La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

domingo, 16 de junio de 2013

La salteñidad asaltada

Saltando al vacío

La Plaza 9 de Julio es uno de los mayores orgullos que tiene la ciudad de Salta. El 16 de Abril de 1582 el colonizador Hernando de Lerma fundó en ese sitio la urbe que, con el tiempo, sería conocida como “La Linda” –por tanto se puede afirmar que la salteñidad emana concéntricamente desde ese punto neurálgico desde hace por lo menos unos 431 años. La plaza adquirió su actual nombre en 1884, el cual se impuso para de alguna manera coronar todo el trabajo de hermoseamiento que en las décadas anteriores se había llevado a cabo, cambiándole su fisonomía de manera radical para pasar de ser una suerte de amplio estacionamiento a devenir un razonado jardín.

Lo que más fascina de ese espacio público no es la prodigiosa flora, las pintorescas fuentes o las estupendas estatuas, sino sus alrededores. En efecto, lo que el observador puede ver en los edificios que rodean a la Plaza 9 de Julio es la poderosa huella de la época colonial, algo que lo hace sentir a uno que está en lugar diferente de la Argentina. La Catedral Basílica de Salta y Santuario del Señor y la Virgen del Milagro y el Cabildo son lo más significativo del paisaje arquitectónico de la zona, junto a la Plazoleta IV Siglos (en donde se encuentra la estatua del Virrey Francisco Álvarez de Toledo).

Llaman la atención los nombres de las calles que rodean a la plaza: Bartolomé Mitre, Batalla de Caseros de 1852, Facundo de Zuviría y Reino de España. Salvo por la última, las otras tres tienen por particularidad remitir a personajes o eventos que poco aprecio demostraron ante la hispanidad que Salta encarna con tanta vivacidad, contrastando así con la identidad salteña más profunda pero conciliándola al mismo tiempo con los claroscuros de la historia nacional.

Lo insólito es que a ese viejo gesto conciliador el propio Gobernador Juan Manuel Urtubey haya solicitado demolerlo, proponiendo el cambio de denominación de al menos tres de esas calles (Mitre, Caseros y España) por no estar vinculadas a la idea que él tiene de lo salteño. ¡España nada tiene que ver con Salta! ¡Eso fue lo que Urtubey dijo!

Por supuesto que este salteño de doble piel que gobierna a la provincia no pronunció ni una palabra ante el inminente rebautizamiento de la Avenida Fortín Tuscal de Velarde, nombre que hace referencia a una agrupación gaucha que lleva más de seis décadas de existencia y que es famosa por el trabajo social que desde hace años desarrollan en los barrios de la zona en la que tienen su sede oficial. A dicha avenida pretenden llamarla, lamentablemente, “Néstor Kirchner”. ¿El finado Hombre de las Bóvedas es más salteño que la Madre Patria? ¿Eso piensa Urtubey?

Tergiversando a la identidad

Pero Urtubey no busca destruir el destino manifiesto de lo salteño avalando renombramientos y sustituciones de monumentos, también intenta hacerlo a través de la promoción de la desidia, el despilfarro y la entrega de lo propio.  

Del deplorable estado actual de la Plaza 9 de Julio prefiero no hablar para que mis ojos no se llenen de lágrimas de pena, así que mencionaré como ejemplo de la desidia la frágil imagen de la Basílica Menor de San Francisco y el preocupante abandono del Parque San Martín. Esos dos lugares deberían movilizar masivamente a los salteños a presionar a sus gobernantes para que los rescaten de su tétrico presente.

Ahora bien, con respecto al despilfarro es obligado citar la última aventura que el Gobernador Juan Manuel Urtubey y el Intendente Miguel Ángel Isa protagonizaron en EEUU. En plena época de blanqueo de capitales, los dos mandatarios más importantes de Salta se subieron a un avión privado y partieron rumbo al norte del continente para entrevistarse con el arquitecto tucumano de fama internacional César Pelli (por qué fueron los dos y no uno sólo es un misterio; habría que averiguar si las escalas del avión no incluyeron algún paraíso fiscal). A Pelli le ofrecieron hacer un mirador en el cerro San Bernardo y un museo en la esquina de Juramento y España.

