La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

viernes, 23 de agosto de 2013

El increíble caso de la mujer que era víctima sin serlo

En la última semana del pasado mes de julio, Valeria Miranda y su familia sufrieron horas angustiantes al darse cuenta de que Camila Miranda, la hija quinceañera de Valeria, estaba desaparecida. La joven, que vive en Alto Comedero (un inmenso barrio de San Salvador de Jujuy), había viajado el día 23 a la localidad de Palpalá a visitar a una tía, pero nunca regresó. Acto seguido la familia de Camila hizo la denuncia en la policía, que, como corresponde, inició una investigación sobre los motivos de la fuga de hogar para ubicar su paradero. Al final en la noche del 28 de julio la joven fue encontrada en otro sector de Alto Comedero, en compañía de un hombre diez años más grande que ella quien, aparentemente, sería su novio. Su madre, siguiendo una pista falsa, se encontraba en ese momento en la ciudad de Salta, pero al enterarse de la reaparición de su hija viajó urgente a Jujuy y llamó a cancelar las marchas que se habían preparado para exigirle a las autoridades que ubiquen a Camila. 

El episodio que narré describe una travesura adolescente o, en el peor de los casos, a una familia disfuncional. Sin embargo, ciertas personas con obscuros intereses se dedicaron a reinventar la situación para sacar provecho de ella. Hablo, por supuesto, del abordaje que hizo la Casa de Mujeres en Lucha, una ONG hembrista que opera en la provincia de Jujuy.

A través de su vocera Mariana Vargas, desde esta sinarquía visible se intentó alterar la verdad para llevar agua para su molino. Vargas textualmente dijo: La fuga de hogar no es contradictoria con un caso de trata, porque una niña que decide irse está en un estado de vulnerabilidad y puede caer en la boca del lobo de los tratantes con mucha facilidad.” Esto significa que para Vargas una cosa necesariamente lleva a la otra, aunque esa otra cosa nunca haya sucedido. Explicado a través de una analogía sería: Vargas cree que un beso puede terminar en un embarazo, porque una mujer que besa se presta al coito más fácilmente que una que no lo hace. Por tanto, según la ilógica lógica de Vargas, las mujeres pueden concebir a un hijo sin que se hayan abierto de piernas ante un hombre. Así de absurdo es su discurso.

Todos estamos de acuerdo en que si algo es posible de que suceda, no significa que necesariamente haya sucedido o vaya a suceder. Pues bien, la Casa de Mujeres en Lucha opina exactamente lo contrario. Cualquiera sabe que un hombre casado puede maltratar a su esposa, pero ello no significa que en algún momento de su vida vaya efectivamente a hacerlo. No obstante para las hembristas la posibilidad se convierte en un hecho, por tanto si un hombre pasa toda su vida de casado junto a su mujer sin haberle levantado la voz siquiera, no se tratará de un caso de convivencia matrimonial pacífica sino de una catástrofe que por casualidad nunca ocurrió. Para las hembristas la inocencia no existe, todo hombre es culpable… de ser hombre. Y un hombre, por ser como es, tarde o temprano demostrará su verdadera naturaleza y agredirá a una mujer, no por una situación particular sino simplemente porque esa mujer… es mujer.   

Ese odio antimasculino impregna todas las palabras de Vargas. La joven Camila, en su testimonio ante la Justicia, declaró que ella estaba en la vivienda de su novio por propia voluntad. ¿Qué dijo Vargas ante la confesión de la parte? “Hay una mujer que la sugestionó al punto de inventarle un noviazgo con su hijo, a quien ella ni siquiera conocía.” Ni más ni menos. La menor, según Vargas, no tiene derecho a decir lo que le pasó, porque en realidad su testimonio está viciado. Al parecer una bruja, una hipnotista o vaya uno a saber que otro personaje con poderes sobrenaturales se apoderó de la mente de una joven boba y la hace decir lo que ella quiere.    

La nueva estrategia de estas hembristas para crear pánico y alimentar su negocio me hace acordar a la epidemia de abusos sexuales en rituales satánicos que sufrió EEUU en la década de 1980. En aquella época, el gigantesco país del Norte se vio sacudido por diversas personas (en su mayoría mujeres) que decían haber sido ultrajadas en sus años infantiles en el marco de diversas orgías dedicadas a Satanás. Las víctimas iban a la televisión y contaban con lujo de detalles lo acontecido. Empero después se supo que esas personas no estaban fingiendo sus historias, sino que las estaban inventando sin percatarse de ello, puesto que varios psicólogos, usando diversas técnicas, habían trabajado en la implantación de recuerdos falsos que algunos percibían como verdaderos. Mutatis mutandis, Vargas en Jujuy está tratando de hacer lo mismo.

Por ello no asombra que también diga: “El problema es que hay tanta impunidad, hay un Estado tan inepto e inexistente frente a estos problemas, que las redes operan con absoluta no profesionalización porque no tienen necesidad”. Las redes de trata de personas de Jujuy están integradas por perfectos aficionados porque, simplemente, no existen.



Ángela Micaela Palomo

jueves, 22 de agosto de 2013

La tragicomedia de Carlos Villalba

Escrachado

La noticia, a estas alturas, es más que conocida: fuerzas de seguridad allanaron el burdel salteño Terra Nostra, en donde encontraron a Carlos Villalba, el actual Intendente de la localidad de Salvador Mazza. El operativo fue ordenado por la AFIP, que investiga desde hace un par de años a una mafia dedicada al tráfico de divisas. Las pistas recogidas llevaron al organismo recaudador hasta las casas de tolerancia de la capital de Salta, y se convocó a la Policía Federal y a la Policía de Seguridad Aeroportuaria para realizar los allanamientos. Debido a que en la red de evasores fiscales había prostíbulos involucrados, se aprovechó la situación para alimentar a los fantasmas de la “trata de personas”. Así fue que el operativo se realizó exitosamente, incautando dinero y documentación, y demorando a decenas de personas, muchas de las cuales eran meras suripantas que, gracias a la magia del feminismo sinárquico, pasaron a ser “víctimas” que necesitaban de sus príncipes de uniformes azules para ser rescatadas de las garras del dragón.

Sucedió después que la prensa transmitió la información enfatizando el tema de la “liberación” de las mujeres que eran “explotadas sexualmente”, y, claro, comentando profusamente el hecho de que el Intendente de Salvador Mazza era el más famoso de los demorados. A partir de ahí el árbol tapó el bosque. Hoy nadie habla sobre la evasión fiscal, pero si se ha dicho mucho (quizás demasiado) sobre Villalba, quien trató de despegarse de la situación del modo más inverosímil posible.

Carlos Villalba, por supuesto, no es santo de mi devoción. Yo no estoy para nada de acuerdo con quienes lo defienden diciendo que su presencia en un prostíbulo debe él discutirla sólo en el ámbito privado junto a su familia, pues que un funcionario público que está casado consienta con esa práctica indigna es muy grave. Algunos sostienen que ser un inmoral no es un asunto político: esa gente, evidentemente, perdió la capacidad para entender la realidad (si es que de hecho alguna vez la tuvo).

Un hombre que consume prostitutas es igual a uno que consume drogas. Así como no es buena idea darle poder de decisión y diversas responsabilidades a un hombre o a una mujer que tiene el hábito de nublar su razón para gozar en solitario por unas horas habiendo tantas otras formas menos destructivas para ocupar el tiempo libre, tampoco es bueno apoyar a alguien a quien la lujuria lo lleva a alquilarle los genitales a una persona como se alquila un auto o un esmoquin. Si alguien siente satisfacción al pagar por sexo, ¿cómo estar seguros de que esa persona no es capaz de fomentar a la despreciable industria del sexo pago? Villalba desnudo en un cuarto con dos mujeres de vida licenciosa bien podría significar que un político se ha asociado a un o a una proxeneta para que lo provea periódicamente de carne nueva.

Por tanto exigir que Villalba renuncie a su puesto por no ser moralmente apto es exigir el mínimo respeto que un ciudadano honesto merece. Los que afirman que habrá que esperar a las próximas elecciones para castigarlo con el voto, son, lisa y llanamente, imbéciles que piensan que ejercer la soberanía popular es sólo meter un sobre en una urna cada dos años, y dejar que el resto del tiempo los gobernantes de turno nos metan lo que ellos quieran meternos por donde nos quepa.

Los hijos que se escandalizan por sus madres

La casta política salteña se ocupó del caso. Carlos Villalba es un hombre del Partido Renovador Salteño, pero está estrechamente vinculado a la gestión del Gobernador Juan Manuel Urtubey, al punto tal de haber trabajado para la campaña de Senador Nacional de Rodolfo Urtubey. Por ese motivo el oficialismo se vio obligado a deshacerse del cadáver. Así fue que Manuel Santiago Godoy, el jefe de la bancada pejotista de la Cámara de Diputados de Salta, declaró que desde su sector trabajarán por la destitución del Intendente y por la intervención de su municipio.

