La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

sábado, 31 de mayo de 2014

La Tupac Amaru al gobierno, la violencia al poder

“Los mejores, los únicos, los métodos tupaqueros”

En el año 2013 la Organización Barrial Tupac Amaru de Milagro Sala –capitaneando el frente Unidos y Organizados (UYO)– consiguió reunir cincuenta mil adhesiones en una elección provincial. Satisfecha con el resultado, Sala anunció que se candidatearía para ser Gobernadora de Jujuy en 2015.

En ninguno de los concejos municipales de la provincia pudo UYO convertirse en fuerza mayoritaria. Tampoco pudo hacerlo en la Legislatura Provincial, pues de ese recinto le corresponden solamente cuatro escaños y entre sus colegas, por ahora, no hay ninguno que esté dispuesto a alinearse abiertamente con ellos. Se observa, por tanto, que políticamente a la Tupac Amaru la han aislado.

Para romper ese aislamiento, el ejército de Milagro Sala no ha escogido el diálogo como método sino la violencia (es una situación similar a la que vive el Partido Obrero en Salta). Por ello es común ver todavía a las columnas de la Tupac Amaru avanzando sobre San Salvador de Jujuy y otras ciudades cada vez que lo creen conveniente.

Un caso ejemplar en este sentido fue el episodio que en abril vivió el Concejo Deliberante capitalino en relación a las audiencias públicas realizadas para discutir sobre las conveniencias e inconveniencias de subir el precio del boleto del colectivo. La Tupac Amaru, como la mayoría de la ciudadanía jujeña, estaba en contra de la idea de aumentar precios, por lo que decidió manifestárselo a los parlamentarios municipales: frente a la sede del Concejo Deliberante, un nutrido grupo de tupaqueros se concentraron para dejarles en claro su postura a los representantes del pueblo y amenazar con invadir el recinto si no se cumplía su voluntad.

Pues bien, mientras la audiencia se desarrollaba, tomó la palabra la ciudadana Silvia Saavedra, una activista social independiente famosa por sus luchas a favor de un medio ambiente sano y en contra de la cultura de la impunidad y del flagelo de las adicciones. Al enterarse de ello, los tupaqueros comenzaron a entonar una serie de cánticos soeces e irrespetuosos contra Saavedra. Sucede que esta mujer cuestionó formalmente la idoneidad de Milagro Sala y de su ladero Emilio Cayo para asumir sus bancas de legisladores provinciales, y denunció penalmente a la cúpula de la Tupac Amaru por efectuar cortes de ruta que imposibilitan la libre circulación de la ciudadanía. Por ello, aunque Saavedra compartía la misma postura tupaquera de oposición al aumento del precio del boleto, los energúmenos liderados por Sala agredieron verbalmente a la mujer, demostrando que no es el bienestar de la sociedad lo que le importa a la Tupac Amaru sino sólo sus intereses particulares.

Los sindicatos armados

Algo que ha caracterizado la acción política de UYO en estos últimos meses ha sido su trabajo para imponer su agenda ideológica. Levantando la bandera del arcoiris, la tropa de Sala se convirtió en voz oficial de los “pueblos originarios” y del “colectivo LGBT”. De ese modo intentan conseguir que se apruebe una batería de leyes tendientes a solidificar la ideología indigenista (con propuestas como la de darle pensiones a los que participaron de aquella ridícula épica india conocida como el “Malón de la Paz”, oficializar a la ceremonia en honor a la Pachamama como acto cívico, y abrir la inscripción a la indianidad en Jujuy con aval del Estado), al mismo tiempo que pretenden ampliar la penetración del aberrosexualismo (con medidas como la derogación de la ordenanza que declaraba a San Salvador de Jujuy como un “Municipio Pro Vida” o con la eliminación de la Ley de Faltas vigente para sustituirla con un Código de Convivencia que legalice de facto a la oferta de prostitución callejera). Resulta curioso que todavía no haya hecho campaña para promocionar el aborto, pero supongo que es sólo cuestión de esperar para que ello suceda. Resulta curioso también ver que la Tupac Amaru esté colaborando con la campaña presidencial para lograr una nueva reelección del tirano boliviano Evo Morales, pero creo que ello se explica a partir de los planes expansionistas de Bolivia que ya han conseguido anexar varias hectáreas de territorio salteño a su país.

