La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

sábado, 18 de agosto de 2012

Deplorable estado presenta la estatua de Salvador Mazza en San Pedro de Jujuy

A punto de quedar en ruinas merced a la desidia, al vandalismo y a la falta de protección y de mantenimiento, la escultura que tributa homenaje a la señera figura del Dr. Salvador Mazza recibe a los que visitan la ciudad en el más completo abandono.

La obra realizada por el recordado artista Atilio Morosín fue emplazada en la plazoleta que también lleva el nombre del eximio médico, ubicada entre las calles Belgrano, Vicente López y Planes, Salta y Siria, en el barrio 23 de Agosto, y en frente se levanta un complejo habitacional que ostenta el nombre del galeno.

Las muestras gráficas son elocuentes, el deterioro avanzó visiblemente en estos últimos meses, y pese al pedido efectuado por vecinos del lugar, desde el municipio sampedreño no se dio respuesta alguna.

Otras familias, reiteraron que el monumento a Salvador Mazza, atraviesa su peor momento “ya perdió una mano, sólo se observa un pedazo de hierro que parece un gancho, una de las piernas fue destrozada, quedaron al aire los hierros que la sostienen, los vándalos siguen subiéndose, dejan toda clase de grafitis, pero nadie hace nada. Cuando los vecinos quieren intervenir y se acercan a llamarles la atención a esas patotas, reciben amenazas y hasta fueron apedreados, por eso nos vemos obligados a llamar a los medios para que alguien haga algo” dijeron atemorizados.

Hace un tiempo, durante una de las administraciones anteriores del actual intendente, el recordado multidoctor Jobino Sierra e Iglesias, hizo público el pedido para que se erradiquen los canteros que rodean al monumento, dando cuenta de que los mismos sirven de escalera para que los dañinos alcancen a llegar y provocar daños, pero hasta el momento todo sigue igual.

Ese monumento como tantos otros, forman parte del patrimonio histórico y cultural de todos los sampedreños, pero al parecer no hay políticas que apuesten a la preservación. 

"Nosotros que seguimos a la ley somos los insultados": el testimonio de Marcelo Dorado, un veterano del Combate de Manchalá

Como suele ocurrir en muchas ocasiones de la historia, hay seres comunes que se ven atrapados en sus engranajes y viven momentos que han hecho girar las sociedades y las épocas. Este es el caso de Marcelo Dorado, soldado conscripto clase 54, que combatió en Manchalá y allí recibió dos balazos que le arrancaron 10 centímetros del fémur. Aún hoy camina con dificultad. “Hace poco he dejado el bastón”, cuenta.

“Ya me han operado dos veces. Me han dolido más las operaciones que los tiros”, asegura.

Dorado casi pospone su ingreso al servicio militar obligatorio pidiendo una prórroga para seguir estudiando, pero finalmente formó parte del contingente de 30 soldados de la compañía enviada a Tucumán en 1975. Formaban el primer grupo de soldados que sirvió en el Operativo Independencia. En esos años, Dorado cursaba la carrera de Ingeniería Química, tenía una novia y le gustaba cantar zambas con los amigos.

“El día de la batalla nosotros estábamos esperando a que viniese el camión con el mate, con la merienda. Y como ya era la hora, varios estábamos afuera, muy relajados. Yo estaba sentado en el cordón de la calle, hablando macanas con los changos”, dice Dorado.

“Cuando de pronto, por la calle principal, veo llegar un camión cargado de gente que estaba uniformada de verde, porque así se vestían. Yo suponía que era el camión que estábamos esperando y salimos a recibirlo. Estábamos en una actitud relajada, con los fusiles al costado. ­¡Cómo será que no teníamos ni contraseñas! Pero cuál sería la sorpresa cuando desde arriba del camión comenzaron a dispararnos nomás. Tiraban con FAL y con Itakas. Yo, antes de caer, atiné a agarrar un arma y disparé al voleo. Ahí me vi la pierna: estaba desgarrada, realmente fea, colgando de un hilito de carne... perdí mucha sangre. Como me había quedado expuesto a las balas ahí afuera, me puse la pierna al hombro y me fui a proteger detrás de un árbol. Yo seguía tirando. No me podía mover más por mí mismo. Y las balas me silbaban cerca de las orejas. En un alto, un suboficial de apellido Alcalá me enganchó de los hombros con una soga y comenzó a tirar hacia adentro de la escuela, hasta donde estaban ellos. Habré recorrido unos diez metros así. Pero me quedé en el patio cuando volvió a producirse el tiroteo. Ahí veía cómo las balas levantaban la tierrita que me daba en la cara”, cuenta.