La iniciativa oficialista recibió resistencia por lo atolondrada: los diputados provinciales Eduardo Leavy, Salvador Scavuzzo y Darío Valenzuela, gente del departamento San Martín que han tratado personalmente con Villalba, pidieron analizar las cosas calmadamente antes de condenar al Intendente. Y el propio protagonista del escándalo reafirmó su inocencia y agregó que Godoy no puede hablar sobre sanciones, pues los que son sus socios en el Norte de Salta están todos sospechados de ser verdaderos delincuentes vinculados al narcotráfico, por lo que si hubiera que ajusticiar a los chantas nadie quedaría en pie. 

Otros políticos señalaron que para acabar con la rabia no basta con matar al perro. Es que tras haber sacado a la luz el asunto de la esclavitud sexual, entonces lo que corresponde es plantear cómo combatir ese flagelo en lugar de perder el tiempo discutiendo sobre cómo apoderarse del control de un municipio. Las propuestas más claras en ese sentido vinieron desde el conservadurismo provincial: Aroldo Tonini presentó en el Concejo Deliberante capitalino un proyecto para clausurar todos los lupanares de la ciudad, mientras que Irene Soler –una colega de Godoy pero de la bancada opositora– sugirió que la medida más óptima sería la de castigar a aquel que consume prostitutas.

Comba y los Torcidos Humanos

En nuestros tiempos el discurso acerca de la prostitución es esquizofrénico. De un lado la derecha y la izquierda coinciden (aunque con argumentos diferentes) en que el oficio más viejo del mundo debe ser erradicado, porque no hacerlo –según los conservadores– sería favorecer a los libertinos que atentan contra la dignidad humana o –según los progresistas– sería colaborar para que la mujer siga teniendo un rol secundario en la historia. Entonces se persigue a la indeseable prostitución.

Sin embargo, desde el otro lado, hay muchos que quieren que las prostitutas sigan operando pues ello significa o bien una afrenta a los odiosos moralistas (según la izquierda) o bien una muestra de que aquellos que se venden como íntegros y pagan por sexo en realidad tienen un rostro oculto (según la derecha). Por tanto se sugiere que el mercado sexual siga operando semi-clandestinamente como opera ahora, o incluso hasta se pide que se reglamente todo para que cada coito sea debidamente tributado al Estado. 

Es esa esquizofrenia la que le provocó un linchamiento mediático a Diego Comba, un tuitero cagatintas que trabaja en el área de prensa del Ministerio de Derechos Humanos de Salta. Comba, para defender a Urtubey de sus aliados, escribió el famoso tuit: “El pelotudo del intendente se va de putas y la culpa es del Gobernador? No sean tan pelotudos!!!!” Acto seguido una periodista le hizo notar al tal Comba que llamar “irse de putas” al acto de consumir prostitutas en locales sospechados de promover la esclavitud sexual es tirar por el retrete todo el discurso hembrista que equipara el sexo con las violaciones y que, por tanto, ve en las prostitutas a víctimas de la violencia masculina. Comba, muy consternado por esa revelación, terminó aceptando su exabrupto y reconociendo que no está capacitado para ejercer su puesto, ya que desconoce la Vulgata con la que se manejan los dedehachehachistas del país (pero aún así no tuvo la dignidad de renunciar al cargo que posee).

El ejemplo del progresista Comba ilustra claramente lo que señalé acerca del doble discurso contemporáneo sobre la prostitución: alquilar una prostituta es un buen modo de ofender al Obispado y por tanto es una práctica aceptable, pero es también una manera de contribuir con la prolongación del “Patriarcado pornocapitalista” y por ello es inaceptable.

Yo, en lo personal, no puedo decir que esté a favor de criminalizar al consumidor como propone Soler, pues considero que las prostitutas, todas ellas, lejos están de ser víctimas. Ciertamente la pobreza, el desempleo y la disfuncionalidad familiar pueden tentar a una mujer a prostituirse, pero la decisión de hacerlo o no hacerlo es de ellas. Esa novela gótica en donde una mujer es secuestrada o engañada para ser llevada a un lugar lejano a su hogar en donde será prostituida a punta de pistola está bien como ficción para telenovelas, pero en nada se asemeja a la realidad. En consecuencia las respuestas políticas deberían adecuarse a lo que efectivamente sucede y no a lo que se rumorea que sucede.  

Una cama, dos prostitutas, tres posibilidades

Más allá de la discusión moral –que resulta ser, como toda discusión de esa índole, algo interminable– es interesante plantear el caso Villalba desde la perspectiva política o, mejor, politiquera. Recordemos, por ejemplo, que el periodista de El Tribuno Daniel Chocobar dijo en Twitter que la policía detuvo también a otro Intendente, cuyo nombre no ha trascendido.

Hay por tanto tres hipótesis sobre la detención del Intendente de Salvador Mazza: (1) sus aliados del PJ le pasaron factura por su escasa contribución en el desarrollo de las últimas PASO, elección en la cual el oficialismo tuvo que hacer un esfuerzo extraordinario para ocultar los verdaderos resultados de Romero y Olmedo; (2) debido a que está involucrada la siempre sospechosa Policía de Seguridad Aeroportuaria, y puesto que Villalba gobierna una ciudad de la denominada “Frontera Caliente”, habría una cuestión de narcotráfico detrás, posiblemente un ajuste de cuentas; (3) Susana Trimarco, la nueva Hebe, puso en marcha un ambicioso plan para expandir su negocio en todo el NOA, pero en Salta no recibió el apoyo que si consiguió en Catamarca y Jujuy, por lo que todo podría tratarse de un espectacular montaje para instalar el tema en la tierra de Urtubey, y forzar con ello al oficialismo salteño a colaborar en el armado de la corporativa Fundación María de los Ángeles.    



Hernán Solifrano (h)

domingo, 18 de agosto de 2013

La peste roja

Nadie puede negar que la mayor sorpresa de las últimas PASO fue el exitoso desempeño electoral de la ultraizquierda. Con votos propios y prestados, los resultados obtenidos fueron extraordinarios para esas fuerzas deliberadamente antipopulares. Es que en nuestro país ha habido tanto descalabro cultural desde que gobierna Cristina Kirchner, que hasta estos impresentables de los grupúsculos ultraizquierdistas parecen gente digna de apoyo. Personalmente me interesa analizar lo que este sector hizo en el área del NOA (Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero).

Troskos con navajas

La actuación del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) fue tan descollante como inesperada. A la alianza la constituyen el Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y la Izquierda Socialista (IS), tres sectas trotskistas que operan como pymes apuntando a conseguir la adhesión de estudiantes a los que les repugna estudiar y trabajadores que aborrecen trabajar. Es por ello que estos grupúsculos son particularmente populares en las universidades que ofrecen carreras con limitada salida laboral y poco incentivo para graduarse (artes, humanidades, etc), y en las empresas en las que se les exige a sus empleados que suden al calor de las máquinas.

El mejor resultado del FIT fue el 11,19% que consiguió en Salta –en donde se presentó como PO– en la categoría de Diputados Nacionales. Desde hace un tiempo ya que el PO obtiene pequeños triunfos en Salta, especialmente en la zona norte de la provincia (en donde canaliza parte del voto bronca de los petroleros que sufren la desocupación desde que YPF fuese privatizada) y en la capital (en donde suma el voto de muchos jóvenes que, dadas las particularidades de la sociedad salteña, cultivan el resentimiento social). En el balance hecho por el propio partido, se atribuyen su éxito electoral en las PASO a su participación protagónica en las protestas en contra de la instalación de una fábrica de explosivos en El Galpón, en el repudio al impuestazo promovido por la Municipalidad capitalina, en la obtención del pase a planta permanente de miles de ordenanzas escolares, y en la denuncia contra Urtubey por el desmonte descontrolado. Ciertamente no se puede negar que en estos eventos la gente del PO estuvo presente con una bandera, pero es un desatino tremendo creer que ellos los iniciaron, los condujeron, los motorizaron o si quiera los agrandaron como dicen que hicieron.

El voto a Pablo López (candidato a Diputado Nacional) y a Cristina Foffani (candidata a Senadora Nacional) provino en buena medida de “progresistas” o “centroizquierdistas” que no contaron con una opción potable para sus gustos, puesto que el FAP se alió a dos fuerzas centristas y conservadoras como la UCR y el PPS –y posicionó todo el peso de su campaña sobre la figura de Bernardo Biella, el otrora socio de Alfredo Olmedo–, y los demás partidos de su calaña (el Frente Plural o Memoria y Movilización Social) concurrieron a las urnas como representantes del oficialismo urtubeycista-kirchnerista.

En Catamarca el FIT –usando como en Salta el sello del PO– obtuvo el 2,79% de los votos válidos, una cifra que apenas les da la posibilidad de presentarse en las generales sin ambicionar con bancas municipales, provinciales o nacionales que equivalgan a un flujo importante de dinero público y vida más que cómoda para quienes las ocupen. Fue en Andalgalá, una comarca castigada por la megaminería rapaz, donde al trotskismo catamarqueño mejor le fue.

