La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

jueves, 26 de julio de 2012

El Tucumán de Alperovich: Jefe de la Policía sufre un robo, la prensa lo informa y Mariana Lucenti aprieta a los periodistas

El robo y el bochornoso accionar policial

La inseguridad habría golpeado el martes al mismísimo Jefe de la Policía de Tucumán, Comisario General Jorge Herminio Racedo.

El funcionario habría estado tomando un café en el Bar Charly, de San Martín al 600, cuando se levantó de la mesa dejando supuestamente su celular ahí, según publica Lacompañera.com. A los pocos segundos se habría percatado del descuido e ingresó nuevamente, pero el equipo habría sido robado.

Según publica Lacompañera.com, sus custodios inmediatamente habrían bloqueado la entrada al bar y comenzado a requisar el local, especialmente la cocina, los baños y a los empleados del lugar.

La encargada del local le habría pedido por favor que dejara salir a los clientes, a lo que finalmente Racedo habría accedido.


El peligro de ser periodista cuando gobiernan tiranos

Luego de haber informado en sobre un robo que habría sufrido el jefe de Policía de Tucumán, Jorge Herminio Racedo, la Jefa de Prensa del Ministerio de Seguridad Ciudadana, Mariana Lucenti, se comunicó con la redacción de El Aconquija.

Desmintiendo el hecho (“El Jefe de Policía NO SUFRIO el robo de su celular. Un secretario del Subjefe de Policía lo extravio (sic) y en la vía pública.”), la Jefa de Prensa no envió un comunicado oficial para su publicación, sino amenazó con acciones legales: “El Sr. Jefe de Policía está iniciando acciones legales a los medios que difunden esta FALSA información.”

Las escuetas líneas enviadas por Prensa del Ministerio de Seguridad tampoco especifican cuáles serían las acciones legales que se iniciaría contra este medio, que no acusó en su información al Jefe de Policía de haber cometido ningún delito sino, por el contrario, de haberlo sufrido.

Cabe destacar que las fuentes utilizadas en la redacción de la nota son de confianza, y por lo demás, si la víctima del presunto robo tuviera otra versión de lo sucedido El Aconquija, haciendo honor a su deber de informar, hubiera publicado con gusto su versión.

Sin embargo, la amenaza de acciones legales vagas y no específicas contra delitos que no existen, desafían abiertamente el contenido de la Ley Kimel, sancionada en 2009 y promulgada por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner para evitar persecuciones a periodistas.

El Ministerio de Seguridad Ciudadana es fuertemente cuestionado en estos días por los desaciertos de la policía de Tucumán y los más de 200 crímenes impunes que existen en la Provincia. Desde la Legislatura se pidió la renuncia de su titular, Mario López Herrera. En los últimos meses, denuncias públicas sobre abuso policial, negligencia y hasta detenciones ilegales saltaron en los medios.

Lejos de corregir el rumbo y dedicarse con ahínco a mejorar el servicio que debe brindar, el Ministerio de Seguridad Ciudadana en cambio promete represalias contra los medios de comunicación en lo que puede considerarse un verdadero “apriete”.

Consideramos que Mariana Lucenti, desde su rol de Jefa de Prensa, en lugar de enviar amenazas de acciones legales contra los medios, debería haber cumplido su función y ponerse a disposición para aclarar lo que a su juicio es una información “falsa”, enviando un comunicado oficial para ser publicado o por lo menos una dirección donde poder dirigirse para conocer su versión de los hechos. Todos nuestros intentos por contactarla fueron vanos.

El Aconquija rechaza y condena la amenaza enviada por la Jefa de Prensa, por considerar que, lejos de haber cometido delito alguno, hemos cumplido con la tarea de informar.

Este intento de intimidación no hace sino consolidar nuestro compromiso con la búsqueda de la verdad y con la libertad de prensa, y nos reafirma en nuestra intención de redoblar nuestros esfuerzos para brindar cada día la información que nuestros lectores se merecen, más allá de cualquier tipo de amenazas

Denuncian la presencia de vándalos y profanadores en el cementerio de Rosario de la Frontera

El accionar desaprensivo de algunas personas alcanza también a los muertos. En los últimos meses no son pocas las quejas de los vecinos acerca de los constantes ataques que sufren los nichos en el cementerio.

Miguel Felipe Corbalán (87) contó a El Tribuno que “destrozan los floreros y vidrios de los nichos. Los responsables son jóvenes que suelen reunirse en el cementerio para tomar bebidas alcohólicas. Pedimos a las autoridades que tomen cartas en el asunto y establezcan más controles”.
 
