La Linajeña - Bandera Auténtica de Tucumán

lunes, 16 de julio de 2012

¿Algo que ocultar?: sospechosos argumentos de una familia para rechazar la prisión domiciliaria de uno de sus integrantes

Uno de los detenidos por el crimen de Cecilia Britos, Carlos Burela, tiene problemas coronarios, por lo que la Justicia le concedió el beneficio de la prisión domiciliaria, para recibir la atención médica que requiere. Sin embargo, sus familiares resistieron la medida, ya que se ordenó que tenga una custodia policial permanente. "No quieren tener un policía todo el tiempo en su casa. En esas condiciones se negaron a recibirlo", explicó una fuente policial. 

Por ahora, Burela, que habría presenciado el crimen, pero según él bajo amenazas, sigue alojado en la comisaría de La Cocha. Roger William Doldan, por su parte, está en la comisaría de Aguilares bajo custodia permanente y esposado, luego de que intentara quitarse la vida en tres ocasiones.

En Tucumán los delincuentes están mejor preparados que los policías

Una familia fue rehén de un grupo de ladrones que entró a su casa en la localidad de Ranchillos, al este de la provincia. Los delincuentes los encañonaron mientras dormían, y tras atarlos con piolas y alambres, robaron dinero y objetos de valor. Cuando salieron de la vivienda, se tirotearon con la Policía y escaparon en un automóvil.

El hecho se produjo a las 3 de la mañana del sábado, según confirmaron desde la comisaría local. Miembros de la familia, compuesta por ocho personas -que solicitaron la reserva de su identidad por temor a represalias- relataron a La Gaceta que seis ladrones, fuertemente armados y con chalecos antibala, ingresaron al domicilio ubicado a la vera de la ruta 302.

Mientras los delincuentes revolvían todo, las víctimas permanecieron inmóviles, sin poder hacer nada. "Tuvieron todo el tiempo que quisieron para actuar. Además de atarnos, nos insultaron para generarnos miedo", contó una de las mujeres, que pidió no ser identificada.

Cuando habían pasado 45 minutos de iniciado el robo, el cuidador de la casa logró liberarse de las ataduras y avisó a la comisaría de Ranchillos, desde donde le respondieron que no disponían de móviles para trasladarse. Un grupo de vecinos fue hasta la seccional y trajo por su propios medios a dos agentes que decidieron intervenir.
Cuando llegaron a la vivienda, un vecino efectuó un disparo que alertó a los delincuentes. Apurados, salieron de la casa y se tirotearon con los uniformados que estaban afuera. "Los policías tenían pocas balas, por eso los ladrones, que estaban provistos de muchas municiones, lograron subirse a un auto y se escaparon. La balacera fue tremenda", describió otra de las víctimas.

La damnificados afirmaron que Ranchillos es una zona insegura y que se sienten desprotegidos. "No puede ser que la Policía no tenga móviles para trasladarse. Vivimos con mucho miedo. En esta casa viven niños que pasaron un momento terrible", expresó una de las mujeres de la casa.

Espeluznante masacre de gatos en Cafayate

Tal como lo señaló El Tribuno hace pocos días, muchos vecinos del interior, ante la falta organismos municipales que controlen la superpoblación de animales sueltos, comenzaron a hacerlo por sus propios medios. Estas conductas no solo afectan a perros y gatos, sino que ponen en riesgo a toda la comunidad.  

Sin ir más lejos, en Cafayate aparecieron cerca de una docena de gatos muertos en barrio El Carmen. Según los vecinos, el autor o autores de este repudiable hecho habrían utilizado veneno fosforado. 

Los cuerpos sin vida de los felinos amanecieron esparcidos por las calles Santa Rosa y Colón. Hace pocos días, tres perros cayeron fulminados en Villa Soledad, de Salta capital, tras ingerir un cebo fosforado arrojado por desconocidos en la vía pública. 

Situaciones como esta se repiten a diario en distintos puntos de la provincia. Los motivos son una superpoblación de mascotas sueltas y la falta de acciones de fondo desde los gobiernos municipales para controlar esta situación.

Por detener a un malviviente, un policía hirió a un inocente perro

Indignación e impotencia era lo que sentían Alfredo Díaz y miembros de una entidad en formación denominada “Patitas callejeras” cuando se enteraron ayer que un grupo de policías hirió a un perro en barrio Belgrano de Tartagal. Firpo estaba en el domicilio de su dueño y todo sucedió en medio de un operativo, del que según manifestaron jefes policiales no existían registros.

Según se informó, los policías buscaban a una persona que minutos antes había robado a una mujer en la zona oeste de esa ciudad norteña. Al llegar a la vivienda de Alfredo Díaz, y según los vecinos, irrumpieron para detener a uno de sus familiares (identificado como Facundo Gerez), quien se encontraba durmiendo con su esposa. Cuando intentaron detenerlo, un efectivo descerrajó 7 perdigones al perrito mestizo y sin dientes que trató de defender a Gerez.

Los disparos se hicieron a una distancia de un metro. El médico veterinario Eduardo Quantín lo atendió e informó que tiene heridas graves.

Alrededor de las 9 de la mañana de ayer, el animalito ya había sido operado. Quantín informó que 7 perdigones le produjeron lesiones subcutáneas y en toda la musculatura del flanco derecho, por lo que fue necesario reestructurarle la zona de la lesión, de unos 9 centímetros

Alfredo recordó que el operativo comenzó a las 2 de la mañana. “Entraron (por los policías) a la casa de mi hijastro que estaba durmiendo al intentar sacarlo a la rastra. Mi perrito intentó defenderlo y fue cuando uno los policías comenzó a disparar al perro y al muchacho”.

La mamá del chico dijo que su hijo estaba herido de varios perdigonazos e informó que en el hospital una médica hizo el informe acerca de las lesiones que el chico presentaba. "Se comportaron como salvajes”, dijo.