En Tucumán y Jujuy, el FIT fue completo, es decir se presentó como una alianza entre el PO y el PTS. Aquí resulta interesante observar la opinión que cada fuerza vertió sobre el asunto en sus órganos de difusión Prensa Obrera y La Verdad Obrera. Con respecto a lo acontecido en el Jardín de la República, los del PO y los del PTS coinciden en que el grueso de sus votos se concentró en San Miguel de Tucumán y su cinturón suburbano, hogar de innumerables jóvenes desesperanzados. Sin embargo mientras que los del PTS celebran el crecimiento del voto ultraizquierdista en Tucumán (encarnado tanto en el FIT como en su competidor Alternativa Popular), los del PO descalifican altaneramente a todas aquellas fuerzas que no integran el FIT, en una actitud típica de revolucionarios de café que creen ser los únicos elegidos para combatir al capitalismo. Desde el PO destacan que su éxito estuvo ligado a la visibilidad que ganaron gracias al acompañamiento que hicieron de la lucha de Alberto Lebbos (o lo que otros llaman “el colgarse de su fama”), mientras que desde el PTS señalan que el 3,93% obtenido se debió más a la bronca de la población contra Alperovich que a sus acciones de campaña. Y los del PO cierran diciendo que están listos para comandar a sus huestes para un triunfo mayor en octubre, mientras que los del PTS, concientes de la derrota que sufrirán en las urnas, hablan más bien de organizarse en las calles. Esa es la principal diferencia entre una y otra fuerza: el PO sostiene que la revolución socialista es posible de hacer cada dos años desde las urnas, mientras que el PTS intenta sumar otros instrumentos sociales y culturales.     

El caso de Jujuy merece un párrafo aparte. En esta provincia la lista del FIT recibió el 8,97% de los votos. Desde el PO y el PTS apuntan lo mismo que apuntaron sus correligionarios en Tucumán: el éxito se debió al desencanto de la gente con los políticos profesionales (lo que se denomina “voto castigo”) y a la acción de acompañamiento en las luchas sindicales (lo que se denomina “figuretismo”). De todos modos lo más interesante en este caso es la acusación que el periodista Alberto Siufi hizo de que las casi treinta mil adhesiones que lograron fueron gracias a la mano invisible de Milagro Sala, quien, peleada con el Gobernador Fellner, habría ordenado que el voto de su tropa no llegue al Frente para la Victoria. El FIT desmintió esa versión, despachándose con una violenta soberbia en contra de la Tupac Amaru.

En Santiago del Estero el FIT, con el nombre de IS, obtuvo el 3,99% de los votos, suficiente para llegar a las generales, insuficiente para lograr un puesto electivo.  

Síndrome de Hubris

Los resultados del FIT en las PASO motivaron la realización de una conferencia de prensa de sus líderes esa misma noche en que se cerró la votación. Es que la gente de esa fuerza política estaba exultante, ya que antes del acto eleccionario preveían obtener como máximo sólo la mitad de las adhesiones que al final obtuvieron (en lo que es el NOA, únicamente en Salta especulaban con lograr números similares a los que lograron, mientras que en Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero se conformaban con la mitad de lo que sacaron, y en Jujuy tan sólo aspiraban a un tercio de su 8,97%).

El orador del FIT resultó ser José Saúl Wermus, más conocido por la gente por el nombre de “Jorge Altamira”. Su discurso fue un tanto extraño, pues sostuvo algo así como que a sus votos, por ser “de los trabajadores”, hay que evaluarlos cualitativa y no cuantitativamente, lo que supongo que quiere decir que para él los votos del FIT deberían computarse como dobles o triples. También habló de lo cosechado en todo el país (NOA, NEA, Cuyo, Centro y Patagonia) y señaló, insólitamente, que el FIT es “local” en Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. ¿Acaso el PO en Salta o la IS en Santiago del Estero son infiltrados foráneos? Sin embargo lo más llamativo de lo de Altamira fue cuando aseguró que la izquierda argentina es el FIT y nadie más: “le gauche c’est moi”. Básicamente, Altamira se apropió de la ultraizquierda para ser ya no el nuevo Nahuel Moreno (un viejo referente indiscutido del trotskismo argentino cuyo nombre verdadero era Hugo Bressano), sino su superación. Es decir, el jefe del PO confesó que su ambición más grande es la de convertirse en el Gran Patriarca o Rey de las Ratas que establezca las leyes con las que deberá regirse su comunidad de marginales.  

Las palabras de Altamira desataron una gran cantidad de críticas de otros ultraizquierdistas como él. Ese debate, para ser sincero, me importa un bledo. Lo que sucede en el interior de esa piara de zaparrastrosos me tiene sin cuidado. Empero lo que si me interesa es el modo en que el FIT embauca a la gente tanto a la que pertenece como a la que no pertenece a la secta.

Escribir acerca de cómo el FIT utiliza a los que se acercan a militar en sus filas requeriría de un extenso texto. Para abreviar señalaré lo obvio: el PO, el PTS e IS no son más que nombres de empresas familiares que venden ilusiones, del mismo modo en que otras venden alimentos o transporte. Los partidos están controlados por una oligarquía que, irónicamente, se autodenomina “de trabajadores”, cuando en realidad se trata de un grupo de profesionales mediocres que son o aspiran a convertirse en rentistas. Esa oligarquía arregló en mutuo acuerdo quienes integrarían las listas del FIT, ubicando a sus miembros en los lugares preponderantes y cediéndoles el resto de los espacios secundarios a los ilusos que ponen la sangre para que su maquinaria funcione.

Lo curioso es que entre los trotskistas hay una entidad mitológica llamada por ellos “la Asamblea”, que según sus puntos de vista tiene la virtud de resolver todos los problemas aportando siempre la solución verdadera. Si para un trotskista hay que definir si es conveniente o no ocupar un edificio público, cómo determinar cual es la mejor traducción de un pasaje de un libro Hegel, o comprar chupetines en lugar de alfajores, invocan de inmediato a la todopoderosa Asamblea para que la cuestión se someta a votación y se opte así por cual es el mejor camino a seguir. Claro que si la votación no arroja el resultado que los trotskistas pretenden, entonces sabotearán a la Asamblea, montando una nueva en paralelo para hacer valer su voluntad, no sin antes acusar a la antigua Asamblea de ser “entreguista” y/o “burocrática”. De allí es que a más de uno le pareció inesperado que el FIT no haya planteado un debate para elegir su plataforma política y los candidatos que la llevarán a cabo desde los parlamentos. Al ser “FIT” sigla para “Frente de Izquierda y de los Trabajadores” uno podría pensar que la alianza –que nació gracias a que la reforma kirchnerista a la Ley Electoral los obligó a coaligarse para no extinguirse– estaba abierta a la gente que se autopercibe como de Izquierda y a todos los que son trabajadores (obreros, empleados y campesinos) que reclaman por su bienestar sin necesariamente considerarse izquierdistas. Sin embargo nada más alejado de la realidad. El PO en Salta, por ejemplo, fijó a Pablo López como candidato a Diputado Nacional, arguyendo que el “camarada” lleva más de diez años presentándose a elecciones y ocupando cargos legislativos, por lo que representa mejor que nadie a los trabajadores y a los izquierdistas; el PO agrega, por supuesto, que quien ose decir lo contrario es un traidor de la causa revolucionaria. No importa que se les señale que sujeto nulos de carisma como López son pésimos oradores, ineptos ideologistas e ignorantes de los debates políticos, si alguien intenta disputarle el lugar al jefe de la secta pidiendo democracia interna es un agente infiltrado que quiere la destrucción del FIT.   

Desde el FIT sostienen que armar revuelo por la repartija de candidaturas es sobrevalorar al régimen burgués y desviarse de los objetivos revolucionarios que en realidad persiguen, intentando con ello acallar a los ultraizquierdistas que les critican su egoísmo. El “Manual del Buen Trotskista” les subraya que a su utopía socialista no la pondrán en marcha desde una banca parlamentaria, sino que ella es, a lo sumo, un mero instrumento más para agitar a las masas. Sin embargo a esa discusión la mantienen puertas adentro y en voz baja. Ante la gente que no pertenece ni husmea en lo que sucede en el interior de sus sectas, el discurso que transmiten es diferente.  