El nuevo museo, según dicen, tendrá por objeto el albergar, entre otras cosas, a las momias de los niños de Llullaillaco, que actualmente se encuentran en el Museo de Arqueología de Alta Montaña en frente de la Plaza 9 de Julio. En la Salta que construyen Urtubey e Isa no sólo no hay espacio para los españoles que pacificaron la región, sino que además se expulsa del centro de la ciudad (y, por ende, de la fuente de la salteñidad) a la prueba más fehaciente de que los indios americanos pudieron haber gozado de la prosperidad pero eran moralmente unos bárbaros que necesitaban ser protegidos de ellos mismos. Seguramente el indio que se dibuje a partir de los relatos del aparato cultural urtubeycista será un buen salvaje que, como no podía ser de otra manera, denigra nuestro pasado glorioso –todo ello, claro, sin considerar a los indios de hoy como poseedores de igual dignidad que la de sus antepasados míticos.    

Traicionando a la Tradición

Finalmente, como ilustración de la entrega a manos privadas de lo que es de todos los salteños, no podrá faltar una referencia al proyecto que anda dando vueltas entre ciertos políticos de concederle a la Unión de Rugby de Salta (URS) un predio que se encuentra al lado del famoso Monumento a Güemes. Esto es, como mínimo, escandaloso. Y no lo es por la entrega en sí misma –pues pienso que la URS, por todo lo que le ha aportado a Salta, merece tener una sede digna en algún lugar cómodo–, lo es porque falta cada vez menos para que se cumpla el Bicentenario de la Muerte del General Güemes y no se está diciendo nada acerca de la construcción de un imponente mausoleo que honre a este héroe de la Nación.

El gobierno de Salta debe emprender la tarea de homenajear al gran Gaucho. No hacerlo es casi un acto de traición a la patria. A su vez, darle una respuesta a la URS también es importante. Yo humildemente propongo que se mude a la institución deportiva hasta la esquina de Zuviría y España, allí donde hay un supuesto Museo de Arte Contemporáneo (MAC) que no es más que una vidriera de mediocridad y falsificaciones que no merece estar tan cerca del corazón de la salteñidad. Tranquilamente se podría sacar al MAC del edificio en donde se encuentra para emplear al mismo como punto de reunión de la URS y otras organizaciones similares, y mover al mentado “museo” hacia el sur de la Avenida John F. Kennedy, hacia donde se encuentra el Aeropuerto Internacional, para subirlo a un avión y mandarlo tan alto que, cual Ícaro, derrita sus alas y caiga al vacío.  


Zaín el-Din Caballero

jueves, 6 de junio de 2013

El error de Alfredo Olmedo y el acierto de Victoria Donda

Sueños y esperanzas

Finalmente se sancionó la ley de Fecundación Artificial. Hubo una agobiante unanimidad en la Cámara de Diputados: 204 votos a favor, 1 en contra y 9 abstenciones.

Llama la atención que entre los que votaron a favor hayan diputados Pro Vida como la puntana Ivana Bianchi y el sanjuanino Héctor Tomás, y en la misma lista estén también los nombres de diputados Pro Muerte como el porteño Carlos Heller y la santafesina Alicia Ciciliani. Pero lo que más asombra es que el salteño Alfredo Olmedo (quizás el máximo defensor del concepto de Vida en el Parlamento nacional actual) haya aprobado el proyecto de ley, especialmente tras todas las modificaciones que sufrió.

La diputada ucerista bonaerense María Luisa Storani –una miembro del nefasto clan Storani– se mostró satisfecha con la actuación de la Cámara de Diputados, y aseguró, aliviada, que pese a todos los que se opusieron, la Fecundación Artificial terminó convirtiéndose en ley. Pero, ¿quiénes pudieron oponerse a algo como esto? Es decir, ¿quiénes podían verse perjudicados por la sanción de la ley? Ciertamente no las empresas que lucran ampliamente con la medicina (los médicos, las clínicas, las farmacéuticas, etc.), pues lo que la ley hace es financiar generosamente a esa industria. ¿Entonces? Al parecer Storani se refería a las Obras Sociales y Prepagas que no desean pagar por los costosos tratamientos para no verse perjudicados en su negocio –el único voto en contra del proyecto de ley, de hecho, vino de parte del peronista bonaerense Julio Ledesma, quien justificó su decisión sosteniendo que se oponía porque percibía que detrás había una embestida del gobierno en contra de las Obras Sociales de los sindicatos, y eso afectaba sus intereses como uno de los máximos responsables de la obra social del Sindicato de Empleados y Obreros de Comercio y Afines. 

