La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

sábado, 1 de junio de 2013

La ciudad aterrorizada

Atroz inseguridad

Mayo fue un mes consternante para la ciudadanía de San Pedro de Jujuy. Dos hechos delictivos crisparon el clima social de la ciudad.

El primero de ellos, el más trágico, ocurrió cuando un joven fue asesinado en el barrio 14 de Abril por dos ex-convictos llegados de San Salvador de Jujuy para robarle su motocicleta. En efecto, en horas de la tarde del 4 de mayo, Iván Torres (25) se encontraba en la zapatería en la que trabajaba cuando dos delincuentes lo abordaron en el interior del local, lo golpearon y le quitaron las llaves de su rodado. Torres –en compañía de un hermano y su amigo– salió detrás de los malvivientes, logró entorpecer su huida, pero terminó siendo fatalmente baleado por uno de los maleantes.

El episodio desencadenó la reacción de los vecinos sampedreños, quienes organizaron marchas para solicitar el esclarecimiento del hecho y para pedir mejorar el sistema de seguridad del municipio. A causa de la presión social, el Comisario Francisco Soletta, un par de semanas después, se vio obligado a admitir que la policía de San Pedro carece de personal e insumos suficientes como para cubrir toda el área de la ciudad. Además reconoció que el consumo de drogas peligrosas entre los sampedreños es particularmente preocupante y que su fuerza no puede hacer demasiado para controlarlo.

La cautiva que dejó de serlo

Varios días antes de la confesión de Soletta, San Pedro había recibido horrorizada la noticia de una joven de la localidad que había escapado de un prostíbulo situado en el área de El Bananal.

Todo indica que, el 19 de marzo pasado, las hermanas Mariana (19) y Adriana (13) Suárez acompañaron voluntariamente a un vecino que les ofreció trabajo en la zona de Yuto. Ahora bien dadas las particularidades de este caso, no existe certeza sobre nada de lo que ocurrió después. Según el testimonio de Mariana –la joven que escapó del prostíbulo y retornó a su hogar– el vecino habría convencido a las hermanas para ir hacia el norte del Ramal jujeño para incorporarse a la cosecha de tomates; una vez allí habrían sido sujetadas en contra de su voluntad, hambreadas, obligadas a realizar tareas domésticas y sexualmente abusadas durante varias semanas por los peones rurales que trabajaban en la zona.

Probablemente el relato de la joven sea cierto, pero es también probable que no lo sea enteramente. Es decir, dado que todo se reduce a una cuestión testimonial, resulta casi imposible confirmar todas las declaraciones. Lo que intento señalar es que así como la narración del secuestro puede ser cierta, también puede ser cierto que a la joven le hayan informado desde el principio que iba a ser llevada a El Bananal para ejercer la prostitución, arrepintiéndose luego de haber escogido el prestarse para el desarrollo de esa práctica, lo que habría motivado su huida del lugar. Tanto lo del engaño como lo del arrepentimiento son hipótesis igualmente plausibles y no completamente corroborables.

De cualquier manera resulta ahora muy difícil saber qué paso en realidad, pues la familia de Mariana Suárez está siendo asesorada por ciertas ONGs que, por lo visto, les aconsejan victimizarse, construyendo así un relato en donde todo empieza a verse afectado por un halo de inverosimilitud, pero en el que queda en claro la pobreza que lacera sus vidas y el aparente desinterés de las autoridades por ofrecerles seguridad a las personas más vulnerables.

El hembrismo como obstáculo

Lo curioso es el modo en que se mediatizó el caso de las hermanas Suárez. Mariana Suárez reapareció, pero lamentablemente no lo ha hecho aún su hermana menor. Se barajan varias hipótesis sobre su paradero, siendo la más fuerte la que indica una posible salida de la niña hacia Bolivia (hay que recordar que tanto el dueño de la finca en donde funcionaba el prostíbulo, como la mayoría de los detenidos acusados de proxenetismo y el grueso de los clientes que visitaban el lugar son de nacionalidad boliviana). Esto alimenta la paranoia que manipulan los grupúsculos sinárquicos hembristas de San Pedro.

Penosamente la pequeña Adriana se encuentra en las garras de la incertidumbre. Más allá del peligro de la explotación sexual o laboral que denuncian las hembristas, esa niña corre el riesgo de devenir narcomula o, peor aún, fuente de órganos listos para ser traficados. Basta un comprador dispuesto a desembolsar una alta cifra para que Adriana abandone para siempre los prostíbulos. La campaña hembrista para recuperar a Adriana debería apuntar en esa dirección, porque si bien el robo de órganos es poco frecuente, éste es un delito que existe.

Y esto es quizás lo que más requiere de discusión. Porque las sinarquías hembristas, por una cuestión ideológica, convierten estos casos en batallas dentro de las guerras contra los ejércitos de machistas recalcitrantes –los cuales, desde hace siglos según su opinión, estarían llevando a cabo una campaña en contra de las mujeres con el objetivo de humillarlas, maltratarlas y esclavizarlas para mantener vigente el orden mundial falocéntrico. Ante invenciones de este tipo, la realidad, como era de esperarse, se diluye, y la Justicia se obstaculiza.