Lo notorio de los trotskistas del FIT es que las consignas que articularon como base de su plataforma electoral son de tinte laborista y populista, muy similares a las que podrían proponer los partidos de Hugo Moyano o Víctor De Gennaro. Nada dijeron sobre el programa que defienden, pues ni siquiera lo tienen. Un programa de Izquierda, necesariamente, debería determinar claramente qué hacer frente a la creciente dependencia nacional del imperialismo estadounidense, chino y brasileño, cómo resolver la cuestión indígena y cual es el camino más seguro para acabar con el capitalismo e instaurar una sociedad sin clases autogestionada. Empero anunciarlo equivaldría a alejar a los posibles votantes más preocupados en sobrevivir día a día que en demostrar que Marx tenía razón, por lo que el FIT guarda silencio ante ello y se limitan a proponerse como la única fuerza política que luchará por mejorar los salarios de todos (menos de los de los congresistas). Si el FIT decide ir hacia delante ello implicaría acabar con las diferencias que separaron al PO, al PTS y a la IS, dejando de lado todas las cuestiones en las que no coinciden y fijando un fundamento común que no pasaría más allá de defender salarios (una manera muy dificultosa de lograr la toma de los Palacios de Invierno), pero si deciden ir hacia atrás, su cooperativa electoral entraría en bancarrota dejándolos afuera del negocio del voto y restituyéndoles la obligación a sus dirigentes de dedicarse a trabajar para sobrevivir. Todo un dilema. 

La Izquierda multicolor

El FIT no fue la única fuerza ultraizquierdista en las PASO del NOA: el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) también estuvo presente en la región, excepto en Santiago del Estero. En Catamarca, la lista encabezada por Lilén Malugani sumó sólo el 1,36% de los votos y se quedó sin la posibilidad de presentarse en octubre. La plataforma de Malugani se apoyó en dos ejes: la defensa del medio ambiente y la promoción de la diversidad sexual y de la igualdad femenina. Esa fue, quizás, la mayor diferencia con el FIT, pues mientras unos trotskistas se dedicaron a copiar a la izquierda europea en su enfrentamiento contra la crisis económica que sacude al Viejo Continente, los otros apostaron a constituirse en el Partido Verde nacional que siempre se intenta conformar y, por uno u otro motivo, a la larga termina fracasando (el avatar de Los Verdes anterior al MST fue Proyecto Sur, espacio político hoy casi disuelto en el NOA y desperdigado en otros partidos y movimientos a nivel nacional).  
 
En Salta el MST fracasó en su intento por superar las PASO en la categoría de Senador Nacional (1,47%), pero si lo consiguió en la de Diputado Nacional (1,58%). En esa provincia montó una campaña intentando pactar con la CTA local, y buscando seducir a los simpatizantes salteños de Elisa Carrió, de Margarita Stolbizer y de Fernando “Pino” Solanas.

En Tucumán el MST concurrió a las elecciones dentro de la alianza Alternativa Popular, en la que también participaron el partido provincial Pueblo Unido (PU), el maoísta Partido del Trabajo y del Pueblo (PTP) y la díscola seccional local del Partido Comunista (PC) que se ha negado a sumarse al Frente para la Victoria como el resto de la fuerza hizo a nivel nacional. La estrategia que plantearon fue tremendamente personalista, pues su campaña giró en torno a sus principales referentes: Gumersindo Parajón (un líder populista provincial, lo más parecido a un puntero pejotista carismático salido de las filas de la UCR que se pueda llegar a concebir), Vicente Ruiz (un piquetero de la CCC muy conocido en el sur provincial), Estela Di Cola (una médica protagonista de luchas sindicales), y Héctor Manfredo y Clarisa Alberstein (dos candidatos perennes por los espacios de izquierda). La alianza consiguió sumar el 3,81% de los votos, pisándole así los talones al FIT.

La elección del MST en Jujuy fue peculiar. El partido –que se presentó bajo el nombre de Nueva Izquierda– no contó como en Salta con el apoyo de la CTA, ni los referentes locales del GEN o de la CC-ARI quisieron apoyar a su lista (todos ellos pactaron con Isolda Calsina del peronismo alternativo); incluso el PTP mantuvo prudencial distancia de ellos. ¿La razón? Aparentemente la Tupac Amaru de Milagro Sala había escogido al MST para prestarles sus votos. Si fue así, ello no se reflejó en las urnas, pues el MST obtuvo nada más que el 2,65% de los votos, una cifra muy pequeña considerando el tamaño de la corporación piquetera.

En Jujuy está abierto el interrogante de cuán grande es la influencia real de Milagro Sala. La lideresa jujeña no se atrevió a presentar una lista para aspirar a los cargos nacionales, pero si tiene pensado jugar a nivel provincial y municipal en octubre. En ese escenario, Sala se enfrenta no sólo contra la izquierda charlatana del FIT y la izquierda flexible del MST, sino también contra el Partido por un Pueblo Unido (PPU), la agrupación con la que Carlos “El Perro” Santillán vuelve a la arena política tras una década de congelamiento. El PPU, en las PASO, logró el 3,38%, algo así como once mil votos.

Lo más interesante del PPU es que, además de hacer propuestas laboristas y ambientalistas, plantean temas que el FIT y el MST prefieren no abordar, como por ejemplo la lucha contra el narcotráfico y la vindicación de los indios. Es que el PPU integra la Organización para la Liberación de Argentina (OLA), una célula chavista-iraní como el partido MILES de Luís D’Elia pero que no apoya al cristinismo sino que lo combate, coqueteando discretamente con el brazo político de la CTA.

El discurso indigenista no es propiedad exclusiva en Jujuy del PPU, sino que también es parte del Partido de la Soberanía Popular (PSP), la fuerza que comanda Milagro Sala. De todos modos en las próximas elecciones provinciales el PSP y el PPU deberán enfrentar al Movimiento Pluricultural Comunitario (MPC), un partido que se jacta de ser evomoralista –más allá de que Evo Morales esté enfrentado a las tribus indias de su país después del conflicto del TIPNIS. Actualmente el MPC controla un municipio en Jujuy, y pretende expandirse por todo el norte provincial, apuntando incluso a llegar a los Andes y Quebradas salteñas, y a la zona de los valles calchaquíes de Salta, Catamarca y Tucumán, donde el indigenismo (con indios falsos y auténticos) es culturalmente muy influyente pero políticamente aún marginal.

Para concluir aquí debería hacer una mención al Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), el partido de Raúl Castells. Sin embargo no hay mucho para decir: el MIJD se presentó en Tucumán con el propósito de retener su personería jurídica pero no llegó al 1,5% mínimo para superar las PASO, y en Salta alquiló su estructura para que un referente provincial de Hugo Moyano pudiera hacer campaña para Diputado Nacional pegado a la boleta de Senador Nacional de Juan Carlos Romero. 
    
Los funcionales en las guerras contra el kirchnerismo

Hoy en día, ante una sociedad dividida y una República al borde la destrucción, la palabra clave parece ser “consenso”. Se necesita del consenso para expulsar a los kirchneristas que se han atrincherado en sus posiciones. Los argentinos hemos atravesado una década bajo el dominio de los tiranos santacruceños, una década signada por el desaprovechamiento de las posibilidades para desarrollarnos económica y socialmente, y por la subversión cultural que empezó con la legitimación de las bodas gays y prosigue por esa senda con el fin de convertirnos en Sodoma.

Es por ello que la mayor parte de la ciudadanía argentina está a favor de castigar en las urnas a la pésima gestión de Cristina Kirchner. El problema, claro, está en que hay demasiados posibles candidatos a recibir ese voto antikirchnerista. Eso hace que ante la ausencia de una nueva mayoría, el kirchnerismo persista como primera minoría.   

En este escenario el voto a los ultraizquierdistas termina por favorecer al oficialismo. La centroizquierda ha optado por aliarse a los centristas (el Partido Socialista, en el NOA, acompañó a la UCR, lo mismo que el Movimiento Libres del Sur), permitiendo con ello la concentración de votos antikirchneristas, lo que ayuda a graficar el descontento con el gobierno en la constitución de los parlamentos. Tomemos el ejemplo de Tucumán: en esa provincia el oficialismo aventaja por casi 20 puntos al principal polo opositor, por lo que, a la hora de repartir las cuatro bancas para Diputado Nacional en juego, un total de tres quedarían a favor de los kirchneristas y sólo una en manos de la UCR y sus aliados; vale decir, el PJ en Tucumán es repudiado por más de la mitad de los electores, pero aún así son dueños de tres cuartos de los cargos en disputa. Una oposición no tan fragmentada concentraría votos en el liderazgo opositor y los escaños parlamentarios se repartirían más equitativamente.

Tanto en Tucumán como en Jujuy y Catamarca se desarrolla un poco entusiasmante enfrentamiento entre pejotistas y uceristas, mientras que en Santiago del Estero el zamorismo –una coalición de pejotistas y uceristas que en lugar de competir entre ellos decidieron aliarse para mayor gloria de Mamón– se convierte en partido dominante, y en Salta la interna del Partido Justicialista entre Juan Manuel Urtubey y Juan Carlos Romero se lleva a cabo como si fuese un duelo entre extraños. En Catamarca y en Jujuy el voto ultraizquierdista, fragmentado como está ahora, no sirve para nada, por tanto si todo ese caudal se transfiriera a la principal fuerza opositora, el PJ de seguro caería abatido. Como esa transferencia no ha ocurrido –y, difícilmente, tampoco ocurra– entonces el oficialismo todavía está con vida y con esperanzas de ganar la mayor cantidad de curules posibles. Esto es un caso típico de cómo la izquierda termina siendo funcional a un régimen nefasto como el kirchnerismo, pues en el cálculo político que ellos hacen entienden que sería más grave perder a una fuerza que subvierte los valores occidentales y cristianos que concretar las vindicaciones laborales que plantean. Es decir, entre ayudar al trabajador o permitir que los aberrosexuales consigan subsidios por tener el ano dilatado, la ultraizquierda opta por lo segundo. De allí que no tengan ningún interés en cancelar sus candidaturas que no cuentan con chances de imponerse. Por eso el FIT, el MST, el PPU y demás comparsas terminan siendo funcionales al kirchnerismo.

