La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

lunes, 3 de diciembre de 2012

Jóvenes tucumanos realizan intervenciones urbanas para oponerse a lo controversial de la reforma del Código Civil

"Alquilo vientre", reza un cartel que sostiene una chica en la esquina que une las peatonales de las calles Mendoza y Muñecas. Imposible no pararse y preguntar. La estrategia de la ONG "Frente Joven", funciona a la perfección. Los chicos que están en esa esquina, y en muchas otras del país, no aprueban esa práctica ni muchas otras que promueve la reforma del código civil y se juntaron para manifestarse en su contra. 

Uno de los presentes explicó a La Gaceta que utilizaron esa estrategia porque si hubieran hecho lo contrario (entiéndase, si estuvieran con carteles contra el alquiler de vientre) posiblemente la gente hubiera pasado de largo. De esta manera, en cambio, logran explicar su idea cuando los curiosos se acercan: "pensamos que la maternidad subrogada trata a la mujer como una cosa. Muchas aceptan hacerlo por necesidad, más que por voluntad", agrega el joven, que hace poco se sumó a las filas de la ONG. 

"Defendemos la familia, la educación, la vida y la libertad" enumera la joven que sostiene el cartel. "Somos jóvenes de 16 a 32 años de toda Argentina. A nivel nacional la asociación existe hace 2 años y a Tucumán llegó en junio", agrega. 

"Cientos de jóvenes participan del Frente Joven a través de un plan sistemático de Acción Ciudadana, con intervenciones concretas y constantes que buscan concientizar a toda la población de la importancia de defender la vida. Con una tarea desplegada en los centros urbanos donde nos encontramos, realizamos actividades cotidianas y extraordinarias para impulsar, con solvencia y eficiencia, las políticas necesarias para promover los derechos a la vida del niño por nacer y a la salud plena de la madre", explica el sitio oficial de la ONG.

Supuestos originarios le propinan una terrible paliza a un joven y lo intentan hacer pasar por un accidente

Los familiares de Roberto Raúl Bonifacio (24), un pequeño productor de Pueblo Viejo, La Poma, se encuentran en la puerta del hospital San Bernardo, mientras en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) el joven se debate entre la vida y la muerte a raíz de un supuesto accidente de tránsito ocurrido el sábado 17 de noviembre, alrededor de las 14, en la ruta 40, cuando se trasladaba a bordo de su motocicleta.

Sin embargo, los médicos que lo atendieron, al revisar su cuerpo hallaron heridas no compatibles con un siniestro vial, sino con huellas de una descomunal paliza proporcionada por terceros. Entre ellas un violento golpe en la parte de atrás de la cabeza, realizado, probablemente, con una barra de hierro o un palo, y marcas de rebencazos en el torso.

A los pocos minutos del supuesto accidente, unos conocidos informaron a Sara Teófila Guanuco (53), madre de Roberto, que éste estaba tirado en un arenal. Cuando la mujer llegó al lugar lo encontró a punto de ahogarse en su propia sangre y con una herida de gran profundidad en la cabeza y las marcas de azotes. El cuerpo estaba sobre la moto y había rastros de sus pies, como si las puntas de su calzado las hubiesen dejado. No habían signos de derrape de la moto ni raspones en su cuerpo.

La madre del joven relató que “cuando lo estábamos asistiendo, se acercó un vecino, Elio Carpanchay, y entre lágrimas me dijo: "Es horrible cómo le pegaron'. Además, otras personas expresaron que me iban a contar lo sucedido. Pero al otro día se callaron la boca y hasta ahora nadie nos quiere decir qué paso”, dijo Sara.

Adriana, hermana de la víctima, contó que “todos hablan de que hubo una gran pelea, que a mi hermano lo insultaron y que él discutió con varias personas, y que ahí también intervino la señora Cristina, que es la dueña del bar donde estaba y quien sería la que lo azotó antes de que le dieran un golpe desde atrás”.

Según la familia, al joven lo tienen “marcado” porque él trabaja unas tierras que tenemos en Pueblo Viejo y en las que hay tres familias arrendatarias a las que les iniciamos un juicio de desalojo. Sus jefes son Felipe Bonifacio, Bruno Bonifacio y Bartolomé Casimiro, que no son parientes nuestros, quienes ahora se declararon miembros de la etnia diaguita-calchaquí y dicen que esas tierras son de sus ancestros. Por eso comenzó la bronca”, dijo.