La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

jueves, 27 de septiembre de 2012

Puro coraje: una anciana se enfrentó a dos delincuentes que la encañonaron

Carmen Martínez de Anastacio, de 62 años, fue atacada por dos delincuentes en su despensa del barrio Echeverría el lunes por la tarde.

Mientras uno de los ladrones le quitaba la recaudación del día ($286), el otro le apuntaba la sien con un arma.

Los movimientos extraños alertaron al perro de la mujer, que comenzó a morder el pantalón del individuo armado, que de inmediato tomó del cuello al animal y amenazó con dispararle.

"Ahí agarré una gaseosa que había quedado sobre el mostrador, se la tiré y le pegué en la espalda al que llevaba la plata, que trastabilló y lo empujó al otro
", relató. El golpe los hizo desistir de robar algo más y salieron corriendo.

"Los seguí por la calle y vi que subieron a una moto y doblaron por el pasaje Sáenz Peña, así que entré y llamé a la (seccional) 14ª", relató la víctima. Anastascio afirmó que no pasaron más de 10 minutos hasta que un móvil de la comisaría fue a buscarla a su casa para llevarla a reconocer a cuatro detenidos. Sólo uno de ellos había participado del hecho, dijo. "Es el que agarró la plata, tiene 15 años, vive en 'El Sifón' y hoy (por ayer) se lo entregaban a los padres. El otro, que tenía el arma, se dio a la fuga y todavía no lo encontraron; ese sí parecía mayor". En el lugar donde aprehendieron a los cuatro sospechosos la Policía, además, secuestró un revólver cargado con cinco cartuchos. El mismo que usaron para cometer el atraco.

Cuando la víctima reconoció a uno de los ladrones, de 15 años, en la comisaría, le propinó una paliza y lo quemó con un cigarrillo.

El 19 de junio de 2003, su marido Juan Gaspar Anastacio había sido asesinado dentro de su casa y desde entonces ella juró que nadie volvería a dañar a su familia. Eso fue lo que le dio valor para enfrentar a dos asaltantes, según expresó.

"Me asaltaron tres veces más. A uno le quité una punta y a otro le raspé la frente con un cuchillo, un mes después, ese mismo delincuente mató a la señora (Silvia) Roselló", recordó.

Una trifulca entre malandrines y la policía de Salta desnuda la inseguridad que deben tolerar los vecinos de barrio El Carmen

Vecinos de la zona oeste del macrocentro salteño vivieron una noche indignante luego de un feroz enfrentamiento entre policías y un grupo de jóvenes.
 
El hecho se registró durante la madrugada del lunes, aproximadamente a la 1, en una vivienda ubicada en la intersección de calles Luis Guemes y Caseros.
 
Según informaron fuentes policiales, los efectivos se dirigieron al lugar debido a un llamado al Sistema de Emergencias 911 y tras llegar, constataron que se había producido un desorden en el mencionado domicilio.
 
Luego, cuando quisieron apresar a los causantes, estos les arrojaron diferentes objetos contundentes, por lo que se produjo una batahola que duró varios minutos.
 
Momentos después, al lograr identificarlos, los uniformados se llevaron una desagradable sorpresa al notar que entre los causantes del desorden se encontraba el agente Walter Luna, integrante de la subcomisaría de la localidad anteña de El Quebrachal.
 
Finalmente, el policía fue detenido por entorpecer el accionar de los efectivos y resistencia a la autoridad, aunque luego fue liberado.
 
El resto de los involucrados, un total de ocho personas, también fueron identificados y horas más tarde recuperaron la libertad.
 
Por el hecho, uno de los agentes que participó en la gresca, cuya identidad no fue revelada, resultó herido aunque no presentó lesiones de gravedad.

Ante la violencia que se vivió, los vecinos del lugar, cansados de la inseguridad que se registra en la zona oeste de esta capital, más precisamente en el barrio El Carmen, dijeron basta.
 
Estamos cansados de este tipo de cosas. Siempre hay problemas entre la policía y los malvivientes. Los perjudicamos somos nosotros porque convivimos con esta gente que solo hace destrozos”, aseguró una mujer a El Tribuno y que no quiso ser identificada por temor a represalias.
 
“Este barrio está lleno de drogadictos y delincuentes y nadie los para”, cerró.