De todos modos no hay que obviar el hecho del préstamo de votos a la ultraizquierda. Es muy probable que el éxito electoral de este sector se deba al “voto lástima” (electores que apoyan a los ultraizquierdistas en las PASO pero que después votan otra cosa en las generales, incluyendo al oficialismo) y a un “voto castigo” que, por más que las listas del FIT y compañía no sean retiradas en octubre, migrará hacia el principal opositor para que su sufragio sea útil. Por ese motivo las fuerzas ultraizquierdistas apuntan a rapiñar cargos a nivel provincial y municipal: en Tucumán no tienen ninguna chance, mientras que en Catamarca y Santiago del Estero las posibilidades son mínimas; no obstante es probable que Jujuy se vea invadido por ultraizquierdistas de diverso tamaño y pelaje, y sea Salta la que más sufra la peste roja (pensar que Pablo López consiga la banca de Diputado Nacional es un delirio más grande que creer en los extraterrestres comunistas de los que hablaba Posadas, empero será difícil evitar que algunos concejales y diputados provinciales tiñan de rencor marxista a sus bancas).

¿Hay alguna alternativa?

Como ya apunté, en la región NOA la partidocracia bipartidista se impone (excepto en Santiago del Estero en donde se prolonga la tradición del unicato). Las terceras fuerzas son poco atractivas. Están, por un lado, los ultraizquierdistas, la peste roja cuyo análisis abarcó hasta aquí este texto, y, por el otro lado, emergen políticos que dejan mucho que desear.

En Catamarca, por ejemplo, reapareció triunfalmente Luís Barrionuevo, con un movimiento al que denominó “Frente de Tercera Posición para la Unidad Catamarqueña”, bastardeando de esa manera el concepto de tercerposicionismo ante el cual Barrionuevo tiene poco que ver.

Otros peronistas también se postularon: Bernardo García Hamilton y “Marcelo” Baik aparecieron en Tucumán afirmando ser delegados de Sergio Massa y Francisco de Narváez respectivamente, pero sus actuaciones fueron muy diferentes a la de sus referentes bonaerenses; en Santiago del Estero, Antonio Calabrese y Pedro Brue se presentaron como parte del armado nacional veneguista-duhaldista, pero no alcanzaron a juntar ni ocho mil votos; la jujeña Isolda Calsina, con la bendición de José Manuel de la Sota, fue la excepción en relación al fracaso de las listas peronistas en el NOA, de todos modos el 9,40% que logró la deja muy lejos de conseguir una banca en el Congreso de la Nación.

El PRO también intentó jugar fuerte en el NOA, pero con un discurso que mezcla consignas desarrollistas con liberales logró muy poco. En Salta apoyaron la candidatura del pejotista Romero, mientras que en Catamarca fueron detrás del ucerista Brizuela del Moral. En Santiago del Estero los macristas llamaron a no votar por el oficialismo, mientras que en Tucumán y en Jujuy pusieron la cara y los votos que obtuvieron oscilaron entre el 4% y el 8%.

Una pregunta emerge aquí: ¿dónde está la Derecha Social? En efecto, en las últimas elecciones hubo candidaturas que representaban a todo el espectro político, excepto a la Derecha Social. La única fuerza en todo el país que tibiamente asumió ese rol fue Gente en Acción (GEA), un partido que participó en las PASO de la provincia de Buenos Aires y no traspasó el umbral del 1,5%. A los de GEA se los vio hablando de Seguridad, Orden y Justicia Social, ideales que defienden prácticamente todos los pejotistas, desde Felipe Solá a Daniel Scioli, pasando por Alberto Rodríguez Saa, Jorge Capitanich y Carlos Reutemann. ¿En dónde estuvo el activismo en contra del elegebetismo, de la plutocracia, o de los mercaderes de la muerte? Sugiero que si la idea de GEA es imitar al FIT, entonces les conviene cambiar su nombre por el de “Izquierda Patriótica de los Trabajadores” (IPTRA) y dedicarse a exigir mejores jubilaciones para el pueblo y sueldos más pequeños para los gobernantes.  

Es importante destacar, por último, la participación de las fuerzas conservadoras provinciales, particularmente las tucumanas y salteñas. En Tucumán, Fuerza Republicana, el partido liderado por Ricardo Bussi, recibió setenta mil adhesiones, ubicándose por ello en la tercera posición detrás de pejotistas y uceristas. El discurso de Bussi fue rabiosamente antikirchnerista, empero su ataque al régimen se limitó a la queja en contra de la inflación, la inseguridad y la impunidad. Nada dijo en contra de la dictadura de lo políticamente correcto del Inadi, de la prepotencia de los neoimberbes de La Cámpora, de la vituperación de la memoria de los guerreros que vencieron en el Operativo Independencia, y del injusto linchamiento judicial que sufren los vencedores de las guerras en contra de la subversión, o sea Bussi se presentó como un burócrata de la partidocracia dispuesto a restarle votos a la UCR con la que coincide en lo esencial de su propuesta. De esa manera queda claro que Fuerza Republicana es hoy en día una pyme políticamente tan o más inservible que las pymes trotskistas.

En Salta, en cambio, el conservadurismo provincialista es diferente. Allí están, por un lado, los del Partido Renovador Salteño (PRS) y los del Partido Propuesta Salteña (PPS), encarnando una especie de neoconservadurismo similar al de Bussi –aunque con la particularidad de que mientras el PPS es antikirchnerista, el PRS es prokirchnerista–; sin embargo, del otro lado aparece Salta Somos Todos (SST), liderado por Alfredo Olmedo. Olmedo es un empresario exitoso, que ha optado por invertir o gastar parte de su fortuna en política, para de ese modo avanzar en la restauración de valores fundamentales que la subversión cultural viene destruyendo sistemáticamente. El olmedismo es un veteroconservadurismo de corte católico, soberanista, identitario, republicano y populista. Lamentablemente es un fenómeno circunscrito al territorio salteño, por lo que el resto del NOA –y del país– deberá padecer de los tristes espectáculos a los que la fauna política argentina nos tiene acostumbrados, incluyendo a los parásitos de la ultraizquierda. Salta, en cambio, algo de esperanza tiene.      



Hernán Solifrano (h)

martes, 13 de agosto de 2013

Sin prisiones, sin castigos, sin justicia

Esclavizadores liberados

Alicia es vecina de la ciudad de Tartagal. Ella vive allí, en una pequeña casa, junto a su madre, una hija de 16 años y una nieta de dos meses. Su padre murió de cáncer hace seis años, a su marido lo atropellaron hace cuatro, y su hijo se suicidó hace dos.

Gustavo, el joven que se quitó la vida, era adicto al paco. Por ello Alicia integra ahora un grupo de mujeres conocido como “Madres del Dolor”, que se dedica a trabajar para mantener a niños y adolescentes lejos de la tragedia de las drogas, vale decir que se dedica a trabajar para que ninguna madre tenga que sufrir la pérdida abrupta de un hijo debido a las adicciones. Sin embargo, por más pasión que este grupo le pone a lo que hacen, sus acciones no tienen demasiado éxito.

“Es muy difícil luchar contra la droga, porque ahora se instaló la idea de que los narcos tienen derechos como nosotros”, señala Alicia; y agrega convencida: “pero ellos son asesinos, los derechos son para los que hacen el bien, no para lo que hacen el mal”. Su tono de voz trasluce indignación. “La Gorda Gladys ya está de nuevo en su casa; el marido de ella le vendía paco a mi hijo, lo encerraron a él, y ella retomó el negocio hasta que hicimos que la encierren; pero ahora el Juez la soltó, no sé para qué; ¿quiere el Juez que nuestros chicos sigan muriendo?”

El “Juez” del que Alicia habla es Raúl Reynoso, máxima autoridad del Juzgado Federal de Orán, y la “Gorda Gladys” es una de las 36 personas que el magistrado, para sorpresa de los salteños, liberó recientemente.