Según relata Dorado, había sido muy poca la información brindada por sus superiores a la llegada de los salteños a Tucumán. “Apenas teníamos dos meses de entrenamiento con armas, y como éramos de Ingenieros, nos hacían hacer un montón de cosas para los pueblos de la zona: arreglar puentes, caminos vecinales, pintar escuelas, hospitales, capillas... ­Por eso era tan esperada la hora del mate, ¡estábamos cansados de verdad!”, explica.

No recuerda muy bien los lapsos de tiempo en que sucedieron las cosas, pero sí que finalmente lograron ingresarlo a la escuela, donde lo tumbaron sobre un pizarrón que habían puesto a suerte de cama. En ningún momento, hasta ahí, Dorado había dejado de disparar.

“¿Dolor? Supongo, pero no en la misma medida de la herida que tenía. Nunca me desmayé tampoco, ni dejé de atender lo que pasaba a mi alrededor. Y eso que perdí mucha sangre. Ahí me lavaron los changos la herida. Aunque estaba en estado de shock. Igual entregué la carga de mi fusil al suboficial que nos pidió que solamente tiráramos tiros bien medidos, que no desperdiciáramos balas. Algunos ya se estaban asustando y decían que en cualquier momento los guerrilleros entraban y nos mataban a todos. Entonces tuvimos que seguir hablando, para mantener la moral y que el miedo no creciese. Estuvimos ahí por varias horas. No sé por qué los guerrilleros no entraron por detrás, donde había una chacra de cañas de azúcar. Después, cuando salimos, descubrimos que habían tirado muchas granadas que dieron en el follaje de los árboles de la escuela y cayeron en el patio. Por suerte no entraron en donde estábamos porque hubiera sido un desastre. Pero lo peor era que no les habían quitado el seguro a las granadas; ese modelo lo tiene doble y hay que conocerlo para que funcione”, explica. A esto Dorado no lo ve ni lo oye, pero el camión de víveres ya se había aproximado a la escuelita. Aunque oyeron la balacera, los cuatro soldados y el suboficial que llegaban no se percataron del combate. El chofer recibió una ráfaga en el estomago mientras pedía: “­No tiren, ¡no tiren que somos soldados!”

Luego llegó otro camión de Ingenieros, alertado por el humo y el traqueteo de las balas. Traía a dos soldados y a un suboficial. Este camión tenía un problema de carrocería, por lo que el ruido que provocaba al andar semejaba a un tanque de guerra en movimiento. Al oír su proximidad, muchos de los guerrilleros abandonaron sus armas y se perdieron en la floresta.

Casi cinco horas después llegarían algunos gendarmes hasta la escuela de Manchalá. “No se sabía muy bien qué es lo que había pasado. Como todos teníamos que estar a las 19.30 dentro del Comando en Famaillá, todos se preguntaron por nuestro paradero y nos fueron a buscar. Los gendarmes nos preguntaban qué había pasado, porque ya no había nadie afuera, todos habían huido. Solamente quedaban los nuestros que se habían parapetado y algunos estaban heridos. Entonces me pusieron una droga y me desperté en el hospital, al otro día. El médico me decía que iban a hacer lo imposible para salvar mi pierna. Y así lo han hecho. Pero después tuve dos operaciones más. ­¡Eso me dolió mucho más que los tiros!”, repite Dorado.

El Ejército se había ocupado de brindarle la atención y los remedios que Marcelo necesitaba. Incluso recibió un subsidio y le facilitaron un puesto público. “Hace poco nomás que camino suelto”, se enorgullece. También hace poco ha decidido dejar el anonimato y dar la cara para reclamar ante la posibilidad de que quiten el monumento que recuerda el combate donde perdió el movimiento de su pierna.

