La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

martes, 25 de diciembre de 2012

¡Alégrese el cielo y exulte la tierra!


Salmo 88

Cantaré tu verdad eternamente,
y tu misericordia sin cesar:
la fundaste en los cielos firmemente,
y no puede pasar. 

Dijiste: “Yo pacté con mi elegido,
juré a David, mi siervo, esta promesa:
de tu linaje llamaré al Ungido,
y afirmaré por siempre tu realeza".

Los cielos cantarán tus maravillas,
y tu verdad la Iglesia de los santos.
Ante tu majestad todos se humillan
y adoran con espanto.

¿Quién podrá compararse al poderoso
a quien la luz de la verdad rodea?
Tú dominas los mares tempestuosos,
tú alzas y tú deprimes sus mareas.

Tú humillas el poder que levantaste;
tuya es la tierra y tuyos son los cielos;
las lluvias y las nieves y los hielos,
el aquilón y el mar tú los creaste.

El Tabor y el Hermón saltan de gozo
en tu nombre. Tu brazo es poderoso;
tu trono está sentado en la justicia;
anticipan tu rostro, la verdad
y la misericordia que propicia.

Tu pueblo cantará tu santidad,
por la luz de tu rostro dirigido,
en el nombre de Dios regocijado,
por tu santa justicia redimido,
y por tu beneplácito adoptado,
diciendo: ¡Nuestro Dios es nuestro Rey,
el santo de los santos de Israel!

Tú lo profetizaste de este modo:
"Puse mi amparo sobre el siervo fuerte;
hallé a David, y preferilo a todos;
lo ungí con óleo y defendí su suerte.
No lo derrotarán sus enemigos,
porque confundiré sus asechanzas:
mi gracia y mi verdad tendrá consigo,
y en mi nombre alzará siempre su lanza.
Sobre la mar extenderá su mano,
sobre los ríos su soberanía.
Dirá: 'Tú eres mi padre, soberano
Señor, amparo y guía'.

Y lo haré primogénito en mi casa,
rey excelso en la tierra;
mi protección para él no tendrá tasa,
ni en la paz ni en la guerra.
Mi alianza será estable; su linaje
por los siglos; su trono como el cielo.
Y si los hijos de él me abandonasen
correspondiendo mal a mis desvelos,
con vara férrea vengaré el ultraje,
pero no cesará mi providencia,
ni violaré mi alianza.
Lo que juré a David es sin mudanza:
por los siglos será su descendencia;
su trono como el sol en mi presencia,
como la luna, eterna su confianza".

Mas ahora, Señor, te has apartado.
Alejaste a tu ungido;
revocaste tu pacto, y profanado
su santuario por tierra está caído,
destruidos sus vallados.
Sus defensores todos han huido.
Es burla de las gentes comarcanas;
sin fuerza y sin socorro lo dejaste;
ha perdido sus galas soberanas,
y su trono firmísimo estrellaste.
Sus días disminuiste,
y de oprobio y vergüenza lo cubriste.

¿Hasta cuándo, Señor, será el despecho,
y nos abrasará tu fuego ardiente?
¡Acuérdate, mi Dios, de qué estoy hecho!
¿O es que nos has creado inútilmente?
¿Quién podrá sustraerse de la huesa?
¿Dónde están tus antiguas bendiciones,
el pacto con David, y tu promesa?
A tus siervos insultan las naciones,
y llevo  sus insultos en mi seno,
porque son en verdad tus enemigos
los que luchan conmigo
para echar a tu rostro su veneno.
¡Deténlos, oh Señor, con tu castigo!