La viga en el ojo

La excusa que Reynoso puso para justificar su decisión fue que le correspondía liberar a los detenidos para no contradecir aquellos Tratados Internacionales que bregan por la dignidad de los presos a los cuales Argentina, gracias a la reforma de la Constitución Nacional de 1994, adhiere automáticamente. El hacinamiento al que estaban sometidos los detenidos, según el Juez, viola la disposición constitucional que exige que las cárceles posean óptimas condiciones de alojamiento. La pequeñez de las celdas, la falta de asistencia médica y las carencias de higiene, de acuerdo a Reynoso, son detalles lo suficientemente relevantes como para poner en libertad a gente detenida por tenencia simple o por venta minorista de estupefacientes.

Los kirchneristas gobernantes no vacilaron en defenestrar a Reynoso. El Gobernador Juan Manuel Urtubey afirmó estar “totalmente en desacuerdo” con la decisión del Juez, mientras que Martín Martínez, el Secretario de Asuntos Penitenciarios y Políticas Criminales de la provincia de Salta, defendió el fenómeno del hacinamiento dando a entender que en la Argentina no hay una industria de los presidarios como si la hay en EEUU, y por ello aquí es aceptable que haya hasta cuatro detenidos por calabozo en lugar de uno por celda como sucede en el norte del continente. María Inés Diez, la Ministra de Justicia del gabinete de Urtubey, fue un poco más prudente a la hora de hacer declaraciones sobre la situación carcelaria de la provincia, y le recordó al Juez Reynoso que siempre es mejor transferir a un detenido a otra prisión antes que proceder a liberarlo.

El Diputado Nacional Pablo Kosiner del Frente para la Victoria dijo que lo de Reynoso es “un mensaje terrible”, aunque no aclaró hacia quien está dirigido dicho mensaje. Probablemente lo que Kosiner sostenga es que el Juez estaría operando en contra de la política antinarcotráfico del gobierno, quizás para destituirlo o ayudar a destituirlo. Rodolfo Urtubey, en plena campaña electoral, también se sumó a las críticas contra Reynoso asegurando que de haberse producido la reforma judicial que impulsó el oficialismo a principios de este año, el Juez podría ser ahora severamente juzgado por su decisión. Con una declaración de ese tenor, Urtubey dejó en claro que, de entrar al Senado de la Nación, él apoyará automáticamente a la destrucción de la división de los poderes republicanos.

Todo el kirchnerismo salteño se opuso a lo que Reynoso realizó en Orán siguiendo las normativas más elementales de la hoy sacrosanta doctrina jurídica de los Derechos Humanos. Curiosamente ninguno de esa fuerza política opinó nada acerca de las polémicas declaraciones de Claudia Román Rú: esta mujer, Secretaria de Salud Mental y Adicciones de Salta, aseguró con total soltura que los que fuman marihuana “no son adictos”, y hasta se tomó el atrevimiento de equiparar el gravísimo acto del consumo de cannabis con la chiquilinada de robarles cigarrillos a los padres cuando se es niño o adolescente.    

Drogas y narcotráfico

Lo de Román Rú es, cuanto menos, escandaloso, puesto que ocupando el cargo que ocupa es de una irresponsabilidad total decir algo como eso. Tranquilamente se la podría denunciar por violar el artículo 12 de la Ley Nacional 23.737 que castiga con prisión a quienes hacen apología de la droga, porque Román Rú no puede ignorar toda la información científica que demuestra que el uso de marihuana, lejos de ser una travesura, contribuye al desarrollo de enfermedades mentales.

De cualquier manera, más allá de la brutal defensa de la decadencia que hizo Román Rú, hay otra cosa interesante para analizar de su discurso: la distinción que hace entre cuestiones sanitarias y cuestiones judiciales (en concreto, la funcionaria dijo que al consumo de marihuana no hay que abordarlo como un problema penal sino como uno de salud).

En efecto, las drogas y el narcotráfico son dos cosas distintas. Cuando se habla de drogas se está hablando, en realidad, de una problemática sanitaria, a la que se la puede combatir con leyes que dejen en claro que el consumidor que se torna adicto es un disminuido mental que debe ser tratado como tal (todo lo contrario a como se lo está tratando hoy en día gracias a las reforma kirchnerista de la legislación sobre salud mental). En cambio cuando se habla de narcotráfico se está planteando un conflicto político que involucra a un grupo de delincuentes que se organizan burocráticamente –como una compañía– y territorialmente –como un Estado.

A los narcos, aquí en Argentina, los tratan no como a miembros de organizaciones transnacionales o sinarquías invisibles sino como a meros “traficantes de drogas”. Es decir, no se ve en el narco a un competidor del poder político con una enorme capacidad de corromper a miembros de las fuerzas de seguridad, de la aduana y de los juzgados, sino que, por el contrario, se lo percibe como a un comerciante que opta por alimentar un negocio por ahora ilegal. Por eso el verdadero problema que genera el narcotráfico se minimiza hasta invisibilizarse.

Tener el cuerpo (aún cuando es el del delito)

A Reynoso, en el fondo, se lo acusa de tener la mano blanda con el hampa. Empero ello no es tanto un tema de su estilo judicial como de su situación. Quiero decir, en todos estos  años en los que Reynoso ha estado al frente del Juzgado Federal de Orán, en él no ha sido característico el trato complaciente hacia los delincuentes. Entonces, ¿qué lo hizo cambiar los modos en los que habitualmente se desempeña? La respuesta a esa pregunta proviene del dedehachehachismo que, día a día, gana cada vez más espacio en nuestro país. Actualmente el nefasto dedehachehachismo tiene el poder suficiente como para imposibilitar la efectivización de la justicia en Argentina debido a que muchos jueces, temerosos de perder sus posiciones, ceden ante las presiones de la “corrección política”.

Benjamín Solá es un abogado salteño que ha sabido sacar provecho del dedehachehachismo. Recientemente este personaje recorrió Tartagal denunciando que las comisarías de la ciudad no tienen buena ventilación, ni espacios de recreamiento, ni buena distribución de agua potable, lo que las deja muy alejadas del cuarto del Sheraton en el cual Solá espera que los detenidos pasen sus días. Como corolario de su excursión por el norte, Solá presentó un buen número de habeas corpora para que sean puestas en libertad (aunque no exoneradas) todas las personas cuyas imputaciones revestían, según su opinión, escasa peligrosidad. Entonces Reynoso le hizo caso, y firmó la autorización para que los procesados sean liberados.    

La Fiscalía Federal de Orán ya apeló la medida. Pero es probable que la maniobra no prospere, porque hoy en día la Justicia argentina –por órdenes que bajan desde el Poder Ejecutivo nacional– espera que los jueces obren como obró Reynoso. Es que Argentina sufre de una ola abusiva de habeas corpus, un artilugio legal que proviene de la tradición del derecho anglosajón que, con su filosofía utilitarista, está colonizando al derecho nacional. Y, lamentablemente, no existe aún la reglamentación necesaria para controlar la situación (y, por lo que se ve, no existirá prontamente tampoco).

Narcopoderes  

La Gorda Gladys está de vuelta en el barrio en el que vive. Está igual que siempre. No lleva ni siquiera una pulsera en su tobillo para ser monitoreada por las autoridades. Es que todos los de la zona de Tartagal en la que vive la conocen: saben que ella vende paco. Incluso los policías. Pero nadie sabe exactamente qué hacer.

Muchos vecinos señalan que la Gorda Gladys, cada vez que hay elecciones, camina por el barrio acompañando a los enviados del Frente para la Victoria. También en esos días en los que se vota suele pararse en las cercanías de las escuelas, desde donde ayuda a coordinar la entrega de sobres cerrados con una boleta adentro a cambio de una bolsa con alimentos o con “golosinas”.

Todos en Tartagal saben de las actividades de la Gorda Gladys, del mismo modo en que todos en Joaquín V. González saben que Luís Arturo Cifre es un delincuente. A Cifre, los gonzaleños lo votaron para envestirlo como concejal de la ciudad. En 2011 su rostro estaba en muchos de los muros de la ciudad, sonriendo con una sonrisa triunfadora. Sin embargo Cifre dejó de sonreír cuando el propio Raúl Reynoso pidió su detención: es que el concejal tenía una enorme cantidad de cocaína en los galpones de su propiedad en donde acopiaba carbón que exportaba a Europa.

Cifre, tras 21 meses de detención, fue puesto en libertad finalmente a mediados de julio gracias a un habeas corpus. Ahora el narcoconcejal ya no duerme en la celda, pero sigue estando procesado. La estadía de este sujeto en prisión empezó como un calvario, siendo obligado a dormir en colchones sobre el piso y a padecer de los síntomas del estrés que cualquiera en una situación similar padecería. Pero, con el tiempo, se fue acostumbrando, puso televisión en la celda, algunos muebles aquí, algunos adornos allá, y aquel que pedía el voto para Juan Manuel Urtubey y Cristina Kirchner pasó a ser un Pablo Escobar cualquiera.