Parece muy noble el oponerse a empresas que quieren juntar dinero y dejar insatisfechos a sus clientes. En esto es, por ejemplo, en donde coinciden Alfredo Olmedo y Victoria Donda: el salteño dijo que con la ley de Fecundación Artificial se le ponía un fin a quienes lucran “con el sueño de ser padres” y la bonaerense afirmó que se hacía lo propio con los que lucran “con la esperanza de quienes no pueden llegar a ser padres”. Pero entre “sueños” y “esperanzas” hay diferencias abismales. Un sueño es algo que, ontológicamente, es menos real que la esperanza. Alguien que tiene la esperanza de ser feliz está mucho más convencido que aquel que sólo tiene el sueño de serlo, pues el primero, de alguna manera, está esperando un resultado, mientras que el segundo sólo  está imaginando algo. Y aquí está la clave para entender por qué hubo tanta coincidencia entre facciones y posturas diferentes en el Congreso de la Naciónla peor lacra que integra la corporación política hizo una lectura perversa y maliciosa de un proyecto que –originariamente– estaba pensado para apuntar en otra dirección.

Derechos ficticios

Gustavo Ferrari, un diputado denarvaísta que se declara a sí mismo católico, tras emitir su voto favorable afirmó con total cinismo que “hoy los diputados estamos legislando en acceso a derechos”. Este hombre pretendía que los argentinos lo aplaudamos rabiosamente por su magnanimidad, pero con eso sólo dejó en claro que los políticos saben perfectamente el exabrupto que están cometiendo: tener hijos no es un derecho, por tanto el Estado no puede avanzar sobre ello. Al aprobar esta ley la persona –en este caso el hijo– deja de ser un sujeto de derecho para pasar a convertirse en un objeto de derecho: así como existe el derecho de tener una vivienda, así también ahora existe el derecho a tener un hijo. Esta cosificación de la vida humana favorece toda clase de perversiones, siendo las más graves de ellas la posibilidad de comprar niños (pues si todos los tratamientos fallan, las personas aún conservan el derecho de tener hijos, por lo que cualquiera puede ir y desembolsar unos cuantos miles de pesos para adquirir un ser humano) y el aborto (ya que al convertir en derecho algo que es un don como el tener hijos, también se puede convertir en derecho el no tener hijos).

Uno de los argumentos que dio Donda para celebrar la Ley de Fecundación Artificial es que gracias a ella ahora hay más igualdad de oportunidades, ya que la falta de recursos “afecta a más del 20 por ciento de la población que no puede acceder a los tratamientos”. O sea que de todas las parejas que no pueden concebir hijos de manera natural, el 20% de ellas no pueden costear el tratamiento (ante esto, el sentido común obliga a preguntar: “¿si una persona no puede pagar un tratamiento para conseguir un embarazo, cómo hará entonces para mantener al ser humano producto de ese embarazo por un lapso de, por lo menos, 18 años?”). Donda logró introducir uno de los más brillantes artilugios del progrecinísmo: lo que yo llamo el “argumento del favor a la minoría que oculta la destrucción de la mayoría”. Y cuando hablo de “destrucción” lo digo literalmente.

Pensemos en drogas. Donda es acérrima defensora del supuesto derecho a producir y tener drogas en pequeñas cantidades, destinadas al consumo personal o a la venta minorista. Ella, por supuesto, piensa en drogas blandas, más concretamente en marihuana, la droga predilecta de la clase media decadente a la que pertenece. Entonces clama por el derecho a drogar y drogarse, básicamente, para no tener que ser detenida por la policía y alojada temporalmente en una celda. Este tipo de propuesta salvaría a muchos drogones como ella de enfrentarse a la Justicia, pero, al mismo tiempo, es una condena de muerte para los jóvenes pobres. Porque una persona con plata puede caer en el vicio de la droga y salir sin muchas dificultades, ya que le sobran recursos y motivos para hacerlo, pero alguien pobre no tiene esa posibilidad, por lo que si se encuentra con un sendero libre para drogarse terminará recorriéndolo hasta que llegue al abismo.

Con la Fecundación Artificial pasa lo mismo: para favorecer a una minoría se efectúa un zafarrancho enorme, que involucra no sólo enormes cifras de dinero que nadie honesto sabe bien a dónde van a parar, sino que también supone la ejecución de atentados en contra de la dignidad humana. Los defensores del aborto (y Donda, ¡oh, casualidad!, es una de ellos) emplean el argumento señalado como su arma más poderosa: hay que legalizar los abortos porque todos los años una cantidad de no sé cuantas mujeres mueren por hacerse abortos clandestinos, entonces, para evitar ese puñado de muertes, tenemos que empezar a pensar que miles de niños inocentes masacrados son cosas y no personas.

