La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

viernes, 23 de agosto de 2013

El increíble caso de la mujer que era víctima sin serlo

En la última semana del pasado mes de julio, Valeria Miranda y su familia sufrieron horas angustiantes al darse cuenta de que Camila Miranda, la hija quinceañera de Valeria, estaba desaparecida. La joven, que vive en Alto Comedero (un inmenso barrio de San Salvador de Jujuy), había viajado el día 23 a la localidad de Palpalá a visitar a una tía, pero nunca regresó. Acto seguido la familia de Camila hizo la denuncia en la policía, que, como corresponde, inició una investigación sobre los motivos de la fuga de hogar para ubicar su paradero. Al final en la noche del 28 de julio la joven fue encontrada en otro sector de Alto Comedero, en compañía de un hombre diez años más grande que ella quien, aparentemente, sería su novio. Su madre, siguiendo una pista falsa, se encontraba en ese momento en la ciudad de Salta, pero al enterarse de la reaparición de su hija viajó urgente a Jujuy y llamó a cancelar las marchas que se habían preparado para exigirle a las autoridades que ubiquen a Camila. 

El episodio que narré describe una travesura adolescente o, en el peor de los casos, a una familia disfuncional. Sin embargo, ciertas personas con obscuros intereses se dedicaron a reinventar la situación para sacar provecho de ella. Hablo, por supuesto, del abordaje que hizo la Casa de Mujeres en Lucha, una ONG hembrista que opera en la provincia de Jujuy.

A través de su vocera Mariana Vargas, desde esta sinarquía visible se intentó alterar la verdad para llevar agua para su molino. Vargas textualmente dijo: La fuga de hogar no es contradictoria con un caso de trata, porque una niña que decide irse está en un estado de vulnerabilidad y puede caer en la boca del lobo de los tratantes con mucha facilidad.” Esto significa que para Vargas una cosa necesariamente lleva a la otra, aunque esa otra cosa nunca haya sucedido. Explicado a través de una analogía sería: Vargas cree que un beso puede terminar en un embarazo, porque una mujer que besa se presta al coito más fácilmente que una que no lo hace. Por tanto, según la ilógica lógica de Vargas, las mujeres pueden concebir a un hijo sin que se hayan abierto de piernas ante un hombre. Así de absurdo es su discurso.

Todos estamos de acuerdo en que si algo es posible de que suceda, no significa que necesariamente haya sucedido o vaya a suceder. Pues bien, la Casa de Mujeres en Lucha opina exactamente lo contrario. Cualquiera sabe que un hombre casado puede maltratar a su esposa, pero ello no significa que en algún momento de su vida vaya efectivamente a hacerlo. No obstante para las hembristas la posibilidad se convierte en un hecho, por tanto si un hombre pasa toda su vida de casado junto a su mujer sin haberle levantado la voz siquiera, no se tratará de un caso de convivencia matrimonial pacífica sino de una catástrofe que por casualidad nunca ocurrió. Para las hembristas la inocencia no existe, todo hombre es culpable… de ser hombre. Y un hombre, por ser como es, tarde o temprano demostrará su verdadera naturaleza y agredirá a una mujer, no por una situación particular sino simplemente porque esa mujer… es mujer.   

Ese odio antimasculino impregna todas las palabras de Vargas. La joven Camila, en su testimonio ante la Justicia, declaró que ella estaba en la vivienda de su novio por propia voluntad. ¿Qué dijo Vargas ante la confesión de la parte? “Hay una mujer que la sugestionó al punto de inventarle un noviazgo con su hijo, a quien ella ni siquiera conocía.” Ni más ni menos. La menor, según Vargas, no tiene derecho a decir lo que le pasó, porque en realidad su testimonio está viciado. Al parecer una bruja, una hipnotista o vaya uno a saber que otro personaje con poderes sobrenaturales se apoderó de la mente de una joven boba y la hace decir lo que ella quiere.    

La nueva estrategia de estas hembristas para crear pánico y alimentar su negocio me hace acordar a la epidemia de abusos sexuales en rituales satánicos que sufrió EEUU en la década de 1980. En aquella época, el gigantesco país del Norte se vio sacudido por diversas personas (en su mayoría mujeres) que decían haber sido ultrajadas en sus años infantiles en el marco de diversas orgías dedicadas a Satanás. Las víctimas iban a la televisión y contaban con lujo de detalles lo acontecido. Empero después se supo que esas personas no estaban fingiendo sus historias, sino que las estaban inventando sin percatarse de ello, puesto que varios psicólogos, usando diversas técnicas, habían trabajado en la implantación de recuerdos falsos que algunos percibían como verdaderos. Mutatis mutandis, Vargas en Jujuy está tratando de hacer lo mismo.

Por ello no asombra que también diga: “El problema es que hay tanta impunidad, hay un Estado tan inepto e inexistente frente a estos problemas, que las redes operan con absoluta no profesionalización porque no tienen necesidad”. Las redes de trata de personas de Jujuy están integradas por perfectos aficionados porque, simplemente, no existen.



Ángela Micaela Palomo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

-AVISO-
En este blog creemos en la libertad de expresión y por tanto no ejercemos la censura. Sin embargo no nos hacemos responsables por los comentarios vertidos por nuestros visitantes. Por ello, antes de comentar, por favor piense en lo que va a decir.