Manifestó, además, que los cuidadores no prestan mayor atención a este tipo de hechos.

Delincuente juvenil hiere a un comerciante y la Justicia se lo entrega a la madre

Salieron en grupo dispuestos a robar. El encargado de dar el golpe era un joven de 15 años. Mientras tanto, sus amigos -todos adolescentes- lo esperaban afuera, cumpliendo la función de "campana".

Era el mediodía del 20 de julio cuando el menor ingresó a un almacén ubicado en el pasaje Díaz Vélez al 1.400. En ese momento, sólo se encontraba Rodrigo Melián, de 30 años, dentro del local de su propiedad.

Sin miedo, el joven caminó hacia el mostrador, amenazó al comerciante con un cuchillo y le exigió que le entregara todo el dinero de la caja registradora. Pero, para sorpresa del pequeño asaltante, Melián se resistió. Entonces ambos comenzaron a forcejear y hasta resultaron heridos.

Como el hombre había logrado reducir al menor y aguardaba la llegada de la Policía, los cómplices del adolescente atacaron a pedradas al local. Según consta en la denuncia realizada en seccional 4ª, los jóvenes destrozaron todos los vidrios del almacén. Luego, desesperados por no poder rescatar a su compañero, rompieron a patadas una puerta lateral por la que se ingresa a la vivienda de Melián. "En un intento por favorecer la fuga del menor, le produjeron lesiones a la esposa del propietario del comercio, que padece epilepsia y está embarazada", informó la Policía.

Ante la inminente llegada de los uniformados, y sin haber conseguido liberar al líder de la banda, los adolescentes huyeron del lugar. Poco después arribó personal de la mencionada comisaría, de la Dirección de Criminalística y de Laboratorio Toxicológico, que recogió muestras de sangre y secuestró dos armas blancas. En tanto, el Juzgado de Menores de turno ordenó que el joven asaltante sea entregado a su madre. 

Palpalá: malvivientes asaltan a una pareja y los torturan al enterarse de que se trataba de un gendarme

El hecho se consumó el pasado martes a horas 22.30 cuando una pareja se encontraba en inmediaciones del barrio Antártida Argentina, en cercanías de la estación de servicio y fueron interceptados por tres malvivientes, quienes amenazaron a la pareja, la llevaron a un descampado, los maniataron y luego comenzaron a agredirlo al sexo masculino, tras descubrir que el mismo se trataba de un personal  gendarmería. 

Según voceros de la seccional 47, la pareja detuvo el vehículo para conversar, cuando en un momento determinado se acercaron tres personas, subiendo sorpresivamente al vehículo y amenazándolo con una punta.

En ese instante lo llevaron hacia un descampando colindante con el Rio Aliso, donde hicieron descender a la pareja para luego maniatarlos y con la idea de marchar con el automóvil. Cuando los delincuentes tomaron las pertenencias de ambas personas, observaron que el masculino pertenecía a Gendarmería Nacional, lo que fue determinante para que los delincuentes comenzaran a agredir a la persona despojándolo de sus prendas. 

Al ver también una tarjeta de débito, los ladrones exigieron la clave para retirar dinero del cajero, luego de conocido esto, los malvivientes abandonaron la zona en el vehículo robado, dejando a la pareja maniatada en un árbol. 

Minutos después, las victimas pudieron forzar la cuerda escapando de la zona, en ese trayecto encontraron una morada donde pidieron información para llegar hacia la ruta nacional 66. Una vez que caminaron un largo trecho, llegaron hasta la seccional 47 del barrio Paso de Jama donde radicó la denuncia. Pasada dos horas, el automóvil apareció en un local bailable ubicado en Alto Comedero, sin la batería, pero en perfecto estado. Un los trabajos efectuados por personal policial no pudo dar con el paradero de los delincuentes. Sin lugar a dudas, la inseguridad continúa generando temor en los habitantes de Palpalá.

Metán: preocupación por los ataques de pumas

El ataque de pumas al ganado vacuno en Metán se cobró la vida de unos 20 terneros durante la primera mitad del año. Así lo manifestaron los puesteros de las fincas ubicadas en la zona oeste de la localidad. Algunos productores optaron por arrojar veneno para combatir a los depredadores.

El número podría ser mucho mayor, ya que no existe una estadística certera. A dicha cifra hay que sumarle el gran número de animales que resultan heridos.