La máxima aberración

Lo que debería hacer arrepentir a Olmedo por haber aprobado la Ley (o lo que, por lo menos, debería hacerlo empezar a pensar en modos de temperar el desastre) es lo que dijo María Elena Chieno. En efecto, Chieno, una diputada Pro Muerte y kirchnerista de Corrientes, se mostró exultante con la idea de la Fecundación Artificial. Ella señaló que: “creemos que con esta política de inclusión venimos a dar un paso más porque esta ley no se queda en la patología que genera la infertilidad, sino que incluye a todos los que por otras causas no pueden procrear”. Traducido: no sólo las personas que estén enfermas pueden acceder a tratamientos de fertilización artificial, ahora puede hacerlo cualquiera. Y en ese cualquiera está incluido realmente cualquiera: parejas homosexuales, mujeres incapaces de conservar relaciones estables, pedófilos que quieran una víctima para someterla, todos los seres menos aptos para la paternidad que existan ahora podrán engendrar a sus propios hijos, y no tendrán que someterse a exámenes psicológicos, entrevistas con jueces, ni nada que pueda llegar a obstruir el proceso.

¿Cómo podrán un hombre soltero o dos hombres aberrosexuales engendrar a un hijo? Pues a través de la compra de óvulos y del alquiler de vientres, lo que resulta ser una falta objetiva contra las obligaciones del amor materno, de la fidelidad conyugal y de la maternidad responsable. Eso, el alquiler y la venta de órganos, no está permitido aún en la Argentina, pero esta ley le abre el camino. 

La propia Presidente Cristina Fernández de Kirchner escribió en Twitter: “La fertilización asistida es ley desde hoy. Más derechos, más inclusión, mejor país. Como les dije, la Década Ganada”. Y luego puso el link a un video en el que se la veía dando un discurso pidiendo por la sanción de la ley y hablando de la necesidad de reformar el Código Civil. ¿Hace falta agregar algo más para demostrar que la sanción de esta ley es una de las cosas más nefastas que le pasó a la Argentina en los últimos cinco años?



Antonella Díaz 

domingo, 2 de junio de 2013

Prudentes como las serpientes, sencillos como las palomas y valientes como los cóndores

La falsificación partidocrática 

El 25 de Mayo pasado el Municipio de Tilcara organizó un desfile cívico-militar para conmemorar un nuevo aniversario de la Revolución de 1810. En el evento participaron numerosos ciudadanos argentinos, once de los cuales lo hicieron bajo el estandarte de la Asociación de Ex-Combatientes Jujeños del Operativo Independencia. Unos días después este hecho fue alertado en las redes sociales, haciendo que un frente de agrupaciones vindicadoras de la subversión y del terrorismo de la década de 1970 se comunicara con la prensa para manifestar su repudio a la presencia de los héroes del pueblo y la nación argentina en los actos oficiales. 

Lo relatado hasta ahora no tiene nada de extraordinario: que las Madres y Familiares de Detenidos-Desaparecidos de Jujuy (Línea Histórica), la Agrupación HIJOS, la Asociación Jujeña de Ex-Presos Políticos y el Centro de Acción Popular “Olga Márquez de Aredez” no deseen que aquellos que vencieron a los malvivientes de sus familiares e ídolos reciban ahora el aplauso unánime de la sociedad argentina es bastante lógico. Sin embargo lo que si es hasta cierto punto asombroso es la reacción de la corporación partidocrática ante la presencia de un humilde grupo de veteranos de guerra.  

Lo que sucedió fue que el Senador Nacional Gerardo Morales, el Diputado Nacional Mario Fiad y el Legislador Provincial Alberto Bernis, es decir los tres hombres más importantes de la UCR jujeña, se encontraban aquel día en el palco oficial del desfile, generando la sensación de que ellos avalan el accionar de los militares jujeños que fueron parte de la Gesta Gloriosa del Operativo Independencia, pues, como era de esperarse, se dedicaron a aplaudir automáticamente a todas las personas que pasaban en frente suyo. Pero, como no podía ser de otra manera, todo se trató en realidad de una mera confusión. Entonces estos ilustres politiqueros chupópteros no tuvieron mejor idea que emitir un comunicado aclarando que bajo ningún punto de vista ellos tendrían jamás la grandeza de reconocer como justa la guerra contra la subversión, y de paso recordaron que la misma agrupación de veteranos desfiló en muchos otros actos cuyas plateas estuvieron mancilladas con la presencia de los miembros del PJ local. 