A Cifre lo sacó de la cárcel un habeas corpus, del mismo modo que el mismo artilugio legal sacó de la cárcel a Néstor Omar Brzezisnki (un hombre que fue candidato a Intendente de Hipólito Yrigoyen por la lista kirchnerista de Walter Wayar, y al que atraparon con 50 kilos de cocaína en su domicilio) y a Ulises Guillermo Durán (un funcionario de la Municipalidad de Salta que alquilaba una casa en San Lorenzo en la que encontraron media centena de plantines de marihuana).

El Juez Reynoso apuntó que su juzgado maneja la abultadísima cifra de 20.000 causas penales. Y el Juez señaló también que hay cerca de 200 detenidos vinculados a esas causas, o sea algo así como el 1% del total de encauzados. A la lentitud en la lucha contra el narcotráfico parece acompañarla la falta de seriedad.

En otros países pesa la pena de muerte para los culpables de actos de narcotráfico. Y en la lista de esos países no sólo está China, Corea del Norte, Cuba, Zimbabwe, Indonesia, Singapur, Malasia, Irán o Siria, es decir países bajo regímenes islámicos o comunistas, sino también EEUU, país tan demócrata como el nuestro que quizás podrá tener a algún Cifre –aunque más sofisticado– pero que difícilmente engendre a su propia Gorda Gladys.     




Pablo Ulises Soria

domingo, 4 de agosto de 2013

Cristina Kirchner se ríe de los coyas

Traigan indios para la foto

Desde que empezaron a organizarse cacerolazos en la Argentina, la imagen pública de Cristina Fernández de Kirchner ha ido tornándose cada vez más negativa. Ello significa que la gente ha dejado de confiar en ella. Para revertir esta situación, los asesores de la Presidente le aconsejaron que se muestre más cercana a los débiles, indefensos y/o inocentes, puesto que el relato kirchnerista sostiene que, mientras desde el gobierno se trabaja solidariamente para lograr la igualdad entre el carenciado y el opulento, la gente que participa de los cacerolazos no son más que una banda de egoístas que se niegan a que se reduzcan las brechas entre ricos y pobres.

De allí que este año se la vio a la Presidente mostrando fotos de sus perros, hablando con chicos que padecen el síndrome de Down o reuniéndose con niños. Todas estrategias para humanizarse: el mensaje que manda es que a ella no le importan quienes se quejan de que sus salarios se han pauperizado, sino que su tiempo es para todas esas maravillosas criaturas que para sobrevivir necesitan del amor incondicional de una madre sacrificada.

Para hacer funcionar esa idea, los asesores de Kirchner no tuvieron mejor idea que la de armar un montaje en el que un niño de blondos cabellos y rosadas mejillas –que, según se supo después, es hijo de un camporista– rezongaba en YouTube porque no podía ver en vivo al hada madrina que aparece siempre en la televisión, sólo para recibir una invitación de Casa Rosada unos días después y poder así cumplir con su sueño infantil. Toda esa farsa fue fustigada duramente. En las redes sociales lo que más se señaló fue que el encantador niñito (al igual que los otros niños a los que también usaron para armar el encuentro) era un fiel exponente de la pulcra raza aria, al que se le satisfizo su deseo gracias a que sus padres se valieron de la tecnología a la que tienen acceso por los ingresos que poseen. O sea para sacarse de encima la acusación de que sólo le importa beneficiar a los suyos, la Presidente terminó besando a un niño que por su color de piel, su nivel socioeconómico y su educación es difícil percibirlo como parte de la otredad que reclama atención tras centurias de ninguneo.  

Para corregir ese traspié, los asesores de Kirchner juzgaron positivo apelar a los clichés demagógicos más evidentes. Así fue como al producirse la inauguración de la tercera muestra de Tecnópolis, se pudo ver a la Presidente junto a un nutrido grupo de niños jujeños, muchos de los cuales se vistieron según la usanza del campesinado puneño. Chiquillos con ponchos y sombreritos junto a máquinas de alta complejidad: esa es, para el kirchnerismo, la síntesis de lo que ellos llaman “inclusión”. Curioso: en Río Negro, hace unos meses atrás, un grupo de gente con la piel igual de bronceada que la de los coyitas –vestidos con camisetas de equipos de fútbol y con gorras del Frente para la Victoriase hicieron su propio Tecnópolis saqueando electrodomésticos a diestra y siniestra, sin embargo el gobierno se negó a juzgar a ese evento como un mágico momento de inclusión, allende el hecho de que los componentes de los episodios formalmente eran, en esencia, los mismos.

El Buen Salvaje

Lo más destacado de la última inauguración de Tecnópolis fue el poema que recitó Eyen Quispe, uno de los niños empleados para levantarle la imagen a Cristina Kirchner. Por un lapso cercano a los dos minutos y medio, el pequeño Eyen pronunció muy correctamente los versos de “No te rías de un coya” de Fortunato Ramos. La reacción ante ello, al menos para mi, resultó un tanto desconcertante.

Mucha gente aseguró haberse conmovido con el poema, cosa que no es extraña puesto que la obra de Ramos busca ese efecto. Empero muchos también vieron en el recitado y en el poema un acto de vindicación al gobierno kirchnerista. No sé exactamente en que año fue escrito “No te rías de un coya”, pero doy fe de que tiene, al menos, dos décadas de existencia. Su valor literario es –como afirma Reynaldo Castro– dudoso, pues, con el abuso de regionalismo, resulta deliberadamente pintorequista. Lo peor del poema es la posición del enunciador: no se trata de un coya contándonos su vida, se trata de alguien diciéndole a quienes no son coyas que respeten al inadaptado (las cuatro primeras estrofas describen a un coya que no sabe cruzar las calles, que viste abrigo aunque haga calor, que hiede, etc) pues se trata de un ser incapaz de hacer daño (las últimas cuatro estrofas presentan a los coyas como solidarios, honestos y patriotas). El coya construido por Ramos parece plagiado de la ficción del Buen Salvaje con la que Jean-Jacques Rousseau intentaba destruir a la Iglesia Católica.  

“Ornapos” en tierras indias

A los turistas de la Quebrada les encanta oír el poema que recitó Eyen. En Tilcara, Humahuaca y ciudades similares la escena que quedó filmada en Tecnópolis se suele repetir varias veces por día, especialmente durante la temporada alta, pues sobran los niños que cambian monedas por versos. Diferente es la reacción de los mismos turistas ante los poemas de Domingo Zerpa. Un poema muy famoso de Zerpa es “Los arriendos”, cuyas últimas cuatro estrofas dicen:

Ayer, por la tarde,
llegaron al rancho,
con botas lustrosas
y espuelas de plata;
a mi caschicito,
que salió a torearlos,
de cuatro balazos
tiráronle antarca.

Apenas me pude
reponer del susto,
cuando me gritaron:
—¡Coya mala traza,
pagá los arriendos
si no quieres verte
más pobre que el diablo
que perdió las astas!

Y como temblando
yo les contestase:
—Perdón, por ahora,
me encuentro sin plata,
sin otros centavos
que estos brazos fuertes
que pueden servirles
para cualquier changa...

Los hombres de botas,
sin oír mis ruegos,
en cuatro minutos
quemaron mi casa...
Señor tata cura,
déme unos remedios
para estos guascazos
que tengo en la cara.

El coya de Zerpa no es el que bajó del cerro, sino el que vive allá pero sometido a la pobreza que le dispensa el que vive en la ciudad. Puede ser que el coya de Zerpa sea igual de honesto, solidario y patriota que el de Ramos, pero también es igual de explotado y marginado que el toba al que, en la Formosa de hoy, hambrean y apalean por negarse a entregar las tierras en las que habitan.

El problema del coya zerpiano es que, a diferencia del ramiano, no parece ser un “ornapo”. Tal vez si se olvidara de exigir ser respetado como sujeto de derecho y se regalara a la industria del turismo y del entretenimiento, si dejara de percibirse como un argentino indio y pasara a percibirse como un indio argentino, podría ser adoptado como mascota del kirchnerismo y recibir dinero en lugar de palazos.

Los Andes en la selva y la Biblia junto al calefón

Como el poema de Ramos en boca del niño Quispe disparó la condescendencia masiva en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, los directores de la campaña electoral del Frente para la Victoria le pidieron a Cristina Kirchner que visite Jujuy para seguir alimentando el fuego que, de casualidad, se inició. Tranquilamente un purrete del tercer cordón del Conurbano, dueño del mismo tono de piel y –probablemente– de las mismas carencias que Eyen Quispe, podría haber ido a Tecnópolis y recitar un poema, pero ello hubiese significado prescindir del elemento exotista que contribuye a generar la impresión de que más allá de los camporistas hay gente que goza de bienestar gracias a la acción de gobierno. Dicho de otro modo, un niñito conurbanense no transmite la misma inocencia e indefensión que un coyita, pues a él, gracias a su cercanía con la Metrópolis, se lo cree más capaz de gozar de sus derechos, aún cuando sólo le interese ir a la escuela porque le dan de comer y aún cuando sus hermanos más grandes se empadronaron para votar siendo menores de 18, ya que les prometieron un celular nuevo por poner en una urna una boleta celeste.  

