polémica en el Reino Unido en torno a la presencia de propaganda aberrosexualista en los jardines de infantes. Como parte de un proyecto auspiciado por el propio Departamento de Educación de ese país, un grupo de educadores organizaron talleres especiales en las escuelas para difundir el contenido de los libros King & King y And tango makes three, dos obras que, presentadas como cuentos para niños, abordan el tema de la homosexualidad. Enteradas de esta situación, muchas familias cristianas y musulmanas manifestaron su preocupación de que se adoctrinara con propaganda aberrosexualista a niños de tan escasa edad.

Los defensores de la depravación argumentaban que los libros cuestionados versan sobre familias fundadas por dos personas del mismo sexo, por lo que su propósito era el de adaptar a los niños ante situaciones similares en la vida real, para que, llegado el momento en que apareciese un niño que se presente como hijo de una pareja del mismo sexo, sus compañeros de la escuela no lo discriminen por lo anómala de su situación. Sin embargo los detractores de la iniciativa señalaron que para lograr eso no hace falta vender la idea de que es perfectamente normal que a una persona la atraiga otra del mismo sexo. Incluso indicaron que convencer de algo así a niños del jardín de infantes puede llegar a facilitarle la tarea a los pedófilos, personajes que nunca faltan en el ámbito educativo.  

Tras multiplicarse las quejas en contra del programa propagandístico, las autoridades británicas optaron por cancelarlo. Sin embargo nada hicieron para revertir el daño causado a los cientos de niños que estuvieron expuestos al adoctrinamiento aberrosexualista.  

Gobierno cómplice

Como si la polémica en el Reino Unido no hubiese servido para advertirle al resto del mundo sobre la toxicidad de King & King y And tango makes three, estos libros penetraron en la Argentina con el aval explícito por parte del Inadi. Y desembarcaron en Jujuy, listos para ser difundidos en jardines de infantes provinciales.

Concretamente la pieza elegida para propagandear la aberrosexualidad fue King & King (que es el título inglés de Koning en Koning, un texto neerlandés que fue traducido al español como “Rey y Rey”). Este librillo cuenta la historia de una reina que quiere que su hijo se case y se convierta en rey; para ello convoca a muchas mujeres a su palacio, las cuales fallan en la tarea de enamorar al futuro monarca; finalmente el príncipe se “enamora” del hermano de una mujer que lo visita, y al final opta por casarse con él, siendo ambos varones coronados reyes.

En EEUU King & King generó todo tipo de reacciones entre la gente preocupada por la salud mental de sus hijos: se buscó descartar el libro como material de enseñanza, se dispuso recatalogarlo como literatura no apta para menores de 12 años y hasta se intentó sacarlo de circulación por considerar su contenido inapropiado. ¿Qué ha sucedido en Jujuy? Absolutamente nada. Los talleres de aberrosexualimo auspiciados por el Inadi se completaron con total normalidad, y ya se proyectan realizar otros. Los escenarios utilizados para llevar a cabo la tarea propagandística fueron, en esta ocasión, el jardín de infantes del Colegio Martín Pescador –una institución de enseñanza privada ubicada en el área céntrica de San Salvador de Jujuy– y el jardín de infantes de la Escuela Primaria Nº 461 –una institución de enseñanza pública perteneciente a la barriada obrera de Alto Comedero–, pero se espera que en los próximos meses otros jardines de infantes alberguen a los talleres de depravación sexual.

La princesa republicana

Cualquiera podría decir que llama la atención que ni una voz política se haya manifestado en contra de este tremendo episodio de corrupción de menores. Pero, conociendo lo nefasta que es la casta política jujeña, lo raro hubiese sido que alguien hubiese dicho algo en contra del Inadi y a favor de los niños. De gente que desprecia al pasado heroico, ¿se puede esperar un mínimo de interés por las generaciones futuras?