“Yo he defendido al sistema democrático. Eso es lo que hice. No tomé las armas contra la Nación ni contra la democracia. Tampoco defendí a mi ideología, porque no tenía ninguna en ese tiempo. ¡­Al contrario! Lo único que quería era estudiar, después trabajar y ganar mi dinero honestamente. Pero bueno, me pasaron todas estas cosas... Aun así quiero llamar la atención de la sociedad salteña, porque se olvida de los soldados que la defendieron. Yo siento que defendí a mi país en un momento especial y dentro de un sistema democrático. Yo estaba bajo una ley de la Nación, eso debe tener un significado para todos. No se nos puede tratar de genocidas a nosotros, que cumplimos con nuestro deber. Esto tiene que ver con el honor de nuestra sociedad”, reflexiona Dorado.

Luego del combate de Manchalá, el Ejército organizó rastrillajes por la zona, descubriendo a los atemorizados guerrilleros que deambulaban sin sentido por la selva. De esta manera se desarticuló a la organización que pretendía tomar el poder del país. “Tengo guardadas las astillas de unos huesos tuyos”, le dijo un suboficial cuando Dorado estaba aún convaleciente. “Los encontré entre las cañas. Me los quedo, como recuerdo”, le advirtió. Todo aquel año Dorado pasó de hospital en hospital, con férulas, clavos e injertos de huesos. “Recién tres años después me dejó de doler”, cuenta.

Aparte de su pensión, Dorado recibió un automóvil para trasladarse. Aún así, se reventaron los clavos que lo sostenían y tuvo que ingresar a una nueva operación. “No tengo odio para nadie. Creo que sucedió lo que debía suceder”, señala. “El problema es ahora. Lo que pasa ahora. Los otros, por ejemplo, han recibido subsidios de miles de pesos. Y nosotros que seguimos a la ley, que defendimos al sistema democrático como nos indicaron y no nos levantamos contra la sociedad, somos vapuleados, insultados y ahora olvidados. ¿Cómo se explica? ¿Qué pasó? Ninguno de nosotros es culpable de lo que sucedió después de 1976. Para nada. Te da bronca realmente que encima te maltraten y señalen al monumento que te recuerda como a un signo de desgracia. ­¡Nada que ver! Tenemos que tener en cuenta a toda la historia, pero a todas sus partes, sin dejar ninguna a un costado. No hay que quedarse con la parte que te conviene y descartar lo otro con suposiciones nomás. Eso crea resentimientos y te envenena la vida”.

Según se sabría después, gracias al “guerrillero arrepentido” Capitán Armando, los guerrilleros habrían planeado para el 29 de mayo de 1975 un ataque al Puesto de Comando Táctico de Famaillá.

El ERP contaba con 117 uniformados y 50 hombres de civil para tomar el Comando Táctico de la localidad tucumana. Habían fijado el ataque para ese día, así coincidía con el Día del Ejército. Pero, a la hora de la movilización de los guerrilleros, la columna se topó con nueve conscriptos y tres suboficiales de la Compañía de Ingenieros 5. El encuentro casual provocó que los mal entrenados combatientes de la “Compañía Ramón Rosa Giménez” del ERP, tuvieran bajas, no supieran cómo copar la escuelita con los soldados dentro, ni repeler la acción de los conscriptos y que finalmente huyeran desperdigándose por las serranías. 

A principios de año el concejal Martín Avila presentó un proyecto de ordenanza para quitar el monumento a los Héroes de Manchalá. Este monumento recuerda la participación de soldados conscriptos de la Compañía de Ingenieros de Montaña 5 con asiento en Salta, que el 28 de mayo de 1975 repelió a un grupo de guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que se movilizaba para tomar el Comando Táctico de Famaillá y que casualmente se topó con ellos.