La necesidad de que Martín Insaurralde derrote a Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires, llevó a Cristina Kirchner a visitar Jujuy el primero de agosto. Es cuestionable, pero es así. Quizás el PJ de Salta precisaba de la Presidente para hacer que crezca la intención de voto de Rodolfo Urtubey y Evita Isa, pero en Jujuy ya está todo cocinado. Salvo que suceda algo extraordinario, el PJ local se quedará con una de las tres bancas para Diputados Nacionales que se disputan en las próximas elecciones, y peleará con amplia ventaja por una segunda banca contra el ucerismo (que también tiene una banca asegurada) y tal vez contra el Frente Primero Jujuy (que promueve la candidatura de Isolda Calsina como Diputada Nacional en primer término, mujer que cuenta con el apoyo de José Manuel de la Sota y de Gerónimo Venegas).  

Cristina Kirchner, mientras violaba la veda electoral impuesta al gobierno, dio una clase magistral de demagogia en Jujuy. En el departamento San Pedro, en la sede del Ingenio La Esperanza, se la vio participando de un ritual de homenaje a la Pachamama para dar paso a la “apertura simbólica de la zafra”, algo que viene con retraso (ya que la zafra en ese ingenio comenzó hace más de veinte días) y que resulta un tanto insólito (a las zafras normalmente se las bendice con una misa católica). A muchos se les habrá pasado, pero a los jujeños no: lo de hacerle ofrendas a la Pachamama es una costumbre andina, sin embargo San Pedro no se encuentra en los Andes. Esto, expresado por intermedio de una analogía, sería como realizar la Fiesta Nacional de la Olivicultura en Corrientes o la Fiesta Nacional de la Yerba Mate en San Juan: probablemente lo correntinos coman aceitunas y los sanjuaninos tomen mate, pero esos productos no son propios de donde viven.

El momento en que la Presidente Cristina Kirchner y el Gobernador Eduardo Fellner se arrodillaron para arrojar hojas de coca, bebidas espirituosas y legumbres en un pozo fue un poco embarazoso, porque ninguno de los dos sabía exactamente qué es lo que se tenía que hacer. Esto, recurriendo nuevamente a una analogía, sería como ir a una misa sin ser cristiano y que el cura lo invite a uno a consagrar hostias. Una actitud verdaderamente respetuosa hubiese sido la de simplemente presenciar la corpachada sin intervenir en ella, dado que se trata de un ritual propio de los indios y de su descendencia, y por tanto no pertenece más que a la etnia que lo inventó. Si la Pachamama pasase a nacionalizarse, se introduciría el paganismo como fiesta cívica, lo que a la larga resultaría tan vacuo como cualquier feriado nacional en el que en lugar de rendirle tributo a los héroes de la Patria, se aprovecha para hacer una escapada turística o dormir la resaca hasta el mediodía.

Las palabras de Ella

El discurso que dio la Presidente fue espeluznante, pues, hablando de la reactivación económica, terminó dejando en evidencia el mesianismo que profesa provocado por sus delirios de grandeza.

Cristina Kirchner dijo que lo admirable de los jujeños es su autoestima, la cual, según afirmó con total convicción, proviene de los incas, pues se encuentra en el ADN de los locales. De más está decir que en Jujuy hay jujeños muy jujeños que no tienen ni una gota de sangre inca en el cuerpo. Asombra un poco que esta señora, para hablar de la identidad, utilice expresiones biologicistas. Los supuestos progresistas de su calaña procuran siempre sostener que el hombre es un ser completamente libre, por lo que el ADN sólo transmite “limitaciones” como enfermedades o el sexo de una persona, todo corregible mediante el procedimiento médico adecuado y el proceso educativo correcto.

Pero más allá de eso, lo molesto del discurso de Kirchner fue ese contraste entre los indios y los demás argentinos que, como ella, descienden de gente que descendió desde los barcos hace un poco más de un siglo. En el imaginario cristinista, pareciera ser que los argentinos de hoy tienen sus antepasados o en los originarios sometidos por los invasores (pues fue la palabra “invasor” la que usó para referirse a los españoles) o en la masa de europeos marginados en sus países que llegaron a estas tierras huyendo del hambre producida por las inequidades del sistema industrial. Del criollo no se han producido avistajes entre las palabras de la Presidente, aún cuando el nombre y la obra del General Belgrano se repitió varias veces –supongo que como Belgrano combatió a los “invasores” de España, entonces él también debe ser un ornapo para su perspectiva.   

Cristina Kirchner no se privó de incurrir en algunas inexactitudes históricas (como al proclamar la superioridad de la astronomía inca frente a la europea, o al sostener, como popularmente se sostiene, que los jujeños quemaron sus casas al emprender la marcha hacia el sur en 1812), ni se abstuvo de utilizar estadísticas engañosas (como al asegurar que el promedio de desempleo en las regiones NOA y NEA es el más bajo del país). De cualquier modo eso son meros detalles insignificantes comparados con lo que dijo hacia el final: sin ninguna vergüenza, confesó que ella se sentía madre de todos los presentes y, para peor, también abuela de sus hijos. Eso se llama desbarrancarse: que se sienta madre de un joven de La Cámpora o de uno de GESTAR es comprensible, tiene edad para ello, ¿pero que hay de las mujeres de su misma edad o aún más viejas que ella? ¿Se siente madre de esas señoras también? ¿No hay nadie más amorosa y sabia que ella? ¿No son declaraciones como esa la prueba de que esta mujer sufre de un completo delirio de grandeza? En el cierre de su discurso, Kirchner invocó a la Virgen María y a la Pachamama. ¿Creerá ser ella un avatar de ambas figuras?

En casa de la Ñusta Ilegítima

Finalizado el acto en San Pedro, la comitiva presidencial tenía planeado trasladarse a Coronel Moldes para inaugurar un gasoducto. Sin embargo hicieron una escala en San Salvador de Jujuy para reunirse con gente de la Organización Barrial Tupac Amaru. El desvío sugiere la debilidad del kirchnerismo y la fortaleza de Milagro Sala. Y a ello lo comprueba el discurso que Cristina Kirchner pronunció frente a los tupaqueros: empezó hablándoles sobre “parir” el futuro (quizás para prolongar su autodesignación no sólo como Madre de la Patria, sino como Señora de la Tierra), pero terminó repitiendo lo que había dicho ese mismo día con respecto a la desindustrialización neoliberal de la década de 1990 y con respecto a la importancia de salvar de la quiebra al Ingenio La Esperanza. No hubo ninguna referencia a la obra reciente de la Tupac, ningún elogio al trabajo socialmente transformador del milagrismo, probablemente porque la Presidente no está enterada de lo que Sala y su pandilla andan haciendo últimamente.

Ante la Ñusta Ilegítima, Cristina Kirchner saludó, recicló el discurso que ya había dado, y partió hacia Salta. Lo que se dice una visita de compromiso.

Lo que la Pacha nos da, la Mama nos los quita

Al ver a Cristina Kirchner “alimentando” a la tierra, a más de uno se le ocurrió empujarla en el pozo, pero la custodia lamentablemente no lo permitió. Alguien, antes de ser apartado del acto y molido a golpes, le gritó a la Presidente que si tanto quiere a la Madre Tierra entonces que le ofrende el Rolex de oro y la cartera Louis Vuitton que ostenta. Y, al verla haciendo circo de rodillas, más de uno deseó que la tierra se lo tragase a él para dejar de sufrir con esos espectáculos chabacanos. Por suerte, Jujuy todavía no sufrió ningún sismo poderoso: se temió que la tierra, al comer de una mano tan ponzoñosa como la de Kirchner, sufriese una indigestión.

La pregunta es: “¿qué más hará la Presidente ahora que se encuentra de campaña?” Lo de ir a rendirle culto a la tierra es hipócrita, pues no puede uno exhibir un auténtico respeto por la naturaleza y, al mismo tiempo, avalar y facilitar la presencia de las multinacionales Monsanto, Xstrata, Barrick Gold y Chevron, empresas gigantescas acusadas en diversas partes del mundo de ocasionar tremendos daños ambientales.  

La actitud pachamamista de Kirchner es tan falsa como su amistad con el Papa Francisco, a quien despreció reiteradamente cuando era Arzobispo de Buenos Aires y ahora resulta admirar como a un sabio. El hambre de votos y su necesidad de protección espiritual tal vez la lleve próximamente a matar gallinas con los umbandas, a reunirse con espiritistas para invocar a su marido muerto, y a acampar en el Uritorco para ganar el apoyo de los extraterrestres. Y lo peor es que ello sucederá a la vista de todos, para que sea juzgado por la mayoría como una celebración de la diversidad cultural cuando no es más que una vil patraña para lograr no perder las tierras, las miles y miles de hectáreas, que compró junto a su familia a precio vil. Porque más que nadie en este país merece la cárcel como esta señora que, de tan “alegre”, se ríe a carcajadas de nosotros.



Francisco Vergalito