De todos modos en estos últimos días se registró algo así como un choque entre el Inadi y los políticos, sin embargo no es un enfrentamiento entre dos posiciones enemigas, sino una mera discusión de facciones que responden al mismo objetivo. La Senadora Nacional Liliana Fellner, enterada del contenido de Rey y Rey, sostuvo que no estaba de acuerdo en que se emplee ese texto en el ámbito educativo provincial. ¿Acaso Fellner, pensando en el bienestar popular, se puso en contra de que la aberración sexual sea naturalizada? Pues no. Las objeciones de doña Fellner fueron dos: el libro era nocivo porque, por un lado, lo protagonizan no uno sino dos reyes, y la Argentina es “un país sin monarcas”, y, por el otro lado, cuando la reina convoca a las pretendientes al palacio para que conozcan al príncipe eso puede ser interpretado como que “cosifica” a las mujeres, ya que pareciera que las damas son como diversos autos que un hombre debe escoger de una concesionaria. Es decir, a la Senadora Nacional no le escandaliza que a una criatura se le mienta acerca del concepto de familia o se lo confunda en relación al desarrollo de su sexualidad, ¡le escandaliza que el libro no sea republicano y feminista!

Parece que a Liliana Fellner no le gustan los cuentos de hadas, y por ello exige realismo en una historia para niños. De cualquier manera lo que debería de exigir, en todo caso, no es realismo sino verismo: la tarea de un maestro consiste en transmitir la verdad; más allá de si elige un método realista o uno simbólico, su compromiso es el de enseñar hechos y no ideas, transmitir ciencia y no ideología, educar en lugar de adoctrinar.  


Antonella Díaz

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Silvina Sadir: agente del colonialismo cultural

“Utilísima” al gobierno, el Ingsoc al poder

Silvina Sadir es una joven jujeña que intentó llegar al Congreso de la Nación en 2013 y falló estrepitosamente, pese a haber contado con el apoyo del Partido Justicialista y su aparato clientelar. Aun con la derrota a cuestas, Sadir terminó bien acomodada en la función pública jujeña: de la noche a la mañana se convirtió en Secretaría Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia.

Desde su puesto, Sadir aprobó la organización de una iniciativa para combatir el maltrato infantil, causa noble si las hay. El problema es que para ello no tuvo mejor idea que aliarse a UNICEF, una ONG novordista de gran fama internacional. El objetivo es claro: Jujuy, una de las provincias más pobres y peor gobernadas de la Argentina, se pone al amparo de un organismo de prestigio mundial como UNICEF, demostrando así que desde el extranjero se mira a este rincón olvidado de la patria. El gobierno supone que, abriéndoles las puertas de par en par a UNICEF, proyecta ante la sociedad local una imagen de ultraprofesionalismo avalado por la mismísima ONU.

A los de UNICEF, con esa perversidad que los caracteriza, se les ocurrió lanzar una campaña a favor del “Buentrato Infantil”. ¿En qué consiste semejante engendro? Básicamente en juntar adhesiones para que la Real Academia Española incorpore en el diccionario el neologismo “buentrato”, pues para esta gente es inconcebible que en el idioma español exista la palabra “maltrato” y no la que ellos proponen. 

Gabriel Lerner, un kirchnerista que ostenta el mismo cargo que Sadir pero en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, sostuvo que el objetivo de la campaña es provocar un cambio cultural (o sea una transformación de las costumbres), apuntando especialmente a erradicar el castigo físico en el ámbito doméstico.

Más allá de la discusión que puede haber sobre la conveniencia o inconveniencia de aplicarle castigo físico a los niños, lo curioso es que el abordaje a un tema que debe ser debatido seriamente se da de un modo que resulta frívolo y perverso al mismo tiempo, como si una consejera espiritual del extinto “Utilísima” nos dijera cuales palabras usar para tener “un pensamiento más positivo” en tanto que el totalitario Ingsoc –promotor de la neolengua a través de su Ministerio de la Verdad– le escribe a esa mujer el guión que debe estudiar.

Las palabras no son inocentes

Manuela Thourte, agente de UNICEF en la Argentina, señaló que la campaña se puso en marcha en La Rioja, y Jujuy es la segunda provincia que adhiere a la iniciativa. Esto no resulta raro, pues los pobres siempre son usados como cobayos para los experimentos.

Alguien podrá preguntarse: ¿por qué criticar una campaña que parece útil y que, en última instancia, resulta inofensiva? Y lo cierto es que la campaña no es útil (o es útil a un pequeño grupo de personas y perjudicial para el resto) y tampoco es inofensiva.