Como la UCR y el PJ de Jujuy se vieron, de repente, interpelados acerca de su posición sobre los eventos de la década de 1970 por Adriana Aredez –la hija de Luís Aredez (un desaparecido intendente ucerista de Libertador General San Martín)–, las dos fuerzas decidieron utilizar a la Legislatura Provincial para repudiar a nuestros bravos defensores de la argentinidad y deshonrar a nuestro pasado del cual deberíamos sentirnos orgullosos. Así fue que con un Miguel Ángel Tito (PJ) rasgándose las vestiduras para hacer justicia en contra de la “apología a delitos de lesa humanidad” y con un Pablo Baca (UCR) apelando a la memoria parcializada, la corporación partidocrática jujeña decidió quitarles a los veteranos de la guerra contra la subversión su derecho a participar de nuevos desfiles, que es más o menos lo mismo que expulsarlos de la historia de la que son partícipes y denigrarlos como miembros de la Argentina a la cual pertenecen y con la cual han contribuido enormemente. Sólo Agustín Perassi (FPJ) manifestó un mínimo de decencia y trató de defender –aunque muy tibiamente– a aquellos que merecen los más verdes laureles. 

Un asunto provincial, un problema regional, una cuestión nacional

Esta violencia “democrática” en contra de gente que arriesgó su vida, justamente, para defender la democracia que los entronizó a ellos en el poder no es nueva en el NOA. Salta la ha experimentado varias veces. Por ejemplo una situación similar a esta de Jujuy se dio en el año 2008, cuando un subversivo trasnochado denunció a Juan Manuel Urtubey y a Marcelo Lara Gros por no repudiar la presencia de los “Rodillas Negras” en un desfile cívico-militar realizado por el aniversario de la fundación de San Ramón de la Nueva Orán. Los “Rodillas Negras” fueron los miembros del Regimiento 28 de Infantería de Monte cuya presencia en Tucumán fue decisiva para vencer a la guerrilla apátrida en la lucha cuerpo a cuerpo en medio de la tupida vegetación del sur de la provincia. Por supuesto que para el denunciante, un tal David Leiva, los “Rodillas Negras” eran, por el contrario, una banda de mercenarios genocidas que anduvieron asesinando gente a sangre fría en los montes tucumanos porque, según su punto de vista distorsionado, no tenían nada mejor que hacer. 

Más recientemente, Salta tuvo que sufrir la perversidad de unos falsificadores profesionales de la realidad que impulsaron la destrucción del monumento a los Bravos de Manchalá. Con la excusa de que el cóndor que coronaba la escultura les molestaba, al final terminaron arrasando con toda la obra, como si ese hecho alcanzará para convertir a la mentira en verdad. Afortunadamente en Salta un grupo de valientes ciudadanos decidieron agruparse y defender a los Bravos de Manchalá, pues al hacerlo están defendiendo también a la patria de la amenaza más actual: la de los póngidos y cretinos que actualmente nos gobiernan.  

Julio y Mario

En el fondo de la “reacción memorialista” de los partidócratas jujeños (la misma que llevó a Morales, Fiad y Bernis a decir que ellos están dispuestos a participar “de cualquier iniciativa conjunta en línea con los ejes transversales de la lucha por los derechos humanos”, que es lo mismo que admitir que, culturalmente, ellos son tan defensores de la corrupción, la impunidad y la tiranía como cualquier pejotista) está la disputa entre Félix Pérez, el Intendente de Tilcara, y la ya mencionada Adriana Aredez. 

Aredez es una profesional de la victimización. Esta señora vive de lo que gana con una ONG que “defiende los derechos humanos”. Entre sus actividades no sólo están las de promover causas contra militares y civiles que tuvieron algo de protagonismo militar, social, económico o político en la década de 1970, también se ocupa de intoxicar a las generaciones más jóvenes con su pedagogía del odio. Sus mejores discípulos –curiosa o no tan curiosamente– son los perfectos activistas vagos y malentretenidos, candidatos naturales al Vatayón Militante, que al por mayor ha generado el régimen kirchnerista. Uno de ellos, un tal “Patitas”, tuvo la brillante idea de juntar a 40 como él y asaltar una comisaría tilcareña para solicitar que la policía libere a dos compinches suyos que estaban demorados por andar ebrios o drogados en la vía pública; la policía reaccionó como debe reaccionar en esos casos, controlando la agresión a través de diversos métodos. Al día siguiente, Pérez felicitó a las Fuerzas del Orden por su accionar, pero “Patitas” y los suyos lloriquearon ante Aredez –que tiene un vínculo con Tilcara debido a que suele trabajar con la delegación que la UBA tiene en la localidad–; ella juró vengarse de Pérez por no repudiar la agresión a sus acólitos y unos días después, aprovechando la presencia de la Asociación de Ex-Combatientes Jujeños del Operativo Independencia el 25 de Mayo, procedió a demonizar a nuestros héroes de la patria. 