Según Avila, su ordenanza fue motivada “porque es un monumento al Plan Cóndor”. Sin embargo, el cóndor que exhibe el monumento es el símbolo de la Compañía de Ingenieros de Montaña y es anterior al nefasto plan del mismo nombre.

A pesar de haber sucedido durante un gobierno democrático, muchos señalan al Combate de Manchalá como el inicio del terrorismo de Estado. “La Secretaría de DDHH de la Nación dictaminó que en realidad ese monumento es un símbolo al Plan Cóndor. Y pide la intervención de un juez federal para constatar, con la remoción del monumento, la existencia o no de cuerpos de desaparecidos debajo”, señaló Avila.

Bautizan a barrios de Alto Comedero con dignos nombres patrios

El barrio 337 Viviendas de Alto Comedero el jueves 9 de agosto estuvo de fiesta. Es que se realizó el acto de imposición de nombre “Fuerza Aerea Argentina”


El presidente del Centro Vecinal de las “351 Viviendas” de Alto Comedero, denominada ahora “Bicentenario”, Eudoro Benítez, se refirió por Radio 2 a la creación del nuevo barrio, los cambios y las necesidades que padecen los vecinos.

El barrio está comprendido por familias integrantes de AOMA, ATSA, SEOM, ATE, Luz y Fuerza, Infraestructura, Policía de la provincia, Colegio Técnico, Judiciales, Periodistas y particulares.

En primera instancia, la Policía de Jujuy recomendó al vecindario instalar un Centro Vecinal, por lo que se formó el mismo con personería jurídica “hace muy poco tiempo”.

Luego, se realizó una encuesta para determinar entre todos los habitantes de la zona cómo se llamaría el barrio. Así fue que quedó el nombre de “Bicentenario”, el cual sustituyó el anterior llamado SEOM.

Un indio salteño cuenta su conversión al anglicanismo y pide dinero

Un agente del Arzobispo de Canterbury

“Soy aborigen. Me he transformado a la Iglesia Anglicana y por eso ando recorriendo”, dice alargando la “e” por unos instantes. Trabaja en la iglesia. Predica. “No soy pastor, soy evangelista, el que va a evangelizar, a llevar la palabra de Dios”, cuenta. Dice que no entiende “muy mucho” el castellano, pero se las arregla sobresalientemente para relatar el día que se le encarnizó en su propio cuerpo la lucha que se disputan eternamente el bien y el mal en la Tierra. Julio Pérez, misionero wichi, de Alto la Sierra, en Santa Victoria Este era un indio malo, según se define. Pero el bien siempre triunfa.

Cuando lo encontró El Tribuno llevaba un mes recorriendo las comunidades indígenas de Santa Victoria Este en bicicleta. Estaba en Santa María, a tres horas de auto de Alto la Sierra, el poblado más cercano a su humilde casa de palo y adobe. Julio vive recluido en el monte, a una hora del pueblo y de cualquier vecino. Pero no le pesan las distancias. Es que Julio Pérez tiene una misión y nada lo detendrá hasta no verla concluida: está juntando 3.000 pesos para levantar un templo en el paraje Pozo El Toro, donde muchos creyentes no tienen donde rezar. Será de barro, con techo de chapa y suelo de tierra.

Ya juntó unos pesitos en el territorio vecino de Formosa: El Breal, Las Chivas; Santa Teresa; María Cristina; Campo de Hacha; Tucumansito; Potrerillo; El Chorro, fueron algunos de los parajes por los que pasó buscando colaboraciones. Volvió después a su tierra salteña, por el municipio más pobre de la Argentina y ahí consiguió gente solidaria en Las Vertientes, Pozo El Tigre, Cañaveral, San Luis y Santa María. “Me falta mucho todavía. Voy pasando por cada iglesia, pero tengo que llegar a Santa Victoria para la época que pagan los planes, porque hay gente que me quiere dar alguito, pero en esta época no tiene la plata todavía”, dice Julio, que se hospeda en la casa de los pastores de cada comunidad, o en el mismo templo si hace falta.