Ahora bien, junto a esas iniciativas minoritaristas, los miembros de UYO buscan también promover una serie de medidas que protejan a los consumidores que menos ingresos tienen y que beneficie a las cooperativas provinciales (como lo es la propia Tupac Amaru). Es que, al fin y al cabo, Sala asegura ser una lideresa del pueblo trabajador. Sin embargo no es la única en ese rol y eso le ha generado siempre un gran temor de perder poder.

Desde hace ya un buen tiempo Carlos “El Perro” Santillán retornó a la vida sindical al retomar su puesto de conductor del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SEOM). Al frente de esta agrupación gremial, Santillán ha estado enfrentando al gobierno de Eduardo Fellner y consiguiendo apoyo popular. Pero, al hacerlo, se topó con el movimiento sindical milagrista, el cual no está dispuesto a ceder ni a compartir su influencia. Por ende, como era de esperarse, la Tupac Amaru le declaró la guerra al SEOM.

Recientemente Santillán consiguió que el Frente de Gremios Estatales (integrado fundamentalmente por trabajadores de la salud y docentes) acepte su liderazgo, lo que puso nervioso a los hombres de la Intersindical de Trabajadores Estatales, confederación de entidades sindicales que se nuclean en torno a ATE y a la que adhieren Milagro Sala y los suyos. A raíz de ello comenzó a desplegarse una campaña de desprestigio en contra de Santillán promovida por la Tupac Amaru, acusando a “El Perro”, básicamente, de ser un violento. Algo irónico sin lugar a dudas.

Después de que miembros de la Comisión de Derechos Humanos “Mambo Tango” denunciaran haber sido patoteados por gente de la Tupac Amaru en una suerte de lucha por el control territorial, los hombres de Sala contraatacaron acusando a la gente de Santillán de haber herido gravemente a sus miembros en una asamblea sindical y de haberle incendiado el auto a la concejal sampedreña Mabel Balconte, una dirigente vinculada estrechamente a Sala. Y no conformes con eso, la Tupac Amaru (usando el sello del Frente Unidos y Organizados) emitió un comunicado en el que acusa a Santillán de haber organizado los tiroteos contra los dirigentes tupaqueros en San Salvador de Jujuy y San Pedro, de haber destruido un auto oficial del Estado jujeño, y de apelar a la violencia irracional y al vandalismo en las marchas que el SEOM protagonizó en la capital de Jujuy y en varias localidades provinciales en los últimos meses. Y, como si el señalar la paja en el ojo ajeno ignorando la viga en el propio fuese poco, los tupaqueros acusaron a Santillán de haber traicionado a sus aliados políticos, de haber colaborado con la represión de la subversión en la década de 1970, y hasta de estar organizando una guerrilla que se denominaría “Ejército Insurgente Tupac Katari”.

Lo último es realmente asombroso, no tanto por el hecho de que el SEOM pueda llegar a tener un pequeño arsenal (como muchos sindicatos en nuestro país suelen tener), sino porque sobran episodios en los que se constató la existencia de armas “tupaqueras”. El más reciente de ellos aconteció en Buenos Aires: en el marco del denominado “Encuentro Federal por una Seguridad Democrática y Popular” el personal de seguridad del Congreso de la Nación le secuestró armas blancas y armas de fuego a los tupaqueros que habían asistido para apoyar a su lideresa que hizo una exposición en contra de los cultores de la “mano dura”. Apenas una semana antes de ese evento, en San Pedro de Jujuy un joven fue detenido tras robar en diversos comercios y alegó como defensa ante la policía que nada podrían hacerle ya que él “pertenecía a la Tupac Amaru”.

La tragicomedia de Alto Comedero

Mientras Milagro Sala utiliza al Frente Unidos y Organizados y a la Intersindical de Trabajadores Estatales para generar, respectivamente, capital político y gremial ante un kirchnerismo que está de salida, la Tupac Amaru sigue comportándose como la Tupac Amaru. Ello lo ilustra el incidente en el “Cantri” que terminó con un comunicado de la FOPEA pidiéndole a las brigadas milagristas que respeten el derecho a la libertad de expresión.