En el comunicado que Aredez remitió a la prensa, se señalaba que no se podía avalar el Operativo Independencia, ya que, por ejemplo, el ciudadano jujeño Julio Rolando Álvarez García había sido torturado en el marco de aquella gesta militar. ¿Pero quién fue este tal Álvarez García? Pues un integrante jujeño de la organización terrorista Montoneros. Es decir que el motivo para repudiar a los héroes del Operativo Independencia sería, para Aredez y los de su comparsa, la voluntad de no ofender la memoria de un sujeto que conspiraba para asesinar y secuestrar gente con el propósito último de dar un golpe de Estado y conquistar el poder.    

No obstante yo digo que si van a recordar a Julio Álvarez García, ¿por qué no recordar a Mario Gutiérrez? Gutiérrez, el Soldado Mario Gutiérrez, era un muchacho nacido en La Quiaca que fue enviado a Tucumán en 1975. El 10 de Abril de 1976, mientras cubría el puesto de centinela de su escuadrón, se enfrentó a un súbito ataque de la guerrilla, cayendo abatido con varios tiros en el cuerpo. Hoy en día una calle en su ciudad natal lleva su nombre en señal de homenaje, pero no es de extrañar que la descendencia de quienes lo asesinaron pida también que se rebautice ese espacio de la república con algo que los haga felices a ellos. 

Lo que queda en claro para los jujeños es que son un rebaño peligrosamente acechado por los lobos, lobos que visten pines con siglas como “PJ” y “UCR”. Entonces a los argentinos patriotas de Jujuy les queda, como dijo el Señor, ser “prudentes como las serpientes” –pues así como algunos salteños se han organizado en su provincia para vindicar al monumento a los Bravos de Manchalá, así también es un deber organizarse para no dejar que se atropelle a los héroes del Operativo Independencia ni se ensucie su buen nombre– y “sencillos como las palomas” –no hay que olvidar que la verdad histórica está de un solo lado, y ese lado no es el de los infames revanchistas, por lo que es preciso sacar a la luz a los hechos tal y como acontecieron para que con su sola presencia consigan destruir a los engaños. Yo agregaría además que, hoy en día, para cualquiera que quiera hacer algo para vivir en un país justo es necesario también ser “valientes como los cóndores”, es decir heroicos como aquellos que pusieron en juego su vida en la selva tucumana para vencer a los que ahora han retornado. 


Zaín el-Din Caballero

sábado, 1 de junio de 2013

La ciudad aterrorizada

Atroz inseguridad

Mayo fue un mes consternante para la ciudadanía de San Pedro de Jujuy. Dos hechos delictivos crisparon el clima social de la ciudad.

El primero de ellos, el más trágico, ocurrió cuando un joven fue asesinado en el barrio 14 de Abril por dos ex-convictos llegados de San Salvador de Jujuy para robarle su motocicleta. En efecto, en horas de la tarde del 4 de mayo, Iván Torres (25) se encontraba en la zapatería en la que trabajaba cuando dos delincuentes lo abordaron en el interior del local, lo golpearon y le quitaron las llaves de su rodado. Torres –en compañía de un hermano y su amigo– salió detrás de los malvivientes, logró entorpecer su huida, pero terminó siendo fatalmente baleado por uno de los maleantes.

El episodio desencadenó la reacción de los vecinos sampedreños, quienes organizaron marchas para solicitar el esclarecimiento del hecho y para pedir mejorar el sistema de seguridad del municipio. A causa de la presión social, el Comisario Francisco Soletta, un par de semanas después, se vio obligado a admitir que la policía de San Pedro carece de personal e insumos suficientes como para cubrir toda el área de la ciudad. Además reconoció que el consumo de drogas peligrosas entre los sampedreños es particularmente preocupante y que su fuerza no puede hacer demasiado para controlarlo.

La cautiva que dejó de serlo

Varios días antes de la confesión de Soletta, San Pedro había recibido horrorizada la noticia de una joven de la localidad que había escapado de un prostíbulo situado en el área de El Bananal.

Todo indica que, el 19 de marzo pasado, las hermanas Mariana (19) y Adriana (13) Suárez acompañaron voluntariamente a un vecino que les ofreció trabajo en la zona de Yuto. Ahora bien dadas las particularidades de este caso, no existe certeza sobre nada de lo que ocurrió después. Según el testimonio de Mariana –la joven que escapó del prostíbulo y retornó a su hogar– el vecino habría convencido a las hermanas para ir hacia el norte del Ramal jujeño para incorporarse a la cosecha de tomates; una vez allí habrían sido sujetadas en contra de su voluntad, hambreadas, obligadas a realizar tareas domésticas y sexualmente abusadas durante varias semanas por los peones rurales que trabajaban en la zona.