El problema es que la gente sufre y le hace falta un templo para ayudarlos a vivir mejor, porque en ese lugar hace más de 100 años que no hay templo. Es mucha plata $3.000, porque tenemos que cortar el adobe, darle a la gente que va a construir y para pagar las chapas”, explica. “Hay muchos que todavía no conocen a Dios y ellos dicen que ahí les hace falta, que no saben de su palabra. Eso me ha preocupado y decidí ayudarlos, porque a esa gente, muchas veces se le predica en el medio del campo”, dice Julio que no siempre hablaba de Dios.

“Yo era un indio malo. No me gustaba la gente, quería estar solo. Para mí la felicidad era comprar coca, vino y cigarros. Pero no me daba cuenta que me estaba peleando el mal. Me emborrachaba y me pasaba metido en el monte. Ya eran cuatro años que sufría solo en el monte. Un día fui a comprar al pueblo y un pastor me dijo que iba a orar por mi persona. Esa misma tarde me sentí contento, volví para la casa con un paquete de coca, dos de cigarros, cinco vinos y dos gaseosas.

Pero cuando llegué al monte no podía tomar que ya me ponía a chuñar. Al otro día volví a pedirle al pastor que me ayude, que algo estaba pasando. Yo quería salir del monte arrepentido, pero tenía que pelear personalmente para ganarme una oración de Dios.

Tenía que ganarle al mal por mi cuenta. Cuando estuve en el monte y empecé a rezar no podía, como que no me dejaban salir las palabras”, dice el apasionante relato.

Yo trabajaba con el viejo Pachamama, el padre del monte. Era muy difícil ganarle. Empecé a gritar, a llorar y aunque estaba solo veía que me rodeaba una gente con mantos blancos. No eran ángeles del cielo, capaz que eran demonios de este mundo nomás. Me tapaban la boca para que no rece, pero como a las cuatro de la mañana pude ganar mi oración. De ahí se me desapareció toda la gente. Estaban esperando que me cayera y entonces ellos me iban a alzar y a llevar, pero no me caí. Le dije a Jesucristo que no me deje llevar, que quería cambiar mi vida. Había un hombre rubio, con ojos celestes, con el traje lindo que usan las gentes millonarias y se enojaba conmigo. Era parte de la Pachamama, que me hacía que yo pudiera curar al enfermo. Yo era curandero, pero no era por obra de Dios. Pero todo desapareció cuando pude ganar mi oración. Ahora cierro los ojos y solo veo la cara de Jesucristo. No tengo vicios y me gusta mucho la gente. Por eso quiero ayudar a que tenga su templo Pozo El Toro”, contó.

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El anglicanismo: un nido de masones incurables

En el 2003 el arzobispo de Canterbury y primado de Inglaterra, Rowan Williams, nada más convertirse en jefe espiritual de los Anglicanos, se vio obligado a pedir disculpas a los 330.000 masones de Reino Unido por haber declarado que sus convicciones son incompatibles con el ser cristianos y haber afirmado que él mismo les había dejado excluidos de los puestos de responsabilidad en su diócesis. Y fue tal la magnitud de la protesta de la masonería británica que el primado Rowan Williams escribió a Robert Morrow, el Gran Secretario de la Gran Logia Unida de Inglaterra, intentando aplacar la polémica desencadenada por su declaración de incompatibilidad entre la masonería y cristianismo.  

En su mensaje el arzobispo de Canterbury pedía disculpas por el "disgusto" provocado con sus palabras y revelaba que su padre "formaba parte de la Corporación". Los masones, muchos de los cuales son miembros de la Iglesia de Inglaterra, reaccionaron de manera animada ante el hecho de que el Primado reconociera sus dudas, temores y prejuicios a cerca de la compatibilidad entre masonería y cristianismo y protestaron por su admisión del hecho de que como obispo había bloqueado el ascenso de masones a cargos importantes.  Sus declaraciones críticas a propósito de la masonería están contenidas en una carta privada dada a conocer parcialmente  por los medios de comunicación del Reino Unido precisamente mientras Downing Street confirmaba el nombramiento de Rowan Williams como jefe de la Iglesia de Inglaterra. Los posteriores intentos de sus colaboradores de atenuar el clamor dieron sólo lugar a nuevas polémicas. De hecho, un portavoz, afirmó que el arzobispo de Canterbury estaba preocupado por el componente ritual de la masonería, que estaba visto como "satánicamente inspirado".