A lo que voy es que la perniciosa influencia contemporánea de las hembristas hace que todo caso en donde haya desaparecido una mujer se convierta en un episodio en el que están involucrados proxenetas. Vale decir lo que las hembristas hacen es “sexualizar” las desapariciones (del mismo modo en que en este país, durante el segundo lustro de la década de 1970, a las desapariciones se las politizaba).

Al sexualizar la desaparición el género masculino es presentado como un género despreciable al que le urge ser castrado. Al desexualizarlo, en cambio, sale a la luz la verdadera inseguridad que acecha a la gente decente de nuestro país. Quiero decir, el ver las cosas desde una perspectiva realista facilita la comprensión de lo que verdaderamente nos está sucediendo, lo que simplifica el diseño de estrategias para protegernos de aquello que nos amenaza.

Para un enfoque realista sobre la desaparición de Adriana Suárez sirve, por ejemplo, pensar en los delincuentes que la retienen como seres humanos y no como bestias machistas que sólo gastan su tiempo en pensar las diversas maneras de torturar a mujeres inocentes (que es la versión que de estos personajes dan las hembristas). Así se podrá ver que resulta menos conflictivo para un delincuente liberar a la joven buscada y alejarse de donde está, que llevársela consigo y arrastrar el problema a su nuevo aguantadero. Si la niña está en un prostíbulo del norte de Salta, no es tan complicado para la policía encontrarla, ya que ésta probablemente sepa de todos y cada uno de esos lugares y pueda acercarse a comprobar si la niña está o no allí. Por ello la hipótesis sobre la huida a Bolivia es la más fuerte (la otra hipótesis igual de fuerte es que ya haya reaparecido pero, por alguna causa obscura, la noticia no haya llegado a las autoridades). Y si la niña está allá en Bolivia y no aquí en Argentina, el riesgo de devenir víctima del tráfico de órganos es altísimo. Y las víctimas de ese delito no son exclusivamente las mujeres. Por ello es tan importante relanzar la campaña para dar con el paradero de Adriana Suárez, restituyendo a la niña a su hogar y ganándole de paso la batalla cultural a las delirantes, mezquinas y malintencionadas hembristas.

Secuestros inexplicables

Lo que remató el pánico en San Pedro fueron los insólitos casos de secuestros de niños denunciados en la última quincena. Esto si requiere de un análisis verdaderamente profundo y de una interpretación realmente adecuada.

Hay denuncias sobre varios episodios extraños. El primero de ellos lo habría padecido un menor de 11 años, de sexo masculino, que fue presuntamente secuestrado en las inmediaciones de la Escuela Nº 217 “Aeronáutica Argentina” por dos hombres –que se desplazaban en un vehículo ya supuestamente identificado–, y que fue liberado al poco tiempo en la zona de San Lucas. El segundo secuestro denunciado involucra a otro menor, también de sexo masculino, que, en las inmediaciones del Club Sociedad Tiro y Gimnasia, fue abordado de manera similar a la descrita anteriormente y fue liberado en las cercanías del Club Atlético San Pedro. Ambos casos están siendo investigados por la Fiscalía Nº 10 de San Pedro.

La Fiscalía, a su vez, ha decidido no proseguir con la investigación de otras denuncias recibidas. Una de ellas tiene como protagonista a un niño, de 11 años y de sexo masculino, que mantuvo un peculiar diálogo con un remisero que pretendía persuadirlo para que suba a su auto diciéndole que sus padres lo habían enviado a buscarlo, cosa que el niño descreyó y lo motivó a telefonear a sus progenitores para desechar la versión del desconocido. Probablemente esto no sea más que una confusión por parte del trabajador que desembocó en un momento de nerviosismo para el niño y sus padres. 

Pero la denuncia que llama la atención poderosamente es aquella que habla sobre una niña que, dirigiéndose a la Escuela Nº 201 “Salvador Canuto Martínez”, fue interceptada por una camioneta negra de la que se bajó un hombre –cuyo rostro estaba cubierto por un pasamontañas– que la introdujo al vehículo y se la llevó consigo a toda prisa. Esta denuncia cuenta con un número considerable de testigos, pero la Fiscalía la descartó después de que se presentó en el establecimiento educativo y realizó un escrutinio de resultado negativo con todos los padres del alumnado para identificar a la menor desaparecida.

La pregunta es: “¿quién está detrás de estos raros sucesos?” Por ahora no se puede más que especular, pero aún así es factible hacerlo dentro de un marco de posibilidades verosímiles. Será necesario entonces preguntar: “¿quién se beneficia con los secuestros o simulacros de secuestros de menores en San Pedro?” Descartando a una red de trata o tráfico de personas –debido a que no es convincente el hecho de que procedan delinquiendo a plena luz del día en lugares públicos y luego se arrepientan extrañamente–, hay que explorar otras opciones.

Se puede pensar, en primer lugar, que los secuestradores serían algún tipo de vándalos que han llevado lo suyo a niveles exagerados. Mientras otros andan pintando paredes o rompiendo el alambrado público, estos vándalos montarían escenas de secuestro para alterar a la sociedad sampedreña por razones vinculadas a sus desvaríos psicológicos.  