Todo comenzó el 16 de mayo en una zona del barrio Alto Comedero conocida como el “Cantri”, que es un vecindario construido por la Tupac Amaru. Esa noche se registraron violentos incidentes en el lugar, viéndose la policía provincial obligada a intervenir para detener las desbocadas grescas que se estaban desarrollando entre tupaqueros. El diario Pregón informó sobre los hechos, señalando que los desmanes (que culminaron con varias personas heridas por pedradas y cuchillazos, viviendas dañadas y vehículos quemados) se originaron cuando un grupo de residentes del “Cantri” se resistió a ser desalojados de sus hogares, después de que la orden bajase de la propia Milagro Sala como castigo por haberse quejado ante la demora del pago de los salarios a quienes trabajan en las cooperativas que administra la Tupac Amaru. Acto seguido una delegación tupaquera nada amistosa visitó la sede del matutino para exigir un derecho a réplica, al mismo tiempo que públicamente acusaron a los redactores del Periódico Lea y a los periodistas de Canal 7 de estar operando en su contra por coincidir con Pregón en su versión de los hechos. Ese acto de prepotencia (puesto que la ONG podía haber empleado la vía legal para lograr lo mismo) enfureció a los demás trabajadores de prensa de la provincia, y el eco llegó hasta la casta política jujeña.

Desde la UCR, acérrimos enemigos de Sala, fluyeron las críticas hacia la Tupac Amaru. La ONG se defendió diciendo que la trifulca no involucró a facciones tupaqueras sino a una decena de borrachines encabezados por un miembro del SEOM que se infiltraron en el “Cantri” con la intención de causar alboroto. Dieron a entender que ellos no ejecutan desalojos contra elementos díscolos de su organización. Y, para evitar que se siga mancillando el buen nombre de la Organización Barrial Tupac Amaru como método para fustigar a Milagro Sala, la propia lideresa presentó ante los suyos su renuncia a la conducción del movimiento (la cual, claro, no fue aceptada por los tupaqueros).

Sin embargo los uceristas optaron por sospechar de la versión de la ONG y prosiguieron con su embestida en contra de Sala defendiendo desde la Legislatura Provincial al derecho a informar libremente que tienen el Pregón, el Periódico Lea y el Canal 7. Julio Bravo sostuvo que no es extraño que la Tupac Amaru se maneje con violencia dado que todo el mundo vio como destrozaron el Centro Judicial de San Pedro de Jujuy; Jorge Rizzoti señaló que la Tupac Amaru no sólo no le rinde cuentas al pueblo argentino sobre el dinero que recibe del erario público, sino que además tienen la costumbre de explotar a quienes trabajan en sus cooperativas; Carlos Oehler recordó que a la ONG que lidera Milagro Sala nadie se la puede tomar en serio por ser una desvergonzada promotora del más salvaje de los clientelismos; y Alberto Bernis, el líder de la bancada de la UCR, indicó que pese a las aparentes diferencias, el milagrismo y el fellnerismo son la misma cosa.

Los hombres del PJ no sólo justificaron a la violencia milagrista (Daniel Almirón dijo que la Tupac Amaru existe como un símbolo de la superación de la adversidad que significó la crisis de 2001) sino que hasta la profundizaron (Javier Hinojo declaró estar en contra de la violencia, pero así como repudió a los tiroteos y las trifulcas, este papanatas dijo también repudiar a la violencia de los micrófonos). Ese discurso del pejotismo estaba en peligrosa consonancia con lo que los miembros de UYO habían vertido como descargo, por lo que Liliana Fellner primero, y Eduardo Fellner después tuvieron que emitir comunicados en repudio del apriete milagrista a la prensa jujeña y de los episodios de violencia en Alto Comedero.

Pablo Baca de la UCR hizo una aceptable defensa de la importancia de la libertad de expresión en una sociedad democrática, evocando al Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), que el año pasado realizó un lapidario informe con el que denunciaba que la prensa jujeña sufre por la capacidad de amenaza de la Tupac Amaru. De ese modo FOPEA, nuevamente convocada por Jujuy, terminó cerrando esta tragicomedia con un llamado a la cordura dirigido al milagrismo, recordándoles que el poder, en un país como el nuestro, no debe construirse con la violencia sino con el respeto.


Hernán Solifrano (h)

1 comentario:

  1. En el siglo XVIII a San Salvador de Jujuy se le concedió el título de "Muy Leal y Constante" a través de una Cédula Real de Carlos III. Tal distinción fue un reconocimiento por la actuación de la población ante la rebelión del nefasto Túpac Amaru II.
    Ahora, en el siglo XXI, Túpac Amaru II se venga de los jujeños enviando a esta negra energúmena que en su nombre subleva a la indiada y hace retornar las lanzas.

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