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La respuesta católica a la avanzada anglicana-masónica

Recientemente el Obispado de San Ramón de la Nueva Orán designó a la comunidad cristiana de Fortín Dragones como parroquia. La nueva jurisdicción comprenderá Hickmann y misiones aledañas.

La celebración de este importante acontecimiento para el Chaco salteño estuvo a cargo del obispo Marcelo Colombo, que ofició una misa en la nueva parroquia Nuestra Señora de la Consolación.

Participaron del oficio religioso, el intendente Alfredo Llaya y Nora Cannuni, legisladores, funcionarios y delegados Municipales de Hickmann y de Fortín Dragones, entre otros.

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Una cabalgata invita a redescubrir a los héroes de la Guerra Gaucha

El jueves, la localidad de San Francisco de Valle Grande volvió a ser protagonista de un acontecimiento histórico, el que seguramente quedará impreso en las páginas del libro dorado del Bicentenario del Exodo Jujeño, con el inicio de la cabalgata de sus gauchos, que en cinco días une Valle Grande con la capital jujeña. La concentración se realizó en la escuela Nº 35 “Dr. Héctor Quintana”. Y tras los actos protocolares y el homenaje a la Pachamama, comenzó la marcha.

Todo esto forma parte del proyecto “Redescubriendo la senda de la Guerra Gaucha”, que nació por iniciativa de los integrantes del Centro Gaucho “José Hernández” y que tuvo como principal objetivo, que las nuevas generaciones redescubran los antiguos senderos que fueron empleados por las tropas gauchas que con valor y empleando sabias estrategias, trabajaron por la independencia nacional y la libertad civil.

Hoy con la suma de nuevas voluntades, se transformó en un proyecto integral y provincial que incluyó talleres de reflexión las escuelas rurales de San Francisco, San Lucas, Arrayanal, Ocloyas y Tilquiza, y en la escuela del barrio Suipacha de San Salvador de Jujuy, los que se realizaron desde el 30 de julio al 10 de agosto, continúa con la tercer marcha evocativa que une las yungas con los valles jujeños y una jornada para el 21.

El presidente del Centro Gaucho “José Hernández”, Juan Manuel Cruz, sostuvo que la Marcha evocativa San Francisco-San Salvador de Jujuy, que atraviesa tres departamentos jujeños nació hace algunos años de la mano de la institución y de la familia Cruz. “Con el tiempo pasó a transformarse en un proyecto integral y en el marco del Bicentenario del Exodo Jujeño, buscamos contribuir a fortalecer la figura del gaucho jujeño y del nativo, como la de nuestros antiguos arrieros, quienes durante años, forjaron innumerables caminos a lo largo de toda la geografía jujeña”.

Finalmente el gobierno tucumano se ocupa de Ibatín

Visitar las ruinas de la primera fundación de San Miguel de Tucumán, en Ibatín, tendrá otras características a partir de hoy, después de la inauguración del Centro de Información Turística y Cultural.

En un salón de unos 20 metros de largo por siete de ancho se brindarán datos sobre la historia de la primera capital tucumana. Empleados del Ente Tucumán Turismo informarán a los visitantes, que también podrán acceder a videos, folletos e infografías. En unas vidrieras ubicadas a los costados del salón se exhibirán vasijas, tejas y utensilios hallados en la zona.

Las ruinas (solo quedan cimientos de piedras de las antiguas construcciones) podrán ser recorridas junto con guías, que explicarán dónde funcionaban el Cabildo, la Plaza Mayor, la Casa Matriz y la iglesia de San Francisco, entre otros sitios públicos.

"Se cristaliza un viejo anhelo de la gente de esta zona, que sufría el abandono en que se encontraba este lugar histórico. Se desaprovechaba un recurso turístico invalorable, y que puede traer enorme beneficio al pueblo", opinó Cristian Guaraz, un joven vecino de Ibatín que se desempeñará como informante.