En la Argentina se impuso el término “bullying” y el término “femicidio”, dos palabras que no están en los diccionarios del idioma español. Y no están porque ya existen palabras para ello: “hostigamiento” y “uxoricidio”. Esas viejas palabras no cuentan con el atractivo marketinero del que si gozan los otros términos. Además son muy generales, ya que el uxoricida es aquel que mata a su cónyuge (sea éste mujer u hombre) y el que sufre el hostigamiento es todo aquel que cae en la mira de un cretino que intenta demostrarle a la víctima y demostrarse a sí mismo que es el más fuerte. “Femicidio”, en cambio, remite a mujeres que son “víctimas inocentes” de los maridos patriarcalistas, machistas y, ¿por qué no?, clericales, racistas y xenófobos. En tanto que “bullying” se usa sobre todo para referirse a esa relación “enfermiza”, producida por la “ignorancia”, que surge entre jóvenes (generalmente entre jóvenes que hostigan a otros jóvenes afeminados). 

“Buentrato” apunta a equipararse con “femicidio” y “bullying”: aquel que le da un golpe correctivo a su hijo en determinada circunstancia para enseñarle a internalizar los límites entonces deberá ser tratado como un delincuente que debe ser “desprogramado”. No “buentratar” a los hijos será un delito que se origina en la pesada herencia machista, patriarcal, clerical, racista y xenófoba con la que se vive. ¡Pero suerte que existe la UNICEF, Silvina Sadir y los demás progresistas para salvarnos de nuestras costumbres!

Revisando lo básico

Alguien debería avisarle a Sadir que el motivo fundamental por el que no existe el término “buentrato” es porque está implícito en muchas expresiones, siendo la más común de ellas “trato normal”.

La cultura cristiana considera que Dios es el creador del universo. Dios, que es infinitamente bueno, no ha creado lo malo. El mal se produce cuando las personas se alejan de Dios, o sea cuando se menosprecian como creaturas hechas a imagen y semejanza de Él: por eso el mal es la ausencia de ser. Al vivir día a día de acuerdo a la ley de Dios se está haciendo el bien (aunque no seamos concientes de ello). En cambio hacer el mal significa violar esa ley, por eso lo negativo debe ser destacado: para ser evitado y estigmatizado. 

Se supone, por tanto, que comportándonos normalmente con nuestros hijos el “buentrato” estará presente. Alimentar, curar, vestir, entretener, educar y castigar a un hijo es lo que constituye la relación NORMAL entre los padres y el fruto de su amor. Si los padres crían a sus hijos alejándose de la normalidad, entonces aparecerá el maltrato, el cual es completamente repudiable.

Inventarle nombres extraños a lo que no necesita ningún nombre es un error, porque con ello se busca justamente alterar innecesariamente a la realidad.

Circo sin pan

Se podría señalar, que a pesar de los métodos cuestionables escogidos, el gobierno jujeño ha decidido resolver una cuestión muy grave en su provincia como es la emergencia de niñez. Empero aquello que excede a esta campaña de la UNICEF prueba que eso no es verdad.

En Jujuy unos treinta mil menores de edad asisten a comedores infantiles para recibir la alimentación que sus padres no pueden darle. La cifra es gigantesca: treinta mil niños y jóvenes que podrían desaparecer víctimas de la inanición si no fuese porque el Estado de Bienestar es la fina línea que evita el genocidio.

Según un cálculo, se sabe que las autoridades provinciales destinan apenas $4 diarios a esos treinta mil niños para su alimentación. En un país hiperinflacionado como el nuestro, en donde $4 apenas alcanzan para comprar un alfajor o dos chupetines, estos niñitos deben llenar sus estómagos con ese monto (pues, aunque no queramos admitirlo, hay muchos padres de menores carenciados que emplean el dinero que obtienen de los planes sociales para comprar vino o cigarrillos, o para pagarles a los usureros el préstamo que les dieron para adquirir una moto, un plasma o un celular, imposibilitando así que el dinero vaya a parar a la alimentación de sus hijos).

Mientras sucede esto, el gobierno provincial le disputa la hegemonía popular a Milagro Sala y organiza un megafestival demagógico para el Día del Niño, en el que aparece el Sapo Pepe y se termina desembolsando cerca de un millón de pesos para algo que dura apenas unas horas y que los involucrados podrían hacer en nombre de la caridad.

Jujuy, evidentemente, está “malgobernado”.   



Antonella Díaz