“Desde hace mucho tiempo que los pumas atacan a los animales en las serranías” aseguró a El Tribuno Joaquín Sarapura, baquiano a cargo de cuidar el rodeo de una finca ubicada a la vera del río Conchas, a 20 kilómetros de la ciudad de San José.

Según el puestero, los felinos eligen a los terneros más grandes. “Los pumas son animales muy mañeros, porque persiguen a los vacunos y los obligan a desbarrancar en las laderas de los cerros. Una vez que están caídos, los atacan ferozmente”, relató Sarapura.

Susana Margarita Bustos, médica veterinaria, explicó a este diario que esta situación es en gran parte producto del avance de las explotaciones agrícolas y ganaderas sobre los montes, con lo que se redujo en gran medida el hábitat de los animales silvestres en general.

“El aumento de la ganadería en la zona es importante. Esto genera que los depredadores con cada vez menos lugares para desplazarse y menos alimento vean a los terneros como la única vía posible de subsistencia”, señaló Bustos.

La profesional explicó que muchos lugareños, a fin de proteger su ganado están utilizando veneno o agroquímicos para combatir a los pumas, lo que puede causar daños irreparables a la fauna y la flora del lugar. Por ese motivo, aconsejó a las autoridades y a los lugareños planificar un trabajo conjunto, a fin de generar el menor impacto sobre la naturaleza y a la vez proteger el ganado de los productores locales.

¿Se vienen las ficciones del Stalag en Argentina?: Juana López y su relato digno de una película nazixplotation

Una detenida política que en 1976 tenía 17 años contó el lunes que fue reiteradamente violada mientras permaneció cautiva en un campamento levantado en el medio del monte, en las cercanías de la ciudad de Salta, que aparentemente estaba a cargo del Ejército.

En 1976 Juana Isabel López militaba con su familia en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), cuyo brazo armado era el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en el que militaron dos de sus hermanos.

Si bien se sabían vigilados, por el inspector de Tránsito Eduardo del Carmen del Valle y por el oficial Rolando Perelló, la primera detención de Juana ocurrió recién en mayo de 1976. Al mediodía un grupo de policías se llegó hasta la precaria casa paterna y se la llevó, junto a su madre y a su pequeña hijita. Las mantuvieron detenidas en la Comisaría, en celdas separadas, siendo interrogadas por el comisario sobre otros militantes políticos como Roque Montenegro, Juana Torres y Reinaldo Isola, los tres desaparecidos luego. Al cabo de una semana las soltaron.

Hasta una madrugada de junio de 1976 en que un grupo de hombres armados entró con violencia a la casita preguntando por “Chabela”, su apodo, y se la llevaron en vehículos Ford Falcon.

En ese vehículo fueron trasladados hasta un monte, del otro lado de la ciudad de Salta. A la llegada, la ataron de pies y manos, le taparon la boca y la arrojaron en una gigantesca carpa en la que había otros detenidos. Allí fue interrogada permanentemente por un hombre, y violada recurrentemente por otro u otros hombres. Cuando trataba de evitar las violaciones, recibía patadas. La tortura siguió hasta que perdió la noción del tiempo, y las sensaciones.

Estos momentos fueron revividos el lunes por Juana, cerrando los ojos frente al Tribunal. “Estaba tan harta ya con el manoseo, con todo, que les digo que tenía sífilis, que estaba siendo tratada porque, digo, como sea voy a defenderme de esto. Y a partir de ahí no me tocaron más”.

En el campamento, desde que llegó, escuchó “gritos, llantos de gente que torturaban”. Por las noches se escuchaban tiroteos, a veces oía los gritos, los llantos y luego los tiros. Un día se le cayó la venda y vió que la carpa “era grandísima, verde, que había una mesita y hombres que se  movían alrededor de ella, parecían militares”.

Una noche le sacaron las ataduras de los pies, la subieron a un vehículo y la transportaron hasta un punto en el que la bajaron, con la venda y las manos atadas con una correa aflojada, y le dijeron que se quedara ahí, quieta. “No sé cuánto tiempo estuve parada ahí, no sé si me dormí parada ahí”.

Hasta que se animó a soltarse las manos y sacarse las vendas y comenzó a caminar guiada por una luz, estaba sucia, harapienta y llena de moretones y llagas.

Llegó a la ruta e hizo señas hasta que se detuvieron dos camioneros. Supo así que estaba en la zona de El Galpón, los hombres la llevaron hasta las proximidades de su casa, en Metán, pidiéndole que no los mencionara. Había pasado un mes desde su secuestro.