El Centro cuenta con una cómoda galería, alrededor de la cual se habilitarán merenderos para el descanso de los visitantes.

"La idea es que en el futuro aquí también se disponga de un espacio destinado a artesanos o vecinos dispuestos a vender comidas regionales, bebidas o dulces caseros", comentó Guaraz, entusiasmado.

El entorno del sitio histórico -ubicado a 10 kilómetros de la ciudad de Monteros- está constituido por una selva subtropical o yunga de una gran biodiversidad, propia del pedemonte de las Sierras del Aconquija. Por las orillas desciende el río Pueblo Viejo, antes conocido como El Tejar.

Aunque ahora están definidas unas cuatro manzanas del antiguo asentamiento, en su origen Ibatín se distribuía en un total de 49 manzanas. En la actualidad, gran parte de lo que fue la primera capital se encuentra cubierta de cañaverales y de otras plantaciones.

De acuerdo con los datos históricos, San Miguel de Tucumán fue fundado en Ibatín el 31 de mayo de 1565 por Diego de Villarroel.

Fueron varios los factores que determinaron, en septiembre de 1685, su traslado hasta el lugar conocido como La Toma, donde se encuentra actualmente la capital provincial. Las inundaciones que ocasionaban el desborde de El Tejar y las epidemias que asolaban a la población fueron algunos de ellos.

Agosto en Casabindo: honras a la Virgen María y fiesta taurina en Argentina


En las honras a la Virgen de la Asunción, el miércoles miles de personas de distintas partes del mundo se congregaron a participar de los tradicionales festejos patronales de la comunidad puneña de Casabindo, ubicada a más de 3.300 metros sobre el nivel del mar, en el departamento Cochinoca de la provincia de Jujuy.

La celebración litúrgica se realizó en la antigua capilla del pueblo, que albergó imágenes de los patronos de la zona.

Las actividades comenzaron bien temprano, por la mañana, con un acto protocolar celebrado en la plaza, que más tarde albergaría a miles de almas llegadas desde distintos puntos del mundo, para admirar el “Toreo de la Vincha”.

En la antigua y vistosa capilla de corte colonial, la estatuilla de la Virgen de la Asunción estaba acompañada por más de treinta imágenes de los santos patronos de las diferentes comunidades y los parajes aledaños a Casabindo. Entre ellos de Barrancas, Cochinoca, Abra Pampa, la Imagen de Copa Cabana de Queñual, y de zonas como Ojo de Agua y Río Negro.

Tras la misa y al son de la banda de sikuris, los samilantes se reunieron frente a la capilla y comenzaron a practicar su danza hasta que comenzaron a salir todas las imágenes patronales para dar inicio a la procesión, que recorrió las calles del pequeño poblado puneño para luego retornar a la iglesia a través de una plaza que estaba colmada de público. Es que una gran cantidad de personas no quiso perderse un lugar cómodo para presenciar un espectáculo, que por sus características es único en nuestro país, el “Toreo de la Vincha”.

Si bien se trata de una fiesta patronal, el desafío a los toros en la plaza de Casabindo es una de las actividades centrales y que más llama la atención del público.

Según contó a nuestro medio, Ricardo Ventura, el “Toreo de la Vincha” se celebra para recordar a un indio del lugar, quien desafió a los españoles que llegaban para conquistar el lugar hace poco más de doscientos años.

“Dicen que los españoles se querían hacer cargo de esta tierra, pero el indio Pantaleón Tabarca las defiende, como así también a los lugareños, ya que querían quedarse con todo”, relató Ventura.

Por este motivo Tabarca fue capturado por los españoles y a cambio de su libertad, como así también la de su pueblo, debía recuperar una vincha que llevaba en su sombrero de la frente de un toro. “Entonces el lucha con su manto y logra recuperar su vincha, como así también con su libertad como la de los pobladores” remarcó el vicepresidente de la fundación Protemplo.

En una nueva edición del “Toreo de la Vincha” numerosos jóvenes se expusieron por “honor” y por “devoción” a la Virgen de la Asunción a furiosos toros, para recuperar y ofrendar la vincha, que recuerda a Pantaleón Tabarca, a la santa patrona de Casabindo.