Otra posibilidad es que haya algún tipo de trama política detrás. Considerando que este año es un año de elecciones, los secuestros estarían apareciendo en el escenario municipal o bien para manchar la gestión del oficialismo en materia de seguridad o bien para inventar un mal que luego –gracias a las acciones positivas de los que controlan el poder– quedaría completamente erradicado.

Una tercera opción sería la de las hembristas. En efecto, estas organizaciones bien podrían estar sembrando el pánico para conseguir mayor eco para sus causas. La idea poco creíble de que hay dando vueltas vehículos que transportan a personas dispuestas a hacer secuestros súbitos y azarosos es la piedra basal del discurso social hembrista de la actualidad. Es por ello que esta hipótesis, más que las otras, debe ser revisada a fondo y en primer lugar.  



Ángela Micaela Palomo

6 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con el artículo. El cruento asesinato del joven Torres conmovió y preocupó a la gente de San Pedro, y las hembristas -cínicamente- aprovecharon el clima crispado y empezaron a operar para llevar agua a su molino.
    La chiquita que muchos vieron ser secuestrada por un tipo de pasamontañas bien podría tratarse de la hija, hermana o sobrina de alguna de estas piruchas que montaron la escena (no nos olvidemos que entre las hembristas abundan las mujeres vinculadas al mundo del teatro).
    El asesinato de Torres es una tragedia, la desaparición de Adriana Suárez es una pena, pero los secuestros son una tomadura de pelo.

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  2. Hola, yo no estoy de acuerdo con este articulo, realmente me da pena este blog por sus publicaciones que no solo son denigrantes hacia la mujer sino también son ejemplo de un pensamiento fascista y retrograda. No se quien escribe este blog, me gustaría alguna vez discutir y debatir al respecto de esto. Siempre los sectores mas reaccionarios han atacado sin tregua al movimiento de mujeres (que no es hembrista para tu informacion, sino que lo compone un amplio conjunto de mujeres de diversos pensamientos unidas por su condicion de mujer)y en particular a la Casa de la Mujer,(que tampoco es una ONG sino una organización social que lucha en contra de la violencia de genero de todo tipo, incluyendo la violencia simbolica y literal en el lenguaje, como se expresa en este articulo. Esta nota solo destila ODIO, hacia las mujeres y hacia el movimiento de mujeres. No tiene argumentos y solo dice falacias. La sociedad jujeña tiene interiorizado un matriz patriarcal muy fuerte, el cual todas las mujeres debemos enfrentar día a día para lograr un verdadero cambio cultural, que luego se exprese en los distintos ámbitos de la sociedad. La trata es una problemática seria, grave y real, que sucede en nuestra provincia. Sus intentos de querer ocultarla al hablar de trafico de órganos, etc (que también es una problemática seria)y atacar directamente a las organizaciones que ayudan a las victimas es la muestra de como estos sectores reaccionan al instante con ODIO porque en realidad no quieren enfrentar la trata y solo son funcionales a aquellas instituciones( justicia, estado, gobierno, etc) que bancan las redes de trata y esta mafia en Jujuy. Esta gente es la que le quiere tomar el pelo al pueblo de Jujuy, Y NO LAS ORGANIZACIONES DE MUJERES que con fundamentos verdaderos salen a reclamar y a exigir justicia cuando desaparece una joven. Saludos al pueblo y a las mujeres de Jujuy (no a ustedes) que por suerte sabe quien les miente y quien no.

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    1. Yo creo que las hembristas (yo prefiero llamarlas feminazis) son parte del problema no de la solución.

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    2. Juajajuaja ¿Qué te pasha hembrista? ¿Eshtash nerviosha?

      Me gusta el artículo porque con el simple ejercicio de la lógica y del sentido común pone en evidencia las truchadas que pasan en San Pedro. Es fácil manipular a las personas cuando están atemorizadas (porque el miedo las hace hacer cualquier cosa para ponerse a salvo), pero una vez que se supera el miedo se ven las cosas como son. Alguien tiene que decir la verdad alguna vez, aunque sea más lucrativo lo de pensar que hay "una campaña en contra de las mujeres con el objetivo de humillarlas, maltratarlas y esclavizarlas para mantener vigente el orden mundial falocéntrico".

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  3. Yo disfruto mucho de los textos policiales de Angi, es como una Sherlock Holmes.
    Lo que si creo que es necesario es que estas piezas también contribuyan a poner las palabras en su lugar. Por ejemplo una cosa es el secuestro y otra cosa es el rapto. Al hablar de estas mujeres que supuestamente son capturadas en la vía pública para violarlas después se tendría que usar la palabra "rapto".
    Y también creo que la palabra "femicida" es absurda existiendo la palabra "uxoricida".
    Para las hembristas (que no son feministas sino que son la versión mujer del machista) existen raptores y uxoricidas en todos lados, no secuestradores y femicidas.

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  4. Al final apareció la chica Suarez. Sana y salva.

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