Probablemente el relato de la joven sea cierto, pero es también probable que no lo sea enteramente. Es decir, dado que todo se reduce a una cuestión testimonial, resulta casi imposible confirmar todas las declaraciones. Lo que intento señalar es que así como la narración del secuestro puede ser cierta, también puede ser cierto que a la joven le hayan informado desde el principio que iba a ser llevada a El Bananal para ejercer la prostitución, arrepintiéndose luego de haber escogido el prestarse para el desarrollo de esa práctica, lo que habría motivado su huida del lugar. Tanto lo del engaño como lo del arrepentimiento son hipótesis igualmente plausibles y no completamente corroborables.

De cualquier manera resulta ahora muy difícil saber qué paso en realidad, pues la familia de Mariana Suárez está siendo asesorada por ciertas ONGs que, por lo visto, les aconsejan victimizarse, construyendo así un relato en donde todo empieza a verse afectado por un halo de inverosimilitud, pero en el que queda en claro la pobreza que lacera sus vidas y el aparente desinterés de las autoridades por ofrecerles seguridad a las personas más vulnerables.

El hembrismo como obstáculo

Lo curioso es el modo en que se mediatizó el caso de las hermanas Suárez. Mariana Suárez reapareció, pero lamentablemente no lo ha hecho aún su hermana menor. Se barajan varias hipótesis sobre su paradero, siendo la más fuerte la que indica una posible salida de la niña hacia Bolivia (hay que recordar que tanto el dueño de la finca en donde funcionaba el prostíbulo, como la mayoría de los detenidos acusados de proxenetismo y el grueso de los clientes que visitaban el lugar son de nacionalidad boliviana). Esto alimenta la paranoia que manipulan los grupúsculos sinárquicos hembristas de San Pedro.

Penosamente la pequeña Adriana se encuentra en las garras de la incertidumbre. Más allá del peligro de la explotación sexual o laboral que denuncian las hembristas, esa niña corre el riesgo de devenir narcomula o, peor aún, fuente de órganos listos para ser traficados. Basta un comprador dispuesto a desembolsar una alta cifra para que Adriana abandone para siempre los prostíbulos. La campaña hembrista para recuperar a Adriana debería apuntar en esa dirección, porque si bien el robo de órganos es poco frecuente, éste es un delito que existe.

Y esto es quizás lo que más requiere de discusión. Porque las sinarquías hembristas, por una cuestión ideológica, convierten estos casos en batallas dentro de las guerras contra los ejércitos de machistas recalcitrantes –los cuales, desde hace siglos según su opinión, estarían llevando a cabo una campaña en contra de las mujeres con el objetivo de humillarlas, maltratarlas y esclavizarlas para mantener vigente el orden mundial falocéntrico. Ante invenciones de este tipo, la realidad, como era de esperarse, se diluye, y la Justicia se obstaculiza.

A lo que voy es que la perniciosa influencia contemporánea de las hembristas hace que todo caso en donde haya desaparecido una mujer se convierta en un episodio en el que están involucrados proxenetas. Vale decir lo que las hembristas hacen es “sexualizar” las desapariciones (del mismo modo en que en este país, durante el segundo lustro de la década de 1970, a las desapariciones se las politizaba).

Al sexualizar la desaparición el género masculino es presentado como un género despreciable al que le urge ser castrado. Al desexualizarlo, en cambio, sale a la luz la verdadera inseguridad que acecha a la gente decente de nuestro país. Quiero decir, el ver las cosas desde una perspectiva realista facilita la comprensión de lo que verdaderamente nos está sucediendo, lo que simplifica el diseño de estrategias para protegernos de aquello que nos amenaza.