Los toros tuvieron numerosos contrincantes aunque solo un par de ellos lograron cumplir con el cometido, pero ninguno quedó excluido de los fuertes golpes y rajadura de ropas provocada por los cuernos de las furiosas bestias.

El joven Aníbal Vázquez de Casabindo, que salió airoso del enfrentamiento con el aclamado “Chapulín Colorado”, uno de los toros más grandes y “malos” del pueblo, sostuvo que no era la primera vez que participaba, aunque sí era la primera vez que lo lograba, por lo que inmediatamente de quitarle la vincha al inmenso bovino, se la ofrendó a la Virgen de la Asunción.

“Lo hice con devoción a la Virgen, ya que gracias a ella todo se puede” remarcó Vázquez.
Por su parte Javier Teruel, otro de los que se enfrentó al toro “colorado” aunque sin éxito, recibió una dura golpiza y prometió volver a lograrlo.

El Colegio Santa Catalina de Bolonia de Tartagal celebró sus 75 años de trabajo educativo

Durante el fin de semana pasado el colegio 8.123 “Santa Catalina de Bolonia”, de Tartagal, celebró sus bodas de diamante. La fecha coincide con los 75 años de labor en Argentina de las Hermanas Clarisas Misioneras Franciscanas del Santísimo Sacramento.
 
Los actos centrales tuvieron lugar el sábado y contaron la participación el obispo de Orán, Marcelo Colombo; del vicegobernador, Andrés Zottos; de la rectora del establecimiento, Irina Valenzuela de Maidana y la directora de estudios, Miriam Chacón, entre otras autoridades.
 
Luego de celebrada la misa, el obispo inauguró dentro de las instalaciones del establecimiento el Paseo del Recuerdo. Después los alumnos protagonizaron un festival artístico en el gimnasio del colegio, donde se realizó una evocación de los hechos históricos que llevaron a la fundación del colegio.
 
Las actividades contaron con el acompañamiento del presidente del Centro de Empresarios, Dante Galeano y delegaciones de alumnos de colegios de Rosario de Lerma, Río Gallegos, Buenos Aires y Misión Cherenta.

Provocación cultural: masones se reunen en Jujuy para difundir sus falsificaciones sobre el General Manuel Belgrano

Con la presencia del Gran Maestre, y del Pro Gran Maestre, entre el 19 y el 20 de Agosto, las logias del norte le rendirán tributo a Manuel Belgrano, un reconocido Masón.

La Masonería Argentina, con cada vez mayor presencia en Jujuy, se apresta para rendir homenaje a Manuel Belgrano y al “Heroico Pueblo Jujeño”, en el marco del Bicentenario del Éxodo Jujeño, con diferentes actividades entre las que se destaca, la charla que brindará Nicolás Breglia acerca de “Belgrano, El Éxodo y la Masonería”, que tendrá lugar en las instalaciones de la confitería del Museo Macedonio Graz, ubicada en Lamadrid esquina Güemes, el próximo domingo 19, a partir de las 18 horas.

Breglia, actualmente es el Pro Gran Maestre de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, y estará acompañado por Jorge Clavero, actual Gran Maestre de la Masonería Argentina; y juntos arribarán a esa provincia para acompañar la celebración de las Logias jujeñas en homenaje a quien fuera Hermano Masón y prócer fundamental en el proceso de independencia de nuestra República.

Clavero y Breglia, serán recepcionados en Jujuy por las Logias Hermanos del Norte, Estrella del Norte, Manuel Dorrego y por el Triángulo Vanguardia del Norte de San Pedro de Jujuy; además de recibir la visita de logias de diferentes puntos del país que estarán presentes para rendir magno tributo a Belgrano.

Por otra parte, el lunes 20, se realizará una conferencia de prensa que se desarrollará también en las instalaciones del museo Macedonio Graz, donde el Gran Maestre y el Pro Gran Maestre explicarán los motivos de la visita a Jujuy y los fundamentos del homenaje al creador del pabellón nacional.