Para un enfoque realista sobre la desaparición de Adriana Suárez sirve, por ejemplo, pensar en los delincuentes que la retienen como seres humanos y no como bestias machistas que sólo gastan su tiempo en pensar las diversas maneras de torturar a mujeres inocentes (que es la versión que de estos personajes dan las hembristas). Así se podrá ver que resulta menos conflictivo para un delincuente liberar a la joven buscada y alejarse de donde está, que llevársela consigo y arrastrar el problema a su nuevo aguantadero. Si la niña está en un prostíbulo del norte de Salta, no es tan complicado para la policía encontrarla, ya que ésta probablemente sepa de todos y cada uno de esos lugares y pueda acercarse a comprobar si la niña está o no allí. Por ello la hipótesis sobre la huida a Bolivia es la más fuerte (la otra hipótesis igual de fuerte es que ya haya reaparecido pero, por alguna causa obscura, la noticia no haya llegado a las autoridades). Y si la niña está allá en Bolivia y no aquí en Argentina, el riesgo de devenir víctima del tráfico de órganos es altísimo. Y las víctimas de ese delito no son exclusivamente las mujeres. Por ello es tan importante relanzar la campaña para dar con el paradero de Adriana Suárez, restituyendo a la niña a su hogar y ganándole de paso la batalla cultural a las delirantes, mezquinas y malintencionadas hembristas.

Secuestros inexplicables

Lo que remató el pánico en San Pedro fueron los insólitos casos de secuestros de niños denunciados en la última quincena. Esto si requiere de un análisis verdaderamente profundo y de una interpretación realmente adecuada.

Hay denuncias sobre varios episodios extraños. El primero de ellos lo habría padecido un menor de 11 años, de sexo masculino, que fue presuntamente secuestrado en las inmediaciones de la Escuela Nº 217 “Aeronáutica Argentina” por dos hombres –que se desplazaban en un vehículo ya supuestamente identificado–, y que fue liberado al poco tiempo en la zona de San Lucas. El segundo secuestro denunciado involucra a otro menor, también de sexo masculino, que, en las inmediaciones del Club Sociedad Tiro y Gimnasia, fue abordado de manera similar a la descrita anteriormente y fue liberado en las cercanías del Club Atlético San Pedro. Ambos casos están siendo investigados por la Fiscalía Nº 10 de San Pedro.

La Fiscalía, a su vez, ha decidido no proseguir con la investigación de otras denuncias recibidas. Una de ellas tiene como protagonista a un niño, de 11 años y de sexo masculino, que mantuvo un peculiar diálogo con un remisero que pretendía persuadirlo para que suba a su auto diciéndole que sus padres lo habían enviado a buscarlo, cosa que el niño descreyó y lo motivó a telefonear a sus progenitores para desechar la versión del desconocido. Probablemente esto no sea más que una confusión por parte del trabajador que desembocó en un momento de nerviosismo para el niño y sus padres. 

Pero la denuncia que llama la atención poderosamente es aquella que habla sobre una niña que, dirigiéndose a la Escuela Nº 201 “Salvador Canuto Martínez”, fue interceptada por una camioneta negra de la que se bajó un hombre –cuyo rostro estaba cubierto por un pasamontañas– que la introdujo al vehículo y se la llevó consigo a toda prisa. Esta denuncia cuenta con un número considerable de testigos, pero la Fiscalía la descartó después de que se presentó en el establecimiento educativo y realizó un escrutinio de resultado negativo con todos los padres del alumnado para identificar a la menor desaparecida.

La pregunta es: “¿quién está detrás de estos raros sucesos?” Por ahora no se puede más que especular, pero aún así es factible hacerlo dentro de un marco de posibilidades verosímiles. Será necesario entonces preguntar: “¿quién se beneficia con los secuestros o simulacros de secuestros de menores en San Pedro?” Descartando a una red de trata o tráfico de personas –debido a que no es convincente el hecho de que procedan delinquiendo a plena luz del día en lugares públicos y luego se arrepientan extrañamente–, hay que explorar otras opciones.

Se puede pensar, en primer lugar, que los secuestradores serían algún tipo de vándalos que han llevado lo suyo a niveles exagerados. Mientras otros andan pintando paredes o rompiendo el alambrado público, estos vándalos montarían escenas de secuestro para alterar a la sociedad sampedreña por razones vinculadas a sus desvaríos psicológicos.  

Otra posibilidad es que haya algún tipo de trama política detrás. Considerando que este año es un año de elecciones, los secuestros estarían apareciendo en el escenario municipal o bien para manchar la gestión del oficialismo en materia de seguridad o bien para inventar un mal que luego –gracias a las acciones positivas de los que controlan el poder– quedaría completamente erradicado.

Una tercera opción sería la de las hembristas. En efecto, estas organizaciones bien podrían estar sembrando el pánico para conseguir mayor eco para sus causas. La idea poco creíble de que hay dando vueltas vehículos que transportan a personas dispuestas a hacer secuestros súbitos y azarosos es la piedra basal del discurso social hembrista de la actualidad. Es por ello que esta hipótesis, más que las otras, debe ser revisada a fondo y en primer lugar.  



Ángela Micaela Palomo